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RUMBO AL SUR. La histórica expedición de la goleta

 


"Y tengo todos los motivos por el buen estado del buque y empeño de todos ábordo de que nuestra expedición será coronada con toda felicidad.  Dios guarde a US. =

Juan Guillermos." 

6 de septiembre de 1843.


PROLOGO DEL AUTOR


El viaje de la goleta "Ancud" en 1843 desde Chiloé hasta el Estrecho de Magallanes, constituye un acontecimiento relevante en la historia geográfica, política y marítima de Chile.

Este evento, así como sus diversos significados e interpretaciones, ha sido recogido por numerosos relatos y textos históricos desde principios del siglo XX, muchos de los cuales presentan visiones, puntos de vista y testimonios de gran valor, aunque parciales.  Por ello, carecemos de una historia de síntesis que recoja el conjunto de los datos disponibles  y que arroje nuevas luces sobre los detalles de su ocurrencia.

Además, aparece como notorio, que la historiografía chilena ha tratado el tema de la historia del viaje de la goleta "Ancud", con un cierto desdén de "evento de segunda importancia", en circunstancias que se trata de un hecho histórico que abrió la puerta a la posesión soberana de la Patagonia por parte del Estado de Chile.  Cabría afirmar aquí, que la importancia que los historiadores chilenos modernos le han atribuído a este acontecimiento, es un reflejo de la importancia que la Patagonia tiene en el "imaginario cultural" de aquellos chilenos de mentalidad capitalina y centralista...que aún quedan.

Esta historia concierne e interesa en primer lugar a la gente del sur: chilotes y magallánicos, y a todos los chilenos sin distinción, en la medida que representa un momento fundacional en la constitución territorial de la República, la primera afirmación territorial de soberanía que hizo Chile una vez consolidada su independencia política.

En este libro intento presentar una visión de síntesis de los hechos ocurridos, un relato detallado del conjunto del viaje desde sus intensos preparativos, la dura y dificultosa travesía por los canales y la llegada al Estrecho de Magallanes, a la luz del trabajo y el esfuerzo de quienes construyeron, navegaron, dirigieron y realizaron esta hazaña pionera.

Aquí aparece una vez más el concepto de pionero.

Porque aquella gente fue pionera... 

Esos marinos, soldados, carpinteros, navegantes, hombres y mujeres, todos ellos fueron pioneros, no solo porque fueron los primeros, sino sobre todo porque su expedición da inicio a la historia moderna de la región de Magallanes, es el punto de partida de la presencia de Chile en los mares australes y en los territorios patagónicos.

Fueron pioneros, porque se atrevieron, porque soportaron cuatro meses de peripecias, estrecheces, limitaciones y desafíos, en medio del invierno austral y lograron perseverar, y llegaron.   Sí, aunque parezca demasiado evidente: fueron pioneros porque llegaron, porque fueron los primeros en llegar, cumpliendo la misión que les había dado la autoridad.   Desde este punto de vista, fueron pioneros y fueron servidores públicos en el más cabal y profundo sentido de la palabra.

Con esta publicación quiero hacer una contribución intelectual al conocimiento histórico de la región patagónica y, en particular, acerca del trabajo esforzado de aquellos carpinteros de ribera, herreros, marineros, hacheros, navegantes y pilotos, hombres y mujeres pioneros que -conducidos por la Marina de Chile- le dieron a la soberanía de la nación chilena la porción más austral de su territorio.

Manuel Luis Rodríguez U.


Punta Arenas (Magallanes), primavera 2003 - verano 2004.

 

AGRADECIMIENTOS


Muchas personas merecen mi especial gratitud por su colaboración intelectual a este trabajo.  Es justo afirmar que un libro es siempre el resultado de la confluencia de muchos esfuerzos, pero de una sola voluntad: en este caso, el propósito de contribuir al conocimiento histórico de nuestra región magallánica.

En primer lugar creo un deber reconocer el inavaluable aporte que hizo la srta. Blanca Ruiz Romero acerca de numerosos temas relacionados con la cultura de Chiloe y por sus valiosos comentarios durante la redacción de este trabajo.

Agradezco al sr. Renato Cardenas, al Bibliotecario del Archivo Histórico de Castro sr. Nelson Torres Muñoz y al personal de dicho centro, por su buena voluntad y excelente disposición para facilitar el acceso al valioso fondo bibliográfico y documental allí existente.

El Director del  Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada, Capitán de Navío don Fernando Mingran López y el personal a su cargo, tuvieron la gentileza en el 2003 de proporcionarme abundante información técnica y facilitar el acceso al texto original del Bitácora de la Goleta de Guerra "Ancud", por lo que merecen mi muy especial gratitud.

El sr. Manuel Ulloa Saldivia, Presidente del Centro Hijos de Chiloé y los sres. Manuel Aros y Miguel Ojeda me proporcionaron valiosas referencias sobre las tradiciones y técnicas de trabajo de los carpinteros de ribera.

Un agradecimiento muy especial al maestro carpintero de ribera chilote sr. José Rogelio Tacul, quién gentilmente me abrió las puertas de su taller, y me proporcionó valiosa información técnica e histórica acerca de los procedimientos antiguos y modernos de construcción de embarcaciones de Chiloé.

El personal de la Biblioteca Municipal y del Archivo del Instituto de la Patagonia de Punta Arenas, siempre tuvo una disposición gentil para colaborar en la búsqueda de materiales bibliográficos y documentales allí depositados.

El sr. Orlando Almonacid, Presidente de la Fundación "Abel Macías" de Ancud, tuvo la gentileza de facilitarme una valiosa documentación del fondo acumulado por el padre Abel Macías (QEPD.) sobre este tema.

La srta. Paula Vargas Valderas, estudiante universitaria, esmerada y minuciosa investigadora documentalista, se dio el cansador trabajo durante largos meses de revisar y compulsar archivos y de copiar documentos, muchos de ellos inéditos, en el Archivo Nacional y la Biblioteca Nacional en Santiago, por lo que su aporte es inavaluable y merece toda mi gratitud.

El sr. Germán Albarrán Seguel, antiguo Capitán de barco hoy retirado, ha ilustrado profusamente esta investigación con su valiosa experiencia de navegación en los mares australes e incluso con cartas de navegación entre Chiloé y Magallanes.

También deseo expresar mi gratitud a todas aquellas personas que ofrecieron su testimonio oral o escrito, para ilustrar esta historia.

A todos ellos mis agradecimientos.

De todos modos, dejo salvada la parte de todas las personas mencionadas, porque el tratamiento historiográfico de esas fuentes y el uso que de ellas hago en este libro, es de mi responsabilidad exclusiva.


INTRODUCCION


 El propósito fundamental de este relato es presentar una síntesis de la historia del viaje de la Goleta "Ancud" a Magallanes en 1843, a la luz de las fuentes históricas ya publicadas y de un conjunto de documentos inéditos  a los que se ha tenido acceso.

 Para comprender en todo su valor la importancia de este hecho histórico, parece necesario abordar el contexto económico y marítimo nacional e internacional en la década de 1840, así como ciertos aspectos de la cultura chilota y marinera del sur de nuestro país, factores que dieron el marco sobre el cual se decidió la expedición a Magallanes.


 Chiloé, "lugar poblado de gaviotas" o también "isla de gaviotas"... ( ) es el punto de partida de esta historia.

 La región de Chiloé, ubicada en el sur de Chile y en los umbrales de la Patagonia, constituye un conjunto geográfico, humano y cultural único en el sur del mundo.

Al norte el archipiélago de Chiloé limita con el canal de Chacao, que lo separa del continente; al oeste las costas de la isla grande tocan el Océano Pacífico; hacia el este el mar interior encierra unas 40 islas menores y hacia el sur, el golfo de Corcovado la separa del archipiélago de las Guaitecas.

El archipiélago posee alrededor de 35 islas habitadas. Las más conocidas son las de Quinchao, Lemuy, Chelín, Quehui, Mechuque, Chaulinec, Caucahué, Tranqui, Caguach, etc.. La superficie de estas islas es reducida, y su población en muchos casos no alcanza el millar de personas.

La Isla Grande de Chiloé está ubicada a 1.057 kilómetros de Santiago y a 59 Km. de Puerto Montt, capital de la región de Los Lagos. Es la segunda isla más grande de Sudamérica con 9.181 kilómetros de superficie y 130.389 habitantes ( ).

Está ubicada al sur del canal de Chacao y separada del continente por los golfos de Ancud y Corcovado, entre los 41º46' y 43º20' de latitud sur y los 73º30' y 74º15' de longitud oeste. Su superficie supera los 12.000 km2. Es la continuación de la cordillera de la Costa, la que se manifiesta en los cordones de Pirulil y Piuchén. Su paisaje se caracteriza por el relieve de colinas, las que son aprovechadas para la agricultura, actividad que se entremezcla con la pesca y extracción de mariscos, recursos de gran abundancia.

Este extenso territorio insular y continental está constituido por ensenadas, canales, golfos, lagos, lagunas, construcciones españolas fortificadas y pequeños poblados. Además, su especial e inconfundible geografía está marcada por la presencia de glaciares y los movimientos geologicos de la capa terrestre que –hace millones de siglos- sumergieron la Cordillera de La Costa en el mar interior, fragmentándola y creando un sinnúmero de archipiélagos y pequeños conjuntos de islas.

Por su particular configuración geográfica y al igual que la región de Magallanes, la región de Chiloé posee una innegable condición marítima, por cuanto la totalidad de sus territorios, se encuentran cerca del mar -en este caso del Océano Pacífico o de mares interiores de éste- de manera que el mar es un factor geográfico fundamental en la formación de la cultura chilota.   Chiloé posee una ancestral cultura marinera muy particular y vigorosa.  En el archipiélago, el transporte más usado son las lanchas, botes y otras embarcaciones, mediante las cuales se pueden unir las islas entre sí. 

También estas goletas y otros barcos menores, sirven de vehículo indispensable a la pesca, una de las actividades económicas principales de la zona.

El clima del archipiélago es en general marítimo lluvioso, con abundantes precipitaciones durante casi todo el año (2000 mm. promedio) y temperaturas de 11° C., aproximadamente de promedio anual.

A su vez, el puerto de Ancud es el más abrigado en la costa norte de la Isla Grande.   Con día de bonanza y de sol, la entrada a Ancud, desde el Pacífico, forma un conjunto paisajístico agreste y sorprendente, un panorama  hermoso y natural, como recien salido desde el fondo mismo del mar.
         
Ingresando por mar desde el océano Pacífico, a la derecha se divisa la Peninsula de Lacuy con el Faro Corona y cubierta de bosques seculares; a la izquierda el islote Doña  Sebastiana y la costa baja y selvosa de Carelmapu, y mas allá se alcanzan a divisar los blancos volcanes de  Calbuco y Osorno.  Al frente se abre el tortuoso Canal de Chacao, que separa a la isla grande del continente y al sur se presenta la ancha bahia de Ancud.

Por doquiera en este paisaje sureño se puede apreciar una verdura primorosa, vegetación lozana, bosques tupidos, canales que rodean los islotes, separandoles y abrazandoles al mismo tiempo, dando forma a un laberinto interminable de islas, islotes y canales.

Bandadas de aves marinas, botes, goletas, lanchas y balandras cruzan las aguas azules en constante movimiento.  Al borde oriental de la bahía de Ancud, parte alrededor de la playa y parte edificada sobre mesetas y suaves colinas, se extiende la ciudad de Ancud, o mejor dicho, de San Carlos de Ancud.  Fundada en 1768 por el gobernador español don Carlos de Beranguer, con los habitantes del abandonado pueblo de Chacao, fué desde entonces el puerto principal de Chiloé. El 19 de enero de 1826, el ultimo gobernador español y colonial, Quintanilla, entregó la plaza por capitulación a las fuerzas de la joven República. De Chile.  

Al momento de nuestra historia, en 1843, San Carlos de Ancud era la ciudad capital y sede de la Intendencia, desde donde se gobernaba toda la isla.


Aproximaciones
 a la cultura chilota


Tradicionalmente los chilotes han vivido de la agricultura (papas, trigo), de la pesca artesanal y de la explotación de los bosques y sus maderas.

El carácter insular de la geografía chilota, influye poderosamente sobre la identidad y la mentalidad propias de la cultura chilota.  Sus gentes, acostumbradas a la vida en pequeñas localidades, en contacto con la naturaleza, con el mar o en islas, se han formado una mentalidad individualista, orgullosa y perseverante.

La cultura chilota es una cultura profundamente ligada al mar y sus numerosas tradiciones marineras forman parte inseparable de una particular identidad local.

En el sur de Chile, donde el continente sudamericano se disgrega en una infinidad de islas que fueron testigos mudos hasta el siglo pasado de incursiones y aventuras de piratas, loberos y cazadores, la vida de los hombres tuvo que organizarse de una manera muy peculiar.

La casi total ausencia de los poderes del gobierno central, el aislamiento geográfico y cultural y la necesidad de protegerse, han impulsado a los habitantes de esa región a crear unas organizaciones sociales especiales, para facilitar la solidaridad y la ayuda mutua.

De esta realidad, surge la idea de la minga.

Es probable que la botadura de la goleta “Ancud” en 1843, haya sido precisamente una “minga de botadura de barco”.

La necesidad de ayudarse favorecida por las dificultades logísticas han dado como resultado en las llamadas "mingas", trabajos "comunitarios" realizados en forma desinteresada por los vecinos, ansiosos de poder mejorar su vida y solucionar graves problemas comunitarios o personales que superaran la posibilidad de solución por parte de una sola familia.

Es así que, cuando por alguna necesidad una familia debía trasladarse, toda la comunidad se reunía para llevar la casa a otro sitio, quedando a cargo de los dueños sólo la alimentación de los trabajadores. Se hacían también mingas trabajando todos en los distintos campos especialmente para las tareas más importantes, como la limpieza del terreno, la siembra y la cosecha, o para la botadura de alguna embarcación de gran tamaño. 

La minga se fue difundiendo como expresión típica de la cultura chilota. Todavía es  posible ver comunidades que hacen mingas para construir puentes, escuelas, capillas... Todas las familias mandan obreros y alimentos para realizar las obras y profundizar más su sentido de pertenencia a la comunidad.

    Las mingas que se hicieron más famosas por espectaculares, fueron las de traslado de casas, que allí son todas de madera, apoyadas en el suelo sobre piedras o en "patas" de madera (pollos). Se colocan largas vigas por debajo, se cortan los pollos o se sacan las piedras y se hacen rodar las vigas sobre tronquitos, tirándolas con bueyes. Hubo casas a las que les pusieron ruedas y fueron trasladadas por kilómetros...  

Similar es el procedimiento en la minga de botadura de una embarcación, aprovechando el plano inclinado de una playa.

Hay que subrayar que la minga no es solo la faena de tirar la casa o una chalupa, sino sobre todo el trabajo en común y solidario, que puede estar dirigido a distintas obras de beneficio comunitario, en el que participan hombres y mujeres por igual.

Pero además, numerosas leyendas, supersticiones y mitos forman parte de la identidad y la cultura chilota y de su manera de ver  el mundo y el mar.


En el principio,
 era el mar...


El hombre de Chiloé es un individuo de mentalidad profundamente asociada al mar.

Casi podría afirmarse que es ancestralmente un hombre de mar, que se ha asentado cerca de las olas y del océano.

Los primeros habitantes marinos de Chiloé fueron los chonos, los que habían ocupado la totalidad del archipiélago de su nombre hasta la península de Taitao.  Se trataba de un pueblo transhumante que se movilizaba en sus embarcaciones, realizando la caza del lobo de mar, la pesca y la recolección de mariscos y algunas especies vegetales para su alimentación.  Se organizaban en bandas, es decir, en varios grupos familiares conducidos por un jefe varón.

Refieriéndose a estos avezados canoeros, la "Historia de Chile" de Villalobos, Silva y otros, dice: "Los chonos navegaban especialmente entre el golfo de Penas y la península de Taitao...El mundo de los archipiélagos provee abundantes recursos marinos que se complementan con la flora y fauna selváticas.  Las bandas, condenadas a la recolección de peces, mariscos, frutos silvestres y algunas aves, debieron navegar permanentemente de isla e isla, sufriendo los rigores del clima y de un mar tormentoso siempre amenazando con tragarse las débiles embarcaciones...Hombres y mujeres veían languidecer los días desde sus canoas transformadas en precarias habitaciones.  Allí guardaban el fuego, implementos para la pesca, caza o marisqueo y los otros utensilios domésticos.  Sorprendentemente, las canoas eran pequeñas en comparación con los servicios que prestaban.  Medían 5 m. De largo por 1 de ancho y estaban confeccionadas con corteza de roble.  Los chonos, como consecuencia de su vecindad con los huilliches, las fabricaban de tronco o de tablas, semejantes a las dalcas chilotas.  Labor masculina era la construcción de las embarcaciones, a la mujer le correspondía guiarlas y mantener el fuego; también debían sumergirse en las heladas aguas australes para extraer los mariscos que comían al natural o al vapor.". ( )

Hace más de diez mil años, las islas permanecían intocadas por el hombre. Los primeros en habitarla fueron los Chonos o Waiteca, pueblo indígena de canoeros nómades que recorrían con sus dalcas el mar interior en la aventura cotidiana de pescar y mariscar. Pero, se fueron extinguiendo hasta desaparecer en el siglo XVIII como etnia, como efecto de una asimilación forzada al sistema social y económico europeo implantado por los españoles. Aún así, los testimonios de su presencia pueden encontrarse en numerosos nombres de topónimos en un buen número de islas y lugares: Quenac, Apiao, Lin-Lin o Caguach por mencionar algunas y, en los hallazgos de restos arqueológicos de sus conchales encontrados cerca de las playas.  Después llegaron los Veliche o Huilliche de Chiloé, quedándose en la Isla Grande hasta hoy.  Este era pueblo aborigen, agricultor y pescador que compartió y desplazó paulatinamente a los chonos hacia el sur. 

Su clara presencia humana y cultural por más de cinco siglos, hizo un aporte considerable que se puede apreciar en la cultura doméstica, en las actividades productivas y en las diversas formas de recreación.

Ambos pueblos originarios fueron los que domeñaron y poblaron esas tierras y en contraste con otros pueblos que fueron sojuzgados por los europeos, los de Chiloé continuaron desarrollando sus tradiciones ancestrales, muchas de las cuales compartieron con el invasor por todo el período colonial y han sobrevivido hasta el presente.

Del punto de vista cultural, los chilotes mostraron desde el período colonial, un acentuado arcaísmo en usos y costumbres, en su visión de mundo, en su lenguaje y  hasta en sus concepciones políticas, debido al aislamiento e incomunicación con otras poblaciones de españoles y, por lo mismo, fueron quedando al margen del proceso histórico que se vivía en el centro del Reino de Chile o en el Perú. La pobreza y el aislamiento fue causa del desgano vital de los españoles de Chiloé por falta de espectativas, razón por la cual reiteradamente solicitaron licencia para despoblar la Provincia y trasladarse a otras regiones que pudieran ofrecer una mejor pasadía, lo que, sin embargo, no fue aceptado por la Corona por no convenir a la seguridad del reino.

Los historiadores C. Ocampo, D. Quiroz y E. Aspillaga, en su texto "Chonos. Un mundo ausente", transmiten el siguiente fragmento de la "Historia  General del Reyno de Chile", del padre Diego de Rosales s.j. (escrita hacia 1670), en el que presenta una interesante descripción de las técnicas de construcción y navegación de los chonos: "Pero la embarcación más usada en la provincia de Chiloé es la Piragua, embarcación que desde la California al Estrecho de Magallanes no se conocen otros indios ni españoles que la usen en todo este mar austral. Fabrican las piraguas de solas tres tablas cosidas: cortan los tablones del largo que quieren la piragua, y con fuego entre unas estaquillas los van encorvando lo necesario para que hagan buque, popa y proa, y el uno que sirve de plan levanta la punta de delante, y de detrás más que los otros para que sirva de proa y popa, y lo demás de quilla; las otras dos tablas arqueadas con fuego sirven de costados: con que forman un barco largo y angosto, juntando unas tablas con otras y cosiéndolas con las cortezas de unas cañas brabas que llaman Culeu, machacadas, de que hazen unas soguillas torcidas que no se pudren en el agua. Y para coser las tablas abren con fuego unos agujeros en corespondencia, y después de cosidas las calafatean con las hojas de un árbol llamado Fiaca o Mepoa, que son muy viscosas, y le sobreponen cortezas de maque, y de esta suerte hazen piraguas capazes para doscientos quintales de carga. Llevan uno en la popa que la gobierna con una pala o canalete, y ocho o diez remeros, y uno que va siempre dando a la bomba o achicando con una batea, porque como tiene tantos (. . .) y las tablas están cosidas y no (...) ajustadas y calafateadas, siempre hazen agua. Quando ay viento favorable tienden una vela, y a vela y remo vuela sobre la espuma, sin que la ofendan las hinchadas olas de aquellos tempestuosos mares, por más que se levanten hasta las nubes, que como es tan ligera y los pilotos tienen cuidado de enderesar la proa a chocar con las olas, están lexos de sumirla con su hinchazón y de ofenderla con su brabeza, que antes la levantan como en brazos y vaxándola en ellos la ponen en los brazos de la ola siguiente, y así de mano en mano o de cuna en cuna va nadando sobre los mas crespos y erizados mares ."

En cuanto a la navegación, Rosales agregaba: "Y era imposible que ninguna otra embarcación pudiese surcar por ellos como lo han experimentado, que ni barcos, ni chalupas, ni fragatas, ni otros generos de embarcaciones, con que han probado los Españoles navegar aquellos golfos, son tan apropósito como estas piraguas de tres tablas, porque todas las demas embarcaciones peligran y sozobran en aquellos tempestosos golfos que ay entre las islas, y sola esta camina segura sobre las espumas. Y asi no solo los indios, sino los españoles, desechan todas otras embarcaciones y solo navegan en estas, fiándose a solas tres tablas cosidas con una soguilla." ( )

A continuación de las costumbres navieras de los chonos, que se constituyeron en un trasfondo cultural, vino la lenta y mutua influencia proveniente de las técnicas constructivas españolas  y cuyos rasgos es posible detectar incluso en el presente. ( )

El desenvolvimiento de la vida social y económica chilota en la "popa del mundo", como decían los chilotes, se hacía "puertas adentro", en un contacto muy cotidiano con los indígenas canoeros, posibilitando así permanentes intercambios culturales entre unos y otros y sentando las bases de la "cultura chilota", heredera de ambas influencias.  De este modo, a fines del siglo XVIII, españoles, mestizos e indios compartían la "minga", usaban el "corral de pesca", navegaban en "dalcas", calzaban "tamangos", vestían el "poncho", compartían los mitos y las creencias y hablaban la lengua "veliche", pareciéndose los españoles más a los aborígenes en sus usos y costumbres que a los españoles del resto de Chile. ( )

Por lo tanto, la construcción naval ha sido un rubro en el que ha sobresalido la excelencia de los carpinteros chilotes.

Hombre influído por dos medios naturales, en simbiosis permanente con la tierra y el mar, el habitante de Chiloé desarrolló desde temprano los medios del transporte marítimo. Hoy es posible todavía encontrar en Chiloé ejemplares de los tipos mas primitivos de embarcaciones hasta los mas evolucionados, todos construídos con madera.

El arte chilote de la construcción naval fué desarrollado en la mayor parte de las islas para las pequeñas embarcaciones (“dalcas”, botes a remos, chalupas, lanchas, chalupón chilote). Las goletas o veleros, de dos mástiles, de gran tonelaje y para largos viajes, fueron fabricadas solamente en ciertos lugares, allí donde existían las condiciones para la instalación de “astilleros” importantes, a veces en lugares poco conocidos, como en el caso del estero de Tocoihue por ejemplo, cerca de Calen, comuna de Dalcahue. Había "astilleros" importantes en Castro y en Ancud.

Siempre hacia el siglo XVIII, la construcción de embarcaciones estaba asociada con la industria de tablas de alerce.  Escribe Encina al respecto: "La necesidad obligó a los chilotes a desarrollar algunas aptitudes industriales...La principal de estas industrias era la fabricación de tablas de alerce que sacaban con hachas y cuñas, sin necesidad de sierra.  Hacia fines del siglo XVIII las tablas tenían tres varas de largo, 7 pulgadas de ancho y una pulgada de espesor.  Con la corteza de este mismo árbol calafateaban sus embarcaciones...Mientras Chiloé dependió de la capitanía general de Chile, los gobernadores se empeñaron, con resultados medianos, en impulsar la construcción de embarcaciones.  Se fabricaron botes, lanchas y aun buques de alta mar.  Pero esta industria languideció con pasar la isla a depender del virreinato." ( )

Las islas Chauques así como las islas Desertores ( ) se hicieron famosas a comienzos del siglo XX  tanto como la pequeña isla de Huar en el seno de Reloncaví- por la calidad de las lanchas y goletas que allí se construían, respondiendo sin duda a una situación particular de aislamiento en relación al continente, puesto que el sólo medio de conexión es y ha sido, a través del mar. Al cabo de varios siglos se puede hablar de una  “cultura del mar”, que ha tomado forma en las islas de Chiloé, la que estaría constituída por una peculiar mezcla o estilo de vida ligada a una economía marina, y en la que es posible percibir, además, una personalidad marina y hasta una heroicidad marina.

A propósito de esta arquitectura naval, el investigador M. Marino ha mostrado la evolución desde la simple lancha hacia una embarcación donde no sólo se pescaba y mariscaba, sino que servía de vivienda y transporte familiar. Dice: “Hoy en día, el chilote conocedor de su medio marítimo por una práctica concreta, cotidiana y directa ha logrado una evolución en su “arquitectura naval”. El lanchón chilote sintetiza su comportamiento con la madera, a la vez que su relación con la naturaleza. Madera construída, madera vivida. Vivida porque en ella y de ella habita. Es el nomadismo acuático, vigente en los canales del archipiélago.  ( )

Ya desde los inicios de la República y a lo largo de la dominación colonial hispana, Chiloé había adquirido la fama de una región de gente de mar.  Escribe al respecto I. Huerta: "Los huilliches u 'hombres del sur', entre los cuales O'Higgins estimaba que vivían 20.000 pescadores solo en el archipiélago de Chiloé, porque decía 'en esta región cada ciudadano es un pescador', deben haber conformado cierta proporción de la marinería original pues el Director Supremo, había dispuesto que 'todos los varones de 15 años o más deben enrolarse en la milicia naval o militar y estar listos para servir dentro y fuera del país si fuera necesario". ( )

Hacia 1826,  la influencia de la tradición aborígen en la construcción de embarcaciones, parecía ser aún considerable, ya que el naturalista Charles Darwin a su paso por el archipiélago registraba: "Las artes aquí se encuentran todavía en un estado rudimentario, como se puede apreciar en su extraña forma de labrar la tierra, en sus métodos de hilar, de moler los granos y en la construcción de sus botes." ( )

Lo que no alcanzó a percibir Darwin en aquel entonces, es que la tradición marinera chilota, originariamente vinculada a las canoas de huilliches y chonos, había recibido también una fuerte influencia de la carpintería de ribera española, transmitida durante la dominación colonial.

La cultura marinera de Chiloé, por lo tanto, se nutrió en sus orígenes de dos vertientes de influencia diferentes: por un lado, las ancestrales costumbres y hábitos de la cultura de los chonos, los primeros navegantes canoeros de los archipiélagos australes, y por el otro, las poderosas influencias procedentes de la cultura española, formadas durante los tres siglos de dominación colonial, hasta 1823.

 Ya a fines del siglo XVIII y con el contacto cada vez más frecuente con los blancos,  fueron desapareciendo por absorción, por exterminio o por desarraigo. ( )

Sus descendientes fueron transmitiendo los restos de la sabiduría marinera y de construcción de embarcaciones, a lo largo de generaciones, incluso durante los siglos de dominación española.

Por lo tanto, la experiencia artesanal de la carpintería de ribera en Chiloé, como en otras regiones de Chile, tuvo su punto de partida en la fabricación de piraguas, transmitida -en este caso- por la tradición aborígen de los chonos. 

A mediados del siglo XVIII, según Carlos de Beranguer (Gobernador de Chiloé desde 1768), entre las islas del archipiélago y todos sus pequeños puntos poblados, "...todos los transportes los ejecutan por mar en sus piraguas", de manera que el mismo informante daba cuenta que en todo Chiloé habían 352 canoas y 472 piraguas. ( )

Además de estos elementos de sabiduría ancestral, la cultura marinera chilota incluye entre sus componentes esenciales una rica y variada mitología.

Algunos mitos y leyendas
del mar en Chiloé


Según esta construcción mítica, el inicio de la historia de la humanidad comienza con la lucha entre dos feroces serpientes: la Tentén-Vilú, diosa de la tierra y la fecundidad y la Cai-Cai, diosa de las aguas y origen de todo lo existente.

Las numerosas leyendas continúan con otros seres que se aparecen y explican a los habitantes de esta tierra misterios que no han podido resolver.

Conforme a la recopilación efectuada por el investigador Oreste Plath, algunas de las principales leyendas marineras pertenecientes a la tradición cultural de Chiloé, son las siguientes.

El Lucerna.  Se trataría de un barco fantasma que recorre los mares  de Chiloé, este barco es grande como el mundo.   Para pasearlo de popa a proa, se parte siendo niño y se llega a la ancianidad.

El Millalobo.   Se dice que es un hombre que tiene un solo brazo, que vive sentado en una piedra bajo el mar, en los ríos y en las lagunas.

El Millalobo es el rey del mar, pues  él dirige las mareas y todo cuanto anda bajo el océano.  Jamás se levanta de su reino(piedra), donde permanece eternamente sentado.

Muchos viejos marinos le han visto sentado bajo las cristalinas aguas de los lagos, ríos o golfos, allí esta en una piedra levantando siempre un brazo sin cansarse de vivir, dirigiendo siempre las mareas y los paces.

El Jonah.  Espíritu del mal, que se encarna en tripulantes y provoca desgracias y daños

El hombre gris.  Se dice que llega silenciosamente y se sienta a esperar el pago de  de su tributo: en medio de las tempestades debe caer un hombre al agua desde lo alto de la cofa y se oye entonces un horrendo gemido del que se ahoga en las aguas.  El hombre gris desaparece, la deuda a sido cancelada.

La campana sumergida de la bahía de Ancud.  En Ancud, en las noches   de temporal agita y suena una campana que se encuentra en el fondo del mar.

El caballo marino.  Caballo que vive en el mar y pertenece a los brujos. Es enormemente grande y feo y en él se pueden montar cómodamente 13 personas:  todo un cabildo, según los brujos  de Chiloé.

El Caballo Marino es un animal del que se sirven los brujos para cruzar los mares en sus correrías o para trasladarse  a bordo del  Caleuche.  El Caballo Marino puede llevar hasta 13 personas sobre su lomo y anda con mucha velocidad. Cuando sale a tierra  aparece tan alto y largo como un quincho  (cercado de  estacas).

El Caballo Marino es la personificación de las olas del mar y siempre aparece arrojando espuma por la boca.  No se le puede gobernar sino con riendas de sargazo.

La sirena.  Hace muchos años atrás algunos indios y españoles en el mar de Chiloé que se acerca a la playa una bestia que, descollándose sobre el agua, muestra por la parte anterior  cabeza, rostro y pechos de mujer, bien agestada, con cabellos o crines largos, rubios y sueltos; y en sus brazos un niño.

La vaca marina.  La Vaca Marina recorre  los canales de Chiloé, enamora toros terrenales que deja impotentes.

 Otra de las  leyendas es la del Caleuche, la leyenda marinera por excelencia de la cultura chilota.

Este barco fantasma aparece en las noches muy oscuras y de niebla. Quienes lo han visto cuentan que es una barca en forma de una goleta iluminada y que su tripulación son los brujos que cantan y bailan al compás de melodías, con las que atraen y encantan a los comerciantes para surtirlos de mercaderías.

También este barco tendría la misión de recoger a las personas que se han ahogado en el mar, quienes viajan precisamente en la embarcación, así también como de transportar a los brujos y se dice que su puerto estaría en Pinquén, en la localidad de Quemchi.

La leyenda atribuye también a este barco fantasma el atributo de aparecerse ante los individuos que la llaman en la noche desde la playa.

Una segunda leyenda chilota asociada con el mar es la Pincoya.

La Pincoya sería una mujer de belleza extraordinaria, quien personifica la fertilidad de las costas de Chiloé y sus especies marinas. A ella se le atribuye la escasez o abundancia de peces y mariscos.   Se dice que cuando la Pincoya toma asiento en una roca desnuda junto al mar, ésta se puebla de mariscos.

La Pincoya suele aparecer en las costas con el Pincoy (su marido), el que se sienta a cantar sobre una roca atrayendo a la Pincoya y envolviéndola con su melodiosa voz.

La Pincoya comienza entonces, una danza frenética, sensual y maravillosa: se dice que si lo hace vuelta hacia el mar, habrá mucha abundancia de peces y mariscos, y si baila vuelta hacia la playa, habrá escasez. También se cuenta que cuando los chilotes naufragan, la Pincoya acude en su auxilio.

Es desde estas raíces identitarias y culturales donde surgió el esfuerzo humano y material que hizo posible el viaje de la goleta “Ancud” del que nos ocupamos en esta historia.


El significado histórico
de la expedición de la Goleta "Ancud"
 a  Magallanes


El viaje de la goleta “Ancud” es el fruto del trabajo perseverante de los marineros, carpinteros y navegantes chilotes, de las autoridades de dicha Intendencia encabezadas por Domingo Espiñeira y del propósito decidido del Gobierno del Presidente Manuel Bulnes, influídos por la perseverante insistencia del exiliado Libertador don Bernardo O’Higgins.

O’Higgins fue el primero que ya hacia 1836 habia concebido la idea de tomar posesion del Estrecho, mediante el establecimiento e un servicio de remolque de veleros mediante vapores apoyados por uno o dos centros poblados en las costas del canal.  En la vision de O’Higgins, la idea implicaba toma de posesion, poblamiento y utilizacion comercial para la navegacion mercantil, todo en un mismo concepto.

El viaje representa además, una relevante decisión política y estratégica del Estado de Chile por materializar su soberanía sobre las tierras y mares australes.

Como se podrá apreciar durante el relato y como la Historia ha mostrado suficientemente, la expedición fue, como acto político, un gesto a la vez cívico y militar, en la medida en que la embarcación fue aparejada como Goleta de Guerra, la que llevaba a tropa y tripulantes enganchados por la Armada y también viajaban civiles, bajo un mando naval.

Este fue un viaje de importancia fundacional.

Chile materializó la soberanía austral en la Patagonia continental, marítima e insular, gracias al viaje de la Goleta de guerra de la Marina Nacional ”Ancud”, de manera que a través de esta expedición, que reafirmó la condición austral y patagónica de la nación chilena.

Esta hazaña además, constituye una prueba palpable del empeño, dedicación y tesón de los habitantes de Chiloé, muchos de los cuales se dieron a la tarea de respaldar con todo su trabajo, su ingeniosidad y su laboriosidad a la modesta expedición marina.

Hay en todo este esfuerzo, sin embargo, un curioso contraste.

En efecto, el carácter fundacional e histórico de esta expedición,  se contrasta notoriamente, con la austera sobriedad e incluso la precariedad de los recursos materiales que se pusieron a disposición de los expedicionarios.

El Estado de Chile era hacia 1843, una organización política y administrativa que venía recién cumpliendo 25 años de vida independiente, por lo que muchas de las demandas, problemas y necesidades pendientes de resolver, se suplían suficientemente con la austeridad de los medios, el ingenio de la improvisación y la innegable visión con que muchos gobernantes le daban forma a la realidad.

Después de la guerra de la Independencia (que se decidió fundamentalmente en tierra) y de la Expedición Libertadora del Perú, fue la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana (1837-1839) el evento que dio orígen al renovado interés de las autoridades chilenas por los temas del mar.

En 1838 la marina mercante chilena comenzó a recibir un impulso considerable.  Guillermo Wheelwright y algunos capitalistas ingleses crearon una compañía de vapores destinado a hacer la ruta entre la costa del Pacífico y el Atlántico norte: la Pacific Steam Navigation Company. 

En 1841 asume la Presidencia de Chile, don Manuel Bulnes, un gobernante de espíritu militar, muy influído por el espíritu progresista y con una voluntad colonizadora que se expresó durante su decenio, en la ocupación de la Patagonia y en la apertura de la región de los Lagos a la inmigración germana, suiza y francesa. 

En ésa década de los cuarenta, plena de expansión y de desarrollo en Chile, mientras numerosos chilenos emigraban a California tras el oro recién descubierto, otros se aventuraban en las nuevas minas de carbón de Lota y Lirquén o en las recientes minas de plata de Copiapó, mientras un grupo de chilotes y otros marineros enfilaban rumbo hacia el sur, hacia la Patagonia.

Es importante subrayar que después de la guerra contra la Confederación, el Estado de Chile había prácticamente desmantelado su flota naval, por lo que los recursos navales y marítimos que existían para la expedición a Magallanes, fueron notoriamente precarios.

Mientras tanto la navegación comercial y de cabotaje continuaba desarrollándose lentamente, mientras los astilleros de  Valparaíso, Valdivia y Constitución mantenían su tonelaje de producción.

Hacia octubre de 1840 recalaron en Valparaíso los primeros dos vapores de esta compañía, el "Chile" y el "Perú", dos vapores de casco de madera, de 700 tons. de desplazamiento: habian pasado por el Estrecho de Magallanes y habían dejado una señal de su breve recalada en la punta Santa Ana junto a puerto Famine.

La navegación a vapor estaba abierta por el Estrecho de Magallanes y el paso de los dos barcos de la PSNC, confirmaba que el Estrecho era practicable para este tipo de embarcaciones: faltaba ahora una decisión política y de soberanía.

En este período, el gobierno chileno estaba muy ocupado promoviendo la navegación a lo largo de la costa del Pacífico. Como se ha mencionado, la Pacific Steamship Navigation Company se estableció en Valparaíso con capital británico, y hacia 1845 ya estaba llegando a Panamá. A más de esto, cuando se demostró el valor comercial del estrecho de Magallanes (producto de la reducción de costos de transporte frente al previo recorrido alrededor del cabo de Hornos), esta empresa fue precursora en el uso de la nueva ruta. Al hacerlo actuó en coordinación con el gobierno chileno, que temía que las grandes potencias se apropiaran del Estrecho. 

De este modo, cuando en 1843 una expedición chilena fundó Fuerte Bulnes en el Estrecho mismo, el gobierno chileno se lanzó asimismo a establecer un servicio de barcos a vapor en el Estrecho. Hay que anotar que el gobierno de Buenos Aires protestó en 1847 por la ocupación de ese territorio que consideraba propio, pero estaba demasiado ocupado en disputas con Gran Bretaña y Francia, y con sus propios problemas internos, como para ir más allá de una tardía protesta.
 
Mientras tanto, el Estado de Chile se aferró exitosamente al Estrecho de Magallanes, mediante un esfuerzo de consolidación de la colonia de Fuerte Bulnes y de Punta Arenas (de 1848 en adelante).

Impartidas las instrucciones políticas generales desde Santiago durante el año 1842, se concibió acertadamente que el punto geográfico más adecuado para emprender la toma de posesión del Estrecho de Magallanes y de la Patagonia era el territorio de Chiloé. 

La decisión gubernamental de tomar posesión del estrecho, como se sabe, respondió a una compleja combinación de factores y circunstancias, a saber:

a) la constante presión intelectual que había ejercido Bernardo O’Higgins hasta su muerte (1842), para que se adopten medidas concretas que permitan ocupar el Estrecho y la Patagonia, ante el creciente interés de Gran Bretaña y Francia en esa región.
b) Una activa campaña de prensa desarrollada por Domingo Faustino Sarmiento (durante noviembre de 1842), llamando la atención de la opinión pública y de las autoridades en favor de dicha ocupación, en favor del fomento del comercio, del poblamiento de las tierras australes y de la primacía de Chile en reclamar derechos sobre la Patagonia.
c) El proyecto presentado a fines de 1841 por el marinero y cazador de lobos estadounidense Jorge Mabón, para instalar un servicio de remolcadores de veleros en el estrecho de Magallanes, idea que fue pospuesta por las autoridades, hasta que la ocupación chilena se hiciera efectiva.

La influencia de O'Higgins en esta decisión trascendental ha sido frecuentemente destacada por nuestra literatura histórica.  El Libertador conocía la mentalidad inglesa y europea y abrigaba una profunda preocupación para que se ocupe el Estrecho y la Patagonia.

Bernardo O´Híggins, producto de sus estudios en Perú y España, y de su prolongada estancia en Inglaterra, así como de los contactos e influencia que en esos países recibió, desarrolló una acabada conciencia marítima que lo llevaron a visualizar todas las áreas de interés en las cuales la incipiente República debía consolidarse para ser una nación próspera, inserta en la comunidad internacional, con una visión amplia, cohesionada e ilustrada.  O'Higgins percibía claramente de la imperiosa necesidad de consolidar sus fronteras.

Su pensamiento lo dejó reflejado a través de numerosas acciones y escritos, mediante los cuales se refirió a la colonización del sur a ambos lados de la cordillera, demostrando una permanente preocupación por la zona austral de Chile y su incorporación al desarrollo nacional. 

En particular, dicho pensamiento se plasmó en dos proyectos, formulados entre 1837 y 1842: uno de ellos, que proponía la creación de un servicio de buques a vapor que debían remolcar a los veleros que atraviesen por el Estrecho de Magallanes; y el otro, de colonización propiamente tal, orientado a la creación de dos o tres poblados en las costas del Estrecho, con medios para la reparación de naves y con recursos pára la creación de industrias y actividad económica suficiente como para abastecer el tráfico marítimo y el propio poblamiento patagónico.

Además, una de sus principales inquietudes las representó en la necesidad de explorar y facilitar la navegación por las aguas interiores, como también se preocupó por otorgar beneficios de inmigración a irlandeses para desarrollar la pesca, especialmente en el área de Chiloé.

Siempre en la misma línea de ideas, fue O'Higgins el primero que concibió la idea de traer vapores desde Inglaterra, para remolcar veleros a través del Estrecho de Magallanes, estableciendo una línea de remolcadores con puerto en algún punto de este canal. 

Esta sugerente idea -como se verá más adelante- la encontraremos coincidentemente en la mente de Jorge Mabón a fines de 1841, proponiéndola al Gobierno del Presidente Bulnes.

Por su parte, el primer paso en la dirección de la ocupación efectiva, estuvo representado por el nombramiento (el 1 de abril de 1842) de Domingo Espiñeira (un Comisario Contador de Marina) como Intendente y Comandante General de Armas de Chiloé. 

En abril de 1842 y antes de asumir su nuevo cargo, Espiñeiro recibió instrucciones del Ministro de Guerra y Marina, Manuel Montt, en cuanto a recoger toda la información posible sobre el Estrecho de Magallanes y ubicar los lugares más apropiados en éste, para instalar colonias chilenas. 

Las órdenes eran de que si la información recabada, permitía afirmar la existencia de lugares apropiados para el cultivo, y cuyo clima permitiera la residencia permanente de pobladores, debía entonces equipar una expedición exploradora, bajo el mando de un jefe experimentado.

En su esencia, por lo tanto, el propósito inicial del viaje de la goleta “Ancud” era el de efectuar una expedición exploradora, que permita conocer las posibilidades de implantación de un servicio de remolcadores de veleros, pero habida consideración de los factores internacionales que estaban en juego, la finalidad del viaje derivó a una expedición de ocupación y colonización. 

Prueba de esta afirmación es que la expedición de la goleta "Ancud" llevaba víveres para siete meses, es decir, hasta fines de 1843 y verano de 1844.

Por lo tanto, la decisión política y administrativa era que todo se realizara desde Chiloé.

Además de su privilegiada cercanía geográfica con la Patagonia austral, allí se concentraban los recursos materiales y naturales mínimamente necesarios para organizar la expedición, sino que sobre todo, contaba con una tradición marinera de largos años, afirmada desde los tiempos de la colonia española, de manera que en Chiloé residían los mejores prácticos, pilotos, navegantes, loberos y marineros que habían practicado los canales australes.

Algunos de los tripulantes de la Goleta habían hecho anteriormente la singladura de los canales australes e incluso del Estrecho de Magallanes, por lo que su navegación por los mares del sur estaba respaldada por años de experiencia marinera.

Puede afirmarse por tanto que, través de la experiencia marinera y navegante de los chilotes, en esta expedición fundacional de la condición austral de la nación, se puso de manifiesto también la voluntad marítima del Estado y la vocación marítima de la nación chilena.

Además, si nos situamos en 1843, necesariamente debemos relacionar la decisión geopolítica de la conquista de la Patagonia austral, con el reciente triunfo de Chile en la Guerra contra la Confederación Peru-Boliviana (1837-1839), y el primer momento de cristalización del sentimiento nacional chileno. 

La victoria militar en Yungay (1839) ha sido considerada tradicionalmente como el hecho histórico que marca el inicio de la consolidación de una unidad nacional, que se venía forjando desde 1818. 

Una mezcla de sentimientos patrióticos y populares de adhesión a Chile y a la Patria, bullía en el fondo de la mayoría de los habitantes de la nación, de manera que la frecuencia de gestos patrióticos que veremos en los tripulantes a lo largo del viaje de la Goleta “Ancud” a Magallanes, reflejaba precisamente esa primigenia eclosión de chilenidad.

Además, la expedición se produjo en el marco del decenio de Manuel Bulnes (1841-1851) y en particular de  la gestión del Ministerio Irarrázabal-Rengifo (1841-1845), un período marcado por numerosos progresos materiales e intelectuales. 

Al momento de realizarse el viaje histórico que nos interesa, ocupaban los cargos más relevantes en el Gabinete del Presidente Bulnes, Ramón Luis Irarrázabal en los Ministerios de Interior y Relaciones Exteriores, Manuel Rengifo en Hacienda, y el general José Santiago Aldunate, en el Ministerio de Guerra y Marina.

En general, la administración Bulnes se inspiró en un espíritu conciliador (en particular con el grupo de los partidarios de O'Higgins) y realizador en obras públicas y estímulo a la iniciativa privada.  La expansión y desarrollo de las ciencias y de las artes, se acompañó con los proyectos colonizadores de Valdivia y Magallanes, con los inicios del ferrocarril en Chile (1846), con el notorio desarrollo portuario (asociado a la explotación minera y carbonífera), con el desarrollo minero (plata y cobre), con el comienzo de la producción carbonífera y con el surgimiento en forma del comercio de cabotaje y de intercambio con Europa, gracias a la presencia de comerciantes, capitales y vapores ingleses en el Pacífico sur. 

No se puede olvidar que la navegación interoceánica a vapor desde Valparaíso a Inglaterra, precedió en pocos años al histórico viaje que nos ocupa, a través de los buques de la Pacific Steam Navigation Company.  

Al abrirse Chile a la navegación a vapor entre el océano Pacífico y el Atlántico (otra realización progresista del Gobierno de Manuel Bulnes), no solo estaba manifestando una voluntad marítima pionera, sino que también hacía imprescindible habilitar el Estrecho de Magallanes como paso natural alternativo al difícil Cabo de Hornos.  

El viaje de la Goleta al Estrecho tenía por propósito también, descubrir la mejor ubicación para un puerto que sirviera de recalada para dichos viajes interoceánicos.

También la muerte del exiliado Libertador Bernardo O’Higgins en 1842, fue prematura con respecto al viaje de la Goleta “Ancud”, y sin duda su fallecimiento sirvió de aliciente adicional  a los gobernantes en Santiago, para urgir la realización de la expedición, antes que alguna potencia extranjera (Francia e Inglaterra miraban con interés hacia el Estrecho de Magallanes), se adelante a los propósitos de Chile.

Chiloé, con sus recursos en maderas, sus puertos y la pericia marinera de sus gentes, sirvió en este contexto, como una eficaz plataforma de partida y de apoyo logístico a la voluntad marítima y de colonización del Estado de Chile en las tierras y mares australes. 

De hecho además, las colonias de Fuerte Bulnes (1843) y de Punta Arenas (1848) siguieron dependiendo durante largos años de la Intendencia, de los recursos humanos, de la logística y de los suministros procedentes del archipiélago de Chiloé.

De esta forma, el guano y el vapor le dieron al Estado chileno un alcance territorial más amplio.

Desde la perspectiva de la clase dirigente chilena de aquella época, esto hacía necesaria una marina de guerra más fuerte. Hacia el año 1851, barcos de guerra chilenos escoltaban regularmente toda la ruta comercial hasta San Francisco.

Se generó así un círculo virtuoso por el cual por una parte, debido a la mayor jurisdicción territorial activa del Estado (desde el Estrecho de Magallanes hasta el paralelo 23), se percibía la necesidad de una Marina más poderosa, mientras que por la otra, era posible acceder a una Marina más fuerte gracias precisamente al creciente poder financiero del mismo Estado, que había aumentado como consecuencia del orden interno alcanzado, del desarrollo económico y de las nuevas riquezas extraídas de los territorios nortinos incorporados a la explotación económica.

Este desarrollo económico también había sido estimulado por la expansión de la minería de la plata y el cobre en Chile, como asimismo por los mercados de corto plazo para el trigo y la harina que emergieron como consecuencia de las fiebres de oro en California y Australia, donde se desarrolló una demanda para las exportaciones chilenas de alimentos.

Aunque no fue muy importante hasta el siglo XX, el comercio con Estados Unidos adquirió una cierta significación también en este período, adicional a la presencia de balleneros y loberos que practicaban las costas australes de Chile.

Por cierto, aunque la mayor parte del capital que recaudó Chile para esta etapa de expansión era británico, el precursor de la navegación a vapor en Chile fue un ciudadano norteamericano, William Wheelwright, y fue otro estadounidense, Henry Meiggs, quien hizo lo mismo en el desarrollo ferroviario que comenzó en 1852.


El contexto marítimo
internacional


¿Cuál era el contexto maritimo internacional a mediados del siglo XIX?

Desde principios del siglo XVIII hasta la apertura del Canal de Panamá (1914), la costa oeste sudamericana se conectaba con el exterior principalmente a través de la dificil y riesgosa ruta del Cabo de Hornos.  Pero, a partir de mediados del siglo XIX, la apertura del estrecho de Magallanes a la navegación comercial, inició una nueva fase del tráfico marítimo internacional.

 En esos dos siglos, el Pacífico sudamericano fue escenario de una serie de confrontaciones entre diversos grupos de poder (económico y político) que buscaban controlar los mercados y las rutas o tráfico marítimo.  Hasta antes de la Independencia de 1818, el océano Pacífico era escenario de una sorda lucha entre el comercio marítimo inglés y el comercio español, pero cuando Chile se liberó de la tutela hispana, los ingleses pasaron a tener el predominio comercial sobre la costa chilena.

La lucha por los mercados varió en la medida en que fueron apareciendo nuevos productos en la región, pero en términos generales uno de los principales mercados de consumo fue Lima, cuyo puerto de ingreso sigue siendo El Callao. Otros mercados importantes fueron Guayaquil, Paita, Pisco y los valles del sur de Lima.

En Chile, a su vez, los puertos principales eran Arica, Iquique, Antofagasta y sobre todo Valparaíso, que con la independencia se convirtió en un importante centro financiero regional y puerto de depósito para los buques que arribaban al Pacífico luego de completar el duro cruce del Cabo de Hornos.
 
El tráfico marítimo en esta región tuvo tres niveles: el de vinculación con el exterior, el de articulación interna entre los principales puertos regionales, y el de cabotaje o conexión entre los puertos principales y los puertos menores. Los dos primeros estuvieron controlados básicamente por los navieros limeños hasta que la emancipación quebró ese cuasi monopolio a favor de comerciantes extranjeros y de emergentes elites locales.

A lo largo del siglo XIX estos tres grupos de comerciantes compitieron entre si por obtener el control del tráfico regional, involucrando en esa pugna a los gobiernos de sus respectivas naciones. Como consecuencia de esa competencia, y de la lucha por controlar los mercados regionales, se generaron roces que derivaron en conflictos locales y eventuales intervenciones de potencias extranjeras, todo lo cual repercutió en la historia regional.

A fines de la primera mitad del siglo XIX -o sea hacia los años de 1830 y 1840-  Chile recién apenas ingresaba en el orden mundial de los Estados recientemente constituídos.  Era una nación joven que ocupaba indudablemente, una posición subordinada en el sistema mundial, de manera que a lo largo de las décadas de 1820 a 1840, una sucesión de potencias mundiales habían ido reconociendo muy gradualmente al Estado de Chile, ya no como provincia o colonia de España sino como una república independiente.

Y por lo tanto, gracias a una diversidad de factores políticos y económicos, la economía chilena y la incipiente navegación mercantil de nuestro país, se asoció rápidamente con Gran Bretaña después de la Independencia, por lo que hacia 1840-1850, Chile y su economía -principalmente basada en la explotación de ciertos recursos naturales y materias primas- pasó a integrarse dentro del sistema mundial de comercio e intercambios dominado por los capitales ingleses.

La vinculación de Chile con Gran Bretaña se inició inmediatamente después de la Independencia (1818), producto entre otros factores, de los múltiples contactos y vínculos que había dejado O'Higgins en ese país durante su estadía, como del esfuerzo deliberado de emprendedores ingleses por expandir sus negocios en el Pacífico Sur, a fin de competirle a los españoles que venían de perder sus colonias.

El primer crédito internacional obtenido por Chile, lo consiguió O'Higgins en una casa bancaria inglesa y en los treinta años siguientes a la Independencia (1818-1848), los comerciantes ingleses adquirieron predominio en Valparaíso y Santiago y en la incipiente industria nacional.

La expedición en cuestión, por lo tanto, en cuanto acción geopolítica deliberada del Estado chileno, se sitúa en un contexto internacional caracterizado por el apogeo del imperio marítimo inglés y por una expansión mundial de la navegación y el comercio marítimos. 

En efecto, a mediados del siglo XIX, la navegación a vela comenzaba lentamente a ser reemplazada por los primeros barcos a vapor, y era entonces un período de fama y prestigio para navegantes, marinos, exploradores e investigadores.  Aún así, hacia la década de 1840 en todo el mundo el predominio de la navegación comercial y de exploración lo mantenían los grandes bergantines, fragatas y veleros que, como el "Clipper" atravesaban los océanos con cargamentos de productos de la India, China o Japón, hacia los puertos de Europa y Norteamérica.

Escribe el historiador Eric Hobsbawm al respecto: “...los exploradores de mediados del siglo XIX fueron simplemente un subgrupo bien lanzado en el aspecto publicitario, pero de escasa importancia numérica perteneciente a una asociación muy grande de hombres que abrieron el mundo al conocimiento.  Eran aquellos que recorrían zonas en las que el desarrollo y el beneficio económico no eran aún lo suficientemente activos como para reemplazar al explorador por el comerciante (europeo), el buscador de minerales...y siempre que el clima fuera bueno, el colonizador blanco.” ( )

Además, en el caso de la situación de la navegación comercial chilena de cabotaje en el Pacífico, la circulación de barcos mercantes era mínima y estaba limitada a las costas y a los puertos más cercanos entre sí, cumpliendo el resto de las necesidades los buques de la Marina.

 A mediados del siglo XIX, la navegación a vela había alcanzado en todo el mundo su máximo desarrollo y expansión.  Como una  manifestación de este crecimiento de la navegación, en 1840 precisamente, iniciaron sus viajes los grandes veleros y vapores de la línea "Cunnard", efectuando travesías transatlánticas entre Europa y América.

Por esos años, la fiebre del oro de California produjo un importante éxodo de marineros, como nos lo relata Eric Hobsbawm: "La fiebre del oro se extendió rápidamente por los océanos.  Al igual que lo hicieron la mayoría de los habitantes de San Francisco en cuanto les llegó la noticia, los marineros de los barcos del Pacífico desertaron para probar fortuna en los campos de oro."   

Procedentes de toda la costa del Pacífico, muchos hombres de mar emigraron hacia California: "En las islas Sandwich (Hawai), China y Chile los marineros se enteraron de la noticia, pero como los capitanes prudentes -por ejemplo, los ingleses que comerciaban en la costa oeste de América del Sur- renunciaron a la ventajosa tentación de poner rumbo al Norte, los fletes y los salarios de los marineros se dispararon junto con los precios de todo lo exportable a California y nada dejaba de ser exportable.  El Congreso chileno, al notar hacia finales de 1849 que casi todos los barcos nacionales se habían trasladado a California, donde habían quedado inmovilizados por la deserción, permitió que los barcos extranjeros practicaran el comercio costero (de cabotaje) temporalmente." ( )

Como consecuencia de este renovado interés geográfico, abundaban los navegantes, las expediciones, los naturalistas y aventureros de toda clase que salían a recorrer el mundo en busca de nuevos conocimientos, descubrimientos y experiencias. 

Todo el siglo XIX fué una época de búsqueda de aventuras y de nuevos lugares por conocer. Así, desde varias potencias europeas (Francia y Gran Bretaña en particular) se habían redoblado los esfuerzos dirigidos a completar el conocimiento geográfico del mundo y la dominación de territorios con fines coloniales. 

No hay que olvidar que, por ejemplo, entre 1826 y 1836, todas las costas y canales australes de Chile fueron detalladamente recorridas por las expediciones inglesas de la "Adventure" y la "Beagle", de manera que estas expediciones no solo actualizaron casi por completo la información geográfica disponible sobre los mares del sur, sino que en realidad vinieron a poner los fundamentos de la moderna geografía náutica de estas regiones australes.  

El paso de Darwin y del capitán Fitz Roy por la costa chilena, en los tiempos del Ministro Portales, no era de ninguna manera casual: se correspondía con los propósitos geopolíticos del Almirantazgo británico de adquirir un conocimiento detallado de las costas y mares australes de América, con intenciones evidentes de expansión futura de su influencia y presencia mercantil y naval.

De este modo, el conocimiento oceanográfico más relevante acerca de los mares australes estaba en manos de navegantes ingleses o españoles.

La presencia e influencia inglesa además, estaba implícita en la expedición de la "Ancud", en la medida en que la Marina chilena de aquella época contaba entre sus oficiales más experimentados al capitán Juan Guillermos (Williams originalmente), de orígen inglés y nacionalizado chileno.  Como se verá en el relato, los conocimientos del idioma y la idiosincracia británica, que le eran consustanciales, le fueron de gran utilidad al capitán Guillermos durante la travesía.

En otras palabras, el propósito de soberanía, de colonización y de facilitación de la navegación por el Estrecho de Magallanes que llevaban los tripulantes de la goleta "Ancud", se correspondía con un momento internacional en el que la navegación comercial en el mundo, estaba comenzando a recibir un nuevo impulso originado en la aplicación de la tecnología del vapor -inventada por R. Fulton pocos años antes- y la aparición de los primeros barcos mercantes a vapor (es decir, alimentados por carbón), de construcción inglesa.

Como se sabe, los dos primeros vapores que atravesaron el Estrecho de Magallanes, lo hicieron pocos años antes del viaje de la "Ancud", eran vapores de construcción inglesa y, como veremos, pertenecían a una compañía de armadores británicos con asiento en Liverpool y Valparaíso.


Posición
y desarrollo marítimo de Chile
  en la década de 1840


Chile había emergido a la vida independiente, en condiciones de una pequeña nación subdesarrollada, incluso en su condición marítima.  En este aspecto, las limitaciones de la conciencia marítima y la voluntad marítima del Estado y la nación chilenas, siempre se contrastaban con las ventajas que le daban a Chile su posición marítima, oceánica y austral.  

El destacado geógrafo francés Elysee Reclus escribía a principios del siglo XX, que “...la Historia es la Geografía en el tiempo y que la Geografía es la Historia en el espacio". Con ello subrayaba la importancia de la conciencia geográfica como uno de los fundamentos de la acción histórica y ponía de relieve que ambas disciplinas funcionan en la realidad, profundamente entrelazadas.

 Ahora bien, en el desarrollo y evolución general de Chile, la Historia parece ir a contrapelo de la Geografía: el nuestro, es un país cuya geografía lo llama y lo determina para ser una nación marítima, y sin embargo, somos un país con una historia y una cultura profundamente terrestres.  ( )

No es un dato irrelevante observar que la mayoría de la población de Chile no vive en sus costas, sino al interior del territorio...lejos o a cierta distancia del mar.

Las bases de sustentación del desarrollo marítimo de una nación, se encuentran tanto en la dotación de buques y de tripulaciones experimentadas y marineras, en la infraestructura de puertos y astilleros para la construcción y reparación de  embarcaciones, en la existencia de una legislación que refleje la voluntad marítima del Estado y la vocación marítima de la Nación, y en el ejercicio de un activo comercio que permita extender las líneas de intercambio entre el país y el exterior. ( )

Pero volvamos a nuestra historia.

El propio desarrollo marítimo y naval en los primeros decenios de la República, era muy incipiente y propio de un país con grandes limitaciones económicas, tecnológicas y de preparación de su personal de mar. 

Durante la Colonia, el comercio y la navegación en Chile estaba en manos de comerciantes y navegantes peruanos y españoles.  El predominio peruano en los puertos chilenos, colapsó en el período entre la Independencia (1818) y la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839) y fue reemplazado a lo largo de todo el siglo XIX por la hegemonía comercial inglesa.

En 1841 el general Manuel Bulnes, vencedor en la batalla de Yungay contra las fuerzas confederadas de Santa Cruz, se convirtió en Presidente, iniciando un decenio de notable expansión económica. Durante los seis años que siguieron a la guerra se produjo en Chile un gran desarrollo económico. Las ingresos del gobierno aumentaron un promedio de 55% si se los compara con el período de preguerra. La educación fue fuertemente promovida. Se reiniciaron los pagos de la deuda a Gran Bretaña, y el crédito chileno en el extranjero mejoró a tal punto que en 1844 los bonos de 100 pesos se vendían en Londres de 3 a 6 pesos por encima de su valor nominal. Esto hizo de Chile el país con mejor crédito extranjero de América del Sur.

El desarrollo económico de Chile no se detuvo, sin embargo, y durante el período 1845-1865 las entradas del gobierno aumentaron 75% y el comercio exterior 225%. Hacia 1865, Chile había firmado y ratificado  interesantes acuerdos comerciales con Francia, Gran Bretaña y España. Desde comienzos de la década de 1850, Valparaíso tuvo que competir con San Francisco, Callao y el ferrocarril panameño, pero el crecimiento de estos centros comerciales también generó mayores oportunidades para Chile. Entre 1849 y 1864 la marina mercante chilena duplicó sus barcos y triplicó su tonelaje.

No deja de ser sugestivo para el presente, que el período de mayor florecimiento de la economía chilena durante la segunda mitad del siglo XIX y hasta la crisis del salitre, coincide con la existencia de una importante flota mercante chilena, que fue capaz de llegar hasta Australia, California y las costas de Oriente.  Chile fue poderoso en el Pacifico, cuando sus barcos mercantes predominaban en los puertos y rutas comerciales del sur.

Cinco son los aspectos que permitirán comprender la relación entre el desarrollo marítimo y mercantil de Chile y la expedición de la goleta "Ancud": la evolución de la dotación de barcos y tripulaciones de la marina mercante en ese período, la construcción naval, la organización de las marinas, la legislación específica del sector y la evolución del comercio marítimo.

Veamos en primer lugar la evolución de la marina mercante chilena en el período.

Tanto en materia de industria naval (astilleros) como de flota naval y mercante, Chile solo tuvo un breve momento de auge con motivo de la Expedición Libertadora y la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839), aún con un período de debilitamiento entre ambos eventos. 

En 1840, terminada la guerra contra la Confederación y vendida gran parte de la flota ( ), la Marina chilena había quedado reducida a una fragata, la "Chile" y a dos goletas: "Colocolo" y "Janequeo", aunque en realidad los costos de mantención de la fragata se consideraban excesivos y pasó la mayor parte de su vida útil en desarme en astilleros.

En el momento del viaje de la goleta "Ancud", la marina mercante chilena se encontraba dirigida por capitanes y marinería mayoritariamente extranjera (ingleses en un buen número), que realizaban el comercio con los demás puertos de la costa americana del Pacífico (El Callao, Guayaquil y San Francisco), que habían abierto nuevas rutas hacia California y Australia y que, por el Atlántico, llegaban a Buenos Aires, Montevideo y puertos del Brasil. 

Esta navegación mercantil era a vela, atravesaba el tortuoso Cabo de Hornos y sólo ocasionalmente practicaba el Estrecho de Magallanes.

En 1848, la marina mercante chilena constaba de 105 buques con 12.628 toneladas, y en 1851 se contabilizaban 182 con un total de 34.517 tons.  En 1856, a su vez, el total de la marina mercante en Chile era de 265 barcos, de los cuales 166 se dedicaban al cabotaje.

Repetimos entonces esta afirmación, para grabarla en la mente del lector avezado: Chile fue poderoso en el Pacifico, cuando sus barcos mercantes predominaban en los puertos y rutas comerciales del sur.

La iniciativa para la creación y modernización de la navegación mercantil chilena moderna vino de emprendedores privados, entre los cuales el caso más paradigmático fue el de William Wheelwright.  

El primer vapor que llegó a un puerto chileno fué el "Rising Star", un vapor construido en Estados Unidos inicialmente para exploraciones polares, y que llegó a Valparaíso en 1822.  Ese mismo año, un industrial estaounidense, Mr. Greenkall, propuso al Director Supremo Bernardo O'Higgins, implantar una línea mercante con barcos a vapor, proyecto que no fructificó.

Hay que subrayar que hasta antes de 1840, toda la navegación en las costas de Chile se efectuaba mediante embarcaciones a vela (goletas, lanchas, balandras), dejando el remo solo para los pequeños desplazamientos costeros.

Ya antes, en 1833 ( ) el  emprendedor estadounidense William Wheelwright radicado en Chile, propuso a las autoridades chilenas (Diego Portales en la ocasión), la idea de establecer una línea de navegación a vapor entre Valparaíso y El Callao ( ).   Este proyecto, como era previsible, se demoró en las intrincadas gestiones de la lenta burocracia chilena.  

Por fin, en 1835 el Gobierno del Presidente Joaquín Prieto concedió por 10 años privilegio exclusivo a Wheelwright, para establecer la navegación a vapor en Chile. 

Con la nueva concesión en su favor, en 1838 el emprendedor creó en Liverpool la Pacific Steam Navigation Company (PSNC), con un capital mayoritariamente inglés de 250.000 libras esterlinas y al año siguiente pudo ordenar la construcción, en astilleros también ingleses, de dos vapores gemelos, de 700 toneladas de desplazamiento cada uno, construídos en madera. 

Esta fué la primera empresa marítima en forma asentada en Chile, y llegaría a ser una de las grandes compañías navieras del Pacífico y del mundo durante el siglo XIX. 

Ese mismo año, como se ha visto, el Gobierno chileno le concedió a Weelwright y su nueva compañía, el privilegio de la navegación a vapor por las costas y los ríos nacionales hasta 1845, concesión que después se extendió hasta 1850.

Ambos vapores, el "Chile" y el "Perú" zarparon de Gran Bretaña el 27 de junio y el 15 de julio, respectivamente, atravesaron por el Estrecho de Magallanes durante septiembre de 1840 ( ) y llegaron a Valparaíso el 15 de octubre, donde recibieron un multitudinario recibimiento.  Se había completado en 43 días, la primera navegación interocéanica entre Inglaterra y un puerto de Chile (8.500 millas de distancia), y el Estrecho de Magallanes había demostrado una vez mas su navegabilidad para esta ruta pionera.

Y ¿qué había por entonces, en materia de construcción naval?

Hacia principios de la década de 1840, los principales astilleros y centros de construcción naval estaban en Valparaíso, Constitución y Valdivia.  Por su parte, la marina mercante chilena, hacia 1842 cuando asumió brevemente el Ministerio de Guerra y Marina don Manuel Montt, contaba apenas con embarcaciones a vela de poco tonelaje y que, como se ha mencionado, eran capitaneados y tripulados por marineros de procedencia mayoritariamente extranjera.  Por aquel entonces, muchos de estos capitanes ingleses o de otras nacionalidades, sin embargo, constituyeron una rica fuente de experiencia y aprendizaje para los nobeles pilotos y marineros chilenos. ( )

Junto con el desarrollo de la marina mercante, se produjo una expansión de la actividad de construcción y reparación naval, principalmente en Valparaíso, Constitución y Concepción. 

Diez años después de la expedición que nos ocupa, hacia 1853, se registraban en Valparaíso la existencia de cinco astilleros, donde trabajaban unos 300 operarios, pero solo uno de ellos podía construir embarcaciones de  más de 100 toneladas.  Seis años más tarde (1859), en Constitución existían ocho pequeños astilleros, en Concepción había un astillero y un varadero.

Por su parte en Chiloé durante la década de 1840, aún cuando no se registraba la existencia de astilleros o varaderos industriales, se consideraba que los varaderos más adecuados eran los de Ancud, Quemchi y San Francisco, aunque toda la costa oriental de la Isla Grande, por su posición al abrigo del océano, le daba ventajas naturales (ubicación, suministro abundante de maderas y mano de obra especializada disponible) para la construcción naval y la carpintería de ribera. 

En Chiloé, además, el desarrollo alcanzado por la carpintería de ribera en este período, estaba asociado con la elaboración de las abundantes maderas de la zona: a fines de la década de los treinta, funcionaba un aserradero, administrado por el estadounidense Robert Burr y se habían intentado construir varios otros establecimientos de este tipo, aunque sin éxito ( ).

Más adelante, en la década de 1850, se expandió la construcción naval en Chiloé, como que en 1852 se registra la construcción de un bergantín de 120 toneladas y de 3 goletas y, en 1853, se construía una fragata de 600 toneladas y un bergantín de 110 y lanchas de mar, ocupandose en todas estas faenas, 5 constructores navales y 451 carpinteros de ribera. ( )

Un tercer aspecto es la organización del Estado en materia marítima y naval.

Por su parte, hacia fines de la década de 1840, la propia organización de la Marina se estaba recién completando, de manera que las Gobernaciones Marítimas pasaron a la dependencia de una Comandancia General de Marina, mientras que la organización de los puertos se consolidó en 1851, estableciendose la distinción entre puertos marítimos mayores, menores y habilitados.

Según esta norma, fueron designados como los puertos mayores marítimos de Chile: Caldera, Coquimbo, Valparaíso, Constitución, Talcahuano, Valdivia y Ancud.

Veamos ahora algunos aspectos de la legislación marítima y comercial en el período en cuestión.

Paralelo al desarrollo inicial de la marina mercante nacional en este período,  se produjo la evolución de la legislación del comercio y la navegación.  Aunque el punto de partida de esa evolución, se encuentra en los decretos de 1811 (sobre libertad de comercio) y de 1813 (de rebaja de ciertos derechos aduaneros), fue hacia la década de los treinta y cuarenta, cuando la legislación chilena comenzó muy gradualmente a favorecer la navegación comercial en tanto en cuanto ésta embarcara diversos procentajes de tripulantes de nacionalidad chilena. 

En este contexto, desde la administración O'Higgins en adelante y hasta el régimen de Portales y dentro de una óptica proteccionista, el Estado chileno debió adquirir barcos para integrar la flota o arrendarlos a propietarios particulares, mientras la legislación tendía a mantener ciertas restricciones a la navegación bajo bandera extranjera a fin de favorecer el esfuerzo nacional.   Los gobiernos de Prieto y Bulnes a su vez, inspirados en una visión económica más mercantil (e incluso mercantilista), legislaron en la dirección de abrir los puertos a la  navegación privada, chilena y extranjera.

Los capitales chilenos sin embargo, sólo lograron desarrollar iniciativas de inversión naviera hacia 1864 (Compañía Nacional de Vapores) y 1870 (Compañía Chilena de Vapores).   Por lo demás, la dotación de barcos mercantes de estas compañías, constituyeron un apoyo logístico insustituible para el Estado de Chile, a la hora de movilizar las fuerzas militares del país con ocasión de la Guerra del Pacífico.

En julio de 1836 y bajo una inspiración portaliana, se había dictado una norma legal que exigía que la mayoría de la marinería embarcada debía ser chilena, pero ante la falta de marineros, prácticos, pilotos y otros expertos chilenos en la navegación, estas exigencias debieron atenuarse.   En 1844, en los momentos en que la marina mercante contaba con 103 buques, solo había tres capitanes de barco de nacionalidad chilena.

Como una medida para paliar el carácter predominantemente extranjero de nuestra marina, hacia 1847 el gobierno decretó que toda las tripulaciones y la marinería debían ser en un 75% de nacionalidad chilena y que, a partir de 1848, debían serlo en un 100%, pero estas disposiciones, una vez más, chocaron con la falta de una amplia conciencia marítima de la población y de una base económica suficiente para constituir un marina mercante en forma.

Estas medidas además, iban a contrapelo con la evolución que estaba comenzando a experimentar el comercio marítimo y la navegación de nuestro país.

En efecto, el comercio marítimo de Chile se encontraba en la década de los cuarenta en un lento proceso de crecimiento. 

Según F. A. Encina, el comercio de exportaciones e importaciones entre 1844 y 1850, fluctuó entre los 6 y los 8 millones de pesos (moneda de la época), mientras que el cabotaje, es decir, el comercio marítimo interno del país, pasó de $ 5.153.605 en 1844 a $ 11.051.606 en 1850 ( ), lo que indica que la actividad económica entre las distintas regiones del territorio, se fue incrementando a medida que los comerciantes y productores dispusieron de barcos y otros medios para transportar sus productos.  Había entonces una relación estrecha entre el comercio, la navegación marítima, la legislación comercial y la construcción naval.

Más que auge económico, el decenio de Manuel Bulnes (1841-1851) fue un período de lenta consolidación y crecimiento gradual de las capacidades económicas, productivas y mercantiles del país, las que sin duda alguna, se vieron fortalecidas por  la navegación a vapor.

La fiebre del oro en Calfornia, provocó a su vez, una tal deserción de barcos y marineros que, en 1848, se dispuso que "...los extranjeros domiciliados en Chile que tengan tres años de residencia, casa de comercio o que ejerzan cualquier otra clase de industria, podrán ser dueños de buques chilenos..." ( ), pero como la medida no surtiera efecto inmediato, en 1849 se decretó una autorización plena por 10 meses para los buques extranjeros que desearan efectuar el comercio de cabotaje en las costas chilenas.

Al producirse la fiebre del oro en California, la marina mercante chilena contaba con 119 buques de diversos tamaños.   Pero, como se ha voisto, la incipiente actividad naviera mercantil que se estaba desarrollando desde fines de la década de los treinta y principios de la década de los cuarenta en las costas chilenas, se vió  afectada por la llamada "fiebre del oro" en California.

En efecto, una vez llegados a las costas californianas, marineros chilenos y extranjeros desertaron e incluso muchos de ellos dejaron abandonadas sus embarcaciones en dichos parajes, lo que ocasionó una disminución sensible en el número de buques mercantes disponibles en Chile. 

La creación y puesta en marcha de la Pacific Steam Navigation Company, vino a revertir y compensar el perjuicio ocasionado por el atractivo del oro californiano a nuestra navegación mercantil.

Hacia 1840-1843, por lo tanto, la navegación comercial en forma en Chile, estaba recibiendo un impulso proveniente tanto del Estado (en la organización jurídica y administrativa de la Marina de guerra y la Marina mercante) como de la iniciativa privada.

La expedición de la goleta "Ancud", se encuentra entonces directamente conectada con esta combinación única de hechos económicos y políticos: por un lado, la lenta expansión del comercio exterior y de cabotaje en las costas de Chile y la búsqueda de la apertura del Estrecho de Magallanes como ruta navegable para los barcos a vapor, y por el otro, una decidida voluntad marítima y de ejercicio de su soberanía por parte del Estado de Chile; una legislación que estimulaba el comercio y la navegación, y una activa y creciente presencia de navegantes, emprendedores, comerciantes y capitales ingleses en esta parte del Pacífico sur.

Todo ello recibió un vigoroso impulso de la autoridad gubernamental, a través de la decisión voluntarista y fundacional del Estado de Chile para controlar este paso estratégico, con una finalidad a la vez política, territorial y económica.

Tampoco puede perderse de vista que esta expedición, en cuanto acción ejecutada por la Marina nacional, con hombres, oficiales, organización y pertrechos de la Marina, constituye un acto fundacional, que da inicio a 160 años de  presencia de la Armada de Chile en el estrecho de Magallanes y en la Patagonia. 

Como se sabe, la gestión naval de Chile durante el siglo XIX, estaba orientada a contribuir a formar e independizar a la nueva nación, procurando reafirmar sus fronteras y su independencia.

Visto desde una perspectiva moderna, el viaje de la goleta de guerra "Ancud" apuntaba a mantener la seguridad, a resguardar la soberanía y la integridad territorial de la nación chilena, así como a materializar los intereses nacionales y marítimos de Chile en estas regiones.

*

Este libro se ha dividido en cuatro capítulos. 

El primero titulado "Los preparativos de la expedición", presenta una detallada relación de los trabajos previos a la expedición, con un particular énfasis en las faenas de construcción de la goleta, recogiendo las tradiciones constructivas de los carpinteros de ribera chilotes.

El segundo capítulo denominado "La travesía por los canales", presenta una amplia descripción pormenorizada y en algunos casos día a día, del viaje desde Ancud al Estrecho de Magallanes, relato en el que se ha utilizado profusamente el vocabulario náutico propio de la época.  Se han incorporado también en esta parte, algunas de las observaciones climáticas realizadas por el capitán Guillermos en los canales australes y en el Estrecho.

El tercer capítulo titulado "En el Estrecho de Magallanes", por su parte, expone las actividades de exploración, toma de posesión e instalación de la colonia chilena en el Estrecho de Magallanes.

El cuarto capítulo denominado "El regreso", finalmente, contiene la descripción día a día del viaje de regreso de la goleta "Ancud"  desde el Estrecho de Magallanes a Chiloé.

Una bibliografía presenta todas las fuentes bibliográficas, documentales y testimoniales que fueron compulsadas para la elaboración de esta historia.   Las fuentes documentales y en particular, los documentos inéditos del período objeto de esta historia, han sido transcritos conservando literalmente la redacción y ortografía original de sus autores, por respeto a la verdad histórica.

En Anexos se presenta un breve Vocabulario Náutico, con los términos más usuales de la navegación a vela en Chiloé y que aparecen citados en el texto, así como el texto integral de las Instrucciones entregadas por el Intendente Espiñeira a Juan Guillermos, antes del zarpe.

 


I.  LOS PREPARATIVOS PARA LA EXPEDICION


1841- 1842:
el proyecto del Gobierno
para la toma de posesión
del estrecho de Magallanes


El proyecto de tomar posesión del Estrecho de Magallanes, se anidaba en algunas personalidades chilenas, desde fines de la década de 1830. El concepto de que Chile poseía un territorio que abarcaba hasta el Cabo de Hornos estaba arraigado en la mayor parte de la clase dirigente chilena desde la Independencia y esa noción adquirió naturaleza jurídica quedando inscrita en las Constituciones de 1822, 1828 y 1833. 

El impulso más decidido en favor de la ocupación del Estrecho de Magallanes venía del Libertador Bernardo O'Higgins, quién desde su exilio en Lima redactaba informes y estudios, recogía antecedentes de la prensa y los archivos, calculaba costos y enviaba una nutrida correspondencia hacia Chile sobre el tema.

De alguna manera, directa e indirecta, la voluntad y la perseverancia de Bernardo O'Higgins habían logrado anidar en la conciencia de algunos preclaros hombres de Gobierno.

El Ministro Irarrázaval en Interior y el Ministro subrogante Manuel Montt en la cartera de Marina, estaban ampliamente convencidos de la necesidad de avanzar hacia Magallanes.   Pero sobre todo lo estaba el propio General Manuel Bulnes, quién además de recibir la frecuente correspondencia del Padre de la Patria, lo había visitado en Lima en las postrimerías de la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana.  Ambos habían trabado desde 1839 una cercana amistad y Bulnes quedó profundamente consciente de la responsabilidad histórica que Magallanes implicaba para el territorio y la soberanía de Chile.

Pero hasta entones, el proyecto llevaba un ritmo lento y casi burocrático.  El Presidente Ramón Freire, aún cuando había mantenido su interés por el tema magallánico a través de sus relaciones de ayuda y colaboración con la expedición inglesa de Robert Fitz-Roy, no alcanzó a concretar la toma de posesión, ante la inminencia de las elecciones presidenciales de 1840.

A principios de la década de 1840, sin embargo, comenzó a manifestarse un cambio en las esferas de Gobierno, al asumir la Presidencia Manuel Bulnes: uno de los detonadores de este renovado interés fué un proyecto presentado por el piloto estadounidense Jorge Mabón para el establecimiento de un servicio de vapores remolcadores en el Estrecho.

Entonces, se conocieron Mabón y Domingo Espiñeira.

En efecto, en 1841 Domingo Espiñeira ocupaba el cargo de Comisario Contador de Marina ( ) y entonces, el Ministro de Guerra y Marina (s) Manuel Montt lo convocó para integrar una comisión oficial encargada de estudiar un proyecto presentado por el navegante y piloto estadounidense Jorge Mabón al Gobierno, en el  que proponía crear una línea de vapores remolcadores que ayuden a los veleros a atravesar el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos. 

Lo coincidente de este proyecto, es que a lo menos como concepto general, formaba parte de la nutrida y frecuente correspondencia que Bernardo O'Higgins enviaba a Santiago a sus amigos y conocidos de confianza en el Gobierno, lo que indica que se trataba de una idea que se encontraba "en el aire" entre algunas personas conocedoras; desde sus conversaciones en 1839 con O'Higgins, el general Manuel Bulnes abrigaba una idea similar. 

Aun cuando se correspondía con las miras del Gobierno, el proyecto de Mabón ( ) fué discretamente archivado, pero a Espiñeira -y otras autoridades en las esferas oficiales de Santiago- su nombre les quedó grabado en la memoria, desde que el solitario emprendedor tratara de entusiasmarlos para que aprobaran su idea. ( ). 

La comisión que estudió el proyecto de Mabón, acordó transmitir al Gobierno su opinión favorable a la iniciativa, pero advirtiendo que antes de autorizar su realización, era necesario tomar previamente posesión del Estrecho de Magallanes, ya que la posesión efectiva, "...es, sino el único, el más respetable de los títulos que se podían alegar, llegado el caso de ocupación extraña." ( )

Además O'Higgins, durante todo el año 1842, continuó realizando una activa promoción de su idea mediante una abundante correspondencia dirigida a varios Ministros y al propio Presidente Bulnes, como esta nota en la que le manifiesta: "Toca a Usted, mi querido Jeneral, el interesante asunto de la colonización que me encanta i me hace pensar que está Usted, como lo creo, inspirado por el genio del bien para engrandecer a Chile..."  y a los pocos días, le insistía al Ministro del Interior y subrogante en Relaciones Exteriores Ramón L. Irarrázaval, con la siguiente interesante sugestión: "La materia con que en la presente deseo llamar la atención del Sr. Ministro, i por su conducto, del Supremo Gobierno, es que la colonización de Magallanes debe hacerse por pobladores los más adaptables a aquel clima, como son los del Archipiélago de Chiloé." ( )

 En la que fué probablemente su última carta a Chile, en la que trataba del tema del Estrecho de Magallanes, fechada el 9 de septiembre de 1842, O'Higgins le recomendaba al Ministro Irarrázaval que hiciera ubicar a William Low en Chiloé, considerado por él como el marino más adecuado para dirigir y emprender la expedición, y le agregaba: "Si el capitán Lowe no existiese o estuviese ausente, que espero  no sea el caso, i siendo mui difícil encontrar con otro su igual, el gobierno de Chiloé podrá entonces inquirir si se encuentra alguna otra persona en esas islas que pudiera considerarse de algún modo un sustituto a ese oficial, i si así fuese, convendría contratarlo oportunamente.  Hablo de Chiloé porque siendo el lugar que con más probabilidad se encuentren personas empleadas en la pesca de lobos i ballenas en los Estrechos i Tierra del Fuego, i quienes tal vez hayan dejado esas empresas, estableciéndose allí." ( )

De este modo, el Libertador O'Higgins desde Lima, apremiaba a las distintas autoridades del gobierno central para que -con el mayor sigilo posible- se avanzara hacia el Sur, hasta el punto que su preocupación por el extremo austral del territorio, se expresó hasta en el último estertor de su vida: ¡Magallanes...Magallanes!, en octubre de 1842. ( )

Pero, mientras tanto, Jorge Mabón siguió insistiendo. 

En noviembre de 1842, el periodista argentino radicado en Chile Domingo Faustino Sarmiento, trabó conocimiento con Mabón, quién logró interesarlo en su proyecto, por lo que el publicista le dió su respaldo publicando en su periódico "El Progreso" de Santiago, una serie de artículos ponderando positivamente la iniciativa.

El Gobierno, ante el hecho que el proyecto había llegado a la opinión pública, decidió apresurar los pasos para materializar la ocupación del Estrecho.

El frustrado pero perseverante Jorge Mabón permaneció en Santiago, entre noviembre de 1842 y el verano de 1843, insistiendo ante diversas autoridades -diríamos hoy "haciendo lobby"- en favor de su proyecto, hasta que en los últimos días de enero de 1843, el Ministro Irarrázaval decidió recibirlo en su despacho, para hacerlo partícipe del proyectado viaje a Magallanes.

Pocos eran los iniciados en el proyecto de expedición al Estrecho.

Por lo tanto, se consideraba en los círculos más cercanos al Presidente Bulnes, que para que el proyecto tomara cuerpo, era necesario que estuviera a cargo de una autoridad única y eficaz; que la expedición se preparara y organizara desde Chiloé, ya que era la provincia más cercana geográficamente al objetivo y donde se encontrarían los recursos humanos y materiales más apropiados; y que todo se llevara a efecto con el mayor sigilo y premura posibles, ante la sospecha que alguna potencia europea (Inglaterra o Francia en especial), se adelantara a ocupar el Estrecho y creara un hecho consumado.

Este concepto político y geopolítico, era necesario trasladarlo a los hechos y para ello se necesitaba una mano ejecutora eficaz.

¿Qué órganos del Estado tuvieron jurisdicción, respecto del proyecto de ocupar el Estrecho de Magallanes?   En primer lugar, el Ministerio de Interior, a cargo de Ramón Luis Irarrázaval y el Ministerio de Guerra y Marina, servido por el Gral. José Santiago Aldunate y como subrogante, Manuel Montt. ( ) 

En particular, el Ministerio de Interior operó a través de la Intendencia de Chiloé, para todos los efectos jurisdiccionales y administrativos; y el Ministerio de Guerra y Marina, se encargó de supervisar la preparación, suministros, navegación, dotación naval y castrense de la expedición.  Por cierto que también el Ministerio de Hacienda -servido entonces por la mano experta y austera de Manuel Rengifo- tuvo un rol importante en el suministro de los fondos fiscales necesarios a la expedición.


Enero-abril de 1842:
 nombramiento de Espiñeira
en la Intendencia de Chiloé
y  primeras instrucciones
para la expedición


En el verano de de 1842,  los Ministros Irarrázaval y Montt se consultaban entre sí buscando a un personaje que tuviera las suficientes cualidades de mando, probidad y energía, para ir al sur y hacerse cargo de la provincia de Chiloé y del proyecto del Estrecho: ambos coincidieron en la persona del Contador Comisario de la Marina Domingo Espiñeira Riesco (1812-1880), quién desempeñaba este cargo desde 1840. ( )

El 1° de abril de 1842,  el marino de 30 años de edad Domingo Espiñeira, fue nombrado Intendente de la Provincia y Comandante General de Armas de Chiloé, con lo que reunía en una sola mano, la autoridad político-administrativa y el mando castrense de su jurisdicción.  Sus dotes de  conocedor de los temas marítimos y navales, su acercamiento con el proyecto de Mabón, y su condiciones personales de probidad y dinamismo, habían pesado suficientemente para el nombramiento.

El 6 de abril de 1842, recién nombrado, Espiñeira se reunió y recibió de manos del Ministro de Justicia y subrogante de Marina, Manuel Montt, un oficio con las primeras instrucciones, cuya finalidad era preparar las condiciones y medios, para organizar la expedición al sur. Se trataba de "...tomar todos los informes necesarios acerca de los puntos más accesibles y convenientes en las costas del Estrecho de Magallanes, para el establecimiento de una o más colonias..." ( )

 Estas instrucciones implicaban el concepto de que Chiloé, y en particular el puerto de Ancud, debía ser la base de operaciones desde la cual se debía  efectuar tanto la búsqueda de información sobre el Estrecho, como las actividades de organización de la expedición.  Espiñeira recibió en dichas disposiciones, además, "...amplias atribuciones para organizar una expedición en la estación más oportuna y en aquellas embarcaciones en que acostumbraban los naturales del país extender hasta el Estrecho sus pesquerías, dándole amplia autorización para disponer de los dineros necesarios para afrontar los gastos." ( )

Es decir, el Ministro Montt instruía a Espiñeira de reunir el máximo de información naútica, geográfica y metereológica posible, acerca de las condiciones de navegación por los canales hasta el Estrecho, y además, le otorgaba amplias atribuciones y recursos financieros para preparar y organizar una expedición al Estrecho en la estación del año que sea la más oportuna, dentro de los medios que pudiera procurarse en Chiloé.

A mediados de abril de 1842, Espiñeira llegó a Chiloé y asumió de inmediato su cargo: tenía en sus manos una misión trascendente e histórica y estaba consciente de ello.


Abril-octubre de 1842:
información previa
y nombramiento
 del comandante de la expedición


En cuanto Espiñeira estuvo en posesión del cargo en Chiloé, se abocó a dos tareas prioritarias: buscar información sobre Magallanes y nombrar al que debía ser jefe de la expedición.

En la búsqueda de información, el nuevo Intendente se contactó con todos los marineros, navegantes y aventureros que tuviera a la mano en el Archipiélago. Habló detenidamente con el Capitán de Puerto de Ancud, con los pilotos y marineros y sobre todo con los capitanes de barcos que recalaban frecuentemente en Ancud;  se informó en detalle y en terreno, acerca de las técnicas de construcción de los carpinteros de ribera de la zona y de la disponibilidad de maderas en las proximidades del embarcadero de Ancud; convocó a cuanto pescador, navegante y marino experto pudo encontrar en Chiloé, recogiendo valiosa información "de primera mano" sobre los vientos predominantes, las mareas en los canales, los fondeaderos y abras hasta entonces conocidas y utilizadas en la navegación austral.

Se formó el concepto de que en Chiloé sería posible construir las embarcaciones necesarias y fabricar las velas, mástiles y remos, a partir de la centenaria experiencia marinera de los chilotes, pero que el resto de los materiales debería adquirirlos en Valparaíso.

Después de tres meses de recopilación y con abundante información geográfica e hidrográfica, Espiñeira envió un amplio informe al Ministro de Marina, en el que declaraba la viabilidad del proyecto de instalar una colonia en el Estrecho, y sin esperar respuesta de Santiago, se dio a la tarea de organizar la expedición.

Comprendió por otra parte que, sin buenas cartas náuticas, la navegación por los canales sería muy dificultosa, problema que planteó a las autoridades del Ministerio de Marina.

En cuanto al nombramiento del jefe de la expedición, primero tuvo in-mente dos nombres: el marino inglés William Low, que había sido capitán de una goleta y el español Juan Yates, que suponía ambos radicados en Chiloé y que contaban una larga experiencia en la navegación por los canales australes e incluso por el Estrecho de Magallanes. 

En particular, la idea de recurrir al marino y ballenero inglés William Low venía del propio O'Higgins, como se ha mencionado antes, quién lo había conocido al final de la guerra de Independencia.  Low se había desempeñado como piloto de Robert Fitz-Roy en sus dos expediciones por el Pacífico sur. El marino además, le había vendido su goleta " Capricorn" al capitán Fitz-Roy, transformándola éste en la "Adventure", con la que concluyó su segunda expedición por los mares australes.

 Pero, Low había fallecido en 1841 y cuando el Ministro Manuel Montt lo sugería como jefe de la expedición a Magallanes, lo hacía sin saber de su deceso.

Buscó entonces Domingo Espiñeira a Juan Yates, un experto marino español que llevaba varios años de radicado en Chiloé y era reputado un lobero y navegante conocedor, que había practicado varias veces el Estrecho de Magallanes.  Sin embargo, al momento que el Intendente lo buscaba, Yates se encontraba en una larga campaña ( ) en los canales australes, por lo que no podía disponer de su contribución.

Finalmente, en octubre de 1842, Espiñeira se decidió por quién tenía más cerca, elección que fue sin duda acertada: el capitan de fragata graduado y Capitán del Puerto de Ancud, John Williams Wilson o Juan Guillermos (1798-1857) ( ), un marino inglés de 44 años, nacionalizado chileno y avecindado desde 1826 en Chiloé. 

El encuentro entre ambos fue cordial y formal a la vez:

- Tengo una nueva destinación para usted Capitán, comentó Espiñeira al recibirlo en su despacho.
- Usted dirá Gobernador... siempre a sus órdenes, contestó el marino.
- El Gobierno necesita organizar una expedición a los estrechos de Magallanes y todas las buenas recomendaciones recaen en su persona, así es que le propongo asumir como Comandante desde esta fecha, agregó el Gobernador.

Guillermos era a la vez, Capitán de Puerto de Ancud y Gobernador Marítimo de Chiloé desde 1839 y contaba con una sobrada experiencia  de navegación en los mares del norte de Chile, del Perú, de Chiloé y más al sur.  El primer encargo que le hizo Espiñeira a Juan Guillermos, fue realizar un diseño de la embarcación que efectuaría la expedición marítima, y presentárselo para su aprobación.


Octubre de 1842 a
marzo de 1843:
diseño, construcción y botadura
de la goleta "Ancud"


 Con respecto a la nave que haría el viaje, Espiñeira tenía inicialmente el concepto de hacer construir dos embarcaciones, aprovechando la tradicional experiencia constructiva de los chilotes.  Entendía además que los tres barcos que formaban en ese instante la flota de la Marina chilena ( ), no estaban disponibles para este proyecto. ( )

 A fines de abril de 1842, Espiñeira recién asumido en su cargo, ordenó la construcción de dos embarcaciones: una, del tamaño de un bote y la otra, un lanchón de 12.20 mts. de eslora por 2.60 mts. de manga, y concebía la idea que ambas embarcaciones viajaran turnándose y apoyándose por los canales, lo que implicaba entre otras exigencias, dos tripulaciones y dos capitanes.  

Pero, reconsiderando bien las cosas cuando ambas embarcaciones estaban casi terminadas, Espiñeira percibió que serían inadecuadas e insuficientes para el objetivo.  Decidió entonces, concentrar los esfuerzos y recursos en una sola nave: una goleta o pailebote con dos mástiles, de unas 30 toneladas de desplazamiento.

A principios de noviembre de 1842, el capitán Juan Guillermos le presentó a Espiñeira un bosquejo detallado del proyecto de embarcación, junto a una nómina de los enseres y materiales que requeriría para iniciar las obras: el Intendente lo aprobó sin mayores objeciones.

De inmediato, el Intendente Espiñeira, bajo la petición de Guillermos, mandó a adquirir en un almacén particular de artículos navales de Valparaíso ( ), gran parte de los materiales que se requerían para la construcción y cuya fabricación no era posible obtener en Chiloé: la clavazón, las jarcias, los pernos, los fardos de lona y la montonería, las cadenas, anclas y anclotes, la pintura para el casco, la brea y el alquitrán para el calafateo, además de las planchas de cobre...

Espiñeira, conocedor de la lentitud burocrática que significaba encargar estos materiales a la Marina, prefirió saltarse el procedimiento regular a través de la Comisaría de Marina (que él mismo había servido), para acelerar la llegada de los materiales.

Entre noviembre y diciembre de 1842, los carpinteros designados se dieron a la tarea de cortar y labrar las maderas necesarias, en los bosques cercanos a Ancud. Los trabajos propiamente tales de construcción de la goleta, comenzaron a principios de diciembre de 1842, aprovechando el buen tiempo de verano, en una playa contigua al muelle de San Carlos de Ancud ( ), donde se construyó un tinglado especial, para el efecto.

A fines de diciembre de 1842, llegaron en el bergantín "Intrépido" a Ancud los materiales y artículos comprados en Valparaíso.

Las faenas iniciales consistieron en la armazón de la obra viva de la embarcación: la colocación de la quilla en una armazón de maderas.


La técnica básica
de construcción de embarcaciones
en Chiloé ( )

 

            La técnica de construcción de embarcaciones en Chiloé
            es tributaria en parte, de la ancestral técnica
            de los aborígenes chonos, cuyas dalcas
             construídas a partir de troncos de árboles,
            tenían una proverbial navegabilidad, pero sobre todo,
             responde a las tradiciones marineras españolas implantadas
             a lo largo de tres siglos de dominación colonial.

            Muchas de los nombres que los carpinteros
            de ribera chilotes dan a las diferentes partes
            de sus embarcaciones y a sus herramientas de trabajo,
            son de indudable orígen hispano.

            Para conocer las técnicas constructivas de embarcaciones
            en Chiloé, haremos un recorrido imaginario
            por un improvisado astillero, como aquel donde debió
            construirse la goleta "Ancud".

                        El proceso constructivo se inicia por la selección de las
                         maderas, utilizándose especialmente la de roble para las
                        piezas de la estructura (coda o branque, codaste,
                        cuadernas, etc.), por su dureza y por la propia
                        característica de las vetas de sus troncos; en cambio,
                        las piezas largas se hacen de eucalipto (quilla,
                        baranda, etc.).

                        Las maderas más comunes en Chiloé y en los alrededores
                        de Ancud son el roble, el mañin, el alerce, el pellín y la luma.

                        En el caso de la goleta "Ancud", se utilizó roble
                        para la obra gruesa, es decir, la quilla, roda, codastes,
                        cuadernas y puntales; laurel y alerce para los mamparos,
                        travesaños y tabiques interiores; mañin para los mástiles,
                        la botavara y los masteleros, y haya para los remos
                        de la goleta y de los botes.

                        Las maderas se cortan y labran en épocas precisas:
                        las del casco, en otoño y con luna en menguante (menos
                        savia y humedad), mientras que los palos y vergas se
                        cortan en mayo (elasticidad). Después, se almacenan "
                        en tijera" para el secado.  La luma servía para los tarugos,
                        mientras que la corteza del alerce servía para hacer estopa.

  Inicialmente, se construye un armazón de vigas de madera
  cuya función es soportar la embarcación y mantenerla
  erguida.  Estas vigas de piso permitirán, a su vez,
  que pueda ser desplazada al mar en la botadura.
             
                         En la tradición de los carpinteros de ribera chilotes,
                         el cálculo del tonelaje y volúmen de una embarcación
                         se hace de acuerdo con la cantidad de sacos de papas
                         que cargarían en ella.

            A partir de las maderas, se inicia la construcción propiamente
                        dicha: la primera pieza a colocarse es la quilla, de
                        eucalipto casi siempre, debido a su tamaño, porque las
                        de roble son menores y suelen ir ensambladas en dos
                        piezas; luego, se la coloca en los calzos (o picaderos)
                        .En los extremos de la quilla se ensamblan – a cola de
                        milano o a rayo de Júpiter- la roda y el codaste y se
                        refuerzan con pernos de acero, comprobándose que estén
                        alineados en vertical. La quilla y también el branque y
                        codaste llevan unas incisiones (alefrices) , donde se
                        encajarán las tablas del forro externo (tracas de
                        aparadura), que se refuerzan con zapatas, contrarroda y
                        contracodaste.

                        Luego, sobre la quilla, a la mitad de la eslora,
                        colocan la cuaderna maestra y luego, otras dos, llamadas
                        tercio de proa y de popa, respectivamente, debido a su
                        ubicación entre la maestra y el branque y codaste,
                        respectivamente. Luego, se eligen cuidadosamente las
                        maderas para hacer las cuadernas  -de una pieza en
                        botes, de varias en lanchas y goletas- que se trazan a
                        partir de plantillas o gálibos. Suelen
                        constar de tres piezas: varenga,cuaderna y, a veces,
                        contravarenga de refuerzo.

                        Ya montada la cuaderna maestra y los tercios, se ponen
                        las vágaras, listones que pasan por el extremo de las
                        cuadernas, desarrollándose el armazón, que queda listo
                        cuando se han colocado todas las cuadernas y varengas.
                        Es el momento de colocar la sobrequilla , para reforzar
                        las varengas.

                        El siguiente paso es el forrado del casco con las tracas
                        o banzos, que han de tener una curvatura especial,
                        cóncava o convexa, para adaptarse a la forma de la
                        armazón. El proceso es complejo y lento, ya que de ello
                        dependerá que la embarcación resulte impermeable.
                       
                        Si las tracas que van a componer el forro se
                        superponen, se tiene el forrado "a tingladillo"; si no se
                        superponen, se llama "a tope".

                        En esta parte de la faena, se suele empezar desde
                        arriba hasta la línea de flotación (obra muerta) y
                        después se inicia desde la quilla hasta empalmar con la
                        estructura anterior (obra viva). Supone un ejercicio de
                        habilidad enorme, ya que las piezas son todas distintas,
                        excepto la homóloga del lado contrario. Las tracas de
                        aparadura se encajan en el alefriz tallado en la quilla,
                        branque y codaste; por fin, el varadero es una traca muy
                        gruesa que protege la panza del buque cuando vara.
             
                        Se pasa a construir la cubierta, que cierra el casco por
                        la parte superior. Para ello, se arman los baos o piezas
                        transversales que se apoyan en otras longitudinales, los
                        durmientes, que se disponen a lo largo de los costados
                        del buque, ensamblándose en ellos los baos "a media cola
                        de milano". Estos baos tienen una ligera curvatura para
                        permitir desaguar el agua por los imbornales. Aún el
                        casco se refuerza más, con piezas internas (vagras,
                        palmejar) o externas (llamadas cintones).

                        Llega el momento de calafatear o carenar, iniciándose el
                        proceso por un cepillado y lijado muy prolijo.
                        Luego, se pasa por las juntas de las tablas la estopa
                        alquitranada, ayudándose de martillo y los "fierros de
                        carenar". Generalmente, sólo se carenan las tracas de
                        aparadura, alefrices, traca superior, topes de unión
                        longitudinal y algunas zonas de cubierta, ya que la
                        precisión del carpintero de ribera hace innecesario el
                        resto.

                        En esta etapa de la construcción, cabe incorporar
                        la faena de colocación de las planchas de cobre, que,
  en el caso particular de la goleta "Ancud",
                        aseguraban una mayor resistencia de la embarcación
                        para evitar la "broma".  Las planchas de cobre (de 1 a 2 mm.
                        de grosor), eran previamente perforadas y a continuación,
                        clavadas con clavos de cobre en el fondo exterior del casco,
                        desde la quilla hasta la línea de flotación.

                        Después, se pinta, para asegurar la protección del
                        casco; la pintura, en aquella época consistía en
                        aceite de linaza.

                        A continuación vienen los detalles de funcionalidad,
                         de habitabilidad y navegación: se procede a la
                        colocación de palos y vergas; la instalación de jarcias y velamen;
                        el acabado de mamparos y otros compartimentos interiores.

                        Entonces, la embarcación está lista para la faena final:
                        la botadura, que da ocasión frecuentemente
  a una celebración masiva y festiva de los constructores
  y sus familias: la minga de botadura de barco.

Pero, a medida que avanzaban los primeros trabajos, Espiñeira y Guillermos recibieron dos aportes humanos de suma importancia para la expedición: primero, Jorge Mabón y después Bernardo Phillipi.

En efecto, como se ha consignado con anterioridad, a principios de febrero de 1843, llegó a Ancud el piloto Jorge Mabón trayendo un oficio del Ministro del Interior, en el que Irarrázaval le sugería a Espiñeira que recibiera al portador y tratara de incorporarlo al proyectado viaje y lo urgía a acelerar los trabajos de preparación de la expedición.  En esta comunicación, el Ministro manifestaba al Intendente que el Gobierno le daba preferencia y urgencia a "...la posesión real del territorio contiguo al estrecho de Magallanes, el establecimiento en él de una colonia, y la protección de la empresa proyectada para traer de Europa al mismo estrecho vapores apropósito para remolcar embarcaciones de vela."  ( )

Para Guillermos, la valiosa presencia de Mabón le aseguraba de un piloto experimentado en la navegación.

- La travesía es muy difícil y azarosa, le comentó Guillermos a Mabón, en su primer encuentro de trabajo.
- Lo entiendo Capitán, pero usted tiene la mano firme y yo sigo sus aguas, dijo el piloto con una mirada de confianza.

Y el resto de la conversación siguió en inglés...

A su vez, a mediados de febrero de 1843, se presentó en Ancud el naturalista prusiano Bernardo E. Phillipi -un activo explorador de 32 años de edad- quién venía de hacer un recorrido de reconocimiento por la región del lago Llanquihue.  Espiñeira lo recibió con cálida acogida, y entre los comentarios de las aventuras del explorador y las preocupaciones del Intendente, éste aceptó el ofrecimiento de sumarse a la expedición a Magallanes. 

El hermano de Bernardo Phillipi, Rudolfo, escribe a este respecto: “En esos días debía zarpar de Ancud la expedición chilena que bajo las órdenes de Comandante Williams iba a tomar posesión efectiva del Estrecho de Magallanes fundando un establecimiento fortificado en el puerto Bulnes.  Mi hermano pidió permiso para ir en la expedición en calidad de voluntario i tuvo ocasión de prestar importantes servicios...” ( )

Phillipi se sumó entusiasmado a la expedición, con la idea de conocer más en detalle los canales australes y el Estrecho, por lo que Espiñeira hizo las presentaciones respectivas con el capitán Guillermos, quién ya tenía buenas referencias del personaje y de su valía.  Guillermos lo incorporó de inmediato a su equipo de trabajo, integrándolo en sus tareas de dirección en la construcción de la goleta.

El prusiano tenía tanto de impetuoso aventurero, como de experimentado explorador de mares y selvas, de manera que su aporte sería de mucho valor para la materialización de la expedición al sur.

¿Quienes trabajaron en la construcción de la goleta?

Por lo pronto, se destacaron los hermanos Lobos, oriundos de Ancud; además, en la construcción del casco intervinieron el experto carpintero Lorenzo Aro (a quién se le canceló una factura por $ 380 "...por completar su obra poniendo cubierta y todo a satisfacción...") ( ) y los marineros chilotes de la dotación de la Capitanía de Puerto de Ancud, Francisco Hernández, José Santana, Remigio González, Gerónimo Ruiz, José Víctor, José María Yáñez.

En toda la faena, y en especial en el calafateado de la cubierta y el forrado en cobre del casco, Juan Guillermos participaba y dirigía los trabajos con agilidad y don de mando, mientras los carpinteros y herreros chilotes compartían las diversas faenas.  Además, en la colocación de las planchas de cobre, Juan Guillermos, Jorge Mabón y Bernardo Phillipi participaron personalmente, martillo en mano.

El tiempo apremiaba, ya que se acercaba el invierno.

 La goleta había sido concebida como una embarcación de 15.84 mts. de eslora (largo) y 3,80 mts. de manga (ancho) y de unas 30 toneladas de desplazamiento: la embarcación más grande que se construyó en Chiloé por esa época. ( ).

 En el diseño y construcción, uno de los criterios básicos adoptados fué la resistencia de la embarcación a los fuertes vientos y mar gruesa que habría de enfrentar durante la travesía. 

Describe Braun Menéndez el resultado de estos trabajos: “Desde proa a popa la cubierta era corrida, sin más obra muerta que la casilla del fogón y la toldilla que daba altura a la cámara. El bauprés, corto y recio, más afinado el botalón de foque, que arrancaba desde un tamborete de hierro. Los mástiles, trinquete y mayor, gruesos y poco elevados, con sus crucetas y tamboretes de sostén para los correspondientes masteleros y los picos, también de hierro.  En la labor, los constructores tuvieron siempre presente la violencia del viento austral...En la borda se podían observar las aberturas o chumaceras a través de las cuales se pasaban los remos, que en la Ancud, servían de motor auxiliar cuando la falta de viento inutilizaba las velas o era preciso facilitar una entrada o el cambio de fondeadero en puerto.” ( )

 El interior habitable de la goleta era particularmente reducido y de modestas acomodaciones, con lo que es imaginable la estrechez de aquellos 21 pasajeros: “Su casco hallábase dividido por mamparos en cuatro grandes compartimentos; a proa el sollado, que servía tanto para la cadena del ancla, los repuestos de vela y cabuyería, como para alojamiento de los marineros; luego el pañol o depósito, donde se guardaban los víveres; seguía la bodega cuyo claro se llenaba con materiales y pertrechos dejando apenas un espacio para alojamiento de los soldados; a popa la cámara de oficiales, relevada por la toldilla sobre la cual daban luz dos claraboyas.” Esta cámara de oficiales tenía además una división tras la cual,  “...con el debido fondo de chapa, se apoyaba la estufa o cocina económica” ( ), y quedaba aún un pequeño espacio donde funcionó una pequeña cámara, a modo de comedor, con una rústica mesa y dos bancos laterales sin respaldo.

 El costo total de la construcción de la goleta "Ancud" fue de $ 3.548, 5 reales y 5 octavos de real. ( )

  En cuanto a la fabricación de las velas, nos relata Armando Braun Menéndez: “Con los siete marineros que servían el bote de la capitanía de Puerto –los que constituirían la tripulación de la futura nave de guerra- hizo tender las lonas sobre una pequeña explanada y procedió a cortar, coser y armar las velas que llevaría la embarcación, que comprendían: ambas cuchillas, la de trinquete y la mayor, el foque y el petifoque, una vela redonda y otra auxiliar para la balandra.” Y continuaron trabajando...: “Habiéndose extendido entretanto todo el forro protector, se procedió a la pintura del casco: blanca la regala hasta la línea de flotación y verde desde esa línea hasta la quilla.” ( ) 

La goleta “Ancud” iba pintada de blanco y verde para su viaje legendario.

Una vez terminados estos trabajos previos, se procedió a la botadura al mar, faena que se realizó a fines de marzo de 1843, mediante una minga de botadura de barco, en la que participaron alegremente todos los habitantes de Ancud.

Una yunta de bueyes ayudó a tirar la goleta, a través de un grueso cable y un aparejo, trabajo que un obrero chilote cobró por “6 ps. pagados a uno que tiró con bueyes la goleta al mar”. ( ).

 


Minga de botadura de barco:
una tradición típica de Chiloé

 

La construcción de la goleta "Ancud" involucró a muchos individuos: por una parte, los carpinteros de ribera, por la otra, los artesanos que trabajaron en la fabricación de las velas, a partir de las lonas adquiridas en Valparaíso.  Los hacheros trabajaron en labrar las maderas para la quilla, las cuadernas y los mástiles, además de todo el maderamen de la embarcación.

Al momento de lanzar la goleta al mar, sin duda alguna debió realizarse una minga de botadura de barco, una tradicional faena colectiva de un día de duración, característica de la cultura marinera chilota y en la que intervienen todos los hombres y sus mujeres, como se describe a continuación.

Se supone que la embarcación, para ser construída, fue instalada en una armazón de vigas de madera que la sostienen erguida y que le dan forma al astillero.

La faena misma de botadura al mar, consiste primeramente en instalar anguillas de madera untadas con sebo bajo la quilla de la nave, y con una yunta de bueyes o dos yuntas (si la embarcación es mayor) tirando con un aparejo y cables, se va desplazando lentamente por la playa hacia la orilla. 

Los bueyes, guiados a gritos por su dueño, deben internarse algunos metros en las olas, mientras todos ayudan empujando con palancas de madera y van colocando los rulos más adelante, a medida que la embarcación se mueve hacia el mar.

Los hombres gritan para darse ánimo en el esfuerzo común, mientras los perros corren ladrando por la playa, agregando ruido a la faena.  Los niños, a prudente distancia de los trabajos, corren de un lugar a otro jugando en la playa y alegrando el ambiente.

En la popa de la embarcación, se amarran una o dos largas cuerdas, que servirán para atarla a algún poste en tierra, una vez que quede a flote.

Mientras tanto, y también desde la mañana, las mujeres, esposas, hermanas e hijas de los participantes, se afanan en la preparación de un curanto en hoyo: mientras unas muelen y raspan las papas para los milcaos, otras preparan el hoyo con piedras en el fondo, leña y fuego lento, y disponen los mariscos (choros, piures, tacas o almejas, cholgas) y demás ingredientes (chapaleles, milcaos, carne ahumada), antes de cubrir todo con hojas de nalca.

Al fin de la tarde, cuando la embarcación está a flote y bien amarrada a la playa, se reúnen todos para compartir el abundante curanto, celebrando jocosamente la faena cumplida y brindando con abundante chicha de manzana y vino blanco. 

Seguramente, algunos de los participantes traerán un acordeón y guitarras y cantarán alegres canciones marineras chilotas, hasta entrada la noche.

 


El Intendente Espiñeira y el capitán Guillermos, con la proverbial lealtad de los marinos, propusieron bautizar "Presidente Bulnes" a la nueva goleta, pero el Presidente en ejercicio, sobre todo por modestia y espíritu austero propio de los Mandatarios de esa época, declinó el honor que se le hacía, y a través del Ministro de Interior Irarrázaval, hizo comunicar que se le bautizara "Ancud", en homenaje a la provincia desde donde partiría la expedición.

A mediados de abril de 1843, dos marineros de la dotación se dieron a la tarea de pintar su nuevo nombre a la flamante goleta, en la proa del casco.


Abril-mayo de 1843:
últimos alistamientos
 para el viaje


 Una vez que la goleta estuvo a flote, se continuó trabajando en el montaje de los aparejos, se arbolaron los palos y se armaron sobre éstos,  el velamen y las jarcias.    La  nave ya aparejada, era mirada con no disimulado orgullo por los habitantes de Ancud.

Además, se le incorporaron los elementos que le dana categoría de barco de guerra de la Marina Nacional: el comandante de la Artillería de la plaza de San Carlos de Ancud, proporcionó los elementos que debería armar la embarcación y servir al futuro fuerte.  Se subieron a la goleta dos pequeños cañones: una culebrina, que fue instalada en la cubierta de proa, y una batería de bronce, en la bodega, que debería ser colocada en el fortín en el Estrecho.  Iba además, un lote de herramientas, algunos machetes, tres quintales de pólvora de cañón, doscientas balas de 4 lbs. (para el cañón embarcado), 106 tiros de metralla, seis tercerolas ( ), 50 lbs. de plomo en balas para las tercerolas de los Artilleros, cuatro agujas para los cañones, entre otros enseres de uso castrense.

 Una vez terminada la laboriosa tarea de acondicionar de la goleta, las faenas finales de preparación del viaje consistieron en el lento, minucioso y ordenado embarque y estiba de la carga y provisiones para la travesía, trabajos que efectuaron los integrantes de la dotación de la goleta.

 Estamos a principios del mes de mayo de 1843.

 El nobel comandante llevaba instrucciones precisas del Intendente Espiñeira para reconocer los canales australes y el Estrecho, en la perspectiva de facilitar la navegación comercial: “El capitán Guillermos indicará los puertos i caletas de dichos canales en que puedan anclar buques con seguridad; el efecto de las corrientes, las aguadas, lugares en que se tome con más facilidad provisión de leña i finalmente contribuya a fijar al Supremo Gobierno por el pro o el contra del proyecto que se medita sobre establecer en el Estrecho de Magallanes una compañía de barcos de vapor, que sirva para remolcar los buques de vela que quieran pasar por el dicho Estrecho...” ( )

 A decir verdad y visto lo reducido de su tamaño, la goleta “Ancud” era un gran lanchón o pailebote que fue aparejada como goleta (con dos mástiles) y armada con un pequeño cañón.

 Los últimos trabajos preparatorios tuvieron lugar en el puerto de Ancud con la goleta ya a flote junto a la playa.  Una carta enviada por el Intendente de Chiloé D. Espiñeira al Ministro del Interior de la época, relata estos trabajos preparativos: “Ancúd mayo 23 de 1843.  Señor Ministro:  Por la via reservada tuve el honor de anunciar á Us con fecha 21 de mayo del presente año la forma en que pensaba dar cumplimiento al Superior Decreto del 20 de enero que Us me comunicó en su oficio numero 40 sobre el exámen y reconocimiento de las tierras Magallanicas: no creo necesario repetir ahora lo mismo que entonces dije,  pues Us.  puede traer a la vista mi carta de la indicada fecha, para apreciar las consideraciones que me han decidido á que se practique de una vez el reconocimiento del estrecho y su posesion inmediata.   Me limito por consiguiente á anunciar a Us que la goleta de guerra Ancúd se hizo á la vela el dia de ayer con dirección al Estrecho de Magallanes. El jefe de esta espedicion es el Capitan graduado de Fragata de la Marina Nacional D.Juan Guillermos, á quien hé dado las instrucciones que remito  á Us en copia con el numero 1...Las provisiones de boca, son para siete meses, pero pueden durar hasta febrero de 1844 observandose las instrucciones que he dado para el suministro de viveres; de estas provisiones remito á Us una relacion con copia con el número 3."

 Y específicamente respecto de los trabajos realizados, Espiñeira escribe: "Este armamento, Señor Ministro, se ha hecho con una economia llevada al extremo resultado sin duda del entusiasmo particular con que se há emprendido la obra. Sin entrar en detalles minuciosos que le probarian á Us hasta la evidencia la verdad de este acerto, solo le indicaré que varios de los trabajos se han emprendido gratis. El capitan Guillermos con un esmero singular ha hecho de maestro de velas y la gente del bote de la Capitania de Puerto (que es la que lleva de tripulación la goleta Ancúd) há trabajado el velamen de este buque sin costo alguno: el forro de cobre del buque se há puesto por las manos del naturalista Don Bernardo Philippi, del capitan Guillermos y del piloto Don Jorge Mabon y finalmente todos estos señores y varias otras personas han tratado de excederse en sus servicios para llevar á cabo la empresa del viaje á Magallanes."

 Es de imaginar a Juan Guillermos, su tripulación, el piloto y el científico alemán, afanados trabajando en la construcción de la goleta, colocando la cubierta de protección de cobre en el casco y ayudando a la reparación del velamen, el propio capitán oficiando de improvisado "maestro de velas"!

 Todos estos trabajos fueron realizados prácticamente en forma voluntaria:  "Le dije á Us en mi comunicación  particular de 21 de mayo que con el fin de que el gobierno obtenga detalles precisos é ilustrados sobre los terrenos de Magallanes, habia logrado decidir al naturalista prusiano Don Bernardo Philippi á que hiciese este viaje, con el fin de practicar las dichas observaciones y de levantar los planos correspondientes. Para verificarlo há tenido que hacer este caballero diversos gastos en ropa análoga á la ... rejion que vá á explorar y en utensilios y herramientas de distintos especies por cuyo motivo espero que Us se sirva inclinar el ánimo de S.E. á fin de que vá á prestar á la causa pública, se sirva recompensarle, á su vuelta con mil pesos que pueden darsele como una expresión de gratitud del Gobierno y con las expresiones adecuadas al caracter del individuo, al tiempo de hacerle la remesa ya sea directamente por el ministro del cargo de US ó por conducto de esta  Intendencia."

 Otro aspecto importante en los preparativos de la expedición era la disponibilidad de las cartas náuticas necesarias, de instrumentos de navegación y de un buen navegante o práctico, para guiarse por el dédalo de los canales australes. 

Para asegurarse una navegación segura, Guillermos disponía en primer lugar del piloto Jorge Mabón.

Espiñeira conocía a Mabón, por lo que se apresuró también a recomendarlo ante Guillermos como piloto navegante y práctico.  Como se has visto más arriba, el estadounidense pasó a incorporarse, desde febrero de 1843, a los trabajos preparativos y a la dotación de la goleta.

En cuanto a instrumentos, disponían de un compas magnético, un termómetro (con la escala Fahrenheit) y de un barómetro para medir la presión atmosférica; estos fueron los únicos instrumentos con que contaron para navegar.

Se necesitaban además, buenas cartas de navegación.

 La cartografía náutica por entonces disponible sobre la región austral del Pacífico y de América del Sur, era anticuada e incompleta, en el sentido de poco precisa; había sido proporcionada por los sucesivos reconocimientos hidrográficos realizados en siglos anteriores, por los españoles Pando, Goycochea, Vielma, Villarino, Malaspina y sobre todo Moraleda, entre otros.

 Más recientemente a principios del siglo XIX, los marinos ingleses Phillipi, Parker, King y Robert Fitz-Roy, habían realizado el reconocimiento de los canales australes y el sondaje de los mares, como parte de sendas expediciones auspiciadas directamente por el Almirantazgo Británico y que habían contado con la anuencia y colaboración del Gobierno de Chile.  

Debe anotarse aquí que estos viajes habían sido realizados, bajo el reconocimiento inglés teórico de la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes y hasta el Cabo de Hornos, como rezaba la Constitución Política de 1833.

El Capitán de S.M.B. Robert Fitz-Roy, en particular, había realizado dos expediciones: 1826-1830 y la segunda, 1831-1836, contando en ésta última con la participación del naturalista Charles Darwin ( ).  La navegación de Fitz Roy y Darwin por la región marítima y costera de Chiloé tuvo lugar entre el 10 de noviembre de 1834 y el 18 de febrero de 1835.

En el curso de estas dos expediciones (generosamente respaldadas por las autoridades chilenas), fueron levantadas varias cartas náuticas de la zona austral de Chile, por lo que el Capitán Fitz Roy, en agradecimiento por las atenciones y facilidades recibidas del Gobierno  -bajo el Presidente Joaquín Prieto- le hizo donación de un juego completo de cartas náuticas del litoral chileno levantadas desde el sector costero de Valparaíso hasta los canales australes.

A este respecto, H. Gorziglia afirma que "Entre los años 1826 y 1836 las expediciones realizadas a las australes costas oriental y occidental de Sudamérica, por los marinos británicos de la 'Adventure' y la 'Beagle', renovaron casi por completo el conocimiento geográfico que se tenía de ellas a través de las exploraciones efectuadas, en siglos anteriores, por navegantes portugueses, españoles, franceses, holandeses e ingleses.En lo relativo a la región denominada Tierra del Fuego,comprendida entre el estrecho de Magallanes, por el norte, y el cabo de Hornos, por el sur, las dos expediciones de la 'Beagle', al mando del Capitán Robert Fitz-Roy, aportaron, más que una renovación, una verdadera creación de la geografía náutica de esta zona.  Si bien es cierto que ambas expediciones incluyeron reconocimientos, estudios y descripciones, indudablemente que la segunda, con el aporte del naturalista Charles Darwin, fue aún más fructífera." ( )

El Ministerio de Marina, como parte de los preparativos de la expedición a Magallanes, hizo imprimir a principios de 1843, un par de cartas náuticas que cubrían el litoral de Chiloé hasta el Estrecho, a partir de las cartas de Fitz-Roy.  Con estas cartas navegó Juan Guillermos en su histórica expedición, y a ellas hace frecuentes referencias en el Bitácora de viaje de la goleta, como las "cartas de Fitz Roy".


Mayo de 1843:
selección y nombramiento
de la tripulación


La responsabilidad de la selección y nombramiento de la tripulación de la goleta Ancud recaía sobre el capitán Juan Guillermos: era parte de las atribuciones de que le había revestido el Intendente Espiñeira.

Además la autoridad para  el nombramiento del personal de tropa de los Artilleros de Marina, residía en el propio Intendente, en cuanto Comandante General de Armas de la provincia de Chiloé.  

Era necesario entonces, un pleno acuerdo entre ambos jefes y así ocurrió en la realidad.

Los primeros que nombró Guillermos, fueron los seis marineros, pertenecientes todos ellos a la capitanía de Puerto y chilotes de origen, pero además, avezados carpinteros de ribera, como se probaría durante la travesía y la estadía en el Estrecho de Magallanes.  Los hombres recibieron sus nombramientos con serena satisfacción y con la expectativa de hacer un viaje que tenía mucho de aventura, de incertidumbre y de riesgo.

A continuación, recibió la destinación del personal de tropa de artillería, compuesta por un Teniente, un Sargento, un Cabo y cinco soldados, dos de los cuales eran casados aunque sin hijos, por lo que pudieron viajar con sus esposas.

Iban dos mujeres: Venancia Elgueta, oriunda de Chiloé era esposa del soldado Cipriano Jara e Ignacia Leiva, también chilota, era esposa del Cabo José Hidalgo. 

La presencia de las dos mujeres en la goleta aseguraba, por un lado, la posibilidad de permanecer en la futura colonia de Magallanes, para constituir un núcleo inicial de poblamiento, y por el otro, permitía que se ocuparan de las faenas de cocina y lavado de ropas durante la travesía.

La navegación de la goleta estaría a cargo de dos hombres experimentados: como piloto le servía Jorge Mabón y como timonel Ricardo Didimus.   En síntesis, en la selección de su personal embarcado, Juan Guillermos se dejó guiar por el certero juicio de la experiencia probada y del conocimiento de las gentes.

El 15 de mayo de 1843, Juan Guillermos comunicó a su superior el Intendente Espiñeira, la dotación completa de la goleta y que figuraba  en el siguiente oficio hasta hoy inédito.


"Copia N 2
Revistas de los oficiales y tripulación de la gente de  la Goleta Grra Ancúd


Comandante Cap. De Corveta
Graduado de Fragata ..............................Don Juan Guillermos...............P
Piloto 2  ..................................................Jorge Mabon............................P
Carpintero 2 ............................................Lorenzo Aro..............................P
Timonel  ..................................................Ricardo Didimus.......................P
Marineros 1..............................................Jose Santana...........................P
.................................................................Remigio Gonzales....................P
.................................................................Francisco Hernández...............P
.................................................................GeronimoRuiz..........................P
.................................................................Jose Victor...............................P
.................................................................Jose Maria Yánez....................P
.................................................................Horacio Luis Williams...............P

TROPA

Teniente de artilleria ................................Don Manuel Gonzales............P
Sargento 2 ...............................................Don Eusebio Pizarro...............P
Cavo.........................................................Jose Hidalgo    .......................P
Soldado.....................................................Cipriano  Jara..........................P
...................................................................Valentin Vidal........................P
...................................................................Pascual Riquelme.................P
...................................................................Manuel Villegas.....................P
...................................................................Lorenzo Soto.........................P

                                                                     Mujeres

...................................................................Venancia Elgueta.......................P
....................................................................Ygnacia Leiva y  ydalgo......      P

El señor Don Bernardo Filippi naturalista Boluntario

Ancúd mayo 15 de 1843


         (fdo.)      Juan  Guillermos." ( )

Pero, ¿bajo qué condiciones trabajaron y viajaron estos esforzados chilenos?

 Las condiciones contractuales en las que viajaba la tripulación aparecen señaladas de la siguiente forma, en un oficio del 23 de mayo de 1843 enviado por Espiñeira al Ministro del Interior, del que transcribimos el párrafo alusivo:  "A la gente del mar y á la tropa que espediciona se le ha hecho un adelanto de dos meses de su haber para que pudiesen disponerse al viaje; y como todos ellos son hombres con familia han dejado á esta una asignacion del todo o parte de su sueldo como lo verá Us por la relación que le adjunto con el numero 6 para que Us se sirva a probar la  medida he tomado de que se haga su pago mensual en atención á la importancia del servicio que van a prestar los individuos relacionados: hé creido que en este caso no debia a considerarse la disposicion de un Decreto orgánico, que ordena no pueda dejar el empleado por mesadas sino la tercera parte de su haber, y por juzgar asi mismo del esclusivo conocimiento del departamento del interior todo lo relativo, á la espedición de Magallanes, no someto esta parte á la  inspección del señor Ministro de la Guerra á quien corresponde el asunto de las mesadas por el  futuro de los individuos que las dejan cuando el Supremo Gobierno no aprecie esta consideración por mirar la materia bajo otro punto de vista, ruego a Us se sirva pasar la relación de mesadas al señor Ministro en el Departamento de Guerra y Marina á quien por otra parte, no puedo escribir en esta ocasión por la prisa que me da el capitán del buque que conduce esta correspondencia." ( ).

Por lo tanto, el personal embarcado –la gente de mar y la tropa- recibieron un adelanto de dos meses sobre sus remuneraciones, tanto para subvenir a sus propios gastos antes del zarpe, como para dejar a sus familiares algún dinero durante su ausencia.


Últimos trabajos
de carga y estiba
 en la goleta


 Los trabajos de carga y estiba dentro de la goleta ocuparon varios días, a principios de mayo de 1843.

Se cargaron y distribuyeron anclotes, velas, utensilios de cocina; en el pañol en particular;  iba además, una buena cantidad de maderas en forma de tablas y tablones; entre las herramientas se contaban hachas, picos y serruchos, una red de pescar y entre los víveres se contaban los que se consideraban necesarios para la alimentación de 21 individuos durante 7 meses: porotos, harina flor,  charqui, galletas marineras, además de sal, grasa y ají, te, ron, aguardiente, vino corriente, vino de San Vicente y vino dulce, y en cuanto a animales domésticos,  se embarcaron dos cerdos, dos cabras, tres perros y un gallinero de aves.  

En el presupuesto enviado por Espiñeiro al Ministro del Interior varios días antes del zarpe desde Ancud, aparecen todas las herramientas y víveres embarcados para el histórico viaje.

Todo se había previsto con sureña precaución: traían “sal de Inglaterra” (la conocida y eficaz “sal inglesa”) y “palma-cristi” como medicamentos, como aparece en la relación siguiente.

 

“Presupuesto de viveres y otros que se necesitan para la expedición al extrecho de Magallanes que se va á emprender en la Goleta del Estado “Ancúd” para veinte y un individuos para siete meses.  ( )


A saber:

4410     lbs             cuatro mil cuatrocientas diez lbs de galletas
2205     lbs             dos mil docientas cinco lbs de charque
2205     lbs             dos mil docientas cinco lbs de frijóles
“137      lbs13 ons  ciento treinta y ciete lbs trece ons de sal
“206      lbs 11ons  docientas seis lbs once ons de grasa
1102     ½ lbs         mil ciento dos y media lbs de harina flor
“ “ 34     lbs 7 ons    treinta y cuatro lbs ciete onzas dos octavos de ají
“ 367     pies 6ps    trecientos sesenta y ciete pies seis pulgadas de velas
“110      gs             ciento diez galones de aguardiente
13237   lbs             trece mil docientas treinta y ciete lbs de leña
“” “ “6    gs             seis galones aceite para la bitácora
“ “ “ 3    lbs             tres lbs de pavilo
“ “ “ 8                     ocho hachas
“ “ “ 4                     cerruchos de manos
“ “ “ 1                     un ril grande
“ “ “ 1                     un ril de dos manos
“ “ “ 6                     seis palas de fierro
“ “ “ 3                     tres barretas
“ “ “ 4                     cuatro picos
“ “ “ 4                     cuatro basijas  para agua de sesenta galones c/u
“ “ “ 4                     cuatro ril de veinte cada una
“ “ “ 6                     seis ril-ril para el aguardiente
“ 200                     doscientas lbs de llaves surtidas
“ “ “ 1                     una red de pescar
“ “ “ 2                     dos lbas de sal de Inglaterra
“ “ “ 2                     dos mil palma-cristi
“ “ “ 2                     dos pzas de tocuyo para sacos para galletas
“ “ 40                     cuarenta ril de crudo para ril
“ “ “ 4                     cuatro  lbas de té dos negros y dos perla
“ “ “ 1                     un barril de vino abocado
“ “ “ 1                     un cajon con veinticuatro botellas vino San Vicente
“ “ “ 6                     seis  galones de vino
“ “150                    ciento cincuenta masos tabaco

Ancúd, mayo 15 de 1843

  Juan Guillermos.”   ( )

 


 Este notable documento nos permite conocer en detalle el grado de previsión que Guillermos había tomado, para asegurar la estadía de los viajeros como colonos en la lejana Magallanes, estimando que pasarían varios meses desde la instalación de la colonia, hasta que alguna nave pudiera regresar a auxiliarlos y reabastecerlos.

 Juan Guillermos había procurado reunir los enseres y víveres más imprescindibles, calculando las cantidades para la expedición marítima y la estadía en el Estrecho de Magallanes, por un tiempo que estimaba en siete meses:  como indica el título de este documento, llevaba víveres para 21 individuos durante 7 meses, es decir, debían durar hasta diciembre de 1843.

 Como dato curioso, hay que observar los medicamentos que llevaba la goleta "Ancud": 2 libras de sal de Inglaterra y 2.000 palma-cristi.  La "sal de Inglaterra" -hoy conocida como sal inglesa-  funciona como un muy eficaz laxante para aliviar los estreñimientos, función que también cumple la "palma-cristi", un jarabe aceitoso elaborado con ingredientes naturales.

 Llevaban además, una buena cantidad de tabaco, un barril de vino "abocado" o suave, 6 galones de vino para el consumo diario y 24 botellas de vino San Vicente, para las ocasiones especiales.

 Como se verá a lo largo de la travesía, los víveres eran distribuidos en raciones diarias estrictamente calculadas.


Las instrucciones finales
 para la expedición
al Estrecho de Magallanes


A mediados de mayo, la goleta estaba prácticamente lista para su expedición; solo faltaba completar la carga.  Guillermos y Espiñeira se pusieron de acuerdo en hacer coincidir la fecha del zarpe con el sábado 20 de mayo.

El Intendente Espiñeira redactó entonces las Instrucciones para el viaje, las que entregó a Guillermos con un oficio conductor fechado el viernes 19 de mayo y que éste recibió esa tarde misma.  En este oficio, Espiñeira le indica que "...en dicho pliego están consignadas las esperanzas que he concebido sobre la prudencia i tino con que Ud. ha de desempeñar tan honrosa comision i espero que ellas no sean burladas."

Y le agregaba, una especial nota de consideración para su tripulación y para el voluntario Bernardo Phillipi, en los siguientes términos: "Recomiendo a Ud. en jeneral a todos los que le acompañan i especialmente al naturalista señor Phillipi que se ha servido aceptar la invitación que le hice para emprender el viaje a Magallanes, más por amor a las investigaciones que por otro interes ménos noble." ( )

El documento con las instrucciones contenía disposiciones generales de conducta política y administrativa, tratando de ponerse en todas las eventualidades.

El oficio conductor de aquellas Instrucciones, reflejaba certeramente el juicio que tenía Espiñeira sobre el capitán Guillermos frente a la misión encomendada.


Número 275.


Ancud, mayo 19 de 1843.


Acompaño a Ud. el pliego de instrucciones que deben servirle en el próximo viaje al Estrecho de Magallánes.   En dicho pliego están consignadas las esperanzas que he concebido sobre la prudencia i tino con que Ud. ha de desempeñar tan honrosa misión i espero que ellas no sean burladas.

Recomiendo a Ud. en jeneral a todos los que le acompañan i especialmente al naturalista señor Phillipi que se ha servido aceptar la invitación que le hice para emprender el viaje de Magallanes, mas por amor a las investigaciones que por otro interés ménos noble.

Acúseme recibo de la presdente nota i de las instrucciones que se le adjuntan.

Dios guardo a Ud.


D. Espiñeira.

Al Capitán de Puerto don Juan Guillermos. ( )

 

Las instrucciones acompañadas, así como su Apéndice, precisaban por su parte, lo principal de la conducta a seguir en distintas circunstancias que pudiera encontrar el capitán Guillermos en la zona austral, incluyendo la eventualidad que alguna potencia extranjera se hubiese adelantado a la misión chilena.


Síntesis de las instrucciones
para la expedición de la goleta "Ancud"
al Estrecho de Magallanes

 

1. La orden de zarpar, conteniendo la ruta a seguir, y las observaciones hidrográficas a realizar durante la travesía los canales, recopilando información que sirva a la navegación marítima y al establecimiento de una compañía de barcos de vapor para remolcar veleros en el Estrecho de Magallanes.
2. Instrucciones de reconocimiento hidrográfico y geográfico del Estrecho de Magallanes , con vistas a la instalación de un fuerte al abrigo del ataque de los aborígenes.
3. Instrucciones para la construcción de un fuerte, la organización de su defensa mediante los medios que lleva la goleta y del personal de Artilleros.  El fuerte debe ser bautizado con el nombre del Presidente de la República y se establecen los términos y formalidades del acta de toma de posesión del Estrecho.
4. Instrucciones acerca de la disposición interna del fuerte y de las observaciones que debe efectuar el voluntario Bernardo Phillipi.
5. Instrucciones relativas al orden y disciplina del personal bajo el mando del capitán Guillermos.
6. Instrucciones acerca de la distribución ordenada y meticulosa de los víveres entre los expedicionarios.
7. Autorización expresa para que el personal del fuerte, pueda realizar actividades de caza y pesca, cuidando de mantener relaciones cordiales con los aborígenes.
8. Instrucciones acerca de la información que el capitán Guillermos debe consignar diariamente en el Bitácora o Diario de la goleta.
9. Indicaciones acerca de la fecha estimativa de regreso a Ancud, del personal que debe permanecer y del que debe regresar de la expedición, así como instrucciones para el nombramiento del Teniente Manuel González como Gobernador del fuerte.
10. Instrucciones para la eventualidad de no poder regresar en la fecha indicada en el N° anterior, incluyendo la necesidad o urgencia de retirar completamente al personal y el armamento del fuerte.
11. Instrucciones detalladas acerca de la conducta a seguir en caso que un punto o varios del Estrecho de Magallanes se encuentren ocupados por alguna potencia extranjera, conteniendo los argumentos jurídicos y geográficos que avalan la preeminencia de Chile en dicha región.
12. Instrucciones a seguir en caso que la eventual ocupación de algún punto del Estrecho por alguna potencia extranjera, se produzca después de la toma de posesión por el Estado de Chile, previendo incluso la alternativa a seguir, en caso de uso de la fuerza por parte de dicha potencia.

 El diligente Intendente Espiñeira visitó una vez más la goleta, acompañado por Guillermos y el voluntario Phillipi:

- Todo en orden, todo trincado señor Gobernador, dijo Guillermos, orgulloso del trabajo de sus hombres.
- ¿Tiene fecha de zarpe, Capitán?, preguntó Espiñeira mientras echaba una mirada a la abarrotada bodega de la nave.
- Si el tiempo nos acompaña, pretendo zarpar el domingo 21 de mayo, señor Gobernador, expresó Guillermos, mientras asentía Phillipi.
- Procure zarpar el sábado 20 Guillermos, no sea que lleguemos tarde...reflexionó seriamente el Gobernador, mientras bajaba al bote que lo llevaba de vuelta a tierra.

El sábado 20 se terminaron de ordenar los últimos cajones de víveres cerca de la improvisada cocina de a bordo.

 Ahora, estaba todo listo para el zarpe.


II.  LA TRAVESIA POR LOS CANALES AUSTRALES

 Como se ha visto, una vez aparejada la embarcación, avanzaron con mayor premura los trabajos de carga y estiba.  Los distintos pañoles iban recibiendo los víveres, las municiones, los enseres de trabajo, los repuestos para el viaje y los propios marineros ordenaban y estibaban la carga, bajo la directa supervisión del capitán Guillermos.

 A partir del 18 de mayo se habian acelerado los preparativos.

Aún cuando las instrucciones de Espiñeira a Juan Guillermos eran de zarpar el 20 de mayo, los días viernes 19 y sábado 20, el tiempo y el oleaje impidieron completar la carga de la goleta: anclada a algunas decenas de metros de la playa de Ancud y sobriamente empavesada.

El domingo 21, Juan Guillermos muy temprano al despuntar el alba, izó la bandera chilena en el palo trinquete de su Goleta.

Los tripulantes y los futuros colonos esperaban ansiosos en el muelle la orden de zarpar desde la Gobernación, pero el fuerte ventarrón acompañado de lluvias arrachadas del NW.( ) retrasaron una vez más el zarpe.  Los tripulantes pernoctaron ese día casi despiertos, observando desde la costa la goleta que se mecía con las olas y el viento.

Esa noche del 21 de mayo, algunos marineros de la goleta comentaban entre ellos que habían escuchado repicar la campana sumergida de Ancud...


Lunes 22 de mayo:
el zarpe desde San Carlos de Ancud


En la mañana del lunes 22 de mayo de 1843, a pesar de que seguía nublado y caía una copiosa lluvia, Juan Guillermos decidió que no podía retrasarse y transmitió a su piloto Mabón las órdenes respectivas de zarpar. Relata Abel Macías el momento del zarpe: “Todos los pobladores llegaron al embarcadero en ese memorable día 22 de mayo de 1843.  Abrazos, emoción, muchas lágrimas.  Los que se iban como los que quedaban creían que nunca mas se volverían a ver...” ( )

Eran las ocho de la mañana y apenas despuntaba la claridad matinal a traves de la llovizna.   Desde la puerta de la Gobernación, Domingo Espiñeira observaba  todo el ajetreo y se volvía nervioso de que la maniobra avanzaba con lenta parsimonia.

Guillermos de pie en la cubierta, reviso una vez mas su reloj de bolsillo y ordeno a su gente: “...leven anclas...!”.  La goleta comenzo a moverse con mucha lentitud: en cubierta dos marineros subian el ancla de proa, otros corrian para afirmar bien los aparejos, mientras cuatro marineros en una chalupa, remaban intensamente...remolcando la lenta embarcacion.

Entre la playa del puerto de Ancud y los tripulantes de pie en la cubierta de la pequeña nave, entre gritos de “Viva Chile!" o de "¡Viva la goleta Ancud!” y otras manifestaciones de alegría, reinaba un ambiente de emoción y orgullo.    Una pequeña banda musical entonaba orgullosamente algunas canciones chilotas y marchas.  En la iglesia del pueblo, el cura párroco hizo repicar sus campanas, lo que daba un ruidoso marco a la bahía de Ancud cuyos cerros y bosques repetían a  lo lejos un eco metálico.

Juan Guillermos, levantó su brazo en señal de saludo al Gobernador, que lo observaba desde la cercana casona de gobierno.   El capitán miraba y saludaba hacia la playa que se alejaba y sintió que la emoción subió a sus ojos.   ¿O era la lluvia?

Los lugareños en lágrimas y emocionados, agitaban sus pañuelos blancos y gritaban sus nombres a sus familiares embarcados, deseándoles un feliz viaje, mientras la pequeña goleta iba siendo  remolcada por una chalupa, hacia el centro de la bahía.

Unos y otros presentían que estaban asistiendo a un instante histórico en la vida de la República, mientras lentamente la goleta tomaba rumbo hacia el este, y continúa el relato de Macías: “Por falta de viento, lentamente la Ancud empezó a alejarse remolcada por la más grande de sus chalupas.  A bordo no llevaba más instrumentos que una minúscula brújula...” ( )

A medida que avanzaba la mañana, continuó el viento el que se fue haciendo cada vez más fuerte.


Martes 23
a miércoles 24 de mayo:
primeros días de navegación


Primer punto de recalada fue el surgidero de Balcacura ( ), frente a la bahía de Ancud, en la que esperaron vientos favorables.  En Balcacura, Juan Guillermos aprovechó a comprar una chalupa al comandante del bergantín nacional "Huemul" surto en dicha rada, por un valor de 3 onzas de oro, para reemplazar a una de las dos de la goleta, que se encontraba en mal estado.

Al mediodía del martes 23 de mayo, las condiciones del tiempo cambiaron y con una brisa fresca del NW. dieron a la vela con destino al canal de Chacao.  Hacia las 14.25 horas, y después de haber enfilado por el canal de Chacao para salir frente a la punta Tres Cruces.

De la punta Tres Cruces, cayeron lentamente a estribor ( ) hacia el Sur,  embocando en el golfo de Ancud.

Durante la noche siguieron navegando aterrados ( ) por el canal de Quicaví y pasaron a la cuadra de Tenaun hacia la medianoche.

El capitan Guillermos miro esa noche el cielo, tratando de distinguir las estrellas, y sonrio recordando en silencio sus primeras lecciones de navegacion maritima, alla en Inglaterra...

Al día siguiente del zarpe, Domingo Espiñeira le envió al Ministro del Interior, una extensa nota describiendo los preparativos del viaje, cuyo texto inédito es el siguiente.

 


                                                        Ancúd mayo 23 de 1843.

 

Señor Ministro:

Por la via reservada tuve el honor de anunciar á Us con fecha 21 de mayo del presente año la forma en que pensaba dar cumplimiento al Superior Decreto del 20 de enero que Us me comunico en su oficio numero 40 sobre el exámen y reconocimiento de las tierras Magallanicas: no creo necesario repetir ahora lo mismo que entonces dije,  pues Us  puede traer a la vista mi carta de la indicada fecha, para apreciar las consideraciones que me han dicidido á que se practique de una vez el reconocimiento del estrecho y su posesion inmediata.

Me limito por consiguiente á anunciar a Us que la golleta de guerra Ancúd se hizo á la vela el dia de ayer con dirección al Estrecho de Magallanes. El jefe de esta espedicion es el Capitan graduado de Fragata de la Marina Nacional D.Juan Guillermos, á quien hé dado las instrucciones que remito  á Us en copia con el numero 1.

La gente que expediciona consta de la lista que adjunto á Us bajo el numero 2.

Las provisiones de boca, son para siete meses, pero pueden durar hasta febrero de 1844 observandose las instrucciones que he dado para el suministro de vivéres; de estas provisiones remito á Us una relacion con copia con el número 3.

Los petrechos (pertrechos) navales de la goleta, las armas y municiones de guerra y demas artículos constan del inventario que acompaño con el numero 4.

 El costo de la expedicion á Magallanes incluso todo gasto y el valor del buque, es de dos mil ochocientos catorce pesos uno y siete octavos reales y deduciendo de esta suma la de mil cuatrocientos cincuenta y siete pesos uno y medio reales cubiertos según el presupuesto aprobado por el Supremo Gobierno en 28 de mayo del corriente año, queda la de mil trescientos cincuenta y siete pesos tres octavos reales de que acompaño una cuenta en copia bajo el numero 5.
 
Este armamento, Senor Ministro, se ha hecho con una economia llevada al extremo resultado sin duda del entusiasmo particular con que se há emprendido la obra. Sin entrar en detalles minuciosos que le probarian á Us hasta la evidencia la verdad de este acerto, solo le indicaré que varios de los trabajos se han emprendido gratis. El capitan Guillermos con un esmero singular ha hecho de maestro de velas y la gente del bote de la Capitania de Puerto (que es la que lleva de tripulación la goleta Ancúd) há trabajado el velamen de este buque sin costo alguno: el forro de cobre del buque se há puesto por las manos del naturalista Don Bernardo Philippi, del capitan Guillermos y del piloto Don Jorge Mabon y finalmente todos estos señores y varias otras personas han tratado de excederse en sus servicios para llevar á cabo la empresa del viaje á Magallanes.

La dije á Us en mi comunicación  particular de 21 de mayo que con el fin de que el gobierno obtenga detalles precisos é ilustrados sobre los terrenos de Magallanes, habia logrado decidir al naturalista prusiano Don Bernardo Philippi á que hiciese este viaje, con el fin de practicar las dichas observaciones y del levantar los planos correspondientes. Para verificarlo há tenido que hacer este caballero diversos gastos en ropa análoga á la ... rejion que vá á explorar y en utensilios y herramientas de distintos especies por cuyo motivo espero que Us se sirva inclinar el ánimo de S.E. á fin de que vá á prestar á la causa pública, se sirva recompensarle, á su vuelta con mil pesos que pueden darsele como una expresión de gratitud del Gobierno y con las expresiones adecuadas al caracter del individuo, al tiempo de hacerle la remesa ya sea directamente por el ministro del cargo de Us ó por conducto de esta  Intendencia.

A la jente del mar y á la tropa que espediciona se le ha hecho un adelanto de dos meses de su haber para que pudiesen disponerse al viaje; y como todos ellos son hombres con familia han dejado á esta una asignacion del todo o parte de su sueldo como lo verá Us por la relación que le adjunto con el numero 6 para que Us se sirva aprobar la  medida he tomado de que se haga su pago mensual en atención á la importancia del servicio que van a prestar los individuos relacionados: hé creido que en este caso no debia a considerarse la disposicion de un Decreto orgánico, que ordena no pueda dejar el empleado por mesadas sino la tercera parte de su haber, y por juzgar asi mismo del esclusivo conocimiento del departamento del interior todo lo relativo, á la espedición de Magallanes, no someto esta parte á la  inspección del señor Ministro de la Guerra á quien corresponde el asunto de las mesadas por el  futuro de los individuos que las dejan cuando el Supremo gobierno no aprecie esta consideración por mirar la materia bajo otro punto de vista, ruego a Us se sirva pasar la relación de mesadas al señor ministro en el Departamento de Guerra y Marina á quien por otra parte, no puedo escribir en esta ocasión por la prisa que me da el capitán del buque que conduce esta correspondencia.


Dios guarde á Us
D. Espiñera

P.D.
Por un olvido habiase dejado de considerar en el presupuesto de gastos la cantidad de sesenta y nueve pesos ($ 69) por costo de dos banderas nacionales que ha llevado la goleta Ancúd una para su uso y la otra para el puente y cuya especie se relaciona en el inventario. Por consiguiente la suma que debe aprobar el Gobierno es de $1426, 3/8 reales, y Us dicimulará que le ponga por esta nota el aviso dicho, pues el tiempo angustiado no permite hacerlo de otro modo.


Al Señor Ministro del Interior.

 


Entre la tarde del 23 y la madrugada del miércoles 24, y siempre aprovechando los vientos soplando del Norte y Noroeste, fueron navegando a la cuadra ( ) de la punta Chilén.  Al amanecer del 24 pasaron a la cuadra de ls isla Linlin.  A continuación, siguieron navegando teniendo a la península Guaplimao y punta Queniao por su estribor, para internarse después por el canal Caucahue, en dirección al canal Quicavi y el paso Tenaún, desde donde enfilaron al canal Dalcahue.

A las 10 de la mañana del miércoles 24 de mayo,  surgieron ( ) en la bahía de Dalcahue. donde se efectuaron algunos trabajos de aprovisionamiento para la tripulación (aquí compraron una buena provisión de papas y otros alimentos para el viaje, como cholgas secas, cochayuyo y luche) y se dedicaron a “...la construcción de una vela redonda y a reparar las chalupas”. ( ). 

Para estas funciones, sin duda la maestría de los hombres de mar del buque más el apoyo de los lugareños, se acompañó con la de “maestro de velas” que desempeñó una vez más Juan Guillermos. 

Estos trabajos duraron un día.

Hasta este punto, el viaje se había desarrollado con toda normalidad: habían recorrido más de cien millas en menos de dos días y con mal tiempo y la goleta había probado su buen andar.


Jueves 25
 a domingo 28 de mayo:
últimos aprovisionamientos


El jueves 25 de mayo al mediodía, continuaron ruta por el canal Dalcahue, pero los vientos del SW. ( ) los obligaron a proseguir a remolque de una de las dos chalupas ( ), penoso procedimiento por el cual llegaron a Curaco de Velez, todavía en la Isla Grande de Chiloé, frente a la isla de Achao, donde surgieron nuevamente por la falta de vientos.

En este lugar y en la mañana del viernes 26 se presentó la oportunidad de enganchar al experto  patrón de lancha, lobero, práctico y cazador de nutrias Carlos Miller Norton, un inglés avencindado en Curaco, quién solicitó a Juan Guillermos formar parte de la expedición.

La insistencia y determinación del marinero, convenció a Guillermos y lo contrató de inmediato en la función de “marinero primero” con una remuneración mensual de 10 pesos. 

Dice al respecto Juan Guillermos en una carta que le remite al Intendente Espiñeira, el mismo día 26 de mayo desde Curaco de Velez y cuyo texto inédito es el siguiente.

"Goleta de guerra Ancud.

Al andar frente á Curaco, mayo 26 de 1843.


Pongo en conocimiento de US. que llegamos anoche a este punto sin novedad; reina a bordo el mayor entusiasmo entre la gente que se halla bien acomodada.  He encontrado en este lugar a un segundo Low, un hombre formal i de intelijencia; he tenido a bien engancharlo en la plaza de marinero primero, dándole como á los otros una parte en la pesca que se haga en los ratos libres de ocupación.  Lo he socorrido con un mes de sueldo para que auxiliase a su mujer i dos hijos que tiene i aá la primera le he dejado un papel para que US le mande pagar por tesolrería cinco pesos mensuales que le deja de asignación su marido.  Mañana sin falta es nuestra partida para afuera.

Dios guarde á  US.

Juan Guillermos.


Señor Intendente i Comandante Jeneral de Armas de la Provincia. ( )

El práctico Miller fué un inavaluable aporte a la tripulación y al viaje de la "Ancud", gracias a sus conocimientos y experiencia de navegación en los canales australes.

A las 11.30 horas del  sábado 27 de mayo, la goleta dio la vela ( ) con un viento regular del N., y continuó su derrota ( ) hacia el sur por el canal de Quinchao. 

En esta parte de la travesía, que se efectuaba costeando, se alternaban los días de viento –en los que las velas daban impulso a la nave- con los días de calma, en los que los remeros debían suplir con la boga la incesante falta de vientos.  

Saliendo de Curaco el sábado 27, salieron por el canal de Quinchao remolcando la goleta, hacia las 15 horas de la tarde hasta la isla de Chelin, pero no encontrando un lugar adecuado para surgir y habiendo comenzado una densa neblina, se mantuvieron al pairo entre las islas de Lemui y Quehui. 

Hacia el final de la noche del sábado 27, fondearon en una pequeña abra de la isla de Quehui, a media milla de una capilla allí existente.( )

Permanecieron todo el domingo 28 en la isla de Quehui, donde el cura del lugar, Fray Alejandro Branche, les obsequió para el viaje con dos carneros, abundante pescado, algunos almudes de papas y madera necesaria para la reparación de algunos pañoles de la goleta.

Es importante subrayar que las condiciones físicas de la goleta eran particularmente precarias, para una travesía como la emprendida.

 En efecto, lo reducido de los espacios dentro de la goleta “Ancud” (que, como se ha visto, en total tenía menos de 16 metros de largo por 3.84 mts. de ancho) nos permite suponer la resistencia, perseverancia y fuerza de voluntad de estos marineros y navegantes que, con dos mujeres, un niño, las bodegas repletas de carga, de animales domésticos y hasta algunas aves de corral, hubieron de soportar ¡cuatro meses de navegación, temporales, desperfectos y lluvias incluídas!...

 Considérese además, que el viaje se efectuó en invierno, en el que las noches son más largas y los días más cortos, de manera que el sol se eleva hacia las 7 de la mañana y se pone hacia las 5 de la tarde.

Las faenas habituales de los hombres dentro de la goleta en viaje, a su vez, estaban circunscritas a la limpieza y orden de los enseres personales, la ayuda imprescindible en las maniobras con las velas y los turnos para remar cada cuatro horas desde la chalupa, cuando el tiempo lo permitía.

A su vez, la guardia de cubierta de la goleta, se organizaba en 6 cuartos, un sistema que mantenía un vigía durante cuatro horas ininterrumpidas, siendo reemplazado a continuación por otro marinero por 4 horas y así sucesivamente.  Los pilotos de la goleta a su vez, hacían turnos de 6 horas.

Esta primera parte del viaje -como se podrá apreciar- se realizó por aguas interiores a lo largo del canal Apiao (que separa a la Isla Grande de Chiloé con el continente) y hasta el golfo Corcovado, dentro de la rutina antes mencionada y sin novedades hasta fines de mayo.


Lunes 29
al miércoles 31  de mayo:
aproximándose al golfo Corcovado


Zarparon de Isla Quehui hacia el mediodía del lunes 29 de mayo, con una ventolina variable y siendo remolcados con una de las chalupas, hasta la punta Detif, pero fueron contrariados por la marea proveniente del Sur, por lo que hubieron de surgir en este punto, a la espera de mejores condiciones.

Temprano en la mañana del martes 30 y continuando la fuerte marejada del Sur, desembarcaron en el sector de Apahuen en la isla Lemuy, para hacer aguada ( ) y embarcar leña.  Seguidamente, dieron la vela con brisa floja y variable, acercándose hacia las 9 de la mañana a la punta Centinela.  Durante el resto de la mañana, pasaron frente a la punta Aitui y después la punta Apahuen, mientras corrían vientos del SE. y del SSE.

Pasando por los 30° y siempre hacia el sur, se dedicaron a pescar al fin de la tarde y noche del martes 30, recogiendo abundante pesca y hasta un tiburón.

Durante la noche del 30 al miércoles 31 de mayo, las condiciones climáticas comenzaron a cambiar; el viento entonces roló ( ) al NE., refrescando rápidamente, y comenzaron a recibir una fuerte marejada entre la punta Chiguao y la punta Dirección: estaban enfrentando el golfo Corcovado.

 En la tarde de este día miércoles 31, el cielo se cubrió, ahora con vientos del ENE., de manera que hubieron de pasar "a la capa" ( ) durante la noche, manteniendo la proa hacia el Oeste y con la mar muy agitada: estaban en pleno canal del Guafo.


Jueves 1° al lunes 5 de junio:
 primeros problemas
en la navegación
por la boca del Guafo


 Hacia las 3 de la madrugada del jueves 1° de junio, viraron nuevamente con la proa hacia el Este, pasando a la altura de la isla Queitao hacia las 7 de la mañana.

 El viaje continuaba con viento muy intenso y dentro de una  marejada, y hacia las 8 de la mañana comenzaron a recibir  chubascos y mareas aún más intensas y gruesas: la boca del Guafo es un accidente marino -entre la isla grande de Chiloé y las islas Guaitecas- por el cual penetra desde el W. y SW. una fuerte y directa correntada procedente del océano Pacífico.

Estaban al sur de la isla Queitao ( ), a la entrada del canal Moraleda y teniendo a estribor la boca del Guafo, la goleta iba "envuelta por contínuos chubascos y gran cerrazón..." según dice el práctico Carlos Miller ( ), por lo que perdieron una de las chalupas de remolque, lo que le imposibilitaba continuar.

En efecto, la primera chalupa de remolque que llevaban se inundó de agua y a continuación cortó la boza (el cable), y no pudiendo hacer nada para salvarla, debieron continuar ruta.  La goleta continuaba ya en la boca del canal Moraleda, ahora bajo las manos expertas del práctico Carlos Miller, quién se internó entre algunas islas de las Guaitecas, donde encontraron precario abrigo de los vientos y mareas. 

Permanecieron fondeados todo el día jueves 1° de junio, capeando el mal tiempo.

Se consultaron Guillermos, Miller y Mabón y en consejo con Phillipi consideraron una recalada más prolongada para buscar la chalupa extraviada.

El viernes 2, con algunas condiciones mejores, el capitán Guillermos ordenó enviar la segunda chalupa en busca de la embarcación perdida.   Recibían vientos del Norte y lluvias: el práctico Miller salió en busca de la chalupa pero no tuvo éxito; su rostro denotaba la decepcion.

Relata el Diario de Navegación de Juan Guillermos, según Carlos Miller:  "En la mañana del día 3, volví a despachar al práctico Miller i con 3 días de víveres, quedando la Ancud sin ninguna embarcación menor.  El día 5 llegó Miller sin haber conseguido su objeto, no obstante haber recorrido toda la parte oriental de las Guaytecas hasta el puerto Low, tocando casi todas las playas y barrancas para ver si había fragmentos de ella, regresando por un canal del oeste." ( )

Es decir, se hicieron dos salidas en chalupa para rescatar la embarcación extraviada sin lograrlo: Miller había recorrido toda la banda oriental de las islas Guaitecas (Melinka, Leucayec, Mulchey y  Valverde) hasta puerto Low, tocando en todas las playas y barrancas.  En el canal King, que desemboca en el Moraleda,  Miller se encontró con  la lancha del marinero Bruno Andrade, de Castro, quién llevaba 13 días de navegación sin novedades. 


Martes 6
al domingo 11 de junio:
difícil navegación en el canal Moraleda
 y recaladas en Puerto Americano


En la mañana del martes 6 de junio, la goleta dio la vela con brisa floja del Sur, continuando hacia el sur por el canal Moraleda.  A media mañana se acercó a la goleta una chalupa, perteneciente al bergantín-goleta lobero estadounidense "Enterprise", con matrícula de Stonington, al mando del capitán Benjamín Ash. 

Esta embarcación llevaba una campaña de 10 meses en la caza de lobos marinos y se encontraba fondeada en Puerto Americano frente a la isla Tangbac ( ), en las proximidades del canal Puyuguapi.

La "Ancud" también fondeó en este punto.

En la tarde del día martes, recaló en el mismo fondeadero el lanchón de Juan Yates (muy conocido de Juan Guillermos y sus superiores), un experto navegante español dedicado a la caza de lobos marinos y que conocía en detalle los canales australes.  Esa misma noche se pusieron al habla Yates y Guillermos intercambiando noticias de las novedades más recientes habidas en los canales y de las maderas disponibles en el sector.

En la mañana del miércoles 7 de junio, y con las indicaciones de Juan Yates, el capitán Guillermos dispuso que el voluntario Phillipi en la chalupa, saliera a reconocer un pequeño río que desembocaba en el abra.  Phillipi constató que en el sector abundaba el ciprés y en la costa se encontraba abundante marisco: ostras, choros y cholgas en especial.

Hacia las 10 de la mañana, intentaron salir de este fondeadero, pero el viento Sur era recio por lo que debieron regresar -al principio de la tarde- a Puerto Americano, recalando en un punto más abrigado y con playa de arena.  ( )

Las condiciones para la navegación eran tan malas, que Juan Guillermos decidió ocupar el tiempo del personal, en faenas de aprovisionamiento propias de la goleta.

Reunidos todos en el comedor de la goleta, Guillermos les expresó:

- No sabemos cuánto tiempo deberemos recalar en este punto, pero necesito de todos la mayor colaboración para repartirse las faenas.  Acto seguido, asignó las tareas a hombres y mujeres de manera que todos quedaran ocupados en algún trabajo útil.  Afuera el viento y la lluvia golpeaban la nave por estribor.

En la mañana del jueves 8 de junio, bajaron a tierra algunos marineros y las mujeres: aquellos para cortar ciprés, fabricar algunos remos, embarcar leña, agua y maderas, y las dos mujeres, para lavar la ropa de los tripulantes, faena para la cual servía la abundante piedra-pomez dispersa en la playa.

Nos relata el Diario de la Goleta Ancud al respecto: "Habiendo buena madera en puerto Americano, Guillermos resolvió construir el bote que le faltaba.  Le sirvió de valioso auxiliar el viejo lobero don Juan Yate que le indicó la comarca donde se hallaba el mejor ciprés.  En esta tarea demoraron desde el 12 de junio hasta el 5 de julio." ( )

A media tarde de este día 8 de junio, intentaron nuevamente salir al canal Moraleda, ya que había moderado la intensidad del viento, pero la marejada llevó la goleta hacia una roca -sobre la que la embarcación estuvo sentada algunos minutos- por lo que debieron fondear en un surgidero de isla Valverde.

En la mañana del viernes 9 de junio, dieron la vela nuevamente  siguiendo por el canal Perez Norte, pero esta vez enfrentaban vientos del SE, por lo que no podían avanzar.  Hacia las 5 de la tarde, los vientos calmaron algo pero cambiaron de dirección, ahora del NE, por lo que volvieron a zarpar, pasaron entre las islas Garrao y Jechica, intentando eludir el paso por el canal Moraleda.

Siguieron navegando de noche: el práctico Miller -que llevaba firme el gobierno de la goleta- conocía en detalle estos canales.

Hacia las 4 de la madrugada del sábado 10, estaban pasando a la cuadra de la isla Bergantín y poco más tarde entre las islas Jertrudis y Cuptana.  Aquí, el viento disminuyó su intensidad hasta calmar.   Desde la medianoche debieron seguir avanzando al remolque, ésta vez por el canal Perez Sur.

Hacia las 2 de la mañana del domingo 11 de junio, el viento volvió a soplar del NE, por lo que dieron la vela nuevamente en dirección de Puerto Americano, donde se aproximaron al amanecer.

Dos chalupas, una del bergantín "Enterprise" y otra de la goleta ballenera "Beltzei" también estadounidense, salieron en ayuda de la "Ancud" y la remolcaron hasta la bahía donde surgieron hacia las 08.45 horas.


Lunes 12 de junio
 al miércoles 5  de julio:
nueva recalada
 en Puerto Americano

Hacia las 9 de la mañana, Guillermos volvió a reunir a su gente en el espacio destinado a comedor:

- Ustedes saben que no me gusta la idea de recalar antes de llegar a destino.  El Gobernador quiere que apuremos la navegación, no sea que lleguemos tarde, dijo el capitán mientras sujetaba su pipa nerviosamente.
- Aquí tendremos trabajo hasta el momento de zarpar, y mientras tanto don Lorenzo se hará cargo con don Juan Yates de labrar maderas y construir otra chalupa... Voluntarios para el hacha!, agregó Guillermos mirando con ansiedad a su gente; varias manos se levantaron espontáneas.

Esta recalada forzosa en Puerto Americano, retrasaba el viaje, pero Guillermos hizo realizar diversos trabajos a su gente, para mantenerlos ocupados y evitar el desánimo: pescar y mariscar, ordenar la carga en la goleta, eran las faenas más frecuentes cuando la lluvia y el viento amainaban, además de la propia construcción de la nueva chalupa. 

En esta faena,  el carpintero Lorenzo Aro y parte de la tripulación, tuvieron un rol primordial acompañados del lobero ( ) Juan Yates, que conocía los mejores bosques de ciprés del sector.

Pero además, otro aspecto del viaje se iba a beneficiar con esta recalada.

Aquí en Puerto Americano, aprovechando la presencia del  "Enterprise", que llevaba cartas de navegación de Robert Fitz Roy, sobre los canales occidentales de la Patagonia y del Estrecho hacia el cual viajaban, Juan Guillermos solicitó al capitán Ash autorización para copiar dichas cartas; los dos capitanes conversaban fácilmente en su idioma nativo inglés, por lo que había perfecta correspondencia entre ambos.

El capitán Guillermos dispuso entonces que el naturalista Bernardo Philippi sacara copias a mano alzada de estas valiosas cartas, dibujos que resultaron ser de muy buena calidad y de gran utilidad para continuar la derrota.  Además, en retribución de los servicios prestados por los marineros de la goleta "Betzei", Phillipi copió una carta náutica del Cabo de Hornos.  La copia de cartas náuticas a mano, era sin duda un trabajo de gran lentitud, ya que implicaba precisión y minuciosidad de parte del copista.

La tripulación de la "Ancud" además, debió proceder a calafatear la cubierta que se encontraba en mal estado, mientras otros tripulantes bajaron el ganado a tierra.  Otro grupo salía a mariscar y a pescar, con lo cual se hizo una importante economía de víveres y se pudo volver a variar el rancho diario.  Venancia habia encontrado en unas rocas un buen banco de choros, de manera que hizo acopio pensando en las necesidades que vendrian.

Es de notar aquí, el incidente del incendio del "Enterprise".  En la noche del martes 20 de junio, hacia las 22.00 horas, el hombre de guardia de la "Ancud" dio la alarma de incendio en el bergantín-goleta estadounidense, surto a poco más de 100 metros de la goleta chilena.  De inmediato el capitán Guillermos y algunos marineros se trasladaron en bote hasta el barco en peligro, despertando su tripulación.   El fuego se había iniciado en un punto cercano a un pañol donde se guardaban 10 quintales de pólvora; fue extinguido rápida y oportunamente.

Durante esta permanencia de Puerto Americano, los tripulantes hicieron una sobria celebración de la fiesta de San Pedro, patrono de los pescadores y navegantes, el jueves 29 de junio.

El tiempo en este sector, durante la estadía de la "Ancud", siguió inestable entre días muy lluviosos, con vientos que se alternaban desde el NO. al SE.  y días de calma.


Martes 4
al domingo 9 de julio:
 en dirección al océano


El martes 4 de julio alistaron todo para zarpar.  En la mañana, el marino Juan Yate se ofreció para acompañar a la goleta, en calidad de Práctico, por lo menos hasta el punto más austral del archipiélago de Chonos. 

Juan Guillermos aceptó el ofrecimiento, a cambio de llevarlo a la caleta donde estaba su  chalupa cargando maderas: para el capitán de la "Ancud" resultaba evidente que un hombre práctico en estos canales valía enormemente, más aún si se considera que no disponían de cartas náuticas completas ni detalladas para navegar, ni había isla o archipiélago que hubiese sido reconocido.

Intentaron zarpar pero un fuerte temporal del NW. se los impidió durante todo el día.

A las 08.15 horas de la mañana del miércoles 5 de julio se embarcó Juan Yates en la goleta y dieron la vela en dirección SE.  Penetraron por el canal Moraleda, donde apreciaron una abundante vegetación y siguieron ese mismo día por el canal Errázuriz.  Avanzaron unas 30 millas hacia el sur y con viento fresco todo el día: hacia el fin de la tarde surgieron en la costa Este de la isla Luz.

El jueves 6, continuaron por el canal Errázuriz costeando la isla Luz a su estribor y doblaron con calmas y ventolinas del Oeste por el canal Vicuña, teniendo la isla Humos a su babor, en dirección del océano Pacífico.  En la noche siguieron navegando, pero a las 03 de la madrugada fondearon en el sector denominado Pájaros Niños.

En la mañana del viernes 7 de julio, dieron la vela con viento del NE., enfrentaron el canal Wickham, doblaron por la península Skyring y la punta Seal en dirección a la península Tres Montes la que ya divisaban en el horizonte. 

Estaban saliendo al pleno océano.

Guillermos le dijo a Phillipi y al piloto Mabon: “Afirmarse ahora, que tendremos mar gruesa...”, mientras oteaba el gris horizonte donde se confundian el oceano con las nubes.

Desde las 14 horas de la tarde en adelante, comenzaron a recibir fuertes vientos y chubascos de diversas direcciones que hacían tumbar la goleta.  Fondearon en una angostura hasta el fin de la tarde, cuando volvieron a levar anclas, con algún viento y chubascos.

A partir de  las 10 de la noche, cuando los vientos calmaron, hubieron de continuar con la goleta a remos y a continuación, la goleta debió seguir remolcada con la chalupa hasta alrededor de las 3 de la madrugada del día siguiente.  Entonces, se quedaron al pairo ( ) y descansaron algunas horas.

El sábado 8 de julio amanecieron recalados entre la punta James y la punta Rescue, en un abra donde recibían una brisa débil.  Zarparon nuevamente hacia las 10 de las mañana, aprovechando la marea que los tomó a favor y siendo remolcados por la chalupa.

A media mañana el viento comenzó a soplar del SSE. por una hora, aflojando a continuación: quedaron entonces voltejeando ( ) teniendo viento y marea contrarios.    Apenas avanzaban y estaban sometidos a la fuerza poderosa de los elementos en pleno océano, por lo que se aproximaron a la costa para capear los vientos.

Como observaran en la mañana una colonia de lobos marinos en las proximidades de la punta Pringle, enviaron una chalupa con el voluntario B. Phillipi y dos marineros, para aprovisionarse.  Regresaron hacia las 4 y media de la tarde con 14 cueros de lobos y tres lobos completos y algunas partes comestibles de los animales cazados, para incorporarlos a la alimentación de a bordo.  

Habían avanzado solo 7 millas, de manera que dieron fondo próximos a la costa, a la espera de mejores condiciones.

En la mañana del domingo 9 de julio levaron el ancla y continuaron a remo hasta las 2 de la madrugada del lunes 10, surgiendo entonces en otra caleta al abrigo de las mareas y vientos.


Lunes 10 al
martes 25 de julio:
esperando tiempo propicio
 en isla Las Cabras


A las 6 y media de la mañana del lunes 10 de julio levaron ancla, para seguir camino unas dos millas más adelante, ya en las proximidades del cabo Raper en la península Tres Montes.  Juan Guillermos, en vista de la inclemencia del tiempo, iba poco a poco acercándose al golfo de Penas, usando el recurso de ir "caleteando" en la costa, cada vez que el clima se volvía adverso.

Los fuertes vientos los obligaron a buscar refugio en una caleta de isla Las Cabras ( ): pocos días antes, el 5 de julio, había cambiado la luna de cuarto creciente a luna nueva...( ).

La estadía en isla Las Cabras habría de ser larga, a la espera que el tiempo sea favorable a la continuación de la navegación.

 Obsérvese que el viaje se realizó en pleno invierno, por lo que las condiciones de vientos, mareas y temperaturas fueron rigurosas.   La pericia marinera del piloto Mabón, secundado por el práctico Miller, debió ser esencial para asegurar la continuación de la travesía.

Las faenas a bordo estaban repartidas según la experiencia de cada uno de los tripulantes: los marineros se ocupaban por turnos del trabajo con las velas y las jarcias y de remar, también por turnos, desde la chalupa cuando el tiempo lo permitía. 

Hal interior de esta reducida tripulaciín habían funciones esenciales que se repartían a turnos: habían vigías, veleros, navegantes, etc.

Mientras tanto, Ignacia y Venancia, las dos mujeres de a bordo, se ocupaban de la cocina diaria, preparando el rancho con los víveres que llevaban ( ) y, sobre todo, con la pesca que lograban los tripulantes.  Todos estos trabajos eran distribuídos con la máxima organización posible por el propio capitán Guillermos, atendiendo además al clima cambiante.

 Temprano, el viernes 21 de julio alistaron la goleta para continuar viaje: se embarcó la chalupa y se hicieron todos los aprestos, pero un fuerte viento y lluvia del NW. los dejó en el mismo lugar, temporal que duró hasta el domingo 23.

Durante estos interminables días y noches de vientos huracanados, de encierro casi obligado y de lluvias, la única nota de esperanza la puso una cabra que venía en la goleta, la que parió una hembrita el 22 de julio, en la propia cámara de oficiales, singular labor para la que sirvieron las dos mujeres de la tripulación.

 El lunes 24 de julio, seguían teniendo tiempo variado, inestable y fuertes vientos. 

Hacia las 10 de la mañana del martes 25 dieron la vela, volvieron a embarcar la chalupa y abandonaron el puerto, pero hacia las 3 de la tarde recibieron vientos variables del W. y del SW., por lo que tuvieron que buscar refugio, encontrando un surgidero ya conocido en la punta Pringles.


Miércoles 26  de julio
al miércoles 2 de agosto:
una grave avería
los retrasa nuevamente


 El miércoles 26 de julio amaneció muy helado, sin vientos y con cielo despejado, por lo que a las 7 de la mañana levaron ancla y salieron a remo del surgidero, pero a poco andar por el canal Factoahawn comenzaron a recibir el viento Sur, por lo que dieron la vela con rumbo al cabo Taitao.

 El tiempo continuaba inestable, los vientos rolaban de una y otra dirección, obligando a la goleta a navegar con extremas precauciones.

 El jueves 27 el tiempo inestable continuaba, con viento fresco del W. hacia el mediodía, condición que se mantuvo todo el día. Relata el propio Guillermos esta parte de la travesía: "...a las 6 p.m. viento recio y mar gruesa, tomé vizos en la mayor y trinquete cuyo tiempo duró sin variación hasta medianoche..." ( )

 Al amanecer del viernes 28, la goleta recibía fuertes golpes de mar desde el W. y SW., frente al cabo Raper, pero sin embarcar agua. 

 Los dioses del mar parecían desencadenados: tenían mar gruesa, con fuertes vientos, "...i viento mui recio sin entrar encima de cubierta un solo golpe de mar, aunque el buque trabajaba mucho, encontró una mar elevadísima", según escribe el capitán Guillermos.

 En la mañana, hacia las 08.00 hs. se tapó la bomba con algunas virutas, debido al cabeceo de la embarcación ( ), por lo que ordenó de inmediato que se achique el agua con baldes, desde la cámara.  Hacia las 09.00, cuando ya aclaraba el día, lograron sacar toda el agua del buque, pero a las 09.30, "...la goleta recibió un fuerte golpe de mar en frente la jarcia del palo trinquete, que hizo temblar el buque, pero sin reventar adentro..."

 A las 10 de la mañana, el viento volvió a cambiar de dirección, ahora hacia el sur-suroeste, "...con la misma violencia, el rumbo navegándose y el cabo de Tres Montes demorando por la poca distancia de doce a quince millas..."

 Entonces sobrevino lo peor: "...a las diez di vuelta por el oeste, cuando sentimos mucho ruido de agua en la bodega, mande a achicar la bomba y con baldes por la cámara, i después de tres cuartos de hora sin cesar el agua siempre aumentaba en la bodega y con los fuertes balances, la agua siempre aumentaba en la bodega estaba mojando todos los víveres.  En este conflicto, se rompió el macho de fierro del timón."

Juan Guillermos ordenó achicar el agua, pero ésta se incrementaba en la bodega no siendo suficientes ni las bombas ni los baldes que se turnaban para la maniobra.

El capitán, tratando de conservar su sangre fría, daba instrucciones con fuerza y a gritos, para vencer al viento huracanado.  Pero la avería era grave.

Se había roto el macho (o eje) metálico del timón, por lo que se dificultaba gobernar la nave, por lo que Guillermos decidió regresar a un puerto seguro de recalada provisoria: forzó la vela, y viento en popa navegó en dirección NNE. hasta las 7 de la tarde.
 
 Guillermos llamó a quienes lo acompañaban en la conducción de la goleta (Miller, Mabón y Phillipi), y procedieron a inspeccionar la avería.  Decidieron buscar un punto de recalada de emergencia, el que encontraron a 7 millas al norte del cabo Raper, en la bahía Cliff, por la que habían pasado el miércoles anterior. 

En este precario fondeadero, que estaba frente al océano, se revisó la carga, se achicó nuevamente el agua de la bodega, pero el ingreso de agua continuaba debido al contínuo balanceo de la goleta y a la mar gruesa.


Sábado 29  de julio
al martes 1° de agosto:
de regreso
hacia un puerto seguro


 Había que tomar una decisión grave frente a la naturaleza de la avería.  En primer lugar, había que mover la goleta de este lugar poco abrigado, y al mismo tiempo había que intentar reparar la avería, lo que no era posible con los recursos y herramientas disponibles a bordo.

Por lo tanto,  Guillermos hubo de tomar una decisión drástica en vista de la avería sufrida: intentar regresar a Puerto Americano, en el archipiélago de Chonos, y enviar una chalupa con un pedido de ayuda de regreso a Chiloé.

Relata Juan Guillermos: "...el día 29 a las seis...arribé con toda fuerza de vela, el tiempo moderando mucho pero la mar lo mismo.  A las 8 descubrí dónde hacía el agua, por el lado de estribor en frente de la tabla de jarcia del palo trinquete i por espacio de donde pies estaba rajada la tabla arriba i suspendió la tapa-regala como tres pulgadas en todo este largo, siendo bajo el agua no boyaba el buque cinco minutos..."  Decidió entonces internarse por el canal Henery y el canal Moraleda para regresar a Puerto Americano.

Los marinos se miraban con desazón entre ellos, pero nadie decía nada.  Millas y millas de mar recorrido hacia el sur, para ahora tener que regresar al mismo punto de partida de principios del mes...

El domingo 30 de julio amaneció el tiempo calmado, de manera que la goleta viajaba arrastrada hacia el W. por la marea vaciante ( ), pero hacia la media tarde tuvieron viento del SO, por lo que enfilaron hacia el canal Henery, para intentar retomar a continuación el canal Errázuriz.  Navegaron en esas condiciones toda la noche.

El lunes 31 de agosto siguieron soportando tiempo variable: calmas y brisas variables en la mañana, mareas al mediodía.  Recalaron algunas horas en la madrugada del 1° de agosto en un surgidero abrigado, lugar donde encontraron abundancia de mariscos, entre las islas del grupo Herrera.

Siguieron la derrota a las 9 de la mañana del martes 1° de agosto, con brisas flojas y obligados a ir voltejeando por el canal Moraleda en dirección Norte.


Miércoles 2
al sábado 26 de agosto:
una larga recalada
 en puerto Americano


A las 3 de la madrugada del miércoles 2 de agosto, dieron fondo en la boca de Puerto Americano y esperaron la salida del sol para encontrar el surgidero adecuado.

Al aclarar la mañana, el capitán Guillermos ordenó continuar a remo dentro de Puerto Americano hasta el surgidero.

La fortaleza del capitán Guillermos y su tripulación estaban ahora a prueba;  nuevamente quizo darles aliento y confianza en la misión:

- El tiempo no nos ha acompañado, pero dos vientos y tres tormentas no me van a derrotar, dijo el capitán, mirando fijo a los ojos a sus hombres y mujeres reunidos dentro de la estrecha goleta.
- Un grupo deberá viajar a Ancud en busca de ayuda, mientras nosotros esperamos trabajando y continuaremos después, agregó con serena seguridad.  Todos miraban en silencio al jefe.
- Voluntarios no faltan para ir a San Carlos, dijo el prusiano Phillipi, entre serio y con cierta ironía entusiasta, mientras levantaba su mano.
- De hecho, don Phillipi no va a viajar solo, ¿no es cierto?, acotó el práctico Carlos Miller sumándose a la peligrosa travesía.
- Don Bernardo, usted se hace cargo de este viaje a Ancud y le doy cinco marineros para que naveguen, junto con don Carlos, sentenció Guillermos satisfecho del ánimo de su gente.

Ahora comenzaba una dura faena.   Sin mayor demora, Guillermos ordenó desembarcar la tropa para que construyeran un cobertizo al abrigo en la playa; dispuso que se bajen los víveres a tierra y se procedió a descalar el timón, faenas que duraron todo el día hasta entrada la noche.

Guillermos decidió que la única forma de continuar la expedición hacia Magallanes, era enviar una chalupa de regreso a Chiloé con el propósito de traer el macho de timón reparado y con una provisión de víveres suficiente.   Guillermos discutió en detalle el asunto con Miller y Phillipi y decidió que la arriesgada expedición se hiciera con 5 marineros y el práctico Miller, todos bajo la dirección de Phillipi, urgiendo a éste para que acelere su partida.

 El jueves 3 de agosto, desde la madrugada, se continuó con la revisión de los víveres y se procedió a alistar la chalupa para despacharla a Chiloé.

Entre estos preparativos, Guillermos tuvo tiempo para redactar alguna correspondencia destinada a su superior en Chiloé, en la que relataba el accidente en vívidos términos.  La chalupa con Miller, Phillipi y sus marineros partió hacia las 3 de la tarde de este día. 

El texto inédito e integral de esta interesante carta es el siguiente.

Goleta de Guerra Ancúd= Puerto Americano Archipielagos de los Chonos- Agosto 3 de 1843=

En cumplimiento del articulo 1 de las Instrucciones que recibi de esa Intendencia sobre mi derrota para los estrechos de Magallanes, me quedé fondeado en la goleta de mi mando en un puertecito formado por unos islotes á la vista y distancia de siete millas de la Peninsula de Tres Montes, esperando un tiempo de seguridad para pasar hasta el golfo de Penas.

El dia 26 de ppdo mes de julio el barómetro á 30,20 luna nueva, amaneció el día muy hermoso y prometio duracion de tiempo bueno; á las siete de la mañana dí la vela y me diriji por el cabo de Factoahawn, viento fresco de la SE á las cinco   al viento cambió al Oeste y despues quedo en calma; á las ocho p.m  viento fresco muy oscuro con neblina no pude regresar sin mucho peligro por las piedras é islotes sin numero en este lugar; seguí mar a fuera á las diez p.m, el cambio al NO fuerte dirijo al Sud, el dia siguiente 27, día claro, viento fresco del Sud hasta las doce, á esta hora cambió el viento al Oeste con fuertes chubascos: á las seis p.m viento recio y mar gruesa tomé vizos en la mayor y trinquete  cuyo tiempo duro sin variacion hasta media noche; el 28 amaneció lo mismo mar y viento muy recio sin entrar encima de cubierta un solo golpe de mar, aun que el buque trabajaba mucho encontro una mar elevadisima; á las ocho a.m se tapo la bomba  con algunas birutas, achiqué con baldes por la cámara mientras tanto aclaró la bomba que á las nueve quedo corriente y el buque sin agua: á las 9 h 30 am la goleta recibió un fuerte golpe de mar en frente la jarcia del palo trinquete que hizo temblar el buque pero sin rebentar adentro; á las diez cambio el viento al SSO con la misma violencia el rumbo navegándose y el cabo de Tres Montes demorando por la poca distancia de doce á quince millas; á las diez di vuelta por el Oeste cuando sentimos mucho ruido de agua en la bodega, mandé á achicar la bomba y con baldes por la cámara, y despues de tres  cuarto de horas sin cesar el agua siempre aumentaba en la bodega y con los fuertes balances, la agua por todas partes en la bodega estaba mojando todos los víveres. En este conflicto se rompio el macho de fierro del timón.

Llame á  los SS oficiales que me acompañan á presenciar la rápidez con que se aumenta la agua en la bodega y la perdida que  estábamos sufriendo en los viveres. Á las doce me resolví de arribar viento en popa para el primer punto de arribo tanto por la rotura del macho y agua que hacia como la gran pérdida de víveres, entonces tuve el gran consuelo de ver que no era en sus fondos donde hacia el agua porque á poca diligencia quedó seca la bodega y el buque no hacia  mas agua que de costumbre aun los balances era muy grande y la mar muy alta reventado, pero la bomba estaba probada cada cinco minutos en este acto de correr en popa con una mar de esta naturaleza me hizo ver las propiedades inmejorables de la goleta de Ancúd y lo bueno de sus palos.

El barómetro durante estos dias á 29-30 fecha 47= segun rumbo al NNE hasta las siete de la noche cuando orze al viento ( ) á esperar el dia para entrar en algun fondeadero, teniendo mucho recelo por el timon.

El dia 29 á las seis el cabo Factoahawn demorando S 11= e distancia diez millas, arrive con toda fuerza de vela,, el tiempo moderando mucho pero la mar lo mismo: á las ocho a.m. descubri donde hacia el agua, por el lado de estribor en frente de la tabla de jarcia del palo trinquete y por espacio de doce pies estaba rajada la tabla arriva y suspendió la tapa regala como tres pulgadas en todo este largo siendo bajo el agua no boyaba el buque cinco minutos entonces me diriji por el canal de Henerg con destino á este puerto para reconocer los víveres y ser mas inmediato para conseguir otro macho para el timon y todos los dias 29,30,31 y el 1 del presente vientos y calma mayor, parte del tiempo á remo: el dia 2 á las siete de la mañana dimos fondo en este puerto, inmediatamente mande á la tropa á tierra para techar una casa mientras los de marina descargaban los viveres y desencalaban el  timon: á las dos de la tarde todo estaba bajo de techo, y segun mi calculo habra como 20 quintales de galletas que queda cuasi masa y no sirve ni para los animales, los demas víveres á excepcion de dos sacos de frijoles no tiene novedad.

He considerado para el mejor del servicio en que estoy comisionado de encargar al Sr Dn Bernardo Philippi (voluntario de esta expedición) y la única persona que puede confiar en esta comisión de llevar el macho roto para que se haga otro por él, y hacer seis granpones conforme el modelo que lleva dicho señor, al mismo tiempo poner en conocimientos del viaje anciosamente esperando la contestación de U.S con el reemplazo de los víveres y otros pertrechos conforme la lista que lleva el Sr Philippi que yo componiendo las averias en esta de la tapa-regala es obra de dos ó tres horas.

El señor Philippi lleva la chalupa  con cinco hombres de los mejores de la tripulación con doce dias de víveres, consumidos en este viaje hasta el dia 31 de julio.  Juan Guillermos. Dios guarde a U.S =Sr Intendente Comandante de Armas de la Provincia de Chiloé.  ( )

 


 El balance de las averías, era serio, ya que al revisar la carga y sobre todo las provisiones de boca,  encontraron que la “galleta marinera” ( ) y otros alimentos se habían deteriorado irremediablemente con el agua de mar. 

La chalupa llevaba víveres para 12 días de navegación.

 En la misma correspondencia que llevaba Phillipi a Chiloé, le envía Guillermos al Intendente Espiñeira una lista de materiales que necesita, para ejecutar las reparaciones a la Goleta, nómina inédita que expresa lo siguiente.

“Pertrechos que se necesitan para la goleta de guerra  Ancud


seis achas
un barril alquitran
uno iden de brea
dos piezas lona numero 1 de 6 cada una
cuatro libras hilo de velas
una pieza jarcia de una y media pulgadas
diez libras clavo de bote
diez id de forro
dos paquetes tachuelas
un macho de timon
seis granpones grandes de fierro

Al  ancla Archipielagos  de Chonos.

Agosto 3 de 1843= Juan Guillermos

Documento numero 2"

 A su vez, junto a este interesante pedido de materiales, Juan Guillermos con la minuciosa objetividad del marino profesional, le envía a su superior una relación detallada de los víveres que se han consumido en la travesía, cuyo texto inédito es el siguiente.

"Numero 3

Relacion de los víveres consumidos a bordo de la goleta de guerra Ancúd desde el 20 de mayo incluso hasta el 31 de julio inclusive de 1843.

mil seis cientos sesenta y cinco libras de galleta
ochocientas treinta y dos libras de charqui
ochocientas treinta y dos id de frijoles
cuatro cientas diez y seis id de harina
    59 l 12 on  cincuenta y nueve libras doce  onzas de grasa
    59 l 12 on  cincuenta y nueve id de sal
   12.l 15.02/8 doce libras quince onzas de ají
   100 l 14 on  cien libras catorce onzas de azúcar
treinta y seis libras de ierva
ciento treinta y ocho pies nueve pulgadas velas

A la ancla en el Puerto Americano- Archipiélago de Chonos. Agosto 3 de 1843=Juan Guillermos

 De esta curiosa relación, puede uno deducir e imaginar la precariedad del rancho que se sirvieron los tripulantes durante estas primeras semanas del viaje: frijoles, charqui, galleta marinera, algún pescado y marisco capturado durante las recaladas, y como austero condimento, solo ají y sal.

 Consumían además, como es propio de la tradición popular y chilota, bastante hierba mate con azúcar, bebida que permitía enfrentar los fríos dominantes.

La avería sufrida por la Goleta era seria, como nos lo grafica el Diario: “Una tabla de la cinta se había rasgado como 12 pies, ofreciendo una abertura de tres pulgadas en esa lonjitud, oríjen de la cantidad de agua que hacía la goleta cuando amuraba por babor, avería que se ocasionó con un golpe de mar” ( )

El riesgoso viaje de la chalupa a Chiloé, no estuvo exento de peripecias y puede considerarse también una notable hazaña, dentro del viaje que estaba realizando la “Ancud”.  Escribe Macías sobre esta travesía de regreso: “Al mando de Bernardo Phillipi, con Carlos Miller y cuatro remeros, portando una detallada carta del Comandante para el Intendente Domingo Espiñeira, al oscurecer del 3 de agosto, la comisión en una chalupa a remos abandonó Puerto Americano.  Tescientos kilómetros separan Puerto Americano de la isla grande Chiloé. Esta es la distancia que empezaban a recorrer en una chalupa abierta de siete metros, en pleno mes de invierno.  Un poco de agua dulce y algo de pan duro que logró salvarse del cuasi naufragio constituirían la comida de seis hombres que se turnaban en el remo ya fuera para el descanso o para no congelarse de frío. Durante cinco días y cinco noches, navegaron y remaron sin cesar para cruzar las Guaitecas... Fatigados, desnutridos con hambre y con frío, al quinto día arribaron a Dalcahue, para proseguir por tierra y llegar antes de Ancud.  En Dalcahue, Phillipi consiguió un caballo y olvidándose de su propio agotamiento prosiguió el largo recorrido.  Ciertamente no conocía el camino que, en pésimas condiciones, se dibujaba bajo los corpulentos robles.  Peró llegó.  Jadeante, se presentó ante Espiñeira, quién creía que los expedicionarios ya estaría en Magallanes...” ( )

 Después de fabricado un nuevo macho del timón para la goleta y obtenido los aprovisionamientos necesarios, el grupo de Phillipi, Miller y los remeros, regresaron a Puerto Americano.  Ante el notable mal estado en que había quedado la embarcación que los trajo a Ancud y que dejaron en Dalcahue, optaron por viajar esta vez en una lancha proporcionada por un experimentado piloto de Ancud, quién dirigió personalmente su nave hasta el punto en que se encontraba la “Ancud”.

 Mientras tanto, ¿qué sucedía en Puerto Americano?

Durante esta recalada forzosa, los tripulantes se dieron a las tareas de fabricar una chalupa, para lo cual recorrieron la comarca en busca de buenas maderas de alerce y al calafateo de la cubierta de la goleta, mientras Venancia e Ignacia, sacaban el ganado para pastar, en las proximidades de la playa. 

Se recorrieron además, los víveres, para secarlos lo mejor posible; y aprovecharon además, para mariscar en las cercanías de la playa con lo que economizaban las provisiones.

Pero sin duda, la faena más dura y pesada que tuvieron que realizar consitió en varar la goleta en una playa adecuada de Puerto Americano, a fin de poder realizar los trabajos de descalado y posterior calado del timón: esta  es una de las razones más evidentes que explica, además del viaje de 23 días de la chalupa a Chiloé, el largo período de estadía en Puerto Americano.

 Según el registro del Bitácora de la goleta, durante la estadía en Puerto Americano el tiempo fue predominantemente lluvioso con frecuentes vientos y temporales provenientes del SE.

En Puerto Americano estaban a una distancia entre 90 a 100 leguas (medida usual en la época) de San Carlos de Ancud...

 Phillipi permaneció en Ancud 9 días, “...los estrictamente necesarios para preparar los pertrechos, hacer la galleta y las obras de herrería...”, según le escribe Espiñeiro al Ministro del Interior el 19 de agosto de ese año.  ( ).  Los esforzados navegantes, dirigidos por Phillipi regresaron a Puerto Americano en un lanchón que fue facilitado por Juan Chávez, un antiguo vecino chilote residente en Ancud.

 Para elevar la moral de su enviado, el Intendente Espiñeira, le manda con Phillipi una extensa nota, hasta hoy inédita, en la que con conceptos sobrios, encomia el esfuerzo de los marineros y los insta a continuar el viaje.

Numero 342= Ancúd agosto 16 de 1843=

Se suponía á U. en el estrecho de Magallanes y en nada pensaba menos que en el suceso que há retenido la expedicion confiada al ciudadano de U. pero la llegada del naturalista prusiano  Dn Bernardo Philippin me advierte las particularidades de tan desagradable acontecimiento y que la goleta de guerra Ancúd no habiendo podido doblar la peninsula de Tres Montes quedá fondeada en el puerto Americano situado en una de las islas del archipiélago de los Chonos. Esto mismo me lo detalla U. En su parte del dia 3 del mes que rije que voy a remitir en copia al dar cuenta de este accidente al supremo gobierno. Para él no habrá nada de nuevo en el incidente que ha paralizado por algunos dias la expedicion á Magallanes porque sabe cuan frecuentes son estos sucesos en los viajes de mar y tiempos ivajando por rejiones de tan abansada latitud y en la estacion de las lluvias: ademas el invierno há sido riguroso hasta en la parte norte del pais y todas estas razones han de ser apreciadas (no tengo la menor duda de ello) con la debida equidad por la sabiduría de nuestro gabinete.

Esta convicción debe alentar el animo de U. para continuar en el viaje con el mismo entusiasmo que lo há emprendido sin olvidar que despues de estas dificultades que son las verdaderas lecciones de la esperiencia hay mayores motivos para contar con un completo buen exito por la misma razon que hoy doble merito en contrastarlas y vencerlas: las empresas notables  siempre fueron costosas, siempre dificiles en sus principios no dudo que  U. comprenda este nuevo empeño en que le ponen los sucesos, y por mi parte no trepido en esperar de su celo que há de saber sufrir las faltas que ocurrieren en la continuacion del viaje y reanimar con un empeño patriótico el espiritu de l agente que expediciona si en alguna parte hubiese sufrido por consecuencia de los obstáculos que se han tocado hasta aqui, el caballero Philippi sale hoy á reunirse á U. Con la jente que trajo llevando las obras de herreria, los víveres reemplazo y los articulos navales que U. Me há pedido como indispensables para que siga la expedicion á su destino.

Al despedir la lancha en que se transporta todo hará U. sus prevensiones al piloto Chaves para que no corra riesgo la gente que la tripula ni peligre la embarcacion en su viaje de vuelta á este puerto.

Por razon del retardo experimentado en el viaje en la goleta Ancúd hay que hacer alguna alteracion en la instruccion 9ª  contenida en el pliego de las que di á U. el 18 de mayo del presenta año. Aquella parte de mis instrucciones le ordeno á U. volver a esta plaza el 1º de septiembre proximo y estando tan inmediata aquella fecha há venido á ser preciso que este viaje lo verifique U. discrecionalmente luego que se hayan reunido por su parte  y la del Sr Dn Bernardo Philippi todos aquellos datos que se le tienen recomendados; y por haber ya prescrito las precauciones y medidas de seguridad de que debe estar en posesion antes de emprender el referido viaje no se le remiten ahora á U. y solo se le encarga que antes de ponerse en viaje para esta provincia dejando en Magallanes una parte de los expedicionarios há de quedar asegurado de que puede volver por ellos en la misma goleta Ancúd dentro del buen tiempo del proximo verano si el gobierno se decide por la colonizacion del estrecho, pues hasta ahora nada puede saberse en órden á este particular por la falta de datos y por no haber recibido esta Intendencia comunicaciones relativas á este negocio.

Dios guarde á U.

 D.Espiñeira.

Al Capitan de Fragata graduado de la Marina Nacional encargado de la expedicion á Magallanes Dn Juan Guillermos.”   ( )
 
 Y de inmediato Espiñeira informó a Santiago del incidente ocurrido, a través de la siguiente comunicación también inédita.

"Ancúd agosto 19 de 1843

Señor Ministro:

Por uno de aquellos sucesos tan comunes en los viajes de mar ha experimentado al retardo en el suyo al estrecho de Magallanes la expedicion que salio de este puerto para aquel punto el 22 de mayo del presente año segun tuve la honra de anunciarlo al Gobierno en la nota que diriji á U.S el 23 del mismo bajo el numero 204.

En el parte que incluyo á U.S en copia con el numero 1 da cuenta el capitan Don Juan Guillermos jefe de la citada expedicion de los sucesos que le han obligado á retroceder desde la península de tres montes y tomar el puerto americano situado por los 45 grados de latitud y á una distancia como noventa á cien leguas de esta ciudad en el citado puerto espera Guillermos con la Goleta Ancúd que sirve a los expedicionarios los los pertrechos que se relacionan en el documento numero 2 y los viveres para reponer los consumidos que se mencionan en el numero 3 cuyas especies se las he remitido el 17 del mes actual á cargo del naturalista prusiano Dn Bernardo Philippi que ha sido el conductor del parte  y que se me presento el dia 7 en una de las chalupas de la expedicion.

Los nueve dias que ha permanecido aqui el Sr Philippi han sido los estrictamente necesarios para preparar los pertrechos, hacer la galleta y las obras de herrera, pues y esta plaza estan desprovista de auxilios que en casos semejantes nunca se encuentran dispuestas las especies como en Valparaíso á otro punto semejante y de gran tráfico.

El ciudadano Don Juan Molina, vecino de esta ciudad se há servido franquearme un lanchón de su pertenencia que hé tripulado competentemente para que sirva al transporte de las especies y de la gente que trajo en la chalupa el Sr. Philippi: dicha embarcación es muy segura espero que há de llegar con felicidad al Puerto Americano y regresar á esta en pocos dias.

Luego que la tesoreria de la Provincia haya pagado los gastos daré cuenta á U.S con remision de los documentos para la debida inteligencia de gobierno.

Señalada con el numero 4 adjunto á U.S copia de la comuniacion que hé dirijido al capitan Guillermos.


Dios gue. á U.S


D. Espiñeira

Al señor ministro del Interior.”

Mientras tanto duraba esta nueva y forzada recalada en Puerto Americano, los marineros se repartieron las faenas de recorrer los víveres colocándolos al sol para secarlos del agua, se dedicaron a mariscar en las playas cercanas para mejorar el rancho diario, volvieron a calafatear  la cubierta (con la brea recién llegada) y se repararon algunas averías menores.


Sábado 26 de agosto
al viernes 8 de septiembre:
con nuevas provisiones y repuestos
se repara la goleta


El esforzado Phillipi y sus marineros llegaron finalmente con los repuestos a Puerto Americano el sábado 26 de agosto, informando que la lancha que conducía los víveres, con el práctico Miller y el piloto chilote Chavez, se encontraba a unas 12 millas de puerto Americano, en espera de buen viento y marea favorable.   Regresaban entonces dos embarcaciones: una con Phillipi y tres marineros, y la otra con el práctico Miller, una lancha cedida por el chilote Juan Molina y que iba conducida por Chavez y dos marineros.

En la mañana del domingo 27 de agosto, Guillermos envió la chalupa en busca de la lancha, regresando a Puerto Americano esa misma noche con el voluntario Phillipi: ahora estaban los machos nuevos para el timón y los repuestos, pero los víveres solicitados a Chiloé se quedaron en la lancha a cargo del práctico Miller.

El lunes 28 de agosto en la mañana, salió nuevamente la chalupa de la goleta en demanda del abra donde se encontraba la lancha con Miller.  Ambas embarcaciones llegaron a Puerto Americano hacia las 23.00 horas de la noche.

El ciernes 29 de agosto, se realizó el trasbordo de una parte de los víveres a la goleta, colocándose el resto en la playa.

De regreso a Chiloé, con el piloto Chaves en la chalupa que trajo los víveres, Guillermos aprovechó el viaje para enviarle a Espiñeira la siguiente nota inédita.

“Numero 3= Goleta de Guerra Ancúd= Puerto Americano= Islas de Chonos=septiembre 6 de 1843.

El 26 del proximo pasado mes de agosto á las once de la noche recibi la correspondencia de US. fecha 16 de mismo conducida por la chalupa, la lancha no pudo llegar á este punto hasta el 29 por motivo del tiempo recio que ha reinado en este por muchos dias.

Recibi por dicha lancha los víveres que condusio el Sr voluntario Dn Bernardo Philippi y los demas pertrechos navales pedidos por la goleta Ancúd, en excelente estado, que en el acto principio á la compostura de la avería que sufrió la goleta en el temporal del 28 de julio.

He tenido que calafatear toda la cubierta de nuevo y parte del costado por la seguridad de los víveres, pero el tiempo me há atrazado mucho con las continuas lluvias; solamente ayer conclui de embarcar todo; y tengo ahora la satisfaccion de anunciar á Us de la goleta de guerra Ancúd, esta más segura que nunca, ni hace la menor agua, y la jente sin excepcion muy entusiasta para llenar completamente á satisfaccion del gobierno, esta honrada comision en que está empleada. Nada mas tengo que añadir á Us solo de mi partida que es hoy mismo por un punto  mas avanzado y en tal lugar espera la primer oportunidad que presente para seguir adelante. Anoche misma despaché la lancha que condució los víveres.

Y tengo todos los motivos por el buen estado del buque y empeño de todos ábordo de que muestra expedicion sera coronada con toda felicidad=Dios guarde a Us =Juan Guillermos = al Sr Intendente de la provincia de Chiloé. (35)

Debido a las diferencias de tiempo originadas en la lentitud de las comunicaciones, Espiñeira informaba a mediados de octubre a Santiago, de la continuación del viaje desde Puerto Americano, mediante la siguiente nota inédita.

“Numero 220                                                                                                                                                                        Ancúd, octubre 18 de 1843.


El dia 6 de septiembre anterior debe haber salido al archipiélago de los Chonos la goleta nacional Ancúd para proseguir su viaje al Estrecho de Magallanes segun lo anuncia el Capitan Don Juan Guillermos en el oficio que tengo la honra de acompañar á US en copia datada en el  Puerto Americano en la ya citada fecha.

Dios guarde á US.

                                             D. Espiñeira

Señor Ministro del Interior” (36)


 Pero, las preocupaciones de Guillermos no terminaban con la reparación de la goleta. 

El lunes 4 de septiembre llegaron a Puerto Americano dos lanchas madereras procedentes de Chiloé, cuyos capitanes venían a negociar con el bergantín estadounidense "Enterprise"; se trataba de una operación de comercio bastante ilegal.  El contrabando consistía en intercambiar carne y otros víveres, aportados por los chilotes, a cambio de tabaco, de que disponía abundantemente la nave extranjera.

 Juan Guillermos decidió prohibir esta operación de contrabando, por lo que conminó al capitán del "Enterprise" para que abandone Puerto Americano y el archipiélago de los Chonos, bajo apercibimiento de declararlo contrabandista y por lo tanto, fuera de la ley en aguas chilenas.

 Ante la renuencia del capitán estadounidense para retirarse, el martes 5 de septiembre en la mañana, Juan Guillermos procedió a embargar dos chalupas que aquel tenía en tierra, pero como esta medida no surtió efecto, el marino chileno amenazó  con abrir fuego sobre el bergantín si no zarpaba de inmediato. 

La embarcación estadounidense salió remolcada fuera de la bahía de puerto Americano, enviando sus botes a una caleta ubicada al Norte del mismo puerto.

 Hacia las 10 de la mañana del miécoles 6 de septiembre, la goleta "Ancud" se hizo a la vela y con los remos, abarloaron junto al bergantín estadounidense, ocasión en la que el capitán chileno procedió a notificar a su capitán que se le encontraba en alguna caleta, rada o bahía de la República de Chile donde no hubiese autoridades del Estado, procedería a decomisar su buque y remitirlo a Chiloé a disposición de sus autoridades marítimas.

 Pocas horas después, la nave estadounidense abandonó la costa y desapareció en el horizonte.

 Los días 7 y 8 de septiembre la goleta permaneció todavía en Puerto Americano, a la espera de vientos favorables.  Los trabajos diarios de pesca y marisqueo continuaban para hacer una buena provisión.


Sábado 9
a martes 12 de septiembre:
enfrentando el golfo de Penas


Emprendieron nuevamente la travesía desde Puerto Americano hacia el sur el sábado 9 de septiembre al mediodía; tenían vientos y mareas favorables ya que el día anterior se había producido un cambio de luna: de cuarto creciente a luna nueva. 

Siguieron ese día por el canal Margarita y el canal Goñi.  Para evitar las mareas del canal Moraleda, estaban decididos a continuar por canales interiores ubicados más hacia el océano, antes de enfrentar el golfo de Penas.  Ese sábado surgieron en una isla del grupo Williams hacia las 20 horas y descansaron para la jornada siguiente.

El domingo 10 de septiembre, a las 7 de la mañana levaron el ancla y siguieron por el canal Margarita; hacia las 11 de la mañana pasaron a la cuadra de las islas Paz y Liebre: soportaban un viento travesía que soplaba del Norte y después del SSE.

El capitan Guillermos observo el horizonte cerrado con su catalejo y le comento a Mabon, quien iba aferrado a la caña: “Ya don Jorge, usted me aguanta a estribor los vientos del sureste y pasamos esta racha...”

Al mediodía del 10 de septiembre tenían el cabo Raper a 9 millas de distancia, y el viento y las mareas fueron calmando.  Hacia las 4 de la tarde de ese día navegaban a la cuadra del cabo Raper teniendo la península Tres Montes a su babor.  Escribe el capitán Williams en su Diario: "El cabo Raper, es como un tercio más alto que el de Tres Montes i parece como perpendicular, sin vestijio de verdura, la costa más estéril i desolada, que cuanto pueda imajinarse.  Entre ambos cabos se hallan tres grandes playas de arena, pero inaccesibles de ser abordadas por ninguna embarcación por su mucha braveza." (37)

Entre la tarde y la noche del lunes 11, pasaron el golfo de Penas: habían superado el principal obstáculo en su travesía hacia el Estrecho de Magallanes.


Martes 12
al viernes 15 de septiembre:
travesía por el canal Messier


El martes 12 de septiembre, al amanecer tenían las islas Ayantao al Sur y entraron en el canal Messier (en los 48° de latitud sur), pasando entre la isla Juan Stuven y la península Sweet. 

Al mediodía enfrentaron la llamada bahía Fatal donde identificaron un puerto seguro donde fondear.  Describe Juan Williams las primeras millas del canal Messier en los siguientes términos: "La tierra, en el canal, por ambos lados es mui elevada, hallándose dos cimas cubiertas de nieve, llegando en algunas partes hasta la orilla del mar; pero abunda la madera de diferentes clases" (38).  Estaban reconociendo a su paso las primeras estribaciones de Campos de Hielo Sur.

Hacia las 4 de la tarde, y teniendo la isla Wellington a estribor, los vientos se fueron calmando, por lo que intentaron infructuosamente seguir a remo, y describe Guillermos este tramo: "En este tramo del canal, la costa del Oeste es más elevada que la Oriental, poor cuyo motivo el mayor número de anclajes se señalan por el Este por ser menos profundos." (39)

 Desde la medianoche hasta el amanecer del miércoles 13,  los vientos comenzaron a soplar con fuerza del Norte, por lo que aprovecharon para avanzar, pasando por caleta White Kelp y caleta Lion.  Observaron en este tramo del canal, además de grandes extensiones de bosque nativo, numerosas cascadas cuyo poderoso ruido les sorprendió: otra señal de las impetuosas aguas que descienden desde los Campos de Hielo Sur. El Diario ya citado describe la presencia de “carámbanos” (o icebergs) en la superficie del canal, los que dejaron atrás hacia las 10 de la mañana. 

Este mismo día miércoles 13 de septiembre, hacia las 11 de la mañana tomaron contacto por primera vez con los aborígenes canoeros kaweshkar, quienes intentaron acompañarlos algunas millas.  Eran los únicos navegantes que habían encontrado desde su paso por el Golfo de Penas.

Primero habían sentido extraños gritos desde tierra y a continuación vieron grandes humaredas: aunque el viento era fuerte la mar estaba calma por lo que podían navegar esas pequeñas embarcaciones.  Hacia el mediodía, Guillermos detuvo el andar de la goleta, para que las embarcaciones de los aborígenes puedan alcanzarlos: al capitán le llamaba la atención que dichas canoas venían dotadas de velas, una de color rojo y otra blanca, algo desacostumbrado en los kaweshkar según sus conocimientos.

Pero el viento Norte se iba haciendo cada vez más recio, como que la goleta avanzaba a unas 5 millas por hora, por lo que fue preferible seguir navegando: izaron la vela redonda y siguieron su derrota.  Durante la travesía, identificó Guillermos dos puntos apropiados como surgideros en las proximidades de la primera Angostura Inglesa.

Hacia las 2 de la tarde pasaron por la segunda Angostura, sector donde nuevamente percibieron embarcaciones kaweshkar que trataban de darles alcance, las que provenían del abra Eden.  Pero teniendo viento fresco y favorable siguieron su derrota hacia el sur.

Hacia las 4 de la tarde y pasando por el paso del Indio (o Indian Reache) tenían enfrente la isla Saumarez, surgiendo a las 18.00 hs. en bahía Rocosa frente a  esta isla.   Por la noche se dedicaron a pescar con anzuelos, porque al parecer muchos de los tripulantes no pudieron conciliar el sueño:  habían fondeado cerca de dos enormes y ruidosas cascadas perpendiculares de casi 200 metros de altura cada una, que caían directamente al mar...!

Tenían la isla Wellington a estribor y la península Exmouth a babor. (40)  Grandes formaciones rocosas coronadas por milenarios bosques vírgenes y bandadas de ruidosos petreles, gaviotas y bandurrias, constituían el imponente escenario natural por donde pasaba la goleta en su ruta hacia su destino.

Al amanecer del jueves 14 de septiembre, dieron vela con viento flojo del NE.  Abandonaron el surgidero frente a la isla Saumarez y continuaron descendiendo, mientras iban reconociendo fondeaderos adecuados, bautizando islas e islotes no identificados en sus cartas inglesas copiadas. (41)

Hacia las 4 de la tarde de este jueves iban en los 49° 44' S., teniendo siempre la isla Wellington a su estribor.  Siguieron ruta navegando en la noche, con alguna brisa Sur y en las primeras horas de la madrugada alcanzaron los 50° Sur, dejando atrás la isla Wellington.

Los vientos seguían siendo favorables, como que a las 8 de la mañana del viernes 15 de septiembre pasaron a la cuadra de la isla de los Inocentes, en la que encontraron un buen surgidero, en la noche de este día siguieron navegando a menor velocidad, por el viento flojo del NO., el que se fue intensificando.


Sábado 16
 y domingo 17 de septiembre:
por el canal San Esteban
y canal Smith


Hacia las 2 de la madrugada del sábado 16, estaban recibiendo un viento duro con cielo cargado de nubes y siguieron ruta hacia el SE., soportando incluso fugadas de viento pasando por la isla Robert a su babor.

Al mediodía enfilaban teniendo la isla Vancouver a su babor, recibiendo un recio viento que los empujaba.  La goleta avanzaba a 8 millas por hora: estaban en los 51° 24' Sur.

Hacia las 18.30 horas embocaron por el canal Smith, pasando dos horas más tarde frente a la isla del Pasaje. 

La goleta navegaba con viento Norte predominante y la noche del 16 al 17 de septiembre no recalaron para aprovechar el impulso; alguna llovizna les cayó hacia medianoche, pero continuaron adelante: las horas de oscuridad se iban haciendo cada vez más cortas.

El domingo 17 de septiembre siguieron navegando con viento fresco del NW y con cielo despejado, pasando a la cuadra de isla Larga.  Hacia las 9 de la mañana, encontrándose a la cuadra de isla Reynard, notaron que los grandes acantilados y bosques avistados anteriormente, se iban cambiando gradualmente por islotes con arbustos y un paisaje visualmente más acogedor.

Al mediodía se encontraban  a la cuadra de isla Fairway, observándose un leve cambio del viento al W., y aunque continuaron al Sur, el viento volvió a cambiar al NW: tenían a su estribor la isla Manuel Rodríguez y seguían avanzando en su derrota.

Hacia las 2 de la tarde, y siempre con un favorable viento del NW., cayeron a babor por el cabo Tamar: habían ingresado –por fin!- al buscado estrecho de Magallanes.


III.  EN EL ESTRECHO DE MAGALLANES


Como se ha visto, el clima  y los dioses del mar se habían manifestado benignos en los siguientes días después de atravesar el Golfo de Penas, y ahora que bordeaban la península Muñoz Gamero a mediados de septiembre, la navegación se siguió beneficiando de algunos días con vientos propicios del N. y NW.


Domingo 17 de septiembre
en la tarde:
ingresan en el Estrecho de Magallanes


El resto de la tarde del sábado 17, siguieron navegando entre la isla Figueroa a su babor y la isla Jacques a su estribor, pero aquí los vientos comenzaron a rolar del SW.: el estrecho de Magallanes se caracteriza porque sus vientos más fuertes y predominantes son del  SW., mientras que sus chubascos más intensos provienen del NW. ( )

En la noche, se acercaron a un abra de la isla Jacques, donde encontraron un surgidero algo seguro: frente a ellos tenían la península Córdoba de la isla Riesco.

En la cámara de la embarcación tarde en la noche, Guillermos, Phillipi, Miller y Mabón reunidos acordaron los detalles de la continuación de la expedición, después de la celebración patriótica del día siguiente:

- Creo que ahora entramos a la parte más difícil del viaje, don Bernardo, opinaba el Capitán dirigiéndose al voluntario prusiano.
- Ahora podría suceder cualquier cosa, por lo que tenemos que redoblar la vigía en cubierta, agregó Phillipi.
- Mi impresión es que no tenemos aborígenes problemáticos en esta parte austral, pero yo me precavería sobre todo de las naves extranjeras que transitan todos los días por aquí, agregó Mabón, pensando en sus anteriores viajes.

El lunes 18 de septiembre, muy temprano al amanecer, los navegantes encabezados por su capitán, hicieron a bordo y antes de dar la vela, una breve y sobria celebración de la Independencia de Chile.  Nos relata el Diario del Capitán Guillermos: "al rayar el sol llamé toda la tripulación sobre cubierta arbolando el pabellón nacional por primera vez en estas rejiones, haciendo una salva de 21 cañonazos con el cañón que llevaba montado i acompañado con los entusiastas vivas de la tripulación. Hice repartir entre ella un poco de vino para celebrar el día, oyéndose brindis mui entusiastas por S.E. el señor Presidente de la República, los señores ministros de Estado i el señor Intendente de Chiloé." ( )

Pero las cosas no iban a ser muy fáciles a continuación.

Hacia las 7 de la mañana, en efecto, los vientos australes y los dioses del mar volvieron a sus andadas y un fuerte temporal los golpeó. El viento cambió a la dirección SE., lo que les obligó a navegar "de bordo y bordo", pero al pasar a la cuadra de la isla Shelter, el viento roló nuevamente ahora al NO soplando con gran furia.  Escribe Guillermos en su Diario: "Viendo la mar mui ajitada por el NO., tomé la precaución de arriar toda vela, i apenas se concluyó la maniobra cuando cayó el viento como golpe de martillo haciendo escorar la goleta hasta meter media cubierta en el agua." ( )

Durante el resto de las mañana y de la tarde, tuvieron  nuevamente viento de popa lo que les permitió avanzar hasta el cabo Quod; hacia las 6 y media de la tarde el viento calmó completamente por una media hora, pero se levantó a continuación un furioso vendaval con chubascos, que los obligó a navegar a "palo seco", llegando hacia las 19 horas a bahía Borja ( ) donde encontraron un surgidero apropiado.

Durante la noche del 18, tuvieron completa calma (o calma chicha, en el lenguaje marinero) y tiempo despejado.  En la mañana del martes 19 de septiembre, dieron la vela teniendo una ventolina del SW. y avanzaron hasta la isla Carlos III pasando a la cuadra de su punta NW hacia las 9 de la mañana.

El aspecto del paisaje había venido cambiando notoriamente desde los canales antes mencionados: ahora las islas e islotes que veían en derredor presentaban tierras más llanas, escasa nieve en las cumbres y abundantes bosques.

A las 10 de la mañana pasaron la isla Carlos III y el viento se hizo más frío ahora soplando del NW.  En las proximidades del paso Inglés y de la isla Charles pudieron observar la presencia de aborígenes fueguinos, los que les hicieron señales con grandes humaredas, pero aunque pasaron cerca de la costa de las islas Santa Inés y Clarence, siguieron ruta impulsados por los buenos vientos.

Hacia las 4 de la tarde, el viento calmó completamente cuando se estaban aproximando del cabo Froward, pero al poco rato los vientos rolaron, primero al NE, con fuertes fugadas que bajaban desde las alturas del cabo Froward.  Más tarde, enfrentaron una fuerte marea proveniente de la costa Este del estrecho, y hacia medianoche recibieron una borrasca del W, por lo que se vieron obligados a buscar refugio,  el que encontraron en la madrugada del miércoles 20 de septiembre en Snug Bay. ( ). 

El miércoles 20 de septiembre, en la madrugada, enviaron un chinchorro a tierra para hacer aguada y leña, zarpando después la goleta hacia las 7 y media de la mañana con viento moderado del NW.

A las 3 de la tarde se hallaban en las proximidades del cabo San Isidro, y el viento cambió al N. con una fuerte marejada, por lo que debieron fondear en Eagle Bay o bahía de las Aguilas (6), en las proximidades del cabo San Isidro.  En este punto desembarcaron nuevamente para hacer aguada y leña,  haciendo el hallazgo de rucas de los aborígenes fueguinos.

En Eagle Bay permanecieron anclados todo el resto del miércoles 20, esperando que cambien los vientos, “saliendo de allí a las 7 de la mañana del día 21”. ( )


Jueves 21 de septiembre:
la llegada a la punta Santa Ana


Temprano,  hacia las 8 de la mañana doblaron por el cabo San Isidro y enfilaron en dirección norte por el Estrecho.

 Hacia las 10 de la mañana, pasaron a la cuadra de la punta Santa Ana, y habiendo observado en ese promontorio una asta de bandera, Juan Guillermos dispuso recalar en la bahía sur contigua, llamada de San Juan.     El capitan Guillermos miraba una y otra vez con su catalejo el elevado palo de bandera en la punta Santa Ana y dijo preocupado a Phillipi: “Esto no lo esperaba, asi es que bajamos de inmediato, para apurar el tramite...”

La punta Santa Ana
 y puerto Famine:
punto fundacional de la presencia chilena
 en la Patagonia

La punta Santa Ana ( ), ubicada en la costa oeste de la península de Brunswick en el Estrecho de Magallanes, es una lengua rocosa que se extiende unos mil metros en dirección sureste en el mar, con escasa vegetación y algunos árboles y arbustos como coihues, canelos, leña dura y chaura, además del bosque caducifolio de Magallanes, representado por la lenga y el maitén chico, hacia el interior.

La superficie de este accidente, presenta un suelo vegetal en el que se desarrolla un estrato herbáceo duro y resistente y el bosque "siempreverde" de Magallanes, y su aspecto plano, sumado al estrato herbáceo, impiden los derrumbes o deslizamientos de tierra. 

En el lugar existen algunos muy pequeños cursos de agua, cuya provisión es insuficiente para un asentamiento humano.

La bahía de San Juan, al sur de la punta Santa Ana, es la más adecuada para surgidero, con fondo de fango y conchuela.

Las dos características más relevantes de la punta Santa Ana son su ubicación estratégica, con respecto a la navegación en el Estrecho, y los fuertes vientos que la dominan a lo largo de todo el año.

En efecto, desde la punta y su promontorio en día despejado, es posible tener una vista amplia de la entrada sur del Estrecho de Magallanes, de las islas de Tierra del Fuego y Dawson y del acceso desde la segunda angostura por el norte, así como dominar las dos bahías que la rodean: bahía Mansa por el norte y puerto Famine por el sur, con la diferencia que bahía Mansa presenta una costa rocosa junto al promontorio, mientras que puerto Famine (también denominado puerto San Felipe por Juan Guillermos, en el Bitácora de la goleta "Ancud") es un buen surgidero de aguas profundas y costas arenosas y accesibles, salvo que cuando hay vientos del E. se levanta mucha resaca en las playas lo que lo hacen impracticable.

Los vientos dominan el clima de este sector. 

Fuertes vientos -de hasta 120 kilómetros de velocidad en ciertas rachas- azotan la punta Santa Ana durante todo el año (como se encargaría de reiterarlo la correspondencia de los primeros colonos y Gobernadores hasta 1848), y en especial en la primavera e invierno.

 El capitán Juan Guillermos miró su reloj: era el mediodía, había un sol agradable y una suave brisa. Tenía en el bolsillo de su guerrera azul, cuidadosamente doblado el documento con las Instrucciones de Espiñeira. Ordenó entonces echar el ancla. 

La goleta “Ancud” recaló en la bahía de San Juan a unos trescientos metros de la punta Santa Ana y entonces desembarcaron en la chalupa, Juan Guillermos, cuatro artilleros, el teniente Manuel González y Bernardo Philippi.  Relata el Diario del Capitán: "En el acto desembarqué, acompañado del teniente de Artillería don M;anuel González Idalgo, el señor naturalista don Bernardo Phillipi i cuatro artilleros; fuimos al asta i cavando al pié encontré enterrado un tarro de barro lacrado que abrí, hallando un documento en conmemoración de los buques de vapor "Chile" i "Perú", que habían pasado del Atlántico al Pacífico, siendo los primeros vapores que navegaron estos estrechos.  En tal tarro encontré tres monedas de plata de la Gran Bretaña, trayendo a bordo dichas monedas i el documento para copiarlo." (_)

En el promontorio se percataron que se trataba de una señal dejada  tres años antes (1840), por el paso de los primeros vapores –el “Chile” y el “Perú”- por el Estrecho de Magallanes.  

Consistía en un mástil labrado en madera, a cuyo pié se encontraba una vasija de greda sellada con lacre, conteniendo un documento conmemorativo del paso de los vapores y tres monedas inglesas de plata.  Guillermos, celoso de las prerrogativas del Estado de Chile, hizo retirar todo vestigio, dejando una copia del documento en el lugar (llevándose el original en inglés a la goleta) y reemplazando las monedas de la Corona británica por monedas chilenas. 

Entonces, el capitán Guillermos -teniendo presente las instrucciones que traía y una sensación de premura que lo atenazaba- decidió de inmediato que debía procederse a la toma de posesión del Estrecho.  

Regresaron al poco rato a la goleta.

Ese día, el almuerzo preparado a bordo por Venancia e Ignacia tuvo un sabor distinto y emocionante... y Juan Guillermos aprovechó el momento para anunciarles a los presentes que, concluido el almuerzo, debían desembarcar para el acto:

- Estamos prontos a la ceremonia... así es que los brindis quedan para después, sentenció Guillermos mientras apuraba en silencio su plato de cazuela de luche.
- Terminado el almuerzo, todos desembarcan en las chalupas, quedan dos marineros de guardia, y mantienen todo bien trincado, ordenó el capitán, mientras se ponía de pie y salía de la cámara.


La toma de posesión
del Estrecho de Magallanes


En dos viajes de la chalupa, desembarcaron todos los tripulantes y viajeros, y los soldados de Artillería procedieron a bajar a tierra una de las dos pesadas culebrinas de la goleta, con sus respectivas municiones.

Numerosos árboles en la extremidad escarpada de la punta Santa Ana daban marco al acto, mientras el viento saludaba a los recién llegados.

La sobria ceremonia, comenzó hacia las 2 de la tarde.

Primeramente,  se procedió a izar la bandera de Chile en el mástil levantado en la punta Santa Ana,  mientras todo el personal reunido entonaba con entusiasmo el Himno Nacional.  A continuación, Juan Guillermos y su plana mayor procedieron a levantar el acta oficial.

Entonces, de pié frente al Estrecho, teniendo a su derecha el asta con la bandera recién izada y a su izquierda, todo el personal formado y reunido, Juan Guillermos, acompañado por Eusebio Pizarro a un costado y Jorge Mabón y Bernardo Phillipi al otro, procedió  a dar lectura al Acta de Toma de Posesión cuya versión textual es la siguiente.

"DIOS SALVE LA PATRIA - VIVA CHILE

En cumplimiento de las órdenes del Supremo Gobierno, el día veintiuno del mes de septiembre del año mil ochocientos cuarenta i tres, el ciudadano, capitán graduado de fragata de la Marina Nacional, don Juan Guillermos y asistido con el Teniente de Artillería don Manuel González Hidalgo, el piloto 2° de la Marina Nacional don Jorge Mabón, el naturalista prusiano voluntario don Bernardo Eunom Phillipi y el sargento 2° distinguido de Artillería don Eusebio Pizarro que actúa de Secretario, con todas las formalidades  de costumbre tomamos posesión de los Estrechos de Magallanes y su territorio en nombre de la República de Chile, a quién pertenece conforme está declarado en el artículo 1° de su Constitución Política ( ),  y en el acto se afirmó la bandera nacional de la República, con salva de veintiún  tiros de cañón.

I en nombre de la República de Chile protesto en el modo más solemne cuantas veces haya lugar contra cualquier poder que hoi o en adelante trate de ocupar alguna parte de este territorio.  I se firmaron con migo el presente acto el día beinte i un de septiembre de mil ochocientos cuarenta y tres años i el tercer año de la Presidencia del eselentísimo señor General dn Manuel Bulnes.

Juan Guillermos                                   Bernardo Phillipi
Gefe                                                      Naturalista en comisión del
                                                           Gobierno de Prucia y voluntario
                                                          En la expedición a Magallanes

Manl. Gons Idalgo

Jorge Mabon

                                Eusebio Pizarro
                                  Secretario

I los de más indibiduos que firmamos esta acta de posesión son los siguientes:

Je. Ma. Yañez
Lorenzo Aros
Recardo Didimus
José Santana
Remigio Gonsales
Geronimos Ruis
José Vitor Mill
Manuel Albarado
Oracio Luis Guillermos
Carlos Millar

ARTILLEROS DE LA REPUBLICA

Cabo - José Idalgo.
Artilleros Sipriano Jaros
Balintin Vidal
Pascual Riquelme
Manuel Billegas
Lorenso Soto

    Eusebio Pizarro
                                                        Secretario

Mujeres
Benancia Elguele y Jarros
Ignacia Leyba y Bidal.

Es en todos sus partes Conforme el acto original. Con dha fha lebantada que qeudó depositada al pie de la hasta de Bandera lacrada y sellada con dibisa de la República de que doy fés.

V°  B°
Guillermos                                   Eusebio Pizarro
                                                        Secretario" ( ) 

Después, se procedió a la firma del Acta. 

Signaron primero el documento la "plana mayor" de la expedición: Juan Guillermos, Manuel González Hidalgo, Bernardo Phillipi, Jorge Mabón y Eusebio Pizarro y, a continuación, el resto de los asistentes: los 4 marineros  (dos de ellos habían quedado de guardia en la goleta), los seis artilleros de la tropa, el timonel, el carpintero y las dos mujeres.

Acto seguido, se procedió a disparar una salva de ordenanza de 21 tiros de cañón, la que fué respondida a continuación por el cañón de la goleta.  Los vítores de ¡Viva Chile! de los asistentes, hicieron eco en la silenciosa bahía de San Juan. 

Encendieron a continuación una fogata sobre la punta Santa Ana, y permanecieron en el lugar toda la tarde, en un momento de agazajo y descanso de todos los asistentes.  Cumplida la finalidad posesoria de la expedición, marineros y oficiales todos emocionados regresaron a la goleta al fin de la tarde, pero la acción chilena de soberanía recién comenzaba...

Hacia las 8 de la noche, se abrieron tres botellas de vino de San Vicente y  ahora reunidos todos en el comedor de la goleta, Guillermos pudo ofrecer un brindis:

- ¡Salud por la Patria y por el Presidente Bulnes!, dijo el capitán levantando su copa de vino blanco.
- ¡Salud!, respondieron con roncas voces los marinos, soldados y mujeres, mientras afuera el viento austral saludaba con su ulular de espuma aquel momento histórico.
- ¡Salud por Magallanes!, agregó un marinero, mientras todos brindaban con justificada alegría.  Una contundente cazuela de mariscos vino a completar el sobrio festejo.

Durante toda la noche del día 21, hasta el mediodía del viernes 22 de septiembre, soplaba sobre la punta Santa Ana un fuerte viento del W. que, según Guillermos "...levantaba la mar como humareda i cielo mui claro."


Viernes 22
 de septiembre:
aparece la fragata francesa "Phaeton"
en el Estrecho de Magallanes


Como lo ha registrado la historia ampliamente, al día siguiente de la toma de posesión del Estrecho, el viernes 22 de septiembre, apareció hacia las 11 y media de la mañana y por el sur, la fragata a vapor de la Marina francesa "Phaethon" (una fragata de 4 cañones y 208 tripulantes), la que fondeó en bahía San Juan -Puerto San Felipe como lo denomina Juan Guillermos- unos 45 minutos después, cerca de la goleta "Ancud".

A principios de la tarde amainó el viento, por lo que el Capitán Guillermos envió en una chalupa al voluntario Bernardo Phillipi para averiguar datos de la nave francesa.   Se trataba de una fragata comandada por el Teniente de Navío Louis Maissin, la que venía procedente de Río de Janeiro y se dirigía a Talcahuano para hacer provisión de carbón de piedra, siendo su destino final las islas Marquesas en la Oceanía.  

Al fin de la tarde, Bernardo Phillipi regresó a la "Ancud" con la información que Guillermos necesitaba, para consignarla en el Bitácora de navegación.


Sábado 23
al miércoles 27 de septiembre:
un gesto de presencia y soberanía chilena
en el Estrecho de Magallanes


El sábado 23 amaneció tempestuoso, con vientos del W. y abundante nieve durante la tarde.  Hacia las 15 horas ingresó a la bahía San Juan el bergantín ballenero francés "Fleuris", de 151 toneladas, dirigido por el capitán Flathaway.  Esta embarcación venía de la costa africana y se dirigía a Chiloé para refrescar su tripulación y reaprovisionarse de víveres.

En la tarde de este día, a pesar del mal tiempo, el Comandante de la "Phaeton", visitó la goleta "Ancud" devolviendo así la visita anterior del naturalista Phillipi, aprovechando la ocasión para ofrecer sus servicios y recursos, los que fueron bien recibidos por Guillermos: algunos marineros de la nave francesa vinieron a la goleta chilena a hacer reparaciones en la cocina de ésta. 

En sus conversaciones, en las que el voluntario servía de intérprete, Maissin y Guillermos intercambiaron datos acerca de algunas observaciones hechas respecto de la geografía patagónica y del Estrecho.  Ambos estaban cumpliendo una misión de reconocimiento y Maissin aprovechó de informarle sobre la eventual presencia de algún individuo blanco con las tribus aónikenk (o patagones) de la región.

Hasta aquí, las relaciones entre ambos marinos eran cordiales.

En la mañana del domingo 24 de septiembre y no obstante un fuerte viento del W. que soplaba sobre la bahía y la punta Santa Ana, desembarcaron de la "Phaeton" dos lanchas con marineros, los que instalaron una carpa cerca de la desembocadura del río San Juan, para oficiar una misa.

En la tarde de este día, el capitán Guillermos envió una chalupa con el voluntario Phillipi al  bergantín ballenero "Fleuris" para comprar galletas marineras y mantequilla, que estaban escaseando en las provisiones de la goleta.  Las relaciones del capitán Guillermos con los navegantes franceses, iban normales y amistosas hasta ese día.

El lunes 25 de septiembre, hacia las 7 de la mañana, y no obstante el fuerte viento lluvioso que continuaba soplando del W., los franceses de la "Phaeton" desembarcaron en dos lanchas un grupo de marineros cerca de San Juan, para cortar leña. 

Hacia las 8 AM, Guillermos observó que los marineros franceses desembarcados enarbolaron el pabellón de Francia sobre un improvisado mástil en tierra, por lo que tomó sus medidas precautorias de inmediato:  ordenó a un grupo de sus marineros y tropa de artilleros desembarcar en la punta Santa Ana, instalar una carpa, enarbolar la bandera chilena en un mástil lo más elevado posible y dejar montada una visible "guardia de honor". 

Esa misma mañana, el capitán Guillermos, tal como había sido instruído por el Intendente Espiñeira y celoso de los intereses del Estado de Chile, hizo saber su queja mediante una nota oficial enviada al comandante del vapor de guerra francés, en la que califica la instalación de la bandera francesa en bahía San Juan, como atentatoria a la integridad del territorio de Chile.( )

Para reafirmar aún más sus intenciones de ejercicio de la soberanía chilena, Guillermos dispuso el desembarco de un piquete armado de la tropa de Artilleros de Marina que venía en la goleta, el que adoptó la posición de guardia de honor junto a la bandera de Chile en la punta Santa Ana y, superado el incidente con el zarpe de la nave francesa, ordenó la colocación de un gran tablón de madera en lo alto de la punta Santa Ana que, por el costado hacia el mar proclamaba "República de Chile" y por el costado de tierra decía "Viva Chile".

Además, el capitán Guillermos dio instrucciones a los vigías que harían la guardia nocturna de la goleta, para que le informen de cualquier movimiento, desplazamiento de embarcaciones o novedad que observen alrededor de la "Phaeton".

Las comunicaciones entre el capitán Guillermos y el comandante Maissin de la "Phaeton", siguieron siendo cordiales a pesar del protocolar intercambio de notas oficiales, y de hecho, cuando el buque francés zarpó el miércoles 27, llevó las primeras noticias de la ocupación chilena del Estrecho hasta su primer puerto de recalada para reaprovisionamiento de carbón: Talcahuano. ( )

El martes 26 de septiembre, amainaron los vientos del W, pero rolaron al NW., por lo que hubo escaso movimiento en la bahía junto a la punta Santa Ana. 

En la mañana temprano, otro piquete de Artilleros fue enviado a reemplazar la guardia sobre el peñón junto a la bandera chilena, y el capitan Hathaway del "Fleuris" tuvo el caballeroso gesto de comunicarle al capitán Guillermos que zarparía en la tarde, por lo que ofrecía su viaje para transportar la correspondencia que desease: próximo puerto de recalada del "Fleuris" era Ancud.  El capitán Guillermos aprovechó de redactar un oficio para el Ministro del Interior, por intermedio del Intendente Espiñeira.

 En la tarde, hacia las 16.00 hs., zarpó el "Fleuris".

Hacia las 04.00 hs. de la madrugada del miércoles 27 de septiembre, zarpó la "Phaeton" hacia Talcahuano.  Con su zarpe se ponía término al incidente de soberanía antes descrito, pero sus consecuencias en el tiempo serían decisivas para la ocupación y presencia chilena en el Estrecho de Magallanes: ninguna potencia europea vendría después a cuestionar la soberanía chilena en este punto.

A las 10 de la mañana del 27, Guillermos se decidió a manifestar aún más visiblemente la soberanía de Chile en el lugar: desembarcó con el teniente de Artillería Manuel González, el piloto Jorge Mabón, el sargento 2° Eusebio Pizarro, la tropa y los marineros de la tripulación de la goleta, más el voluntario Phillipi, y "...se colocó en el asta de bandera una inscripción en letras de molde de 7 pulgadas, cortada  1  pulgada adentro del tablón i pintada.  Por un lado decía REPUBLICA DE CHILE i por el otro ¡VIVA CHILE!." ( )

Completada esta nueva manifestación de presencia soberana, regresaron a bordo y al mediodía zarparon para iniciar el primer viaje de exploración del Estrecho.


Miércoles 27
 al viernes 29 de septiembre:
primeras exploraciones
enfrentando los vientos del Estrecho


Hacia las 16.00 hs. pasaron a la cuadra del sector llamado Agua Fresca al final de la tarde, hacia las 19 horas surgieron en el sector de Sandy Point o "punta arenosa", punto donde echaron el ancla.  Todo ese día tuvieron vientos del WSW., que los empujaban con las velas hacia el norte del Estrecho.

El jueves 28 hacia las 4 de la madrugada el viento volvió a rolar, esta vez hacia el W., de manera que levaron ancla y continuaron viaje hacia el norte.  A medida que avanzaba la mañana, el viento se fue haciendo cada vez más fuerte y arrachado.  Hacia la media tarde, ya se había convertido en temporal del NW, por lo que hubieron de surgir a una 1,5 millas de la playa, en una bahía ubicada frente a isla Elisabeth e isla Magdalena ( ), donde pernoctaron al ancla.

En la madrugada del viernes 29, los vientos del NW continuaban, pero Guillermos decidió zarpar. 

Dio la vela pero, a media mañana el viento se había convertido en temporal del NW: buscaron refugio, algunas millas más al Norte en la costa, siempre teniendo al frente la isla Elisabeth.   Los vientos y la marea golpeaban duro la embarcación.

Hacia las 11 de la mañana, mientras combatían con vientos y mareas, observaron que descendía a la playa del sector un grupo de aborígenes aónikenk, los que procedieron a instalar sus toldos a la cuadra de la goleta.

Al final de la tarde (18 horas) y en vista que continuaba el temporal, decidieron moverse hacia un fondeadero más abrigado, que lograron una hora más tarde: los vientos corrían del NW, pero a medianoche cambiaron al W. durante toda la noche.


Sábado 30 de septiembre
a miercoles 4 de octubre:
encuentro con los aónikenk


En la mañana del sábado 30 de septiembre y aprovechando que los vientos habían amainado algo, decidieron dar la vela y continuar, para volver a  echar el ancla en la bahía de Pecket Harbour: Guillermos estaba curioso por establecer contacto con las tribus de patagones que había divisado el día anterior.

Hacia el mediodía, Guillermos envió a la playa una chalupa con el voluntario naturalista Phillipi y dos marineros, para establecer comunicación con los aónikenk, quienes practicaban la caza de  guanacos en las pampas cercanas. 

Phillipi, intentó hacerse entender con los aborígenes y aunque el encuentro fue cordial, con muchos gestos y sonrisas, no logró comunicar nada con ellos.  Poco más tarde, se acercó a la playa otro grupo de aborígenes, los que instalaron sus toldos teniendo a la goleta al frente en la bahía.

En la tarde, Phillipi y sus dos acompañantes volvieron a desembarcar en Pecket Harbour para establecer comunicación con los aónikenk, pero no obstante sus mutuos esfuerzos, sólo lograron realizar un trueque; los aborígenes aportaron tres piernas de guanaco y los chilenos, un mazo de tabaco breva. ( )

Entre gestos y ademanes de confianza, los marineros lograron convencer a cuatro aónikenk para que vayan a la goleta y puedan comunicarse con su capitán, quedando en tierra con ellos el voluntario Phillipi, como garantía de confiabilidad de la visita.

Llegados los aborígenes a la goleta, el capitán Guillermos les atendió cordialmente obsequiándoles galletas marineras y charqui, por lo que éstos prometieron aportar al día siguiente una mayor cantidad de carne de guanaco: por lo menos, la relación económica de trueque quedaba establecida entre los aborígenes y los chilenos.  Hacia las 18 horas de la tarde desembarcaron con los aborígenes invitados a la goleta.

El intercambio se haría al día siguiente, cuando una chalupa de la goleta trajera a los marineros a la playa.

Esa noche, los vientos del W. continuaron arreciando, por lo que tuvieron que dar la segunda ancla para mayor seguridad de la embarcación. ( )

Con los fuertes vientos del W., el domingo 1° de octubre los aborígenes se acercaron a la playa y esperaron pacientemente todo el día  -mañana, tarde y noche- que saliera el bote para hacer el trueque, pero no fue posible enviarlo.

El lunes 2 de octubre en la mañana, una chalupa pudo desprenderse de la goleta y acercarse a la playa con Phillipi y dos marineros.  Pero, la embarcación se encontraba tan a mal traer que hacía agua, por lo que hubo que regresarla a la playa, faena en la que incluso los aónikenk colaboraron.  Phillipi y sus dos acompañantes quedaron en tierra y Guillermos hubo de utilizar el ingenio de un barril vacío atado a una cuerda y al defectuoso bote, para que la carne de guanaco intercambiada con los indígenas pudiera llegar a la goleta.

 Estando en tierra, Phillipi aprovechó para recorrer las inmediaciones, percatándose que se trataba de tierras de buena calidad agrícola -salvo para el trigo- con buenos pastos, escasas en leña y provistas de arbustos.

Hacia las 6 de la tarde, Phillipi y los dos marineros pudieron volver a la goleta sin novedad y con abundante información de las pampas magallánicas recién reconocidas.

- Son buenos campos Capitán, muy pastosos, comentó Phillipi a Guillermos.
- Mucho arbusto y leña para acampar, si me parece, acotó el marino, fiándose de lo que había divisado desde la playa.
- Aquí hay tierras para la siembra y hasta para poner sus buenos animales, sentenció el prusiano.
- Si los dejan vivir los aborígenes... agregó Guillermos con un gesto de desconfianza.

 Temprano el martes 3 de octubre, se efectuó un segundo encuentro entre los aborígenes aonikenk y los tripulantes de la "Ancud".  Para ello, fue enviada una chalupa con Phillipi y dos marineros para traer a 5 aborígenes invitados, entre los cuales se integraba el chamán de la tribu. 

Atendidos con generosa cordialidad, comieron abundantemente a bordo y junto con la dificultad para convencerlos que regresen a tierra,  el resto de los aónikenk en tierra se agolpaban en la playa para embarcarse en el bote y venir también a la goleta.   Durante estos sucesivos viajes entre la goleta y la playa con nuevos aborígenes, se hicieron numerosos trueques: botones, pieles de zorros, sortijas, tabaco, ropa, pañuelos, galleta marinera, azúcar, dulces, miel, tabaco, todo era objeto de interés de estos singulares visitantes.

 Hacia el mediodía moderó en parte el viento y en la tarde, el propio Guillermos desembarcó a la playa, sin duda invitado por el chamán, con quen permaneció toda la tarde pero al momento de iniciarse una ceremonia ritual hacia las 18 horas, el capitán Guillermos y sus acompañantes fueron conminados a reembarcarse. 

A las 19 horas y aprovechando algún viento favorable, Guillermos ordenó embarcar las chalupas, levaron el ancla y continuaron hacia el Norte del Estrecho.

El miércoles 4 de octubre amaneció con vientos más suaves y volvieron a descender a la playa para hacer aguada e intercambiar nuevamente con los aborígenes alguna carne de guanaco.  Cumplida esta faena, hacia las 7 y media de la mañana izaron los botes, dieron las velas y zarparon con vientos frescos y suaves: continuaban costeando hacia el norte del Estrecho hasta la bahía de San Gregorio, punto donde permanecieron fondeados todo el día soportando rachas cada vez más fuertes de viento del NW.


Jueves 5
a lunes 9 de octubre:
explorando desde bahía San Gregorio
a la primera angostura del Estrecho


Amanecieron en bahía San Gregorio.

El jueves 5 de octubre, habiendo moderado algo los vientos del NW., Guillermos envió una chalupa a la costa para surtirse de agua y de leña e intentar comunicarse con los patagones.  Hicieron también una gran fogata y humareda a fin de llamar la atención de los patagones y convocarlos, pero ninguno se presentó.

Ante la intensidad de los vientos que continuaban azotando la goleta y la falta de anclajes seguros en la costa, Guillermos decidió por el momento no continuar su exploración hacia la boca oriental del Estrecho.  Hacia el mediodía, Guillermos, acompañado de Phillipi y dos marineros desembarcaron en la costa de bahía San Gregorio, recorrieron las pampas circundantes percatándose de la abundante fauna terrestre (guanacos y zorros), pero tampoco aparecieron los aónikenk.

Continuaron en el bote por la costa y descubrieron un sector donde además de un pozo de agua dulce, constatando que habían extensas pampas con abundantes pastos, propicias para la crianza de ganado, no obstante la ausencia de leña, observaciones que Guillermos consignó cuidadosamente en el Bitácora. ( )

Esa noche Guillermos escribió en su bitácora, después de dialogar con el entusiasta prusiano:

- lo que le decía el lunes Capitán... estas son tierras que dan para mucho trabajo y mucho fruto, observó certero el explorador.
- Pastos dulces, agua corriente y fresca y animales para cazar aunque no parece haber mucha leña, agregó el marino.
- Pero son pampas a perderse de vista..., dijo Phillipi mirando hacia el horizonte en tierra.
- Espero que se entusiasmen en Santiago, con estas buenas noticias, comentó Guillermos con su realismo de marino experto, mientras tomaba su pluma y comenzaba a anotar en el Bitácora.

El viernes 6 de octubre, continuaron navegando por la costa y se aproximaron a la Primera Angostura, permaneciendo sobre la costa Norte todo el día: los vientos del SSW. arreciaban intermitentemente por lo que debieron fondear en un sector denominado bahía Santiago, siempre en la costa Norte del Estrecho.

Desde su fondeadero y aprovechando el cielo despejado, pudieron observar abundantes humaredas en la Tierra del Fuego, así también como se percataron de la naturaleza llana, pastosa y sin árboles de las pampas fueguinas.

Mientras tanto y hacia la media tarde, los vientos rolaron al W. y la mar gruesa golpeaba fuerte la goleta, llegando a averiar el botalón de foque ( ) ocasionada por el fuerte cabeceo de la embarcación hasta el punto de introducir toda la proa en el agua: Guillermos ordenó cerrar las escotillas y clavar los encerados ( ), ya que la cubierta había quedado inundada.

Permanecieron en esa precaria condición todo el sábado 8 de octubre: la goleta anclada a la cuadra de la costa soportando intenso viento del SSW., cabeceando fuertemente en el oleaje desenfrenado.  Hacia las 4 de la tarde, y ante el temor de que la goleta se hunda sobre sus anclas, decidió Guillermos salir de este lugar y trataron de  dirigirse hacia la punta San Isidro en la costa de la Tierra del Fuego.

Pero los vientos huracanados los empujaban hacia la entrada de la Primera Angostura, con tal fuerza que temían por los botes y cuanto había sobre la cubierta de la goleta.  Cerca de medianoche, surgieron en la costa Norte del Estrecho en las proximidades de la angostura, mientras la goleta cabeceaba entre las olas.

Hacia las 6 de la mañana del lunes 9 de octubre, y con los vientos bastante amainados, dieron las velas estando la marea creciente y navegando de vuelta y vuelta (o voltejeando), regresaron a la bahía de San Gregorio, donde fondearon hacia las 9 de la mañana.  Desde su ubicación en la costa divisaron más tarde algunas humaredas en el sector de Oazy Harbour, motivo por el cual desembarcaron para enviarles una señal de humos: no vinieron los aónikenk de las pampas aledañas, pero sí respondieron los selknam de la Tierra del Fuego, con varias humaredas.

Hasta el momento, pese a los fuertes vientos que limitaban su navegación, el viaje de exploración de la goleta "Ancud" había resultado medianamente exitoso: Guillermos no había encontrado todavía un lugar apropiado para instalar el fuerte y la colonia, que reuniera agua potable, leña y maderas, un buen surgidero y tierras aptas para la agricultura.


Martes 10 de octubre:
nueva manifestación
de soberanía chilena
en el Estrecho


Hacia las 6 de la tarde, teniendo viento del S., y mareas favorables, continuaron navegando de regreso hacia el Sur.  A las 3 de la madrugada del martes 10 de octubre, surgieron cerca de la costa NW. de la isla Elisabeth.

Ya en la mañana, el capitán Guillermos decidió efectuar una nueva manifestación material y visible de soberanía en el Estrecho.  Desembarcó en la isla Elisabeth (hoy isla Isabel) con el voluntario Phillipi y dos marineros, para hacer un reconocimiento detallado. 

Llevando un gran tablón de madera, hizo colocarlo en el punto más elevado y notorio de la costa NW. de la isla.  El madero llevaba la inscripción "REPUBLICA DE CHILE" por una de sus caras y por la otra "VIVA CHILE", similar al que había instalado en el promontorio de la punta Santa Ana.


Martes 10
a jueves 12 de octubre:
hallazgos en la punta arenosa
y regreso a la punta Santa Ana


Hasta el momento, las exploraciones realizadas habían indicado a Guillermos y sus tripulantes, que la mejor y más abrigada bahía encontrada era la de San Juan junto a la punta Santa Ana. 

Para Guillermos, en ese paraje se reunían las tres condiciones más propicias para instalar la colonia:  una buena bahía para la recalada de los barcos, abundante agua y maderas para las construcciones.

Pero aún faltaba completar sus exploraciones. 

Hacia las 9 y media de la mañana del martes 10 de octubre,  emprendieron la ruta de regreso hacia el sur: levaron ancla con una brisa leve del NW. y con una marea favorable, de manera que hacia las 4 de la tarde llegaron al sector denominado bahía Catalina, donde fondearon algunos momentos a escasa distancia de la playa y después continuaron ruta.

A las 5 de la tarde fondearon en la bahía de Sandy Point o punta arenosa, frente a la desembocadura de un río.( )  Desembarcaron en la chalupa, Guillermos, Phillipi y dos marineros y constataron abundantes restos de carbón de piedra en la playa y  en ambas riberas del río.

Ambos avanzaron hacia el interior por la ribera sur del río y continuaron encontrando abundante carbón diseminado: Guillermos, Phillipi y los marineros recogieron el mineral en sus gorros y pañuelos  para llevarlos como muestras.  

El voluntario Phillipi entusiasmado, afirmaba que tanto carbón en las playas indicaba evidentemente la existencia de mantos carboníferos importantes en las proximidades.

Reembarcados en la goleta, se procedió a probar el carbón en el fogón de la embarcación dando un buen resultado, de manera que el resto fue guardado para enviarlo como muestra a Chiloé y Santiago.

- Esta si que es novedad, don Bernardo, le comentó Guillermos a su fiel colaborador.
- Carbón, mi querido Capitán, significa riqueza y trabajo, acotó inteligentemente el prusiano.
- Y como la prueba da buenos resultados, vamos a enviarle al Intendente Espiñeira sus buenas muestras, para que se convenza de que aquí hay futuro, agregó Guillermos mientras calentaba sus manos en el fogón.

Sin duda alguna, el hallazgo de carbón convenció a Juan Guillermos -y así lo consignó en el Bitácora de la goleta- que estaba plena y completamente justificada la colonización del Estrecho de Magallanes, en la medida en que dicho combustible era el primer elemento para la navegación a vapor, en aquel entonces en plena expansión por todo el mundo.

Hacia las 20 horas y aprovechando una brisa leve del Norte, levaron ancla en dirección de la punta Santa Ana, pero la calma durante la noche los dejó a merced de una suave marea que los llevaba lentamente.


Miércoles 11 al
domingo 29 de octubre:
la construcción
del primer Fuerte Bulnes


El miércoles 11 de octubre amanecieron con calma y con alguna brisa suave del S. trataron de continuar la derrota, llegando recién a las 4 y media de la tarde a la cuadra del sector denominado Agua Fresca, donde fondearon y enviaron algunos marineros en las dos chalupas a mariscar, pero regresaron solo con algunas centollas.

En la tarde de este día tuvieron alguna brisa del NW. de manera que zarparon al sur, pero a medianoche volvió la calma mientras estaban a unas 8 millas de distancia de su destino. 

Hacia las 2 de la madrugada del jueves 12, se levantó una brisa del E., que trajo algo de frío, mientras continuaban ruta hacia punta Santa Ana.

El Bitácora de navegación de la goleta registra que hacia las 4 de la madrugada de este día, avistaron una barca a unas 3 millas de la goleta que avanzaba hacia el Sur, por lo que cayeron a babor para acercarse y reconocerla: se trataba de la barca francesa "Malabar", capitaneada por M. Amenue, la que llevaba 23 días de navegación con destino a Burdeos (Francia).

Finalmente, hacia las 9 de la mañana fondearon en puerto San Felipe junto a la punta Santa Ana, concluyendo así su primer viaje de exploración por el Estrecho.

El capitán Guillermos, después de 14 días de viaje, se había formado la convicción que el lugar más apropiado para instalar un fuerte, que reunía las condiciones precisadas  por las Instrucciones del Intendente Espiñeira era la punta Santa Ana.

El capitán Guillermos decidió que este lugar era el más adecuado para instalar la nueva colonia, sin duda alguna impulsado por consideraciones de orden histórico y militar: allí se había instalado Pedro Sarmiento de Gamboa, tres siglos antes, y la ubicación de la punta Santa Ana arrojaba una vista espléndida hacia el sur, para controlar ese acceso al Estrecho y hacia el norte.

Las primeras faenas para la instalación de la Colonia y la construcción del fortín, comenzaron el mismo miércoles 11 de octubre.  

Temprano en la mañana, con su decisión tomada, Guillermos reunió a los tribulantes e impartio las primeras órdenes:

- Hemos decidido con el señor Phillipi que arriba en la punta Santa Ana está el lugar más indicado para el fuerte, dijo el capitán mientras todos lo observaban con interés.
- Un grupo de soldados irá a tierra esta mañana a hachar en el monte, a cargo del teniente González.  Don Bernardo y yo haremos una breve exploración al río y después iremos al sitio para demarcar y desbrozar, agregó con decisión.
- Desde ahora, la tarea principal es cortar y labrar maderas y trasladar los tablones al sitio del fuerte, cerró el tema el Capitán, mientras todos tomaban sus herramientas y preparaban las chalupas.

Ya a las 9 de la mañana, Guillermos hizo desembarcar el piquete de soldados artilleros y 4 marineros con sus respectivas hachas, todos a cargo del Teniente González Hidalgo y el piloto Mabón, a fin de cortar las maderas adecuadas a la construcción del fortín.

Mientras tanto, el capitán Guillermos y el naturalista Phillipi con un marinero en una chalupa, trataron de internarse en el río San Juan ( ), pero ante la persistencia de la marea, hubieron de desembarcar en la playa de la ensenada, constatando sobre un pequeño terraplén la existencia de numerosos rastros de presencia humana: un poste en madera tallada con una inscripción inglesa realizada en 1832 ( ), además de un pozo donde se habían efectuado faenas de aserrado de maderas, restos de una fragua, un sendero que conducía al mástil antes indicado y un entierro de aónikenk.

Verificaron además la calidad de los campos y tierras circundantes, constatando su buena calidad agrícola.

Todo el día jueves 12 se ocupó en las faenas de corte y labrado de maderas en los bosques circundantes.  La gente trabajaba afanosamente, luchando al mismo tiempo contra las desacostumbradas inclemencias del tiempo.

A partir del viernes 13 de octubre se estableció una suerte de rutina en las faenas: todos los días a las 4 de la madrugada, ya con luz del día, se desembarcaba en las dos chalupas a los marineros que, en calidad de trabajadores de la madera, cortaban los árboles y labraban tablones, vigas y tablas.  Hacia las 7 de la tarde, los hacheros regresaban a la playa y se reembarcaban en la goleta.

El domingo 15, participaron en las faenas de la madera en el bosque, desde las 4 de la madrugada, el teniente González, el piloto Mabón, el carpintero Lorenzo Aro y seis marineros.  Mientras tanto, el personal embarcado se ocupaban en reparar las jarcias y realizar otras faenas de utilidad para la goleta.  Escribe el Capitán Guillermos en su Bitácora. “A  las 4 A.M. el teniente, el piloto, carpintero i seis marineros, fueron a la montaña a labrar madera.  La jente de abordo se ocuparon en arreglar la jarcia i otras varias obras útiles.” ( ) 

Hacia mediados de octubre, las temperaturas normales en el sector de la punta Santa Ana y San Juan, fluctuaban entre los 5° C en la mañana y los 8° C en la tarde, a los que se acompañaban además, los fuertes vientos del W., del SW. y NW. característicos de la primavera.

El corte y labrado de maderas en el bosque duró -como faena principal- hasta aproximadamente el  16 de octubre, de manera que el martes 17 de octubre, y a pesar de los fuertes vientos, chubascos intermitentes y temperaturas de 6° C., los soldados artilleros comenzaron a levantar sus ranchos en tierra, con algunas tablas y cortezas de árboles.

El martes 17 de octubre, la rutina de trabajos continuó en el monte, según anota Guillermos en su diario de bordo, con alguna novedad: “A las 4 A.M. desembarqué con el teniente, el piloto i los marineros al trabajo del monte.  Como a las 11 A.M. divisamos  un buque por el N., se izó inmediatamente el pabellón de la República en el asta de tierra i en la goleta i me embarqué en el chinchorro.  A las 11 h. 45 m., A.M. asomó por la punta Santa Ana una fragata de guerra bajo sus tres gavias con todos sus rizos i pasada la punta desplegó bandera inglesa en la jarcia de mesana…A las 7 P.M. regresaron a bordo la partida de trabajadores, habiendo hecho los artilleros sus ranchos en tierra con cortezas de árboles.” ( )

La tradicional experiencia de los chilotes en el trabajo con las maderas, fue de gran utilidad durante estas trabajosas faenas.

El miércoles 18 de octubre a las 4 de la mañana, como era de rutina, desembarcaron los hacheros que se dirigieron al monte, mientras que Guillermos y Phillipi recorrieron el promontorio de la punta Santa Ana para medir y delimitar el terreno donde se efectuaría la construcción del fuerte, señalando en el suelo el foso de circunvalación.

El jueves 19 y viernes 20 continuaron las faenas de corte y labrado en el bosque, acumulando una buena cantidad de maderas, aún con un clima caracterizado por los vientos fuertes y los chubascos.

El sábado 21 de octubre comenzaron realmente los trabajos de construcción del fortín.  Esa madrugada a las 4, desembarcó toda la tripulación, no obstante los vientos del N. y del W., con algunos chubascos de agua y nieve.  Durante todo el día se ocuparon en acarrear las vigas y en comenzar la construcción.  Escribe al respecto el capitán Guillermos en el Bitácora de la goleta: "A las 4 A.M. desembarcó toda la tripulación i se empleó en el acarreo de las vigas desde el monte al fuerte.  En todo el día se trajeron diecisiete vigas.  Otra partida se ocupó en los trabajos del fuerte i elevándolo cuatro pies desde la superficie, empleando en él dieciseis vigas.  A las 7 regresamos a bordo." ( )

 El domingo 22 y lunes 23 de octubre, a pesar de los vientos del W, acompañados por chubascos intermitentes, las faenas de acarreo y construcción continuaron lentamente.  Hay que notar además, que desde el lunes 23, el voluntario Phillipi se hizo cargo de conducir los trabajos en el fuerte.

 El martes 24 de octubre, mientras seguían siendo golpeados por fuertes vientos del W., los trabajos continuaron.  Escribe Guillermos en el Bitácora de la goleta: "A las 4 AM. desembarcó la tripulación; parte se ocupó en el acarreo i corta en el monte i la otra a cargo del señor Phillipi se ocupó en los trabajos del fuerte.  En este día se elevó unos seis pies.  El trabajo del monte i acarreo va mas pesado cada día, pues la pobre jente padece mucho con las espinas i por la carencia de zapatos." ( )

 Durante el miércoles 25 y jueves 26 de octubre, continuaron los trabajos, anotando el capitán Guillermos en su Bitácora, éste último día, que el grupo de constructores en el fuerte, logró colocar 16 vigas para formar el piso para la artillería, mientras el otro grupo continuaba trabajando "...a cargo del teniente Idalgo i el piloto Mabón en la corta i labranza de las vigas en el monte." ( )

 El viernes 27 de octubre se avanzó labrandose en el bosque otras 16 vigas de roble y 4 cuartones para los puentes o portalones que serían instalados en los accesos al fortín, pero los vientos del W. y SW. fueron tan recios en la punta Santa Ana que no pudieron trabajar en la construcción.  Ese día el termómetro marcó entre 9 y 11° C. ( )

 La construcción lentamente iba tomando forma.

 El sábado 28, aprovechando una calma en los vientos y un cielo claro, se acarrearon las maderas labradas el día anterior, de manera que el grupo de constructores dirigidos por Phillipi avanzó completando el piso del fortín.

 El domingo 29, con vientos suaves del Norte y unos 9° C de temperatura ambiente, se avanzó completando la obra gruesa del fortín, como lo escribe el capitán Guillermos en su diario de bordo: "A la hora de costumbre se desembarcó la jente para el trabajo i la pieza de montaña de bronce con sus pertrechos.  Se labraron dieciseis vigas y dieciseis se acarrearon hasta el fuerte.  El señor Phillipi con su jente elevó seis pies del fuerte, i colocaron en él el cañón." ( ).

 Mientras trabajaban en el fortín, apareció por el Norte el bergantín mercante estadounidense "Sapewing", procedente de Liverpool, capitaneado por su propietario, Cristóbal de Lozada.  De inmediato, Guillermos ordenó izar la bandera chilena en el nuevo mástil en la punta Santa Ana, a lo que contestó la nave visitante, enarbolando la bandera de Estados Unidos y saludando con un disparo de cañón.

 El voluntario Phillipi y dos marineros fueron retirados de las faenas constructivas y enviados en una chalupa a ponerse al habla con el bergantín que había fondeado próximo a la punta Santa Ana, hacia las 11 de la mañana.  Phillipi no tuvo problemas para comunicarse con el capitán De Lozada, sabiendo que llevaba 86 días de navegación, y que viajaba con 147 toneladas de mercaderías surtidas con destino a Panamá.

 Al fin de la tarde, cuando ya todo el personal había cenado en la goleta, Juan Guillermos y Phillipi se desplazaron en una chalupa con un marinero, hasta  el bergantín "Sapewing", para dialogar con su capitán.  Se intercambiaron cordialmente noticias, datos metereológicos y novedades de la navegación por los canales australes, aprovechando de conversar tranquilamente en inglés.

 Juan Guillermos aprovechó a invitar al capitán De Lozada para el día siguiente en la punta Santa Ana.


Lunes 30 de octubre:
el bautizo del fuerte Bulnes


El lunes 30 de octubre, como siempre desde las 4 de la mañana, trabajaron afanosamente en la construcción, a pesar del viento Norte que golpeaba el sector.  Aunque el conjunto de la construcción diseñada no estaba completada, por lo menos el fortín mismo estaba prácticamente terminado en su obra gruesa, por lo que el capitán Guillermos decidió darle alguna solemnidad a la fecha y bautizar la construcción. 

Hacia las 6 de la tarde, hizo desembarcar al personal que estaba en la goleta, reunió a toda su gente y procedió a la sobria ceremonia.

 Como se encontraba también surto en la bahía, el velero estadounidense "Sapewing" y su dueño y capitán había trabado comunicación con Juan Guillermos, éste le solicitó participar del singular acto.

 Asistamos por un instante a la sobria ceremonia de bautizo del recién construído Fuerte de la Colonia de Magallanes.  Escribe al respecto Juan Guillermos en el Bitácora de la goleta: "Aproveché este día para el bautizo del fuerte.  Con este fin hice bajar a tierra toda la jente que componía la espedición para celebrar el acto.  A las 6 p.m. estaba todo listo, enarbolé el pabellón nacional de la República al primer disparo i siguió salva jeneral de veintiun cañonazos.  Sirviendo de padrinos: Intendente Comandante Jeneral de la provincia de Chiloé don Domingo Espiñeira, representado por el capitán i dueño del bergantín N.A. Sapewing de Nueva York, don Cristobal Lozada.  Al primer disparo de cañón lo bautizaba con el nombre de la República de Chile i lo nombraba Fuerte Bulnes; en el acto rompí una botella de vino chileno sobre la muralla del Fuerte acompañado con los más entusiastas vítores de los presentes.  La salva era contestada por el bergantin N.A. "Sapewing” con igual número de disparos, i más tarde por la goleta Ancud. Hice repartir dos raciones de vino a cada uno i a las 10 h 30 p.m. regresamos a bordo." ( )


Martes 31 de octubre
al sábado 11 de noviembre:
termina la construcción
y se entrega el Fuerte Bulnes
 a su primer jefe


 Los trabajos de construcción del fortín continuaron, ahora renovados por el entusiasmo de un recinto ya bautizado: el martes 31 de octubre y miércoles 1° de noviembre, las faenas se iniciaron a la hora acostumbrada y los grupos de trabajo divididos entre el bosque y el fortín mismo.  Estos dos días se avanzó en levantar las paredes del segundo piso del fuerte.

 El jueves 2 de noviembre, mientras continuaban los trabajos de construcción, zarpó hacia el mediodía desde bahía San Juan el bergantín "Sapewing".  El capitán De Lozada se ofreció para llevar correspondencia al norte del país y prometió a Juan Guillermos hacer una breve escala en San Carlos de Ancud para transmitir sus comunicaciones.  Guillermos aprovechó la ocasión para enviar al Intendente de Chiloé, un cajón conteniendo muestras del carbón de piedra hallado en la "punta arenosa".

Hacia las 18 horas de ese día fondeó en la bahía un vapor de guerra de la Armada Británica, el "Cormorant", que procedía de Río de Janeiro con destino a Valparaíso y capitaneado por su comandante N. Gordon.

Juan Guillermos estaba comprobando, y así quedaría también consignado en el Bitácora de la goleta "Ancud", que el Estrecho de Magallanes era una ruta muy frecuentada por todo tipo de embarcaciones.

El viernes 3 de noviembre, los trabajos en el fuerte continuaron, pero ésta vez, el capitán Guillermos consideró que el primer piso estaba  habitable por lo que hizo trasladarse al personal de soldados artilleros al recinto.  Además, Guillermos, celoso guardián de la soberanía territorial chilena, al observar que numerosos oficiales del buque de guerra de S.M. Británica habían desembarcado para cazar en las inmediaciones del fuerte, hizo instalar una guardia armada al pié del asta de la bandera.

Al día siguiente, sábado 4 de noviembre, los trabajos constructivos continuaron: se cortaron y labraron otras 8 vigas y fueron trasladadas al fuerte, donde fueron instaladas, mientras otro grupo emparejaba los terraplenes del recinto.

Ese mismo día hacia las 18 horas, y como el capitán de la "Cormorant" diera aviso a Guillermos que zarparía al día siguiente con destino a Valparaíso, se ofreció para conducir correspondencia, costumbre que era tradicional entre los navegantes a vela en todo el mundo.  El capitán Guillermos aprovechó de redactar una nota dirigida al Ministro del Interior, informándole en forma pormenorizada de todo lo realizado hasta la fecha y remitiéndole además un cajón conteniendo muestras del carbón mineral encontrado en el sector de la "punta arenosa".

 De este modo, el domingo 5 de noviembre, mientras continuaban los trabajos de construcción del fortín, Juan Guillermos aprovechó el zarpe del buque inglés "Cormorant" hacia Valparaíso y, junto a un cajón con "...muestras del carbón de piedra hallado en la punta arenosa...", le envió al Ministro del Interior, Irarrázabal, una comunicación en la que, según escribe en el Bitácora: "...aproveché esta oportunidad para escribir al sr. Ministro de Estado en el Departamento de lo Interior, de las obras hechas hasta esta fecha i al mismo tiempo le remito muestras de carbón hallado en la punta arenosa." ( ).

El texto de dicha comunicación -hasta hoy inédita- en la que sintetiza todo lo obrado en Magallanes hasta ese día, es el siguiente. 

"Puerto de San Felipe - Magallanes, noviembre 4 de 1843.
Fuerte Bulnes                                                   

Sr Ministro del Estado en el Departamento del Interior.

Sr Ministro:

El dia siguiente que tuve el honor de escrivir a U.s con fecha 26 de septiembre zarpé de este punto á cumplir con mis instrucciones de investigar los lugares que se encargo en ellas, para levantar una fortaleza y dejar el piquete de artilleria que conduce en la goleta de guerra Ancúd; esperimenté en dicha epoca unos vientos muy recios que no me dio lugar de reconocer, en la punta baja vi el cabo á mi entera satisfaccion cuyos pormenores no anotaban en mi diario; todos lo demas puntos reconoci y no se hallo un punto ventajoso ni seguro, para dejar la tropa destinada de quedar en los Estrechos, por razon de no encontrar leña para construir fortaleza y para cocinar para la jente de distancia de algunas leguas todo es llano cubierto de buenos pastos sin un arbusto, y en el lugar donde fonde en la goleta Ancúd era claramente visible desde punta barranca, que la Punta Baja es de la misma naturaleza, sin leñas llanos no mas muy pastosa; y sin fondeadero para buque alguno y mucha mar; las islas de Elizabeth, Martha y Magdalena son del mismo tenor llanos pastozas sin leña ni ramos para terreno superior para cultivar.

En vista de las razones espuestas volvi al este (dejando) marca en la isla de Elizbeth una asta con incripcion Republica de Chile el poste mas promeniente donde pasan los buques.

Regrese y fondé en este puerto el dia 12 octubre conservandolo mas elegible para el proposito, con abundancia en buenas maderas en el mismo lugar y agua tambien para todas partes, y seguro en respecto de los indios de la Patagonia, y en el acto de fondear la tropa y tripulacion á cortar bigas para la ereccion de la fortaleza, cuya obra se encargo el Sr naturalista Dn Bernardo Philippi.  El travajo  ha cido muy pesado de conducir del monte de estas bigas al hombro, de  está construido el fuerte que a la fecha esta cuasi contruido con tal seguridad que el piquete puede defenderse contra mas indios que jamas pueden reunir á un tiempo y con artilleria fuerte.

El 30 de octubre tuve el honor enarbolar el pabellon nacional de la Republica con salva general de veinte un tiros de cañon al mismo tiempo bautizandolo con el nombre del Exelentisimo Sr Presidente con una botella de vino puro chileno dentro las mas entusiastas vivas de todos que me acompaño glorioso acto, para cuya celebracion hize bajar todos en tierra, y no puedo elojiar de mas los servicios que he recibido del Sr Philippi en el presente expedicion y los entusiastas patrotismos de todos para concluir el Fuerte, que creo sera en ocho a diez dias.

Entonces (iré) en la goleta de guerra Ancúd un poco mas al este a investigar un lugar donde hallamos una cantidad de carbon de piedra que sin alguna duda existen en abundancia en los Estrechos e con este mineral desvanece toda dificultad de colonizar cualquier punto de ellos, si el gobierno supremo se halla en conveniente y por la navegacion de vapor la mas esensial.

A mi regreso de esta investigacion, zarpo para Chiloé dejando en el Fuerte Bulnes el Teniente de Artilleria de guarnicion con víveres suficientes y sin escases para allar hasta el ultimo dia de febrero.

Los buques que han fondeado en este puerto desde toma posesion en nombre de la Republica es el vapor de guerra frances y vapor de guerra inglesa, ha pasado a la vista una fragata de guerra Ingles, una barca francesa llamada Nalaban, veinte tres dias de Valparaiso con destino a Francia.

Hemos tratado con los indios de Patagonia y son muy afables donde conseguimos de ellos carne de guanaco y son jente que se puede conseguir su amistad con mucha fasilidad y ventaja.

Aprovecho Sr. Ministro de saludar a U.s con el debido respecto que   Dios guarde a US.

          Juan Guillermos. ( ).

 Con respecto a la misión de exploración que traía Guillermos, dos hechos relevantes aparecen mencionados en esta nota del capitán de la "Ancud": por un lado, las dificultades para reconocer un lugar apropiado para instalar la colonia, como que de hecho no apreciaron las bondades de la "punta arenosa" o Sandy Point; y por el otro, la importancia  que le atribuyen acertadamente, al descubrimiento de carbón mineral o de piedra en dicho punto.

 En esta carta aparece evidente que habiéndose recorrido la costa norte y noroccidental del Estrecho, desde puerto San Felipe hasta la primera Angostura, Guillermos y sus hombres exploradores y "...no se halló un punto ventajoso ni seguro para dejar la tropa destinada a quedar en los Estrechos, por razón de no encontrar leña para construir la fortaleza y para cocinar...".   Esto significa que uno de los criterios principales por los cuales Juan Guillermos, Phillipi y los demás expedicionarios deseaban determinar la mejor ubicación de la colonia, era que el lugar estuviera adecuadamente provisto de bosques, es decir, de madera y leña para la subsistencia de los que permanecerían en la zona, y que contara con suelos cultivables.

Ese mismo día 5 de noviembre, el capitán Guillermos, celoso de asegurarse la indiscutible y exclusiva presencia chilena en los territorios australes, fue personalmente con dos marineros en una chalupa hasta la desembocadura del río San Juan e hizo quitar el poste inscrito con una leyenda en inglés, que había descubierto el 12 de octubre recién pasado.  El terreno fue "terraplenado" completamente, eliminando todo rastro de presencia humana que allí hubiese.

El lunes 6 de noviembre, no obstante que los marineros desembarcaron a la hora temprana de las 4 de la mañana a trabajar, los recios vientos del NW. y SW, e incluso alguna nieve que cayó, impidieron los trabajos en el segundo nivel del fortín, por lo que se ocuparon en calafatear, "embarrar" las paredes y labrar los tablones.

 El martes 7 de noviembre,  y a pesar de los vientos y lluvias chubascos que caían, Guillermos ordenó que se avance en el bosque y la construcción; y escribe en el Bitácora: "Se terminó el segundo piso colocando catorce vigas.  Se hizo el puente levadizo, almacén de pólvora, se terminó de enlucir la muralla por dentro i fuera i se principió el foso." ( )

 Puede afirmarse que el miércoles 8 de noviembre, la obra gruesa en general del fortín estaba completada: en la mañana se construyó el batiporte, se forró la Santa Bárbara y el almacén de pólvora, por lo que ya en la tarde, pudieron desembarcarse las dos piezas de fierro de 4 calibre, más las municiones, 200 balas y 176 tiros de metralla.

El jueves 9 de noviembre, el tiempo en el sector de la punta Santa Ana, continuaba siendo inestable, con vientos del W. y SW., con cielo cargado de nubes y con chubascos de lluvia.  Con este clima, aún así desembarcaron a las 4 de la madrugada y se pusieron manos a la obra: se desembarcaron todos los víveres desde la goleta, para lo cual se efectuaron varios viajes con las dos chalupas y se instaló la artillería en el fuerte.

El viernes 10 de noviembre, continuó la rutina horaria de trabajo: desde las 4 de la mañana, los marineros y tropa bajaron a trabajar al fuerte: las faenas consistieron en excavar el foso que circundaba el fortín entre la empalizada y éste, y se trabajó en acomodar los víveres dentro de la bodega especialmente habilitada.

Además, en la tarde el carpintero Lorenzo Aro trabajó en la fabricación de una verga para la vela redonda de la goleta, mientras el resto del personal hacía aguada y cortaba leña.

Al final del día, los trabajos de ordenamiento y disposición del fortín estaban prácticamente terminados.

El sábado 11 de noviembre fué un día importante para la expedición.  Temprano a las 4 de la madrugada, como de costumbre, desembarcaron todo el personal de la tripulación: mientras un grupo cortaba leña para el fogón-cocina de la goleta, otros hacían aguada.  El carpintero Lorenzo Aro trabajó, además, en el arreglo de las batiportes del fortín.

Se terminó de desembarcar los víveres y los pertrechos de guerra.  A continuación, el capitán Guillermos hizo levantar un inventario de todos los víveres, enseres, herramientas y pertrechos de guerra que quedaban en el recinto, entendiendo que los víveres eran suficientes hasta fines de marzo de 1844. 

Hacia el mediodía estaba todo listo para la entrega del fuerte.  Se reunieron todos junto a la muralla del fuerte.

 La “muralla del fuerte”, a que hace referencia Juan Guillermos, era precisamente la empalizada de troncos asentados en tierra, construída alrededor del fortín, formando un perímetro circular.

 En honor a la verdad, el llamado Fuerte Bulnes era un fortín, es decir, una torre cuadrada de dos pisos y un subterráneo (la planta baja destinada a habitación de la tropa y la planta alta, para la defensa), de 4.20 a 5 metros de diámetro, construída mediante vigas superpuestas en forma horizontal, de manera que unas y otras daban solidez y trabazón a toda la edificación. 

La planta alta estaba construída con cuatro aberturas que hacían las veces de troneras para fines defensivos.  A su vez, el subterráneo había sido excavado en la tierra, de manera que se destinaron dos espacios contiguos: uno, para la bodega de los víveres y vituallas del personal y el otro, para depósito de las municiones y la pólvora.

El conjunto del fortín estaba rodeado de una empalizada de gruesos troncos (de 2 mts. de alto), con dos portones batientes y alrededor de ésta, se había excavado un foso seco en derredor, con un puente levadizo frente al portón principal.  Entre la empalizada y el fortín -donde no había un espacio mayor de 3 a 4 metros- se erigió un gran mastil para izar la bandera.

Los expedicionarios debían estar orgullosos de la tarea realizada.  Todas las operaciones de construcción de este primer fortín estuvieron a cargo del voluntario Phillipi.
  
 La histórica ceremonia tuvo su emotividad, dentro de la recia sobriedad del lugar y de la construcción realizada.  Escribe Guillermos en el Bitácora de la goleta: "Formé la tropa i con las formalidades de estilo entregué el fuerte al teniente de artillería don Manuel González Idalgo como gobernador, con las instrucciones que debe observar hasta que reciba otras superiores; i el piloto segundo de la Marina Nacional, don Jorje Mabon, desembarcó con su equipaje i se quedó en tierra." ( )

 Hasta esta fecha, en la goleta "Ancud" se habían repartido diariamente 23 raciones, pero ahora sólo se repartirían 12, que serían los que retornarían a Chiloé.

 Finalmente, procedió a informar del personal que permanecería en el fortín, hasta fines de 1843, y de quienes regresarían con él a Ancud.

 ¿Quiénes se iban a quedar en Fuerte Bulnes?  11 individuos, a saber: el teniente de Artillería Manuel González (Gobernador de la colonia), el sargento Eusebio Pizarro, el piloto Jorge Mabón, y los soldados Cipriano Jara, Valentín Vidal, Pascual Riquelme, Manuel Villegas y Lorenzo Soto, además de las mujeres Venancia Elgueta e Ignacia Leiva.

 Y ¿quiénes regresaban a Ancud? 12 individuos, a saber: el propio capitán Juan Guillermos, su hijo Horacio Luis Williams, el timonel Ricardo Didimus, el carpintero Lorenzo Aro, el práctico Carlos Miller, el voluntario Bernando E. Phillipi y los marineros José Santana, Remijio González, Francisco Hernández, Jerónimo Ruiz, José Víctor y José María Yañez.


Domingo 12
a martes 14 de noviembre:
segundo viaje de exploración
por el Estrecho de Magallanes


 A las 6 y media de la mañana del domingo 12 de noviembre, Guillermos hizo desembarcar al carpintero Lorenzo Aro, para que se quede trabajando en el fuerte los batiportes del segundo piso, con la intención de volver a embarcarlo para Chiloé, cuando regrese de su segundo viaje de exploración por el Estrecho.

La goleta "Ancud" levó anclas y dió la vela hacia las 7 y media de la mañana en dirección Norte.

Hacia las 3 de la tarde del domingo 12 de noviembre, divisaron una humareda en la playa en las proximidades de Agua Fresca, de manera que Guillermos despachó una chalupa con el voluntario Phillipi y dos marineros a fin de reconocer a los aborígenes  y siguió ruta la goleta hacia Sandy Point.

A las 5 de la tarde, regresó la chalupa al costado de la goleta, ya que Bernardo Phillipi había decidido continuar sus investigaciones por la costa, siguiendo a pié por la costa hacia Sandy Point, pero Juan Guillermos ante la proximidad de la tarde y la oscuridad, hizo disparar un cañonazo para ser oído y envió la chalupa a recogerlo.  El voluntarioso Phillipi regresó en la chalupa hacia las 19.30 horas.

Y a las 8 de la mañana del lunes 13, anclaron en la bahía denominada Sandy Point por segunda vez: desembarcaron con Phillippi y cuatro hombres, a fin de explorar la desembocadura del río, tarea que realizaron dividiéndose en dos grupos, cada uno por la ribera norte y sur de la corriente.  Avanzaron por ambas riberas "poco más de dos leguas" y a lo largo de éstas encontraron gran abundancia de carbón arrojado por las olas del mar, pero no obstante sus indagaciones no encontraron vetas del mineral ni en los montes cercanos ni en los barrancos que formaban las laderas del río.

Aún así, recogieron en la playa algo más de un saco de carbón mineral, muestra que consideraron suficiente para confirmar el hallazgo efectuado el 10 de octubre.

De esa muestra, seleccionaron una buena cantidad con la que llenaron sendos cajones de madera, a destinación de las autoridades de Chiloé y de Santiago, y el resto lo utilizaron en el fogón de la goleta, con los buenos resultados previsibles.  De regreso de estas exploraciones y caminatas, se embarcaron hacia las 20 horas y se mantuvieron anclados frente a la bahía mencionada hasta la mañana siguiente.

Temprano el martes 14 de noviembre, el capitán Guillermos volvió a enviar  una chalupa con Phillipi y dos marineros hacia la playa de Sandy Point, y el voluntario prusiano siguió incursionando hacia el interior, por la ribera sur del río, dando con muestras de carbón mineral de mejor calidad.

Zarparon hacia Fuerte Bulnes hacia las 11 de la mañana.  En su trayecto de regreso, pasaron a la cuadra de Agua Fresca hacia las 15 horas, se aproximaron a la punta Santa Ana a las 20.30 y fondearon en Puerto San Felipe hacia las 21.00 hs.

Desembarcó Guillermos en el Fuerte a fin de recoger la correspondencia de los colonos que iban a permanecer en la colonia y para entregar al Gobernador Manuel González sus últimas recomendaciones, consejos e instrucciones, en particular acerca de la vigilancia del paso de buques por el Estrecho y de la economía de los víveres con que quedaba la guarnición.

A medianoche del 14 al miércoles 15, Guillermos se embarcó en espera de buen tiempo para zarpar: había completado la misión de instalar la colonia en el Estrecho de Magallanes.

A la 1 de la madrugada del miércoles 15 de noviembre, Guillermos dió la orden de dar la vela y zarpar.  


Miércoles 15
a jueves 16 de noviembre:
comienza el viaje de regreso
a Chiloé


Desde medianoche en adelante, tenían viento fresco del Norte y con ese viento alcanzaron el cabo San Isidro hacia las 3 de la madrugada. 

La navegación estaba comenzando con auspiciosos vientos: hacia las 4 de la tarde pasaron a la cuadra de Isla Carlos III y al fin de la tarde el viento roló al NW. con algunas rachas más fuertes.

Hacia medianoche les salió un viento Norte que cambió al ESE. con cielo nublado, lo que les obligó a arriar todo el aparejo y esperar la luz del día para continuar.  Estaban en las proximidades del cabo Notch.

Desde temprano en la mañana la navegación continuó, teniendo vientos frescos del Este y pasando por Bahía Glacier y Playa Parda. La tripulación llevaba el entusiasmo y la satisfacción de haber realizado una expedición exitosa y de mucha importancia.

Hacia las 11 de la mañana del jueves 16 de noviembre y teniendo viento flojo del Este, la goleta cayó a estribor doblando al NE. por el cabo Tamar: habían dejado el Estrecho de Magallanes.

 

 

IV:  EL REGRESO


Jueves 16
al martes 28 de noviembre:
navegando con vientos del Sur
y corrientes del Norte


A la 1 de la madrugada, la goleta “Ancud” pasó por la bahía Glacier, de manera que avanzaron sin mayores novedades de clima o de mareas, hasta alcanzar a las 11 de la mañana las proximidades del cabo Tamar.  Al fin de la tarde enfrentaron isla Fairway y ya anocheciendo se aproximaron a la isla Renouard, teniendo siempre calma de vientos y cielo claro.

¿Con qué ánimo viajaban de regreso los tripulantes de la “Ancud”?  A no dudarlo, iban entusiasmados y ansiosos: entusiastas de haber cumplido lo principal de la misión instalando el fortín y el grupo de colonos, y ansiosos por llegar a puerto y reencontrar a sus familias.

El viernes 17 de noviembre en la madrugada comenzaron a recibir algún viento del Sur que les ayudó a avanzar a mayor velocidad, de manera que ya en la mañana continuaron ruta hacia el norte, aprovechando el viento Sur y Suroeste hasta pasar a la cuadra de islas Elson.

El sábado 18 de noviembre la navegación de la goleta continuó sin noivedades mayores y hacia el mediodía ingresaron en el canal Smith para pasar hacia las 20 horas por el grupo de islas que denominaban los marinos “monumento de Trafalgar”.  A medianoche, con alguna lluvia que les dificultaba la visibilidad, se encontraban cerca de ls isla Monumento.

En estas condiciones de lluvia y falta de visibilidad enfrentaron el domingo 19 de noviembre, donde la calma les obligó a continuar a remo la cingladura, pasando hacia las 11 de la mañana cerca de las islas de Lobos.  Hacia el comienzo de la noche, 21.00 hs., ingresaron por el canal Esteban y continuaron “de vuelta y vuelta” con la corriente en contra, de manera que con algún viento del NW, trataban dificultosamente de avanzar sin lograrlo mucho.

En las proximidades de isla Esperanza los vientos calmaron por lo que Guillermos ordenó en la mañana del lunes 20 de noviembre, que algunos hacheros de la tripulación desciendan para cortar cipreses y labrar una verga de velacho y hacer agua.  Regresaron a bordo hacia las 22 horas, con la faena cumplida y cuando el viento del NW. comenzaba a arreciar.

El martes 21 de noviembre y ante las condiciones de vientos y mareas contrarias que continuaban difíciles se aproximaron a una bahía en un islote, que Guillermos bautizó Isla Laura, donde recalaron en espera que la marea en contra disminuya.  Descendiendo a la playa cercana, los tripulantes aprovecharon a cortar leña suficiente parta el fogón de la goleta y derritieron aceite de tonina para alumbrarles durante el resto del viaje.  Permanecieron fondeados capeando el mal tiempo todo el martes y miércoles 22 de noviembre.

El jueves 23, mejorando algo las condiciones, zarparon nuevamente y en la mañana, con un viento muy moderado continuaron navegando impulsando a remos la goleta.  Al mediodía pasaron frente a la isla Esperanza y a principios de la tarde ingresaron en el canal Guía.  Al fin de la tarde pasaron a la cuadra de isla San Juan y hacia medianoche de isla Inocentes.

Durante esta parte del viaje el tiempo se había mostrado desfavorable, sobre todo porque las mareas en los canales interiores corrían con frecuencia en dirección sur, lo que retardaba la navegación.  Así, el viernes 24 de noviembre, siempre en el canal Guía, pasaron a la isla Wellington para hacer aguada “y a este tiempo giró el viento al N., notando siempre que la corriente nos arrastra hacia el S”, escribió Guillermos en su bitácora de navegación. 

Algo similar fue el sábado 25, donde el viento moderado o fuerte procedente del norte, se agregaba a la corriente del canal que los empujaba hacia el sur.   Hacia el fin del día, el viento se volvio más intenso y cambio desde el S., y entonces comenzaron a encontrarse a su paso con bloques de hielo, pequeños pero numerosos icebergs flotando en el mar.

En las primeras horas del domingo 26 de noviembre  pasaron por puerto Luisa y la ensenada de Edwards antes de ingresar en el canal Vadekind.  Aquí, en la caleta Rocky fondearon, lugar donde recogieron algunos bloques de hielo para llevar a Chiloé.  Al iniciarse la noche y con vientos favorables nuevamente, reemprendieron la ruta pasando hacia las 21.30 hs. por la punta Suamarez.

Temprano en la mañana del lunes 27 de noviembre, los navegantes de la goleta “Ancud” pasaron la caleta Rocky e isla Amandus, comienzo del Indian Reach, sector donde el viento calmó pero siempre teniendo la marea en su contra.  Para no continuar batallando inultilmente con la correntada, se acercaron a una playa y anclaron en las proximidades del fondeadero puerto Carolina.  En la costa y en dos islotes cercanos, el explorador Phillipi, siempre voluntario para recorrer lugares desconocidos desembarcó para hacer algún reconocimiento, encontrando buena madera de ciprés para embarcaciones y rastros indicativos de la presencia de venados de gran tamaño.  Se hizo también ese día una tentativa de pescar con la red, pero sin éxito.

Tal como se estaba desarrollando la travesía de regreso, el tiempo parecía no prometer nada bueno.  El martes 28 de noviembre madrugaron con viento fuerte del N. y lluvia, de manera que hacia las 4 de la mañana, levaron el ancla y continuaron por el Indian Reach para aproximarse a la Angostura Inglesa, donde ingresaron en la tarde con  marea favorable.

Escribió Guillermos en su Bitacora: “Nos favoreció una ventolina de cuando en cuando i a remos llegamos a la parte más estrecha, donde nos calmó enteramente i con la marea, que corre con rapidez en estos lugares. Aproveché los remos para pasar por medios de los dos islotes mui cerca el uno del otro; la marea nos llevó hasta una mancha de sargazo que tiene como tres brazas de agua i aumenta rápidamente a 5, 7, 8 i 9 i en parte hasta 15 brazas fondo de fango y arena.  A las 11 el Norte estaba mui oscuro i el cielo cargado, hora en la que habíamos pasado las Angosturas sin novedad.” ( )

Una vez salidos de la Angostura Inglesa, y ante el cambio de mareas y de vientos, hubieron de recalar en un surgidero en un pequeño islote.  El cielo se mostraba cargado y amenazante, por lo que el capitán Guillermos dispuso descanso a toda la tripulación hasta que tengan vientos favorables y él mismo quedó a cargo de la cubierta de la embarcación. 

Esa  noche durmieron casi todos dentro de las limitaciones de la goleta, y a comienzos de la madrugada tuvieron viento del sur con chubascos por lo que Guillermos ordenó levar encla y continuar la travesía.  Pasaron la caleta Humareda hacia las 2 y media de la madrugada del miércoles 29 de noviembre y al comienzo de la mañana frente a las islas Domingo.


Miércoles 29 de noviembre:
el rescate de los náufragos
del bergantín “Fleury”


Más tarde navegaron frente a la isla Rosario, y la isla de San Pedro de los Guayanecos la enfrentaron hacia las 7 de la tarde, cerca ya del temido golfo de Penas. 

Aproximadamente a esta hora, los navegantes divisaron una embarcación a vela con una bandera francesa a la popa, que se dirigía hacia la goleta.  A las 19.30 hs. se acostó a la “Ancud” una chalupa con el piloto del bergantín ballenero, quién le comunicó del naufragio del bergantín ballenero “Fleury”, ocurrido el 6 de noviembre recién pasado y que había sido portador de las primeras comunicaciones epistolares de Guillermos al Intendente de Chiloé.

La nave había naufragado en el Estrecho hacia el 6 de noviembre a la cuadra del Cabo Providencia.  Guillermos había tomado contacto con una parte de la tripulación, que se había separado del grupo principal de náufragos por orden de su capitán Carlos Hathaway.

Y Guillermos era un caballero del mar: no dejaría a esos marineros extranjeros abandonados en las costas y las aguas de los canales australes.

El capitán de la “Ancud” decidió entonces envió una chalupa al rescate de los tripulantes naufragados y atracó la goleta en una isla cercana, en espera de las demás embarcaciones con los náufragos rescatados. Hacia las 22.20 hs. de la noche la chalupa de la “Ancud” y las dos embarcaciones francesas llegaron hasta la goleta, portando un total  de 19 personas, entre las cuales el propio capitán del “Fleury”, los 2 pilotos, 10 marineros y algunos pasajeros. 

A continuación, las dos chalupas de la goleta fueron izadas a bordo y las dos del barco siniestrado fueron aseguradas a popa para ser llevadas a remolque,  y hacia medianoche continuaron ruta hacia Chiloé.


                                                                                                                                                       Jueves 30 de noviembre
al sábado 2 de diciembre:
del golfo de Penas
al golfo de Corcovado


Desde la madrugada del jueves 30 de noviembre enfrentaron las proximidades del golfo de Penas: vientos recios, el cielo claro pero la mar muy gruesa.  Hacia las 2 y media de la madrugada, dando fuertes bandazos la goleta recibió dos fuertes golpes de agua por la banda de babor, los que llenaron de agua una de las chalupas embarcadas además del agua que ingresó por la escotilla mayor.

El buque avanzaba muy dificultosamente pero hacía mucho agua. Al despuntar el alba hacia las 6 de la mañana divisaron el cabo Raper y pudieron percatarse que el golpe de mar había reventado una tabla del costado de babor a la altura de la jarcia mayor.  Guillermos ordenó reparar de inmediato la avería durante la navegación, colocando una tabla con lona alquitranada.

Aún así, la goleta “Ancud” se esforzaba intensamente con la mar gruesa, considerando el peso de las dos chalupas embarcadas, el arrastre de las dos chalupas rescatadas del naufragio y los treinta y un individuos en total que iban a bordo.  Escribió Guillermos en su Bitácora: “A las 7 a.m. la mar era terrible, las rayas de mareas i el viento recio del S, lo que  a veces me hacía tener cuidado por la goleta.  En una de estas fuertes amrejadas, la chalupa más de a popa se fue a pique.  La mar estaba tan elevada que nos reventó el remolque de la otra, por lo cual tuve que forzar la vela para andar a la par con las olas, pues cada una nos parecía nos iba a caer encima.” ( )

Al mediodía del jueves 30 de noviembre, estaban enfrentando la punta Pringle a su estribor, recibiendo todavía las fuertes marejadas y vientos del golfo de Penas, las que volcaron la otra chalupa a remolque por algunos momentos pero después volvió a continuar navegando.

Ese jueves 30 los dioses del mar se desencadenaron en toda su furia: hacia las 5 y media de la tarde estaban frente al cabo Taitao, pero las olas eran tan fuertes que una de ellas hizo reventar el remolque de la chalupa con lo que perdieron la segunda de éstas.

Hacia las 7 de la tarde la mar estaba “terrible” al decir de Guillermos y avistaron la isla Tenquehuen también conocido como cabo Grande, mientras seguían intentando ingresar al canal Darwin, pero debido a la fuerza de la mar, prefirieron otro rumbo.

Ya en la madrugada del viernes 1° de diciembre, la neblina apenas dejaba ver a escasas millas adelante.  Un claro que tuvieron hacia las 8 de la mañana les permitió percibir la isla Guamblin, mientras la costa de las islas del archipiélago de los Chonos, en la banda de estribor de la goleta continuaba cubierta de neblina.

Al mediodía ya tuvieron cielos claros y pasaron a la cuadra de  isla Ipun, siempre recibiendo las fuertes marejadas del océano Pacífico.  A principios de la tarde avanzaron hasta las cercanías de la isla Guafo, para enfrentar el golfo de Corcovado.  En el resto de la tarde y principios de la noche, siguieron rumbo NNE. con viento moderado pero manteniéndose la costa cubierta de neblinas.

Desde la media tarde hasta bien entrada la noche siguieron enfrentando mar muy crecida y contínuas rayas de mareas, mientras el cielo amenazaba con lluvias y neblina.

El sábado 2 de diciembre lo ocuparon en intentar atravesar el golfo de Corcovado para ingresar en el golfo de Ancud y aprovechar las aguas interiores más tranquilas del archipiélago.

Toda la noche y madrugada de ese sábado continuaron recibiendo vientos recios del W,  y lloviznas arrachadas, hasta principios de la mañana cuando divisaron a babor la isla San Pedro, prefiriendo entonces el capitán Guillermos tratar de acercarse a la costa para capear los vientos y mareas.

Una gran alegría invadió a los tripulantes de la “Ancud”, contento que contagió en parte a los náufragos franceses que viajaban apretujados en la embarcación: ¡estaban ya a la vista de la isla grande de Chiloé…y sentían que se acercaban al fin de la travesía!

Cerca de isla San Pedro pasó entre dos islotes rocosos Caduhuapi y Conoitad para intentar escapar de la marea del Corcovado.  Una marea fuerte a favor que comenzaron a recibir desde la 8 de la mañana impulsó aún más la embarcación, de manera que hacia las 10 pudieron percibir la isla Laitec en la banda de babor.

Mientras el cielo continuaba nublado y amnazante y con la marea favorable pasaron hacia las 3 de la tarde a la altura de punta Centinela, donde la marejada hizo ingresar bastante agua a la embarcación.  Mientras los tripulantes se daban a la tarea de achicar el agua, la embarcación seguía rumbo al NE., de manera que hacia las 10 de la noche pasaron la punta E. de las islas Chaulinec por el canal Apiao.

A medianoche iban pasando por la altura de las islas Chauques: estaban cada vez más cerca de su destino y alguna impaciencia comenzaba a sentirse entre los tripulantes.


Domingo 3
a lunes 4 de diciembre:
una breve recalada en Calbuco


Desde la madrugada del domingo 3 de diciembre el viento roló al SSW, agregándose nuevamente chubascos intensos por lo que debieron arriar las velas y empujados por la marejada se aproximaron a la isla Tabon, en las proximidades del golfo de Calbuco.  Pero, además, la tripulación y su abultado equipaje se encontraban faltosa de agua potable, por lo que Guillermos hacia las 4 de la tarde fondeó en la entrada de la bahía de Calbuco en las proximidades de la punta Caicaen.

Mientras una parte de la tripulación hacía aguada en las playas de la punta Caicaen, el capitán  Guillermos se embarcó en una chalupa con el voluntario Bernardo Phillipi y el capitán Hathaway del bergantín siniestrado, para informar al Gobernador del Departamento los pormenores del naufragio.    Los cuatro regresaron a la “Ancud” hacia medianoche y la autoridad departamental pudo imponerse de las condiciones en que venían los náufragos.

En la madrugada del lunes 4 de diciembre, el capitán Guillermos decidió enviar a Ancud una chalupa con cinco marineros, en la que iban Phillipi y Hathaway a fin de adelantarse a comunicar al Intendente Espiñeira de la llegada de la “Ancud”.  Los vientos continuaban dominando del SW., por lo que hacia las 8 de la mañana Guillermos decidió levar anclas y emprender la ruta hacia Ancud.  Después de pasar a la altura de la isla Lagartija, hacia las 5 de la tarde la marea del canal de Chacao estaba creciente, por lo que recalaron en la bahía de Chacao en espera de mareas favorables.

Hacia las 23 horas con alguna condición mejor siguieron ruta, pasando a la cuadra de isla Quinterquen, mientras seguía soplando un viento del sur.


Martes 5 de diciembre:
la llegada de la goleta “Ancud”
a San Carlos de Ancud


Hacia la 1 de la madrugada del martes 5 de diciembre, y habiendo calmado los vientos, continuaron a remo remolcados por la chalupa.  A esa hora vino otro bote desde Ancud para ayudar en la faena de remolque.  Hacia las 2 y media de la mañana pasaron a la altura de isla Cochinos y a las 3 dieron fondo a una media cuadra frente al muelle de San Carlos de Ancud.

Comenzaron a desembarcar a los náufragos y en medio de la oscuridad de la noche calma y la claridad de la luna, el cura párroco de Ancud hizo sonar repetidamente su campana, para despertar al vecindario.

Lentamente, en medio de la oscuridad, la playa de Ancud se fue llenando de  voces y de algarabia.

El capitán Guillermos se sintió de pronto conmovido por las emociones que se mezclaban entre las gentes en la playa: unas silenciosas lágrimas corrieron por sus mejillas, mientras los náufragos eran atendidos en tierra y los tripulantes que habían regresado, se abrazaban ruidosamente con sus familiares.

Se desembarcaron las velas y se aseguró la goleta con cables desde la playa; entonces, Juan Guillermos descendió a tierra en una chalupa. 

En la playa lo esperaba orgulloso el Intendente Domingo Espiñeira, ante el cual el recio marino inglés-chileno se plantó firme:

- Misión cumplida, señor Gobernador, dijo Guillermos con voz potente y emocionada, mientras los demás marinos bajaban sus enseres y se abrazaban a sus familiares.
- La Patria tiene héroes vivientes, le contestó Espiñeira orgulloso, mientras saludaba al marino con efusión.

Así, la goleta “Ancud”, su capitán y sus tripulantes, habían entrado en la Historia.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Y DOCUMENTALES


En la elaboración de este ensayo, se consultaron además de las fuentes orales ya mencionadas, numerosas fuentes ya publicadas, algunas fuentes inéditas (que se encuentran en el Archivo Nacional y el Museo del Instituto Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada), ciertas Cartas de Navegación para comprender la ruta seguida por la expedición y colecciones periódicas varias.


Fuentes publicadas


Anrique, N.: La Goleta de Guerra “Ancud” toma posesión del Estrecho de Magallanes.  Anales de la Universidad de Chile.  Tomo CVIII, Santiago, 1901.  (pp. 807-877 y 931-985).

Barros Arana, D.: Un decenio de la Historia de Chile (1841-1851). (2 vols.) Santiago, 1913.

Barros Arana, D.: Historia General de Chile. Santiago, 1884.

Braun Menéndez, A.: Fuerte  Bulnes.  Santiago, 1997.  Ed. Fco. De Aguirre.

Chaigneau, J.F.: Derrotero del Estrecho de Magallanes. Anuario Hidrográfico de la Marina de Chile. Vol. 22. Valparaíso, 1900. Talleres Hidrográficos de la Armada.

Darwin, Ch.: The voyage of the Beagle. N. York, 1962. The Natural History Library. Anchor Books.

Diario de Guerra del Fuerte Bulnes. 1844-1850.  Punta Arenas, 1998.  Ed. de la Universidad de Magallanes.

Encina, F.A.: Historia de Chile. (37 vols.) Santiago, 1983.  Ed. Ercilla.

Macías, A.: La goleta Ancud.  Frutillar, 1999.

Martinic, M.: Historia de la región magallánica.  (2 vols.) Punta Arenas, 1997.  Ed. de la Universidad de Magallanes.

Miller, C.: Viaje de la goleta de guerra “Ancud” para tomar posesión del Estrecho de Magallanes.  El práctico D. Carlos Miller. Ancud, 1901.


Fuentes inéditas


Archivo Correspondencia Intendencia de Chiloé. 1840-1850. 

Bitacora de la Goleta de Guerra “Ancud”. 1843. (Museo del Instituto Hidrográfico de la Armada).


Cartas de navegación


Carta N° 54 “Cabo Tablas – Isla Guafo”.  Valparaíso, 1955. Armada de Chile.

Carta N° 709.  “Golfo de Ancud”. Valparaíso, 1951. IHACH.

Carta N° 716 “Islas Desertores a Islas Guaitecas”.  Valparaíso, 1988.  IHACH.

Carta N° 801. “Canal Moraleda. Islas Guaitecas a Puerto Lagunas”. Valparaíso, 1984. IHACH.

Armada de Chile:  Atlas Hidrográfico de Chile.   Valparaíso, 1988. Instituto Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile. 


Colecciones


Anuario Hidrográfico de la Marina de Chile. Santiago de Chile. (1875-1928)

Diario “El Magallanes”.  Punta Arenas. (1900-1910).

 

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CONTRIBUCIONES PARA UNA HISTORIA DEL 1º DE MAYO EN MAGALLANES


PROLOGO

 

En el prólogo a la edición alemana de 1890 del “Manifiesto del Partido Comunista”, Engels escribía: “...Pues hoy, en el momento en que escribo estas líneas, el proletariado de Europa y América pasa revista a sus fuerzas, movilizadas por vez primera en un solo ejército, bajo la misma bandera y para un objetivo inmediato: la fijación legal de la jornada normal de ocho horas, proclamada ya en 1866 por el congreso de la Internacional celebrado en Ginebra y de nuevo en 1889 por el congreso obrero de París.  El espectáculo de hoy demostrará a los capitalistas y a los terratenientes de todos los países que, en efecto, los proletarios de todos los países están unidos. ¡Oh si Marx estuviese a mi lado para verlo con sus propios ojos!. F. Engels. Londres, 1 de mayo de 1890.” ( ).  Ya en los años del último decenio del siglo XIX, los trabajadores del mundo conmemoraban en el mundo y en Inglaterra, como podemos apreciar, esta fecha histórica.

Mientras tanto, en Magallanes, en el último confín austral del planeta, se incubaban las ideas, los valores, las fuerzas y la organización que pocos años más tarde harían posible que un grupo de obreros realizara una conmemoración del 1° de mayo, la primera en su género en la Patagonia.

Este ensayo tiene por objeto contribuir a rescatar esa parte de la memoria histórica de la región magallánica y patagónica y de sus trabajadores: la de los 1° de Mayo, a lo largo de un siglo y medio de recuerdos y luchas.

Manuel Luis Rodríguez U.


Punta Arenas, 1° de mayo de 2004.

 


INTRODUCCION:
LOS MARTIRES DE CHICAGO
Y EL 1° DE MAYO DE 1886

 


La contradicción en los años 60 del siglo XIX entre los Estados del Norte y los Estados del Sur en los EE.UU. de Norteamérica, producto del choque entre una economía latifundista-esclavista en el Sur ( ) frente a la del Norte, basada en el desarrollo industrial y granjero de base de trabajo asalariada, condujo, en virtud de las necesidades de los estados meridionales, ampliación del mercado interior, del comercio, principalmente con Inglaterra, búsqueda de fuentes de materias primas, y la ampliación de la base del mercado de mano de obra; a la guerra conocida como Guerra Civil Norteamericana que discurrió entre los años 1861-1865.

 En plena Guerra Civil (1862), el partido Republicano, dirigido por A. Lincoln, que expresaba los intereses de la gran burguesía nordista, dictó un ley llamada Homestead Act que, a la vez que privaba a los latifundistas del Sur de la posibilidad de obtención de tierras vírgenes y, en acertado aserto de Karl Marx, de "una esquilmación del suelo de manera brutal" ( ) , asestaba un durísimo golpe a la economía esclavista y resolvía el problema agrario de la ciudadanía del Norte.

 

Los orígenes del movimiento obrero estadounidense

 

La incorporación del proletariado a la lucha contra el esclavismo era condición necesaria para su propia autoorganización debido a que "En los Estados Unidos de América, el movimiento obrero no podía salir de su postración mientras un parte de la República siguiese mancillada por la institución de la esclavitud. El trabajo de los blancos no puede emanciparse allí donde está eslavizado el trabajo de los negros. De la muerte de la esclavitud brotó inmediatamente una vida nueva y rejuvenecida. El primer fruto de la Guerra de Secesión fue la campaña de agitación por la jornada de ocho horas, que se extendió con la velocidad de la locomotora desde el Océano Atlántico al Pacífico, desde Nueva Inglaterra a California" ( ).

La válvula de escape a las contradicciones sociales que pretendía la Homestead Act era una forma realmente relativa de relajación de tensiones. Maurice Niveau, renombrado historiador, ha señalado que "contrariamente a lo que podría pensarse, los inmigrantes del siglo XIX no fueron, más que en casos excepcionales, los pioneros de la frontera. Permanecieron en el Este y se instalaron en las ciudades donde fueron a engrosar las filas de la mano de obra obrera. En 1860, el 60% de los 2.200.000 inmigrantes que vivían en los Estados Unidos se habían instalado en los estados de Nueva York, Pennsilvania, Massachusetts y Ohio. En 1900, el 40% de los inmigrantes vivían en ciudades de más de 100.000 habitantes. Mano de obra móvil y adaptable para la industria y el comercio, carecían de los medios financieros para desplazarse hacia el Oeste y dudaban en lanzarse a una agricultura extensiva de la que desconocían los métodos de trabajo" (Historia de los hechos económicos contemporáneos)

La formación de la clase proletaria en Norteamérica, procedente de la inmigración de Europa y Asia -hasta 1870 la mayoría llegan de Inglaterra y Alemania, más tarde de la Europa nórdica y del Este- tuvo características que marcaron, y aún marcan, el desarrollo organizativo independiente.  Hacia 1880, con la desaparición de la frontera, la oposición de los sindicatos obreros se hizo más viva mientras que los empresarios defendían, evidentemente, la libertad de entrada que creaba una competencia más aguda del lado de la oferta de trabajo.

Esta extraordinaria aportación de mano de obra inmigrante extranjera pudo, en un momento u otro, presionar sobre los salarios. Sin embargo, a largo plazo, representó una ayuda suplementaria al éxito económico de este inmenso país que, globalmente, jamás ha tenido exceso de mano de obra. Si los inmigrantes permanecían en el nordeste industrial del país, el resto de la población supo hacer retroceder la frontera hacia el Pacífico, y este movimiento hacia el Oeste constituye uno de los rasgos característicos tanto de la epopeya como de la historia económica de los Estados Unidos. El western es cualquier cosa menos un mito, puesto que ha modelado profundamente el aspecto y el estilo de los Estados Unidos de América.

A fines de los años 80 del siglo XIX, una vez colonizado todo el Oeste, "dejó de funcionar la importante válvula de desahogo que había estorbado la formación de la permanente clase de los proletarios." ( ).

La fisura que introdujo la epopeya de la marcha hacia el Oeste consolidó el status "aristocrático"de los viejos ciudadanos norteamericanos que generó asociaciones de obreros fuertemente cerradas, dejando al margen a los inmigrantes nuevos, a los negros y amerindios, frenando el fortalecimiento de organizaciones que agrupasen a toda la clase y haciendo prevalecer "el frenesí de empresa" ( ). Este hecho explica, en parte, la dificultad que históricamente ha tenido la clase obrera en Norteamérica para la formación de sociedades que representasen sus intereses, aún existiendo las mejores condiciones objetivas para el surgimiento de poderosísimas fuerzas sindicales y políticas. A su vez, la gran burguesía pudo, merced a estas favorables condiciones, poner en vigor códigos antinegros en 1885 y 1886 y permitió salir a la luz organizaciones racistas como el Ku Kux Klan.

La victoria del Norte en la Guerra Civil consiguió la unificación económica y política del país posibilitando el rápido desarrollo del capitalismo tanto en la esfera industrial como financiera y agícola (vía del granjero). Si en 1840 EE.UU. eran la quinta potencia industrial del mundo, en 1850 ascendía al cuarto lugar, en 1860 era ya la segunda fuerza para, en 1894, ponerse a la cabeza desplazando a Inglaterra. Sólo baste fijarse, para darse cuenta de esa tremenda espansión, que en 1895 producía 7 veces más que en 1860 (¡sólo 35 años antes!) y que entre 1850 y 1860 ¡¡se triplicó el quilometraje de la red de ferrocarriles, alcanzando ya 50.000 km.!!

El crecimiento de la industria era el crecimiento del movimiento proletario y así, en 1886 son fundadas las asociaciones Caballeros del Trabajo ( Khigths of Labour) y la Federación de Sindicatos Organizados de Estados Unidos y Canadá (Federation of Organized Trade and Labour Unions of the United States and Canada), esta última precursora de la AFL.

Ya hacia 1866, algunas organizaciones obreras planteaban la demanda de la jornada de ocho horas.  Marx cita en “El Capital” que “...el congreso  obrero general de Baltimore (16 agosto 1866) declara: ‘la primera y la más importante exigencia de los tiempos presentes, si queremos redimir al trabajo de este país, es la promulgación de una ley fijando en ocho horas para todos los Estados Unidos la jornada normal de trabajo’.  Coincidiendo con esto a comienzos de septiembre de 1866, el Congreso Obrero Internacional de Ginebra acordaba a propuesta del Consejo General de Londres ‘declaramos que la limitación de la jornada de trabajo es una condición previa, sin la cual deberán fracasar necesariamente todas las demás aspiraciones de emancipación...proponemos  8 horas de trabajo como límite legal de la jornada.” ( )

 Por lo tanto, la idea y la demanda de la jornada de 8 horas de trabajo, constituye un patrimonio histórico de los trabajadores, por lo menos desde mediados de la década de los sesenta del siglo XIX.

El nacimiento de estas organizaciones ya profundamente obreras vino de la mano de la gran crisis de 1882 que consolidó al grupo Morgan como líder financiero mundial y arrojó a millones de personas al desempleo. Como escribía el periódico obrero de Chicago, The Alarm (del 11.07.1885) "Los obreros pueden pasar hambre libremente, mendigar libremente, pueden, incluso, morir de hambre libremente, pero no son libres de hacerse ni siquiera esclavos". La tasa de desempleo trajo la presión a la baja de los salarios, el aumento de la plusvalía absoluta, la disminución de la duración media de vida aumentando muy enérgicamente la mortalidad ( ), la subida de los alquileres de vivienda, las pésimas condiciones higiénicas, etc.

La fuerte presión sobre la capacidad de reproducción vital de los trabajadores, es decir, los salarios, (se ha calculado que para 1883 las necesidades básicas sólo podrían cubrirse con 755 dólares/año, pero los salarios medios apenas alcanzaban los 552 dólares/año) promovió el flujo al trabajo de las mujeres y los niños: "el valor de la fuerza de trabajo no se determinaba ya – escribe Carlos Marx- por el tiempo de trabajo necesario para el sustento del obrero adulto individual, sino por el tiempo de trabajo indispensable para el sostenimiento de la familia obrera. La maquinaria, al lanzar al mercado de trabajo a todos los individuos de la familia obrera, distribuye entre toda su familia el valor de la fuerza de trabajo de su jefe" (El Capital, Tomo I). Esta situación envilecía a los propios trabajadores ya que "antes, el obrero vendía su propia fuerza de trabajo, disponiendo de ella como individuo formalmente libre. Ahora, vende a su mujer y a su hijo. Se convierte en esclavista" (Karl Marx, El Capital, Tomo I). En los años 80, alrededor del 33 % del presupuesto familiar lo aportaban las mujeres y los niños estadounidenses, cobrando, como regla general, dos veces menos a igual trabajo que un adulto varón. Samuel Gompers, representante del Sindicato de los Cigarreros describía así la situación del trabajo infantil. "He visto a niños de seis, siete u ocho años, sentados en el suelo en medio de una habitación sucia y llena de polvo, desmenuzando el tabaco. Muchos de ellos no podían sobreponerse a la necesidad de dormir por la fatiga y la larga jornada y caían sobre los fardos de tabaco". (Proceedings of the American Federation of Labour, 1881-1888. Convention 1881).

La acumulación capitalista agita la lucha de clases

A pesar de que los EE.UU. tenían un elevado índice de maquinaria automatizada (en 1885 el gobierno inglés compró a los Estados Unidos las máquinas-herramientas necesarias para la instalación de una fábrica de cañones. El método de piezas intercambiables quedaba desde entonces bautizado con el nombre de ´sistema americano´, Maurice Niveau, op. cit.), la jornada de trabajo se mantenía entre las 10 y las 12 horas diarias como media y hasta 15, incluyendo domingo y festivos, en multitud de casos, aumentando los ritmos y la tensión y haciendo insoportables las condiciones en las instalaciones fabriles.

La explosiva situación fue prevenida por el Estado decretando draconianas leyes antiobreras como la prohibición de realizar huelgas bajo pena de 100 dólares o seis meses de prisión y la confección de "listas negras" donde se incluían a los trabajadores multados. A guisa de ejemplo, la Missouri Pacific estaba en posesión de una de ellas que incluía a 470 obreros significados en las reivindicaciones. A fin de propagar esas listas y poder reprimir al movimiento, la burguesía fundó en 1872 las Citizen´s Associations (Asociaciones de Empresarios) en Nueva York, por medio de 400 capitalistas que aportaron 1.000 dólares cada uno. La creación de un fondo que combatiera la lucha por la reducción de la jornada laboral era uno de los puntos primordiales de su razón de ser. En 1885 se organizó, con la participación activa de los partidos Republicano y Demócrata, el Comité de Seguridad Pública , con el objeto de sostener una lucha abierta frente a los obreros. Todo esto dio lugar a congresos anuales de empresarios de Maine, New Hampshire, Rodhe Island, Vermont, Connecticut y Massachusetts, donde se discutían y hacían públicas las listas negras y se instituía el denominado "juramento de hierro", que consistía en que el obrero se "obligaba" mediante un escrito a no ser miembro de ninguna organización obrera. Aún, si todo ello no fuese suficiente, podría siempre utilizarse la célebre policía secreta Pinkerton.

La concentración en grandes empresas, el movimiento de las asociaciones de trabajadores y las propias condiciones de trabajo, hicieron aparecer periódicos obreros como “Laborer” (Massachusetts), “Labor Tribune” (Pittsburg), “Journal of United Labor” (órgano de la Orden de los Caballeros del Trabajo), el “John Swinton´s Paper” (boletín editado y financiado con los propios recursos del periodista Swinton de octubre de 1883 a agosto de 1887) y, sobre todos ellos, “Alarm”, periódico en inglés, cuyo director era Albert Parsons y “Arbeiter Zeitung”, periódico en alemán que dirigía August Spies.

Ya hemos hecho anteriormente mención a la Orden de los Caballeros del Trabajo, fundada en 1868 por Uriah Stephens, que en 1886 agrupaba a 703.000 miembros, admitiendo en su seno tanto a los trabajadores en activo como a los que estaban en el paro, a los hombres como a las mujeres, a los blancos, asiáticos y negros ( ), manifestando con ello un hondo internacionalismo. Era, como la caracterizó Engels, la primera organización nacional fundada por toda la clase obrera de los Estados Unidos. En sus bases programáticas se hacía expresa mención a la igualdad de remuneración del trabajo masculino y femenino, a la igualdad de derechos del hombre blanco y de color, a la prohibición del trabajo infantil y a la reducción de la jornada a las 8 horas. Esta organización, careciendo de las teorizaciones del socialismo científico, de temple ideológico y un programa consecuente, fue perdiendo su fuerza combativa y en 1878, cuando al frente de la misma se puso a Terence Powderly, quién gradualmente se deslizó hacia posiciones conservadoras.

Dentro de la estructura de las uniones sindicales se significaron los "maestros de los gremios", auténtica "sangre azul" de los proletarios, cuyo status social de "viejos emigrantes" y su más alta calificación los hacía más fácilmente recolocables que a sus "nuevos" hermanos de clase cuya inmensa mayoría desconocían el idioma inglés. Esto ejercía un efecto de freno sobre la toma de conciencia del movimiento.

Las uniones sindicales se sumaron en 1886 a la Federación de los Sindicatos Organizados de EE.UU. y Canadá formando la Federación Americana del Trabajo - AFL (American Federation of Labor) que, a pesar de que en su congreso fundacional indicara la necesidad de unión de los trabajadores de todo el mundo para su defensa y beneficio mutuo, poco a poco de su seno fueron naciendo las contradicciones que habían acumulado a lo largo del tiempo.

En 1881, en el congreso de Pittsburg, se presentaron dos plataformas: la que defendía el carácter masivo de la organización, más allá de sus oficios, calificaciones y origen, proponiendo una dirección con la más amplia y completa representatividad y la que se proponía el encerramiento en las viejas organizaciones gremiales. El tumultuoso congreso vio como se levantaban voces para la forja de una unión lo más amplia posible del conjunto de los obreros. Los congresistas Weber y John Kinner, delegados de los tipógrafos de Pittsburgh y de los portuarios de Boston, respectivamente, del influyente dirigente Lyman Brandt y, sobre todos ellos, la figura del líder negro Jeremiah Grandison, miembro de los Caballeros del Trabajo de Pittsburgh, que declaró que muchos obreros, blancos y negros, no poseían un oficio y que eso no podía impedir su ingreso en la nueva asociación. Frente a estos, se alzaron John Jarrett, Thomas Hennebery y Samuel Grompers que manifestaron amplia y rotundamente su animadversión por los trabajadores no cualificados y su temor a que la asociación tuviera "algún tinte político" y que, al fin, esto confluyera, como lo había expuesto Jeremiah Grandison, en que los trabajadores crearan, por ellos mismos, un partido independiente de los partidos de la burguesía.

En este congreso se adoptó el nombre de Federación de los Sindicatos Organizados de Estados Unidos y Canadá (Federation of Organized Trades and Labor Unions of the United States and Canada ). El programa, de contenido clasista indicaba: "La historia de los obreros asalariados de todos los países no es sino la historia de la lucha y la miseria constantes engendradas por la ignorancia y la desunión"(AFL, Proceedings). Se hizo una especial mención a la solidaridad con la lucha del pueblo irlandés contra el yugo británico y la simpatía con todos los pueblos que luchaban por su libertad e igualdad.

La Federación, a pesar de las zancadillas de dirigentes como S. Gompers, Peter McGuire o A. Strasser, adoptó la importante resolución en el congreso de 1884 de exigir la jornada de 8 horas, poniendo como fecha de entrada en vigor el 1 de mayo de 1886.

 

Primeros pasos en la política independiente
 de los trabajadores

 

El trabajo imbécil del "sindicalismo puro" y la actitud abiertamente escisionista de algunos de los dirigentes, fue duramente criticado por Parsons desde la tribuna del periódico Alarm, exponiendo con firme crudeza que las tesis mantenidas por líderes del AFL conducían directamente a la "armonía" entre el capital y el trabajo, algo que el gran revolucionario tachaba, justamente, de inconcebible.

Paralelamente, junto a las organizaciones de tipo sindical fue desarrollándose un movimiento político independiente, no sin altibajos y duras pruebas. En el Partido Obrero Socialista de América, fundado en 1876, convivían junto a posiciones marxistas, "viejos ropajes intelectuales" ( ). A pesar de que en el seno del Partido desarrollaban una amplia actividad militantes tan relevantes como O. Weydemeyer, H. Schlüter, F. Sorge y J.P. McDonnell, director éste del Labor Standart, merced a la inmadurez del conjunto de la militancia, cayó bajo la influencia de Phillip Van Patten y su círculo de lassalleanos, empujándolo hacia el oportunismo y el sectarismo, negando la necesidad de lucha en el seno de los sindicatos y reafirmando, paralela y consustancialmente, la única vía parlamentaria. El grupo más consciente, el de Chicago, con Albert Parsons, August Spies, Michael Schwab y Samuel Fielden al frente, se desligó del Partido emprendiendo el combate para organizar al proletariado.

Los trabajadores de Chicago en 1878-1879, promovieron a diputados a sus más firmes defensores, tanto al Consejo Municipal, al Senado como a la Cámara de Representantes del Estado de Illinois. En estas elecciones Albert Parsons fue elegido diputado al Consejo Municipal por el 14 distrito de Chicago, mas esa elección fue revocada ya que, bajo presión de la Street Car Company, los miembros de la comisión electoral "rectificaron" las papeletas de votación.

En 1880 el Partido Obrero Socialista de América se escindió y un grupo fundó en 1881 el Partido Revolucionario con dos corrientes que se manifestaron contrarias en el congreso de Pittsburg de 1883: la anarquista de Nueva York, seguidora de Johann Most y el grupo de Chicago de Parsons y Spies, bajo una forma peculiar de anarcosindicalismo muy influenciado por el marxismo. El grupo de Chicago manifestó en ese congreso tanto la imperiosa necesidad del trabajo dentro de los sindicatos como que el capitalismo sólo podría derrumbarse mediante métodos revolucionarios. Spies llegó a declarar en este congreso. "El programa de Pittsburgh es secundario; ¡ nuestro programa es el Manifiesto Comunista !". El grupo de Parsons y Spies, ya en el fondo un partido proletario, llegó a tener solamente en Chicago más de 5.000 afiliados y marcaba el camino a seguir en la Central Obrera de Chicago que se había fundado en 1884 por trece sindicatos que se desgajaron de la conservadora Federación de los Sindicatos Organizados y que en 1886, ya conformaba 20 sindicatos.

En marzo de 1886 la lucha por la reducción de la jornada laboral desembocó en una huelga general donde participaron más de 320.000 obreros, tanto de los cualificados como los que no lo eran, los organizados como los que no lo estaban, los "viejos norteamericanos" como los "nuevos", los de lengua inglesa como los que tenían el alemán, sueco, polaco, italiano, ruso u otros como idioma, los blancos como los negros o los orientales. Había estallado la primera manifestación unitaria del proletariado en los EE.UU. Las bárbaras condiciones arrastradas desde 1881 con lock-outs, la venta de los intereses obreros por dirigentes como Terence Powderly, los abusos, la contratación de esquiroles, la intervención de los agentes de la Pinkerton, fueron la escuela donde aprendieron los rudimentos de la solidaridad de clase.

En el curso de los acontecimientos fueron surgiendo nuevas uniones sindicales y Parsons se convirtió en el alma y la cabeza de todo el movimiento. En Chicago se fundaron las organizaciones alemana e inglesa de albañiles, caldereros, empapeladores, etc. bajo la consigna de las 8 horas. De igual forma los mineros de Pennsylvania, los conductores y mecánicos de Baltimore, los cigarreros de Nueva York, los picapedreros de Chicago...

En febrero de 1886, la Street Railway Company de Minesota y la Studebaker Company de Indiana tuvieron que claudicar ante la masiva exigencia obrera. Los conductores de Nueva York consiguieron que la Atlantic-Avenue Railroad redujera la jornada de 18 horas a 12, estimulando la huelga por igual motivo en Baltimore.

En este caldo de cultivo los trabajadores iban aprendiendo que únicamente con su unión y decisivos golpes podrían hacer doblar la rodilla del gigante empresarial.

El 12 de abril la Central Obrera de Nueva York realizó un llamamiento a la movilización de todos los obreros para el 1 de mayo bajo la consigna de las 8 horas. Pese a las propuestas de Parsons y Spies a la unidad con el grupo de Most, estos se negaron a secundar el movimiento. La redacción de la resolución de la Central Obrera de Chicago corrió a cargo de Spies y publicada en Alarm que, desde ese momento, se convirtió en el portavoz por la reducción de la jornada de trabajo.

Parsons, Spies, Fielden y Schwab recorrieron entonces, de mitin en mitin, de reunión en reunión, los estados del Medio Oeste explicando, informando y alentando al proletariado a la manifestación de mayo. A la vez Neebe y el propio Parsons ayudaron e instruyeron a los trabajadores del matadero de Chicago a fundar un sindicato que se manifestó públicamente por la redución de la jornada (en el matadero se llegaban a trabajar 16 horas diarias) y denunció a los antigüos líderes de las uniones sindicales que arguían que de implantarse la jornada de 8 horas, los trabajadores debieran cobrar la mitad del salario.

El primer ensayo general del movimiento se produjo el 15 de marzo de 1886 cuando miles de trabajadores desfilaron hasta el West Side Turner Hall con pancartas alusivas a la igualdad de salarios, contra el trabajo infantil y la jornada de 8 horas. Aquella sala de 2.000 localidades vio llenar su espacio en unos 4.000 y otros 3.000 que, al no poder acceder al recinto, organizaron mítines en las calles confluyentes. El 10 de abril, otra masiva manifestación obrera reunió a 12.000 trabajadores y se manifestó en solidaridad con los estibadores en lucha.

La prensa burguesa manifestaba cínicamente "comprensión" y "simpatía" hacia los trabajadores mas, se indignaba con las "abusivas" reivindicaciones instando a que cada huelguista fuera encarcelado produciendo un "benéfico terror en la clase trabajadora" ( The Chicago Tribune). De esta forma se confirmaba lo que Karl Marx había demostrado en el Capital: "en la historia de la producción capitalista, la reglamentación de la jornada laboral se nos revela como una lucha que se libra en torno a los límites de la jornada; lucha ventilada entre el capitalista universal, o sea, la clase capitalista, de un lado,[prensa burguesa incluida, añadimos nosotros] y de otro, el obrero universal, o sea, la clase obrera" ( ).

Las contradiciones y la lucha de clases llegaron al punto que el mismo Presidente Cleveland, el 22 de abril dirigió, por vez primera en la historia de los Estados Unidos, un mensaje a la Nación sobre la específica problemática obrera, expresando la preocupación que embargaba a los capitalistas.

 

El gran combate de los obreros
 por las ocho horas

 

A finales de abril la inmensa mayoría de las organizaciones obreras se había posicionado a favor de la implantación general de la jornada de 8 horas, insistiendo, a su vez la práctica totalidad, en la subida de salarios, el reconocimiento de las organizaciones sindicales y los derechos de la mujer, así como la prohibición del trabajo realizado por niños. Para estas fechas unos 150.000 trabajadores ya habían logrado la reducción efectiva de la jornada, principalmente las grandes agrupaciones fabriles de Chicago, Nueva York, Baltimore, Cincinnati y Milwaukee, pero 190.000 no habían logrado la ansiada reivindicación principal. De esta forma, el 1 de mayo de 1886 comenzó el movimiento total del proletariado y la mayor huelga en la historia de los Estados Unidos.

En Nueva York, la Central Obrera reunió en Union Square a 20.000 trabajadores, muchos de los cuales ya habían conseguido la reivindicación, prueba de que la solidaridad y conciencia de clase había calado muy hondo entre ellos.

En Milwaukee el 1 de mayo unos 10.000 obreros se declararon en huelga y tras provocaciones y cargas con disparos de la policía, la manifestación acabó con varios muertos entre los trabajadores. Al día siguiente grupos de piquetes recorrieron la ciudad preparando la huelga general.

El gobernador de Wisconsin, J.M.Rusk convocó una reunión urgente y junto al alcalde y al sheriff pidió la inmediata ayuda militar para sofocar la huelga. Los obreros en manifestación pacífica, pidieron la jornada de 8 horas y, ante la negativa de los patronos, el comité de huelga declaró el paro general. Por toda respuesta, la patronal despidió a todos los trabajadores. Estos comenzaron un mitin cuando, las tropas pedidas por el gobernador Rusk, acantonadas previamente en la región de Bay View, dispararon contra los obreros produciéndose varios muertos y heridos.

La represión pretendía atemorizar al proletariado y a sus líderes pero la ola del movimiento continuaba en ascenso y Chicago, la mayor concentración industrial, se convertía en el centro y eje de la reivindicación.

Por su parte, las huelgas de Chicago comenzaron a fines de abril cuando la fábrica McCormick, después de varias semanas de paro, anunció el lockout. Paralelamente, los cargadores de ferrocarriles eligieron un comité de huelga exigiendo las 8 horas sin disminución de los salarios.

Estamos en 1886.

El 30 de abril, tras la negativa de los patronos, se comenzó la huelga dirigida por el obrero Dick Greydee. La patronal, entonces, contrató a esquiroles. Los trabajadores de guarda-agujas del ferrocarril, en magnífica muestra de solidaridad y organización proletaria, se negaron a coordinar los convoyes cargados por los esquiroles.

El 1 de mayo otros 30.000 obreros se unieron al paro, principalmente los de las fábricas del cobre, siderúrgicos y los de metales. La ciudad quedó paralizada y la Central Obrera convocó un mitin al que acudieron 25.000 obreros ante quienes Parsons, Spies, Fielden y Schawb dirigieron la razón obrera: actuar con resolución y convinción por las justas reivindicaciones.

El 3 de mayo Spies, como representante de la Central Obrera, acudió a un mitin ante la fábrica McCormick y, en el preciso instante en que concluía su discurso, comenzaron a salir los esquiroles, provocando la ira y rabia contenida de los obreros en huelga.

La policía abrió fuego contra la concentración trabajadora resultando seis muertos y multitud de heridos. Ese mismo día, Spies redactó un artículo dirigido a los obreros: "Si ustedes son hombres, si son hijos de antepasados que han derramado su sangre por hacerles libres, deben reunir sus hercúleas fuerzas y destruir este hediondo monstruo que pretende destruirles". La guerra estaba declarada. Mil ejemplares fueron distribuidos esa misma noche en las reuniones celebradas por los trabajadores y se aceptó la propuesta del grupo "Lehr und Mehr Verein", a iniciativa de Engel y Fischer, de celebrar, al día siguiente, en la Plaza de Haymarket, un mitin de protesta contra la matanza.

El 4 de mayo a las siete y media de la noche, unos tres mil trabajadores se acercaron a la plaza. Los oradores Spies, Parsons y Fielden condenaron con vibrantes discursos la actuación de la patronal y de la policía.

Spies informó del desarrollo del paro y de los acontecimientos de las últimas 48 horas. Dio cuenta de que las autoridades propalaban infundios acerca del mitin que se estaba celebrando rumoreando que los obreros iban a preparar nuevos disturbios. Aludió severamente a McCornik diciendo que debía responder por el crimen perpetado el 3 de mayo. Que en Chicago unos 30.000 obreros estaban afectados por el lock-out y, literalmente, ellos y sus familias se estaban muriendo de hambre. Criticó a los periódicos burgueses que silenciaban, cuando no tergiversaban los hechos e insultaban a los trabajadores llamándoles "multitudes embrutecidas".

Parsons hizo un brillantísimo y audaz discurso relatando las horribles condiciones de trabajo y vida de los obreros y, manejando hábil e irrefutablemente estadísticas del propio gobierno, señaló que los proletarios tan sólo reciben el 15 % de los bienes que producen, quedándose los capitalistas con el resto. Esplicó las razones de la represión señalando al final de su hermoso discurso: "Yo no estoy aquí para incitar a nadie, sino para exponer los hechos tal y como son, incluso si esto me va a costar la vida antes de que llegue mañana".

Fielden fue el último orador, hablando de la explotación capitalista y de las atrocidades cometidas sobre el movimiento proletario.

En aquel momento comenzó a llover y gran parte de los reunidos en el mitin comenzaron a abandonar la plaza. Entonces, dos grupos de la policía tomaron posiciones ante la tribuna de los oradores. Uno de los oficiales ordenó el inmediato desalojo de la plaza.

Fielden sólo llegó a articular las frase: "Nuestro mitin es pacífico..." cuando una bomba cayó entre los dos grupos en que estaba dividida la fuerza policial, muriendo uno de ellos. La policía comenzó a disparar indiscriminadamente.

La plaza quedó vacía y en silencio, únicamente cortado por los lamentos de los heridos. Había concluído lo que los periódicos burgueses habían denominado "rebelión de Haymarket" y comenzaba el segundo acto de la tragedia: el "proceso de Haymarket".

El estallido de la bomba y la muerte de un policía desataron una feroz represión: "Todas las garantías constitucionales y legales fueron pisoteadas, –escribió F. Sorge – toda garantía de protección individual rechazada, se volvió a imponer en la ciudad el despotismo arbitrario de la policía, la brutal policía de Chicago" (Labor Movement in the United States).

Fueron detenidos todos los activistas obreros, clausurados sus órganos de expresión, se proscribió cualquier reunión obrera y se formaron grupos especiales de matones para preservar la propiedad.

Los dirigentes obreros Spies, Fielden, Fischer, Engel, Neebe, Lingg y Schwab fueron detenidos. Parsons no pudo ser localizado, mas al enterarse de la detención de sus compañeros de lucha, se presentó voluntariamente para sentarse en el banquillo junto a quienes había protagonizado el movimiento.

El fiscal del proceso Grinnell no ocultó el hecho de que estaban siendo juzgados por dirigir la lucha obrera, ni su odio de clase: "ellos no son más culpables que los que los siguen. Condénenles como lección a los demás; ahórquenles para salvaguardar nuestra sociedad".

El Gran Jurado que debía dictaminar sentencia debía estar formado por 12 miembros. De unos mil candidatos propuestos, 6 eran obreros y fueron en la primera ronda rechazados. Así mismo se estudiaron los nombres de los demás por si, en algún momento, hubieran tenido algún tipo de vinculación, bien fuese remotísima, con organizaciones obreras, al final los 12 miembros resultaron ser magnates de la industria y del comercio o individuos intimamente relacionados con ellos.

El proceso comenzó el 15 de julio y los dirigentes de los trabajadores acusados de los más graves delitos: atentar contra la Constitución, la Declaración de Independencia y estar implicados en asesinatos.

Los testigos, naturalmente a sueldo de las grandes firmas, declararon en falso y con múltiples contradicciones. Por ejemplo, un tal Gilmar, dijo que la bomba había sido arrojada por Fischer, Schnaubelt y Spies, cuando pudo ser demostrado que Fischer había acudido a otra reunión y no acertó a describir el físico de Schnaubelt.

El 20 de agosto el tribunal dictaminó la condena a pena capital de siete de los encausados y 15 años de trabajos forzados a Oscar Neebe.

Los discursos de los condenados constituyeron un precioso material de orgullo proletario. Spies dijo: "En este tribunal yo hablo en nombre de una clase contra otra clase". Fischer hizo hincapié en el atentado contra la libertad de prensa y de pensamiento en que se había convertido el juicio. Lingg indicó: "Les odio a ustedes, su orden y leyes, les odio porque su poder se sostiene por la fuerza. ¡Ahórquenme por ello!".

El discurso de Parsons duró las sesiones del 8 y 9 de octubre. En él relató la lucha del proletariado norteamericano, la historia del socialismo y del anarquismo en los Estados Unidos y sobre el trabajo llevado a cabo junto a sus compañeros por la autoorganización obrera, poniendo el dedo en la llaga de las razones por las que estaban siendo condenados: "Debía hacerse algo para parar este movimiento que tenía la mayor fuerza en el Oeste, en Chicago, donde 40 mil obreros estaban en huelga por 8 horas de trabajo".

La noticia de los sucesos de Chicago conmovió al mundo. No sólo personalidades de los Estados Unidos como Henry Lloyd o Stephen S. Gregory pidieron clemencia para los condenados, sino también grandes celebridades universales como Bernard Shaw, instituciones como la Cámara de Diputados francesa, organizaciones obreras de Italia, Rusia, España o Francia mandaron telegramas al Gobernador de Illinois.

El congreso del Partido Obrero Socialista, reunido en septiembre de 1887 calificó el veredicto como impuesto por un atroz odio de clase.

En octubre de 1886, el semanario de la Orden de los Caballeros del Trabajo comenzó a publicar las biografías de los mártires.

El 11 de Noviembre de 1887, Parsons, Spies, Fischer y Engel fueron ejecutados. Fielden y Schwab condenados a cadena perpetua. Los ejecutados y Lingg, que había fallecido en la cárcel en oscuras circunstancias, fueron enterrados en el cementerio de Walheim de Chicago. En 1893 los obreros de Chicago, por cuestación popular, erigieron un obelisco sobre la tumba de los grandes revolucionarios que dice:

 

FOUNDERS OF THE AMERICAN EIGHT HOUR MOVEMENT
(Fundadores del movimiento americano por las ocho horas)

AUGUST SPIES
ALBERT R. PARSONS
ADOLPH FISCHER
GEORG ENGEL
LOUIS LINGG

EXECUTED BY THE STATE OF ILLINOIS CHICAGO 1887
(Ejecutados por el Estado de Illinois)

 

En el Iº Congreso de la II Internacional (Congreso Internacional Obrero Socialista de París) en julio de 1889 se anunció el 1 de mayo como Día de la Solidaridad Internacional de los Trabajadores mediante la siguiente resolución: "Una gran manifestación internacional debe organizarse para tener lugar en una misma fecha y de tal manera que los trabajadores de cada uno de los países y de cada una de las ciudades demanden simultáneamente de las autoridades limitar la jornada laboral a ocho horas y cumplir las demás resoluciones de este Congreso Internacional de París" (J. Lenz, The Rise and Fall of the Second International).

El tribunal de la historia aún no ha pasado al punto de varios y el orden del día de Parsons, Spies y sus camaradas no ha concluído su primer punto. Los trabajadores en el final del siglo XX, orgullosos de nuestras tradiciones, debemos encadenar a su justa y heroica resistencia las reivindicaciones que ellos no dudarían en asumir y defender: la reducción a las 35 horas semanales, la supresión de los vergonzosos contratos de aprendizaje, la lucha contra la discriminación laboral y social de la mujer trabajadora y la igualdad de su salario, el supresión de los injustos recortes a los obreros de sus derechos a reunión, huelga y expresión, la legítima reivindicación a los plenos derechos de los trabajadores inmigrantes y, consecuentemente, la inmediata derogación de la odiosa Ley de Extranjería.

Oscar Neebe declaró: "He hecho cuanto pude por fundar la Central Obrera y engrosar sus filas; ahora es la mejor organización obrera de Chicago; tiene 10 mil afiliados. Es todo lo que puedo decir de mi vida obrera". Conscientes de su mandato, los trabajadores debemos recoger el testigo que nos legó para levantar, organizar y agrupar al conjunto del proletariado si nos sentimos dignos continuadores del gran luchador, porque como añadió Engels: "todos los trabajadores deben prepararse a una última guerra que ponga fin a todas las guerras", aquella que cierre definitivamente el templo de Marte y abra las puertas del hermoso sueño de los mártires de Chicago.


1.- H. David, The History of the Haymarket Affair, New York, 1958.
2.- Albert R. Parsons, Anarchisme: Its Philosphy and Scientific Basis, Chicago, 1887.
3.- Proceedings of the American Fedeation of Labor, 1881-1888, Convention 1881, Bloomington, 1905.
4.-Philip Foner, History of Labor Movement in the United States, New York, 1955.
5.- Philip Foner, The Autobiographies of the Haymarket Martyrs, New York, 1977.
6.- Friedrich A. Sorge, Labor Movement in the United States, Connecticut-London, 1977.
7.- Seven Years of Life and Labor. An Autobiography by Samuel Gompers, New York, 1925.


EL 1° DE MAYO
 DURANTE EL SIGLO XIX
EN MAGALLANES


Los integrantes de la Unión Obrera editaron un periódico semanal denominado "El Obrero" ( ), crearon una biblioteca en su sede social, hicieron funcionar una Oficina de Colocaciones para ayudar a los cesantes, y organizaron en 1897 la primera celebración del 1° de mayo en Magallanes.


1897:
la primera celebración
del 1° de Mayo en Magallanes
y en la Patagonia


¿Qué hacen 80 o 100 obreros reunidos en una velada, en un salón atiborrado de gente, para celebrar por primera vez un 1° de Mayo, en el último rincón habitado del mundo?  Esta es la insólita escena que vamos a presenciar.

De este primer 1° de Mayo en la historia de la Patagonia, da cuenta el periódico "El Magallanes" en los siguientes términos.


UNION OBRERA


"Celebró su primera fiesta anual del 1° de Mayo a solo 11 años de la tragedia de Chicago, con asistencia de gran número de sus miembros y algunos invitados.  La velada fué muy variada cumpliéndose estrictamente el programa formulado.  En la tarde del domingo la Unión Obrera envió un buen regalo de provisiones a los reos de la cárcel pública, quedando de esto muy agradecidos esos desgraciados."( )

 La primera celebración de un 1° de Mayo en Magallanes, fué realizada, por lo tanto, en el año 1897 y consistió en una velada, de la que desconocemos el número de asistentes, pero en el que se desarrolló un programa artístico.  Es de estimar que los asistentes deben haber sido menos de cien personas, sino en caso contrario, el periódico local habría consignado el número de asistentes con mayor precisión.

 Siete meses después de este histórico 1° de Mayo, la Unión Obrera consiguió por fin una máquina imprenta que les permitió editar su propio semanario, el primer periódico obrero publicado en Magallanes y en la Patagonia.  Lo llamaron "El Obrero" y le pusieron como epígrafe: "Organo de la Unión Obrera de Punta Arenas y defensor de la clase trabajadora",  títulos que son toda una definición política e ideológica.

Interesante resulta observar que el núcleo constitutivo de la Unión Obrera estaba integrado por obreros chilenos, españoles e italianos.  La Unión Obrera respondía -dentro de los escasos límites de sus afiliados- a una realidad característica de la colonia de Magallanes: un territorio de inmigración donde se habían radicado trabajadores (obreros y gañanes) de los más diversos orígenes nacionales y de varias otras latitudes del mundo.

 

1903-1905:
aparecen nuevas sociedades
obreras de resistencia


La presencia cada vez más numerosa de inmigrantes extranjeros, estaba produciendo -entre otros efectos sociales- un incremento en la sociabilidad magallánica. 

Como se ha visto en años anteriores, muchos de estos obreros, peones, artesanos, emprendedores y colonos extranjeros avecindados en el Territorio, traían consigo la experiencia de las sociedades mutuales y otras organizaciones obreras, que se habían formado en Europa durante la primera mitad del siglo XIX, las que  surgieron bastante influenciadas a su vez, por las doctrinas socialistas y anarquistas, como para que alguno de ellos, no intentara formar algo similar en estas lejanas tierras.

El resultado de esta combinación de influencias y factores, estuvo a la vista: en los primeros años del siglo XX se observaba un incipiente surgimiento de las organizaciones de obreros en Magallanes.

Por ejemplo, en 1903 se formó una entidad denominada Unión Internacional de Obreros de Punta Arenas, una sociedad obrera de resistencia que, aunque tuvo una vida efímera, puso en evidencia que el propósito y la necesidad de organizarse estaban surgiendo entre los trabajadores del Territorio.   En marzo de ese año, se constituyó con 52 trabajadores de distintas nacionalidades (españoles, franceses, croatas, italianos, británicos y griegos) y algunos chilenos.

 De acuerdo a la declaración notarial respectiva, las finalidades de la Unión eran: "El fin de este centro es proteger a los obreros en jeneral i a la defensa de sus derechos por vía legal.  Tener el más cauteloso cuidado que sus salarios nunca sean inferiores a una tasa o tarifa retributiva i pagado regularmente ya sea semanal, quincenal o mensualmente.  Estender el espíritu de cooperativa entre los obreros en jeneral." ( ).

Digno es de notar en esta declaración de objetivos, que la Unión Internacional se proponía “proteger a los obreros en general i a la defensa de sus derechos por vía legal...” lo que denota que la presencia mayoritaria de obreros extranjeros en la organización, les impuso una política obrerista de prudencia y respeto por las normas legales vigentes, lo que se reafirmaba por la definición de un “espíritu de cooperativa”, ajeno por definición al conflicto político y de clases.

Cabe notar aquí que, no obstante el carácter efímero que tuvo esta organización obrera, de entre sus miembros surgió la idea de crear un Cuerpo de Asistencia Pública, organismo que dio origen a su vez, a la Cruz Roja en Magallanes. 

Es decir, que entre estos obreros inmigrantes no solo había un acendrado espíritu asociativo, sino también que su inspiración cooperativa los orientó hacia una franca disposición a colaborar positivamente en el desarrollo humano y la solidaridad, hacia los habitantes del Territorio.

La Unión Internacional de Obreros no tuvo larga vida, sino que ya hacia 1904 desarrolló algunas pocas actividades y fue quedando solamente, de su núcleo fundacional, un pequeño periódico, también de irregular circulación.  Probablemente estos obreros lograban reunirse en Punta Arenas, sólo en los meses de invierno, terminada las faenas de las estancias y de los lavaderos de oro.

 No obstante el carácter efímero que parecían tener estas primeras organizaciones obreras,  se las arreglaron en 1904 para celebrar el 1° de mayo. 

El periódico “El Magallanes” nos relata esos preparativos de celebración, el 30 de abril de 1904 en los siguientes términos: “El 1° de mayo.  Celebran mañana los obreros la fiesta del trabajo, i en ese día deben dar prueba evidente de su unión como así mismo las leyes del país, medio por el cual podrán más facilmente satisfacer sus aspiraciones.  Proyéctase celebrar un pic-nic en el cerro, al otro lado de la cruz, para lo cual todas las sociedades obreras saldrán unidas a la 1 de la tarde desde la Avenida Colón llevando a la cabeza el estandarte de la asociación obrera.”  ( )

 En ese contexto societario, el trabajo continuaba siendo el nervio motor del crecimiento material y económico del Territorio. 


El artesano Manuel Fernández
trabaja para Mauricio Braun


La colonia de Magallanes estaba llena de inmigrantes provenientes de diversos países y regiones, especialmente artesanos, como Manuel J. Fernández, el que se encargó de hacer algunas obras de reparaciones  en la casa del estanciero Mauricio Braun en Punta Arenas, como dejó constancia de su puño y letra en este documento inédito, que tiene el carácter histórico de antecedente de ser un virtual contrato individual de trabajo.


Propuesta
Manuel J. Fernández


 "Me comprometo a ser la reparación de la casa calle Atacama del sr. M. Braun según las siguientes condiciones unir el salon grande de la calle correr dos tabiques colocar una biga de seis por seis dividir cuatro piezas entabladas por un lado con tablas de tres cuartos por ocho i por ambos lados con arpilleras y papel.

 Tan bien subir el piso de la cocina al nivel del salon tanbien una mano de pintura en toda la separación una ventana grande a la calle i cuatro chicas interiores.

 Los marcos de las puertas solo con pilastras trabajo rendido en el plazo de veinticinco dias por el precio de quinientos veinticinco pesos ochenta centavos (525, 80)

      Manuel J. Fernandez."  ( )

 La dificultosa ortografía del artesano Fernández (que aquí se ha respetado rigurosamente), nos refleja un inmigrante español (la firma viene acompañada de una elegante rúbrica), con conocimientos prácticos de su oficio pero con una escasa instrucción escolar. 

Aún en su forma elemental y su redacción precaria, estamos aquí en presencia de una suerte de "contrato con remuneración por pieza", en el que el pago aunque es convenido de antemano, depende de la realización de los trabajos, o "trabajo rendido" como reza el acápite final del documento.

 Un cambio significativo y de progreso se vivió en 1905.  Probablemente muchos de los habitantes del Territorio no lo percibieron así en su oportunidad, pero después de múltiples gestiones, se dieron los primeros pasos para la formación de la industria frigorífica en Magallanes.

 Hacia 1905 se iniciaron las faenas del frigorífico del sector Río Seco, de propiedad de la empresa The South American Export Syndicate Ltd.  Este fué el comienzo de la industria frigorífica en Magallanes que tendría un importante auge en las décadas de los años veinte y treinta.


Formación y expansión de
la industria frigorífica en Magallanes
(1905 en adelante)


  En febrero de 1905 comenzó a funcionar el primer  establecimiento frigorífico en la Patagonia en el sector de Río Seco a 12 kilómetros al norte de Punta Arenas, junto al Estrecho de Magallanes.

 La sociedad propietaria estaba constituída por una alianza de capitales de los empresarios regionales Mauricio Braun, Jorge Broughan y Mateo Bermúdez, quienes se asociaron con la compañía naviera inglesa Haulders Brothers & Co. de Londres, todos los cuales constituyeron la sociedad anónima industrial "The South American Export Syndicate Limited", con un capital inicial de 30.000 libras esterlinas.

 Este primer frigorífico comenzó a funcionar en febrero de 1905 con una dotación de 44 trabajadores u operarios, llegando a operar hacia los años veinte con 156 obreros. 

En torno al Frigorífico de Río Seco, comenzó a constituirse el poblado del mismo nombre, principalmente con los empleados y obreros del establecimiento, pero más tarde, con colonos provenientes de Punta Arenas y de Chiloé.

 En enero de 1907, por su parte, se constituyó la sociedad Compañía Frigorífica de la Patagonia, con un capital inicial de 100.000 libras esterlinas aportadas por diversos comerciantes y propietarios de estancias de Magallanes. El frigorífico se construyó en la bahía de San Gregorio, junto al Estrecho de Magallanes, a un costo de alrededor de 70.000 libras esterlinas, a iniciando sus faenas en febrero de 1908.  Fué denominado Frigorífico de Puerto Sara.

 En este frigorífico trabajaban unos 120 obreros, llegando su dotación de temporada alta, hasta los 340 en los años veinte y treinta.

A su vez, en 1914, comenzó a faenar el Frigorífico de Puerto Bories de propiedad de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, a partir de las instalaciones allí creadas en 1910 para la preparación y envasado de carne conservada para la exportación.  Hacia 1919 y 1920 éste era el establecimiento frigorífico más grande de Magallanes.

En 1917, y sobre la base de las primitivas instalaciones de una antigua grasería existente desde 1896, se inauguró el Frigorífico de Punta Arenas, una sociedad cuyo capital social hacia 1924 era de 150.000 libras esterlinas, y en el que el industrial Juan Hoeneisen tenía importantes intereses.

Este mismo año de 1917 se constituyó en Ultima Esperanza la Sociedad Anónima Compañía Frigorífica de Puerto Natales, con un capital inicial de 100.000 libras esterlinas.  Inició sus actividades en 1920, cerrando en 1921 y reabriendo en 1925.

Finalmente, hacia 1921 inició sus actividades el Frigorífico de Tres Puentes de propiedad de Juan Hoeneisen y Cía., el cual hacia 1925 se ocupaba en faenar animales ovejunos para conserva, extracto de carne, refinación de sebo animal, fabricación de jabón y otros usos industriales.

 El conjunto de la producción de los frigoríficos en Magallanes, desde los primeros 73.532 animales faenados en 1905 por el Frigorífico de Río Seco (el primer año de su funcionamiento), alcanzó los 807.932 animales en 1915 y los 1.004.940 animales faenados en 1920.

En 1925, por su parte, el faenamiento total en los frigoríficos de Magallanes había alcanzado a 987.209 cabezas, iniciando así una lenta declinación en el número de establecimientos funcionando y el total de animales faenados.

 Ese mismo año de 1925, la exportación de productos de los frigoríficos (fundamentalmente hacia Inglaterra y Estados Unidos) alcanzaba los 7.587.152 kilos de carne congelada y 270.900 kilos de carne en conserva.  ( )

 

 Hacia 1905, el centro de la actividad económica y administrativa del Territorio de Magallanes se encontraba en Punta Arenas, a principios del siglo el único poblado de toda la vasta comarca austral.

 Y dentro de esta actividad, la navegación comercial y el movimiento portuario ocupaban un lugar cada vez más importante.


La importancia
del puerto de Punta Arenas
en el comercio y la navegación
por el Estrecho de Magallanes
(1867-1909)


 La navegación moderna por el Estrecho de Magallanes, data del siglo XVI en adelante, pero la circulación de buques que interesa conocer para este relato histórico, es aquella que se produjo a continuación de la fundación de la Colonia de Magallanes.

 La historia de Punta Arenas es la historia del Estrecho de Magallanes y, por lo tanto, la historia del trabajo en Magallanes está íntimamente asociada a la navegación marítima a través del Estrecho. 

Por barco llegaron los primeros colonos; por barco se desplazaban los colonizadores para conocer las ignoradas pampas de la Patagonia; por barco se fueron a Europa los primeros productos de la Colonia, carbón, oro, pieles finas y por barco llegaron las interminables oleadas de inmigrantes que poblaron y trabajaron los campos, las estancias, los lavaderos de oro y las minas de carbón.

Y por barco circularon durante casi un siglo, desde 1860 en adelante, las riquezas de Magallanes que le dieron progreso: las lanas, los cueros, las carnes, el ganado, las maderas, el carbón y el petróleo.  Cabe por lo tanto, subrayar la importancia crucial de la navegación mercantil en el desarrollo de Magallanes y en en el desplazamiento de la mano de obra que hizo esa riqueza con su trabajo.

La primera línea de navegación comercial a vapor que se estableció con itinerarios fijos por la vía del Estrecho de Magallanes, fué la compañía inglesa Pacific Steam Navigation Company (PSNC), cuyos barcos desde 1867 en adelante hicieron la carrera de Valparaíso a Punta Arenas y conectando a Magallanes con otros destinos del Pacífico.

Hasta ese momento traer una tonelada de carga desde Europa a Punta Arenas por el istmo de Panamá (es decir el flete), costaba 100 chelines y desde el establecimiento del itinerario de la P.S.N.C. el flete por tonelada bajó a 50 chelines. 

En 1908, la Pacific Steam tenía operando 21 vapores con un registro de capacidad total de 120.000 toneladas.

En 1870 siguió el ejemplo la compañía alemana Kosmos, cuya finalidad era cubrir la ruta del Atlántico hacia el Pacífico y vice versa hasta Europa, para lo cual su flota en 1908 era de 47 vapores con un total de 327.300 toneladas de registro.

Desde 1870 en adelante, el número de vapores y de líneas comerciales que transitaban por el Estrecho en su navegación interoceánica y recalando en el puerto de Punta Arenas, creció considerablemente y en forma ininterrumpida.

Esta creciente circulación de vapores, acrecentó el trabajo en la producción de carbón (para las calderas de los barcos), pero también dió auge al trabajo de los lancheros (que desplazaban la carga desde los vapores a la playa del puerto), de los cargadores y, también, de los obreros que trabajaban en los astilleros, varaderos y en la carpintería de ribera.

Hay que considerar que mientras los muelles del Estrecho ni los vapores de la época no disponían de grúas para desplazar la carga, ésta debía ser movilizada por lancheros quienes en chalupas a remo, se "acostaban" a los barcos (es decir, se amarraban a uno de los costados de la nave), cargaban los bultos o cajones en éstas y los trasladaban a la playa, donde otros cargadores o los mismos remeros, la depositaban en la orilla a la intemperie.

Así funcionaban las faenas de carga y descarga hasta que la firma Braun & Blanchard, obtuvo permiso de la Comisión de Alcaldes de Punta Arenas en 1905 para construir galpones donde proteger la mercadería en tránsito.  Los muelles daban trabajo a lancheros y cargadores, que eran considerados por aquel entonces, como una de las categorías más bajas de los peones o "gañanes".

Esto explica que en los primeros años diez del siglo XX, los gremios de Mar y Playa tuvieron un rol social tan relevante y decisivo en Magallanes. ( )

Hacia 1909, la actividad marítima había alcanzado una intensidad inusitada, como aparece en las Instrucciones para la navegación por el Estrecho, escritas por Pecket Harbour y emitidas por la Marina, donde se lee la siguiente descripción panorámica de la industria y sus vínculos con la navegación: "Desde hace algunos años a esta parte la industria ganadera i ultimamente la minera, han tomado un incremento increíble en la rejión magallánica, formándose sociedades esplotadoras con grandes capitales, que han venido a dar vida i movimiento a dilatadas estensiones de terreno que veíamos hace poco completamente desoladas.  Por otra parte, la union de Punta Arenas con Punta Dungeness por una línea telegráfica que tiene varias estaciones en la costa norte del Estrecho, i el servicio de faros que dia a dia viene haciéndose mas importante por las nuevas construcciones hechas i las ya proyectadas, han contribuído a dar mayor interés a estas rejiones, tanto bajo el punto de vista de la navegación, cuanto que vienen a demostrar el rápido progreso que en  todos sentidos ha venido operándose desde hace diez años en esta rejión de Chile.  Con tal motivo se han abierto a la navegación, sobre todo en la parte oriental del Estrecho de Magallanes, numerosos puertos, caletas o surjideros por donde se esportan los productos de las espresadas industrias, especialmente la ganadera, ya que la minera aun no empieza a esplotarse en grande escala i por donde también, en algunos de ellos, se desembarcan los artículos i pertrechos que sirven para el abastecimiento de los faros i estaciones telegráficas."  ( )


 Mientras estos avances económicos y materiales se iban manifestando, algunos grupos de obreros radicados en el Territorio, y seguramente trayendo desde Europa sus propias tradiciones, experiencias e ideologías, se reunieron en 1905 para realizar una celebración masiva del día del Trabajo.

Los rasgos pintorescos de esta inusitada celebración aparecen relatados por un periódico que los mismos organizadores publicaron.


1905:
un 1° de Mayo
con banda de músicos,
asado y discursos


 En los primeros cinco años del siglo, los obreros de Magallanes se iban ilustrando e iban tomando lentamente consciencia de su lugar en la sociedad e iban  comprendiendo la necesidad de organizarse.

No hay registros de estos años, respecto de quienes eran los líderes, a quienes podría atribuirse el impulso societario que estaban experimentando los obreros del Territorio.

Por eso, en 1905, se celebró el 1° de Mayo, bajo la organización  de un Comité en el que participaron las organizaciones obreras y algunas sociedades mutuales, como la Deutsche Kranke y la Sociedad Fratellanza Italiana de Socorros Mutuos.

Una columna de trabajadores marchó por el centro de la ciudad y por Avenida Colón donde se realizó un asado campestre y a continuación un mitin con diversos oradores, tal como lo relata con vívidos trazos el periódico obrero "1° de Mayo".

 

LA CELEBRACION DEL 1° DE MAYO

 

"Escribimos estas líneas bajo la fresca impresión que nos produjo la celebración de nuestra fiesta el día 1º de Mayo, que á decir verdad, no esperábamos alcanzará el éxito que obtuvo, y mucho nos alegramos de que asi haya sido.

Muchos son los talleres que han permanecido cerrados ese día ya por expontaneidad de sus dueños, ya por no concurrir los operarios al trabajo. El paro no ha  sido general, como era de desear, pero teniendo encuentra la pequeña cantidad de obreros que años anteriores se obtenía de trabajar, y el poco conocimiento que del significado de esa fiesta tiene el proletariado de esta ciudad, predecirse que a superado toda expectativa, marcando una nueva era en el movimiento obrero puntarenense.

A la una de la tarde el local de la Sociedad Italiana, resultaba pequeño para obtener en su interior á la afluencia de obreros que acudían al llamado de la Comisión organizadora y que sonrientes demostraban el gozo que experimentaban de encontrarse con otros compañeros, obreros todos, animados de una misma idea, y congregados con un mismo fin.

La banda de músicos alemanes contribuyó a dar mayor realce a la fiesta, haciendo oir algunas piezas de su repertorio.

A las dos y media de la tarde se organizó la columna de á dos en fondo, con la banda música a la cabecera.  No pudimos apreciar el número de los concurrentes, pero hemos visto que la columna era de dos cuadras y que era una novedad que llamaba la atención de los transeuntes, muchos de los cuales se plegaban engrosándola.

Previendo la probable ingratitud del tiempo en esta estación, se habían designado dos sitios: en la falda del cerro al aire libre y unos galpones cerrados. El mal tiempo nos hizo optar por estos. Con mucho carro por el camino la columna tomó por la calle Atacama, siguió por la Avenida Colón doblando por Rondeau hasta los galpones de Rogolini situados al lado de la Usina de la luz eléctrica.

Allí estaba á disposición de todos el pic- nic, y el que más el que ménos se prendió del asado como si fuera algo burgués; y decimos algo burgués, porque algunas daban tales tarascones á las presas, diciendo que parecía que mordían á sus propios patrones. Qué cariño les tendrán!

Después de devorados los sandwichs, fiambres, asado y todo lo que había, parece que faltaba algo y ese algo apareció en una inprovisada tribuna por donde desfiló una serie de oradores á cual mejor.

Como para contar las penas y dolores, los trabajadores no necesitan elocuencia, cada cual se explicaba á su manera, provocando la admiración de muchos obreros que por primera vez oían tantas verdades.   Se explicó el significado de la fiesta del día, se protestó del militarismo del clericalismo y la burguesía. Se demostró como este triunvirato burgués había combinado las  cosas de tal modo, que los trabajadores no resurjirán á la vida natural, mientras subsista este régimen social corrompido, donde los  que trabajan apenas ganan para sufragar sus gastos de sus más apremiantes necesidades, mientras los que no hacen nada, los  ricos viven en la opulencia con toda clase de comodidades.

Se exhortó á que los obreros abandonen las cantinas, que se instruyan y se organicen  por gremios; ya que el Capital es una potencia, es necesario organizarse y formar otra potencia la más grande la más fuerte, y que el día que la unión de los obreros del mundo entero sea un hecho, los trabajadores trabajarán para sí mismos.

Se protestó contra las fronteras que dividen los pueblos, que enjendran las guerras en las cuales los obreros son el mayor continjente sirviendo de carne de cañón.

Se envió un saludo a los trabajadores rusos y japoneses, que son víctimas del actual sistema autócrata matándose ambos por defender lo que llaman patria y que no es otra cosa que una lucha de intereses en que ambas naciones estan empeñadas por conquistar el mercado a los productos de sus respectivos capitalistas.

También se envió un saludos á los trabajadores de la Argentina, muchos de los cuales sufren prisiones y destierro, á causa del estado de sitio que decretó el gobierno para evitar que la clase obrera organizada, exijiera más pan i menos explotación de los capitalistas.

Se envió un saludo al mundo obrero que sufre y labora por un porvenir más en armonía con las necesidades sociales.

Los aplausos se sucedían á cada orador y los vivas al 1º de Mayo se repetían con frecuencia al son de intercaladas sonatas de la banda de música.

A las cinco de la tarde se inició el regresó á la ciudad, oyéndose cantar himnos obreros en el trayecto y cuando llegó la manifestación al punto de partida, un obrero recomendó disolverse en orden ya que así había sido en toda la fiesta, y dijo que no olvidaran que el resto del año, y los venideros, deben luchar por mejorar paulatinamente las condiciones de trabajo, hasta alcanzar loa completa emancipación social.

Así terminó el día obrero con vislumbres de un cercano despertar en la clase obrera local" ( )

 Es de observar en el lenguaje de los oradores, las referencias explícitas a la Guerra Ruso-Japonesa de 1905, al militarismo y a la solidaridad con los obreros de Argentina, que venían de realizar masivas manifestaciones de protesta ( ), lo que indica que se trataba de líderes obreros ilustrados, suficientemente informados de las noticias de la prensa nacional e internacional y de una orientación ideológica anarquista.  El redactor de este artículo, era también sin duda un anarquista: habla de "emancipación social" y contra las "fronteras que dividen a los pueblos"...


Abril de 1911:
los carneadores de los frigoríficos
toman la iniciativa


Estos obreros carneadores de los frigoríficos, reuniéndose en forma esporádica primero, estaban interesados desde hace varios meses en organizarse y fueron los que avanzaron más rápido.

 

A los compañeros carneadores


Citamos a los compañeros carneadores a una reunión que tendrá lugar el jueves 8 del presente a las 8 de la noche en el salón de la Sociedad Cosmopolita (Santiago esquina Talca), para tratar de la formación de una Sociedad del gremio, sociedad que queda constituída moralmente entre

    Varios compañeros."

 

Al mismo tiempo, la ciudad de Punta Arenas (punto geográfico principal del Estrecho y capital económica de la Patagonia) recibía más y más obreros desde el campo.

El surgimiento de varios gremios indicaba entonces un momento de auge de la necesidad y la conciencia de los obreros, para organizarse.  La nueva organización que estaba por nacer, se formó sobre la base de los gremios de los esquiladores de las estancias, los carneadores de los frigoríficos y los jornaleros de mar y playa, a los que se fueron sumando otros sectores obreros.

En la sesión constitutiva de la Sociedad de Carneadores  "Unión y Progreso" (el 6 de abril de 1911) se juntó un abigarrado grupo de obreros de los más variados orígenes.

El acta constitutiva de esta sociedad de resistencia fue firmada por 26 obreros, entre los cuales percibimos chilenos y eslavos, entre otros: Braulio Berrio, Esteban Bonacich, Estéfano Buzolich, Eulogio Cárdenas, Juan Cárdenas, Francisco Castillo, Luis Alberto Díaz, Ludovico Fasola, Antonio Gardún, Segundo M. Gali, Francisco Gómez, Ramón González, Alfredo Jara, Francisco Ketteritzrch, Marcos Mansilla E. (*), Fernando Ojeda, Víctor Oyarzún, Juan Pérez, Luis Sanjuan, Froilán San Martín, Vicente Sesnich, Lorenzo Suazo (*), Ismael Toro (*), José Villouta y Rejino Virriel (*). ( ).  

Varios de estos nombres (que se han señalado aquí con un asterisco), se encontrarán a continuación entre la primera generación de dirigentes de la Federación Obrera de Magallanes.

Es de observarse aquí la mezcla de nacionalidades y orígenes en el grupo constitutivo de  Sociedad de Carneadores "Unión y Progreso": habían chilotes (Díaz, Cárdenas, Mansilla, Ojeda, Oyarzún, Pérez), eslavos (Bonacich, Buzolich, Sesnich...) y descendientes de italianos (Gali, Fasola) e hispanos (Virriel, Villouta, Gardún...)

La celebración del 1° de Mayo en 1911 se realizó en un ambiente de entusiasmo, como lo manifiesta brevemente un periódico local: "Los distintos gremios obreros se preparan para celebrar con todo entusiasmo la Fiesta del Trabajo." ( )

A mediados del año 1911 la ciudad de Punta Arenas bullía de actividad obrera y también era de observarse un clima sordo de descontento por la contratación de trabajadores argentinos en los establecimientos frigoríficos de Magallanes. 

Las sociedades ganaderas de la Patagonia contrataban obreros chilenos para ir a trabajar a las estancias y establecimientos en el sur argentino, y contrataban trabajadores argentinos especialistas en las faenas frigoríficas, para que vengan a trabajar a Magallanes.

 


1° de Mayo de 1912:
mitines, discursos y romerías


La Federación Obrera, por otra parte, recogiendo la tradición iniciada por la Unión Obrera en 1897, dio forma a la tradición de celebrar el 1° de Mayo como una feriado no laborable, en el que los obreros y trabajadores se reunían en mitines realizados en la sede social de calle Errázuriz o en la Plaza de Armas, además de una romería al Cementerio y visitas solidarias  de los  obreros -precedidos por su estandarte social- a los reclusos de la Cárcel, a los enfermos del Hospital y a la Escuela Nocturna Popular, llevándole a ellos recreación y ayuda material, recogida con el esfuerzo de los obreros y sus familias, más las colaboraciones de algunos comerciantes y empresarios.

El períodico "El Trabajo" convocaba a las celebraciones del 1° de mayo con un artículo, aparecido el 27 de abril de 1912, el que con trazos de tinte idealista y romántico, se refiere a la significación de la fecha y que en algunos de cuyos párrafos, dice textualmente: "1° de mayo.  La gran fiesta mundial obrera se acerca. El trabajo conmemorará en breve el triste aniversario del martirio de sus más abnegados apóstoles.  El 1° de Mayo significa para el proletariado mundial el hecho más culminante de su vida de luchador, el laurel más puro de sus triunfos conquistados." 

Más adelante, este interesante manifiesto agrega: "La caída gloriosa de estos esforzados gladiadores de la idea en la arena del combate dió orígen a esta efeméride y hoy las clases obreras del orbe entero, como un homenaje a su memoria, suspenden sus faenas diarias dedicándoles el más afectuoso recuerdo de sus sinceros corazones como una modesta pero significativa ofrenda a sus pretéritos sacrificios y para retemplar en el yunque de sus nombres el espíritu para la lucha por el bien de los oprimidos y la prosecusión hacia la conquista de sus sagrados ideales... La religión católica tiene sus apóstoles y sus santos y el proletariado en su marcha triunfal hacia las cumbres de sus soñados ideales tiene también sus héroes y mártires, aquella dedica una semana al culto de la glorificación del hombre-dios de los pasados tiempos, éste a un día de meditación á la memoria  de los que forman el martirolojio obrero..." ( ).

La pluma que elaboró este manifiesto era sin duda la de un dirigente ilustrado de la Federación.

 He aquí el relato del propio periódico "El Trabajo", acerca de la primera conmemoración del 1° de mayo efectuada por la Federación Obrera de Magallanes.

"La Fiesta del Trabajo

Entre un ambiente de cultura y corrección que le honra muy de veras, la agrupación Obrera de Punta Arenas se entregó ayer a la celebración de la  Fiesta Universal del Trabajo, que reune en el primero de mayo a los obreros del mundo entero en un solo pensamiento que se informa en el regocijo de los triunfos alcanzados y el programa de nobles aspiraciones de mejoramiento colectivo.

Por lo que a los obreros de Magallanes respecta la forma del todo tranquila y correcta con que celebraron el primero de mayo es digna de todo aplauso y le han conquistado mayores simpatías. Una circunstancia que no ha pasado desapercibida y que tiene de seguro apreciable significación para los obreros, fue el cierre del comercio que demuestra que mientras los obreros traten por los medios pacíficos y cordiales que aconseja la prudencia, del logro de sus aspiraciones, tienen consigo las simpatías jenerales.

Conforme estaba anunciado, los trabajadores en número de poco más de cuatrocientos, se reunieron en la mañana en nuestra plaza principal inaugurando los festejos.

Estos si no fueron rumbosos, tuvieron significación pues la visita realizada a varios establecimientos de beneficencia exteriorizaron la bondad de los sentimientos en la agrupación.

En la reunión habida en la plaza, la que fue presidida por la Federación de Magallanes, se efectuó la entrega del estandarte.

El Presidente de las agrupaciones federales dio lectura a un discurso lleno de frases conceptuosas en la que recomendó a los asociados continuar la campaña iniciada entre los obreros tendiente a la mayor unificación de los diversos elementos. Rememoró la fundación de la fiesta que celebraban y se felicitó del éxito alcanzado en las labores de la agrupación.

De la plaza la columa de manifestantes se dirijió al Cementerio en donde visitó la tumba de un asociado recientemente fallecido colocando una verja de hierro y coronas, obsequio de los obreros. En este acto el asociado señor Gregorio Iriarte dijo un breve discurso abundante en conmovedores frases que fueron acojidas por los manifestantes entre respetuoso recojimiento.

Del Cementerio la columna pasó al Asilo de Huérfanos. Allí fueron recibidos por el personal de asistencia del Asilo y Monseñor Fagnano quien hizo una breve y conceptuosa alocución a los manifestantes encomienda el acto que realizaban y aconsejándoles unión y constancia.

Terminado que hubo de hablar el Monseñor Fagnano, los manifestantes pasaron a las dependencias de los huerfanitos a los cuales hicieron obsequios de dulces. Fue un sencillo acto en el que se trasparentó la alegria así en los semblantes de los obreros como en los rostros de triste placidez de los niños.

Del Asilo la columna tornó a la plaza en donde uno de los asociados dio lectura a un discurso en el que rememoró los oríjenes de la Fiesta del Trabajo y recomendó el entusiasmo entre las filas obreras.

Una comisión se dirijió enseguida a la Cárcel en donde fue recibida por el señor Blanco Lecaros quien a nombre de los presos dio las gracias a los manifestantes.

Estos visitaron a los presos haciéndoles obsequio de cigarrillos y viandas.

El Presidente hizo uso de la palabra pronunciando frases de entusiasmo y amistad para los presos a los cuales estimuló en el trabajo rejenerador. Esta visita fue conmovedora para quienes participaron en ella."  ( )


El 1° de mayo de 1913 fué celebrado con diversos actos, conforme al programa elaborado por la Federación.


1913:
un 1° de Mayo con banda militar,
desfile y petitorio


Las actividades conmemorativas incluyeron una procesión que pasó por la Cruz Roja y la Escuela Nocturna Popular, y concluyeron con un mitin masivo en la Plaza Muñoz Gamero.  En el acto, hicieron uso los dirigentes de la Federación Obrera y se aprobó un petitorio enviado al Presidente de la República, de manera que las principales demandas de los obreros fueron -como se verá en el Memorial- el establecimiento de la jornada de 8 horas en todas las faenas, la dictación de una ley de accidentes del trabajo, la Comuna autónoma y una representación parlamentaria para Magallanes.

  Resulta interesante consignar como date anecdótico que la manifestación obrera de este 1° de Mayo fué encabezada por la banda del Batallón "Magallanes". 

El obrero  y articulista de "El Trabajo" Rogelio Figueroa -bajo el pseudónimo de "Tácito"- menciona este detalle singular en el siguiente artículo, donde de paso fustiga las críticas del periódico católico local "La Unión" respecto a este evento: "La banda del Batallón Magallanes a la cabeza de la manifestación obrera el 1° de mayo. Enemigo de prodigar elojios por naturaleza, no puedo contenerme ante el noble proceder de Comandante del Batallón, al conceder la banda el día mencionado para que encabezara la manifestación del pueblo obrero del territorio, el día del aniversario de las víctimas caídas en Chicago.  Vaya hasta el señor Espíndola el agradecimiento más sincero de la colectividad que en el yunque, con su esfuerzo, contra las medidas desacertadas de nuestro paternal gobierno, impulsa con fuerza irresistible el progreso de este pedazo de patria chilena.  El pueblo jamás es desagradecido, contra la opinión de muchos jesuitas y fariseos, hacia las personas que desde su puesto le traten y hacen por su bien... El diario de los curitas, me dicen -aún no he gastado diez centavos en comprarlo y espero no hacerlo- con esa hipocresía que todos conocemos, trata con cierta ironía de desprestijiar la manifestación tal cual y en la proporción que se efectuó; no es ni debe estrañar, otra opinión hubiera tenido ese organo de la 'buena prensa' si los manifestantes hubieran andado con cirios y escapularios..." ( ).

Como se ha relatado, en el mitin realizado en la Plaza Muñoz Gamero, se aprobó un memorial, el cual fue enviado por la Federación Obrera al Presidente de la República de la época, Ramón Barros Luco, y cuyo texto es el siguiente.


FEDERACION OBRERA DE MAGALLANES
     Punta Arenas

 

"Punta Arenas, 1° de mayo de 1913.

Excelentísimo Señor
Presidente de la República.
Santiago.

Excmo. Señor:

El pueblo de Punta Arenas reunido en comicio público con el objeto de dar a conocer a los poderes públicos las necesidades de esta población, acordó en sus conclusiones pedir a Vuestra Excelencia que interponga su valiosa influencia en ambas Cámaras para que estas lejislen en el próximo período de sesiones en el sentido de derogar la ley que mandó crerar la aduana en este pueblo.

La supresión de ella, Exmo. Señor, se hace necesaria para el progreso industrial y comercial de esta rejión, sino que también para todo el país; pues mientras existen franquicias  aduaneras en los vecinos pueblos de la República Arjentina, todo el comercio que antes hacía por este puerto se hará por aquellos, que les dan libre entrada a las mercaderías extranjeras.

Las estadísticas, Exmo. Señor, dan una prueba que no deja lugar a duda del desarrollo que están tomando los puertos vecinos de la vecina república, desde que se implantó el sistema aduanero en Punta Arenas, y la estagnación en que yace todo el comercio y las industrias de esta rejión.  Por eso pues,deber de patriotismo es trabajar en sentido de derogar la ley que creó la aduana en este pueblo, no solo por el bien local sino por el de todo el país.

Otra de las peticiones que este pueblo se permite hacer a V.E. es el pronto despacho de la Ley de Accidentes del Trabajo, que desde el pasado período de sesiones  está en estudio en las Cámaras, y la jornada legal de ocho horas para todos los trabajadores públicos y municipales.  Ambas cosas, Exmo. Señor, son una necesidad que se impone, hoy más que nunca, para determinar un horario jeneral de trabajo.

También este pueblo pide a V.E. haga dar a Magallanes representación parlamentaria.   Las Cámaras, Exmo. Señor, deben considerar que si este pueblo aporta su continjente de ciudadanos para el servicio de la patria y contribuye con su grano de arena al engrandecimiento del país, lejítimo es, pues, que tambipén aspire a tener un representante suyo en el Parlamento, para que representándolo, copntribuya al engrandecimiento de la Patria.

Los derechos políticos son necesarios para Magallanes, su posición jeográfica y escasos medios de comunicación con que cuenta, hace que el resto del país no se preocupe casi de el y por consiguiente muchos servicios locales de urjente necesidad sean desatendidos por carecer de una corporación que atienda estos servicios.  Esto vendría a llenar una necesidad local que es el anhelo de todo el pueblo.

Para terminar, Exmo. Señor, resta hacer saber a V.E. que este pueblo pasa por un período de carencia de uno de los artículos de primera necesidad: la carne y desearía que las cámaras arbitraran medidas tendientes a producir su abaratamiento, ya sea abriendo caminos a rejiones apartadas de Ultima Esperanza, donde abunda el ganado y es costoso su transporte a ésta, o poniendo un gravámen a su exportación, lo que creemos traería como consecuencia su abaratamiento.

Confiados en que Vuestra Excelencia atenderá favorablemente las justas peticiones de este pueblo, reiteran sus respetos,


Federación Obrera de Magallanes."  ( ).

 

Este documento, uno de los primeros memoriales enviados por la Federación Obrera al Presidente de la República, sintetiza notablemente las principales demandas políticas, sociales y económicas de los obreros organizados del Territorio.  Muchos de los problemas planteados y de las demandas expresadas aquí, se fueron repitiendo y arrastrando por largos años.

Las celebraciones del 1° de mayo se efectuaron no solamente en Punta Arenas, sino también tuvieron lugar en el campo. En particular, se destaca un sencillo acto realizado en San Gregorio.

Un obrero escribe a "El Trabajo" el siguiente relato de dicha modesta celebración: "Este día 1° de mayo no se trabajó; para no perjudicar al establecimiento, habíamos avisado al administrador que no trabajaríamos este día.  A la hora del almuerzo en el gran comedor de la estancia, reunidos todos los obreros departieron amigablemente acerca de los beneficios que reporta la asociación de las clases trabajadoras, las ventajas que pueden obtenerse con la unificación y lo que importa esta unión para el desenvolvimiento de las industrias y el mejoramiento social y económico de todos.  El obrero Campaña esplicó a sus compañeros con abundancia de detalles lo que significa el primer de mayo para lasa clases obreras, disertó acerca de los beneficios que trae consigo el ahorro, único medio para que el obrero manual pueda emanciparse, lo que esto significa tanto para el obrero en particular como para la riqueza del país en jeneral.  Varios otros obreros tocaron diferentes tópicos de los relacionados con la clase obrera pasando el día en amena y provechosa charla, sin que haya habido una sola nota discordante entre este puñado de productores que trabajan sin descanso por la consecusión de sus ideas." ( ). 

A su vez, desde Puerto Bories se informó también de las celebraciones que allí tuvieron lugar para este 1° de Mayo de 1913. 

En realidad, éste es el primer relato existente acerca de la primera conmemoración del 1° de mayo realizada en Ultima Esperanza y en Puerto Natales en particular: "Desde los obreros de taller hasta el pinche de cocina, tuvieron ese día descanso sin que ello irrogara perjuicio al establecimiento, pues habían avisado anticipadamente al administrador. Desde las primeras horas de la mañana empezaron a reunirse en la población de Natales, en donde después de estar todos reunidos, dos obreros esplicaron a los demás la significación de esta fiestab y la importancia que para la clase obrera tiene la unificación de toda ella, y lo que importa es la disciplina en estas filas que, a semejanza de la que existe en el ejército, debe ser unida, compacta, prestarse apoyo mutuo en razón de la unificación misma y que disgregarse es darle una victoria fácil al enemigo.  Los dos oradores abundaron en estas dos ideas, recomendándoles orden y perseverancia.  Esplicaron a sus compañeros la conveniencia de respetar todos los compromisos que se contraen con los patrones, para así obligarlos a respetar los suyos; que debe existir reciprocidad de garantías, que el patrón al señalar un  precio por la ejecución de un trabajo cuenta con que ese trabajo será ejecutado conforme a lo convenido y en el tiempo estipulado, de la misma manera que el obrero tiene derecho a exijir el pago que por él se le ha ofrecido; en una palabra, hay que respetar para que lo respeten. Esto poco más o menos, fué lo que  estos compañeros esplicaron a los oyentes de los que merecieron calurosos aplausos y felicitaciones; regresando a Bories al caer la noche en el mayor orden y compostura." ( ).


El 1° de Mayo de 1914 fué celebrado con los mismos tradicionales actos de años anteriores.  En la mañana se efectuó una asamblea de obreros en la sede de la Federación, en la que se anunció la creación de la "Caja de Socorros Federal Obrera".  Posteriormente, a la 1.30 p.m. los obreros se reunieron en Av. Colón esquina Atacama (hoy Bories) encabezados por sus estandartes y una banda de música, para dirigirse en procesión hacia la Escuela Nocturna Popular, a la sede de la Cruz Roja y para culminar la columna en la Plaza Muñoz Gamero.  Los oradores que intervinieron en dicho acto fueron, por la Federación Obrera, Adolfo Cárdenas, José Castro, José Cancino; por la Sociedad de Fogoneros y Marineros, Alfonso Peutat; por la Agrupación Socialista, José Fariña; por el Partido Demócrata, Juan Concha; y por el pueblo, Cayetano Sánchez y Guillermo Wells. ( ).


El 1° de Mayo había quedado ya en 1915 establecido como un día feriado en Magallanes, en el que los trabajadores paralizaban sus faenas para celebrar tal fecha.


1° de mayo de 1916:
¡Que ningún trabajador
falte a esa gran manifestación!


 El nuevo ambiente social que se vivía en el Territorio, hizo que el 1° de mayo de 1916 fuera celebrado conjuntamente por la Federación Obrera de Magallanes junto a la Agrupación Socialista, en actos en que compartieron la tribuna sus dirigentes más connotados.

Esta última -dicho sea de paso- dirigida por el obrero Román Cifuentes (también dirigente de la Federación), avanzó rápidamente en la edición de un periódico, al que llamaron "El Socialista".

 La Federación Obrera, para esta ocasión hizo circular el siguiente manifiesto de convocatoria.


Trabajadores:


"Mañana es el día consagrado a vuestro descanso.  Es vuestro día.  El día de vosotros que todo lo fabricais, que todo lo haceis, que todo lo producis y de nada gozais.

El día de vosotros, cuya situación empeora de año en año, sin que tengais esperanza de que esa situación mejore sino os juntais, si no formais un lazo de unión con vuestros compañeros de miserias, con vuestros hermanos de sufrimientos.

Mañana se celebra la 'Fiesta del Trabajo'.  Fiesta consagrada a la solidaridad humana, a la confraternidad de todos los seres de la tierra, sin distinción de nacionalidad, sin distinción de credos políticos ni tendencias filosóficas o ideológicas y debeis de aprovechar de esta fiesta para confundiros con los que como vosotros sufren las consecuencias de un régimen absurdo y brutal, que solo sirve para llenar el mundo de sangre fratricida.

Nada de temores.  Nada de cobardías.

La fiesta de mañana tendrá este año un significado grandioso de recogimiento obrero.  Será un llamamiento a los pueblos para protestar de la guerra y hacer un voto solemne de que la clase trabajadora luchará sin descanso por la paz mundial.

Trabajadores:

Mañana es vuestra fiesta y debeis todos concurrir para que ella sea solemnemente grandiosa.  Tan solemne como son tristes vuestras horas de amargura; tan grandiosa como grandes son el dolor y las miserias que sufrimos a causa de esa salvaje e inhumana guerra europea.

Todos pues, trabajadores, dejad por algunas horas vuestras faenas para consagrarlas a vuestros hermanos caídos.

El 1° de Mayo es vuestro día y es deber de los obreros honrados y conscientes el festejarlo dignamente.

El gran comicio público se celebrará en la

Plaza Muñoz Gamero
a las 2 de la tarde

Que ningún trabajador falte a esa gran manifestación.

Hay que dar brillo a la 'Fiesta del Trabajo'.

¡Viva el 1° de Mayo!

   La Federación Obrera."

 El programa elaborado por la Federación Obrera incluía: "9 a.m. Reunión de los obreros en el local de la Federación. 10 a.m. Salida en manifestación a recorrer las calles de la población pasando a saludar a la Escuela Nocturna Popular y a la Cruz Roja. 2 p.m. Comicio público en la Plaza Muñoz Gamero." ( ).

 Relata a este respecto “El Magallanes”: La celebración de la Fiesta del Trabajo, sujeta al programa confeccionado al efecto por la Federación Obrera de Magallanes y por la Agrupación Socialista, ha sido este año una nota de cultura muy digna de hacerse constar.  Figuraban en su programa números eminentemente simpáticos, cuales son la visita a la cárcel y al Hospital, a la Escuela Nocturna Popular y la Cruz Roja, visitas que tienen, cada una por separado, su importancia especial: las primeras, que los obreros en este día, que es el suyo, han tenido muy presente el recuerdo de los que sufren; y las segundas, que los obreros de Magallanes saben apreciar el lo que vale la labor en que están empeñadas estas dos instituciones que de diversa manera van encaminadas a un mismo fin: ayudar a los que han menester de ayuda. Los obreros, al hacer estas visitas y al hacer los obsequios que hicieron, han debido sentir la más profunda satisfacción.” ( )

A media tarde, los obreros con sus banderas y estandartes se congregaron en la Plaza Muñoz Gamero donde hicieron uso de la palabra los dirigentes de la Federación Juan Castro, Concha, García y Alfonso Peutat, y los oradores de la Agrupación Socialista, Ramón Fariña, Román Cifuentes y el dirigente argentino y socialista doctor José A. Mouchet, quién había viajado invitado expresamente desde Buenos Aires. 

Algunos de los discursos allí pronunciados, fueron reseñados al día siguiente por “El Magallanes”, en el que leemos: “Abrió el cmicio el señor Castro quién en un bien meditado discurso puso de relieve la situación de los obreros de Magallanes, estudió los factgores que la peroducen y los factores que han de contribuir a mejorarla.  Usó de la palabra después el señor Concha que hizo un recordaris de los sucesos de Chicago y los posteriores que dieron como resultado la consagración del 1° de mayo para la celebración de la fiesta del Trabajo. Le siguió en el uso de la palabra el señor García a nombre del Gremio de los carreros pidiendo una legislación que ponga al obrero y a su familia al amparo contra los accidentes y la miseria...Los asistentes al Comicio quedaron invitados para asistir en la noche a una conferencia que dictaría el señor Mouchet en el salón de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos.”

Las conclusiones acordadas en el mitin y remitidas a la autoridad presidencial exigían "la dictación de una legislación obrera sobre salarios; una ley sobre accidentes del trabajo; una ley que declare legal las 8 horas de trabajo, (que establezca) reglamentación de las horas de trabajo para las  mujeres y los niños, y fijación del nínimum del salario y el máximum de horas de trabajo para los adultos; la separación de la Iglesia del Estado y representación parlamentaria para Magallanes". ( ).

El doctor Mouchet publicó más tarde varios artículos en el diario obrero "La Vanguardia" de Buenos Aires acerca de la Federación Obrera de Magallanes.  Es de observar aquí la amplitud política y social de las demandas que la Federación Obrera hacía en 1916. 
Conceptos tales como la "jornada de 8 horas", la limitación y necesidad de "control sobre el trabajo femenino e infantil", y la idea de ir hacia una "legislación del trabajo", estaban extendidos ya entre los trabajadores magallánicos por aquel entonces.

En la noche del 1° de mayo, el dr. Mouchet dictó una conferencia en el salón de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, con una “enorme concurrencia” como anota “El Magallanes”.  Su conferencia “...fue una exposición de las aspiraciones de los actuales socialistas.  Anotó los acontecimientos que han dado germen a ese ideal y los medios con que se le  puede llevar a la realidad. En síntesis estos medios son el mejoramiento moral e intelectual de las clases obreras, que de ello ha de nacer obligadamente, el mejoramiento social y económico. La conferencia de anoche fue el último número del programa confeccionado para la celebración de la Fiesta del Trabajo en Punta Arenas...” ( )


Por su parte, las tradicionales conmemoraciones con motivo del 1° de Mayo, repitieron algunas de las manifestaciones acostumbradas desde principios del siglo, en especial el acto público en la plaza principal de la ciudad y el memorial presentado a la autoridad, como lo relata brevemente "El Magallanes" de ese día:


"La Fiesta del Trabajo
Comicio público


"Con ocasión de celebrarse ayer la Fiesta del Trabajo, la Federación Obrera realizó un comicio público a las 2 p.m. en la Plaza Muñoz Gamero.

En este acto hicieron uso de la palabra varios oradores.

Concluído el comicio una comisión obrera llevó al señor Gobernador del Territorio las conclusiones que se acordaron en esta manifestación."

 

LA FORMACION DEL CAPITAL EN LA PATAGONIA

 

PRESENTACION

 

Este documento contiene un ensayo preliminar en torno a la cuestión de los orígenes del capital en la región patagónica.

Su propósito  intelectual es sintetizar la información histórica disponible acerca de las condiciones y factores que impulsaron el momento inicial del desarrollo económico y material de la Patagonia, a fines del siglo XIX.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas, marzo de 2003.

 

Premisas para la formación del capital en la Patagonia


El proceso económico en la región austral de América Latina, denominada la Patagonia, ha atravesado por diversos períodos históricos.  Sin perjuicio de un análisis más exhaustivo de cada período en particular, dichos períodos serían los siguientes:

Primer período: de la economía autosuficiente.  Las comunidades aborígenes de la Patagonia y su actividad económica.
Segundo período: de la economía insuficiente. La colonización europea (1584- 1783)
Tercer período: de la economía asistida. La colonización administrativa (1843-1877) y
Cuarto período: de la economía ganadera de exportación (1877-1929). ( )

En el estudio de los orígenes del capital en la región austral, interesa examinar en profundidad, tanto el período de la "economía asistida" entre 1843 y 1877, por cuanto entonces se generaron  las premisas económicas, político-jurídicas, demográficas y sociales para la formación del capital.

El punto de partida teórico-conceptual de esta investigación histórica, es la hipótesis de que el impulso y el desarrollo empresarial experimentado por la Patagonia chileno-argentina en los últimos treinta años del siglo XIX y primeros veinte del siglo XX, se encuentran en la combinación e interdependencia de los siguientes factores:

- la acumulación originaria de capital y la formación  de un capital comercial, como forma especializada de la riqueza capitalista;

- la existencia y utilización de facilidades e instrumentos jurídicos y económicos de apoyo, que los respectivos Estados centrales brindaron a quienes estén dispuestos a emprender negocios en la Patagonia;

- la expansión de los intercambios comerciales, potenciados por la navegación mercante interoceánica a través del Estrecho de Magallanes y por la inserción de los negocios regionales en el sistema económico imperial británico.

- la existencia inicial  de una cultura ética capitalista de ahorro y de austeridad, que favoreció la acumulación de dinero y de valores y su inmediata reinversión en el proceso económico;

- la llegada de distintos procesos migratorios y colonizadores, que dieron como resultado la implantación económica y radicación de grupos de emprendedores y la afluencia de migrantes con distintos grados de especialización, así como la afluencia de mano de obra de distinta calificación y especialización, pero que en su conjunto hicieron posible una dotación de artesanos y obreros a bajo costo, en condiciones de casi total ausencia de una legislación  reguladora de las relaciones entre el capital y el trabajo.

Todos estos factores desembocaron en la formación de una estructura económica particular en la región patagónica.   En efecto, la formación de un capital industrial y financiero a partir del desarrollo y expansión del capital comercial originario, en torno a una actividad ganadera centrada en los mercados exteriores, hizo posible la constitución de una forma específica y localizada de modo de producción capitalista, una forma de economía abierta que denominamos una "economía ganadera de exportación".

Veamos cada uno de estos elementos conceptuales, analizados en detalle.


La acumulación originaria del capital
 y la formación del capital comercial en la Patagonia,
como forma especializada de la riqueza capitalista


El punto de partida del proceso de acumulación originaria del capital en la región austral del continente, fué la producción artesanal de subsistencia que caracterizó a la economía patagónica en el período de la  llamada "colonización asistida", entre 1843 y 1877. 

Los primeros colonos que se instalaron gradualmente en la costa del Estrecho de Magallanes, desde 1843 en Fuerte Bulnes y 1848 en Punta Arenas, y a continuación en otras localidades del territorio patagónico, hubieron de trabajar a partir de los recursos naturales disponibles, y con mínimas y precarias condiciones tecnológicas.

Puede afirmarse que el proceso de acumulación originaria del capital en la Patagonia, en la segunda mitad del siglo XIX atravesó por las siguientes etapas sucesivas:

- una etapa inicial de producción artesanal de subsistencia, entre 1843 y 1860;
- una etapa de producción mercantil simple y comercio incipiente, entre 1860 y 1877; y
- una etapa de producción mercantil ampliada y expansión comercial, desde 1877 en adelante.

En el período inicial de desarrollo, y durante el cual se comenzó a desarrollar una producción mercantil simple, ésta estaba caracterizada por la explotación de ciertos recursos naturales cercanos a la naciente colonia: carbón de piedra, maderas, cueros y pieles, mientras la actividad agrícola en cambio, estaba dirigida casi exclusivamente a satisfacer las necesidades de subsistencia de los colonos.

A continuación, con el creciente flujo de la navegación marítima interoceánica por el Estrecho, comenzó a manifestarse una producción mercantil simple y la emergencia del comercio de ultramarinos.

En un tercer momento, la acumulación de la ganancia comercial y una producción mercantil cada vez más ampliada por la demanda "externa", hizo posible una mayor expansión comercial hacia la exportación.

El contenido de este proceso consistió en que los productores directos vieron aumentada su ganancia monetaria, mientras -algunos de ellos- fueron acrecentando su ganancia a través del comercio y fueron concentrando la propiedad de los medios de producción, eliminando de paso a otros productores-comerciantes.

Por lo tanto, el primer factor componente de la constitución del capital en la Patagonia, fué la acumulación originaria que constituyó el capital comercial. 

Esta acumulación originaria, como se verá a continuación, comenzó a partir de la evolución desde una producción artesanal de subsistencia a una producción mercantil.

De acuerdo con la Economía Política clásica, el capital comercial surgió  mucho tiempo antes que se formara el capitalismo, de manera que históricamente aquel precedió al capital industrial.

Adam Smith dice respecto de la emergencia del capital comercial, que "...si no se emplease un capital en transportar el producto rudo y manufacturado, de los lugares en que abunda a aquellos en que falta, no se produciría más que el indispensable para el consumo de las poblaciones cercanas al suelo productivo.  El capital de los comerciantes cambia el sobrante de unos lugares por el sobrante de otros, y de esta forma fomenta y anima la industria, consiguiendo que de disfrute por ambos recíprocamente." ( ), y al establecer la diferencia entre el comerciante al por menor (como fueron los primeros comerciantes instalados en Punta Arenas) y el comerciante al por mayor (que fué lo que devinieron algunos de ellos, al cabo de algunos decenios), dice: "El capital del mercader al por menor reemplaza con ganancias el del comerciante a quién compra sus géneros o mercaderías, con lo cual queda habilitado para proseguir su negociación... El capital del comerciante al por mayor reemplaza los capitales y ganancias de los labradores y artesanos de quienes compra los productos, tanto rudos como manufacturados en que negocia, con cuya compra habilita a éstos para proseguir en su negociación o trato...También emplea su capital a marineros y conductores que transportan sus géneros de una parte a otra, aumentando el precio de sus efectos, no solo con el valor de sus ganancias, sino con el de los salarios que paga en aquella negociación.  Este es todo el trabajo productivo que el comerciante pone en movimiento inmediatamente y como tal, y todo el valor inmediatamente añadido por el al producto anual.  Su operación, pues, es superior e ambos respectos a la del capital de un mercader al por menor." ( )

Históricamente, como se sabe, el capital comercial se encuentra en los orígenes del capital financiero, materializado en la banca, lo que nos retrotrae al surgimiento de las primeras ciudades europeas (Amsterdam, Génova, Venecia, Florencia, Burdeos, Hamburgo), donde  una parte de la riqueza obtenida en el comercio (intra y extra nacional), fué destinándose a la banca, al préstamo a interés y a la especulación.

En la economía mercantil anterior al capitalismo, la fuente del ingreso de los mercaderes y usureros fue siempre y ante todo el plusproducto y una parte del producto necesario de los pequeños productores, sí como una parte del plusproducto creado por el trabajo de los campesinos, pequeños artesanos y siervos. 

Los mercaderes entonces, recurrían al cambio no equivalente para enriquecerse: es decir, vendían a los pequeños productores las mercancías a alto precio (el más alto que fuera posible, dada la capacidad adquisitva de sus compradores) y compraban los productos de dichos productores al menor precio posible.

A su vez, el campo principal de actuación del capital comercial es el comercio exterior, aún cuando el comercio interno contribuye con cuotas variables de riqueza.

Por su parte, el orígen de la ganancia comercial se encuentra en dos fuentes: en primer lugar, en una parte del valor creado por los pequeños productores y artesanos, de que se apropia el comerciante al vender dichos productos en el mercado; y en segundo lugar (y este es el método principal de obtención de dicha ganancia), en el cambio no equivalente, o sea, en la compra de mercancías a precios reducidos e incluso inferiores a su valor, pero también a su valor nominal de venta, y a su venta a precios superiores al valor. 

Esta forma específica de formación de la ganancia comercial, se autoreproduce a sí misma, cuando  el comerciante aprovecha y se beneficia con la diferencia de niveles de precios en los distintos países y en los distintos mercados locales.

Cuando los pioneros comerciantes instalados en el puerto de Punta Arenas, comenzaron a traer mercancías desde Inglaterra, aprovechando la creciente navegación marítima que pasaba por el Estrecho, vieron acrecentadas sus ganancias gracias  al cambio no equivalente, es decir, a la diferencia de precio lograda entre el costo del producto puesto en algún puerto inglés y el precio de venta puesto "en el mostrador" en Punta Arenas.

Es necesario reconocer que ésta forma de ganancia comercial tiene rasgos usurarios, y ello explica porqué el capital comercial se asocia directamente con la ganancia usuaria, aunque no sea su única ni principal fuente.

En las definiciones de la Economía Política clásica, en las condiciones de la formación originaria del capitalismo, "...el capital comercial deja de tener como antes una existencia propia e independiente para convertirse en un aspecto especial de la inversión del capital en general...ahora el capital comercial actúa simplemente como agente del capital productivo." ( )

Escribe Marx  en “El Capital”que “...el capital solo surge allí donde el poseedor de medios de producción y de vida encuentra en el mercado al obrero libre como vendedor de su fuerza de trabajo...”( ),  de manera que para el surgimiento del capital comercial y usurario, basta la existencia de la producción mercantil simple y de una esfera de circulación.

Precisamente estas dos premisas para la formación del capital comercial existieron en la Patagonia, después de 1850-1860: había una producción mercantil -impulsada por la demanda de los barcos mercantes que hacían la "carrera" de ambos océanos- y había una esfera de la circulación, constituída inicialmente por un precario comercio interno e intra-patagónico, pero que se abrió a los mercados ingleses.

Desde el punto de vista de la circulación del dinero, puede afirmarse que éste tuvo dos formas desde los inicios de este proceso de acumulación origjnaria del capital comercial: una esfera de circulación interna -del mercado local- en el que la circulación monetaria realizada por el comercio era: D - M - D', en el que el dinero se realiza en mecancías que se venden y las cuales producen más dinero incluída la ganancia comercial; y operaba también una esfera de circulación externa -o del mercado exterior- en el que la circulación monetaria realizada por el comercio con navegantes y comerciantes ingleses era: M - D (LE) - D ($) - M, en el que las mercancías vendidas eran pagadas desde Inglaterra mediante libras esterlinas (D-LE), las cuales a continuación eran realizadas (cambiadas) en moneda chilena (pesos) (D$), aprovechando de paso la diferencia de valor entre las dos monedas, con lo que se acrecentaba el cambio no equivalente, como para poder incrementar la cantidad de mercancías a vender (M).

Este sería uno de los elementos teóricos que permitiría explicar la acumulación originaria del capital y el surgimiento del capital comercial, problema que nos ocupa aquí. 

Dicho capital comercial comenzó siendo dinero, circulante, puesto en movimiento por el comercio tanto interno como externo, pero entendiendo que el comercio con el exterior (con Inglaterra en primer lugar), fué el que  permitió una mayor escala de venta de productos (pieles finas, oro, carbón, maderas y otros productos  agrícolas), y una mayor ganancia comercial, gracias al cambio no equivalente con la moneda inglesa. 

Como se sabe, los primeros comerciantes eran “tenderos”, pero además, desempeñaban tareas de productores y de artesanos especializados, capaces de cazar lobos de pieles finas, de intercambiar abalorios con los indígenas de las pampas o de negociar con los ocasionales capitanes de barcos que atravesaban por el Estrecho.

Esos primeros comerciantes (entre los cuales se destacaban los hermanos Shroeder, Mateo Paravic, José Nogueira, Guillermo Bloom y José Menéndez, por ejemplo) comenzaron tempranamente (desde la década de los años setenta) a operar -desde el reducido mercado local- con el mercado inglés, un enorme mercado para la capacidad de oferta que el Territorio patagónico podía presentar en aquel entonces.

Para que se forme el capital comercial –que sería la primera forma de capital que apareció en la Patagonia en el período de la “economía asistida”- debieron reunirse dos elementos constitutivos: la existencia de una producción mercantil simple y de una esfera de circulación, es decir, de un mercado, por más reducido que éste sea. 

Pero, lo que lo hizo crecer fué la dimensión (o escala) de la esfera de la circulación en la que operaron: si se hubieran limitado al mercado local o patagónico, habrían crecido a un ritmo muy lento.  Por el contrario, además, desde un principio se abrieron hacia una esfera de circulación de grandes proporciones y escala: el mercado inglés. 

Puede afirmarse que el capital comercial surgió en la Patagonia austral, gracias al carácter predominantemente extrovertido de sus actividades económicas y comerciales.  El capital existe en forma de cierta suma de dinero en manos del capitalista, en la forma de medios de producción adquiridos y utilizados por éste, y en la forma de mercancías producidas para ser puestas en circulación. 

Ahora bien, como se sabe, individualmente considerados, estos tres elementos orgánicos no constituyen en sí mismos un capital, sino que se transforman en capital en tanto en cuanto son utilizados combinadamente con la finalidad de obtener plusvalía, es decir, ganancia.

La parte del capital que se convierte en medios de producción, es decir, que se transforma en recursos para ser explotados, trabajados, y cuyo valor no cambia en el curso del proceso económico, se denomina capital constante.

A su vez, la parte del capital que se destina a fuerza de trabajo es el capital variable.  

Lo que iban realizando los primeros comerciantes y emprendedores instalados en la Patagonia fue destinar una parte de su capital variable a la fuerza de trabajo necesaria para producir una ganancia necesaria para reinvertirla, multiplicando así su capital constante. 

Hubo aquí, impulsado por razones económicas y culturales, un componente de "ahorro productivo": muchos de estos primeros comerciantes-productores, ahorraban una parte de sus ganancias para redestinarlas a acrecentar su producción, para construir sus propios medios de producción (lanchas, goletas, almacenes, bodegas, etc.) con lo cual acrecentaban su capital activo.

El componente de ahorro productivo tuvo un rol gravitante en la formación del caputal.

A su vez, como se analiza más adelante, esa fuerza de trabajo les fue propocionada por la inmigración inducida  de mano de obra (artesanos, gañanes y peones..) de procedencia extranjera, chilena y argentina.


En las etapas iniciales de formación del capital (y del capital comercial en particular), el empresario se ocupaba de todos los aspectos del proceso económico, participando en cierto modo en alguna parte de la producción (piénsese en la Patagonia, en aquellos empresarios de lavaderos de oro, y en los navegantes ocupados en la caza de lobos y otros productos del mar), lo que vendría siendo la esfera de la producción mercantil simple,  pero también se ocupaban en la propia comercialización directa de los productos obtenidos, generando un lento y gradual desplazamiento de la riqueza, desde la esfera de la producción hacia la esfera de la circulación, es decir, del comercio.

El siguiente contrato pasado entre José Nogueira y sus marineros en 1873, refleja estas relaciones laborales y mercantiles iniciales, en las que ya existen rasgos capitalistas.

"GOBN. MARITIMA. MAGALLANES. PTA. ARENAS.

Quedan convenidos i ajustados entre don José Nogueira Capitán de pailbot nacional "Anita" i por la otra los marineros que abajo se firman en las condiciones siguientes:

Art. 1° Los abajo firmantes se obligan hacer un viaje en el espresado buque con el objeto de dedicarse a la pesca de lobos marinos o cualquiera otra expedición que sea lucrativa al viaje debiendo éste durar no menos tiempo que cuatro meses contados desde el día de la salida.

Art 2° La presente tripulación es obligada a trabajar durante el día i la noche ya sea en botes o en tierra i respetar todas las órdenes legales que en beneficio de la espedición i el orden abordo sean dictadas por el Capitán i oficiales.

Art. 3° En remuneración de este viaje todos van a la parte en la forma siguiente: una tercera parte pertenece directamente a la embarcación, las otras dos terceras partes despues de deducidos los gastos cin distinción se repartirán por partes iguales.

Art. 4° Concluido que sea el viaje pacto el Capitán se obliga después de descargado i amarrado con seguridad el presitado buque entregarle a cada uno en particular la parte que le corresponda.

En fe de lo cual lo firmamos en Punta Arenas a 6 de agosto de 1873.

A ruego de don José Nogueira  (firma)  Antonio Barría.

Número: Nombre:   Nación:   Clase:

1.  Antonio Jasinto (X)  Portugués Piloto
2.  Juan Alvarado (X)  Chile.   Piloto
3.  Manuel Amarelle (X)  Español.  Marinero
4.  Manuel Mansilla (firma)              Chile  Marinero
5.  Miguel Cárdenas (X)  Chile               Cocinero
6.  Cipriano Peña (X)              Chile   Marinero
7.  Edouard Lamiré (firma   Francés            Marinero
8.  Antonio Barría (firm      Chile               Marinero
9.  Elías Oyarzo. (X)             Chile               Marinero
10.  José Mercedes Molina (X)        Chile   Marinero"

(al dorso del documento dice:

José C. Garrao Gobernador Marítimo del Territorio certifica que el presente contrato ha sido firmado ante mí por cada una de las partes.  Punta Arenas, agosto 7 de 1873.  (Timbre)  (Firma)."( )

Obsérvese que el hecho de que este contrato sea firmado ante el Gobernador Marítimo del Territorio, refleja otro aspecto característico del modo de constitución del capital en la Patagonia: el rol de garante jurídico ejercido por el Estado, sobre el establecimiento de las relaciones capitalistas de producción.

En este contexto laboral no legalizado, la tripulación se encontraba obligada a trabajar durante el día  y la noche ya sea en botes o en tierra, respetando todas las órdenes legales que en beneficio de la espedición y el orden abordo sean dictadas por el Capitán  y sus oficiales, de manera que no existían horario de trabajo ni limitación de éste.

A su vez, hay que notar que en remuneración de este viaje, las ganancias de repartían "a la parte", es decir, en la forma siguiente: una tercera parte pertenecía directamente "a la embarcación", es decir, al propietario, y las otras dos terceras partes despues de deducidos los gastos sin distinción, se repartían por partes iguales, de manera que la ganancia del propietario se constituía tanto por el "plus-trabajo" que los tripulantes embarcados realizaban sin ser remunerados (se trabajaba día y noche), como por un tercio del producto total, más el cincuenta por ciento de los dos tercios restantes de éste.

Cuatro años después, la actividad económica del Territorio reflejaba precisamente este nivel mercantil de producción que se estaba ampliando, así como la emergencia de formas capitalistas de desarrollo.

Veamos al respecto, las elocuentes cifras proporcionadas por Robustiano Vera, el primer historiador de la Patagonia. 

En 1877, según informa el Gobernador Dublé Almeyda, los trabajos públicos y la actividad comercial pujante que se estaban produciendo en Magallanes era los siguientes: "Trabajos públicos.  Se han construído durante el último año: un edificio en que funciona la máquina a vapor para aserrar maderas i los correspondientes galpones para depositar las elaboradas, una casa en Punta Arenas para el administrador de los ganados fiscales i un cuartel para la brigada cívica de Artillería i también una casa para el médico de la Colonia.  En Agua Fresca se ha construído un puente sobre el río.  Agricultura.  Los trabajos agrícolas han aumentado de una manera considerable i sus resultados han sido mui satisfactorios.  Comercio. El movimiento comercial ha sido el siguiente: Esportación de carbón de piedra $ 9.760; maderas $ 3.790, cueros de animales vacunos $ 1.680, plumas de avestruz $ 4.860, pieles de guanaco $ 12.180, pieles de avestruz $ 1.500, pieles de lobos marinos $ 42.835. Total esportación $ 76.605.  La importación durante el mismo tiempo, ha sido de $ 125.860.  La disminución notada en la esportación es debida a la paralización casi completa de los trabajos de la Sociedad Carbonífera de Magallanes."(  )
 
Como se ha visto, el proceso de acumulación originaria en la Patagonia, se basó en la explotación mercantil simple de productos básicos como el carbón de piedra, las maderas, los cueros vacunos y las pieles de guanaco, avestruz y lobos marinos.

En su evolución histórica, el capitalismo ha surgido en Europa precisamente a partir de la formación del capital industrial, cuando se pasó de la fase inicial de cooperación simple capitalista del trabajo a una fase de división del trabajo y de manufactura. 

En cambio, en el caso específico de la economía capitalista en la Patagonia, el proceso siguió la misma trayectoria del conjunto del sistema, pero tuvo una evolución levemente distinta: en las tierras australes de América lo primero que se formó fue el capital comercial, y fue esta forma de capital la que a continuación se expandió y adoptó las formas específicas de capital industrial y capital financiero.  En la Economía Política clásica se afirma que el capital comercial es una parte que se deriva o disgrega del capital industrial; en cambio, lo que habría sucedido en el caso de la región patagónica, es que la forma originaria del capital constituído habría sido el capital comercial y que a partir de esta modalidad inicial se habrían constituído el capital industrial y el capital financiero.

El dinero ganado en la venta de sus productos (es decir, la ganancia comercial), lo fueron invirtiendo gradualmente en el propio comercio, en la compra de nuevas mercancías (con lo que se abrieron a negocios con las empresas comerciales e industriales inglesas) y en su venta a precios superiores.

El capital comercial funciona sólo bajo dos formas, la de mercancía y la de dinero, y pasa por dos fases en su circulación: la de compra de mercancías (D – M) y la de venta de las mercancías (M – D’).  En el caso particular del comercio en los años sesenta y setenta en la Patagonia, la compra de mercancías la hacían los propios comerciantes a los pequeños productores locales (agricultura de chacarería) o ponían en circulación los productos de su propia operación extractiva: oro, productos del mar.

Como se verá más adelante (en el N° 3), el punto de inflexión en este proceso de acumulación originaria del capital comercial en la Patagonia, lo constituyó el momento en que estos comerciantes comenzaron a operar con abastecedores ingleses de manufacturas, a través de las líneas de navegación marítima interoceánica.

Sabemos además, que la circulación del capital comercial se realiza a un ritmo menor que el del capital industrial, por lo que la acumulación improductiva de la riqueza comercial resulta fatal para el incremento de aquel.  El capital comercial  se orienta a la esfera de la realización de los productos, pero no de un solo producto sini de muchos productos, de manera que el capital comercial, operando con una existencia propia, gira  simultáneamente (en forma de mercancías) con varios capitales productivos.  Al ser más dinámica su rotación, el capital comercial gira a una velocidad mayor que lo hace el capital industrial: lo que dura una rotación del capital industrial, puede significar varias rotaciones del capital comercial. (   )

La rotación del capital comercial (D – M – D’) implica no solamente la reposición del capital anticipado, a cuenta de los ingresos que proporciona la venta de mercancías, sino también, supone la obtención de una cierta ganancia sobre ese capital puesto en ciculación.  En las condiciones de una competencia libre (libre de trabas aduaneras e impositivas, por ejemplo...), la cuota de ganancia comercial debe hallarse al nivel de la cuota media general de ganancia, en un momento dado del proceso económico.

Si la ganancia comercial es inferior que la cuota de ganancia industrial, el comerciante retirará su capital de la esfera de la circulación y lo empleará en otra esfera de la economía que le garantice una ganancia no inferior a la media general.

El funcionamiento del capital comercial, acelera la fase “mercancía-dinero”, como la fase “dinero-mercancía” del proceso económico, reduciendo su tiempo de rotación, lo que conduce al incremento del capital variable empleado durante un determinado período de tiempo, contribuyendo así a aumentar la masa de plusvalía.

Además, el capitalista comerciante, merced a su especialización, a los múltiples contactos comerciales que crea alrededor suyo y a la mejor orientación en las coyunturas del mercado –que cambian con gran rapidez- aseguran que la venta de mercancías se haga mucho más rápido que el tiempo que demoraría el productor o el industrial en realizar su comercialización.  Este proceso culmina cuando se produce la concentración del comercio (mayorista y exterior en particular), en pocas manos, en un puñado de grandes comerciantes, con lo cual frenan el crecimiento de los gastos netos de circulación y pueden trabajar a mayores escalas de mercancías, con lo que obtienen la ventaja de precios de compra relativamente menores.

En los períodos de auge económico, cuando suben los precios de las mercancías, los comerciantes recurren en una amplia escala al crédito, procuran incrementar sus compras a objeto de venderlas a precios mayores, consiguiendo así una ganancia suplementaria facilitada por el clima de bonanza. De esta forma, el incremento de la ganancia y del capital comercial contribuyen al aumento de la producción, ciclo que puede culminar en la sobreproducción. En cambio en un escenario de crisis económica, los precios se degradan, los comerciantes restringen el crédito, disminuyen sus adquisiciones y sus existencias de mercancías tienden a inmovilizarse, con lo que el sector comercial actúa agravando la crisis general.

Un factor adicional que incrementó la ganancia y el capital comercial fué la escala a la cual trabajaban estos empresarios. 

A medida que su actividad comercial y sus intercambios se acrecentaba, la escala de sus negocios y ganancias también fueron creciendo, y cuando ingresaron en el negocio ganadero, la escala también su fué ampliando.

Los comerciantes que se instalaron en las décadas de los sesenta y los setenta en la Patagonia, incrementaron la escala de sus ventas, cuando comenzaron a superar el limitado mercado local para comenzar a negociar con la metropoli inglesa; y adicionalmente sus negocios se expandieron, cuando el capital comercial ya acrecentado les permitió operar en la industria ganadera. 

Esta industria, que nació vinculada a mercados receptores extranjeros, permitieron que su escala se vaya expandiendo a su vez, cuando la producción lanar experimentó la creciente demanda del mercado inglés y europeo en general. 

Todo este proceso de expansión a nivel de escala de los negocios patagónicos, encontró su punto culminante alrededor de la I Guerra Mundial.

En definitiva, lo que aceleró el ritmo de circulación y el acrecentamiento de este capital comercial originario, fué que destinaron esa ganancia a la esfera productiva, produciendo así un ciclo, que denominaría "ciclo originario del capital" en la Patagonia, que se manifestaría en la siguiente secuencia:

a) el dinero disponible inicial se invirtió en algunas actividades productivas creadas, existentes y/o ampliadas y en el comercio;
b) las mercancías obtenidas se vendían en el mercado local y a los navegantes de paso;
c) la ganancia comercial se reinvertía en la compra de nuevas mercancías, acrecentando de paso su valor de venta;
d) la expansión de la actividad y de la ganancia comercial (así como otros factores políticos y culturales) hizo posible la inversión de una parte del capital comercial sea invertido en otras actividades productivas y empresariales emergentes (ganadería, industria frigorífica, banca);
e) junto al proceso de formación del capital comercial y su posterior derivación hacia el capital productivo, se fué produciendo un proceso de concentración del capital;

De acuerdo con esta secuencia, en términos globales puede afirmarse que el capital comercial originario, se trasladó a la esfera productiva para convertirse en capital productivo, y a continuación se expandió hacia la forma de capital financiero.

La reproducción y ampliación del capital comercial originario se encuentra, entonces, en el orígen del capital productivo (orientado a la ganadería en este caso), hizo posible que éste deviniera el eje del modelo  económico que se formó más tarde.

Estos incipientes empresarios (situándonos en las décadas de los sesenta y setenta del siglo XIX), partieron con un capital extremadamente reducido (Elías Braun debió haber traído algún pequeño capital, para que se haya aceptado su llegada como colono al Territorio...y similar debe haber sido la situación de Nogueira) y a continuación realizaron diversas actividades (productivas), pero todas ellas centradas en el comercio.  Al servir de intemediarios entre el reducido mercado del puerto de Punta Arenas y los navegantes y comerciantes ingleses que operaban en el hemisferio sur de América, generaron ganancia comercial y redes de contactos e intercambios útiles, para futuras expansiones.

Por lo tanto, habrían en síntesis, tres fases históricas en el proceso de formación del capital en la Patagonia:

1ª fase, de constitución de la ganancia y del capital comercial (o de acumulación originaria del capital):  el dinero inicial se invierte y re-invierte tanto en la actividad comercial como en la actividad productiva y artesanal;

2ª fase, de expansión del capital comercial hacia el capital productivo:  el capital comercial obtenido originariamente se re-invierte en ciertas actividades productivas (ganadería e industria frigorífica), dando orígen a un capital industrial; en esta fase también, la inmigración deliberada y voluntaria de mano de obra masiva y la renta de la tierra, contribuyen poderosamente a expandir el capital industrial; y

3ª fase, de expansión del capital comercial-industrial hacia la actividad bancaria: una fracción del capital comercial y del capital industrial en plena expansión, se reinvierte hacia el sector bancario, dando orígen a un capital financiero.

En las condiciones del surgimiento y desarrollo del capital en la Patagonia, ha que observar que  no existía una separación absoluta entre el comercio interno  y el comercio exterior. 

Así, numerosos comerciantes instalados en Punta Arenas, eran a la vez comerciantes de menestras o abarrotes en la ciudad, pero también comerciaban con casas europeas.  Por ejemplo, hacia 1898, el comercio de ultramarinos o de importación, se había convertido en un rubro importante en la economía magallánica. 

En el "Rol de Avalúos del Territorio de Magallanes" de septiembre de 1898, figuraban las siguientes casas importadoras: "Shroeder i Cía.; Pasinovich i Bois de Chesne; Fernández i Montes; Pisano i Ricardi; Rivera e Iglesias; Dobrée i Cía.; L.L. Jacobs; Thiessen i Cía.; Charles Williams; W. Meidell Wwe.; Whaits i Cía.; Correa i de Bruyne; Braun i Blanchard; Augusto Wahlen; José Menéndez; A.W. Scott; Piña i Cía; Cameron i Robson; Carlos Stein; José Bucksbaum; J.H.A. Wehrhahn; Heede i Glimmann; Stubenrauch i Cía; Máximo Gilli; Julio H. Braun; Roberto Mulach; Martinich Hnos.; y Raimundo Mounot." ( ).  Nótese aquí la fuerte presencia de comerciantes ingleses (L.L. Jacobs, Meidell, Whaits, Scott, Cameron y Robson), de franceses (Mounot, Debrée, de Bruyne, Bois de Chesne, Blanchard asociado con Braun), pero también se perciben austríacos (Pasinovich, Martinich, Mulach), algunos alemanes (Stubenrauch, Thiessen, Schroeder, Wahlen, Wehrhahn, Stein) y los Braun y Menéndez. 


Facilidades jurídicas, tributarias
y económicas de apoyo de los Estados, 
a quienes deseaban emprender  en la Patagonia


El segundo factor explicativo de la formación del capital en la Patagonia sería el conjunto de instrumentos jurídicos, tributarios y económicos de apoyo que el Estado (chileno y argentino) otorgó a los emprendedores, desde mediados del siglo XIX, para que inicien, expandan y consoliden sus negocios en ésta parte del mundo.

Los respectivos Estados, en efecto, convencidos como estaban de la necesidad de traer mano de obra con experiencia y capitales, para impulsar el desarollo de sus propios territorios en regiones despobladas y lejanas, dieron forma a políticas de estímulo a la inmigración. 

En el caso de Chile, desde 1860 en adelante,  se trataba de traer colonos desde Europa occidental (se instaló al efecto, una oficina diplomática ad-hoc y un agente especial en la Embajada de Chile en Paris).  En el caso de Argentina, la inmigración europea, debe ser consideraba como un parámetro económico moderno: se atrajo mano de obra para trabajar que aportara tecnologías nuevas y necesarias; su impacto  masivo se produjo sólo a partir de los años ochenta.

Al constituirse en Argentina un "modelo económico agroexportador", desde los años sesenta en adelante, "...en la Argentina había tres elementos que cada vez se cotizaban más: la tierra, el ganado y la fuerza de trabajo, en especial la mano de obra inmigrante". ( )

De este modo, en Chile, una economía nacional centrada en la explotación del salitre, con una agricultura que aún no emprendía su ciclo modernizador y con una industria aún incipiente, hacía posible que en Magallanes surgiera una "economía ganadera de exportación", cuya evolución era casi completamente extrovertida respecto del ciclo económico que vivía el resto del país, mientras en Argentina se instalaba un modelo agroexportador alimentado por la expansión de la ganadería y el negocio frigorífico en el Norte y en la Patagonia.

La llegada de inmigrantes tuvo impactos diversos, sobre los territorios chilenos aún no explotados.  Mientras en la región de los lagos hasta el seno de Relocanví, la inmigración alemana y suiza dió orígen a un significativo aunque localizado desarrollo agrícola, ganadero e industrial, la inmigración sobre la Patagonia chilena aportó ingleses, alemanes, franceses, españoles e italianos atraídos por la aventura, la lejanía y las exenciones tributarias.

Puede afirmarse entonces que deliberada y concientemente, ambos Estados y los sucesivos gobiernos de Chile y Argentina, estimularon la inmigración e implantación de una oligarquía local para estos territorios patagónicos.  El Estado aquí, favoreció sistemáticamente la concentración de la riqueza y del capital en la forma del latifundio, así como la consolidación de una oligarquía ganadera.

La Patagonia chileno-argentina, antes de la implantación del sistema aduanero e impositivo de los respectivos Estados centrales, asemejaba a un moderno "paraíso fiscal". 

En síntesis -entre 1860 y 1890 aproximadamente- los respectivos gobiernos de corte liberal (Pérez, Errázuriz, Pinto, Santa María y Balmaceda en Chile;  Mitre, Sarmiento y Avellaneda en Argentina), apadrinaron deliberadamente que se reprodujera en la Patagonia un modelo de colonización oligárquica, dentro de un área geográfica limitada, el cual vino a reproducir casi con toda similitud,  el proceso de formación del capitalismo originario de otras regiones lejanas y despobladas del mundo, como Estados Unidos o Australia.

Pero, además importa subrayar aquí el efecto catalizador, que tuvieron las políticas de concesiones de tierras que aplicaron ambos Estados, con el fin de promover el desarrollo económico y el poblamiento de esdas "tierras incultas".

Dice ilustrativamente José Luro al respecto: "Para calcular ahora todo el campo de accion que tiene la ganaderia, hasta decir, que la provincia de Buenos Aires cuenta con una superficie de 305.121 Kilómetros cuadrados, miéntras que los territorios del Chubut i Santa Cruz suman 524.780 Kilómetros. Hai, pues, un ancho espacio donde estenderse.  Las condiciones fitolójicas de los campos en la rejion de la costa siguen una marcha progresiva de mejora desde el Río Negro hácia al sur en armonia con la cantidad de lluvia que cae, que va acentuándose  en Gallegos i se hace normal en la Tierra del Fuego, donde la vejetacion forestal i herbácea es notable, no obstante la crudeza del clima.  La poblacion ganadera amoldándose a los fenómenos climatéricos se desenvolverá del sur al norte, empezando por ocupar las zonas mas favorecidas, siguiendo una marcha ascencional de natural espansion.  Puede calcularse hoy la existencia de ganado ovino en ochocientas mil cabezas en territorio chileno, i un millon en el arjentino, pues el censo de 1895 arrojaba la  cifra de 416.650 animales, que con el rápido aumento es verosímil que alcance esta suma, si no se ha pasado.  La gran preocupación de los hacendados es buscar salida para sus productos.  Los ricos estancieros de Punta Delgada (chilena) Wood i C., resolvieron para salir de la plétora de ganado, enviar a los puertos de Inglaterra carneros helados. Al efecto encargaron un buque que se denominaba Hengist, con todas las instalaciones frigoríficas necesarias; pero desgraciadamente el buque naufragó en Punta Dungeness, malográndose todo el valioso material para la conservacion de la carne. No se desanimaron por eso, i en julio de 1897 zarpó de Punta Delgada el vapor Warnanbool con un cargamento de 20.826 carneros conjelados. No conozco el resultado, pero me temo que no haya sido del todo satisfactorio, por cuanto la conjelacion i depósito se hace en las mismas cámaras del vapor.  Cito este hecho como un ensayo i una iniciativa que será seguramente seguida por otra mas eficaz, persiguiendo el problema de dar salida al aumento.  El gobierno chileno no vende tierra, pero la da en arrendamiento por veinte años mediante un cánon anual.  Por este concepto tiene ya acordadas mas de dos millones de hectáreas en la Tierra del Fuego i Patagonia, fomentando así la poblacion. Este sistema es mas racional i previsor, pues cuando los gobiernos necesiten una vasta estension para destinarla a un plan de colonizacion  en condiciones liberales, encontrarán tierra disponible, i es por otra parte una reserva valiosa para el porvenir, que no debe dilapidarse.  La mayor parte de los estancieros de la Patagonia son ingleses i alemanes, trasplantes unos de las islas Malvinas, i los mas antiguos capitanes i marinos que navegando por aquellas costas solitarias se han encontrado con un territorio que brindaba su posesion, como una cortesana desdeñada, al primer pasante.  Se establecieron, construyeron sus hogares, trajeron ovejas de las Malvinas que se han multiplicado, i así tranquilos, libres de autoridades, de arrendamientos i contribuciones, se han enriquecido, manteniendo un comercio de intercambio directo con la Inglaterra, a tal punto que no se habla de otra moneda para las transacciones de animales i aun para los salarios, que de libras esterlinas i chelines." ( )

Este fragmento presenta con trazos vívidos la mentalidad, la visión de sí misma y de la región, y las ideas dominantes en la Patagonia a fines del siglo XIX, sobre todo entre la naciente burguesía local.

Cuando estos numerosos beneficios y exenciones tributarias fueron cercenados o eliminados, sobre todo a partir de la implantación de la Aduana, esos capitales gradualmente optaron por emigrar hacia otras actividades y regiones del mundo.
 

La expansión de los intercambios comerciales,
 potenciados por la navegación mercante interoceánica
 a través del Estrecho de Magallanes
y por la inserción de los negocios regionales
 en el sistema económico imperial británico


Un tercer factor explicativo de este proceso es la expansión de los intercambios comerciales.

En efecto, en el proceso de acumulación originaria del capital  en la Patagonia, el comercio y la conexión marítimo-portuaria de Punta Arenas comenzó a redituar ganancia a medida que el volúmen de mercancías se incrementaba en un puerto que, desde la década de los ochenta en adelante, comenzó a tener una actividad cada vez más intensa.

En tre 1843 y la década de los años sesenta, la navegación marítima a través del Estrecho se fué haciendo lentamente cada vez más numerosa y frecuente, aunque el pequeño establecimiento de Punta Arenas no tuviera nada atractivo que ofrecer. A mediados de la década de 1860, sin embargo, la frecuencia quincenal de los vapores-correos británicos y más tarde, la pasada de los barcos de la compañía alemana Kosmos, aumentaron el tráfico por el Estrecho y el puerto de Puntas Arenas comenzó a suministrarles carbón mineral como combustible. 

Por el pequeño puerto de Punta Arenas, en realidad una bahía algo abrigada, entre 1850 y 1870 pasaban más frecuentemente barcos mercantes extranjeros -ingleses y alemanes en su mayoría- que de bandera chilena, lo que contribuyó a favorcer el comercio exterior con Europa, de manera tal que a inicios de la década de los ochenta, el intercambio con Inglaterra y Alemania era el  doble del intercambio con los demás puertos de Chile.

Desde 1870 en adelante, el comercio de suministro de carbón y otros productos locales a los buques que atravesaban el Estrecho se fué haciendo más frecuente e intenso.

Carbón y oro fueron los primeros productos que la incipiente economía patagónica comenzó a vender al exterior, aprovechando los barcos europeos que hacían el tráfico del Estrecho.

Para las líneas marítimas que anteriormente debían pasar de Buenos Aires a Valparaíso sin escala, el puerto de Punta Arenas en el Estrecho de Magallanes, se fué convirtiendo en un punto de pasaje, de transferencia y de reabastecimiento, y más tarde, desde 1880 en adelante, con el inicio y expansión del negocio ganadero, los barcos comenzaron a llevar a los puertos ingleses los productos de la Patagonia, mientras traían productos manufacturados, abarrotes y mano de obra inmigrante.

El puerto de Punta Arenas, único disponible en los primeros decenios de la colonización de la Patagonia, fué un punto de irradiación económica, mercantil y demográfica.

La conexión marítimo-portuaria, desempeñó entonces un rol gravitante en la expansión del comercio patagónico, en el incremento de la ganancia comercial, en el aumento de los volúmenes de mercancías que circulaban dentro del espacio patagónico y entre éste y los mercados exteriores, y en la posibilidad de expandir el capital comercial a otros sectores productivos de la zona.  El comercio marítimo entre los puertos de la Patagonia y losd mercxados aeuropeos actuó como un catalizador en la acumulación originaria del capital y en su expansión hacia el negocio ganadero, frigorífico y financiero.

Así también el movimiento marítimo no solo incremento los flujos del comercio (tanto entre los puertos patagónicos como de éstos con los de Europa), sino que trajo los flujos migratorios, facilitó  las emigraciones hacia el resto de la Patagonia y abrió las puertas del mercado patagónico a los productos ingleses y europeos.

Incluso cuando la actividad ganadera y frigorífica estuvo ocupando una posición central y motora en el proceso económico patagónico (en las década de 1910 y 1920), el comercio marítimo siguió desempeñando  un rol articulador de mercados.


La manifestación  de una cultura ética
 capitalista de ahorro y de austeridad,
 que favoreció la acumulación de dinero y de valores
 y su inmediata reinversión en el proceso económico


El cuarto elemento explicativo del surgimiento del capital y de esta economía ganadera en la Patagonia, lo constituye la mentalidad capitalista de que eran portadores algunos emprendedores e inmigrantes llegados a estas tierras.

Un rasgo característico, aunque no el unico, de esta mentalidad es el sentido del ahorro.

¿Quiénes eran muchos de estos emprendedores que se instalaron y forman la primera oligarquía de la Patagonia? 

Algunos de ellos pueden ser considerados como pioneros, pero algunos eran también  audaces aventureros, de manera que en su mentalidad hay que incorporar una dosis de aventura, otra de audacia y también una de codicia.  El examen de los factores culturales que contribuiría a explicar la formación del capital y de la burguesía en la Patagonia, debiera tomar en consideración el factor étnico en algunos casos (la condición judía de los Braun, no es un dato menor aquí), así como la mentalidad emprendedora de sus portadores, pero sobre todo debiera apuntar a redefinir el concepto de "pionero" que ha adoptado la historiografía hasta hoy.

La historia magallánica y patagónica ha aceptado otorgarle el carácter de "pioneros" a ciertos emprendedores que constituyeron la oligarquía regional, grupos de familias que incluso hasta el presente están situados dentro de las categorías socio-económicas más pudientes de la sociedad austral. 

Pero este no deja de ser un concepto elitista de la condición pionera. 

Muchos empresarios medianos y pequeños, muchos obreros y artesanos aportaron con su trabajo y su creatividad al desarrollo de la Patagonia, y no han recibido tal apelativo.

Tan pionero ha sido en la Patagonia, el empresario que ideó la instalación de frigoríficos o la expansión del comercio marítimo, como el artesano que instaló la primera fundición, que construyó las primeras lanchas o carros, o el obrero que inició con su trabajo las minas de carbón, los lavaderos de oro, la esquila de ovejas, la faena del frigorífico o el embarque en los muelles.

De este modo, la condición de pionero no se radica en una sola categoría social y económica, sino que se extiende a todos aquellos individuos que con su creatividad, espíritu de emprendimiento, iniciativa, perseverancia y trabajo contribuyeron -desde múltiples actividades empresariales, artesanales, profesionales y laborales- a iniciar y forjar un cierto desarrollo en la región patagónica.

En torno a esta mentalidad capitalista, que encontramos encarnada en algunos de los pioneros emprendedores ya conocidos, Joseph Chamberlain dice que: "Schumpeter y otros tienden a aceptar esta idea de una cuarta remuneración, además de los salarios, rentas e intereses, pero han tratado de delimitarla, definiéndola como 'el pago por la innovación', como algo que voluntariamente se concede a un inventor, por ampliar los horizontes productivos de la humanidad".  Y argumenta más adelante acerca de la fuente de los beneficios que obtiene el capitalista: "De ahí que los beneficios se originen en la capacidad, conocimientos, inventiva, previsión e imaginación del ejecutivo perspicaz." ( )

Al cuestionar el concepto tradicional de "pionero", se desprende un segundo elemento conceptual de importancia: el hecho de que la economía ganadera de exportación a que dió orígen esta mentalidad capitalista realizada en la Patagonia, no puede ser considerada como un "modelo" a seguir o a copiar. 

En realidad, a la hora de evaluar sus resultados en términos de riqueza social o de construcción de una forma perdurable de desarrollo para la Patagonia, no puede menos de observarse que dicha forma económica no fué ni modelo ni paradigma, sino solamente una modalidad capitalista  específica -única e irrepetible- de organización de la producción y el lucro, que generó sus propias desigualdades y asimetrías económicas y sociales, producto de una determinada concentración de la riqueza.

En segundo lugar, cabe subrayar el hecho de que la formación de la riqueza industrial que caracterizó a la economía ganadera de exportación, se realizó bajo las condiciones de una mínima incorporación de valor agregado a los productos de la ganadería.  Durante varios decenios, a lo largo del siglo XX, las lanas, carnes, cueros y menudencias producidas en la Patagonia fueron vendidas a Inglaterra y otros mercados casi tal como eran producidas por la naturaleza, de manera que no hubo una incorporación tecnológica o un elemento significativo de innovación que agregara valor a estas materias primas, lo que se grafica -por ejemplo- en la ausencia de una industria textil en la Patagonia durante el siglo XX, lo que se viene a contradecir, además, con los rasgos de la mentalidad capitalista tradicionalmente aceptados.


Los procesos migratorios y colonizadores,
que facilitaron la implantación de algunos emprendedores
 y una dotación constante
y masiva de inmigrantes (obreros y artesanos),
 que constituyeron una dotación de fuerza de trabajo
 a bajo costo, 
y en condiciones de total ausencia de una legislación
que regule las relaciones entre el capital y el tabajo


Los procesos migratorios fueron el quinto componente esencial, en el desarrollo de la economía ganadera de la Patagonia y en la formación del capital.

El trabajo hizo la Patagonia.

Ciertamente una afirmación tan rotunda como ésta requeriría de una explicación, pero la historia ha puesto poco el énfasis en el trabajo anónimo de numerosas generaciones de hombres y mujeres que, como gañanes, peones u obreros, empleados, colonos, técnicos y profesionales, forjaron las industrias, movieron los muelles y los barcos, atendieron los comercios, construyeron los edificios, alambraron y recorrieron los campos, criaron el ganado lanar y vacuno, extrajeron el carbón y el petróleo y dieron forma material a la riqueza y a la producción.

Muchos de estos trabajadores, vinieron de otras regiones de Chile y del mundo, dando forma a sucesivas y variadas corrientes migratorias.

¿Qué fenómenos dan orígen y permiten explicar estas corrientes migratorias?

Las migraciones hacia la Patagonia fueron inducidas, tanto por las políticas migratorias de los respectivos Estados argentino y chileno, durante la segunda mitad del siglo XIX, como por las propias condiciones económicas y sociales de Europa en este período.

Las políticas inmigratorias estatales de Chile y Argentina, se orientaron a atraer hacia sus territorios y hacia la Patagonia en particular, a  futuros colonos que tuvieran alguna profesión o alguna experiencia técnica, de manera que pudieran aportar un "savoir-faire" del que dichas economías regionales carecían. 

Pero los colonos que llegaban a los territorios patagónicos e incluso muchos posteriores pioneros de renombre, no eran solamente emprendedores puritanos, sino que hay que incorporar también en su idiosincracia -como veremos más adelante- algunas dosis humanas de grandeza y pequeñez.

En el caso de Chile, a los futuros colonos se les ofrecían pasajes y flete marítimo gratis para sus familias y para que transporten sus útiles, herramientas y/o maquinarias.

El "Reglamento para el servicio de inmigración libre", publicado en Magallanes en febrero de 1896, establecía entre dichas franquicias: pasajes de 3ª y 2ª clase para los inmigrantes y sus familias, así como "...flete libre para las máquinas i herramientas de trabajo que traigan consigo i que les pertenezcan." ( ). 

Aún así, era poco frecuente la migración de familias completas e incluso de matrimonios. Una vez que emigraban desde Europa,  "...los hombres continuaban ejerciendo el comercio tradicional de su región en la ciudad...o, si tenían alguna especialidad, continuaban con su propio oficio, y si eran emprendedores se dedicaban al pequeño comercio, sobre todo de alimentos y bebidas." ( )

A su vez, las migraciones se originaron también en las condiciones económicas difíciles de Europa. Además, los volúmenes de población emigrante fueron considerables.

En una estimación conservadora, se sabe que entre 1846 y 1875, según Eric Hobsbawm, más de 9 millones de individuos abandonaron Europa, en dirección de América.  Y agrega al respecto: "El período algido de la emigración eslava, judía e italiana al continente americano, comenzó en la década de 1880. La migración y la urbanización son fenómenos paralelos y en la segunda mitad del siglo XIX los países más directamente afectados por ellas (Estados Unidos, Australia y Argentina) tuvieron una tasa de concentración urbana únicamente superada por Gran Bretaña y por las zonas industriales de Alemania". ( ).

Las guerras y sucesivas crisis económicas de Europa y de la agricultura en algunos países, explican también en parte el deseo de emigrar de muchos campesinos, comerciantes y artesanos.

Dos son las causas basales de la migración hacia la Patagonia: la atracción de la aventura y de venir a "hacerse la América" que atrae a ciertas categorías de gentes empobrecidas de la  Europa rural o urbana; y las políticas migratorias deliberadas aplicadas por los Estados de Argentina y Chile durante la segunda mitad del siglo XIX.

En definitiva, la acumulación originaria del capital en la Patagonia, resultó el fruto de una utilización intensiva y frecuentemente explotadora, de la abundante mano de obra disponible.

Este el quinto factor que explicaría la constitución del capital en la Patagonia.

La formación de las empresas comerciales y a continuación la implantación y expansión de los establecimientos ganaderos en la Patagonia, produjo diversos procesos de migración de mano de obra.  Inicialmente, hacia 1870 y 1880 fueron traídos obreros desde Inglaterra, además de administradores, capataces, especialistas, artesanos y técnicos seleccionadores de lanas. 

Pero también llegaron marineros de los países escandinavos y de la península ibérica.

A continuación -desde 1880/1890 en adelante- la expansión de la actividad ganadera, atrajo e instaló un flujo migratorio de considerable tamaño e importancia, que partía desde el archipiélago de Chiloé en Chile, continuaba en las faenas anuales de las estancias de Magallanes y Tierra del Fuego y podía desembocar finalmente en las estancias argentinas de Santa Cruz y Tierra del Fuego, o en los establecimientos portuarios, frigoríficos o industriales de la costa atlántica.

Estas migraciones inducidas por la expansión territorial del capital industrial (ganadero y frigorífico en particular), consiguió constituir y radicar una parte importante de la población patagónica en Punta Arenas, Puerto Natales y Porvenir por el lado chileno, así como en Río Grande, Río Gallegos, Puerto Deseado y Trelew, por el lado argentino.  

Esta mano de obra inmigrante ocasional y poco ilustrada, cuando no analfabeta, pagada a bajos salarios y sin protección legal alguna, constituye uno de los fundamentos de la riqueza y del capital constituído en la Patagonia, al que contribuyeron con su trabajo asalariado.


La configuración
 de una "economía ganadera de exportación"
en la región patagónica


La transformación del capital comercial originario en capital industrial y financiero, puede ser considerado como el resultado histórico del proceso de acumulación originaria del capital en esta zona del mundo.

En efecto, al constituirse un capital comercial, como se ha visto, entre los años de 1860 y 1880, en la Patagonia se ampliaban las perspectivas para emprender nuevos negocios. 

Tanto en los Estados centrales como en el propio territorio patagónico surgió entonces, en el último decenio del siglo XIX, la idea de aprovechar las enormes extensiones de tierras no utilizadas ni pobladas, para entregarlas a empresarios privados.

En el caso de Chile, el Estado central se reservó el derecho de otorgar las concesiones mediante ley, mientras que en Argentina, se entregó durante un tiempo esta atribución a los Gobernadores del Territorio.

Fué el capital comercial de algunos empresarios-comerciantes ya instalados en la Patagonia, el que se invirtió en éste proceso, en la formación y desarrollo del negocio ganadero, aprovechando las enormes tierras concedidas en arremndamiento o concesión por el respectivo Estado central. 

El capital comercial originariamente formado, dió orígen aquí al capital industrial.

No está demás subrayar que estos primeros emprendedores, no solo operaron como comerciantes sino que desplegaron actividades múltiples (prestamistas, aseguradores, comisionistas, entre otras), y al mismo tiempo se borraba en ellos la separación entre comercio interno y comercio exterior. 

Al decir de A. Smith: "El comerciante, para evitar cargas y conducciones, procura siempre vender en el mercado doméstico cuantos géneros le es posible, de aquellos mismos que tiene destinados a transportar, convirtiendo así el tráfico de transporte en comercio exterior de consumo doméstico. De igual suerte, un comerciante de este último, después que ha hecho el acopio de géneros que ha de exportar a otros países, entre las manufacturas nacionales, se alegrará  de que le compren parte de ellas en el mercado interno, aunque sean algo menores las ganancias, porque de este modo elude los riesgos, incomodidades y gastos de extracción y conducción, convirtiendo también, en cuanto le es posible, el comercio externo en comercio interno o doméstico. " ( )

Definimos la "economía ganadera de exportación" como una forma única de desarrollo y formación del capital centrado en la industria ganadera, que genera un ciclo expansivo del capital comercial e industrial hacia otras actividades productivas, de servicios y financieras, a partir de la exportación de sus productos y de una determinada forma de inserción en la división internacional del trabajo.

Dadas sus particularidades definidas, y la combinación de circunstancias que la hicieron posible y viable en un determinado tiempo histórico, esta forma de organización económica debe ser considerada como única e irrepetible.

En la medida en que se insertaba en una determinada formación internacional económica, este modelo agro-exportador volvió a la economía regional una estructura altamente dependiente y vulnerable, frente a las fluctuaciones de la demanda y de los precios de los productos transados, respecto de los mercados externos. 

Desde la perspectiva del sistema económico internacional, la economía ganadera de exportación se articuló como un mercado secundario suministrador de recursos naturales y materias primas e importador de manufacturas y productos industrializados.

Los elementos orgánicos que integraban esta particular formación económica, eran los siguientes:

- una industria ganadera de carácter extensivo, que explotaba grandes tierras fiscales arrendadas con ganado ovino y produce lanas, que produjo una importante renta de la tierra y que se constituyó en el eje articulador de toda la actividad económica regional;
- una industria frigorífica, derivada de la industria ganadera, que producía carnes, menudencias y cueros, así como un conjunto interrelacionado de otras industrias y actividades artesanales asociadas (fundiciones, astilleros, carrerías, etc.); y
- una red de mercados externos y de empresas, particularmente europeas y británicas, que compraban la producción lanar y frigorífica y suministraban tecnologías, contactos, información privilegiada y capital, y que se articulaban entre sí a través de los bancos y de la navegación marítima mercante.

Lo que facilitó que esta forma de estructura económica funcione y se expanda, es la estrecha articulación que operó entre sus elementos componentes.  Lo que caracterizó a esta forma económica local, fué su extroversión, es decir, que lo fundamenal de su producción y de sus flujos de intercambios se produjo en dirección de ciertos mercados exteriores, por lo que operaba como una economía extrovertida y de enclave. 

Por esta vía, la economía patagónica pasó a constituirse -desde los años 80 del siglo XIX en adelante- en un eslabón (débil, pero eslabón al fin) dentro del sistema económico imperial británico y de la división internacional del trabajo: mientras Gran Bretaña aportaba mano de obra especializada, capital, "savoir-faire" comercial, artesanal y empresarial, tecnologías y mercados, la Patagonia chileno-argentina aportaba ciertos productos primarios: lanas, carnes, cueros, grasas.

Un indicador importante de las profundas vinculaciones entre la Patagonia chileno-argentina y la economía inglesa, es el rol articulador cumplido -entre otras firmas comerciales- por la casa británica Duncan Fox & Co. la que, instalada en Buenos Aires y Valparaíso inicialmente y después en Punta Arenas, proporcionó a los negocios ganaderos y mercantiles de los Braun, valiosa información privilegiada (los relacionó con los principales "brokers" de los mercados de la lana en Inglaterra y Europa), les sirvió como intermediarios vendedores y compradores y les abrió contactos con otros empresarios ingleses.

Además, es importante observar que al convertirse la ganadería en la actividad eje del proceso económico patagónico, el capital industrial pasó a ocupar una posición hegemónica en dicho proceso y el capital comercial pasa a una posición subordinada, aunque esta hegemonía estuviera en manos de las mismas empresas dedicadas a la vez, a la producción industrial y al comercio internacional.

Otro componente importante dentro de la formación del capital en la Patagonia, fué el beneficio originado en la renta de la tierra.

En la medida en que ciertas sociedades ganaderas fueron acaparando tierras en concesión o arrendamiento para la producción ganadera, la tierra que ocupaban les rendía elevados beneficios, en comparación con las contribuciones  que debían devolver al Estado, por la concesión o arrendamiento respectivo.

Fué entonces, la industria ganadera el punto de impulsión de las dos esferas de la actividad económica en esta economía.     Así, en la esfera de la producción, la industria ganadera hizo posible el surgimiento de otras actividades industriales que le estaban más o menos asociadas.

En lo principal, el despliegue del capital industrial, desde la ganadería, favoreció el surgimiento de nuevos establecimientos industriales, especialmente urbanos, que realizaron la producción de artículos e insumos complementarios para la producción lanar y frigorífica: carrerías y carrocerías, para el transporte del ganado y de los fardos de lana, herrerías para los caballares, graserías para el beneficio de los subproductos de los frigoríficos, produciendo sebo, jabones, velas y otros productos, y los numerosos aserraderos que contribuyeron a la edificación de los establecimientos ganaderos y a la construcción en general.

La mano de obra se puso también en movimiento, tanto al ser atraída desde Europa y desde el sur de Chile (Chiloé en particular), como porque la extensión del negocio ganadero e industrial y comercial asociados, motivó graduales desplazamientos de obreros desde Magallanes hacia los territorios patagónicos argentinos, en un flujo migratorio que continuó a lo largo de la primera mitad del siglo XX.

A su vez, la esfera de la circulación poseía su propia dinámica, siempre a partir de la industria ganadera. 

La estancias y frigoríficos ponían en movimiento un vasto y complejo proceso de circulación de mercancías y dineros, como se puede apreciar en el gráfico adjunto.

Mucho de este dinero era movido por el comercio de importación y exportación, que transaba con los mercados ingleses, pero también con un número creciente de puertos y ciudades del resto del mundo. 

El ciclo del dinero puesto en movimiento por la actividad ganadera, integraba también los salarios de los obreros de las estancias, frigoríficos e industrias, que iban a parar a los pequeños comerciantes, almaceneros, carniceros y dueños de bares de Punta Arenas, Puerto Natales y Porvenir, los que a su vez, se abastecían con los mayoristas de Punta Arenas, los que a su vez, operaban con los bancos.

Por su parte, la renta de la tierra es la parte de la plusvalía de que se apropian los dueños de la tierra, por la explotación de ésta, ya sea en condiciones de propiedad o de arrendamiento. Las relaciones de renta dentro del sistema capitalista, no surgen sólo en relación con el usufructo monopólico de la tierra, para uso agrario, forestal o agropecuario, sino también en virtud de que la renta tiene lugar también cuando los capitalistas toman tierras en arriendo para levantar edificaciones u otras obras, para beneficiarse de la extracción de los recursos del subsuelo (carbón u otros minerales) u otros fines empresariales.

La renta es la forma económica de hacer realidad la propiedad o la riqueza obtenida de la tierra, es decir, la forma como la tierra proporciona ingresos y riqueza a quién la explota.  El monopolio de la tierra, ya sea en términos de propiedad o de arrendamiento, como objeto de explotación económica y tecnológica, les brinda a los capitalistas que han invertido en las tierras mejores, la posibilidad de de obtener una ganancia extraordinaria, de la que éstos se apropian bajo la forma de renta diferencial. 

Así, la causa de la formación de la renta diferencial reside en el monopolio de la tierra como objeto de explotación.  Marx lo graficaba en los siguientes términos: "...la renta diferencial no es otra cosa que una ganancia adicional existente en cualquier esfera de la producción industrial para cualquier capital que funciona en condiciones superiores a las medianas.  Sólo en la agricultura se afianza, ya que se asienta sobre una base tan sólida y relativamente firme como los distintos grados de fertilidad natural de las distintas categorías de tierra".  ( )

No debe olvidarse además, que la plusvalía originada en la explotación ganadera de las tierras patagónicas, tenía también un componente importante en la ganancia obtenida  por el bajo valor con que se pagaba el trabajo asalariado en las estancias y frigoríficos.

Así, se producía una diferencia entre el valor total de las contribuciones pagadas por el propietario o arrendatario al Estado o al dueño del predio (anuales o con otra periodicidad), y el valor total de la ganancia obtenida por los productos finales de dicha explotación.  Esta renta de la tierra contribuyó a su vez también, a acrecentar el capital industrial de las sociedades y empresas que se habían introducido en el negocio ganadero.

El capital comercial, se transformó en capital industrial al iniciarse la industria ganadera y frigorífica, pero, simultáneamente necesitó canalizar recursos que hicieran posible su propia expansión.  Entonces, hacia fines del siglo XIX, este naciente capitalismo patagónico se orientó en dos direcciones: la formación de bancos y el establecimiento del negocio de los seguros.

Inicialmente, entre 1860 y 1880, las nacientes empresas patagónicas operaron con los bancos internacionales e ingleses afincados en estos territorios (Banco de Londres y América del Sud, Banco de Tarapacá y Argentina, etc.), pero a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX observamos la formación de los primeros bancos regionales (Banco de Punta Arenas en 1900, después Banco de Chile y Argentina; Banco de Magallanes en 1909, etc.).

Del mismo modo, después que los negocios patagónicos operaron inicialmente con compañías de seguros inglesas (para garantizar la navegación marítima y el transporte de los productos entre Europa y el Estrecho de Magallanes), como es el caso del Lloyd y del Commercial Union de Londres, hacia el primer decenio del siglo XX se comenzaron a formar agencias regionales de seguros.

En síntesis, este modelo económico se implantó en función de la combinación de incremento paulatino de la escala de los negocios -a nivel de montos de capital y de extensión geográfica de las ventas e importaciones- y gracias a una creciente centralización y concentración del capital industrial, comercial y financiero.


Economía ganadera de exportación
 y concentración del capital


Un rasgo importante de la constitución del capital en la Patagonia, es que ésta se realizó acompañado de un proceso paulatino, gradual de concentración de la riqueza y de la propiedad del capital.

La primera manifestación de dicha concentración se produjo, cuando algunos comerciantes al por menor se transformaron en comerciantes mayoristas y comenzaron a operar con los mercados ingleses: el incremento de sus capitales "dejó en el camino" a otros comerciantes competidores, de manera que la primera forma de capital que se fué concentrando fué el capital comercial.

El segundo momento de concentración del capital se manifestó, cuando las concesiones de tierras ofrecidas po el Estado chileno, permitieron - a lo largo del último decenio del siglo XIX y primer decenio del siglo XX- que grandes extensiones de tierras quedaran en manos de cada vez menos arrendatarios, de donde surgieron los principales latifundios ganaderos.

Entre 1910 y 1930, muchas de las tierras concedidas en arrendamiento a algunas sociedades ganaderas patagónicas, experimentaron las sucesivas crisis económicas ya vistas, con lo cual las más grandes explotaciones siguieron concentrandose en manos de unas pocas sociedades, de las cuales la más característica y poderosa fué la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego.

La concentración del capital surgió tanto de la utilización de maquinaria y sistemas tecnificados en el proceso económico, del empleo de métodos cientificos para la administración y producción, del trabajo de mano de obra utilizada a gran escala, y sobre todo, de la capitalización creciente de una parte de la plusvalía originada en la producción industrial (estancias y frigoríficos) y de la renta de la tierra sobre grandes extensiones.

En términos de la Economía Política clásica, "...todo capital individual es resultado de cierta concentración de medios de producción en manos de un propietario y de la expropiación de medios de producción de otros propietarios, el virtud del cual estos últimos se convierten en obreros asalariados y se ven sujetos a la dominación del capital...Todo el capital social, considedrado en su conjunto, crece porque crecen lops capitales individuales a cuenta de la plusvalía que se capitaliza.  Además se registra sin cesar el proceso de surgimiento de nuevos capitales y nuevas empresas en la industria, el comercio y la banca." ( )

La concentración del capital va unida estrechamente a la concentración de la producción.

Piénsese en la expansión y diversidad de los negocios y los capitales que alcanza hacia 1930-1940 la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego en toda la Patagonia chileno-argentina.  Sus intereses abarcaban en primer lugar la industria ganadera y la industria frigorífica, pero también abarcaban la propiedad inmobiliaria, el comercio marítimo regional, nacional, bi-nacional e internacional, la banca y los seguros.

La concentración del capital es el aumento de las proporciones del capital en movimiento a cuenta de la capitalización de la plusvalía, mientras que la centralización del capital opera como un proceso de concentración de varios negocios y empresas en pocas o una sola mano, y se registra sobre la base de la gradual eliminación de los medianos y pequeños capitales competidores en el mismo sector productivo.  Aquí, sin duda alguna interviene como un factor gravitante, la escala a la que operaban los capitales industriales y comerciales dominantes.

Por lo tanto, la concentración y centralización son formas bajo las cuales se realiza un mismo proceso de acumulación del capital.


La inserción de la economía patagónica
en la división internacional del trabajo
 y en el sistema económico imperial británico


Un rasgo característico del desarrollo económico inicial en la región austral de América Latina, lo constituyó su estrecha vinculación con el capital y la economía británica.

Entre 1843 y 1877, el Territorio de Magallanes y de la Patagonia argentina dejó de ser una zona excluída de la economía capitalista y del sistema de dominación imperante, y en forma gradual se integró estrechamente en el proceso nacional e internacional de división del trabajo. 

La Patagonia ingresó a los circuitos de la economía internacional en la segunda mitad del siglo XIX, precisamente el momento histórico en que se configuraba por primera vez un mercado mundial.

De una economía basada en la producción artesanal de subsistencia, gracias a la expansión del capital comercial y del capital industrial, esta región paso a ser una economía exportadora, y por lo tanto, orientada a los mercados externos, sobre la base de una gama de productos de la industria ganadera y sus derivados.

Dos fueron los mecanismos principales a través de los cuales la economía de la Patagonia se integró en el sistema económico internacional: por la vía del intercambio comercial de materias primas y productos manufacturados entre mayoristas (de la región y de Inglaterra), y por la vía de los pagos internacionales a través de los bancos y las compañías aseguradoras.

Al pasar a formar parte del sistema económico imperial británico, la economía del Territorio se hizo más dependiente y vulnerable, continuó siendo periférica y marginal, pero dentro de una estructura de división internacional del trabajo que la situó en una posición subordinada.

Los bancos cumplieron en este proceso, al igual que la navegación marítima, un rol articulador fundamental: "Unida al gran comercio, la actividad bancaria rindió importantísimos servicios para la extensión de las relaciones económicas en el mercado mundial y al mismo tiempo, también para su intensificación...prestaban los necesarios servicios en el desenvolvimiento de los pagos y en la función crediticia." ( )

La Patagonia no solo comenzó a importar productos ingleses, sino que también importó las crisis internacionales a través de Inglaterra.

En efecto, esta vulnerabilidad de la economía patagónica con respecto a los cambios experimentados por los precios y la economía inglesa e internacional, se reflejó con diversa intensidad en los ciclos recesivos de crisis que ésta experimentó y que repercutieron en la Patagonia, en la forma de baja de los precios de los productos exportados y de recurrentes crisis sociales internas.  Todas estas evoluciones afectaban en primer lugar al sector exportador de la economía patagónica (a la industria ganadera y frigorífica y a las empresas comerciales de importación/exportación a través de los precios de las lanas y carnes) y repercutían inmediatamente sobre el resto del sistema económico regional.

Sin duda cuentan también en la vulnerabilidad económica de la Patagonia durante el período en comento, las particularidades características de la economía ganadera: las lanas son una materia prima cuya producción, almacenamiento y tratamiento dependen fuertemente de las contingencias de la naturaleza y del clima, a través del año productivo.  Esto por un lado, y por el otro, el hecho de que el mercado de las lanas en Gran Bretaña -el principal comprador de este producto, a lo largo de todo el período de la economía ganadera de exportación-  dependía menos de las fluctuaciones monetarias y más de la especulación de los "brokers": "...pues la lana, a causa de las peculiaridades de sus calidades, se sustrae de la fijación de caracteres generales, y, por consiguiente, no se trafica en ella según el módulo de la Bolsa, sino más bien por compras a subasta.  De esta suerte, en todas las ramas de la industria que elabora materias primas obtenidas por agricultura, se ha conservado a pesar de la economía de mercado mundial, un fuerte carácter especulativo". ( )

La economía ganadera magallánica, aún siendo un mercado abastecedor secundario frente a la primacía de las lanas australianas y neozelandesas, se benefició desde 1877 en adelante y sobre todo a fines del siglo XIX, del descenso de la producción de lanas en el viejo continente: "De la lana, finalmente diremos que la evolución de su crianza ha ido cada vez más rápidamente descendiendo en Europa desde 1890.

La primera gran crisis económica europea e internacional, en 1857 apenas pudo repercutir en la Patagonia, aún sumida en una actividad productiva artesanal y de subsistencia.

En cambio, los principales ciclos recesivos subsiguientes cuyos efectos se sintieron en la Patagonia, vinieron a producir un efecto de acumulación, junto a otros factores tales como la apertura del Canal de Panamá y la fabricación de las fibras sinteticas.

Muchos de estos ciclos recesivos mundiales se originaron en "...la sobreproducción, es decir, por el lanzamiento al mercado de una cantidad de mercancías superior a la cantidad de compradores, que equivale a decir a la capacidad adquisitiva de la población.  Estas crisis siguieron una pauta cíclica y ocurrieron en 1873, 1882-1884, 1890 y 1900-1901." ( )  Pero, también hay que considerar en este proceso histórico, la crisis de 1908, la crisis consecutiva a la I Guerra Mundial (de 1918 a 1925) y la Gran Depresión de 1929 que terminó de sepultar los éxitos y logros anteriores de la economía patagónica, clausurando el ciclo de la "economía ganadera de exportación".

Este fenómeno formaba parte también del proceso de expansión que experimentaba la economía capitalista en general y la economía inglesa en particular: "...la extensión geográfica de la economía capitalista se pudo multiplicar a medida que aumentaba la intensidad de sus transacciones comerciales.  Todo el mundo se convirtió en parte de su economía.  Probablemente el desarrollo más significativo de nuestro período sea esta creación de un solo mundo." ( )

Estas crisis tenían por cierto, un doble aspecto, según sea el punto de vista que se adopte para examinarlas.  Desde el punto de vista de las empresas y de la economía patagónica, significaban baja de los precios de la lana y las carnes, menos exportación o menor precio recibido por las exportaciones a Europa, congelación o baja de salarios y menores ganancias.

Desde el punto de vista de la economía inglesa y europea, el problema era algo distinto: "Entre los primeros años 70 y los primeros 90 Europa vivió una fase de recesión.  Los precios agrarios y de materias primas bajaron debido al aumento de la productividad, a la importación masiva de cereales de ultramar y a lo accesible de muchas materias primas gracias a la expansión colonial. Dado que la producción se mantenía alta, llegaron a acumularse grandes stocks invendibles que, pese al descenso de precios mencionado, llevaron a la ruina a muchas empresas." ( )

En la práctica, la expansión que experimentaba el capitalismo británico, junto con llevar a Gran Bretaña al zénith de su potencia mundial, le permitió añadir nuevas regiones del mundo al sistema de producción e intercambios capitalistas, entre las cuales la región patagónica.  "El capitalismo tenía ahora a su disposición a todo el mundo, y la expansión del comercio internacional y de la inversión internacional mide el entusiasmo con el que se aprestó a conquistarlo." ( ) 

Inglaterra dipuso además de enormes y crecientes sumas de capital y de numerario, las que le permitieron generar enormes inversiones y extender sus negocios por todo el mundo, en un período en el que además, a escala mundial,  los precios fueron en ascenso y la inflación se mantuvo a niveles moderados.

La inserción gradual de la economía magallánica en el sistema imperial económico de Gran Bretaña se enmarcó en una división internacional del trabajo absolutamente tradicional y clásica: la Patagonia suministraba lanas (en competencia con las lanas australianas y neozelandesas), carnes, cueros, grasas y menudencias, y los mercados ingleses suministraban a este mercado local productos manufacturados, tecnologías y capitales.

Los primeros comerciantes mayoristas que se formaron en el Territorio de Magallanes (y que como se ha visto actuaron de comerciantes minoristas y al por mayor, de comisionistas y de representantes navieros), se conectaron con las casas comerciales inglesas, a través de los navegantes que atravesaban el Estrecho. La mayoría de estos comerciantes eran europeos (alemanes, ingleses, judíos, italianos), por lo que su instalación y expansión se debió también al "savoir-faire" con que contaban.

Primero vendieron carbón de piedra y maderas, a los buques mercantes para abastecer sus calderas a vapor, y a continuación, al establecer sus vinculaciones directas con Londres y Liverpool -entre otros destinos- comenzaron a traer manufacturas y mercaderías inglesas: telas, vestimenta, herramientas, maquinarias, licores, y más adelante, productos para la ganadería.  La navegación comercial interoceánica -una vez más- desempeñó aquí un rol articulador clave en la inserción internacional de la economía patagónica.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 

Bustinza, J., Grieco y Bavio, A.: Los tiempos contemporáneos. Argentina y el mundo. B. Aires, 1997. A-Z Editora.

Chamberlain, J.: Las raíces del capitalismo. Barcelona, 1996. Ed. Folio.

Enciclopedia de Economía- Fortune. Barcelona, 1996.  Ed. Folio.

Goetz, W.: Historia Universal. (12 vols.) Madrid, 1957. Espasa-Calpe.

Historia Universal Lexus.  Barcelona, 1999. Ed. Lexus.

Hobsbawm, E.: La era del capital, 1848-1875. Barcelona, 1998. Ed. Crítica.

Martinic, M.: Nogueira. El Pionero. Punta Arenas, 1986.  Ediciones de la Universidad de Magallanes.

Marx, C.: El Capital. (3 vols.). Moscú, 1972.  Ed. Progreso.

Marx, C., Engels, F.: Obras Escogidas. Moscú, 1975.  Ed. Progreso.

Menger, C.: Principios de Economía Política. Barcelona, 1996. Ed. Folio.

Rumiantsev. A.: Economía Política del capitalismo. Moscú, 1980. Ed. Progreso.

Smith, A.: La riqueza de las naciones. (3 vols.)  Barcelona, 1996. Ed. Folio.

The Times: Historia del Siglo XX. Santiago, 1999. The Times.

 

ASALTO E INCENDIO EN LA FEDERACION OBRERA DE MAGALLANES - 1920

 

 

Los sucesos del 27 de julio de 1920, constituyen una fecha importante en la historia obrera y sindical en Magallanes.  Han sido recordados e historiados muy frecuentemente, siendo la versión histórica más completa hasta ahora presentada, la que hace el historiador Carlos Vega Delgado.

Junto con una lectura explicativa, aquí se presenta una secuencia cronológica de los hechos realmente ocurridos, a la luz de la información histórica actualmente disponible, aportando algunos nuevos antecedentes.   La historia inmediata comienza a lo menos cuatro días antes.

 

Viernes 23 de julio

 

 En una reunión efectuada en el elegante Club “Magallanes”, y respondiendo a numerosas insinuaciones propuestas en el periódico “El Comercio”, la Liga Patriótica de Magallanes acordó nombrar su nueva directiva, la que quedó constituída con lo más granado de la burguesía local: Mariano Edwards, Temístocles Urrutia Semir, Juan Secul y Manuel Zorrilla; y como Directores Nibaldo Sanhueza, Roberto Ewing, Luis Valencia Courbis, Agustín Dagnino, José M. Montalba, José María Barceló Lira, Carlos Sanguesa, Eduardo Poblete, Luis E. Zelada, Paulino Romero, Julio Munizaga Ossandón, Guillermo Wells, Ferrada Alexandre, Mateo Paravich, Jorge Ihnen, Carlos Willumsen, Julio Romero y Miguel Barrientos Ch. ( )

 La directiva convocó para el domingo 25 a un comicio “patriótico”.

 En la noche de este día, se produjo un amago de incendio en el local de la Panadería Obrera, dependiente de la Federación.  Notable es el hecho que a este principio de incendio concurrieron rápidamente las compañías de Bomberos y extinguieron de inmediato el fuego, sin que encontraran obstáculo alguno para su labor. Escribía “El Magallanes” al respecto: “Amago de incendio. Ayer poco después de las 6 de la tarde las distintas bocinas y campanas de la ciudad daban la voz de alarma por haberse producido un incendio en el edificio ocupado por la panadería de la Federación Obrera, en calle Peruana N° 1543. Acudieron al sitio del siniestro desde los primeros momentos todas las compañías de Bomberos...la Cruz Roja Chilena, tropa de policía y de la sección de Seguridad y un considerable número de expectadores...”

Hacemos referencia en este relato al incendio de la Panadería de la Federación Obrera, porque en su desarrollo se observa la premura y rapida eficacia de los bomberos en el extinción del siniestro, premura que contrastaría cuatro días más tarde con el incendio de la sede misma de la Federación Obrera de Magallanes.

 Este mismo día viernes 23, “El Magallanes” daba cuenta de un telegrama recibido acerca del asalto perpetrado contra la Federación de Estudiantes de Chile en Santiago: “Ayer un grupo de exaltados disgustados por los acuerdos que la Federación de Estudiantes ha tomado respecto de los sucesos que se desarrollan, asaltó el edificio del Club de la calle Ahumada, destruyendo a golpes todo el menaje y arrojando los muebles por las ventanas de la calle...” ( )  Y agregaba en otro telegrama sobre el mismo tópico: “...A consecuencia del saqueo de la Federación de estudiantes se han producido manifestaciones callejeras de carácter odioso...” 

 

Sábado 24 de julio

 

 La Liga Patriótica de Magallanes hizo circular hoy una convocatoria para el domingo 25 de julio en la tarde, a un "mitin patriótico" a fin de expresar el respaldo de la ciudadanía a las medidas adoptadas por el gobierno del Presidente Juan Luis Sanfuentes, ante un supuesto riesgo de conflicto con el Perú.  La prensa local dio cuenta de esta invitación, señalando que se había invitado a "...todas las corporaciones de la localidad, colegios fiscales, municipales y particulares, asociaciones deportivas, sociedades extranjeras, gremios obreros, Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja chilena, Brigada de Scouts, etc."

 La invitación  al “mitin patriótico” llegó a la Federación Obrera en las últimas horas de la tarde del sábado 24, cuando ya están programados el mitin de la Liga y la reunión semanal de los domingos en la sede obrera, a una hora coincidente.

 No habiendo tenido tiempo de reunirse el Directorio de la Federación para decidir en torno a esta invitación, ésta no se pronunció ni a favor ni en contra del proyectado mitin.

 El diario “El Magallanes” sin embargo, expresaba en su página editorial de hoy, una velada crítica a la retórica patriótica que parecía apoderarse de ciertos círculos sociales en Magallanes, expresando: “¡Hasta cuando!.... pero no es con ese presunto patriotismo, con ese patriotismo de pacotilla que consiste en vociferar y hacer protestas públicas de ese sentimiento, como se propende al engrandecimiento y afianzamiento del prestigio de la Patria...” ( ).  Y además, mencionaba en términos críticos su crítica a algunas actividades públicas del Destacamento Magallanes, en los siguientes términos: “Ejercicios militares en la vía pública.  Interrupción del tráfico público. Muchas veces hemos llamado la atención al hecho de que la tropa del Batallón Magallanes se sitúa para llevar a cabo sus ejercicios militares, en sitios por demás inadecuados para el caso...” ( )

 Esa misma tarde circuló por la ciudad, un panfleto anónimo dirigido "Al hermano soldado" y firmado por un desconocido "Comité Revolucionario", dirigido a llamar la conciencia de los soldados, en cuanto a que ellos son hijos del pueblo. ¿Era este volante auténtico, o se trataba de una provocación para deslegitimar a la Federación Obrera?

 En “El Magallanes” de este día se anunciaba que el Teatro Regeneración (de la Federación Obrera), anunciaba las películas que allí se presentarían en las sesiones de cine del sábado y domingo.

 Y finalmente, cabe anotar que el día domingo 25 de julio, se efectuaban en el Territorio de Magallanes las elecciones presidenciales.  Anunciaba “El Magallanes” de este sábado: “...mañana a las 10 a.m. se reunirán en la sala municipal de las cabeceras de provincia, los electores de Presidente de la República, elegidos por votación popular el 25 del mes pasado...” ( )


Domingo 25 de julio

 

A las 14.30 horas de la tarde del domingo 25, como estaba programado, se efectuó en la Plaza de Armas de la ciudad el mitin convocado por la Liga Patriótica, al cual asistieron aproximadamente unas 600 a 700 personas. Concurrieron las autoridades civiles, militares y navales del Territorio, las bandas del Batallón Magallanes y del Colegio Salesiano San José, alumnos y profesores de los establecimientos fiscales y municipales, empleados públicos, particulares y  municipales, e integrantes de la Sociedad de Veteranos del 79.  Todas las instituciones llevaron sus estandartes.

 Según “El Magallanes” del lunes 26 de julio, “...se organizó la manifestación en la calle Bories esquina de avenida Colón, desde donde se dirigió a la Plaza Muñoz Gamero, que la rodeó una vez al compás de alegres marchas.  Momentos más tarde el Presidente de la Liga, Alcalde señor Mariano Edwards, abrió el comicio, ofreciendo la palabra al abogado don Temístocles Urrutia Semir.” ( )

 En el discurso pronunciado por Urrutia a nombre de la Liga Patriótica de Magallanes, se trató de fortalecer el espíritu patriótico y nacionalista.  Dijo el orador: “Los hijos de Chile, los pueblos de Chile, quieren que exista la patria chilena, grande, heroica, íntegra i soberana como siempre.  Ejerciendo este derecho a la vida independiente i noble, nos hemos reunido hoy para hacer pública esta voluntad de existir, para formular en conclusiones escritas nuestras esperanzas, nuestras aspiraciones, nuestros deseos, que llevados por el correo, el alambre i la chispa eléctrica, se unan a los idénticos votos que ya han expresado nuestros hermanos del resto del país i que transmitidos oficialmente al Gobierno de la República por intermedio del Gobernador del Territorio, cuente el Estado con la adhesión unánime a su política de previsora defensa nacional de todos los que hemos tenido la dicha de nacer al oeste de los Andes...”

 Y agregaba: “Hemos venido aquí, citados por la Liga Patriótica de Magallanes, para adherir nuestros sentimientos a los de los demás chilenos, de nuestros padres, de nuestros hermanos i nuestros parientes; nuestros amigos i nuestros enemigos; nuestros correlijionarios i nuestros adversarios en política i en tendencias, de los cuales de todos la distancia nos aisla, pero a que todos une el sacrosanto amor a la Patria.  Hemos venido aquí obedeciendo a un sentimiento espontáneo, no porque creamos en un peligro inminente de guerra, sino porque a la vez que obedecer al sentir del corazón, también la reflexión previsora nos encamina a producir momentos de unión...” ( )

 Dentro del mismo tono conciliador, el orador de la Liga Patriótica agregó: “...i aunque en Magallanes no hai luchas políticas, queremos cooperar a las manifestaciones que se han hecho en todos los ámbitos de la República, para probar que en Chile no hai divisiones apreciables de partidos ni de clases cuando se trata de prepararse para una probable provocación que ponga en peligro la integridad del territorio o a prueba la honra de la Patria.”

 Refiriéndose a los recientes sucesos del asalto a la sede de la Federación de Estudiantes de Chile en Santiago, el orador expresó: “No señores.  En las Universidades de Chile deben estudiarse, deben discutirse, deben analizarse todas las ideas, como deben aprenderse todas las letras, todas las artes, todas las ciencias, pero nunca deben ser la cuna de espíritus turbulentos, de revolucionarios o reaccionarios callejeros, de demoledores que a brincos i en desenfreno apocalíptico quieren destruir el orden social, i que de un golpe, i sin poder reemplazarlo siquiera remotamente por otro sentimiento noble, pretenden eliminar del alma nacional el grande i desinteresado sentimiento del patriotismo.”  ( )  Y asociando el tema de dichos incidentes con la demanda de reformas, agregaba: “Creo en las reformas, como el fanático cree en sus autos de fé, pero tengo la firme convicción de que no son reformas honradas, útiles ni duraderas sino aquellas que se realizan dentro de la legalidad... respetando el derecho de los demás, no con violencias, no por las armas, no en medio de las calles i sobre las barricadas, sino por procedimientos jurídicos i ante aquellas autoridades en todos los pueblos cultos de distribuir i realizar la justicia.” ( )

 Y cerró su arenga con la siguiente proclamación: “...si por desgracia suena el clarín guerrero, los continuadores de la obra de los héroes, en nuestras instituciones armadas i los continuadores de la obra de nuestros organizadores i grandes hombres, en nuestras instituciones civiles, cumplan con su deber i que premiados por el triunfo, la República, sin haberse sustraído a la evolución ordenada de la vida, constituya una Patria más grande aún, cuya frente inmaculada sea digna del beso de la aureola de inmortalidad de los que fueron grandes i buenos chilenos.” ( )

 Los siguientes oradores fueron “...los señores Luis Valencia Courbis, Guillermo Wells, doctor Ferrada y Bernardo Chacón, quienes en patrióticos discursos demostraron la adhesión de los habitantes de Magallanes hacia los actos del gobierno.” ( ).  A continuación cerró el acto el Presidente de la Liga, Mariano Edwards, y el público asistente marchó hacia el edificio de la Gobernación, en cuyo balcón apareció el Gobernador Alfonso Bulnes Calvo, para dirigirles una breve arenga e informarles que daría cuenta a Santiago de los resultados del mitin.  Según “El Magallanes” ya citado, los manifestantes corearon el himno nacional y el himno de Yungay, “...disolviéndose allí mismo el comicio.”  Pero en realidad, el mitin no acabó así...

 Mientras esto sucedía en la Plaza Muñoz Gamero, a partir de las 14.00 horas se efectuaba la tradicional reunión dominical en la Federación en su sede de calle Errázuriz, con números artísticos y con una amplia presencia de obreros con sus esposas e hijos.  La sala de la Federación estaba repleta de público: “al salón de actos de la Federación, situado en la calle Errázuriz entre las calles Talca y Libertad, concurrieron los obreros casi en su totalidad acompañados de sus mujeres e hijos.” ( )

Como consecuencia del tenso clima de rumores previo a los hechos que circulaban a lo menos tres días antes de los hechos, aproximadamente unos 15 a 20 socios de la F.O.M. se instalaron ese domingo en la sede de calle Errázuriz N° 452, para protegerla de posibles asaltos.

Al término del mitin de la Liga Patriótica, un grupo de aproximadamente unos 400 a 500 manifestantes, entre los cuales se distinguía a varios militares vestidos de civil muy exaltados y profiriendo gritos e insultos, subieron por calle Errázuriz para manifestarse frente a la sede obrera, en un claro acto de provocación.  Después, el grupo de manifestantes siguió hacia calle Waldo Seguel, pasando frente al local de “El Magallanes”. Allí, en un gesto agresivo y de provocación, el teniente Cristi, que formaba parte de la manifestación, golpeó con la empuñadura de su revólver  de servicio la placa metálica del diario en la fachada. Relata Marcolín Piado al respecto: “...entre los manifestantes exaltados apodados de ‘patriotas’ se veían numerosos empleados públicos, autoridades civiles y militares, que a voz en cuello gritaban rabiosamente.  Al enfrentar la casa de la Federación, los ‘patriotas’ se desataron en improperios contra ella.  Los dislates salieron a granel de todas las bocas ‘patriotas’ Y era de oir quién gritaba ‘muera la Federación’, quién afónicamente ‘abajo los rotos, los asesinos de Covarrubias’, quién sin conocimiento, ebrio de alcohol ‘hay que castigar a los traidores de la patria.” ( )

Un testigo presencial de los hechos, Juan Aguilar Collao, relata que: “el dia domingo 25 de julio de 1920, las guardias blancas llamaron a un comicio ‘para defender la Patria’.  Muy poca gente asistió y para más mala suerte de los organizadores, ese día nevó.  Ese domingo, a la misma hora, había una velada artística en el local sindical.  Cuando vieron que tenían poca gente, acordaron desfilar frente al local para agredir y provocar..” ( )

Cuando éstos pasaron frente a la Federación, Jorge Olea y los dirigentes que lo acompañaban, se limitaron a cerrar las puertas para evitar incidentes, mientras afuera se situaban dos policías (uno a caballo y otro a pie) en condición de guardia para proteger la casa.

  Como un hecho premonitorio, esa noche del 25 de julio fue asaltada por desconocidos la imprenta de "El Magallanes" a cargo de Gregorio Iriarte (directivo de la Federación Obrera y a quién también golpearon), para intentar destruirla.

El testimonio del obrero Custodio Vilches relata que se sabía en la ciudad que en el “Club Magallanes” se habrían reunido ciertas autoridades locales, a fin de adoptar una decisión frente a la Federación Obrera. El rumor corría en boca de los dirigentes de la Federación proveniente de algún empleado o mozo del Club, anunciando la inminencia de un ataque.

En la reunión habida en la noche en la Federación después del acto artístico, se acordó que se formaría un grupo de federados para resguardar la casa y de este modo, algunos obreros y dirigentes pernoctaron en la sede (unos setenta obreros, según el relato de Marcolín Piado), en calidad de guardia nocturna y funcionando por turnos, para mejor protegerla.

 

Lunes 26 de julio

 

 El lunes 26 de julio amaneció tranquilo y fue una jornada fría y nublada.

 El periódico “El Magallanes” de hoy, aparece la siguiente información acerca de la manifestación realizada el domingo 25: “Ayer, después de disuelta la manifestación patriótica, ( ) como obedeciendo a una consigna, empezó a formarse un pequeño grupo que luego siguió por la calle Errázuriz hasta la altura de la Avenida Libertad, cuyo recorrido hizo dos o tres veces, vivando a Chile y mezclando entre sus vivas algunas palabras ofensivas para los obreros que a esa hora celebraban una reunión en su local. Desde allí los manifestantes se dirigieron a esta imprenta y al enfrentar a ella lanzaron varios “muera El Magallanes” ( ) Entre estos manifestantes pudimos ver a los tenientes Guerrati y Robinson, empleados municipales y algunos otros jóvenes empleados en las casas comerciales."   Recordemos que la Sociedad de Empleados de Comercio de Magallanes había sido creada en 1911 y nunca quizo aliarse ni relacionarse con la Federación Obrera mientras se planteaban las demandas y luchas obreras.

 Y con respecto a los hechos de Santiago, que afectaban a la Federación de Estudiantes, “El Magallanes” daba cuenta de telegramas de Santiago que informaban que “...el Gobierno ha mandado disolver la Federación de Estudiantes...Se ha decretado la prisión de los directivos de la Federación de Estudiantes.  Con este motivo existe gran excitación entre los elementos obreros.” ( )

 Se comentaba entre los federados y los dirigentes, que el temido ataque -del cual habían corrido tantos rumores, incluso procedentes de algún empleado de servicio del propio Club "Magallanes"- no había sucedido, mientras la prensa traía la noticia del asalto a la sede la Federación de Estudiantes de Chile en Santiago...

 Los dirigentes resolvieron reducir el número de voluntarios para la vigilancia nocturna, por lo que pernoctaron en la Federación unos 20 a 30 asociados (una guardia provista de algunos revólveres), según la versión del obrero Melitón Ojeda, testigo de los hechos.

 El obrero federado Pascual Guerrero, entrevistado por el autor en 1985 relataba así sobre los sucesos del día 26 de julio: “...en el día anterior no hubo nada, solo reuniones donde se juntaron para ponerse de acuerdo quién se quedaba de guardia en la noche y parece que se quedaron como unos 15 ó 20 adentro...  Ese día yo me retiré algo después de las 10 de la noche de la Federación...” ( )

 En julio de 1920, los dirigentes en ejercicio de la Federación Obrera de Magallanes eran los siguientes: Jorge Olea Cerda, Secretario General; Ulises Gallardo, Secretario de Actas y Correspondencia; Leopoldo Urquiza, Tesorero; y como Directores, Custodio Vilches Cifuentes, Fortunato Guirú Ortega, Melitón Ojeda, Pedro Echegoyen y Juan Maldonado.

 

Martes 27 de julio

 

La noche estaba fría y levemente lluviosa.   El termómetro del Observatorio de los padres Salesianos, marcaba 2.5 grados sobre cero.   Hacia las 2 de la madrugada del día 27, los federados que montaban guardia dentro de la casona escucharon ruidos y rápidos desplazamientos de individuos en el pasillo lateral y en la vereda de calle Errázuriz.  Los efectivos militares y policiales se fueron apostando hasta rodear la fachada y los accesos a la calle Errázuriz entre Armando Sanhueza y Av. España.

En el asalto a la sede de la Federación Obrera, actuaron combinadamente efectivos militares del Batallón "Magallanes", de Carabineros, de Investigaciones e individuos de civil de las llamadas "Guardias Blancas", pertenecientes a la Liga Patriótica.  Su santo y seña era "Chile-Patria".  El oficial Aníbal Parada montado a caballo, Mayor y Prefecto de la Policía dirigía toda la acción. 

Era una noche de lunes lluviosa y fría y hacia las 3 de la madrugada, los asaltantes abrieron fuego con fusiles (durante una hora aproximadamente) y posteriormente, procedieron a romper la puerta de entrada (con combos mandados a fabricar ex-profeso a la Maestranza naval),  asaltaron la casona y le prendieron fuego, lanzando bencina desde el exterior del edificio de madera y volcando el calentador del salón interior. 

Algunos de los federados respondieron a los disparos desde el interior,  de lo que resultó la muerte del Guardián 3° Octavio Mardones de la Policía Fiscal, según el relato en carta de Gregorio Iriarte y de acuerdo a la propia Hoja de "Resúmen Jeneral de Fuerza" de la Policía, de agosto de 1920. ( ) Una parte de los federados murieron en la acción, por efecto de los balazos y los sablazos que recibieron, otros  tres murieron quemados, quedando sus cadáveres irreconocibles y otros finalmente, alcanzaron a huir heridos a través de los patios de las casas vecinas. 

Los asaltantes rompieron a combos la imprenta del diario "El Trabajo", que se encontraba al interior del recinto.

Relata el obrero Pascual Guerrero: “...ellos rodearon toda la manzana con los militares del Batallón Magallanes y después asaltaron la casa...ellos entraron y balearon a todos los que estaban adentro de la Federación y me contaba uno de los obreros golpeados, que los asaltantes corrían como locos dentro de la casa dando gritos desaforados y a sablazos golpeando a todo el que encontraban y uno andaba incluso con un hacha corriendo hachazos a los federados...Algunos  obreros estaban medio vivos entonces cuando ellos rociaron la casa con kerosene y le prendieron fuego, porque se prendió como papel...”

Simultáneo al asalto e incendio de la Federación, hacia las 02.30 hs. de la madrugada se produjo el asalto del diario "El Socialista", cuyo administrador fue sacado de su hogar y conducido por desconocidos embozados hacia los talleres de la imprenta, la que también fue destruída e incendiada.

El ataque incendiario y a tiros debió durar a lo menos dos o tres horas, y los asaltantes dispusieron de plena libertad de acción, hasta la llegada de los bomberos.  Algunos de los federados que se encontraban en el interior de la casa lograron huir por los cercos y patios de las viviendas vecinas.  Ciertas familias del vecindario ofrecieron su anónima y solidaria colaboración y ayuda a los heridos que lograban huir.  En medio del fuego, explotó el estanque de combustible del motor de la imprenta. La versión de los federados sobrevivientes indicaba que esa explosión se originó en el motor de la imprenta, mientras que en la versión oficial habrían sido sustancias explosivas guardadas en el entretecho de la casona.

   Ante la falta de agua en el sector (extraña circunstancia que notaron los bomberos y que refleja también la organización y premeditación del ataque), las dos casas colindantes por Errázuriz también sufrieron daños.

En toda la ciudad se escuchaban los nutridos disparos de fusil que se hicieron contra la casa, lo que ocasionó el natural temor del vecindario.

Un grupo de efectivos armados -ubicados en las calles Errázuriz y Talca (hoy Armando Sanhueza)-  impidieron la labor de los bomberos, a fin de asegurarse la destrucción de la sede.  Ante la firme actitud de los “señores del fuego”, uno de cuyos comandantes llegó a amenazar con dispararse un tiro de revólver en el acto, los asaltantes y quienes los protegían, permitieron la instalación de las mangueras, pero se encontraron con una casona completamente en llamas y destruida.

Relata este detalle Pascual Guerrero: “las bocacalles estaban cerradas, entonces llegó el capitán de los bomberos y le gritó al jefe de policía que ‘si no me dejan pasar a las bombas, aquí mismo saco mi pistola y me mando un tiro’...entonces lo dejaron pasar, pero resulta que habían cortado el agua de los grifos, mientras tanto todo el edificio ya estaba en llamas...”

Veamos el desempeño de los bomberos en este siniestro intencional.

El parte (hasta ahora inédito) de la 5° Compañía de Bomberos "Pompe France" dice textualmente y en un lenguaje lacónico, lo siguiente: "27/7/20.  A las 3.20 a.m. se daba la alarma de incendio, que había estallado en el edificio ocupado por el Teatro Regeneración y la Federación Obrera, calle Errázuriz entre Avenida Libertad y calle Talca.  Esta Compañía acudió al lugar del incendio, armando la columna en la esquina Chiloé y Errázuriz, destendiendo una sola línea de seis tiras con gemelos y dos tiras una de cada lado.  La Primera Compañía conectó una línea de mangueras al otro lado de esta columna.  A las 8 a.m. se ordenaba recoger el material, hora á la que esta Compañía se retiró al Cuartel. Asistieron seis Oficiales, cinco voluntarios y un abanderado.  Al recogerse el material faltó un farol que se supone llevaría otra Cía.  No hay novedad. E. Detaille."

A su vez, el parte (también hasta ahora inédito) de la Segunda Compañía de Bomberos, entra en mayores detalles y dice textualmente: "Martes 27. Hoy a las 3 de la madrugada se produjo un gran incendio en el local ocupado por la Federación Obrera, también se quemaron dos casas más, una de J.M. Villegas y J. Barassi.- La propagación del fuego fué enorme debido a la falta de agua, pues este elemento llegó cuando el fuego se había estendido a los edificios contiguos.  De los escombros aparecieron varios cadáveres.  Asistieron a este servicio los siguientes: Director, Teniente 1°, Teniente 2°, Secretario, Ayudante, Ayudante Jeneral, Aros, Palma, Gajardo, Olivares, Bravo, Arce, Herrera, Luis Mercado, Julio Sepúlveda, Pedro Sepúlveda, J. Santos, Infante, R. Ojeda,  J. Alarcón, N. Sanhueza, Ramírez, Brand, Dadas. (Firmado) A. Ojeda. P.D.: Varios voluntarios fueron atropellados por la autoridad."  

Quién firma el parte de la 2° Compañía es el Teniente 1° Armando Ojeda.  En el texto original del parte bomberil, las frases "De los escombros aparecieron varios cadáveres" y "PD.: Varios voluntarios fueron atropellados por la autoridad", fueron escritas con pluma y tinta por una persona distinta del Teniente Armando Ojeda, pero pone en evidencia la intervención y complicidad de las autoridades militares y gubernamentales en los hechos relatados.

El testimonio posterior de Ulises Gallardo, citado más arriba, agrega además un hecho desconocido: “La biblioteca, los talleres tipográficos, el teatro obrero y demás instalaciones levantadas con el esfuerzo y entusiasmo de cada uno de los componentes de la Federación, quedaron reducidas a cenizas en breves momentos, junto a numerosos cadáveres que, en su mayor parte, no pudieron ser identificados.  Para hacer imposible todo intento de salvación, los atacantes tendieron cables eléctricos alrededor del edificio, mientras otros grupos de ‘Guardias Blancas’ se distribuían por la ciudad sacando de sus hogares a los dirigentes y obreros sindicados de subversivos y agrediendo a los que se atrevían a transitar a esa hora sin conocer la consigna dispuesta de ‘Chile-Patria.”

 Desde la madrugada y al despuntar el día, la noticia corrió de boca en boca por toda la ciudad.

 Esa mañana, el joven obrero Pascual Guerrero se despertó temprano para ir a su trabajo y bajando por calle Errázuriz vio impresionado los efectos del asalto e incendio: “...pasé caminando como a las 6 y media, porque a las 7 tenía que entrar al trabajo. Cuando pasé por el frente, no había quedado ningún palo parado, nada, todo estaba quemado y humeando y algunos guardias montados se paseaban por la vereda y la calle, para que nadie se acerque...” ( )

 El profesor Luis Alberto Barrera también, también fue testigo presencial de los hechos, ya que residía a dos cuadras y media de la sede de la Federación, y en su relato explica que “...sería alrededor de las tres de la mañana cuando desperté al ruido de unos disparos...  por la calle Rancagua desemboqué en la de Errázuriz y pude ver que en la esquina de ésta con Chiloé había varios individuos con ponchos como los del Ejército al parecer...que un poco más arriba de esa esquina se disparaba  desde la calle contra el edificio de la Federación y desde un poco más debajo de la esquina de Libertad se veían fogonazos de disparos.  Los disparos eran de rifle o carabina Mauser.  He hecho mi servicio militar y conozco por el ruido de los tiros la clase de armas.  Los disparos eran ya sueltos, ya en forma de descargas cerradas...serían como las tres y media cuando noté el reflejo del incendio.  Desde una ventana de mi casa se veía cómo tomaba cuerpo rápidamente.  Mientras tanto seguían los disparos...” ( )

 En la mañana, la ciudad de Punta Arenas amaneció sobrecogida por el impacto de los hechos y bajo el estado de sitio y censura de prensa, decretado por el Gobernador Alfonso Bulnes Calvo. Los restos humeantes de la casona incendiada en calle Errázuriz, eran observados desde lejos por los atemorizados transeúntes. Las patrullas policiales montadas y a pie, recorrían las calles evitando toda reunión de dos o más personas, mientras otras unidades uniformadas y de la Sección de Seguridad allanaban casas buscando a otros dirigentes u obreros ligados a la dirigencia de la Federación Obrera.

 La noche del 27, los obreros del Gremio de Mineros se reunieron en forma secreta en el domicilio del federado Ulises Gallardo y acordaron efectuar un paro en protesta por los sucesos de la madrugada en la Federación Obrera.

 

Miércoles 28 de julio

 

 En la mañana del miércoles, los dirigentes del Gremio de Mineros comunicaron a los patrones de las empresas mineras su decisión de paralización en solidaridad y protesta por los hechos del 27, y los obreros regresaron de inmediato desde las minas a la ciudad.

En los siguientes días, la policía efectuó allanamientos de domicilios de Federados deteniendo a varios obreros entre ellos a Melitón Ojeda Eujenio, según el relato de Marcolín Piado.  También se practicó un allanamiento en el Hotel "Toscano" de Gerardo Alvarez en el centro de la ciudad, como aparece en la resolución alcaldicia reseñada más adelante.

El Gobernador del Territorio estableció el estado de sitio en la ciudad (incluyendo la prohibición de reunirse más de dos personas en las calles), y ejerció presiones diversas sobre los medios de prensa para silenciar o presentar versiones de los hechos que no resultaran contrarias a su delicada posición.  De hecho, se estableció una casi completa censura de prensa y se suspendieron las sesiones de la Junta de Alcaldes.  El testimonio del federado don Pascual Guerrero expresa que "...de los restos de los obreros muertos, algunos encontraron sus esqueletos quemados y en otros sólo se encontraron los estómagos, antes de llevarlos al cementerio".

Hoy 28 de julio el único periódico que publicó una versión de estos hechos fue “The Magellan Times”, cuyo relato es el siguiente: “El martes en la mañana un poco antes de las tres, toda la ciudad fue alarmada por disparos de rifles en la calle Errázuriz.  Esto continuó en diversos tiroteos por una hora y media, cuando el edificio de la Federación Obrera fue visto en llamas. El fuego rápidamente se expandió y al momento que la alarma de incendio fue dada, una media hora más tarde, el vecindario completo aparecía iluminado como si fuera un día asoleado. Los daños dieron fueron cuantiosos y resultaron en la completa destrucción de las salas de la Federación, el cinematógrafo, la sala de imprenta y otras tres casas contiguas.  De las explosiones escuchadas hacia el fin del incendio, resulta que un gran número de bombas estaban almacenadas en las instalaciones, para un propósito que los líderes de los trabajadores conocen mejor, y también se ha establecido que una gran cantidad de armas de fuego y municiones fueron encontradas, lo que daba a ese lugar más el aspecto de un club revolucionario que de una federación de obreros. Resulta que un gran número de individuos enmascarados atacaron las instalaciones de la Federación Obrera con la idea de destruir la imprenta de dicho establecimiento en respuesta a sus artículos anti-patrióticos y anarquistas recientemente publicados en su periódico bi-semanal ‘El Trabajo’. ( )   Los trabajadores que estaban probablemente esperando el ataque, tenían una bien armada guardia de unos veinte hombres preparados para repeler el ataque, y la resistencia fue tan desesperada que solo fue reducida cuando el edificio se desplomó en llamas.  Durante el tiroteo se piensa que varias vidas se han perdido y un gran número de personas resultaron heridas.  Como el incendio ocurrió a una hora inusual, es probable que la alarma haya sido dada tardíamente, por la llegada tardía de las brigadas de bomberos a la escena y porque cuando intentaron apagarlo, encontraron el agua cortada, como ha sido costumbre desde algunas noches anteriores.  Tres cuerpos carbonizados fueron recuperados desde las ruinas, uno de los cuales fue identificado como Juan Henríquez de nacionalidad española, los otros dos así como el cuerpo de otro hombre que había sido baleado, no han podido ser identificados.  No se ha descubierto quiénes o cuántos fueron heridos, pero la siguiente es una lista de aquellos atendidos en la Cruz Roja: José Sabral, Francisco López Hernandez, Francisco Triviño, Aurelio Mirelli, Armando Uveda, Abraham Bustamante, Fortunato Guirú, José Latorre, Julio Concha, Pedro Pacheco, Emilio Limacher (bombero), Rosindo Alvarez y dos más cuyos nombres no se conocen. Temprano en la madrugada un ataque fue realizado en la imprenta de ‘El Socialista’, que es también publicado bisemanalmente, y las maquinarias e instalaciones fueron destruidas.  La mañana siguiente fue declarada una huelga general, pero una tentativa de mitin público de la parte de los huelguistas fue prevenida por la policía y patrullas de policía montada y carabineros, que actúan para evitar que cualquier manifestación pueda realizarse.  Durante la última noche fuertes patrullas armadas hasta los dientes, resguardan la ciudad de cualquier ataque que podría ser organizado por los trabajadores en represalia, aunque la mayoría de los líderes van a ser arrestados.  Todos los establecimientos industriales incluyendo las imprentas de periódicos fueron cerrados y lo mismo ha ocurrido hoy día con la excepción de nuestro propio establecimiento que parece haber sido pasado por alto.  Estamos bajo la impresión que las cosas se irán calmando de aquí a mañana o en dos días y que los trabajadores volverán a sus deberes.” ( )

De resultas de estos hechos, los obreros fallecidos y que figuran en el Registro respectivo del Cementerio de Punta Arenas, fueron: Juan Enríquez (español), Antonio Rodríguez, Maurilio Moreno, Sabino Villegas, Vicente Peña, Fortunato Guirú e Ismael Alonso.  El carrocero funerario Olegario Agüero Vera, relató en 1946 que "para el incendio de la Federación en Magallanes en 1920, en un solo día, llevó diez muertos al cementerio...", lo que no se correspondería con el número de muertos señalados en el Registro antes mencionado. ( )

A su vez, el Libro de Atenciones de la Cruz Roja de Punta Arenas de 1920, expresa que entre los federados heridos de distinta gravedad figuraban: José Sobral, Armando Ubeda, Francisco Triviño, Aurelio Mirelle, Francisco Lopez, Abraham Bahamondez, Pedro Pacheco, Pedro J. Latorre, Rosendo Alvarez, Melitón Ojeda, Emilio Limacher y otros seis obreros, todos ellos con heridas de diversa consideración originadas por sablazos, quemaduras o e incluso golpes con hachas.

 

Jueves 29 de julio

 

La empresa propietaria de la mina en huelga, notificó hoy a los obreros, mediante carteles adheridos en distintos lugares de la ciudad, que si no salían al trabajo ese mismo día, serían despedidos de sus trabajos al día siguiente.

El Gremio de Mineros se vuelve a reunir en la noche del 29 al 30 de julio, y acuerdan enviar una carta a la gerencia de la empresa Menéndez-Behety, en la que le comunican que: "En vista de la resolución tomada por la empresa, el Gremio de Mineros en asamblea celebrada hoy acordó no salir al trabajo mientras no se normalicen las faenas en la ciudad.  Agradeceremos altamente a esa gerencia no emplear la fuerza de policía para desalojarnos, porque lo haremos por nuestra propia voluntad, siempre que nos manden un carro por cada familia para trasladarnos a la ciudad."

El clima de temor permanecía y llenaba de rumores la ciudad.

 

Viernes 30 de julio

 

En la madrugada de este día fue asaltada la casa particular del obrero Ulises Gallardo Martínez, federado que ya era conocido por su activa participación en las actividades de la organización. Lo acusaban de prestar su casa para las reuniones de los obreros del Gremio de Mineros.

Los policías de civil buscaban a Jorge Olea (uno de los últimos dirigentes de la Federación) y a Leonidas Pereyra (integrante del Gremio de Mineros), no obteniendo más información de su paradero.

El  censurado periódico “El Magallanes” vuelto a aparecer el 2  de agosto de 1920, anunciaba un telegrama recibido desde Santiago, que expresaba sugestivamente: “Sábado 30.  Se han recibido noticias en esta capital de los lamentables sucesos ocurridos en Magallanes. Todos los diarios publican estas noticias.  En vista de la situación general, la Dirección aplica las facultades reglamentarias censurando los despachos.  Aun no se conoce el alcance de estas medidas.  Los corresponsales no saben cuales noticias les son cercenadas. Los diarios de esta capital publican los telegramas enviados por el Gobernador señor Bulnes acerca de los sucesos de Magallanes.” ( )

Mientras tanto, el clero local mantenía un absoluto silencio sobre el incendio.  No era en las parroquias donde los obreros perseguidos o sus familias iban a encontrar una mano solidaria...

De acuerdo con la información actualmente disponible, los representantes de la Iglesia Católica en el Territorio mantuvieron un absoluto silencio sobre los acontecimientos.  Relata al respecto el federado Pascual Guerrero: "No, como si no hubiese habido iglesia en Punta Arenas." Y refiriéndose a la recomendación de un sacerdote para que se presenten a las autoridades algunos federados buscados por la policía: "Como le dije hace un momento atrás, fue precisamente uno de los curas quién convenció a las madres para que metieran a los cinco muchachos a la cárcel, porque los muchachos no habían declarado. Esos muchachos eran obreros de campo, gente con muy pocos estudios. Los sacerdotes no hicieron absolutamente nada en aquel entonces por la Federación Obrera, absolutamente nada."

Esa misma mañana, un carro de transporte llegó a la mina en huelga con 21 agentes de policía, con una lista de 13 obreros buscados por sus actividades gremiales. 

Los obreros buscados huyeron hacia el monte cercano y se dispersaron.

Ulises Gallardo a su vez, es conducido en la madrugada del 31 de agosto a las orillas del Estrecho, por seis policías y tres oficiales militares, amordazado, atado de pies y manos y lanzado al mar.  Después de varias horas dramáticas de peligro en las frías aguas del Estrecho, se logró zafar de sus ataduras y se refugió en el hogar del obrero Leopoldo Rodríguez, donde recibió atención y precaria seguridad.    Algunos días más tarde, huyó fuera de Punta Arenas...pero regresó...

 Como se puede apreciar, los distintos actores que intervinieron en los hechos, adoptaron una postura diferente.  Incluso la propia redacción de los partes bomberiles refleja líneas de conducta y maneras de ver los hechos diferentes.

 Además, el relato de los hechos efectivamente sucedidos puede diferir de interpretación, según se sitúe el observador en la perspectiva de las víctimas o de los victimarios...tal como sucede respecto de la rebelión obrera de Puerto Natales.

Pero, evidentemente había un plan previo, un designio deliberado.

Una de las mejores demostraciones de que este hecho obedecía al resultado de un designio, de un propósito deliberado y preparado por las autoridades políticas y militares del Territorio (o por lo menos con su silenciosa aceptación), es que ninguno de los autores, cómplices o encubridores del asalto, masacre e incendio de la Federación Obrera fue investigado, juzgado ni sancionado.

En cambio, sí se realizó un proceso contra los obreros y dirigentes sobrevivientes, el que fue incoado ante el Juez del Territorio Carlos Orrego Forrest y a continuación en la Corte de Apelaciones de Valdivia.  La frase del parte de la Segunda Compañía de Bomberos, además, sobre la acción de la autoridad contra los bomberos, que asistían al siniestro, refleja indudablemente una connivencia e incluso una participación directa de algunas autoridades políticas y militares de Magallanes en los hechos.


Otras versiones
de los sucesos del 27 de julio


Por su parte, como se verá a continuación, la carta de Gregorio Iriarte incorpora nueva evidencia, acerca de las implicancias directas de militares y policías en el asalto e incendio, cuando dice refiriéndose a los heridos que "... uno de ellos es el estadístico de la policía; el teniente de ametralladoras Guerratti salió herido en una pierna. Se habla de que algunos cadáveres que corresponden a individuos de tropa del piquete de carabineros, han sido sepultados secretamente..."

Por ello, resulta interesante desde todo punto de vista histórico, incorporar aquí la versión de uno de los actores más relevantes e influyentes del período, el periodista Gregorio Iriarte, quién había dirigido por varios años el diario "El Trabajo" de la Federación Obrera y que hacia 1920 había logrado el cargo de director de "El Magallanes". 

En el contexto de temor, rumores y censura (que sólo logro romper parcialmente el periódico local en inglés "Magellan Times", como hemos visto), en el virtual estado de sitio que vivió Punta Arenas, y a pocas días de sucedido el asalto a la FOM., circularon varias versiones de los hechos, una de las cuales es la siguiente.

La siguiente carta redactada por Gregorio Iriarte Heredia, fue publicada sólo en 1968 en un "Suplemento Especial" del diario "El Magallanes", dedicado al 27 de Julio. Se desconocen su destinatario y las razones por las que no había sido publicada antes, pero aporta una visión de primera mano y bastante informada de los acontecimientos.

El mismo lunes 2 de agosto de 1920 en que está fechada esta carta de Gregorio Iriarte, el periódico “El Magallanes” reapareció, presentando la siguiente versión de los hechos: “Los sucesos del martes ultimo.  Siendo ya del dominio público los sucesos ocurridos el martes ultimo en la calle Errázuriz, limitaremos nuestra información a relatar solamente las generalidades de aquellos.  A las tres de la mañana del día indicado, hora en que se produjo un tiroteo, las bocinas y campanas dieron la alarma de incendio, indicándose bien pronto que el fuego había hecho su aparición en el edificio ocupado por la federación Obrera de Magallanes, el cual quedo deducido a escombros, como también los edificios colindantes de propiedad de los Señores Villegas y Barassi, ignorándose si estos tenían seguros. Acudieron al sitio amagado los bomberos cuyos servicios no fueron todo lo eficientes, debido a que el agua demoró un tanto en llegar. Removidos los escombros por policía, ésta recogió tres cadáveres completamente carbonizados, cuya identidad hasta ahora no ha sido posible determinar. También resulto muerto un empleado de la policía, el señor Mardones, quien, según se nos informa ha perecido victima de un balazo. Hay además algunos heridos. La policía de orden pasó inmediatamente el parte correspondiente al juzgado del crimen, instruyéndose en seguida el sumario de investigación del caso, habiéndose ordenado la detención de algunas personas que ya han dado las declaraciones y explicaciones solicitadas por el Señor Juez.” ( )

 A su vez, ese mismo día escribía Gregorio Iriarte a Santiago esta valiosa carta, con una versión mucho más completa y crítica de los acontecimientos sucedidos.  Obsérvese la notoria diferencia entre ambas versiones, lo que indica claramente que la noticia de “El Magallanes” no fue redactada por Iriarte, quién este mismo día 2 de agosto debió renunciar.  La siguiente carta, presumiblemente fue dirigida a algun parlamentario a la Camara de Diputados en Santiago.

"Punta Arenas, 2 de agosto de 1920.

Señor:
..................
Santiago.
Muy señor mío:

No me habría atrevido a escribirle si en estos momentos no estuviesen ocurriendo hechos extraordinarios en este pueblo. Tan extraordinarios son ellos, que toda garantía ha desaparecido y nadie se acuesta con la seguridad de que durante la noche no será asaltado en su propia casa. Pero para explicar este exordio es preciso que entre en pormenores:

Desde hace diez o doce días a esta parte los diarios locales empezaron a informar del movimiento revolucionario en Bolivia y las consecuencias que esa revuelta podía tener para la de Chile. Poco después las noticias hablaron de la movilización decretada por el Gobierno, y al hablar de esto lo hicieron en una forma tan exaltada que parecía que  la declaración de la guerra era cuestión de horas. “El Magallanes”, del cual soy director, llamó al terreno de la cordura diciendo que el peligro no era tan inminente como se anunciaba. Esto podrá leerlo Ud. en los ejemplares que le acompaño; pero este llamado a la cordura bastó para que se tachara al diario de antipatriota y se pretendiera asaltar la imprenta, como se lo explicaré más adelante.

El domingo 25 se llevó a cabo un comicio patriótico. Hablaron varios oradores y la manifestación se disolvió frente a la Gobernación. Disuelta ésta, un grupo de manifestantes se dirigió a la calle Errázuriz y frente a la Federación Obrera empezó a provocar a los obreros que en esos momentos celebraban una fiesta en su Teatro. Desde allí la manifestación se dirigió a “El Magallanes”, frente a cuyo local dio algunos ¡muera! A esta diario y pretendió violentar la puerta; la policía intervino y allí paró todo.

Al dia siguiente “El Magallanes” protestó del atropello de que quizo hacérsele víctima, como podrá verlo en el ejemplar correspondiente que le adjunto.

En las primeras horas de la mañana del martes 27 el pueblo fue despertado por un nutrido fuego de fusilería y tiros de pistolas y revólveres que duró cerca de tres cuarto de hora, terminando las descargas con el incendio del local de la Federación Obrera. Los primeros tiros se sintieron minutos después de las tres horas de la madrugada; el incendio empezó a las cuatro. Las bombas acudieron con la presteza acostumbrada; pero se encontraron con que no había agua. Al ver este contratiempo el comandante del Cuerpo de Bomberos en un rapto de desesperación exclamó: ¡o se me dá agua o soy capaz de pegarme un tiro! ; al mismo tiempo que sacaba un revólver. El Prefecto que se hallaba presente ordenó a su ayudante que fuera al teléfono más cercano y pidiera agua. A los pocos minutos se pudo dar agua, pero ya el edificio de la Federación era un montón de escombros y las casas vecinas se habían quemado completamente.

Simultáneamente con este tiroteo e incendio, fue asaltada la casa del administrador de “El Socialista”, Román Cifuentes.   Se le atacó a balazos, pero sin herirlo. Se le golpeó brutalmente a él y a su mujer, de cuyas resultas ésta tuvo un mal parto al día  siguiente. Cifuentes fue sacado de su casa y llevado a que mostrara a los asaltantes el taller del periódico, que está unas seis cuadras distante. Una vez en el taller rompieron a combo todas las máquinas, empastelaron los los tipos y prendieron fuego a la casa. Después de esto se retiraron. Los vecinos- gente pobre- se levantaron a apagar el incendio, lo que consiguieron después de algún esfuerzo. Se avisó de esto a la policía y ésta contestó que “la cosa no tenia importancia”.

En la casa de Cifuentes no quedó un solo vidrio bueno; las puertas fueron rotas a hachazos.

La versión oficial de esto sucesos es que la Federación se llevaba a cabo una orgía y que queriendo intervenir la policía fue recibida a balazos. No dice nada del asalto de la casa de Cifuentes ni de la destrucción de la imprenta de “El Socialista” y el incendio de la casa  y empastelamiento. La prensa ha tenido que decir lo que la Autoridad ha querido que diga. “El Magallanes” ha resistido dos días sin salir. Hoy he tenido que renunciar de la dirección de este diario para no decir mentira y no comprometer los intereses de la empresa.

Las declaraciones de ciertos testigos, que todos coincíden en los detalles, son las siguientes: Fuerzas del Batallón Magallanes, carabineros y policía, acompañados de algunos particulares cuyos nombres se dan, atacaron la Federación. Los de adentro se defendieron y se generalizó el tiroteo. Se calcula  que quemaron alrededor de dos mil tiros. Muertos partes de los defensores y huidos otros, los asaltantes prendieron fuego a la casa. De entre los escombros se extrajeron tres cadáveres carbonizados; dos cadáveres más  se recogieron de la calle, uno de ellos es el estadístico de la policía; el teniente de ametralladoras Guerratti salió herido en una pierna. Se habla de que algunos cadáveres que corresponden a individuos de tropa del piquete de carabineros, han sido sepultados secretamente; pero ningún dato concreto tengo a este respecto.

El cuartelero de la Cuarta Compañía de Bomberos declara que un grupo de embozados se presentó a él a intimarle que no diera la alarma de incendio. El señor Kaesser, perteneciente a la Bomba Alemana, me ha declarado que tres individuos a quienes él no pudo reconocer, se presentaron a impedirle la pasada a tiempo que él salía con la bomba. El hijo del cuartelero de la Segunda compañía, que es bombero, declara que cuando él estaba armando un grifo el Teniente de carabineros le echó el caballo encima para impedirle continuara tendiendo mangueras.

Todas o parte de estas cosas no es posible decirlas en la prensa. Estamos peor que en estado de sitio. Las patrullas recorren las calles en todas direcciones y a cada paso le dicen al transeúnte ¡arriba las manos! Y lo someten a un minucioso registro.  El Gobernador presiona cada vez más a las personas para que no hable de esto sino favorablemente. A mi se me ha hecho decir, aunque indirectamente, que si las noticias que dé difieren de las que han dado los otros diarios, tomarán severas medidas en mi contra; por eso en la mañana de hoy he dejado la dirección del diario, como creo que ya le he dicho anteriormente.

Varias personas escriben a Santiago informando de estos hechos. Creo que se le ha escrito al señor Arturo Alessandri lo mismo que al señor Arancibia Lazo. Y estos apuntes los hilvano a la ligera para aprovechar la pasada de un barco que está por llegar.

La opinión general es que se impone una seria investigación, el envío de un Ministro y todas aquellas otras medidas que tiendan a poner en claro esta situación y traer la tranquilidad a toda la población, que no puede hablar fuerte y andar acompañado en la calle. ( )

Lo saluda muy atentamente,"  ( ).

Por su parte, la versión del profesor Luis Alberto Barrera, a que hemos aludido anteriormente, también deja en evidencia la presencia en el lugar del atentado de personal militar y policial.  Dice al respecto: “En la calle Rancagua me encontré con dos Marcos y don Omar Davison y el teniente ayudante de la Prefectura de Policía de apellido Rivera, los que parecía que venían de los lados del incendio; vestían como acostumbraban de diario.  Al verlos y manifestarles que se había asaltado la Federación, me respondió don Marcos que le extrañaba que dijera yo tal cosa cuando lo que había ocurrido era que dentro de ella había una remolienda, en que se habían embriagado los obreros; que el tesorero se había robado los fondos de la sociedad; que entre ellos se agarraron a balazos y que para tapar el desfalco habían prendido fuego al local, disparando contra la policía que había ido a intervenir en el desorden.”

 En la mañana del miércoles 28 de julio, el profesor Barrera relata haber concurrido al lugar de los hechos y nos dice: “...al día siguiente por la mañana recorrí el lugar del incendio y recorrí la cuadra de Errázuriz entre Libertad y Talca y anduve un paseo por estas dos últimas.  Se notaba gran cantidad de cápsulas desparramadas en el suelo por todas partes, de rifles o carabina Mauser, cuyas balas son muy semejantes y apenas se diferencian en el tamaño.” ( )   En un encuentro posterior del profesor Barrera con el Comandante Barcelo Lira y el Prefecto de Policía Sr. Parada, en el Club Magallanes “...dijeron que se habían visto obligados a castigar en esa forma a los federados en vista de la actitud de éstos, y que correrían la misma suerte los que censuraban por ello a las autoridades...” ( )

 El testimonio de Luis Alberto Barrera deja varios hechos en claro, como analizaremos más adelante.

 A su vez, el Gobernador Bulnes Calvo envió a Santiago, al Ministerio del Interior, dos telegramas resumiendo su versión de los hechos.

El primero, fechado el 29 de julio dice textualmente: "Punta Arenas, 29. Ministro del Interior.  Anoche en las primeras horas de la madrugada, se produjo un gran desorden frente al local de la Federación Obrera de Magallanes.  El edificio fue incendiado, destruída la máquina de la imprenta del diario "El Trabajo". Estando aun en comienzo la investigación sobre estos hechos nada puedo adelantar sobre la forma en que se produjeron estos acontecimientos, ni de los individuos que tomaron parte en ellos.  Se cree, con mucho fundamento, que algún grupo de manifestantes entusiastas de los que tomaron parte en los comicios patrióticos verificados en estos días, haya lanzado gritos pasando frente al local de la Federación, a los que, seguramente, respondieron de adentro con descargas.  Sirven de antecedente a esta creencia, las afirmaciones de algunos vecinos y la justa irritación del público en general contra la Federación, por sus principios antipatrióticos y por las proclamas revolucionarias lanzadas en los últimos días.  El orden se mantiene sin alteración hasta ahora. BULNES." ( ).

 Esta primera versión del Gobernador no deja de ser retorcida, plena de falsedades  e incompleta: junta en un solo acto ocurrido, la manifestación de la Liga Patriótica, ocurrida la tarde del domingo 25, con el asalto incendiario del martes 27 en la madrugada; pero, además, confunde notoriamente la fecha de ocurrencia del asalto, porque su telegrama va fechado el jueves 29 de julio, el asalto ocurrió el martes 27 y expresa en su comunicación "...anoche en las primeras horas de la madrugada...", con lo que miente a sus superiores. 

A su vez, las "descargas" ocurridas desde el interior de la sede obrera supuestamente, no ocurrieron el domingo 25, y parecen resultar de la imaginación del Gobernador, de manera que la única justificación que da al asalto, son las proclamas anarquistas de la Federación, con lo cual este telegrama da una justificación casi abierta de los hechos.

 Lo contradictorio de esta primera versión, es que haya atribuído el origen del asalto el 29 de julio, a un supuesto tiroteo o "descarga" vendesde el interior de la Federación, y que no haya ordenado investigar de inmediato, el origen de esa pretendida descarga.

 El segundo telegrama, del mismo día 29 de julio, del Gobernador Bulnes al Ministro del Interior, dice textualmente: "Punta Arenas, 29.  Ministro del Interior. Ampliando las informaciones sobre la destrucción del local de la Federación Obrera, con circunstancias que olvidé consignar o posteriormente establecidas, comunico a US. que las descargas fueron hechas desde el interior del edificio, y que estallaron explosiones, una de las cuales resonó en toda la población, lo que comprueba la existencia en gran cantidad de esos elementos en el interior del local social.  En la remoción de los escombros aparecieron tres cadáveres carbonizados a los cuales no se ha podido reconocer.  Un guardian fué asesinado al querer entrar a dominar el desorden.  Hay escasos heridos.  La población y los servicios locales, resguardados por la policía, se mantienen en perfecto orden. BULNES." ( ).

    Aquí, el Gobernador Bulnes ahora contradice su propio primer telegrama, al decir que un guardián de la policía -que fue el Guardian 3° Octavio Mardones Bustos- habría muerto asesinado al "querer entrar a dominar el desorden..." , en circunstancias que en su primera comunicación, decía que se había producido "...un gran desorden frente a la Federación Obrera...".

 Sin duda, éstas y otras contradicciones, como las aparecidas en su informe final de los sucesos publicado en el periódico “La Unión” de Valparaíso el 31 de agosto de ese año, además del fuerte impacto provocado por los hechos mismos, motivaron su convocatoria al Ministerio del Interior a Santiago, de donde no regresó nunca más a Magallanes.( )

 No deja de ser sugestivo, que estos dos telegramas fechados y enviados el 29 de julio al Ministerio del Interior, aparecieron publicados en el diario “La Unión” de Valparaíso, al día siguiente el 30 de julio. ( )

Estos acontecimientos, llegaron a conocimiento de las más altas esferas políticas del país, como que una protesta formal fue presentada en la Cámara de Diputados por el diputado Guillermo M. Bañados, el 8 de septiembre de 1920, expresando que "...en la noche nefasta del 27 de julio fue reducida a cenizas la Federación Obrera de Magallanes y fueron fusilados y quemados doce obreros que se encontraban allí...Los documentos que he recibido demuestran de fuerza irrecusable que el asalto lo efectuaron soldados de la guarnición de Punta Arenas, acompañados de guardianes de policía, es decir, por individuos pagados con los dineros de la Nación para resguardar la vida y la propiedad de todos sus conciudadanos!" ( ).

 El diputado Guillermo Bañados habla aquí de "los documentos que he recibido", lo que hace presumir que no sólo recibió la carta del periodista Gregorio Iriarte ya transcrita, sino también de otras fuentes, entre las cuales es posible que de algunos dirigentes sobrevivientes de la Federación Obrera, ya que, como se ha visto antes, ésta se encontraba en correspondencia con autoridades de Santiago.

 Pero, además, tres años más tarde de estos hechos, se fueron revelando nuevos actores involucrados en los sucesos. 

En efecto, en la asamblea efectuada el 23 de julio de 1923, por la Agrupación Demócrata de Punta Arenas, y en el marco de una polémica pública entre algunas personalidades de la ciudad, se acordó revelar la participación del entonces abogado Alberto Hiriart en los hechos del 27 de julio de 1920.  Entre los acuerdos publicados respecto de lo tratado en dicha asamblea, se menciona lo siguiente: "...5° Hacer presente al pueblo que el director de 'La Nación', Alberto Hiriart era el Promotor Fiscal cuando ocurrieron los luctuosos sucesos en Punta Arenas el 27 de julio de 1920, y que no quizo defender los derechos del pueblo trabajador." ( ). 

Obviamente que no iba a defender los derechos del pueblo trabajador: el abogado conservador Alberto Hiriart era un conspicuo socio del Club Magallanes, uno de los centros desde donde se adoptó la decisión de asaltar e incendiar el local de la Federación Obrera.


Otras repercusiones
de los sucesos del 27 de julio de 1920


Veamos algunas de las repercusiones de los acontecimientos del 27 de julio, y en general de la inquietud social del Territorio, desde 1919 en adelante.

Uno de los primeros efectos de estos agitados acontecimientos, fue la notoria rotativa de las autoridades políticas del Territorio. 

De hecho el Gobernado Luis Contreras -quién, como se ha visto ( ), había seguido una política de mediación y diálogo con empresarios y trabajadores y había dado origen a la Cámara del Trabajo- después de los sucesos de Natales de 1919 fue reemplazado como Gobernador interino por el marino Arturo Sweet en marzo de 1919.

Resulta evidente que, apenas sucedidos los hechos de Natales y Bories, el Gobernador Contreras  fue convocado por el Ministerio del Interior a Santiago, y al poco tiempo y sin regresar a Magallanes, fue destituido del cargo.  Algo similar ocurrió con Alfonso Bulnes su sucesor.

A continuación, en mayo de 1919 fue nombrado Gobernador titular Exequiel Fernández, siendo reemplazado como Interino nuevamente por Arturo Sweet.  A su vez, en enero de 1920, el Gobierno nombró Gobernador a Alfonso Bulnes Calvo (el que conservó su puesto a pesar de la insubordinación de los Guardianes, como pudo verse antes), y quién fue sustituido como suplente por Agustín Dagnino desde el 9 de octubre de 1920, pero en diciembre de 1920 fue nombrado Samuel Ossa Borne en el mismo cargo. 

De este modo, al momento del incendio de la Federación Obrera, las autoridades superiores eran el Gobernador Civil Alfonso Bulnes y el Mayor José María Barceló Lira quién, a su vez, era la autoridad militar superior como Comandante del Batallón "Magallanes" y por lo tanto responsable de la participación de militares en el asalto e  incendio a la Federación Obrera. 

En términos generales puede observarse que los sucesos de Natales en 1919 y de la Federación Obrera en 1920, produjeron la salida de los respectivos Gobernadores del Territorio, cualquiera haya sido el grado de responsabilidad o de involucramiento de cada uno en los hechos: para la autoridad política central en Santiago, era impresentable que Magallanes diera una imagen de ingobernable.

Así Luis Contreras Sotomayor, fue Gobernador entre septiembre de 1917 a marzo de 1919; Exequiel Fernández le sucedió de marzo de 1919 a diciembre del mismo año; Alfonso Bulnes Calvo ejerció la Gobernación entre diciembre de 1919 y noviembre de 1920; Samuel Ossa continuó entre noviembre de 1920 y enero de 1921 y Vicente Fernández Rocuant asumió en enero de 1921.  Es decir, en tres años desde los sucesos de Natales en 1919 hasta 1921, hubo cinco Gobernadores a cargo del Territorio de Magallanes...

La orientación de Fernández Rocuant frente a las manifestaciones obreras, sin embargo, como se verá más adelante en 1921, fue muy similar a la de sus predecesores.

Uno de los efectos colaterales de los sucesos del 27 de julio, fue un cambio brusco, intempestivo de directiva en la Sociedad de Empleados de Comercio.  Esta organización, no afiliada a la Federación Obrera de Magallanes, sin embargo, no podía quedar ajena a los graves sucesos que la afectaron: en sesión efectuada el 26 de julio, la asamblea de Empleados destituyó a toda la directiva y expulsó a cinco miembros y “...con fecha 27 del mismo mes todos los componentes del ex Directorio lo hicimos por escrito, según copia que obra en mi poder...” según escribe el dirigente T. Ureta a “El Magallanes” del 2 de agosto.

En el “Club Magallanes”, considerado por muchos, como el centro donde se decidió el asalto a la Federación, también hubo cambios.  En “El Magallanes” del 3 de agosto se informa que habían sido designados los nuevos directivos de este club, los que resultaron ser “...Mariano Edwards, Manuel Iglesias, Temístocles Urrutia Semir, Roberto Ewing, Juan Secul, Ezequiel Fuentes, Perdro Ward, y como integrantes de la Junta Calificadora, Oscar Munizaga, Rodolfo Stubenrauch, Nibaldo Sanhueza, Alfredo Carvajal y Mateo Paravic.” ( )

La oleada de rumores y comentarios subrepticios que pobló la ciudad después del asalto a la Federación, fue la forma como los ciudadanos simples de Punta Arenas reaccionaron a tan grave atentado.  En los siguientes y últimos días de julio circularon diversas especies, entre las cuales la que atribuía a algunos sacerdotes de la Congregación Salesiana residente, alguna autoría o participación en el incendio. 

Desde el día martes 27, la ciudad quedó  sumida en un ambiente de terror, de silencio y de rumores.

Ha de recordarse que los dos periódicos vinculados a la Federación Obrera, “El Trabajo” y “El Socialista”, habían sido destruidos en el asalto e incendio y el periodista Gregorio Iriarte habla en su carta ya copiada, de un ambiente en el que: “...El Gobernador presiona cada vez más a las personas para que no hable de esto sino favorablemente...” y donde: “...toda la población...no puede hablar fuerte y andar acompañado en la calle.”

Tan extendidos fueron esos comentarios y rumores por la ciudad, que el semanario eclesiástico “El Amigo de la Familia” y el diario católico “La Unión”, reaccionaron airadamente.

Así, el semanario “El Amigo de la Familia”, muy preocupado por la extensión de los rumores respecto del clero, publicó el siguiente desmentido en su edición del domingo 8 de agosto: “Atrevimiento inaudito fue el de los sectarios que, en su manía de denigrar y desacreditar al nobilísimo clero católico, se han empeñado en presentar al clero de Punta Arenas como incendiario y asesino, con motivo de los hechos del 27.  Dejamos aquí constancia de la protesta del clero publicada en el diario La Unión del 1-8-1920.  Los sacerdotes de Punta Arenas. Heridos vilmente en su dignidad de hombres y de sacerdotes por la burda calumnia que pretendía presentarlos al pueblo nada menos que como incendiarios y asesinos, no pueden menos de protestar contra semejante injusticia, y declaran que nada es más contrario a la verdad de las cosas y a la educación y carácter de que se precian.  Apelan al simple sentido común del pueblo y a la sola humanidad de todos, para levantar y arrojar lejos de sí el cargo villano con que el odio y el sectarismo han querido agobiarlos. Es demasiado enorme para que quepa en cerebros equilibrados y arraigue en corazones sanos.  No serán los detractores del clero quienes se atrevan a instruir una acción judicial contra sus víctimas.  Sabe el pueblo quienes  le han dado siempre pruebas de ser sus mejores amigos, y los que así calumnian a los sacerdotes mienten y se rebajan. “ ( )  Obsérvese la virulencia del lenguaje de esta declaración sacerdotal...

A este respecto, cabe mencionar una curiosa y extensa carta enviada a “El Magallanes” y publicada por dos directivos de la Sociedad Española de Socorros Mutuos. 

El diario católico “La Unión” había publicado el 5 de agosto, un comentario editorial criticando el izamiento de la bandera a media asta realizado por la Sociedad Española de Socorros Mutuos, en señal de luto por la muerte de su asociado y federado Juan Enríquez. ( ) El periódico “La Unión” reflejaba una vez más su postura contraria respecto de la Federación Obrera recién atacada.

Cabe observar que muchos callaron cuando ocurrieron estos graves hechos en Magallanes.

El mencionado gesto público de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, que la enaltece en sí misma, es el único que se ha logrado registrar entre las organizaciones mutualistas del Territorio, respecto de los graves sucesos descritos.

Dice al respecto la carta de los directivos D. Blanco, Presidente y L. Pérez Mendizábal, Secretario de la S.E.S.M. publicada en “El Magallanes” del 10 de agosto: “...el izamiento de la bandera a media asta fue por el duelo por la muerte de un socio, las ideas que éste profesara y la muerte que en suerte le cupo, está fuera de la discusión social...en las circunstancias delicadísimas en que nos encontramos, debido a los sucesos ocurridos el 27 del mes próximo pasado, “La Unión” en su artículo editorial del 5 del presente da una interpretación malévola a un acto sencillo y necesario...” ( )

Pero, más allá de aquellos rumores claramente desmentidos, no se encuentra en el semanario católico durante todo el período desde julio de 1920 en adelante hasta mediados de 1921, ninguna referencia -siquiera piadosa- por las víctimas ni una condenación implícita o explícita de los hechos.

Fuerza es de constatar entonces, que el clero católico de Punta Arenas mantuvo un ominoso y aprobatorio silencio público frente al asalto e incendio de la Federación Obrera de Magallanes.

Otro efecto también indirecto de los sucesos ya relatados, fue la remoción y traslado del Juez del Territorio.  El magistrado Carlos Orrego Forest fue enviado a San Bernardo, según informa “El Magallanes” del 7 de agosto de ese año.

Pero, los sucesos del 27 de julio, sumados a la revuelta obrera de 1919 en Natales, dieron origen a otras medidas gubernamentales, orientadas al control sobre la población del Territorio y sobre todo sobre los desplazamientos de extranjeros.  Tan temprano como el 1° de mayo de 1920, el Gobernador Alfonso Bulnes había remitido al Juez Letrado del Territorio, al Prefecto de Policía y a los Subdelegados de Ultima Esperanza y Tierra del Fuego, instrucciones perentorias en el sentido de que "...en algunos puntos de la frontera se han destacado Carabineros, con el objeto de no permitir la entrada al país de personas que no acrediten su identidad personal i buenos antecedentes si son estranjeros, como también para la vijilancia de los campos."   Y a continuación expresaba que "Las personas que viajen entre esta ciudad i Natales deberán en adelante, para dar cumplimiento a la circular anterior, presentar a los Carabineros o Policías encargadas de la vijilancia de las fronteras, sus cédulas de identidad personal otorgadas por la Prefectura de Policía de Magallanes." ( ).

Los hechos del 27 de julio debieron producir un intenso clima de temor y de odiosidades, sumadas al que ya se había incubado con anterioridad.  Algunas personas se sintieron amenazadas en su integridad y solicitaban autorización para portar armas en la ciudad, como es el caso del funcionario de Aduana Héctor Espinoza.

De ello, da cuenta el siguiente informe -hasta hoy inédito- que el Jefe de la Sección de Seguridad de la Policía Fiscal Carlos Torres Droguett, dirige al Prefecto de Policía Aníbal Parada: "N° 341. Señor Prefecto: A fin de practicar averiguaciones sobre la necesidad de dar permiso al sr. Hector Espinoza para cargar revólver, se comisionó al Aspirante 2° Luis Oteiza, quién logró establecer lo siguiente: Que el sr. Espinoza, desempeña un puesto de responsabilidad en la Aduana y que muchas veces coadyuva a la vijilancia de mercaderías estacionadas en los muelles de carga y que por informes dados por los señores Eduardo Poblete, Emilio Blaya, Zenón Murillo, quienes espusieron que el sr. Espinoza es una persona correcta, respetuosa y de buena conducta, y que además, el sr. Espinoza, a raíz de los sucesos del 27 de julio  se presentó a esta Sección a esponer que había sido amenazado de muerte, por creérsele culpable de lo acontecido.  Lo que comunico a Ud. para los fines del caso. Punta Arenas, 14 de agosto, 1920. C. Torres Droguett. Jefe Sección." ( )

A su vez, el 26 de agosto de 1920, el Gobernador Subrogante A. Dagnino, después de reunirse con un grupo de comerciantes, envió a las 13 casas comerciales de Punta Arenas donde se expendían armas y municiones, el siguiente oficio: "Punta Arenas, 26 de agosto de 1920.  N° 360. Muy señor mío: En conformidad a lo acordado en la conferencia tenida con Ud. en esta Gobernación, sobre la venta de armas en el comercio de esta ciudad, manifiesto a Ud. que se han dado instrucciones a la Prefectura de Policía para atender los pedidos que se hagan por los interesados en comprar armas, certificando aquellos que se consideren sean de verdadera necesidad para el comprador, única forma en que se podrán vender un arma y municiones hasta nuevo acuerdo. Hasta nuevo aviso, esta Gobernación no autorizará el transporte dentro del Territorio, ni el envío a otros puntos del país de ninguna clase de armas, pólvoras, municiones o explosivos, sin aviso previo que será calificado en cada caso por el infrascrito." ( ).

Al día siguiente, el mismo Gobernador Subrogante despachó este oficio al Administrador de Aduana, Gobernador Marítimo y al Comandante del Batallón Magallanes: "Gobernación de Magallanes.  Punta Arenas, 27 de agosto de 1920. N° 363. En esta Gobernación, se ha recibido la comunicación siguiente: ´Circular Reservada N° 3. Santiago, 2 de julio de 1920.  Hasta nueva orden, sírvase US. no autorizar el transporte por el Territorio de su jurisdicción ni su envío a otros puntos de la República de armas, municiones, polvora u otros explosivos.  Dios guarde a US. (Fdo.) Pedro García de la Huerta.' Lo que tengo el agrado de transcribir a Ud. para su conocimiento.  Dios guarde a Ud. Fdo. A. Dagnino." ( ).

Resulta sorprendente observar que la Circular Reservada a que hace alusión este oficio, fué enviada desde Santiago el 2 de julio, y sólo aparece en Magallanes el 27 de agosto, situación que también debe haber pesado sobre la  permanencia del Gobernador Bulnes Calvo, puesto que no se apresuró a aplicarla ni a comunicarla en cuanto la recibió.

 Por otra parte, además, la propia institución municipal sufrió algunos efectos en su funcionamiento, por los acontecimientos relatados. 

La última sesión de la Comisión de Alcaldes de Punta Arenas tuvo lugar el 19 de julio de 1920, y a continuación, se produjo una suspensión prolongada de las sesiones municipales, las que se reiniciaron el 9 de octubre del mismo año, de manera que la Municipalidad fué gobernada mediante Decretos Alcaldicios: el estado de sitio llegó hasta la institución municipal de Punta Arenas.

 Otra repercusión del asalto e incendio de la Federación Obrera y de la persecusión y represión policial que ella implicaba, fué la serie de allanamientos policiales, los que, en su caso, condujeron a la clausura del Hotel "Toscano" de Gerardo Alvarez, un español avecindado en Magallanes, conocido por sus inclinaciones anarquistas. 

Este hecho aparece reflejado en la siguiente decisión de la Comisión de Alcaldes del 27 de agosto de 1920: "...3° que Don Jerardo Alvarez, dueño del negocio denominado "Hotel Toscano" ubicado en la calle Colón esquina Talca, infringe la disposición mencionada en el considerando primero, pues su establecimiento se encuentra a menos de 200 metros del Colegio Eusebio Lillo situado en la calle Colón; 4° Que a más de espender bebidas alcohólicas para sus huéspedes durante las horas de almuerzo y de comida, las despacha también a horas avanzadas de la noche y a personas estrañas, de pésima reputación y que hace algunos días fueron sorprendidas con armas, proclamas subversivas y manuscritos análogos, todo lo cual consta del parte de Policía que se acompaña... Fundado en las disposiciones legales y reglamentarias expresadas y además en la facultad que me otorgan los números 7° y 8° del Reglamento Orgánico de la Junta de Alcaldes de Magallanes, decreto: Cancélase la patente de Hotel de 4° clase que don Jerardo Alvarez paga por su negocio antes indicado y clausúrase el local en que funciona. Transcríbase este Decreto a la Prefectura de Policía para su cumplimiento y dese cuenta a la Junta de Alcaldes en la primera reujnión que celebre. 27 de agosto de 1920. N° 2397." ( ).  La Junta de Alcaldes ratificó éste Decreto alcaldicio, en su sesión del 26 de octubre de 1920.

Otro fue el destino de Román Cifuentes, dirigente de la Federación y fundador de la Agrupación Socialista.

Recordemos los hechos que le afectaron.  Según el relato de Gregorio Iriarte, "...fue asaltada la casa del administrador de “El Socialista”, Román Cifuentes.   Se le atacó a balazos, pero sin herirlo. Se le golpeó brutalmente a él y a su mujer, de cuyas resultas ésta tuvo un mal parto al día  siguiente. Cifuentes fue sacado de su casa y llevado a que mostrara a los asaltantes el taller del periódico, que está unas seis cuadras distante. Una vez en el taller rompieron a combo todas las máquinas, empastelaron los los tipos y prendieron fuego a la casa. Después de esto se retiraron. Los vecinos- gente pobre- se levantaron a apagar el incendio, lo que consiguieron después de algún esfuerzo. Se avisó de esto a la policía y ésta contestó que 'la cosa no tenia importancia'.  En la casa de Cifuentes no quedó un solo vidrio bueno; las puertas fueron rotas a hachazos."

Cifuentes huyó con su esposa de Magallanes y, después de permanecer fuera de Punta Arenas varios años, lo volveremos a encontrar a fines de la década de los años veinte, como dirigente de los obreros en madera.

 


¿Porqué se produjo
el asalto e incendio de la Federación Obrera
y quiénes fueron los responsables?


Pero, interrogándose sobre las causas de estos hechos y del 27 de julio en particular, cabe preguntarse que, si eran las tendencias anarquistas decisivamente predominantes en la Federación Obrera hasta 1920, ¿es posible atribuir a las inclinaciones anarquistas de la mayoría de sus dirigentes, una de las causas de su destrucción por parte de los elementos más conservadores de la sociedad magallánica?

Para comprender el significado de los terribles hechos del 27 de julio de 1920, hay que situarse en el contexto real en que se encontraba el territorio y la sociedad magallánica en ese entonces, así como el conjunto del territorio patagónico.  

La clase adinerada de Magallanes, estaba sin duda atemorizada o impresionada, en especial por los eventos recientemente ocurridos en Puerto Natales y en Puerto Bories, y también por las alarmantes noticias que llegaban desde la Patagonia argentina, y por lo tanto, la reacción (en el doble sentido del concepto) debía ser proporcional a las dimensiones del temor en que se encontraban los estancieros.

Sin lugar a dudas, por la naturaleza de los hechos, por la forma cómo actuaron los obreros organizados y armados, y por el "ejemplo demostración" que podía provocar, la rebelión obrera de Natales y Puerto Bories tiene que haber sido uno de los factores de fondo que ocasionó el temor de la burguesía magallánica y su inclinación a una reacción represiva como la sucedida el 27 de julio.

Pero, además, para intentar encontrar una explicación a estos hechos podría arguirse la “tesis del complot”. 

¿Preparaban acaso la Federación Obrera o algunos de sus dirigentes, una intentona insurreccional para el caso que se diera la oportunidad, como sucedió pocos meses después en la Patagonia argentina, o como había sido percibida la rebelión de Natales del año anterior?  

Nada existe en los antecedentes testimoniales escritos y orales disponibles, que permita corroborar ésta hipótesis, pero es un hecho comprobado que al interior de la Federación había –más o menos organizado, no lo sabemos- un grupo de federados que disponían de armas, revólveres en este caso. 

Por lo demás, el tipo de relaciones que la Federación Obrera había venido estableciendo con las más diversas autoridades e instituciones públicas y privadas del Territorio, desmiente toda hipótesis de una asonada clandestinamente preparada. 

Considérese que en numerosos textos escritos y algunos testimonios orales recogidos en el curso de esta investigación, aparece que habían algunos federados con armas, para defenderse de un posible y rumoreado ataque a la casona de la Federación.  ¿Desde cuando existían armas en poder de algunos federados? 

Hacia 1920, por lo demás, el porte de armas por parte de particulares era permitido, era usual y no estaba legalmente prohibido.  El testimonio de Juan Aguilar Collao dice que varios dirigentes portaban armas regularmente, y como hemos visto en los sucesos de Natales de 1919, los dirigentes obreros y el Administrador del Frigorífico Bories también andaban armados.

Por su parte, la mejor demostración del designio de destrucción premeditado, fue el hecho que las autoridades implantaron un virtual toque de queda en la ciudad por algunos días (precisamente para terminar de detener a los dirigentes sobrevivientes y para acallar la verdad de los hechos), y que además, no se sancionó a los autores (civiles y uniformados) del asalto, sino que por el contrario, se abrió una causa judicial contra los obreros y algunos dirigentes que lograron ser detenidos.

Por lo tanto, el Gobierno de Juan Luis Sanfuentes, a través de sus autoridades del Territorio, tuvo, por lo tanto, una responsabilidad política y moral directa en la comisión del incendio y masacre de la Federación Obrera de Magallanes, tanto por que no se evitó el ataque como porque no se sancionó a los autores, lo que refleja un grado de complicidad gubernamental en los hechos.

Por lo demás, la frase "Varios voluntarios fueron atropellados por la autoridad", que aparece en el parte respectivo del Libro de Guardias de la Segunda Compañía de Bomberos, constituye la muda acusación más evidente de intervención y complicidad sobre quienes ejercían la autoridad en el Territorio, en la ciudad y en el lugar del incendio.

A raíz de la destrucción de la Federación Obrera y de la dispersión de sus dirigentes (particularmente de aquellos de orientación anarquista), prácticamente la totalidad de la actividad sindical en Magallanes se paralizó, o por lo menos, se vió fuertemente dificultada, mientras en la Patagonia argentina, la preocupación por los hechos de Punta Arenas y sus repercusiones al otro lado de la frontera, llegaba hasta las autoridades políticas y policiales de Santa Cruz.

En efecto, el 24 de agosto de 1920, el Comisario de Policía de Río Gallegos, Diego Ritchie (quién intervino en los sucesos de Natales en 1919, al rescate del Subdelegado Bravo, como se ha relatado antes) le escribía al Coronel Edelmiro Correa: "Señor Gobernador Interino, don Edelmiro Correa Falcón: comunico a usted que esta policía ha descubierto que la Federación Obrera Local, en combinación con sus similares de Buenos Aires, de los puertos de la costa y Punta Arenas, prepara una huelga general para el mes entrante, movimiento que asumiría el carácter de revolucionario, pues se tiene vehementes sospechas, por más que no ha sido posible comprobarlo aún a pesar de las investigaciones practicadas, que en uno o más puertos del territorio se están fabricando bombas de dinamita".

Y el 7 de septiembre del mismo año, le reiteraba su preocupación en estos términos premonitorios"...la situación del territorio ante la amenaza de las manos obreras y ácratas la conceptúo  grave, pues no hay duda alguna que se prepara una huelga general que forzosamente se tornará en un movimiento de sedición dado el estado de intranquilidad que reina en el campo obrero y los numerosos anarquistas y reincidentes existentes en el territorio, cuyas filas van engrosado con los elementos peligrosos expulsados de Punta Arenas con motivo de la huelga revolucionaria ocurrida allí y cuya entrada es imposible de evitar por nuestra larga y dilatada frontera, escasamente vigilada." ( ).

La fantasía del jefe policial argentino (cuando habla de la "huelga revolucionaria" ocurrida en Punta Arenas) iba aquí acompañada con una extraña asociación de hechos que, en realidad, estaban completamente inconexos entre sí. 

¿Estaba Ritchie asociando aquí el incendio de la Federación Obrera o la rebelión obrera de Puerto Natales, con las huelgas que se estaban desplegando en la Patagonia argentina?.

Los gremios que se habían reunido en la Federación Obrera de Magallanes perdieron su sede de reunión, pero sobre todo, tuvieron que enfrentar solos frente al fortalecido poder patronal la negociación de sus condiciones de trabajo.


Debajo de las cenizas
el sindicalismo magallánico
siguió vivo


Pero, no obstante este grave golpe, la vida de los gremios obreros no se apagó en Magallanes sino que continuó, como que tres meses después del asalto e incendio de la FOM, el 29 de octubre de 1920, se efectuó ¡un mitin público de obreros en Punta Arenas!, inspirados por la idea de crear en Magallanes una filial de la Federación Obrera de Chile, por aquel entonces ya claramente definida por su influencia "maximalista" o comunista.

 "El Magallanes" de Punta Arenas, informa que el mitin se efectuó en "todo orden y compostura" y que hablaron en él los obreros Juan Francisco Sánchez, Echegoyen (antiguo federado), Soto, Santibañez, Adolfo Cárdenas, Marín y Chauque.

En el mitin se aprobaron dos documentos como conclusiones: el primero es el acuerdo de solicitar la incorporación de los gremios de Punta Arenas a la Federación Obrera de Chile, FOCH, constituyendo para ello, una filial regional de dicha entidad.

Este interesante documento dice textualmente lo siguiente.

 


"Los trabajadores de Magallanes reunidos en asamblea pública aprueban las siguientes conclusiones y su firme propósito de constituirse en gremios autónomos:

1°  Aprobar la declaración de principios y estatutos de la Federación Obrera de Chile, y solicitar a la Junta Ejecutiva Federal la inscripción de la sección Magallanes.

2° Secundar activamente a la Junta Provincial en todos sus acuerdos.

3°  Pedir al Gobierno, a la Corte Suprema y a la Corte de Apelaciones de Valparaíso decreten una visita extraordinaria por medio de un Ministro visitador, al Juzgado de Magallanes, para que tome a su cargo la investigación de los sucesos ocurridos en esta ciudad el 27 de julio; los denuncios hechos al Juzgado en contra de la policía por prisiones arbitrarias y flajelaciones, porque en esos procesos el Juez Letrado de Magallanes, no adelanta las investigaciones a fin de castigar a los autores de estos delitos, quienes quiera que ellos sean.

4°  Formular igual petición a los señores Diputados. O'Ryan, Cárdenas, Bañados, Ruiz, Rivas Vicuña y senador Feliú, a fin de que obtengan la visita judicial.

5°  Representar a los tribunales superiores de justicia de que depende el Juzgado de Magallanes, que la administración de justicia en esta ciudad no dá las garantías de imparcialidad necesarias a la sustanciación de los procesos que existen en el Juzgado en contra de las autoridades administrativas y policiales del Territorio.

6°  Comunicar estos acuerdos al Presidente electo de la República señor Arturo Alesasandri Palma, pidiéndole en nombre de la clase trabajadora de Magallanes, atienda estas peticiones y visite el Territorio antes de asumir el cargo de Presidente de la República, con el fin de que se imponga de las necesidades de esta región y de las justas peticiones de la clase obrera."  ( )

 

De este interesante documento se desprenden, por lo menos, dos conclusiones muy significativas: una de ellas, es la evidente disposición de los gremios de continuar la acción sindical, estableciendo ahora nuevos lazos de vinculación con la Federación Obrera de Chile (FOCH), cosa que no había ocurrido hasta ahora; y segundo, que estaba comenzando a emerger una dirigencia sindical con sólidos conocimientos de la acción sindical y las leyes vigentes, a la que podría llamarse "la generación de reemplazo": ésta estaría constituida de ahora en adelante, por dirigentes de inspiración comunista y socialista.

El segundo documento aprobado es una presentación hecha ante el Ministro en Visita que se encontraba en el Juzgado del Crimen del Territorio, encargándose del proceso a los federados detenidos, y que aquí se transcribe:

"A su Señoría Ilustrísima Ministro en Visita al Juzgado del Territorio de Magallanes.


Excelentísimo Señor:

El pueblo trabajador de Punta Arenas, reunido en comicio público en esta fecha, acuerda, esponer respetuosamente a U.S. lo siguiente:

1° que el 27 de julio del año 1920, como a las 2 1/2  de la madrugada fué asaltado e incendiado el local social donde se reunían los obreros de esta ciudad, por tropa del Ejército, de policía, de carabineros, ajentes secretos y un buen número de particulares que formaban la guardia blanca.  A raíz de estos sucesos fueron conducidos a la Cárcel varios obreros; siendo puestos en libertad después, por no haber méritos para su detención;

2°  Posteriormente a estos luctuosos sucesos se siguió por las autoridades de aquella época, especialmente por las de la policía, una serie de hechos delictuosos, como ser un sinnúmero de obreros flajelados en la policía, mujeres golpeadas en sus propios hogares, allanamientos de domicilios sin orden competente unas, y con orden, otras; obreros fondeados, tal como el caso del obrero Ulises Gallardo Martínez que se salvó de la muerte después de haber sido arrojado al mar por individuos del Batallón Magallanes y policía; y una infinidad de hechos punibles que sería demasiado largo enumerar.

3° Recabar del señor Ministro una amplia investigación sobre los sucesos del 27 de julio del año 1920, y el castigo inexorable que las leyes acuerdan para castigar a los autores de semejantes actos como los acaecidos el 27 de julio del año pasado;

4° Recabar además de U.S. el pronto despacho del proceso que se sigue por los sucesos originados el 23 de enero del año 1919 en Puerto Natales, en cuyo proceso se acusa como a los autores o copartícipes de aquellos sucesos a un grupo de obreros que hoy purgan en la Cárcel de esta ciudad un delito que jamás han cometido, y;

5° El pueblo de Punta Arenas, espera de U.S. ha de hacer justicia a los puntos que consignan estas conclusiones.

Es gracia.

(firmas) Jorge Olea José Salomé          A. Urquiza  Ulises Gallardo

(Manuscrito)

Certifico: que esta presentación fué entregada al señor Ministro Visitador i se ordenó agregar al proceso.  De orden del Señor Ministro.  Punta Arenas, octubre veintinueve de mil novecientos veintiuno. (firma) Luis Rengifo."  ( )

 

Obsérvese que en esta presentación judicial, aparecen las firmas de Jorge Olea y A. Urquiza, dos de los últimos dirigentes de la Federación Obrera hasta 1920, y su presencia en Magallanes refleja que ya no estaban siendo requeridos ni por la policía ni por los tribunales. 

Pero, sobre todo, aparece Ulises Gallardo respaldando con su firma la presentación al tribunal, lo que indica que ya habían percibido un cambio de actitud en las autoridades, como para que los tres pudieran regresar a Punta Arenas.

Es evidente aquí que la organización gremial o sindical de base de los trabajadores de Magallanes y de Punta Arenas en particular, no desapareció con el golpe represivo del 27 de julio.

A principios de noviembre de 1920, los empleados municipales solicitaron un aumento de sueldos a la Junta de Alcaldes, precisamente en los momentos en que se iniciaba la discusión del Presupuesto Municipal para 1921 en Punta Arenas.

 La Junta de Alcaldes, no sin ciertas reticencias previas de algunos de sus integrantes, acordó otorgar aumentos escalonados de sueldos y salarios a los empleados de su dependencia, de manera que recibieron un 30% los empleados que ganaban hasta $ 3.000 mensuales, un 20% quienes ganaban entre $ 3.000 y $ 6.000 mensuales y un 10% a quienes percibían más de $ 6.000 al mes.

 

Los gremios sobrevivientes
del desastre de la Federación Obrera


Carentes de sede sindical que los recibiera, y de una organización que los agrupe, muchos gremios se desarticularon y entraron en un proceso de dispersión.

Otros, cuyos dirigentes no fueron directamente golpeados por la represión y al impulso de sus propias necesidades y demandas impostergables, continuaron funcionando no obstante las dificultades imperantes.  Hay que anotar además, que poco tiempo después de julio de 1920, asumió en el país un nuevo gobierno: el del Presidente Arturo Alessandri con lo que la actitud represiva de las autoridades se relajó.

Los principales gremios que sobrevivieron y continuaron actuando desde los últimos meses de 1920, hay que mencionar a los siguientes:

Gremio de Gente de Campo (que se separó de otros gremios vinculados a la actividad ganadera)
Gremio de Ovejeros.
Gremio de Mineros.
Gremio de Carreros.
Gremio de Chauffeurs.
Gremio de Pintores.
Gremio de Gente de Mar y Playa.
Gremio de Carpinteros y Anexos.
Gremio de Mayordomos, Cocineros y Anexos.
La Sociedad de Empleados de Comercio (no afiliada a la Federación Obrera anterior ni a la FOCH).

Estos gremios siguieron funcionando, en sus distintas sedes, como es el caso de la casa de la Gente de Mar y Playa (Balmaceda esq. Chilena) donse se reunían los integrantes de la Sociedad de Empleados de Comercio, o la sede del Gremio de Carreros (Boliviana N° 240), o la casa del Gremio de Carpinteros y Anexos (Peruana N° 1536 entre Boliviana y Paraguaya), donde se reunieron la Gente de Campo, los Carpinteros y los Mayordomos y Cocineros.

Finalmente, en la casa de calle Peruana 1536, y más adelante en el Pasaje Balmaceda en Punta Arenas, comenzó a funcionar a mediados de noviembre de 1920, la sede de la Junta Provincial de la Federación Obrera de Chile, que reagrupó a los gremios antes señalados.

 


El 15 de noviembre de 1920, se volvió a realizar una asamblea obrera, esta vez convocada por la Junta Provincial de la FOCH, como se aprecia en la siguiente información de prensa aparecida en El Magallanes.

Campo obrero
Reunión de gremios - Comicio de ayer

"En conformidad con las citaciones respectivas, en la mañana de ayer celebraron reunión los gremios de trabajadores del campo, carpinteros, carreros y similares.

La asamblea de ayer tenía por objeto nombrar la Junta de Administración del gremio y los delegados a la Junta Provincial.

En la tarde se celebró en la Plaza Muñoz Gamero el comicio público al que asistieron un gran número de obreros, y en el que se abogó por la libertad de los obreros que se encuentran detenidos con proceso por subversivos."   ( )

 

Entre los obreros persistía entonces el espíritu de agremiación y la voluntad de continuar defendiendo sus intereses. 

Es posible entender entonces que lo que sucedió realmente alrededor de julio de 1920, fue un golpe represivo aplicado por decisión y con la anuencia de las autoridades gubernamentales del Territorio, el cual iba dirigido específicamente contra los dirigentes anarquistas de la Federación Obrera de Magallanes, lo que dejó abierta la posibilidad de que dirigentes obreros de otra raigambre ideológica (en este caso de orientación socialista-internacionalista, "maximalista" o comunista), asumieran a continuación, la conducción del movimiento obrero magallánico.

La nueva organización vinculada a la FOCH, se dio en noviembre una nueva estructuración, la que -de paso- refleja los distintos gremios que lograron sobrevivir al incendio de la Federación Obrera.

Campo Obrero
Federación Obrera de Chile
Junta Provincial de Magallanes


Delegados que componen la Junta Provincial

Gremio de Carpinteros:  Francisco Ramos - Ismael Lara
Gremio de Trabajadores:  Elizardo Soto - Herminio Leal
Gremio de Ovejeros:   Fco. Sánchez - Luis A. Villegas
Gremio de Mineros:   Gerardo Santos - P. Santibañez
Gremio de Pintores:   Castor Pérez.

Directorio de la Junta Provincial:

Secretario General:    Víctor Chauque.
SubSecretario General:   Prístino Santibañez.
Tesorero:     Juan Ulloa.
SubTesorero:     Castor Pérez.
Bibliotecario:     Elizardo Soto
Vocales:     Francisco Sánchez
      Luis A. Villegas.
   Ismael Lara
      Herminio Leal.
      Olegario Astudillo.
      Gerardo Santos.  ( )

 Como se puede apreciar en ésta nueva dirigencia sindical estaban presentes algunos dirigentes que habían participado en las últimas gestiones de la Federación Obrera, como es el caso de Castor Pérez, quién -como se ha visto antes- había firmado el Convenio Ganadero para las faenas de 1919-1920, como representante del Gremio de Cocineros, y ahora apareció como representante del Gremio de Pintores.

En noviembre de 1920, los trabajadores de las estancias volvieron al trabajo, y las condiciones laborales ahora, fueron impuestas por las sociedades ganaderas sin mayor discusión. 

Aparentemente el Gremio de los Esquiladores había desaparecido, o no se hizo representar en esta nueva entidad, pero el de los Ovejeros aún cuando continuaba funcionando, pero no logró nuevas condiciones de mejoramiento, por lo que continuó vigente el Convenio que rigió para el período 1919-1920.   

Estos trabajadores habían perdido la fuerza gremial necesaria para ejercer presión y mejorar los salarios y condiciones en los establecimientos del campo.

Federación Obrera de Chile
Junta Provincial de Magallanes


Cítase para hoy a las 7.30 p.m. a asamblea a todos los directores de los gremios del Territorio, por haber asuntos de importancia que tratar.  Local calle Peruana 1536 entre Boliviana y Paraguaya. 

Se recomienda la asistencia y puntualidad en la hora.  El Secretario General.  ( )

 Una de las iniciativas de fines de 1920, que intentaron desarrollar los gremios sobrevivientes de la FOM, fue la creación de una pequeña empresa de panadería a fin de reunir fondos sociales y poder ayudar así a la caja solidaria en favor de los obreros presos y procesados.

 En su favor, los socios de la Sociedad Marítima Internacional de Socorros Mutuos, donaron 5 corderos asados (6 de diciembre) y la FOCH local creó una "Sociedad Anónima Panadería Obrera de Magallanes", que funcionó en Peruana N° 1543, contigua a la sede de la Federación Obrera de Chile, y que emitió "bonos de suscripción" para reunir fondos y abastecer de pan a domicilio a sus clientes.

Las celebraciones del Centenario, que no se efectuaron en 1918 se preparaban para 1920 y el Diputado de la República Pedro Rivas Vicuña, que debía venir a dichas celebraciones envió el siguiente telegrama, al informarse de los sucesos de julio recién pasado: "Santiago 3 diciembre. Belisario Videla Punta Arenas.  Renuncié representación Cámara festividades Centenario porque prefiero ir comisión investigadora sucesos 27 de julio.  Ruegole comunicar esto mis amigos, a fin  no sea mal interpretada mi actitud." ( )

 No obstante el clima de sospecha y de temor que flotaba aún en el ambiente sindical magallánico, las demandas de los obreros y de sus gremios continuaban expresándose.

 Prueba de ello, es que en diciembre de 1920, debe mencionarse la ocurrencia de a lo menos dos huelgas de corta duración: la primera, a mediados de mes, en la que se paralizaron por 48 horas las faenas de la mina Loreto, por una demanda salarial de sus obreros; y la segunda, una huelga de tres días del Gremio de Gente de Mar y Playa, también en demanda de mejores salarios, la que se inició el 31 de diciembre y concluyó el 3 de enero de 1921.

 La ocurrencia de estas huelgas a pocos meses de ocurridos los hechos del 27 de julio (apenas 5 meses después), y la ausencia de reacción represiva contra los gremios en conflicto, refleja claramente que las cosas habían cambiado en algo desde aquella fecha y el mes de diciembre de 1920.  ¿Qué había sucedido?  ¿Qué cambio se había producido, como para que renazcan tan rápidamente los gremios después del asalto de julio?

 Una de las razones fué el triunfo de Arturo Alessandri en las elecciones presidenciales de septiembre de 1920.  El líder populista no estaba interesado -en un primer momento de su gestión- en poner "mano dura" en el territorio magallánico.

Pero, al mismo tiempo que se calmaban los ánimos sociales en la Patagonia chilena, en la zona patagónica argentina, dedicada al igual que Magallanes a la producción lanar y donde se concentraba, en tiempos de esquila, gran cantidad de mano de obra itinerante, muchos de origen europeo con experiencia sindical y también una numerosa "peonada" de chilenos, la agitación social alcanzaría ribetes dramáticos.
     
A fines de 1920 se originó una huelga en Río Gallegos (provincia de Santa Cruz) en reclamo de mejoras a las condiciones de trabajador rural. Se produjeron diversos actos de violencia entre los obreros y la policía.
      
      El gobierno nacional argentino, envió como "mediador" pero en realidad, como interventor militar con plenos poderes al Teniente Coronel Héctor Varela y un numeroso contingente del Ejército, pero un gran grupo de obreros de las estancias, liderados por la Sociedad Obrera de Río Gallegos y algunos líderes anarquistas -entre los cuales destacaba el emigrado español Antonio Soto Canalejo- no aceptó las condiciones de arreglo y continuó la huelga.

      Como se verá a continuación, los conflictos sociales en la Patagonia argentina se prolongarían hasta agosto de 1921, cuando se declaró una huelga general en el Territorio de Santa Cruz en demanda de mejorías salariales y sociales en las estancias, y las fuerzas militares ejercieron una cruda y sangrienta represión.

 De este modo, aunque la reacción represiva fué casi la misma en toda la Patagonia, mientras en Magallanes la organización federal anarquista recibió un golpe paralizante en julio de 1920, no registrándose huelgas durante a lo menos 3 o cuatro años, en el lado argentino, los hechos se agravaron y la confrontación entre los obreros y el Ejército llegó a las armas en 1921, como lo relata la historia social argentina.
   
 Y finalmente, el 30 de diciembre de 1920, como digna recordación de los dramáticos hechos recientemente acaecidos en el Territorio, los obreros de Magallanes, bajo la nueva dirigencia de la Federación Obrera de Chile, efectuaron un paro de 24 horas en solidaridad y en recuerdo por la muerte del obrero David Avendaño, muerto en los incidentes de diciembre de 1918 en Punta Arenas, para lo cual realizaron una romería al cementerio. ( )

 Así, con una huelga solidaria y una romería al cementerio de Punta Arenas para recordar a sus mártires caídos, los obreros de Magallanes concluyeron el año 1920.

 

HISTORIA DEL TRABAJO EN MAGALLANES Y LA PATAGONIA: LA ULTIMA DECADA DEL SIGLO XIX

 SE INTENSIFICA
 LA ACTIVIDAD GANADERA,
MARÍTIMA E INDUSTRIAL
 EN MAGALLANES Y EN LA PATAGONIA
(1890 - 1900)

 

 Uno de los rasgos característicos de los últimos diez años del siglo XIX, es la notable expansión que experimentan todas las actividades productivas del Territorio, lo que repercutió necesariamente sobre las condiciones laborales y las oportunidades de trabajo.

Las Memorias que los Gobernadores del Territorio elevaban a su superior Ministerial, son una elocuente fuente para demostrar esta afirmación.

En la realidad, el progreso material comenzaba a hacerse visible en Magallanes.   El avance iniciado en la década de los setenta, y la progresiva implantación de esta forma de economía abierta o economía ganadera de exportación, hizo que el Territorio de Magallanes comenzara a vivir un período de intensificación de la actividad económica.

 El comercio de cabotaje comenzó a crecer, aparecieron algunas empresas navieras regionales, la exportación desde las estancias también se incrementó y el trabajo se hizo más atractivo para la mano de obra que quisiera aventurarse por estas tierras.

 Por lo demás, muchos de los ingleses, españoles, portugueses y  de otras nacionalidades que ya estaban avecindándose en Magallanes, escribieron a sus parientes y relaciones familiares en Europa contando las características de esta tierra lejana.

Algunas cifras permiten percibir esta tendencia expansiva en la década entre 1880 y 1890.

 Así por ejemplo, la dotación de ganado ovino en las estancias, pasó desde 40.000 cabezas de ovejunos en 1885 a 165.500 cabezas en 1888, es decir, casi se cuadriplicó en tres años, para alcanzar a las 463.290 ovejas cinco años después, en 1893.

 Cabe consignar aquí, dentro del contexto de desarrollo del trabajo en la región patagónica que hacia 1890 se registraron las primeras huelgas de importancia en el norte de Chile, las que fueron conocidas más tarde por los obreros en Magallanes.

 

Las primera huelgas obreras
 en el norte de Chile
(1890)

 

El desarrollo del movimiento obrero en Chile fue el producto de un largo proceso de luchas, iniciadas en tiempo de la Colonia española, de donde comienza el proceso de transición que culminará en la segunda mitad del siglo XIX en la consolidación del modo de producción capitalista.

El hecho más relevante fue el afianzamiento del proletariado minero; en las explotaciones de plata, cobre, en la industria fundidora de cobre y, fundamentalmente, el salitre. Hubo también un aumento del numero de obreros carrilanos, que trabajaban en la construcción de las vías férreas. Se registro asimismo un aumento del proletariado rural, sobre todo en la zona centro—sur, y el surgimiento de los primeros núcleos del proletariado industrial entre 1870 y 1890.

Tan solo algunos años antes, en 1871, había sido creada en Europa la Asociación Internacional de Trabajadores, cuyos estatutos anunciaban:

“ESTATUTOS GENERALES
DE LA ASOCIACION INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES

Considerando:

que la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera; que la lucha por la emancipación de la clase obrera no es una lucha por privilegios y monopolios de clase, sino por el establecimiento de derechos y deberes iguales y por la abolición de todo dominio de clase;

que el sometimiento económico del trabajador a los monopolizadores de los medios de trabajo, es decir, de las fuentes de vida, es la base de la servidumbre en todas sus formas, de toda miseria social, degradación intelectual y dependencia política;

que la emancipación económica de la clase obrera es, por lo tanto, el gran fin al que todo movimiento político debe ser subordinado como medio;

que todos los esfuerzos dirigidos a este fin han fracasado hasta ahora por falta de solidaridad entre los obreros de las diferentes ramas del trabajo en cada país y de una unión fraternal entre las clases obreras de los diversos países;

que la emancipación del trabajo no es un problema nacional o local, sino un problema social que comprende a todos los países en los que existe la sociedad moderna y necesita para su solución el concurso práctico y teórico de los países más avanzados;

que el movimiento que acaba de renacer de la clase obrera de los países más industriales de Europa, a la vez que despierta [15] nuevas esperanzas, da una solemne advertencia para no recaer en los viejos errores y combinar inmediatamente los movimientos todavía aislados;

Por todas estas razones ha sido fundada la Asociación Internacional de los Trabajadores.

Y declara:

que todas las sociedades y todos los individuos que se adhieran a ella reconocerán la verdad, la justicia y la moral como base de sus relaciones recíprocas y de su conducta hacia todos los hombres, sin distinción de color, de creencias o de nacionalidad.

No más deberes sin derechos, no más derechos sin deberes.

En este espíritu han sido redactados los siguientes Estatutos:

1.- La Asociación es establecida para crear un centro de comunicación y de cooperación entre las sociedades obreras de los diferentes países y que aspiren a un mismo fin, a saber: la defensa, el progreso y la completa emancipación de la clase obrera.

2.- El nombre de esta asociación será «Asociación Internacional de los Trabajadores».

Por lo tanto, los obreros tendrían que comprender que solo ellos podían lograr vencer los obstáculos del sistema capitalista de dominación y reivindicar sus derechos.

Los salarios, muchas veces pagados en fichas sólo canjeables en la pulpería del patrón, variaban entre 20 centavos y un peso diario. Los patrones demoraban dos y tres meses en el pago de los salarios.  La huelga —como arma de los trabajadores para enfrentar los abusos patronales, el mal trato y los bajos salarios— se generalizó en la segunda mitad del siglo pasado, aunque antes hubo huelgas en la zona del carbón y de la plata.

A la cabeza de estas luchas estuvieron los mineros, ferroviarios, portuarios y obreros de la construcción. Una de las huelgas más combativas fue la de los obreros del carbón en septiembre de 1888 en Lota. El periódico burgués “La Libertad Electoral” informaba que las “turbas asaltaron -y tomaron el cuartel de policía que destrozaron y trataron de incendiar. No lo consiguieron sino en la parte destinada a las caballerizas; atacaron las casas de comercio de Waldner y Copelli, las que desvalijaron por completo.

Las huelgas de los jornaleros de los puertos, especialmente del Norte, eran temidas por la burguesía porque dejaban paralizados los embarques de salitre y cobre. Los tipógrafos también se declararon en huelga en julio de 1888, exigiendo los cajistas el pago diario de 30 centavos por el mil de letras. A la semana siguiente, se declararon, en huelga los canillitas, vendedores de “El Mercurio” de Valparaíso, exigiendo que se los vendiera el diario a tres centavos en vez de cuatro.

La publicación denominada “Revista Económica”, dirigida por el conservador Zorobabel Rodríguez, hizo un balance de las huelgas de 1888, caracterizándolas de comunistas presentándolas como “el fenómeno del año” (Año II, tomo III,p.347, Santiago, 1988). El movimiento huelguístico alcanzó su culminación en el año 1890, mientras se incubaba el conflicto político e institucional que terminaría con el gobierno de Balmaceda.

El movimiento de 1890 puede caracterizarse como una huelga general escalonada que comenzó en el norte y que se extendió gradualmente hasta la región de Concepción. En rigor, no fue una huelga general simultanea en todo el país, sino una serie ininterrumpida de huelgas por gremios y por provincias. Los motivos de la huelga fueron aumentos de salarios, supresión de la ficha—salario, pago del salario en moneda de plata en lugar de papel moneda para contrarrestar la inflación y mejores condiciones de trabajo.

 Todo comenzó en Iquique.

En efecto, los lancheros de Iquique iniciaron sus manifestaciones el 2 de julio de 1890 con una concentración de 5.000 personas. El 4 de julio de 1890, “El Mercurio” publicaba un telegrama recibido de Iquique: “Graves desórdenes en Iquique. Choque de la tropa y bomberos con el populacho, 38 heridos. La huelga de los lancheros y trabajadores toma proporciones inmensas. Grupos numerosos recorren las calles atajando los coches y vehículos impidiendo todo trabajo. El gremio de los lancheros, que también toma parte en la huelga, exige el pago de sus sueldos en plata”.

La huelga se extendió el 17 de julio a toda la provincia de Tarapacá, a las oficinas de San Donato, Ramírez, Tres Marías, Sacramento, San José, Peña Chica, Constancia, Mercedes, Rosario, etc., abarcando unos 10.000 obreros de las salitreras y a los portuarios de Pisagua. Los obreros ya en plena huelga expropiaron o mejor dicho, hicieron recuperación de bienes del pueblo, en las pulperías y cortaron las vías del ferrocarril de Iquique para impedir la llegada del Ejército, que ya habían trabajadores en otras oficinas salitreras. El l3 de julio se plegaron los portuarios de Arica.

El 11 de julio estalló el paro en Antofagasta, encabezado por los ferroviarios. Las manifestaciones, que llegaron a contar con 3.000 huelguistas en esta ciudad, fueron reprimidas por los militares, registrándose numerosas muertes y heridos.

El 21 de julio comenzó la huelga en Valparaíso. Los obreros de la Compañía Sudamericana de Vapores se pusieron a la cabeza del movimiento, recibiéndose de inmediato el apoyo de los obreros portuarios y de los panaderos del puerto. En la tarde de ese día, casi todos los trabajadores de Viña del Marx y Valparaíso estaban plegados a la huelga. El ataque de las fuerzas represivas en Valparaíso provocó la masacre de 12 muertos y 500 heridos. El político balmacedista Julio Bañados, en su libro “Balmaceda. Su gobierno y la revolución de 1891”, tomo I, p. 517, París, 1894, señalaba que los trabajadores exigían que “...se les pagara en plata o su equivalente en billetes y la supresión definitiva del 25% que se les descuenta a los jornaleros por derecho a muellaje y el 12% para la Caja de Ahorros. Los huelguistas se derramaron por la ciudad en pequeños grupos y saquearon 7 casas de prendas, 30 despachos, tres almacenes, una fábrica de fideos, una de galletas, una carnicería y una panadería (...)Los desórdenes duraron tres días, del 21 al 23 de julio. El gobierno envió en el acto al General Valdivieso que fue nombrado Comandante General de Armas y las tropas necesarias para salvar la ciudad del desastre que la amagaba. Para cualquier evento se ordenó que estuvieran listos trenes para el envío del Buin”. A pesar de la represión, la huelga de los lancheros, jornaleros, panaderos y obreros mecánicos continuo varios días.

El movimiento huelguístico se extendió durante el mes de julio de 1890 a Santiago, Quillota, Talca, Lota y Coronel. Los diarios y políticos burgueses usaron toda clase de epítetos contra los trabajadores, acusándolos de vándalos, ladrones y pillos, y azuzando a las Fuerzas Armadas a una represión más generalizada. Según algunos autores, el presidente Balmaceda habría intentado frenar la represión. Sin embargo, la masacre de obreros fue el motivo para que los trabajadores no respaldasen al gobierno nacionalista con ocasión de la guerra civil desencadenada por los reaccionarios y pro imperialistas ingleses seis meses después de esta huelga general.

Esta serie de huelgas, que pueden ser consideradas como la primera huelga general producida en América Latina, abarcó a miles de trabajadores que por primera vez en la historia latinoamericana lograron coordinar un movimiento huelguístico de alcance nacional. La experiencia de lucha adquirida por las nuevas capas obreras chilenas forjó gradualmente una conciencia de clase que, a principios del siglo XX, se traduciría en la creación de la Federación Obrera de Chile (FOCH).

 

 Magallanes y la Patagonia llevaban por su parte un ritmo de desarrollo y de expansión económica que no presagiaba aún la creación de organizaciones obreras.  En este ambiente de crecientes migraciones desde Europa, se registra la aparición de las primeras Sociedades Mutuales de Magallanes y de toda la Patagonia.

 Pero estos extranjeros llegaron a un territorio donde habían escasas poblaciones, apenas una ciudad (Punta Arenas), una autoridad que todo lo sabía y lo administraba y con una sociabilidad casi inexistente: algo así como un "far-west" o “far-south” patagónico...

La única ciudad del Territorio (si es que el concepto de ciudad sirve para referirse a una pequeña comunidad de 4.000 habitantes) era Punta Arenas, una localidad que pujaba por surgir con su pequeño comercio, con sus talleres artesanales, con su puerto cada vez más activo, con su multitud de colonos extranjeros y chilenos, con sus calles de tierra o recién empedradas. 

Veamos algo de la localidad de Punta Arenas en el momento en que se comenzaron a formar las mutuales.

J.F. Fowler, un ingeniero especialista que propiciaba algunas iniciativas progresistas, describía la ciudad en invierno, en su informe de propuesta para la instalación de alumbrado eléctrico: "Durante las largas noches del invierno casi polar de aquella latitud, las calles permanecen cubiertas de nieve i sumidas en profunda oscuridad.  Allí no se emplea ni siquiera el alumbrado de sebo o de parafina en las calles públicas.  Aún el que se usa dentro de las habitaciones particulares o de las oficinas públicas es el alumbrado primitivo de parafina." ( ).

Esos inmigrantes europeos más los chilotes que ya llegaban a radicarse o a trabajar la temporada, se encontraron entonces desamparados frente a las inclemencias del clima, de la geografía, de la escasa legislación y de un trabajo duro.

Pero en esta época, la actividad ganadera se estaba convirtiendo en el sector productivo más dinámico de la pujante economía de Magallanes y de toda la Patagonia austral.

Julius Popper, el celebre aventurero de Tierra del Fuego nos brinda esta certera y bien informada descripcion de la vida economica en las tierras australes.

“En la región Este de Tierra del Fuego, en el vecino Territorio de Magallanes, sucede en materia de ganado lanar igual cosa que en Malvinas.

Hace dos años Magallanes contaba con 2.000 habitantes y con 250.000 ovejas.  Hoy día cuenta con 6.000 pobladores y con cerca de 600.000 cabezas de ganado, de modo que en el breve término de dos años triplicó el número de sus habitantes y de su ganado ovino.

También aquí la riqueza de los pobladores ha aumentado en la misma proporción y á veces aún más que en las islas Malvinas, porque al par con esa industria, hay la caza de anfibios, la explotación de bosques y minas y el comercio del Estrecho, que ha venido a dar recientemente un considerable impulso á su desarrollo.  Pero las grandes fortunas de sus principales pobladores, acumuladas sin base de capital tomar origen principalmente en la cría del ganado lanar.  En este territorio como en el de Malvinas, no hai una sola hectárea de tierras disponibles.

A cada lado del Estrecho de Magallanes y en cada punto que ofrece pasto se ven casas, estancias y poblaciones...

Según informe del gobernador de Magallanes, se han extraído en dicho año 1.200 kilogramos de oro, pero resulta de los datos recojidos en las casas exportadoras de Punta Arenas y en las agencias de vapores que hacen escala en el Estrecho, que la cantidad de oro embarcada en el año 1892 asciende a dos toneladas...”  ( )

Mientras tanto, las corrientes migratorias continuaban llegando a las costas australes. Entre 1894 y 1895, por ejemplo, llegaron en los sucesivos barcos que "hacían la carrera" en la costa chilena, alrededor de 250 chilotes inmigrantes.   

En este contexto se comenzaron a formar las sociedades mutuales.

Es importante subrayar que, a diferencia de lo ocurrido en el resto de Chile, las mutuales magallánicas surgieron bajo el directo influjo de los trabajadores y artesanos extranjeros emigrados al Territorio, quienes trajeron de Europa las ideas y experiencias del mutualismo.

 

Los orígenes del mutualismo
en Chile


Durante la segunda mitad del siglo XIX hubo un desarrollo masivo del artesanado como consecuencia del crecimiento de las ciudades. Los requerimientos de la población urbana determinaron el surgimiento de numerosas sastrerías, zapaterías, talabarterías, herrerías, panaderías, etc.

El Censo nacional de 1875 registró 50.114 artesanos y el de 1885 más de 320.000. Los artesanos se organizaron en Sociedades Mutuales. Se ha considerado a la Unión de Tipógrafos, fundada en 1851, como la primera sociedad de artesanos. Sin embargo, se sabe de la existencia de la Asociación de Artesanos de 1828 y la Sociedad de Artesanos de 1847.

Durante la década de 1850 y 1860 se fundaron numerosas sociedades mutuales en Santiago, Valparaíso, Concepción, La Serena y otras ciudades.

Si bien cierto que en el siglo XIX existió una estrecha relación entre el proletariado y el artesanado, no debe identificarse, como han hecho algunos autores, la organización artesanal con la del movimiento obrero. En rigor, los artesanos, dueños de pequeños talleres, formaban parte de los sectores medios. Su ideología era pequeño burguesa. En su esencia, el mutualismo era un movimiento reformista, influenciado en parte por algunas ideas prouhdonianas. No planteaba el cambio del sistema sino mejoras dentro del sistema. Los artesanos únicamente trataban de defenderse del gran capital mediante el cooperativismo, el fenómeno del ahorro y las sociedades de socorros mutuos.

Los objetivos de las sociedades mutuales estaban limitados a dar beneficios en caso de enfermedad, jubilación y muerte, como consta en los Estatutos de la Unión de Tipógrafos. El mutualismo contribuyó a agrupar a los trabajadores para discutir sobre problemas sociales e inculcarles los principios elementales de organización. Sin embargo, su ideología inspiradora retardaba el pleno desarrollo de la conciencia de clase proletaria.

A principios del siglo XX, el proletariado chileno logró superar los estrechos marcos del mutualismo al fundar organizaciones de clase, como las mancomunales y las sociedades obreras de resistencia.

La ideología pequeño burguesa del mutualismo se refleja en las posiciones de su principal exponente: Fermín Vivaceta, fundador de una Sociedad de Socorros Mutuos en 1862, se inició como ebanista y llegó a ser arquitecto. Promovió la creación de cooperativas de consumo y la formación de bibliotecas y escuelas vespertinas invitando en calidad de expositores a ideólogos de la burguesía liberal, como Vicuña Mackena, Lastarria, Francisco Valdés Vergara.

Había una estrecha relación entre los dirigentes del mutualismo y los teóricos de los partidos liberal y radical. Un discurso pronunciado por Vivaceta en 1877 expresa inequívocamente la ideología reformista del principal líder del mutualismo: “El laborioso obrero, el honrado comerciante, el activo industrial y el acaudalado capitalista, todos encuentran en el sistema societario la fuente inagotable que derrama recursos para mejorar la condición del pobre y acrecentar la fortuna del rico. El espíritu de asociación establece relaciones entre todas las clases de la sociedad”.

Una de las principales preocupaciones de los artesanos chilenos fue impulsar leyes proteccionistas para la defensa de sus intereses profesionales. Ante la entrada indiscriminada de manufactura extranjera, que hacía competencia a ciertos productos nacionales elaborados en los talleres artesanales, el movimiento mutualista se puso a la cabeza de la lucha por el proteccionismo. Los artesanos organizaron en 1877 una gran concentración a la que asistieron más de 1.000 personas, donde pidieron la reforma de la Ordenanza de Aduanas en un sentido claramente proteccionista y nombraron “un Comité” que presente esas bases al gobierno y lo excite para que proteja la industria.
 
 En el plano político, los principales dirigentes del mutualismo en el resto de Chile estaban conectados con las logias masónicas y eran miembros del Partido Radical o Liberal. Algunos líderes, como Juan Agustín Cornejo, contribuyeron en 1887 a la formación del Partido Democrático, cuyo programa expresó con mayor fidelidad la ideología reformista del mutualismo.

Estamos entonces en un período en que las mutuales constituyen la principal forma de organización de los trabajadores.

Desde el punto de vista político y jurídico, es una época en que no hay legislación sobre la relación entre el capital y el trabajo y sólo se tiende a reprimir a los movimientos populares. El incipiente movimiento obrero en Chile y en el resto del continente latinoamericano transita desde ideas demócratas y legalistas hasta ideas anarquistas y socialistas.

A finales de este período se buscará postular un proyecto histórico de cambio, el socialismo, y unirse a otros sectores populares.  Durante este período surgen las primeras organizaciones obreras: las sociedades mutuales: instituciones de defensa mutua y reclutaban a sus afiliados principalmente entre los artesanos.

En el resto de Chile, la primera mutual agrupaba a ferroviarios de la capital que luchaban con clara conciencia contra el capitalismo y desplegaban acciones como paros, huelgas ligadas al ideario anarquista y las mancomunales. Constituía una combinación entre mutualismo y sindicalismo. Por un lado, protegía a sus asociados y fomentaba el principio de la solidaridad obrera y, además, organizaba a los obreros y los defendía ante sus patrones.

En Magallanes en cambio, la trayectoria social y política de las mutuales fue algo diferente.

Se formaron numerosas mutuales a partir de 1893 en Magallanes, y se constituyeron desde los núcleos de inmigrantes extranjeros, principalmente europeos, que llegaban al Territorio.

Las primeras Sociedades mutuales o de Socorros Mutuos se formaron a partir de 1893 en Magallanes: la Sociedad de Beneficencia Portuguesa (el 14 de mayo de 1893) y la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos (el 3 de junio de 1893).

La creación de las primeras sociedades mutuales, como se verá más adelante, constituyó un paso significativo en el desarrollo social de esta pequeña comunidad: "...es forzoso reconocer que las clases trabajadoras  no tenían hábitos de economía y mal gastaban jeneralmente en pocas horas el fruto de largos meses de trabajo en las minas, en la pesca o en las haciendas.  El espíritu de asociación, tan benéfico y moralizador, se abrió camino en los residentes y en breve hemos visto surgir instituciones tan importantes y prósperas como el Cuerpo de Bomberos, la Sociedad Portuguesa de Socorros Mutuos y el Club de la Unión.  La Sociedad que nos ocupa tiene apenas dos meses de existencia y cuenta ya con 163 socios.  Son inestimables los servicios que puede prestar una asociación de esa naturaleza en las clases obreras." ( ). 

 Y agregaba el mismo periódico, algunos meses más tarde: "...el espíritu de asociación con los fines benéficos del socorro mutuo se ha abierto camino en las masas obreras.  Dos sociedades con 400 miembros llenan satisfactoriamente este noble propósito y prosperan cada día más al calor de las simpatías y protección del pueblo". ( )

 

La formación inicial
 de las Sociedades Mutuales en Magallanes
(1893-1918)


 El mutualismo en Magallanes arranca desde la experiencia mutualista europea, la que a su vez, proviene de una trayectoria histórica de más de cinco siglos entre la Edad Media y la Modernidad, cuando las antiguas corporaciones gremiales medievales buscaron crear "cajas comunes de asistencia", para sus asociados en problemas.

 El mutualismo inglés, francés, italiano y español se desarrolló durante el siglo XIX a pesar de las numerosas prohibiciones legales y trabas burocráticas, y desde la década de 1850-1860 en adelante se orientó a ofrecer indemnizaciones por accidentes, medicamentos y atención de salud, organizándose sobre una base comunal y agrupadas por profesiones u oficios. 

Hacia fines del siglo XIX todo el mutualismo europeo había alcanzado legitimidad jurídica y estaba expandiéndose hacia los seguros de vida, las jubilaciones, la educación y la vivienda.  También estas sociedades mutuales europeas, se encontraban en aumento sus efectivos en el umbral del siglo XX: las mutuales francesas, por ejemplo, de 1.900.000 socios en 1898, contaban con 5.300.000 asociados en 1914.

La formación de las Sociedades Mutuales en Magallanes es pionera en la organización obrera, y durante los primeros veinte años de su evolución siguió una trayectoria casi paralela e independiente a la formación de los primeros sindicatos. 

Puede afirmarse que el mutualismo en Magallanes -a partir de los últimos 10 años del siglo XIX y primeros 20 años del siglo XX-  constituye el tronco común fundacional desde el cual se desprenden dos líneas de organizaciones obreras diferentes: por un lado, la línea gremial-sindical que da origen a los gremios, sociedades de resistencia y sindicatos por ramas de actividad, a las federaciones y confederaciones; y por el otro, la línea propiamente mutualista, de la que surgen las sociedades de socorros mutuos, las cajas de socorros, las cooperativas de consumo y los servicios de beneficencia. 

El desarrollo de las sociedades mutuales siguió sin embargo, una trayectoria paralela y no siempre coincidente con la de los sindicatos.

”Considerando:
Que la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos; que los esfuerzos de los trabajadores por conquistar su emancipación no han de tender a constituir nuevos privilegios sino a establecer para todos los mismos derechos y los mismos deberes;(...);

que la emancipación de los trabajadores no es un problema únicamente local o nacional, que, por el contrario, este problema interesa a todas las naciones
(...)
Declaran que esta Asociación Internacional, así como todas los sociedades e individuos que a la misma se adhieran, reconocerán como base de su conducta para todos los hombres la verdad, la justicia y la moral, sin distinción de color, de creencia o de nacionalidad. ",

(Estatutos de la Iª Internacional, 25 al 29 de Septiembre de 1865. Bruselas)

El mutualismo en Magallanes se desarrolló -a diferencia de las sociedades mutualistas del resto de Chile- como efecto directo de la presencia de una creciente inmigración extranjera, europea para ser precisos. 

Es necesario subrayar que el mutualismo magallánico nació bajo el influjo europeo, y no estuvo constituido exclusivamente por obreros y trabajadores: en verdad, la primeras mutuales realmente obreras fueron la Sociedad Marítima Internacional de Socorros Mutuos y la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos, llegando después a serlo (hacia los años veinte y treinta) la Sociedad Cosmopolita. 

   La variedad, duración y carácter de las organizaciones mutuales magallánicas reflejan, además, la fuerte identidad de que eran portadores los inmigrantes extranjeros avecindados en el Territorio, ya que trajeron sus costumbres, sus formas de sociabilidad y organización y desarrollaron un mutualismo que reproducía muy directamente la experiencia de las mutuales europeas de mediados y fines del siglo XIX.

En 1893 se formaron las dos primeras Sociedades mutuales en Magallanes y en toda la Patagonia: la Sociedad de Beneficencia Portuguesa (14 de mayo) y la Societá di Mutuo Socorso Fratellanza Italiana (3 de junio).

A su vez, entre 1894 y 1898, se formaron otras seis: la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos (18 enero 1894), la Sociedad Española de S.M. (21 marzo 1895), la Sociedad Dalmata de S.M. (12 septiembre 1896), la Societé Francaise de Secours Mutuels (7 agosto 1897), la Deutsche Kranke und Sterbekasse (11 diciembre 1897), la Sociedad Chilena de S.M., en 1898 y la Mutual Benefit Society formada por ingleses el 3 de mayo de 1899.

 Los primeros directivos de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, en 1984, fueron don Augusto Wahlen, Presidente; Félix Córdova, VicePresidente; Federico Lucares, Secretario; Miguel Piedrabuena, Tesorero; Alfredo Carmona, ProSecretario; y Consejeros: Emilio Olmos, Oreste Grandi, Mateo Bermúdez, José Arias y Juan Depolo.  La Comisión Calificadora de Socios estuvo integrada por Zacarías Tapia, Sabino Ruiz y Luis Navarro, mientras que la Comisión Revisora de Cuentas se formó con Luis Navarro, Walter Curtze y Lorenzo de Bray.

 El "Censo Jeneral del Territorio de Magallanes" de don Lautaro Navarro Avaria, publicado en 1908, daba cuenta de la existencia de 13 sociedades mutuales en Punta Arenas y una en Porvenir: la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, creada el 1 de junio de 1904.

A principios del siglo XX y hasta 1918, hay que consignar la formación de otras cinco sociedades: la Yugoslovenko Pripocno Drustvo (16 diciembre 1900), la Sociedad Suiza de Socorros Mutuos "Helvetia" (1 agosto 1902), la Sociedad Marítima Internacional de S.M.(5 diciembre 1903), la Sociedad Unión de Carpinteros de Socorros Mutuos (1 febrero 1904), la Sociedad Católica de S.M. (1917), la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos (creada en 1917) y la Sociedad Femenina de S.M. (16 junio 1918).

Finalmente, cabe destacar que la formación y desarrollo de las sociedades mutuales en el territorio de Magallanes, estuvo asociada a otras formas de sociabilidad como los clubes sociales, los clubes deportivos, las compañías de bomberos y la propia Cruz Roja, fenómenos que deben ser considerados en relación con el desarrollo social y cultural de esta apartada zona del mundo.

 

 Es importante subrayar aquí que la formación de las sociedades de socorros mutuos aun cuando se deben a intereses y demandas específicas de los trabajadores y habitantes del Territorio, continuó paralela a la creación de otras formas de asociación obrera y sindical.

 Por otra parte, y como resulta de la revisión de sus listados de dirigentes y de socios, no todas las sociedades de socorros mutuos estaban constituídas exclusivamente por obreros: de hecho por ejemplo, la Sociedad Española de Socorros Mutuos fue formada y dirigida inicialmente -entre otros- por José Menéndez en marzo de 1895. 

Por eso, puede decirse que las sociedades mutuales -sobre todo en este período inicial de su formación- eran organizaciones sociales de ayuda solidaria en la que se integraban algunos obreros, pero no eran organizaciones formadas exclusivamente por obreros. 

El mutualismo fue una organización en forma de redes de ayuda y su existencia vino a suplir la falta de hospitales, clínicas e incluso de ayuda médica y farmacéutica.

 

Sociedad de Beneficencia Portuguesa


"Director de turno durante el presente mes: Serafin Araujo.
Las familias de los socios enfermos deben dirijirse al Director de turno en demanda de auxilio.  El Secretario." ( )

 


Por lo demás, hay que subrayar que el mutualismo que se estableció en Magallanes era originariamente europeo.

 Es necesario entender que, con muchos europeos llegaron también a Magallanes las ideas y tendencias sociales, que se disputaban los grandes movimientos sociales en la Europa de la época: las tendencias socialistas, con sus numerosas variantes utópicas, social-demócratas y científicas, el anarquismo (que a fines del siglo XIX se encontraba en una fase de auge y expansión); el mutualismo (que arrancaba sus lejanas raíces de los gremios artesanos de la Edad Media); el cooperativismo; el cartismo inglés de las "Trade Unions"; las influencias provenientes de la Primer Internacional de los Trabajadores y sus sucesores; e incluso de la propia y riquísima experiencia asociativa y de luchas sociales y políticas que habían vivido Francia, Italia, Alemania, España y Europa central después del derrumbe del imperio napoleónico y el despertar de las nacionalidades.

 Considérese además, en este sentido, que los inmigrantes europeos provenían de un continente que a partir de 1873 vivió una prolongada crisis económica y social, caracterizada por guerras frecuentes, carestía, hambrunas y bruscos desplazamientos de población desde las zonas rurales hacia las ciudades.

Atraídos por un buen pago, por el deseo de aventura o simplemente por la imagen mítica que tenía la Patagonia en el "imaginario colectivo" de los europeos, y porque en Europa en época invernal no había mucho para hacer, llegaban al país contingentes de inmigrantes para participar en verano en las faenas ganaderas.

Las sociedades ganaderas que traían estos trabajadores golondrinas (especialmente en el caso de ingleses y escoceses) les costeaban el viaje y los devolvían en barco a su país de origen.

Muchos de esos inmigrantes, llegaron al puerto de Punta Arenas, y se alojaron en precarias viviendas. Algunos de ellos, como se podrá apreciar más adelante, eran portadores de ideologías revolucionarias, participaron activamente en la formación de las primeras organizaciones del movimiento obrero magallánico y de las primeras corrientes políticas, ya sea porque adherían al mutualismo, al socialismo o al anarquismo.

Pero, es necesario reconocerlo también, muchos de ellos no tenían ideología política ni disposición a participar en asuntos sociales o gremiales, y se dedicaron única y exclusivamente a trabajar, orientándose por una filosofía del ahorro.

Está por ejemplo el caso del profesor Otto Buchler, quién fuera contratado por el Estado de Chile en su país de orígen, Alemania, para que venga a Magallanes a fundar una escuela, después que éste presentara una propuesta con tal fin.  El documento oficial que da forma al contrato, por el cual se acepta la venida de Buchler a Punta Arenas, dice lo siguiente.

 


"República de Chile. Gobernación de Magallanes, número doscientos sesenta i seis. 

Punta Arenas, julio quince de mil ochocientos noventa i cinco. El Subsecretario de Relaciones Esteriores en comunicación nota número mil trescientos cincuenta i nueve, de nueve de mayo último, me dice lo siguiente: En vista de estos antecedentes, decreto: acéptase la propuesta que hace don Otto Buchler para fundar en la población de Punta Arenas un establecimiento de enseñanza mercantil e industrial con arreglo a las cláusulas siguientes:

Primero.  El Estado suministrará al señor Buchler i su familia pasaje libre hasta Punta Arenas en cámara de primera clase i le subvenciona con la suma de cinco mil pesos al año mientras esta cantidad se consulte en el presupuesto de gastos jenerales de la administración.

Segundo.  Por su parte el señor Buchler se compromete a abrir su establecimiento i enseñar en él los ramos que comprenda un programa que dictará al efecto el Gobernador de Magallanes con aprobación del Gobierno.

Tercero.  El establecimiento estará bajo la vijilancia del Gobernador del Territorio, el cual podrá nombrar, si fuere necesario, una delegación de dos individuos que lo inspeccionen más de cerca i le den cuenta periódicamente de su desarrollo.

Cuarto.  El Gobierno podrá en cualquier tiempo, poner término a este contrato sin que pueda alegarse por el señor Buchler derecho a indemnización alguna.

Quinto.  La subvención a que alude este contrato, le será pagada al interesado por trimestres vencidos menos la correspondiente al primer trimestre de este año que se le entregará a medida que vaya instalándose.  El Gobernador de Magallanes en representación del Fisco reducirá a escritura pública el presente decreto.


Tómese razón, rejístrese i comuníquese.  Jorje Montt.  Luis Barros Borgoño.  Lo que trancribo a Ud. para su conocimiento. Dios guarde a Ud. E. Phillips.  I yo a Ud. para que se sirva estender la escritura pública correspondiente.  Dios guarde a Ud. Manuel Señoret." ( )

 

Obsérvense las ventajosas condiciones con las que es contratado el profesor Buchler en comparación a aquellas que se referían a los colonos agricultores suizos.
 
Por su parte, los que llegaron en mejor situación económica, dedicados a las profesiones liberales y el comercio, integraron una incipiente "clase media" regional magallánica.

Otros inmigrantes, no tan afortunados en cuanto primera generación, vieron en algunos casos la posibilidad de ascenso social a través de sus hijos nacidos en Magallanes, los que llegaron a ocuparse como empleados públicos, comerciantes, abogados, médicos.
     
El proceso migratorio hacia el Territorio de Magallanes, al igual que al resto de la Patagonia, fue creciente desde la década de los años setenta del siglo XIX, hasta que la Primera Guerra Mundial interrumpió la afluencia masiva de extranjeros.

 Pero todos llegaron a la Patagonia aportando su propio modo de vida. 

Así, mientras los europeos inmigrantes aportaron ideas, experiencias sociales y políticas, y una visión pionera de la vida, los chilotes inmigrantes aportaron experiencia cotidiana, cultura tradicional rural y una visión abnegada de la vida. 

Desde estas dos fuentes nutricias, se alimentó en sus orígenes el movimiento obrero y sindical magallánico.  La siguiente etapa  en el desarrollo organizacional de los movimientos obreros magallánicos (al igual que el resto del movimiento obrero chileno), fueron las llamadas Sociedades obreras de Resistencia, que comenzaron a aparecer a principios de la primera década del siglo XX.

Mientras tanto, el trabajo expandía gradualmente sus medios humanos y materiales. 

 En 1897, según la ya citada Memoria del Gobernador Mariano Guerrero Bascuñán, las actividades de astilleros, varaderos y carpinteros de ribera daban trabajo a 22 "maestros oficiales", 15 aprendices y 22 capataces. ( ).

 Según esta misma fuente, en 1896 entraron al puerto de Punta Arenas, 175 buques a vapor y 8 buques a vela.  Y en cuanto a la nacionalidad de los buques a vapor, eran 59 barcos alemanes, 1 austro-húngaro, 15 argentinos, 3 chilenos, 1 francés, 94 buques ingleses, y norteamericano y 1 peruano, los que movilizaron ese año 330.776 toneladas de carga. ( )

Como se ha venido observando, en la década de los noventa, la ganadería se convirtió claramente en el eje fundamental de la economía magallánica y patagónica, actividad de la que se derivaban el comercio, la navegación de cabotaje, la exportación de productos derivados a Londres y otros mercados y hasta la artesanía urbana.

Se estaba comenzando a instalar en el Territorio austral, un modelo agro-exportador de economía abierta, cuyos pilares básicos eran el trabajo de obreros inmigrantes, el capital privado de empresarios extranjeros y la explotación de la tierra y la ganadería, para la exportación a los mercados europeos.   Por lo tanto, venir a la Patagonia era un atractivo cada vez más interesante, para muchos inmigrantes.

Pero, ¿cómo se desarrollaban las faenas del trabajo ganadero en aquellos años en la Patagonia?

La actividad ganadera cada vez más intensa en inversión, en mano de obra y en equipamiento, comenzaba lentamente a incorporar nuevas técnicas de trabajo, maquinarias y equipos que iban a facilitar una mayor productividad.  En particular, en las faenas de esquila de ovejas hacia 1898, “...la esquila se practica a mano como en la jeneralidad de las haciendas...” escribía el Gobernador del Territorio Mariano Guerrero ( ), pero ya se comenzaban a utilizar tijeras movidas por motores a vapor o parafina.

Así, describiendo el establecimiento ganadero del pionero ganadero Enrique L. Reynard, escribe el Gobernador antes citado: “...el señor Reynard tiene un galpón...destinado a la esquila de las ovejas, provisto de doce tijeras movidas por un motor a parafina de cinco caballos de fuerza, un almacén para venta i provisión de mercaderías, construído recientemente, con dos pequeños departamentos anexos para empleados, un depósito de lanas, otro para mercaderías jenerales i una ferrovia, sistema De-Cauville, para facilitar el servicio de acarreo de los artículos que llegan o salen del puerto. ( )

Algunas estancias iban incorporando la operación de esquila mediante tijeras accionadas con motores a vapor o a parafina, mientras la mayoría de las explotaciones continuaban trabajando con tijera manual, un procedimiento particularmente simple pero agotador para el obrero esquilador, ya que  le exigía destreza en sus brazos y fuerza en sus manos y muñecas.

La inmigración de colonos extranjeros ya había comenzado a crecer, como que según el Censo de 1885, por ejemplo, habían 90 alemanes, 43 españoles, 103 franceses, 291 ingleses, 154 suizos y otras nacionalidades, lo que daba un total de 781 extranjeros. 

La Patagonia constituía a fines del siglo XIX un poderoso atractivo para el imaginario de los europeos: era la tierra de la aventura, el fin del mundo desconocido e inhóspito pintado por Darwin, que ofrecía a los europeos en medio de sus crisis económicas y frecuentes guerras, la perspectiva de ser pioneros en una tierra desconocida y lejana. 

La pobreza de los campos y las ciudades y la inseguridad de las guerras en Europa, lanzó a muchos de sus habitantes hacia el horizonte casi mítico de la Patagonia.

La presencia de gente del sur de Chile se hacía sentir ya fuertemente en el territorio patagónico, como lo relata -con trazos poco realistas- la prensa local a través del periódico "El Magallanes": "casi la totalidad de la población chilena de Magallanes está constituída por chilotes que han encontrado aquí trabajo bien remunerado y una abundancia y bienestar como jamás se lo imajinaron.  Es para ellos la tierra prometida y cuantos vengan tendrán ocupación inmediata  y provechosa". ( )

Siempre hacia 1885, la sociedad magallánica presentaba ya una clara diferenciación social y económica, en la medida en que se encontraban ya delimitadas -a los menos- tres grandes categorías socio-económicas: habían entonces 129 agricultores, 46 carpinteros, 18 cocineros, 149 gañanes (obreros sin profesión), 29 labradores, 58 lavanderas, 289 marinos, 41 sirvientes 75 mineros, 11 panaderos, 35 sastres y costureras, 12 empleados particulares, 3 empleados públicos, 16 militares, 88 comerciantes y 10 propietarios, lo que daba un total de 1.104 individuos componentes de la fuerza de trabajo, siempre según el Censo General de 1885.


La Patagonia:
un territorio abierto
a la influencia británica


A fines de la década de los noventa (hacia 1898, para ser más exactos), la economía del Territorio se percibía en plena expansión. Una "economía ganadera de exportación" estaba naciendo en el conjunto de la Patagonia chilena y argentina.

Y, en este contexto, la influencia económica británica era evidente: habían compañías aseguradoras inglesas (Union Assurance Society, Manchester, Waits y Cía.) que tenían representación en el puerto de Punta Arenas, además de bancos (como el Banco de Tarapacá y Londres Ltd.), hoteles, herrerías, talleres de pintura, fundiciones,  talleres de imprenta, aserraderos, fábricas de carruajes y carretas, compañías de vapores que hacían la carrera de la costa del Estrecho y el Atlántico y un comercio mayorista y minorista cada vez más extenso.

No es de extrañar entonces que los administradores de las estancias fueran  en su mayoría de procedencia inglesa o escocesa y que buena parte de la correspondencia de don Mauricio Braun con sus administradores de estancias y frigoríficos, estuviera escrita en inglés, y que el periódico "El Magallanes" ofreciera ejemplares de contratos de trabajo para la esquila, impresos en español y en inglés.

En las condiciones de la naciente industria ganadera patagónica, todo dependía de la parición de las ovejas y del clima, de la esquila y de la producción que pudiera ser vendida, como se lo manifiesta Sara Braun a su hermano Mauricio Braun, en esta carta inédita del 28 de agosto de 1890: "Estoi muy satisfecha de saber que el invierno ha sido benigno y con esto nuestras estancias no sufrirán aquellas pérdidas de que tuvimos que pasar los años anteriores.  Con una buena parición y cosecha de lana no vienen mal para pagar en fuerte los perjuicios causados por la baja de la lana.  No hai tendencias que el precio de la lana sufra, parece que se mantendrá lo mismo." ( ).

 Algo similar ocurría con la naciente actividad de la Patagonia argentina: todo estaba controlado o dependía de mercados, capitales e intereses británicos destacándose en particular, entre otras, la casa comercial Duncan Fox.

 En 1894 y 1895, por ejemplo, varias casas comerciales de Punta Arenas anunciaban sus productos en "El Comercio" o en "El Magallanes" en inglés y en español, mientras los propios avisos de suscripción del periódico se publicaban en español, en francés y en inglés...

No obstante esta creciente influencia británica en la economía magallánica, los inmigrantes chilotes comenzaron ya por aquel entonces a constituir el fundamento de una mano de obra de buen precio, para las diferentes faenas que se realizaban en el Territorio.  

Frente a la expansión comercial e industrial que vivía la zona austral a mediados de los noventa (se incrementaba el número de barcos con registro en Punta Arenas y los establecimiento comerciales, a la par que el negocio ganadero se expandía a ojos vista), la traída de inmigrantes chilenos -en este caso desde Chiloé- fue una medida deliberada del Gobierno para inducir un crecimiento de la población nativa, frente al número dominante de extranjeros.  Así en 1893 fueron traídas desde Chiloé 80 familias, y en 1898, siempre en un buque de la Armada, llegaron otras 80 familias chilotas, muchas de las cuales se radicaron en Magallanes.

Por su parte, en la medida en que la ganadería se transformaba en el eje de la economía magallánica, el tema de la propiedad y la tenencia de las tierras australes estaba ya presente en el debate público a principios del siglo XX, y como se verá a lo largo del relato, se repetirá con frecuencia en el interés de los habitantes del Territorio.  "Abogamos por la venta de las tierras, pero tampoco queremos que la Patagonia quede en manos de 10 ó 20 afortunados, escluyendo a los otros que disponen de un capital más pequeño." ( )

Magallanes era a fines del siglo XIX y principios del XX, una tierra de inmigrantes: espacio abierto a la llegada de colonos y aventureros, artesanos y obreros, toda ella mano de obra especializada, dotada de experiencia artesanal y de alguna cultura intelectual básica.


1895 y 1896:
las condiciones de vida
en la Colonia de Magallanes


Las condiciones de vida y de trabajo de los colonos estaban comenzando a mejorar muy lenta y gradualmente en Magallanes, a partir de la implantación de la ganadería y de la expansión de las actividades comerciales, portuarias e industriales asociadas a aquella.

Probablemente un habitante de Punta Arenas, con una vida de no más de 50 años no podría darse cuenta en 1895 de los cambios que estaban sucediendo a su alrededor.  Veamos un panorama de la colonia, en su estado de desarrollo, según la visión del Gobernador del Territorio.

 

Panorama
 de la Colonia de Magallanes
en 1895


El Gobernador del Territorio describía a la colonia de Magallanes, en términos muy optimistas diciendo que: "El carácter especial i cosmopolita de la población de Magallanes es otro de los maravillosos resortes que mueven esta gran máquina progresista que impulsa el territorio hacia un risueño i rico porvenir. Intelijentes, enérjicos i laboriosos, los estranjeros que se han establecido aquí, a la vez que han encontrado una segunda patria i una fortuna para ellos, han traído los capitales i los conocimientos necesarios para hacer nacer i vivificar las industrias a que debe su adelanto la Colonia."

En una comunidad de poco más de 4.000 habitantes, los extranjeros eran notoria mayoría. "Casi todas las nacionalidades europeas estan representadas en número respetable i me es sensible tener que apuntar la circunstancia de encontrarse la nacionalidad chilena en notable minoría como número i como industria o capital. Felizmente todos los esfuerzos del Gobierno tienden a subsanar este mal i así hemos visto llegar a las playas de Punta Arenas,  durante los últimos tres años, ochocientos inmigrantes, procedentes de Valparaíso i Chiloé, espresamente enviados en buques del Estado por el Supremo Gobierno quinientos de ellos i el resto por su propia cuenta." ( )

Las condiciones de vida y de trabajo de estos colonos, lo que podría denominarse como la segunda oleada de inmigrantes chilotes llegados a Magallanes, después del período del Fuerte Bulnes, fueron objeto algunos años más tarde, de las ácidas críticas de la Unión Obrera...

La población de Magallanes estimada en 1895 era de 8.200, distribuidos en 4.300 residentes en Punta Arenas, 1.200 considerados como "población rural del continente", 2.000 habitando Tierra del Fuego, 200 en Isla Dawson y 500 en las islas australes.  Y agregaba al respecto el Gobernador: "No hai otro centro de población que Punta Arenas.  En la Tierra del Fuego por decreto reciente se ha ordenado fundar la población de Porvenir que cuenta actualmente con un centenar de habitantes i cuya importancia se debe casi esclusivamente a los ricos lavaderos de oro que hai en sus vecindades.  Los otros pequeños núcleos de pobladores los constituyen los aserraderos donde viven agrupados los trabajadores, chilotes en su mayor parte i a los cuales no se les divisa mayor porvenir i desarrollo." ( )

El crecimiento de Punta Arenas se debía sin duda a la expansión que estaba experimentando la actividad ganadera: "Hace veinte años (1875) la población de Punta Arenas se reducía a un caserío miserable sin más comercio que el de pieles de guanaco i avestruz i cueros de lobos i sin industria alguna. Más allá del río de las Minas o del de Tres Puentes se estendía el bosque impenetrable i más allá aún la pampa inmensa habitada solo por algunas tribus de indios tehuelches."

A su vez, evaluando la riqueza ganadera que se estaba constituyendo, el Gobernador acotaba, no sin dejar de paso un comentario acerca de la diferencia económica, que se estaba produciendo en esta actividad: "El rendimiento de las estancias de ganado lanar, está en razón directa de su estensión. Los títulos provisorios no comprenden, en su mayor parte, sino lotes de 10 a 15.000 hectáreas, mientras hai quienes disfrutan con título regular, de estensiones de 30.000 hasta un millón de hectáreas.  Aquellos pertenecen a pequeños capitalistas, a los que trabajan personalmente las tierras, radicando en ellas sus familias i todos sus intereses, i estos últimos a ricos industriales i a sociedades poderosas que apenas tienen representantes en Magallanes." ( )

Esta comunidad local se estaba transformando en un emporio comercial.  El Puerto de Punta Arenas tenía, por ejemplo, en 1894, una matrícula propia de 20 barcos de diverso tamaño, número que en 1896 alcanzaba las 33 naves y otras 50 embarcaciones menores.  

 


Pero, veamos ahora cuáles eran las condiciones de vida y económicas de un obrero artesano en el territorio de Magallanes en 1895 y 1896. Interesa comenzar a descorrer el velo que oculta a la Historia y al observador, la forma como se relacionaba el hombre de trabajo con su patrón en los períodos iniciales de la llamada “economía ganadera de exportación”.

 Una imagen  fugaz de estas condiciones laborales y relaciones entre el capital y el trabajo, la encontramos en estos dos documentos inéditos, los cuales están sin firmas y fueron manuscritos por el propio obrero con su difícil caligrafía.

 


"Sr. Moritz Braun á Exequiel Garrido DEBE  por pintar, empapelar i barinizar según el presupuesto, $ 299,oo."

( )

 

No está demás anotar -y no es un hecho anecdótico- el que éste obrero artesano Ezequiel Garrido, que en 1895 trabajaba en faenas como albañil, pintor y empapelador, logró con su trabajo tener hacia 1898 su propio aserradero de leña y maderas y después en sociedad formó una fábrica de carros, no sin que el hombre se haya integrado -como se verá más adelante- en la primera "sociedad obrera de resistencia" del Territorio.

 

Aserradero "18 de septiembre"
de Ezequiel Garrido
Pampa Redonda


"Leña aserrada para estufas i cocinas, de las dimensiones que se pidan.  Zoquetes para edificios, según orden.  Recibe órdenes en las casas de A. Whalen i P. Sánchez.  Indicar calle i número.   Servicio rápido.  Precios módicos."

( ).

 

Algo más de las condiciones económicas que se vivían en el Territorio, se encuentra reflejado en los siguientes precios y salarios.

 

Salarios y precios
en Magallanes en 1896

 

Tomando como fuente la "Guía Comercial de Punta Arenas" publicada en julio de 1896, pueden conocerse algunos aspectos de la vida de los habitantes de Magallanes en esa época. 

Obsérvese que numerosos precios han sido señalados en los pesos y medidas usuales (ingleses y españoles) de fines del siglo XIX.

Los jornales que se cancelaban en el Territorio de Magallanes y en particular, en la ciudad de Punta Arenas, a algunas de las categorías más frecuentes de obreros, eran las siguientes:

Carpinteros:    $ 4 a 7 diarios
Albañil:                    4 a 8 diarios
Gañán (obrero sin calificación)                    2 a 3 diarios
Sirvientes domésticas:                 30 a 40 mensuales
Cocineros, mozos, etc.:                               40 a 80 mensuales
Mozos de almacén:     80 mensuales
Niños:       20 a 30 mensuales

A su vez, entre los precios de artículos de primera necesidad, pueden referirse: carne de cordero 0.17 a 0.20 centavos el kilo; leche fresca $ 1.50 el litro; carne salada $ 12.50 el quintal; pan $ 0.10 la libra; verduras surtidas $ 0.22 el kilo; lentejas $ 10 el quintal; papas $ 4.50 el quintal; te a granel (lata de 25 libras) $ 10; fideos blancos primera clase $ 15; velas (cajón de 7,5 kgs.) $ 7;  mantequilla en barriles $ 100 el quintal; arpillera para forros de habitaciones $ 4.50 la pieza; aguardiente en damajuanas $ 3.80 cada una; frijoles $ 8 el quintal; aceite italiano $ 11 la arroba; carbón de madera $ 2.20 el saco; harina de piedra $ 6.80 el quintal; sal en sacos $ 3 el quintal. ( ) 

 

1896:
aparecen nuevas organizaciones


En 1896 el ambiente social en el Territorio y sobre todo en Punta Arenas, permitía la formación de organizaciones más avanzadas en sus fines y medios.  

Varios hechos revelan este ambiente.  Por una parte, en marzo de 1896 se constituyó una agrupación de curioso nombre: la "Sociedad Obrera Internacional de Tiro al Blanco", de la cual existen pocos datos respecto de su continuidad, lo que hace presumir que no subsistió a pocos meses de formarse.

Este mismo año de 1896 se tienen escasos datos de la primera huelga de la que se tiene conocimiento en Magallanes: solo sabemos que los obreros de la construcción de lanchas en el puerto de Punta Arenas (o sea, los carpinteros de ribera), paralizaron por tres días en febrero de ese año, en demanda de aumentos salariales, pero se desconoce el resultado de su reivindicación. 

Estos obreros, obviamente, no estaban organizados en gremio o sociedad alguna, pero la sola ocurrencia del conflicto constituye un dato significativo.

También a inicios de 1896, se registra la primera reunión de una Logia Masónica en el Territorio, convocada por el inmigrante inglés y comerciante L.L. Jacobs.

 

A.L.G.D.G.A.D.U.S.F.U.


"Se invita a todos los h.h. mas residentes en el u. de Punta Arenas para concurrir a la casa del q.h. L.L. Jacobs el lunes 17 del presente a las 5 h. p.m. mañana h.h."  ( )

 

En febrero de 1896 por lo tanto, se registra la fecha de fundación de la primera Logia Masónica en Magallanes. Como se apreciará más adelante, ésta entidad desempeñó una significativa influencia en algunas organizaciones sindicales y gremiales, particularmente desde los años veinte y treinta, en los gremios del Magisterio.

A su vez, de acuerdo a las condiciones fijadas por el Gobierno central, se publicaron en Magallanes las franquicias otorgadas a los inmigrantes que quisieran instalarse en el Territorio.  

El "Reglamento para el servicio de inmigración libre", publicado en febrero de 1896, establecía entre dichas franquicias: pasajes de 3ª y 2ª clase para los inmigrantes y sus familias, así como "...flete libre para las máquinas i herramientas de trabajo que traigan consigo i que les pertenezcan." ( ). 

Estábamos en la etapa final del Gobierno de Jorge Montt y en los inicios de la administración de Federico Errázuriz Echaurren.

Poco tiempo antes, el gobierno chileno había instalado en París (Francia) un Agente General de Colonización e Inmigración, que se encargaba de contactar diferentes países de Europa ofreciendo trasladarse a Magallanes.

Paralelamente, en el mismo mes de diciembre se convocó a la formación de una Sociedad Obrera Internacional de Tiro al Blanco, cuyo extraño nombre y finalidades nunca han sido aclarados. Esta organización tuvo su propios Estatutos, sus reuniones periódicas y hasta elecciones de su Directorio.

Sociedad Obrera Internacional
 de Tiro al Blanco

"Cito a reunión jeneral a todos los socios de ésta, para hoy domingo 9 del presente a la h. 1 p.m. en punto en el local de costumbre, según lo exije el artículo 15 de nuestros Estatutos.  Objeto de la reunión: elección de un nuevo Directorio.   El Secretario." ( )

A su vez, en los últimos días de 1896 y principios de 1897, se constituyó la Unión Obrera de Punta Arenas.


1897:
la Unión Obrera de Punta Arenas,
la primera sociedad obrera de resistencia
 de la Patagonia


 Detengámonos en detalle en la historia de esta sociedad obrera, la primera de su género en el Territorio de Magallanes y en su periódico "El Obrero", que marcó una época única en la evolución del pensamiento social de los trabajadores, no obstante su breve duración.

Respecto a los primeros pasos para la formación de la Unión Obrera, la crónica del periódico de Punta Arenas escribía al respecto:  “Sociedad de obreros.  Se dice que el domingo próximo se efectuará una reunión de personas que quieren echar en Punta Arenas las bases de una sociedad de obreros como las que existen en los grandes centros industriales y comerciales.” ( ) 

Y el primer aviso de convocatoria decía:

 

A los obreros


"Se invita a los obreros en jeneral a una reunión preparatoria que con objeto de cambiar ideas acerca de la formación de una sociedad obrera de resistencia, tendrá lugar hoy domingo 27 del corriente a las 3 p.m. en el Circo Raffetto.  Se recomienda la asistencia". ( )

 


Y el domingo siguiente, último día del año 1896, apareció el siguiente aviso en el periódico local, reflejando de paso que la idea de constituir una sociedad obrera de resistencia ya había sido adoptada como criterio predominante.

 

A los obreros


"Se invita a los obreros en jeneral a la reunión que con objeto de dejar definitivamente constituída la sociedad obrera de resistencia, tendrá lugar el domingo 3 de enero a las 3.30 p.m. en los salones del Jardín de Italia.  Se recomienda la asistencia." ( )

 

Cuatro días mas tarde de la segunda sesión, efectuada en el restaurant "Jardín de Italia" del emigrante italiano Luis Berruti, se tomaron acuerdos básicos para constituir la nueva organización. 

Aparece en el periódico local:  "Unión Obrera.  Los promotores de esta nueva asociación se reunieron en la tarde del domingo pasado i acordaron nombrar una comisión de ocho personas para que redactara el proyecto de estatutos por los cuales deberá rejirse.  Esta comisión celebrará su primera junta próximamente.   Se han inscrito hasta ahora en el libro de matrícula de la Unión Obrera unos 80 individuos". ( )

Meses más tarde, cuando apareció el semanario “El Obrero”, publicaban sus dirigentes el siguiente programa de la organización.

 

 

Necesidad de nuestra obra


El movimiento siempre creciente y la aglomeración de obreros, nos ha obligado á poseer un órgano que defienda nuestros intereses contra los abusos de los oligarcas y la presión del capital; nuestro guyaje será la verdad; no nos intimidarán nombres ni títulos para defender los sagrados derechos del obrero y nadie sofocará nuestra voz, porque la solidaridad será nuestra propia garantía.

Puestos al alcance de unos pocos monopolizadores, los medios de vida se nos restringen cada día, y es  esa la ardua tarea en que nos empeñamos, atacando al que cometa sevicias y abusos en contra del obrero, como para instruir en lo posible á nuestros compañeros, fomentando las ideas de sociabilidad y combatiendo los vicios en que á veces, por falta de instrucción decaen.

Muchos industriales interpretarán la asociación peligrosa y buscarán medios de represión; pero les hacemos presente que no buscamos la desunión entre obrero y patrón; tan sólo deseamos la equidad entre las clases, porque la solidaridad nos ha enseñado a apreciar y valernos de las sociedades obreras de resistencia.  Suprimir esas asociaciones, que son los frutos naturales de las grandes industrias modernas, centro de cultura y base primordial de auxilio mutuo entre sus afiliados, sería querer restringir la libertad de las masas.

Prueba de nuestra aserción son las grandes uniones obreras inglesas que, al crecer en fuerza y riqueza, jamás han recurrido á la lucha abierta, sino al arbitraje de partes: al poseer capitales, reunidos por ahorros continuos, tomaron el hábito de la economía y vieron la necesidad de perseguir los fines más nobles de esas instituciones: formar cajas para la vejez, las enfermedades y la imposibilidad al trabajo.

La unión del obrero es, precisamente, la que se debe fomentar y auxiliarla en Magallanes, donde en tanta abundancia existe el proletariado, para que formemos en la sociedad nuestro centro instructivo, dejemos nuestros vicios, imitemos el ejemplo de los mejores y reine entre nosotros la emulación y la cordialidad.  Al crecer nuestras economías, la institución será base de seriedad en sus compromisos, como también aras de tranquilidad entre el industrial y el obrero.

La sociedad servirá de punto de acuerdo: los obreros nombrando una comisión que, con justo y recto criterio, formule sus quejas ó pedidos, para presentarlos a otra comisión de industriales, de donde derivaría el arbitraje y, por razón, el inmediato acuerdo entre las partes.

Si es justo que el gobierno reprima la violación á sus leyes, también es su deber dar garantías á la clase obrera, base primordial de la riqueza y adelanto de los pueblos.

En la campaña emprendida, sostendremos con todas las fuerzas de nuestras convicciones arraigadas la idea de emancipación obrera; los que trabajamos con fé no nos dejaremos abatir por ninguna especie de decepciones y, cuando al llegar á la vejez contemplemos nuestra obra grande y fructífera, guiaremos los pasos de nuestros hijos por el camino que les hemos trazado, para que sean hombres dignos del suelo, al que todos nuestros esfuerzos son dedicados, para su engrandecimiento económico y social. ( )

 

Según el texto trascrito, la finalidad de esta sociedad obrera de resistencia era organizar a los obreros, tras el mejoramiento social y cultural de esta clase, en un equilibrio entre el trabajo y el capital ( ), sin llegar al conflicto con los patrones, fomentando la educación, la sociabilidad, la solidaridad, la ayuda mutua y la amistad cívica entre los trabajadores. 

Resulta notable que estos obreros proponían en Magallanes –en 1897!- el arbitraje como mecanismo de solución de conflictos entre los obreros y los patrones capitalistas.  Siendo inherente el conflicto de clases dentro del sistema capitalista, lo que estos obreros promovían era la creación de comisiones representativas de obreros y patrones para dirimir sus diferencias y llegar a acuerdos: algo que intentaría veinte años más tarde la Cámara del Trabajo en Punta Arenas...

Cabe destacar aquí que, al proclamar como propios “...los fines más nobles de esas instituciones: formar cajas para la vejez, las enfermedades y la imposibilidad al trabajo...” la Unión Obrera asumía algunas de las tareas propias de las sociedades mutuales.

Aún así, tenían claro estos obreros cuál era el rol y el lugar que les correspondía a los trabajadores en la sociedad en general y en Magallanes en particular, cuando definían: “...la clase obrera, base primordial de la riqueza y adelanto de los pueblos.”

En las sesiones del 21 y 28 de marzo de 1897, se adoptaron las decisiones fundamentales -el nombre y carácter de la entidad- y se eligió el primer directorio, al que denominaron Comisión Administrativa: resultaron elegidos Enrique Gómez, como secretario general, José Jordana como secretario de actas, Miguel Díaz como tesorero, Eladio Sobrino como contador, como Directores auxiliares, Cosme Espiro, el albañil Exequiel Garrido ( ), Antonio Ruiz, José Contardi, y M. Le-Bianic, y como Comisión calificadora, Germán Peñalber, José Carrasco y Carlos Casuni.

La mayoría de estos primeros dirigentes de la nueva entidad, como se puede observar, eran españoles, junto a algún italiano y francés...


1897:
la singular polémica Gómez-Berruti
por la orientación de la Unión Obrera


La formación de esta sociedad obrera -sin embargo- no estuvo exenta de polémicas, incluso en el momento mismo de su creación y de la definición de sus fines, porque mientras algunos plantearon en las dos sesiones inaugurales, la formación de una sociedad de socorros mutuos, otros propusieron una sociedad obrera de resistencia, idea que finalmente prevaleció.
 
En este contexto, los socios Luis Berrutti -italiano y pro sociedades mutuales- y  Enrique Gómez -español y pro sociedad de resistencia- se enfrascaron entre diciembre de 1896 y enero de 1897 en una interesante polémica pública -mediante  cartas remitidas al diario local- acerca de las orientaciones y fines de la Unión Obrera. 

Su examen permite conocer e interpretar las principales ideas políticas y sociales que animaban a los grupos obreros e inmigrantes más avanzados de esa época en Magallanes.  Recordemos -para una mejor comprensión de éste debate- que Luigi Berruti era socio de la Fratellanza Italiana, la sociedad italiana de socorros mutuos, como se aprecia en el aviso adjunto. 

 

Fratellanza Italiana di Mutuo Socorso


"I socci ammalatti si rivolgeranno durante tutto il corrente mese al consigliere di turno signor Luigi Berruti.   Il Segretario."( )

 


Así mientras Berruti ( ), postulaba la idea de constituir una sociedad de socorros mutuos, Gómez, inmigrante español bastante ilustrado, planteaba que ésta debía ser una sociedad obrera de resistencia.

Berruti inicia la polémica diciendo en el periódico local: "Asistí a la primera reunión a que fueron convocados los obreros creyendo que se trataba de una sociedad de mutuo socorro.  Luego facilité uno de los salones del piso bajo de mi restaurant para una reunión a la cual no asistí, por ver que se trataba de un asunto mui distinto al que me imajinaba."  ( ), a lo que responde E. Gómez cuatro días más tarde: "Si tan solo se tratase de desvirtuar la falsa aseveración que con respecto a  mi hace usted en su carta publicada en el N° 208 de "El Magallanes", no me habría tomado la molestia de contestarla, pero como ella puede entrañar un perjuicio para la rápida organización de la sociedad obrera en embrión, es bueno poner en claro la mistificación de que usted confiesa tan cándidamente haber sido víctima...me bastará recordarle su peroración ultra-socialista del circo Raffetto en la que todo se mencionó menos el socorro mutuo.  ¿Qué se ha hecho pues en perjuicio de sus ideas para que usted salga en su defensa?  ¿Nombrarlo miembro de la comisión redactora de estatutos, en cuyo acto no tomé arte ni parte, pues fue el compañero Andújar quién previo el consentimiento de la asamblea, hizo los nombramientos de viva voz?.  Si influencias mayores lo han obligado a sacrificar sus ideas, aunque sea por el momento, hubiera recurrido a otros medios de comunicación, sin abrigar la vana pretensión de convertirse en pontífice de una iniciativa que, con o sin su concurso, no tardará en llevarse a cabo." ( ).

Tres días más tarde, el italiano Berruti contesta a Enrique Gómez, aclarando su posición frente al tema y separándose de la idea de formar una sociedad obrera de resistencia, cuando le responde: "Es cierto que yo asistí a la 1ª sesión en el circo Raffetto i si tomé la palabra fue precisamente a pedido de usted i del señor Jordana; si traté algo sobre socialismo, no es motivo para que usted crea que el mutuo socorro no está relacionado con el socialismo, como todos los que verdaderamente profesan esta idea bien lo conocen.  Demostración clara es ésta que no queriendo tener cargo alguno, mis ideas no eran completamente afines a las suyas...Por último, manifiesto a usted que siendo contrario, como varios de los asistentes a la 1ª sesión, al objeto de la sociedad de resistencia, me considero completamente estraño, no como tránsfuga sino por ser demasiado elevadas mis ideas para ser juzgadas por varios de los concurrentes, i si a usted la esperiencia le ha demostrado que en todas partes hai tránsfugas, a mi también me ha demostrado que en todas partes hai cándidos de palabras pero no de obras." ( ).

Aquí, el italiano Berruti deja en claro que no le interesaban los cargos en la nueva organización e intenta dar por terminada la polémica, pero no así E. Gómez.

 Este último dice en su carta publicada contra Berruti en el periódico local, exponiendo de paso una crítica a las sociedades mutuales ya existentes en el Territorio: “Nadie hasta la fecha ha rechazado la base del socorro mutuo, i su ud. i los que como ud. son contrarios al objeto que se propone conseguir la sociedad de resistencia, tuviesen nociones de socialismo, verían que Marx, Guesde, Lafargue i tantos otros que, ántes i después del 48 se encargaron de ilustrar al obrero, admiten el socorro mutuo, pero no ese socorro mutuo que usted hace el macho cabrío de la cuestión y que practicado por las sociedades de Punta Arenas, tiene el triste privilegio de darnos a cada paso lamentables resultados.  La palabra ‘resistencia’, que tan mal suena al oído, no indica que quieramos asumir la actitud de los turcos en Plewna.  Es una palabra inofensiva que esplica la formación de una fuerza más ó menos poderosa, encargada única i esclusivamente de mantener un perfecto e inalterable equilibrio entre el capital i el trabajo.  Demasiado amante de la libertad, detesto el caudillaje.  Dejaré que las ulterioridades le demuestren que tengo práctica en la materia, palabras i hechos, haciéndole presente que la marcha futura de la asociación no estará supeditada a las veleidosidades de dos o tres individuos, sino a la masa de los trabajadores conscientes.” ( ). 

De hecho, como se apreciará más adelante, Berrutti permaneció en la Unión Obrera y compartió con Enrique Gómez, varios cargos directivos en la Comisión Administrativa de la naciente organización.  Sin duda alguna, además, Luigi Berrutti debió actuar como nexo de comunicación entre la sociedad mutual Fratellanza Italiana –formada tan sólo 3 años antes- y la Unión Obrera. ( )

No está demás observar además, que las cartas citadas y sobre todo, los conceptos políticos y teóricos que se  utilizan, reflejan a dos citadinos extranjeros con una formación intelectual bastante avanzada para su época, probablemente cercana al socialismo científico de Marx y Engels.   Ambos inmigrantes eran además conocedores de los movimientos e ideas que circulaban en Europa en aquel entonces, lo que se trasluce en el periódico de la Unión Obrera, por la abundante información que trae desde sus primeros números acerca de los movimientos obreros y socialistas del viejo mundo, información que no aparece en la prensa local.

Los integrantes de la Unión Obrera realizaron una activa labor organizativa y de difusión: editaron un periódico semanal denominado "El Obrero" ( ), que se comenzó a publicar a fines de diciembre de 1897; crearon una biblioteca en su sede social, hicieron funcionar una Oficina de Colocaciones para ayudar a los cesantes, y organizaron en 1897 la primera celebración del 1° de mayo en Magallanes.


1897:
la primera celebración
del 1° de Mayo en Magallanes
y en la Patagonia


¿Qué hacen 80 o 100 obreros reunidos en una velada, en un salón atiborrado de gente, para celebrar por primera vez un 1° de Mayo, en el último rincón habitado del mundo?  Esta es la insólita escena que vamos a presenciar en la distancia del tiempo.

De este primer 1° de Mayo en la historia de la Patagonia, da cuenta escuetamente el periódico "El Magallanes" en los siguientes términos.

 

UNION OBRERA


"Celebró su primera fiesta anual del 1° de Mayo a solo 11 años de la tragedia de Chicago, con asistencia de gran número de sus miembros y algunos invitados.  La velada fué muy variada cumpliéndose estrictamente el programa formulado.  En la tarde del domingo la Unión Obrera envió un buen regalo de provisiones a los reos de la cárcel pública, quedando de esto muy agradecidos esos desgraciados."( )

 


 La primera celebración de un 1° de Mayo en Magallanes, fue realizada, por lo tanto, en el año 1897 y consistió en una velada, de la que desconocemos el número de asistentes, pero en el que se desarrolló un programa artístico.  Es de estimar que los asistentes deben haber sido menos de cien personas, sino en caso contrario, el periódico local habría consignado el número de asistentes con mayor precisión.

 Entre los invitados al acto, sin duda debieron estar presentes algunos dirigentes o representantes de las Sociedades Mutuales –presumimos de la Fratellanza Italiana y de la Sociedad Cosmopolita, entre otras- con quienes deben haber habido relaciones de cercanía y confianza.

 Siete meses después de este histórico 1° de Mayo, la Unión Obrera consiguió por fin una máquina imprenta que les permitió editar su propio semanario, el primer periódico obrero publicado en Magallanes y en la Patagonia.  Podemos imaginar el orgullo con que los dirigentes y socios de la nueva organización, recibieron el primer numero dee su propio periodico!

Lo llamaron "El Obrero" y le pusieron como epígrafe: "Órgano de la Unión Obrera de Punta Arenas y defensor de la clase trabajadora",  títulos que son toda una definición política e ideológica.

 El periódico mantuvo contactos frecuentes con la prensa obrera internacional.  La selección de noticias que hacían los editores de “El Obrero reflejaban precisamente ese amplio contacto con los diarios sindicales y las agencias noticiosas europeas.

 

Movimiento obrero


INGLATERRA

Se discutió en la cámara inglesa el proyecto de ley implantando la jornada máxima de 8 horas en todas las minas del país.  Mr. Allen defendió este proyecto que tan benéfico sería para 584.000 obreros empleados en la industria minera, de los cuales 50.000 no llegan a la edad de 16 años.

FRANCIA

Se han declarado en huelga los obreros albañiles y anexos de Lyon pidiendo la implantación de la jornada de 8 horas y un aumento de 20 por ciento en los salarios.  Los han seguido en el movimiento todos los obreros de Villeurbanne, La Mulatiere, Oullins, Couzon, St. Didier au Mont D’Or, Tassin La Demi Lune, Saint Fous y demás pueblos de la provincia.  El número de huelguistas era de 13.000. ( )

 


Interesante resulta observar que el núcleo constitutivo de la Unión Obrera estaba integrado por obreros chilenos, españoles e italianos.  La Unión Obrera respondía -dentro de los escasos límites de sus afiliados- a una realidad característica de la colonia de Magallanes: un territorio de inmigración donde se habían radicado trabajadores (obreros y gañanes) de los más diversos orígenes nacionales y de varias otras latitudes del mundo.

 

Del primer editorial
del periódico "El Obrero"
(26 diciembre 1897)


"Nuestro Programa.  Posesión del poder político por la clase trabajadora y transformación de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social o común; y todas las medidas que se hallen en concordancia con los derechos individuales, como la pureza del sufragio universal; y de especial preferencia de carácter económico que puedan adecuarse, resueltas y a resolver, por los congresos obreros internacionales, porque ellas representan la deliberación de la fatalísima ley de explotación del hombre por el hombre, considerada como punto de partida de los trastornos sociales y clara demostración del cúmulo de iniquidades humanas.

Como complemento de garantías, queremos el respeto al derecho de reunión, al libre pensamiento y á la libertad de cultos, gráfica expresión del adelanto de los pueblos y efluvios de la Solidaridad y Emancipación Social.

Al trazar el presente programa, no hacemos más que seguir la línea de conducta adoptada por todas las sociedades obreras del universo." ( )

 Los autores y editores de "El Obrero" no eran ignorantes en materia de organización y de teorías del mundo obrero.  El propio editorial aquí presentado, nos revela una pluma ilustrada y bien conocedora de las teorías socialistas y marxistas de la época.

No está demás anotar que el semanario "El Obrero" reflejaba un pensamiento obrerista, de rasgos incluso anarquistas y acaso socialistas, bastante avanzado, para el estado en que se encontraba la conciencia de la mayoría de los trabajadores del Territorio.  

Desde su aparición, este periódico reflejó con particular lucidez los temas de preocupación de los integrantes de la Unión Obrera y los problemas que aquejaban a los trabajadores radicados en el Territorio y, a través de sus páginas, puede descifrarse la evolución de las ideas e incluso muchos detalles desconocidos hasta hoy, acerca de la historia de esta organización.

¿Cuáles fueron los grandes temas de preocupación de los socios directivos de la Unión Obrera y los redactores de "El Obrero"?    Uno de los grandes temas que atraviesan todos los números del semanario, fue el de la traída de familias de colonos desde el norte del país a Magallanes, con negativas repercusiones para los inmigrantes y para la economía del Territorio.

En efecto, ya en su primer número "El Obrero" (del 26 de diciembre de 1897) criticaba en los siguientes términos la situación socio-económica de los asalariados, a propósito de una medida del Gobierno de estimular la venida de colonos chilenos desde otras ciudades del país: "¿De dónde ha sacado el gobierno que en Magallanes haya cabida para setecientos obreros más de los existentes?  De este remedo de industrias; del comercio mediocre y desordenado; de la inmensidad de los campos estériles; del oro que no paga los cruentos sacrificios hechos para su extracción; de la fabulosa y legendaria pesca de focas, cuyo producto íntegro es para el ogro capitalista -de todas estas irrisiones aducidas en todos los tonos en pro de la riqueza territorial- no puede ser; pues estamos seguros que el gobierno conoce como nosotros que, por más esfuerzos que se hagan, no se conseguirá otra cosa que galvanizar por breve tiempo el esqueleto vacilante de esta colonia..." ( ). 

Como se verá, en 1898 este problema hizo crisis en el Territorio, porque muchos de esos colonos traídos por barco y abandonados a su suerte en Magallanes, con sus familias en muchos casos, ejercieron presión para que se cumpla lo que se les había prometido.

Y en el mismo tono crítico por la traída de inmigrantes sin recursos a Magallanes desde el norte de Chile, donde a su vez estaban entrando en plena crisis las oficinas salitreras, la Unión Obrera le dirige a los obreros nortinos este elocuente manifiesto.


Manifiesto
de la Unión Obrera de Punta Arenas
á los obreros de Tarapacá

"Compañeros:

 Hemos visto reproducida en un periódico de esta localidad una carta dirigida a "La Patria" de Iquique por un empresario en ciernes, en la que, aprovechando la circunstancia de que os hallais sin trabajo, os incita a que emigreis a Magallanes, asegurándoos que los medios de subsistencia son aquí infinitamente fáciles y los salarios sumamente elevados.

 El que tal os dice no es ni ha sido jamás, obrero.  Ha pasado dos años en este territorio, viviendo del presupuesto y, por consiguiente, no comprende ni puede comprender la vida que el trabajador, esa víctima eterna y voluntaria del capital, está condenado a soportar aquí y en todas las Jaujas conocidas.

 No os dejeis seducir por afirmaciones lanzadas por el mero gusto de la exhibición y prestad crédito a los sanos consejos que de aquí os manda un grupo de trabajadores, avezados en la lucha por la existencia.

 Decidle a ese caballero que Magallanes, con sus industrias embrionarias y su comercio reducido y centralizado, no da ocupación a los obreros aquí existentes; hacedle presente, en cuanto al trabajo de la pampa, los numerosos grupos de peones que en invierno y verano, vagan de estancia en estancia, implorando colocación; recordadle que aquí la comida es más cara que en cualquier otro pueblo de la república; que la ropa, a pesar de ser puerto franco, cuesta más caro que en Valparaíso y Santiago; que los alquileres de estos cuchitriles son más caros que en cualquier ciudad del mundo y decidle, en fin, que su proyecto de luz eléctrica, todavía en incubación,  en caso de llevarse a la práctica, alcanzaría apenas a dar trabajo a la mitad de los obreros aquí desocupados.

 La Unión Obrera de Punta Arenas no se halla en situación pecuniaria para aliviaros en algo de la crisis porque atravesais; pero os envía esta seria advertencia: emigrad a otra parte que no sea Magallanes, en la plena seguridad de que encontrareis mejores medios de vida.

Por la Unión Obrera de Punta Arenas,

E. Gómez J. Jordana  M.A. Ruiz  O. Kermann
V. Díaz  M.J. Miranda.

Punta Arenas, agosto 23 de 1897." ( )

 En diciembre de 1897, la Unión Obrera inició una serie de asambleas con obreros, a fin de promover sus ideas y de estimular la incorporación de nuevos socios.  Para tal fin hizo circular en Punta Arenas el siguiente volante.

 

A LOS OBREROS


 "Salud.

 La comisión de la Unión Obrera invita a todos los trabajadores residentes en Punta Arenas, sin distinción de nacionalidad, a la reunión de propaganda que tendrá lugar hoi domingo 26 de diciembre a la 1 p.m. en la calle de Jorge Montt número 5 casa del señor Pedro Sambelich, a fin de cambiar ideas con respecto a la presión que ciertos patrones vienen ejerciendo sobre el obrero, que no solo asignan jornales enteramente bajos, sino que hacen cada día más difíciles los medios de existencia.

 Considerar que la mayoría de los obreros en esta región solo pueden trabajar 130 días al año, con cuyo producto se hace imposible la vida.

 Compañeros:

 La Unión Obrera, al llamar a su seno a todos los trabajadores, lo hace con el propósito de mejorar en lo posible su precaria situación.

 Concurrid todos a la reunión, pues ha llegado el momento de poner coto a los desmanes patroniles que, soportados sin protesta, nos arrastrarán a la miseria.

 La Comisión."  ( ).

 


 La redacción de este volante, como se puede apreciar, es elegantemente española, lo que revela la ágil pluma del hispano Enrique Gómez.

 Y como resultado de ésta asamblea, se levantó la siguiente acta de la sesión efectuada el 26 de diciembre de 1897. 

Este documento inédito, nos permite obtener la impresión de asistir a una sesión de la Unión Obrera de Punta Arenas, la primera sociedad obrera de resistencia en la historia de Magallanes.

 

Acta de la Asamblea extraordinaria
del 26 de diciembre de 1897


"Abierta la sesión a la 1 p.m. con asistencia de tres cientos obreros, tomó la palabra el compañero Lozzia, nombrado presidente de la mesa, para poner en conocimiento de los presentes los fines de la asociación, haciendo resaltar la necesidad de asociarnos, pues es por medio de la unión que llegaremos a obtener lo que con nuestro sudor producimos.

Habló en seguida el compañero Jordana, haciendo constar los esfuerzos hechos por algunos compañeros para el mantenimiento de la asociación.

Habló después el compañero Berruti apoyando lo dicho por el compañero Lozzia y demostrando la necesidad de una unión compacta, si queremos ver coronados por el éxito nuestros esfuerzos.

Y por último habló el compañero Molina, recién llegado, proponiendo un voto de aplauso para la sociedad por los esfuerzos hechos en holocausto a la santa causa de la emancipación social.  La asamblea lo acordó por unanimidad.

A la moción del compañero Lozzia, se levantó una suscripción a favor de las familias más necesitadas de los colonos recién llegados.

Se levantó la sesión en medio del mayor entusiasmo.


      Alfonso Lozzia.
      Secretario de Actas."   ( )

 

 Los italianos Alfonso Lozzia y Luigi Berruti, aparecen aquí como oradores en una de las sesiones de la Unión Obrera y  los acompaña en el uso de la palabra el  artesano español Jordana.  Todos ellos reflejan poseer alguna experiencia organizativa.


1897:
de la Unión Obrera de Punta Arenas
surge el primer Partido Socialista
de Magallanes... y de Chile...


 Cuando mantenemos en la memoria la polémica Berruti-Gómez ya relatada, no es de extrañar que las diferencias ideológicas hayan anidado desde los comienzos de la Unión Obrera de Magallanes.

Aquí debe consignarse un hecho histórico curioso y poco conocido.  La Unión Obrera -como se ha relatado- se formó en diciembre de 1896 y a los pocos meses de su formación, algunos de sus integrantes optaron por denominar a la organización naciente como "Partido Socialista".

 Así mientras en el epígrafe de "El Obrero", en sus primeros números, el periódico se subtitulaba "Organo de la Unión Obrera y defensor de los intereses de la clase trabajadora" y hacia febrero de 1897, el periódico apareció subtitulado como "Organo del Partido Socialista y defensor de los intereses de la clase trabajadora", lo que refleja que sus asociados, impulsados por sus creencias doctrinales socialistas e internacionales avanzadas, resolvieron darle un nuevo carácter al movimiento, lo que no impidió su desaparición en breve tiempo.

Este dato, permite afirmar que el primer Partido Socialista en Chile fue fundado en Magallanes en 1897, por los organizadores de la Unión Obrera, aún cuando se trató de un grupo cuya existencia fue breve y efímera, pero que reflejaba el espíritu predominante en algunos grupos de obreros.  La Unión Obrera llegó a tener alrededor de 100 socios hacia 1897, según lo consigna Robustiano Vera.

Otro aspecto destacado del semanario obrero era el tono mordaz y cáustico con el que trataba a las autoridades del Territorio, un lenguaje que a medida que nos acercamos a 1898 se fue haciendo cada vez más ofensivo y hasta irreverente.


1898
el periódico "El Obrero"
entra en el terreno de las denuncias


Pero el cambio fundamental que experimentó a principios de 1898 el diario "El Obrero", consiste en que se fue convirtiendo en un diario de denuncia de los atropellos, inconsecuencias, peculados y negociados a los que se prestaban muchos de quienes tenían alguna forma de autoridad en Magallanes.  Escribe a este respecto, el editorialista de "El Obrero" el 2 de enero de 1898: "Acosado el obrero por el capitalista que remunera pésimamente su trabajo u sangrado continuamente por el gobierno con las llamadas contribuciones; miserable siempre y sin esperanza alguna de mejor suerte, la vida para él es un verdadero martirio.." ( ). 

Y refiriéndose a la recolección de dinero que se estaba haciendo en Punta Arenas, para completar la construcción de la iglesia de los salesianos, el periódico denunciaba, no sin dejar de pasar una ácida filípica moralista: "En nuestro número anterior decíamos que la rifa-bazar que se efectúa en la antigua iglesia parroquial era organizada por los santos pastores.  Debemos confesar que estuvimos mal informados.  Quién organizó esa rifa fué un comerciante de esta plaza, el que abona a los salesianos un 15 por ciento sobre las entradas, con el fin de que exploten en nombre de Dios el bolsillo de los creyentes.  El pretexto no deja de ser plausible: el dinero que hacen pasar del ajeno al propio bolsillo es destinado a la conclusión del templo.  Sin embargo, hasta la fecha no hay un solo ejemplo de que los salesianos hayan levantado una subscripción para aliviar a tal o cual familia que se encontraba en la miseria; no se ha visto tampoco que hayan mandado construir un ataud para uno de sus feligreses muertos en la indigencia; no tratan de ayudar a los colonos recién llegados: esas son cosas de poca monta... Ya que ellos predican la caridad, debían ser los primeros en ponerla en práctica, y no tratar de labrarse fortunas fabulosas a costillas de los imbéciles. Más amantes del dinero que de la religión, explotan todos los negocios habidos y por haber con gran perjuicio para el obrero.  Han transformado la iglesia parroquial en agencia de comisiones. ¡Alerta oh numeroso gremio de cobradores! Los salesianos no tardarán en dedicarse a vuestro oficio y, como disponen a su antojo del nombre de Dios, os harán la competencia." ( ).

En el mismo tono, y denunciando los despidos de obreros desde un taller de la ciudad, el periódico reclamaba: "Un taller mecánico de Punta Arenas, acaba de renovar casi por completo su personal de obreros. Los salientes ganaban de 5 a 6 pesos diarios, los entrantes ganan de 3 a 3.50 pesos. Es un retroceso lógico de los tiempos en que vivimos, pues debe tenerse muy en cuenta que en la bolsa del trabajo es enormemente superior la oferta a la demanda... Un poco de unión, compañeros, para evitar estas ruindades!" ( )

Siempre a principios de 1898, el tema de la situación material y social de los colonos chilenos traídos a Magallanes estaba comenzado a preocupar a los habitantes de la Colonia y dió ocasión a que "El Obrero" denunciara en los siguientes términos: "La gobernación del territorio ha suspendido desde el lunes próximo pasado, la ración que diariamente pasaba a los colonos hace poco llegados.  Es una determinación que coloca a numerosas familias en una posición bastante crítica y sus consecuencias pronto se dejarán sentir sobre todo por parte de los padres de familia. Es cierto que la gobernación del territorio no estaba autorizada para hacer un gasto diario de doscientos y tantos pesos que importaba la manutención de los inmigrantes, pero el gobierno central no tiene derecho alguno a enviar a un pueblo como Magallanes que ni aún casas suficientes cuenta para alojarlos, mil y tantas personas. Es él, pues, el que está en el deber de satisfacer todos los gastos que demande su alimentación." ( ).

En efecto, el Territorio de Magallanes había sido presentado por el Gobierno y por determinados agentes privados como un campo de riquezas y facilidades.

De hecho, la autoridad central en una medida percibida como poco atinada, estimuló en todo el resto de Chile, para que las familias interesadas en trasladarse al Territorio, lo hicieran en vista de las buenas perspectivas económicas y de trabajo que se suponía ofrecía la zona. 

El concepto del ahorro que propiciaba "El Obrero" era particularmente diferente del tradicional.

 

"Economía es riqueza

Es el lema de los ignorantes que viven en medio de las privaciones, con el único objetivo de reunir algunos miles de pesos que deben disfrutar otros: esto se llama enflaquecer para que otro engorde.
Hay seres que se imponen penosísimas privaciones, con tal de verse un día dueños de un buen capital para enriquecer á su prole.

De ahí una generación de inútiles que, pudiendo vivir holgadamente de sus rentas, no se dedican al trabajo sino á la haraganería, y en vez de dar producto á la sociedad le son perjudiciales: de esta clase de escoria se compone la burguesía.

A padre avaro, hijo pródigo, dice el adagio. Esta plaga social, se sirve de sus riquezas para esclavizar al pobre, para perjudicarlos por todos los medios á su alcance.

Masa informe de hipócritas, espíritus bajos y depravados, los burgueses son la causa consciente de todas las injusticias que se cometen y son los verdaderos culpables de la mala marcha de la sociedad.

Viles, estúpidos, insolentes, orgullosos de verse dueños del oro, desprecian á la clase trabajadora, á costa de cuyo sudor conquistaron sus riquezas; entregados á la orgía, gastan lo que deben servir para limosnas y tratan al obrero como á un esclavo, haciendo alarde de “ sus infamias para con él y considerándolo como á un semejante sino como ser bajo é inferior.

Oprimidos para ellos, el obrero es un verdadero parin, un ente desgraciado, nacido para sufrir. Demasiado ignorante todavía para comprender que él es el verdadero señor, el verdadero llamado á desprecíar á monos de levita, se somete á los burgueses que lo tratan como bestia de carga.

El burgués roba, como asesina y comete con el obrero toda clase de iniquidades, sin que por ese se le castige; al contrario se le recompensan sus hazañas.

 En el siglo de las luces,
 A ladrones de levitas
 Se dan honores y cruces.

El obrero no tiene ningun derecho, pues hasta el botar es una ironía; como rebaño de ovejas guiados por el pastor, concurren los trabajadores á las votaciones.

El patrón, el burgués, les ha ordenado votar por tal ó cual candidato y ellos tienen que hacerlo, sopena de ser arrojados del empleo ó, lo que es lo mismo, lanzados a la misería.

Para el obrero no existen leyes, porque no tiene con qué pagar al abogado que ha de defenderlo, asi que muchas veces es condenado á purgar crímenes ajenos, como podríamos citar numerosos casos de errores judiciales cometidos con obreros que, despues de diez ó doce años pasados en inmundos calabozos, se les ha reconocidos inocentes.

La vida del obrero está supeditada al caprícho de los que gobiernan, que lo lanzan á la guerra como novillo á la matanza.

Sus bienes, si los tiene, ganados á fuerza de sudor, están expuestos a la veracidad de cualquier burgués que se ríe de él impunemente despues de haberlo robado.

En una palabra, la libertad es para él algo que no significa nada que no tiene sentido comun pues solo la conoce de nombre.

Sin embargo, es nada lo citado en comparación de lo que sucedía en otros tiempos. Durante este siglo, la situación de la clase que con desprecio llaman plebe a mejorado mucho y, sin ella fuera unida, si comprendiera que defendiendo los derechos de unos de sus miembros defienden los propios, obtendría mucho más y se evitaría los horrores de la miseria y los desmanes del capitalistas que la ordena como á vaca lechera."( )


La Unión Obrera
interviene en el problema
de los colonos chilenos


La Unión Obrera en este contexto, se constituyó en el centro de reunión, de organización y de expresión de los colonos emigrados al Territorio, como lo refleja ésta noticia: "La reunión de propaganda verificada por la Unión Obrera el domingo próximo pasado, estuvo concurridísima. Más de doscientos obreros de los recién llegados se hallaron presentes y, una vez impuestos de del objeto de la reunión y de los fines que la sociedad persigue, prorrumpieron en frenéticos aplausos y vivas a la emancipación social.  Consuela ver, en los momentos de prueba a que se halla sometido el proletariado en todos los países, que en el último rincón del planeta se asocia un número respetable de trabajadores, dispuestos a campear por sus derechos.  Es el fruto de la semilla sembrada hace tantos años por la inolvidable Internacional que, a pesar de todas las persecusiones, ha logrado hacer germinar infinitos granos..." ( ).

Mozo


"Se necesita uno para el Hotel Harbour Wiew, frente al muelle de descarga.  Debe hablar alemán e inglés.  Se paga buen sueldo.  Ocurran al mismo hotel.  G. Braye."  ( )

 


Al público en jeneral


"El que suscribe se ofrece como bodeguero o dependiente, carpintero o mayordomo de cualquier fábrica en ésta o fuera.  Es entendido en todo trabajo.  De honradez intachable.  Dirección i órdenes en esta imprenta.

Santiago Alfaro."  ( )

 

Muchos de aquellos colonos improvisados viajaron en barcos transportes de la Armada, desde los distintos puertos del país, Iquique, Valparaíso y Talcahuano, entre otros.

El problema de su radicación e instalación sin embargo no estaba resuelto, como lo manifiesta el periódico local: "¡Hasta cuando! Nos acaban de enviar 400 familias con un total de cerca de 1.200 personas, de las que todavía quedan asiladas en galpones como 100 familias, sin trabajo, sin pan i sin ración, i todavía pretenden hacer una nueva remesa a Magallanes para empeorar su situación... Algunos se han colocado, pero quedan centenares de hombres i mujeres que carecen del pan de cada día por la falta de trabajo.  Muchos, muchísimos, desearían ganar algo para economizar i regresar al norte, pues están perfectamente convencidos de que han sido engañados de la manera más burda. Aquí no han encontrado empleo, las tierras no se prestan para trabajos agrícolas sino en mui limitada escala.  Muchos se encuentran desesperados, viéndose sin trabajo i rodeados de hijos pequeños que piden pan i cuya hambre no pueden satisfacer.  Fuimos de los primeros en combatir esta inmigración en masa.  Hemos pedido albañiles, carpinteros, jentes de servicio, pero en grupos de 40 ó 50 personas que vinieran periódicamente; nunca que se nos trajera un transporte del Estado con tantos centenares de toneladas de seres humanos...  El  territorio es grande, pero eso no basta.  Faltan todavía industrias que puedan proporcionar trabajo i pan a esos centenares de familias." ( )

En los mismos inicios de 1898, se produjeron dos manifestaciones públicas de los colonos, a fin de hacer presión a favor de las concesiones de sitios urbanos.

"El Obrero" critica al Gobierno por esta  situación problemática, repudiando de paso y en un tono pacifista, la preocupación que por aquel entonces había en torno a los litigios pendientes de límites con Argentina: "¿Qué hará el gobierno y qué la burguesía para mitigar las calamidades presentes y mitigar los desastres futuros?  El gobierno, demasiado preocupado con la cuestión de límites, seguirá el rumbo trazado por las exigencias partidistas: votar ingentes sumas arrancadas directa e indirectamente de las fuerzas productoras, para la adquisición de poderosas naves de guerra; para el envío a Europa de comisiones que estudien profundamente los adelantos modernos en la humana carnicería; para la movilización de millares de hombres, violentamente arrebatados a las faenas agrícolas e industriales...para el sostenimiento de innumerables e inútiles empleados, clero, pensionistas y todo el cúmulo de depredaciones que consigo trae aparejadas el arte de gobernar... No hay que esperar pues, que el gobierno destine una suma de dinero para la realización de algunas obras públicas, tan necesarias para la transformación de esta inmensa cloaca, y tan imperiosas para dar trabajo a centenares de obreros desocupados." ( ).  Como se verá más adelante, esta crítica antibelicista habría de servir de fundamento a las medidas represivas de las autoridades del Territorio contra la Unión Obrera.

La crítica de "El Obrero" por el gasto público dedicado a subvencionar al clero salesiano de Magallanes, se basaba en hechos reales, cuando se examina la ley de Presupuestos de 1898 en su sección dedicada a Magallanes, donde se expresaba: "Culto.  Parroquias. Gastos fijos.  Partida 6°, Item 141 Cura de Punta Arenas: Anual $ 1.440, Mes $ 120.  Item 142 Cura de Porvenir:  Anual $ 1.000, mes $ 83,33.  Subvenciones. Gastos fijos. Partida 8° Item 6.  Padres y monjas salesianos: Año $ 6.000, mes $ 500." ( ).

Durante enero de 1898, tuvo lugar una iniciativa solidaria de algunos vecinos connotados de la colonia, a fin de ayudar a los colonos recién llegados, de lo que da cuenta esta noticia: "Buena obra.  Entre algunos caballeros de Punta Arenas, en vista de la situación angustiosa en que se hallan varias familias chilenas de las recién llegadas, ha surjido la idea, ya realidad, de constituirse por una suma determinada, como fiadores para que algunos jefes de familia puedan adquirir las herramientas i primeros víveres que les permitan dedicarse a los trabajos auríferos en los diversos ríos del territorio.  Del beneficio que saquen pagarán mensualmente una parte del valor de las herramientas i víveres hasta cancelar su deuda." ( ). 

Figuraban lógicamente en ésta beneficiosa iniciativa, nombres tan influyentes en la Punta Arenas de la época como J.B. Contardi, Luis Aguirre A., J. Blanchard, José Menéndez, Stubenrauch y Cía., Elias H. Braun y su hijo Mauricio Braun, Rómulo Correa, Mayer Braun, Pedro Gilli, J. Watson, Lautaro Navarro A. y el abogado E. Campaña.

 En la Gobernación del Territorio fueron presentadas a principios de febrero de 1898, más de 200 solicitudes para obtener sitios urbanos, para familias chilenas llegadas a fines de diciembre de 1897 desde Iquique y Valparaíso.

El periódico "El Magallanes" informa al respecto: "A la 1.30 de la tarde del domingo pasado se efectuó en la plaza Muñoz Gamero un segundo meeting, al que asistieron quizás unas doscientas personas.   En las boca calles de la plaza i veredas habían otras cien personas que se hallaban como simples espectadores.  Subió al kiosko un ciudadano de los últimamente llegados i pronunció un corto discurso.   Pedía la escarcelación del señor Julian Sardes i a la vez la entrega de sitios a los nuevos colonos.  No habiendo otro orador, la concurrencia se trasladó frente a la casa de la Gobernación, donde se encontraba la autoridad administrativa acompañado de su secretario.   Una comisión de cinco personas penetró a la sala de despacho del Gobernador i tocó principalmente la cuestión sitios, prometiendo este funcionario hacer la distribución de ellos tan pronto como el injeniero hubiera terminado los trabajos preliminares indispensables....  En seguida se fueron donde el Juez Letrado del Territorio, que se encontraba en la vereda frente a la carcel pública.  Allí pidieron la escarcelación del señor Sardes contestando el señor Seguel que al día siguiente a la 1 p.m. les daría respuesta en su sala de despacho.  Luego la concurrencia se dispersó en el mayor órden i compostura.  Durante el resto del día reinó en la población tranquilidad completa. ( ).

A juzgar por la coincidencia de fechas y por la mención del periódico "El Obrero" antes citada, es evidente que la Unión Obrera  estuvo directamente comprometida en la organización de estos mitines.

Por ello es que el mismo periódico, criticando el reparto desigual de sitios efectuada en favor de algunos colonos recien llegados, lanza esta tirada crítica: "La repartición de sitios a los colonos nacionales, ha dado lugar a las mayores torpezas e injusticias gubernativas.  El desconocimiento de los legítimos derechos de las familias extranjeras es una medida concebida por un gobernador con tacaña inteligencia, encerrado en un exagerado amor al terruño cuando se trata de desgraciados, y medianamente desprendido de patriotismo cuando la pasajera amalgama produce resultados positivos.  Más, dejemos a un lado estas estúpidas patriotadas del individuo, para proseguir el proceso de la repartición hecha por el gobernador... Un alto empleado público, que ha alquilado su casa propia para ir a pagar un modesto alquiler en la ajena, se ha presentado como colono y ha obtenido un precioso sitio. Y otro empleado público, aunque modesto soltero, ha obtenido también un sitio...Y estos como otros casos de odioso favoritismo administrativo, dejan a muchas pobres familias sin el sitio que les acuerda la ley, y el gobernador del territorio, orgulloso con su principio autoritario, no hace caso de las diarias reclamaciones hechas por los perjudicados." ( ). 


1898:
otras denuncias aparecidas
en "El Obrero"


El periódico obrero comenzó entonces también a denunciar irregularidades que se cometían en la Cárcel Pública de la ciudad, el robo de correspondencia desde los servicios de correos e incluso el extraño abandono y desaparición de dos marinos tripulantes de un buque de la Armada, y cuyos cadáveres aparecieron pocos días después en una playa del Estrecho, después de ser sacrificados por los aborígenes del sector.

A principios de enero de 1898, se procedió a elegir en asamblea general a una parte de la directiva (denominada por ellos Comisión Administrativa) de la Unión Obrera: "Con una regular concurrencia se celebró el domingo pasado en la Unión Obrera la asamblea general ordinaria con objeto de renovar la mitad de la comisión administrativa.  Fue reelecto para la secretaría general el compañero Maugia; para la contaduría fué nombrado el compañero Huschel y para auxiliares los compañeros Rogolini C., Jordana y Berruti." ( )

 ¿Qué ideas sustentaban los dirigentes de la Unión Obrera y de "El Obrero"?

 Al revisar las ideas políticas y sociales que sustentaba la Unión Obrera a través de su semanario, resulta evidente que se fueron haciendo cada vez más críticas e incluso confrontacionales, dentro de una misma coherencia de conceptos. 

Por ejemplo, el editorial del N° 2 del periódico "El Obrero" del 2 de enero de 1898, bajo el título "Responsabilidades" se define en los siguientes conceptos: "La lucha de clases se desarrolla donde quiera que existan burgueses y proletarios.: violenta en los grandes centros industriales en que las especulaciones refinadas y cuotidianas mantienen al espíritu obrero en un grado elevado de tensión; más sosegada en los pequeños pueblos comerciales en que la explotación, si bien más descarada, se halla contenida en los límites fijados por la misma mediocridad de los recursos de que dispone.  En Punta Arenas por ejemplo, donde el orígen del capital es una página íntima grabada en la conciencia de cada obrero, la lucha reviste un carácter pacífico, porque las responsabilidades del desastre han de ser forzosamente compartidas por un no escaso número de proletarios, insensiblemente subyugados, con la esperanza remota de una vida exenta de privaciones y sombrías eventualidades...Reconocemos que la burguesía es la piedra de toque de todas las iniquidades; pero no ignoramos que el brazo ejecutor, en la mayoría de los casos, es la cábala de sátrapas profusamente extendida de uno a otro extremo de la ciudad, debiendo por consiguiente, corresponder a cada cual su parte de responsabilidad en el desbarajuste general." ( ).

 Pero acaso dos de los artículos editoriales más ilustrativos y elocuentes respecto de las ideas que abrigaban los directivos de la Unión Obrera, se encuentran en el artículo "La sociedad actual" aparecido el 13 de marzo de 1898, y en particular, en el editorial del 20 de marzo de 1898, titulado "Gobierno y burguesía", cuyo lenguaje directo hacia los individuos poderosos del Territorio, no deja de sorprender al lector moderno: "Gobierno y burguesía.  Los hombres que componen el gobierno territorial pueden dividirse en tres categorías: comerciantes, especuladores y negociantes.  Burgués es el gobernador del territorio, que a su gran casa de negocio, agrega la propiedad de siete ú ocho edificios y varios centenares de leguas de tierra; a todas estas posesiones, más que suficientes para el calificativo de burgués, reune la no menos especial de ser el jefe de una administración que pudiendo aliviar en algo la triste situación de la clase trabajadora, constantemente la deprime..."   Y después de una enumeración crítica del Notario público, del secretario del Juzgado, del Juez Letrado y de los funcionarios gubernativos, concluye con ésta nota un tanto pesimista, pero de una lógica en sí misma aplastante: "Nada se puede esperar de un gobierno enteramente vendido a la burguesía; nada se puede esperar de una burguesía enteramente  vendida al gobierno. Intereses de lucro los confunden en un solo anhelo: la explotación del trabajador.  Pues bien; los trabajadores deben también confundirse en una sola aspiración: el desalojo de las posiciones y la expropiación de las fortunas de los comerciantes del sudor humano." ( ).


"El Obrero"
se inclina por un lenguaje
de inspiración anarquista


 Sin duda alguna, éste lenguaje irreverente tiene que haber irritado a las autoridades del Territorio, como también al pequeño grupo de empresarios poderosos de Magallanes, los "burgueses" según el editorialista de "El Obrero". 

Estos últimos a su vez, habían recibido en el N° 12 del periódico obrero, una feroz andanada verbal a través del artículo "La sociedad actual". 

Este artículo de carácter editorial, contiene dos subtítulos: "El proletario" -donde hace una descripción dolida de la condición pobre y miserable de los obreros- y "El oligarca", cuyos trazos descriptivos contienen una ácida crítica de los poderosos del dinero: "El oligarca.  Insecto vil y espíritu maléfico que por medio de ruines humillaciones e inicuos manejos conseguiste  hacerte dueño del capital, esclavizando a tus iguales por medio de infames astucias, escucha y contesta: ¿quién te ha dado las riquezas que posees y con qué derecho las conservas? ...¿Qué derecho tienes de explotar al pobre y disponer de él a tu antojo?...¿No te remuerde la conciencia al ver los no interrumpidos sufrimientos del infeliz proletario que condenas a la miseria, y cuya vida amenazas con toda clase de vejámenes?." ( ).

 El grado de animadversión que debe haberse producido en la pequeña comunidad de la colonia de Magallanes, sobre todo entre gobernantes y empresarios, contra el periódico y la propia Unión Obrera debe haber sido muy grande y muy intenso...

El momento final de la Unión Obrera tuvo rasgos polémicos, tal como había sido su creación.  A los ataques externos que recibió (por los dos mitines de colonos y los editoriales cada vez más críticos de "El Obrero"), se sumaron algunos conflictos individuales internos.  Pero la causa principal de la desaparición de la Unión Obrera y de su polémico semanario hay que buscarla en la acción concertada de algunos poderosos del Territorio.

 Algunos problemas administrativos internos de la Unión Obrera se produjeron hacia principios de 1898.

 

Unión Obrera


"Se cita a todos sus miembros a una reunión jeneral que se efectuará hoy a la 1 p.m. en el salón de la Sociedad de Beneficencia Portuguesa.  Se recomienda la asistencia.   El Secretario."( )

 

 Y a la semana siguiente aparecía este sorprendente aviso, firmado por el Secretario de la Unión Obrera en el que se convoca al anterior Tesorero de la entidad, dando la impresión -pública por lo demás- de que las cuentas financieras de la organización no estaban claras.

 

Sociedad Unión Obrera


 "Se invita al ex-tesorero de la sociedad Manuel A. Ruiz para que se presente el día 21 del c.m. a las 8 p.m. en la secretaría de la sociedad para hacer entrega del tesoro social i enseres que existen en su poder.  El Secretario."( )

 


 Las cosas se aclararon sin embargo, muy pronto, cuando a los pocos días apareció este segundo aviso en "El Magallanes" de Punta Arenas.

 

REMITIDOS


 "Declaramos al público que el compañero Manuel A. Ruiz, ex-tesorero de la "Unión Obrera", entregó a la sociedad los fondos de que era depositario.

 Punta Arenas, enero 26 de 1898.

 La Comisión Directiva."( ).

 Pero, además, como se ha visto, el tono de las denuncias del periódico, se fué haciendo cada vez más agudo, al mismo tiempo que sus temas de preocupación se fueron ampliando. 

"El Obrero", por ejemplo, en marzo de 1898, respaldaba la creación de un hospital para la ciudad, en los siguientes términos: "Hospital en Magallanes. Parece un hecho que por fin se va a organizar una suscripción para la fundación de un hospital en Punta Arenas.  Como ya dijimos en uno de nuestros números anteriores, hace algunos años se había llevado a efecto una suscripción con el mismo objeto y es tiempo ya de que los tenedores de esa plata la pongan en manos de la nueva comisión.  Un establecimiento de esa naturaleza es sumamente indispensable en un pueblo de 7 u 8.000 habitantes, que tiene una junta de beneficencia que no beneficia más que a sí misma...Nos parece que sería muy justo que el gobierno, que vota en el presupuesto enormes cantidades para la construcción de lujosas viviendas para comodidad de los empleados públicos que usan de ellas aunque poseen casas que arriendan a cánones fabulosos, se acordara de votar una suma de dinero que, agregada a la que se recolectó, sea suficiente para fundar un establecimiento en regla donde el enfermo pueda encontrar todas las comodidades que su estado requiera." 

Y preguntaba enseguida el diario obrero, con su habitual estilo cáustico: "Ya que por fin se trata de fundar un establecimiento de beneficencia se nos ocurre una pregunta: ¿serán admitidos en el hospital los extranjeros enfermos?  Nadie extrañe la pregunta, pues aquí el extranjero pobre es tratado por la autoridad como un intruso y así como se excluyó de la repartición de sitios a los extranjeros venidos a Magallanes como colonos, no será difícil que no se les reconozca derecho a ser asistidos en el hospital en proyecto en caso de enfermedad..." ( )

 Por ejemplo, frente al caso puntual del robo y homicidio de un obrero del campo, el periódico obrero formula fuertes críticas contra el Juez, el jefe de la Policía y el médico de la ciudad (en este caso Lautaro Navarro A.), en los siguientes términos: "Empiezan a tocarse los resultados de una acumulación enorme de gente sin trabajo.  En la mañana del jueves fué encontrado muerto a puñaladas un trabajador recientemente llegado del campo.  El móvil evidente del crimen ha sido el robo. Se calcula que la víctima haya expirado a las tres de la mañana y sin embargo, las autoridades a pesar de haber sido avisadas mas o menos a esa hora, no se han presentado al lugar del suceso hasta las ocho.  ¿Merece por este hecho increparse la conducta del juez, del jefe de la policía y del médico de ciudad? De ninguna manera, puesto que observan estrictamente este axioma: después de burro muerto, cebada al rabo.  Hay que tener presente que el mismo cirujano anunciaba en su periódico de la mañana del jueves que la policía es innecesaria en Punta Arenas.  Pero nosotros agregamos que la policía, el juez y el médico de ciudad no son solo innecesarios, sino que son de todo punto inútiles, puesto que no sirven ni para levantar muertos." 

Y el articulista presentaba a continuación, un resumido panorama social de Punta Arenas, al término de la temporada de faenas en las estancias: "Los almacenes, en vista de que el déficit no es cubierto ni hay remotas esperanzas de cubrirlo, se han visto obligados a restringir el crédito; los trabajadores del campo, concluídas las faenas, regresan a Punta Arenas en cantidades considerables: en Punta Arenas hay centenares de obreros sin trabajo y centenares de criaturas que diariamente piden pan; el invierno se acerca con sus rigores y miserias... Y todo esto, debido a una administración que, teniendo en sus manos el medio de prevenir el desastre, lo agrava diariamente con sus torpezas, con su desidia, con su desprecio y sobre todo, con su egoísmo de propio lucro." ( ).

 Por su parte, las críticas contra el "El Obrero", provenientes sin duda de muchas autoridades, funcionarios y empresarios influyentes del Territorio, se comenzaron a hacer sentir desde inicios de marzo de 1898, como lo atestigua este comentario que el propio diario les lanza: "Nuestro formato ha sido ensanchado desde hoy, con gran contento del pueblo y con gran disgusto de la burguesía y sobre todo, de las autoridades locales que ven en nosotros un implacable censor de sus actos públicos... las autoridades locales, irritadas con nuestra prédica, han quedado envueltas en un medio ambiente de desconcierto del que no salen sino de cuando en cuando, para cometer una nueva torpeza que da pábulo a nuestra crítica, y la burguesía sigue explotando la mano de obra, aprovechándose de la abundancia de brazos." 

En el mismo artículo a continuación, advertía las intenciones del Gobernador del Territorio, Mariano Guerrero Bascuñán (a quién calificaba de "lord mayor") de censurar al diario obrero, en estos agudos y premonitorios términos: "Alguien nos ha dicho que el lord mayor pensaba pedir autorización al supremo gobierno para someter al territorio bajo un régimen militar del cual él será el jefe, encargando de paso una mordaza especial para los miembros de nuestra redacción... 'El Obrero' sigue su marcha sin desviarse un ápice del camino que se ha trazado al principio de la jornada, y sin salirse de los límites fijados por la constitución de la república a la suprema libertad de imprenta y, aún en el improbable caso de que las autoridades cometan algún atropello con los miembros de la redacción, estos sabrán defenderse sin necesidad de recurrir a los tribunales." 

Y cerraba su comentario con éste feroz resumen de sus críticas: "Cuando las irregularidades y los fraudes no se cometan; cuando los empleados administrativos cumplan con sus deberes; cuando la policía deje de pisotear los derechos de los ciudadanos; cuando en la cárcel pública cesen los tormentos inquisitoriales; cuando las autoridades superiores procuren el bien público y las judiciales procedan con recto criterio y elevadas miras, 'El Obrero' dejará en paz la inmundicia autoritaria para concretarse única y exclusivamente a la difusión de los principios sociales, asestando sus cañones contra la miserable burguesía punta-arenense." ( ).


El periódico "El Obrero" en 1898:
el duro lenguaje
de la crítica y la denuncia


Es dable suponer que este ataque casi directo a algunos empresarios y grandes comerciantes de Punta Arenas, tiene que haber contribuido fuertemente a la reacción contra "El Obrero", pero los editorialistas del periódico no se arredraron, como aparece en este artículo: "El miserable pasado de los comerciantes titulados al por mayor, se refleja pronunciadamente en dos cosas: las ventas al por menor y la pésima retribución a sus obreros...Los dueños de casas importadoras de Punta Arenas, salvo raras excepciones han sido obreros, y obreros sin oficio. Tres o cuatro de esas casas, que por la importancia de sus capitales llevan la batuta en el concierto comercial, ocupan periódicamente un buen número de obreros a los que descuentan los minutos y hasta los segundos de su sacrosanto trabajo, como si por este medio lograran crearse otra cosa que la aversión general, el desprecio y la no menos justa fama de mezquinos.  Las quejas cotidianamente interpuestas por los obreros, abruman y las casas, que titularemos armadoras, repiten y repetirán sus abusos, mientras la bestia de carga no se subleve y dé una terrible lección a estos individuos que para alcanzar su posición han perdido su dignidad, sus sentimientos y hasta su primitiva forma."

Y aquí ahora la denuncia se precisa: "Veinte y tantos obreros, que trabajaron durante cuatro días en el trasbordo de laca, han sido pagados por una casa armadora de Punta Arenas con fichas de cuero que dicen textualmente: 'Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego.  Vale por cincuenta centavos en mercaderías'.  El sistema no deja de ser curioso e irritante, y los armadores demuestran claramente que el lema de la Explotadora es ni más ni menos que la explotación.  Pero ¿qué explotación? ¿la de ganados o la de hombres? Ambas cosas, por lo que se ve.  Si así como eran cuatro días de trabajo hubiera sido un mes y la casa armadora hubiese pagado en pedazos de cuero, los trabajadores se hubieran visto obligados a pagar con la misma moneda al panadero, al carnicero y al dueño de casa, y si estos no se hallaban dispuestos a recibirla, la casa armadora haría su librecambio en mercaderías." ( ).
 
Las denuncias del periódico se ampliaban cada día más ( ), y abarcaban a numerosos atropellos laborales cometidos en las más diversas faenas de la ciudad, desde las obras de construcción de la nueva cárcel, hasta los salarios recortados de los tripulantes de barcos, pasando por el manejo irregular de las mercancías llegadas al puerto.

Sin embargo, no todas las denuncias hechas por "El Obrero" quedaron en el vacío.  Probablemente muchas de las revelaciones, polémicas en su forma y en su contenido, para una sociedad de espacios limitados como era el Magallanes de fines de 1890, pudieron caer en el vacío, dado el desdén con que debió ser mirado por muchos este periódico.

De hecho, el periódico denunció el 27 de febrero de 1898, que un funcionario de la Gobernación Marítima del Territorio estaba realizando cobros indebidos e ilegales a los patrones de barco, lo que un año más tarde derivó efectivamente en un proceso por "cobro de derechos indebidos" en su contra, que se sustanció el 22 de julio de 1899. ( ).


Marzo de 1898:
el final de la Unión Obrera
y su polémico periódico


El lunes 28 de marzo de 1898, se reunió en la sede del Cuerpo de Bomberos un grupo de connotados vecinos de Punta Arenas, "...con el fin de formular una enérgica protesta contra las opiniones sustentadas en el periódico 'El Obrero' que se edita en este puerto, que ofende nuestros más caros sentimientos..." y acusando al semanario de propaganda antipatriótica ( ). 

Los poderosos y caracterizados vecinos (todos los cuales subrayaron su condición de chilenos) redactaron entonces la siguiente carta dirigida al Gobernador del Territorio: "Señor Gobernador: los abajo suscritos, chilenos residentes en Punta Arenas, a U.S. respetuosamente exponemos que hemos leído con indignación un artículo editorial de 'El Obrero' periódico anarquista que se edita en este pueblo, y cuyo número acompañamos, en el que se pretende con argumentos capciosos debilitar en nuestros compatriotas el sentimiento nacional, incitandolos a no inscribirse en los registros de la Guardia Nacional, ni a defender la Patria en algún momento difícil." Y pedían a la autoridad: "En consecuencia, a U.S. pedimos que use de todos los medios que nuestras leyes ponen en sus manos para evitar esta propaganda subversiva que estimamos como crimen de lesa patria, el cual no puede quedar impune." ( ). La carta llevaba 62 firmas de ciudadanos residentes en Punta Arenas, entre los cuales figuraban el Secretario del Juzgado de Letras Eduardo Gaymer, el Notario suplente Luis Aguirre A., los abogados Ramón Luis Arriagada y Esmaragdo Campaña, el agente comercial Guillermo Jones, el Martillero Público Juan A. Watson, los médicos Lautaro Navarro Avaria y F. Middleton, y Luis Aguirre A.

El grupo de vecinos a continuación se presentó el martes 29 de marzo en la tarde, ante el Gobernador del Territorio Carlos Bories, y obtuvieron de este (obsérvese la rapidez con que lograron la audiencia y con que se adoptó la decisión que demandaban...) una medida administrativa inmediata de prohibición de la publicación, la que fue ejecutada por el Secretario del Juzgado de Letras Eduardo Gaymer quién, esa misma tarde, se trasladó a la imprenta e hizo llevar a la Cárcel todas las existencias en maquinarias y útiles: el semanario "El Obrero" sólo  había alcanzado a aparecer durante tres meses, de diciembre de 1897 a marzo de 1898.

El Juez Waldo Seguel dictó de inmediato la resolución solicitada por los demandantes.

El 31 de marzo, y cuando la medida administrativa de incautación de la imprenta de "El Obrero" ya estaba ejecutada, el periódico de la tarde "El Magallanes" respaldó la petición de los vecinos, y en un editorial titulado "¡Ya es demasiado!" lanzaba contra el periódico "El Obrero" las siguientes líneas: "Desde hace dos meses el público de Punta Arenas i de Magallanes entero, viene recibiendo los mas soeces insultos de un periódico que se edita en este puerto con el título de 'El Obrero', redactado por un grupo de individuos que han declarado, por suerte, que no son chilenos, que para ellos no hai Patria, i que esta palabra que conmueve, oida en ciertos instantes, las fibras del corazón del mas abyecto ser, es para ellos 'la más estúpida, la más vil, la más despreciable del diccionario'.  Cada domingo ese grupo de redactores vacía toda su bilis contra las autoridades administrativas i judiciales, contra los empleados públicos en jeneral, contra dignos residentes nacionales i estranjeros, i ni aún respetan lo que es más digno de respeto: el bello sexo...El grupo de estranjeros que redacta 'El Obrero', hombres que han declarado no reconcoer patria, sin sentimientos ni corazón, egoístas, ignoran que los chilenos, ante todo, amamos nuestro suelo i lo defenderemos en todas circunstancias a costa de nuestras vidas i de nuestros hijos.  Sin causa alguna, enlodan con sus escritos los procederes del Gobernador del Territorio, del Juez Letrado i demás personal administrativo..." Y precisaba el editorialista de "El Magallanes" sus críticas contra el periódico en cuestión: "Las numerosas colonias estranjeras residentes en Magallanes, protestan también contra estas malsanas doctrinas fomentadas por esos cuatro individuos pertenecientes a ellas.  Los insultos a las autoridades en el punto más libre de la tierra, la saña feroz contra la sociedad entera, la despreciamos; pero que traten de de menospreciar a la Patria nuestra que les da hospitalidad, eso si que no. Por eso repetimos 'ya es demasiado' i llamamos formalmente la atención de las autoridades hacia esa propaganda que envuelve una verdadera sedición..." ( ).

Y en efecto, el mismo 30 de marzo de 1898, por orden judicial fueron incautadas las maquinarias de la imprenta y clausurado "El Obrero", bajo la acusación de que mediante el periódico se estaba realizando propaganda anarquista y "antipatriótica", pero sin duda, también por la promoción de los mitines de enero reciente y las fuertes críticas publicadas, habían decidido a la autoridad a poner término a esta singular experiencia obrera: "Al efecto, en las últimas horas de la tarde, el secretario del juzgado de Letras, se trasladó a la imprenta e hizo llevar a la cárcel todas sus existencias en maquinarias y tipos." ( ).

Cabe hacer notar aquí, al revisarse la carta de reclamo de los vecinos y el editorial de "El Magallanes", que las críticas públicas se lanzaban contra el periódico "El Obrero" y no contra la Unión Obrera, de la cual había sido su órgano y vocero. 

¿Cabe suponer que -en algún momento- se produjo una separación entre el grupo de redactores de "El Obrero" y los integrantes de la Unión Obrera?  Resulta evidente que, desde que "El Obrero" se autoproclamó "órgano del Partido Socialista de Punta Arenas" a principios de febrero de 1898, el lenguaje del periódico se radicalizó en forma aguda adoptando abiertamente una visión anarquista... y esos eran precisamente los dos meses (febrero y marzo) a los que hacía alusión el editorial de "El Magallanes".

Aún así, en abril de 1898, la Unión Obrera continuaba reuniéndose en un domicilio particular, pero sus actividades como es de suponer, decayeron tan pronto desapareció el periódico, sin contar con que sus integrantes ya habían llamado la atención de las autoridades y de la policía. 

Este aviso aparecido en la prensa local, es el último rastro de su existencia.

 

UNION OBRERA


"Se cita a reunión general a los miembros de la Unión Obrera para el jueves 28 del corriente a las 7 p.m. en casa de don José Carrasco, calle de Valdivia, para tratar asuntos de suma importancia.   El Secretario." ( ).

José Carrasco, como se ha visto más arriba, había integrado la Comisión Calificadora en la primera directiva de la Unión Obrera, en marzo de 1897.

Así concluyó la Unión Obrera de Punta Arenas, y aunque sus asociados, vigilados y perseguidos por la autoridad, se dispersaron en la vida cotidiana de la colonia, la semilla del ejemplo  que esos pioneros plantaron en los obreros renacería algunos años más tarde a principios del siglo XX, a través de nuevas sociedades de obreros del campo y la ciudad.

Entre tanto, la actividad económica y social en Magallanes continuaba pujante.  Las faenas ganaderas, por su parte, en 1899, sufrieron los rigores de un crudo invierno, como lo anota el padre P. Marabini en su Resúmen de Observaciones Meteorológicas: “Nieve.  En los 15 años de observación hemos notado grandísimas variaciones en la cantidad i duración de la nieve en el suelo.  De esos dos factores, tan inciertos, depende en gran parte el éxito anual de las empresas ganaderas establecidas en esta rejión, las que, en efecto, el año 1899, con motivo del maximun de nieve (102 cm) sufrieron el máximun de pérdidas.” ( ).

En el período entre 1888 y 1902, el promedio anual de nieve caída fue de 35.5 cms., por lo que el máximo de 102 cms (o sea, 1 metro y 2 centímetros!) del año 1899 significó un fuerte impacto en pérdidas de la masa ganadera, mientras que el año siguiente, 1900, tampoco fue benigno, con 61 cms. de nieve. Por su parte, el año 1902 la nieve caída alcanzó los 65 cms., como lo consigna el informe del sacerdote Marabini antes citado.  A su vez, en 1905 y 1906 la nieve caída alcanzó los 65 y 55 cms. respectivamente.

Respecto de la nieve caída en el invierno de 1899, un posterior informe del observatorio salesiano, reafirmaba que “...hasta el máximun de cm. 102 en 1899, cuando la duración de la nieve en el suelo causó grandes mortandades de ganado en toda la rejión.” ( ), entendiéndose entonces que el clima en general ese año de 1899 fue particularmente frío, con fuertes temperaturas bajo cero desde junio a noviembre, al momento de iniciarse las faenas de esquila.

Los trabajos en las estancias (arreos, marca, baño, etc.) se dificultaban enormemente por el suelo helado.

Así se inició el nuevo siglo en la Patagonia.

 

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ELEMEENTOS PARA UNA HISTORIA DE LA UNIDAD POPULAR EN MAGALLANES: 1970 - 1973

1970-1973:
LA CONFRONTACIÓN
GENERALIZADA


 El período que se abre en el año 1970, constituye una de las etapas más intensas y conflictivas en la historia contemporánea de Chile y también de la región de Magallanes.  Una región tan marcadamente socialista y regionalista como Magallanes, no podía sino ser protagonista de los intensos conflictos sociales, económicos y políticos que caracterizaron a los últimos años de la democracia.

 Muchos de quienes fueron actores y protagonistas de aquellos hechos aún sobreviven a los numerosos avatares que significaron el traspaso desde el gobierno del Presidente Frei Montalva al de Salvador Allende y el paso traumático desde el gobierno de la Unidad Popular al régimen militar. 

Ello hace al juicio histórico mucho más azaroso, debido al carácter prácticamente contemporáneo de los eventos y los individuos que fueron protagonistas.


1970:
elecciones presidenciales
 y triunfo de la Unidad Popular


 El año 1970 se anunciaba preñado de intenso ajetreo, tanto por las elecciones presidenciales –cuya campaña ya  se encontraba en su fase final - como por los diversos conflictos laborales que continuaban pendientes.

Las primeras actividades públicas de la CUT en 1970 comenzaron en febrero, mediante una serie de actos públicos para celebrar los 17 años de su fundación. 

Un concurrido cóctel en la Casa de la Cultura de Punta Arenas, al que asistieron dirigentes sindicales y autoridades gubernamentales el 12 de febrero, fue uno de los eventos principales de estas celebraciones, junto al tradicional acto masivo de los trabajadores, realizado en el Teatro Municipal.  En los discursos pronunciados en este mitin, se recordó la trayectoria de luchas y demandas de los trabajadores chilenos y magallánicos, desde 1953 en adelante y se reiteró la demanda de la CUT por una resolución pronta de las conversaciones entre los campesinos y las firmas ganaderas.

 En este mismo mes de febrero, las conversaciones entre la parte patronal y las organizaciones campesinas se prolongaban en exceso, y ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo en  torno al Convenio Ganadero, la Federación Campesina "27 de Julio" declaró una huelga indefinida como una medida de presión para obtener su aprobación.

 Un acuerdo había sido logrado mediante un Acta de Acuerdo firmado entre los representantes de las sociedades ganaderas y los dirigentes sindicales, pero los obreros en las asambleas de base de la Federación desconocieron dicho acuerdo, por considerarlo insuficiente en términos de remuneraciones.

 Ante este impasse, el Gobierno y la autoridad provincial resolvió designar un Interventor Militar, con el fin de encontrar una solución al conflicto mediante los buenos oficios de su mediación. Por cierto que –en la percepción de los dirigentes de la CUT y la Federación “27 de Julio”- la designación de Interventores Militares en conflictos huelguísticos contenía tanto una medida de presión como de intimidación sobre los trabajadores. ( )

El Presidente de la Federación Campesina “27 de Julio”, José Ampuero, declaró  que: "...el acuerdo (de concurrir a la huelga) surgió de una amplia asamblea, después de consultar a las bases...", en un conflicto que involucró a alrededor de 3.000 obreros de las 29 estancias de la Provincia.

 El Gobierno a través de su interventor, emitió un decreto de reanudación de faenas, a fin de obligar a los trabajadores a regresar a los trabajos, los cuales, como es de imaginar, se encontraban en la fase final de la esquila. 

 

Francisco Márquez M.:
domador de potros
y líder de obreros


 Llegó a Magallanes en los primeros meses de 1970, después de permanecer más de 10 años trabajando en las estancias de la Patagonia argentina. 

Con sus aperos fogueados en el campo, su gran estampa de obrero fiero y orgulloso, con su voz tronante que se escuchaba lejos cuando hablaba a sus compañeros del campo, con sus caballos y sus dos perros de compañía, Francisco Márquez desde las pampas argentinas traía una experiencia de años en la doma de potros salvajes y se hizo líder muy pronto entre los obreros de las estancias magallánicas, desde aquel año de 1970.

 Chilote y socialista. 

Chilote, obrero y socialista: he ahí la definición más profunda de este campesino “de tomo y lomo”  que desde su metro ochenta de estatura, dominaba asambleas con una voz penetrante e ilustrada, producto de abundantes y cotidianas lecturas a la luz de una vela o del fogón en algún campo desolado.

 A los pocos meses de entrar a trabajar como domador en una estancia del continente, fue elegido Delegado ante el Sindicato Campesino de Oasy Harbour, que ahora había pasado a formar parte de la recién creada Federación Campesina “27 de Julio”.

Así comenzó una fulgurante carrera como sindicalista.  Francisco Márquez hizo carrera desde delegado de una estancia, hasta llegar en 1973 a la presidencia de la Federación Campesina “27 de Julio”, la más poderosa organización campesina de Magallanes desde los tiempos del antiguo Sindicato Ganadero en los años cincuenta.

De tal padre, tal domador...  Nació en julio de 1926 en Chonchi (provincia de Chiloé), hijo de una familia de campo, en la que su padre y su tío se habían destacado como domadores de caballos salvajes en Chiloé y en Aysén.   El niño Francisco había visto caballos desde su infancia, había visto la destreza, la paciencia, la fuerza de voluntad y el coraje del amansador de potros, como algo natural que sucedía todos los días ante sus ojos asombrados y curiosos.  Así se forma un hombre de trabajo.

Chilote, obrero, socialista y autodidacta.   Sus amigos y compañeros lo llamaban “Che Márquez”, gracias a su acento argentino y sus pantalones bombachos.  Francisco Márquez leía desde joven, desde sus 17 años cuando salió de su pueblo natal, Chonchi, para ir a trabajar en las haciendas ganaderas de Osorno.  Leía revistas y libros, códigos y otros textos legales; leía todos los diarios que encontraba y se iba formando a su manera, una conciencia obrera alimentada además, por las injusticias que veía a su paso.

 


El clima de conflictos sociales se prolongó en abril de ese año, con una huelga de 12 días de duración protagonizada por los trabajadores de la Empresa Nacional del Petróleo, ENAP. 

 

El paro de los trabajadores
 de ENAP en Magallanes
(Abril – mayo de 1970)

 


Una paralización de  la Empresa Nacional del Petróleo, y en particular de sus instalaciones en Magallanes, implicaba eventualmente graves efectos sobre el suministro de combustibles al resto del país, por lo que el Gobierno provincial prestó una particular atención al conflicto.

La paralización fue acordada por el gremio el 18 de abril, ante la ausencia de acuerdo entre el Comando Unido y la Gerencia de la Empresa.

Las primeras acciones de paralización comenzaron el lunes 20 de abril, según lo registra “La Prensa Austral” del 20 de abril: “Comenzaron a paralizar las instalaciones de ENAP.  Paulatinamente comenzó la paralización  de las instalaciones de la Empresa Nacional del Petróleo, en las diferentes zonas del país, como consecuencia de la huelga legal que se iniciará a la cero hora de mañana martes, al no haberse logrado una fórmula adecuada de arreglo...”   En reuniones previas se acordaron turnos de emergencia, a fin de mantener en funcionamiento el Hospital de Cerro Sombrero y las postas que funcionan en los campamentos de Tierra del Fuego y el continente.  Y agregaba el periódico: “Por instrucciones del Comando Unido, todos los trabajadores que se encuentran en terreno, instalaciones de Tres Puentes y el edificio central en Punta Arenas, deberán hacer abandono de sus labores. Los primeros en cumplir con esta disposición, serán aquellos que desempeñan labores en los campamentos de Sombrero, Cullen, Manantiales, Posesión, Percy, Punta Delgada, Clarencia, etc.  Estos trabajadores comenzarán a llegar  a nuestra ciudad en la tarde de hoy.  El resto lo hará mañana, contándose para ello con los medios necesarios de transporte.  En los campamentos solo quedarán los pobladores y en las plantas se mantendrá el servicio eléctrico, únicamente.  También comenzaron a paralizar los pozos productores que han do disminuyendo su rendimiento.”  ( )

 Debido a que se trataba de una empresa estatal considerada como estratégica por el Estado chileno, el Gobierno de Frei Montalva intervino a través del nombramiento de un Interventor militar, cargo que recayó en el General Carlos Prats G., con el fin de encontrar una solución negociada al conflicto. 

El Interventor tomó decisiones y actuó de manera de garantizar tanto la seguridad de los trabajadores y de las instalaciones, como el normal funcionamiento de las faenas estratégicas de la empresa, tales como la explotación de los pozos de producción y el transporte de combustible a través de oleoductos, gasoductos y barcos-cisternas. 

El Sindicato Unico, contando con el respaldo explícito de la Central Unica, en esa ocasión dio especiales instrucciones a sus trabajadores, empleados, técnicos y profesionales afiliados para que el desarrollo del conflicto no afecte a la seguridad y continuidad de las faenas productivas, extractivas y de movilización de los productos.

Sin embargo, las actividades administrativas, de servicios y de exploración (Sísmicos) de la empresa fueron paralizadas completamente. La prudente actitud de responsabilidad mostrada por los trabajadores petrolíferos fue bien valorado por las autoridades gubernamentales, ya que las faenas más vitales de la empresa no sufrieron deterioro alguno.

Los trabajadores de ENAP demandaban un 45% de reajuste de sus remuneraciones y el Gobierno, les ofrecía 38.9% global de reajuste.

Como una medida de presión destinada a quebrar el conflicto, el Gobierno dictó el 24 de abril un Decreto de Reanudación de Faenas y puso a disposición de los trabajadores que quisieran regresar a las faenas, pero éstos no concurrieron: “A través del Departamento de Relaciones Industriales de ENAP y por las emisoras se hizo un llamado al personal de los campamentos, a fin de que retornen a sus sitios de faena.  Las máquinas no pudieron salir por no contar con pasaje. Permanecieron toda la tarde frente al Departamento de Transporte, contándose con la vigilancia de Carabineros para impedir cualquier atentado, cosa que no se produjo.” ( )

El 28 de abril, los trabajadores procedieron a votar la propuesta hecha por el Interventor, la que fue rechazada en una votación universal en la que participaron 1.308 empleados y obreros de ENAP.

Hacia el 29 de abril y cuando las conversaciones entre las  partes en conflicto estaban próximas a arribar a un acuerdo, se anunciaba por “La Prensa Austral” que las reservas de gas licuado disponibles disminuían peligrosamente: “Trabajadores rechazan el regreso al trabajo.  Gas solo para cuatro días en Puerto Percy.” ( )

El acta de avenimiento que puso término a este conflicto, lleva la firma de los dirigentes sindicales del gremio, del Gerente General de Enap en Magallanes y del General Carlos Prats.

 


 Mientras tanto, el mundo laboral seguía funcionando, con su tradicional ritmo de oferta y demanda de trabajos, como lo atestiguan algunos avisos publicados en la prensa local.

 

Se necesita empleada

 "para cocinar puertas adentro. Sueldo E° 450.  Tratar Zenteno 98 Autoservicio Prat."  ( )

 

 A fines de abril, por su parte, los trabajadores del gremio de la Salud presentaron un amplio petitorio a las autoridades provinciales, la que se efectuó en un clima de armonía: “Necesidades del gremio y servicio plantearon los trabajadores de la Salud.”  La Federación de Trabajadores de la Salud planteaba en aquel entonces, “...la adquisición de calderas para el Hospital Regional de Punta Arenas, construcción de nuevos pabellones para talleres, crear una planta de oxígeno y movilización para los trabajadores.” ( ).  Los trabajadores también demandaban mayores facilidades para que el personal pudiera seguir cursos de humanidades y técnicos de perfeccionamiento.

 A su vez, las celebraciones tradicionales del 1° de mayo en Magallanes, estuvieron revestidas del intenso ambiente pre-electoral propio de los próximos comicios presidenciales. 

La Central Unica logró organizar un amplio programa de actividades, que incluyó una masiva romería al cementerio de Punta Arenas realizada en la mañana, y un acto multitudinario en el Teatro Municipal, además de los tradicionales mitines en Puerto Natales y Porvenir efectuados en las respectivas plazas de armas de dichas localidades.

El periódico local “La Prensa Austral” registraba en los siguientes términos los actos conmemorativos del Día de los Trabajadores: “CUT conmemoró Dia Internacional del Trabajo con concentración pública realizada en T. Municipal.  Con numerosa asistencia se llevó a efecto ayer la concentración pública organizada por el Consejo Directivo Provincial para conmemorar el Dia Internacional del Trabajo.  El acto se realizó en el Teatro Municipal y contó con la presencia de los Diputados  Carlos González y Hugo Robles; la Alcaldesa Nelda Panicucci, los regidores Luis Godoy y Evalterio Agüero; el dirigente de la Federación Ranquil, Juan Ponce y dirigentes del Consejo Provincial y de todas las organizaciones afiliadas a la Central Unica de Trabajadores.”   

Los oradores que intervinieron en este acto, también fueron registrados también por el periódico local: “Erwin Vargas por el Sindicato Profesional de Obreros de la Construcción, Ricardo Marcelli, en representación de la Federación de Trabajadores de la Salud; Isidoro Liendo por la Confederación de Trabajadores del Agro de la Provincia de Magallanes; José Ampuero, por la Federación Campesina 27 de Julio; Fernando Lepe Avila a nombre de la Asociación Provincial de Empleados Fiscales de Magallanes, Francisco Alarcón, secretario provincial de la CUT y Juan Ponce, que cerró la manifestación, por la Confederación Ranquil.” ( )

Después de concluida la manifestación, “...se dirigieron en romería al cementerio, para depositar una ofrenda floral en el mausoleo de la institución, en homenaje y recuerdo de los mártires de las diferentes luchas reivindicativas.  Luis Alvarez Navarro, en una expresiva intervención, se refirió a varios de aquellos que inmolaron sus vidas por defender los justos derechos de los trabajadores.  Finalmente, rindió un emotivo homenaje.  Luego, los manifestantes se retiraron silenciosamente del camposanto.”

El periódico local titulaba: “Solucionado el conflicto trabajadores de ENAP.” ( ).  En efecto, el 2 de mayo se anunciaba que se había firmado el Acta de Avenimiento entre la Directiva del Comando Unido de Trabajadores del Petróleo y el Interventor legal del conflicto, general Carlos Prats González, poniendo término a una huelga iniciada el 21 de abril.

Pero los conflictos continuaban, motivados por las demandas salariales, las cuales, a su vez, se originaban en la pérdida del poder adquisitivo de las remuneraciones debido a la inflación.  En los últimos días de mayo de 1970, se declaraban en huelga los funcionarios inspectores del Trabajo, en demando de un mejoramiento de sus remuneraciones, como lo describe la prensa local: “En huelga se encuentran desde ayer Inspectores del Trabajo.  Un movimiento huelguístico de carácter indefinido realizan los inspectores de la Inspección Provincial del Trabajo, cumpliendo instrucciones  de carácter nacional...las oficinas permanecen cerradas y hasta ayer un alto número de diligencias perrmanecían paralizadas como producto de este movimiento.” ( )

El paro de estos funcionarios recibió de inmediato la adhesión de la ANEF Provincial, organización que envió telegramas a distintas autoridades en Santiago en procura de una solución favorable a sus demandas.

 Durante la campaña presidencial, que se fue intensificando a partir del mes de mayo de 1970, numerosos dirigentes sindicales y gremiales fueron tomando posiciones a favor de algunas de las candidaturas en disputa, de manera que los líderes sindicales de orientación socialista, radical y comunista, trabajaron activamente en la campaña de Salvador Allende, mientras los dirigentes demócrata-cristianos participaban en forma intensa en la campaña de Radomiro Tomic en Magallanes.

 En los primeros días de junio, volvió a plantearse un conflicto entre los trabajadores mineros del carbón del sector Lynch y las empresas propietarias.  Informaba al respecto “La Prensa Austral” del 3 de junio: “Obreros mineros sector Lynch inician hoy paro de protesta por el no pago de reajustes. Un paro por 24 horas inician hoy los obreros del Sindicato de Mineros del sector Lynch, en señal de protesta en contra de los concesionarios de yacimientos, quienes no han dado cumplimiento a las decisiones del Fallo Arbitral.  El presidente del gremio, Juan Catelicán, manifestó a este diario, que los industriales no han hecho efectivas las cancelaciones contempladas en el fallo que emitió el árbitro...Ese documento otorgó un reajuste del 33 por ciento con efecto retroactivo desde el primero de enero y con pago al 31 de mayo en curso.  Como esto no ocurrió, el Sindicato acordó paralizar sus actividades desde las cero horas de hoy.  El movimiento afectará a 70 trabajadores que laboran en cuatro yacimientos del sector Lynch.” ( )

 Siempre a principios de junio, la Central Unica efectuaba una asamblea general en Punta Arenas, para determinar su participación en una Conferencia Nacional de dicho organismo en la que se discutirían un conjunto de demandas al Gobierno: “Dictación de una ley que entregue una bonificación compensatoria de las pérdidas ocasionadas por la inflación, para obreros, empleados y campesinos; luchar por detener el alza y congelación de los precios de los artículos y servicios; dictación de una ley de inamovilidad de los trabajadores en sus cargos; pago inmediato de los reajustes adecuados a pensionados del Servicio de Seguro Social y Fuerzas Armadas; exigir el cumplimiento de compromisos de la Operación Sitio, extendiéndolos a todas las familias sin casa; congelación de los préstamos habitacionales e intervención de las fábricas de materiales de construcción; destinación de recursos financieros y materiales para la creación de nuevas plazas de estudios a lo largo del país; apoyo a la Reforma Universitaria y habilitación de nuevos locales.” ( ).  La CUT a nivel nacional planeaba realizar un paro nacional en procura de estas demandas.

 Hay que observar que a inicios de la década de 1970, todavía el carbón era un combustible masivamente utilizado para la calefacción domiciliaria, por lo que su venta se incrementaba fuertemente en los meses de invierno; de ahí que un conflicto en los yacimientos carboníferos en esa estación del año, ejercía un fuerte impacto en los hogares de la provincia.

 A mediados de junio, la Central Unica protestó por las alzas de precios y algunos problemas que afectaban a las poblaciones más pobres de la ciudad: “Protesta CUT.  La Central Unica de Trabajadores, a través de una declaración protesta por no haberse solucionado oportunamente los diferentes problemas que afectan a los barrios populares principalmente.  Asimismo repudia la ola de alzas de los artículos de primera necesidad, que continuamente experimentan reajustes en sus precios de venta; la demora en los trabajos que se ejecutan en la población 18 de Septiembre, en donde varios sectores se hayan prácticamente aislados.  En la última reunión hubo acuerdo para solicitar a la Corporación de Magallanes, adquiera vehículos para transportar a los escolares, debido al pésimo servicio de la movilización colectiva de la ciudad.” ( )

 El 25 de julio, el Comando Unido de Trabajadores del Petróleo, cumplió 9 años de existencia.  Titulaba “La Prensa Austral” sobre esta fecha: Comando Unido cumple nueve años.  Trabajadores del Petróleo celebran hoy aniversario.  El Comando nacional de Trabajadores del Petróleo cumple hoy nueve años de existencia.  Está formado por la Unión de Obreros Petrolíferos y la Asociación de Empleados de ENAP.  El comando cobija en la actualidad a 4.100 trabajadores y surgió de la necesidad de aunar esfuerzos entre la gente que labora en las actividades del petróleo.”

 El gremio petrolífero, ya muy influyente dentro del mundo del trabajo en Magallanes, envió entonces un saludo a sus afiliados, el que expresaba en parte lo siguiente. “En este memorable día, los dirigentes queremos hacer llegar un fraternal saludo a todas las organizaciones gremiales de la provincia, a nuestro organismo máximo de trabajadores, CUT y en forma especial a todos nuestros compañeros y sus familiares, haciendo un llamado a los trabajadores en general, para mantenerse férreamente, tomando como base que la unidad es la única fuerza capaz de vencer todo tipo de barreras que puedan oponerse al logro de nuestros legítimos derechos.” ( )

 En julio también, los trabajadores de Correos y Telégrafos de Magallanes, respondiendo a un acuerdo nacional, paralizaron sus actividades, en demanda de mejoramiento de remuneraciones.  Al solucionarse el conflicto, se informó que: “el personal de Correos y Telégrafos se reintegró a sus labores, después de obtener del Gobierno un 25% de aumento sobre el sueldo base, más los quinquenios.  Se obtuvo también el nombramiento en la planta de 400 obreros, que trabajan a contrata.” ( )

 Otro sector de trabajadores que sentían lesionados sus intereses, eran los obreros chilenos que laboraban en el mineral de El Turbio en Argentina.  Una carta enviada por el dirigente obrero Abdón Hernández Villarroel, a nombre de una comisión de obreros al Intendente Mateo Martinic, hacía alusión a la situación de esos trabajadores: “Mas de dos mil obreros chilenos que actualmente nos ganamos el sustento trabajando en el mineral mencionado, nos hemos visto enfrentados en el último tiempo a un serio problema, derivado del alza excesiva y descontrolada de los valores de los pasajes entre Puerto Natales - Rio Turbio y viceversa. La inmensa mayoría de estos trabajadores tienen sus familiares en Natales y otros tienen vinculaciones directas e indirectas que los obligan a mantener contacto permanente con el pueblo mencionado.” ( )  Los pasajes habían sido alzados en un 54% y las autoridades se hicieron cargo de buscar una solución a esta situación.

 A principios de agosto, por su parte, se registra una nueva huelga de los trabajadores de Salud.  Titulaba sobre estos hechos “La Prensa Austral” del 5 de agosto: “85 por ciento del personal se plegó huelga Servisalud.  El 85 por ciento de los funcionarios del Servicio Nacional de Salud de Magallanes se plegó al movimiento huelguístico de 48 horas decretado por la directiva de FENATS, como protesta a la larga tramitación de las peticiones formuladas por estos trabajadores a la Dirección General y a las autoridades de Gobierno.  La huelga afecta el funcionamiento del Hospital Regional, Policlínica de 18 de Septiembre y Playa Norte, Hospital Miraflores, Pabellón Siquiátrico, Cementerio y Hospital de Puerto Natales...Los dirigentes de FENATS se mostraron complacidos por el éxito alcanzado en este movimiento, pues la mayor parte de los funcionarios acataron la orden, quedando en evidencia la unidad que existe en el gremio.” 

 El gremio de la Salud planteaba en aquel entonces, entre otras demandas, “...medicina socializada y centralizada; sistema único de atención médica a toda la población; financiamiento y democratización del Servicio Nacional de Salud...” ( ), aspectos que posteriormente se pondrían en aplicación al producirse el cambio de gobierno.

 El 10 de agosto, la CUT encabezó una concentración pública de los trabajadores de la Salud, para respaldar sus peticiones, mientras que el conflicto entró en una fase aguda de desarrollo el 18 de agosto, cuando “...treinta funcionarios del Servicio Nacional de Salud, se tomaron el local donde funcionan las oficinas administrativas y contabilidad de la XIV Zona de Salud.  El hecho se produjo a las 0.30 horas de la madrugada del martes y no se registraron incidentes de ninguna especie.”  El conflicto del gremio de la Salud cumplía 15 días.  Se anunciaba también de la amplitud alcanzada por el movimiento en la provincia: “mientras tanto, el paro es total en Natales y Porvenir. El funcionamiento de los centros asistenciales se realiza con personal de las Fuerzas Armadas y Cruz Roja y personal a contrata del Servicio Nacional de Salud.  Los dirigentes locales se mantienen en contacto permanente con los ejecutivos nacionales, para conocer de las gestiones que se hacen a nivel nacional con participación de la directiva de la Central Unica de Trabajadores.” ( )

 Finalmente, después de 23 días, el periódico “La Prensa Austral” del 28 de agosto informaba que los trabajadores de la Salud regresaban a sus labores en Magallanes, no sin antes lograr la firma de actas escritas, para la adecuada entrega en forma de los establecimientos que se encontraban con guardia militar, así también que para garantizar la entrega de los locales tomados por los huelguistas: “El reintegro a las labores se inició minutos antes de las 12 horas de ayer, debido a que los trabajadores se negaron a hacerlo antes por estar el edificio del Hospital Regional con guardia militar por sus diferentes puntos de acceso. Los huelguistas pidieron al Director Zonal subrogante, Raul Bayer, el retiro de este personal armado con fusiles automáticos, ya que no era necesario mantenerlo, al haberse solucionado el conflicto.” ( )

Por aquellos días, la mujer trabajadora y en particular, las empleadas y funcionarias de la Empresa Nacional del Petróleo, daban forma a una nueva manifestación organizada de sus inquietudes y deseos de colaborar.  Se daba forma al “Centro Femenino Social y Cultural”, organización anexa a la Unión de Obreros Petrolíferos: “...sus fines específicos son los de cooperar a toda labor social y benéfica de carácter general y en aquellas que tienen relación con la familia enapina.” ( )

A mediados de agosto, los empleados de la Empresa Portuaria de Chile, respondiendo a una demanda nacional formulada por los tripulantes de naves, declaraban una huelga de tres días que afectó a 43 empleados en toda la zona de Magallanes, dificultando la atención portuaria de naves.

A fines de agosto, a su vez, los trabajadores municipales realizaban gestiones a fin de obtener el beneficio de la asignación de zona, una demanda que interesaba a todos los funcionarios públicos y semi-fiscales.  Mencionaba a este respecto “La Prensa Austral” del 30 de agosto: “Gestionan la restitución de la gratificación de zona para gremio obreros municipales. El Presidente provincial de la Unión de Obreros Municipales, Edmundo Cárcamo, se encuentra en Santiago realizando gestiones ante esferas de Gobierno para lograr se restablezca la asignación de zona para el gremio.  A raíz de un dictamen de la Superintendencia de Seguridad Social, este beneficio fue suspendido a contar del 1° de junio, hecho que causó indignación y perjuicios económicos al gremio.  La Unión de Obreros Municipales impone sobre el monto de la asignación desde el año 1953 y no contar con ese beneficio significa un recio impacto económico, pues sus rentas quedan disminuidas en un sesenta por ciento.” ( )  

 Otro sector de trabajadores que avanzaba en su organización eran los obreros zapateros, un sector artesanal que hasta ese instante no estaba constituido sindicalmente. A fines de agosto, según “La Prensa Austral”, se informaba que el directorio de estos trabajadores, integrado por los nuevos dirigentes Jacinto Teneb, J. Ulloa, Juan Barrientos, Antonio Ampuero y M. Ayán, había logrado la constitución del gremio: “El Sindicato ha convocado a una reunión para hoy a las 10 horas en el local de la Federación Campesina 27 de Julio, Valdivia 471.  En esta oportunidad la directiva informará de las diligencias realizadas en la Inspección del Trabajo como también de sus resultados.  A esta reunión deben asistir todos los socios ya que se considerarán  además, otras materias de índole gremial. ( )

 La prensa local publicaba en los meses de julio y agosto, diversas listas de adhesiones a los candidatos, en las que figuraban también numerosos dirigentes sindicales.  Fue en esta campaña presidencial, donde la participación directa y activa de numerosos dirigentes sociales y sindicales, se hizo más evidente, junto a los líderes políticos locales. 

Cabe subrayar el hecho que la dirigencia sindical, agrupada mayoritariamente en la Central Unica de Trabajadores se encontraba directamente comprometida en la acción social y en el intenso trabajo político y electoral de sus respectivos partidos: muchos de ellos, como los regidores José Evalterio Agüero (de la Unión Socialista Popular), Hernán Alvarez o Pedro Calixto Mansilla (del Partido Socialista) o Luis Godoy Gómez (del Partido Comunista) eran al mismo tiempo dirigentes gremiales o sindicales y dirigentes de larga trayectoria en sus respectivos partidos. ( )

La campaña presidencial se caracterizó en general por el mutuo respeto de dirigentes y adherentes, con actos públicos efectuados en el teatro Municipal y Gimnasio Cubierto de Punta Arenas o en recintos similares en Natales y Porvenir, a los que asistían masivamente los trabajadores y sus familias.

Los resultados nacionales de la elección presidencial, sobre la base de un electorado total de 2.962.743 ciudadanos, fueron:

R. Tomic:     824.849    27.3%
J. Alessandri:            1.036.278    34.9%
S. Allende:  1.075.616    36.3%

Por su parte, los resultados de las elecciones presidenciales en Magallanes fueron los siguientes.

 

Elecciones presidenciales
 de 1970 en Magallanes

 

 Los resultados en las elecciones presidenciales en Magallanes, se correspondieron con una tendencia que favoreció al candidato Salvador Allende, que a su vez, obedecía a una tradición de preferencia mayoritaria a favor de los líderes socialistas y de izquierda, que se manifestaba desde la década de los años cincuenta en la región austral.

 En efecto, el triunfo de Salvador Allende en Magallanes, en particular, era la expresión de una tradición socialista y de izquierda, que provenía desde los años cuarenta y cincuenta, en que líderes como Alfredo Hernández, Ernesto Guajardo y Carlos González llegaron a la Cámara de Diputados, o cuando las mayorías dieron la Alcaldía de Punta Arenas a Manuel Ibáñez Pérez, Nelda Panicucci y Carlos González Yaksic y a Abel Paillamán y Octavio Castro en Puerto Natales.

 Al momento de la elección presidencial, como se ha visto, Salvador Allende era Senador por Magallanes, habiendo sido elegido con una alta votación en 1969.

 Los resultados finales fueron los siguientes:

Magallanes.
R. Tomic:   3.453
J. Alessandri:             2.464
S. Allende:  6.505

Ultima Esperanza.
R. Tomic:  1.398
J. Alessandri:  1.359
S. Allende:  2.799

Tierra del Fuego.
R. Tomic:     487
J. Alessandri:     583
S. Allende:  1.078


 
 Culminado el acto eleccionario al final de la tarde del 4 de septiembre, miles de magallánicos salieron a celebrar el triunfo de la Unidad Popular, y en particular, los dirigentes de la Central Unica formaron parte de dichas celebraciones.

 Resultaba evidente en las cifras, que en los tres departamentos de la provincia, la candidatura presidencial de Salvador Allende triunfó holgadamente frente a sus competidores más cercanos, destacándose los resultados de Ultima Esperanza y Tierra del Fuego, sobre la base de una importante votación campesina, un tradicional sector de influencia socialista en Magallanes.

 La dirección provincial de la Central Unica de Trabajadores en Magallanes publicó una declaración el 5 de septiembre, en la que elogió el triunfo presidencial, al que calificó “...de los trabajadores y del pueblo”.

 

El contexto histórico
del triunfo de la Unidad Popular
en Chile

 

El triunfo electoral de la Unidad Popular en 1970 encontraba sus raíces en prolongados procesos sociales, políticos y económicos de antigua data en la historia nacional.

Desde un punto de vista histórico, un primer elemento de comprensión es que la sociedad chilena había sido una sociedad socialmente fracturada desde su origen: surgió de la invasión y de la conquista española.

En segundo lugar, la conquista da lugar a un rígido orden social, que define clara y rigurosamente la posición de ricos y pobres, blancos, indios y mestizos; en tercer lugar, el proceso de independencia no modificó substantivamente el orden económico y social y dio lugar a un orden político definidamente autoritario (el régimen portaliano, el del peso de la noche, de la autoridad obedecida, etc.).

De este modo, tanto en la etapa colonial como en gran parte del primer siglo de la República, el pueblo estuvo fuera de la política y no participaba de ella, al menos en un sentido formal o dentro del sistema político

Esto no quiere decir, sin embargo, que el pueblo no desarrollara “acciones colectivas” que lo fueran constituyendo en “sujeto colectivo”. Por ejemplo, importantes segmentos del pueblo campesino emigraron del campo a la ciudad en la segunda mitad del siglo XIX: los peones necesitaron “echarse al camino” para “probar suerte”, buscando dejar atrás la tradicional estructura agraria que les impedía desarrollarse como campesinos. En este proceso de “descampesinización”, unos devinieron en pirquineros, otros en artesanos, otros en comerciantes ambulantes y otros en vagabundos o bandoleros. Un rico y dinámico proceso identitario se puso en movimiento y la élite en el poder fue evolucionando del “miedo al indio”, propio de la primera etapa colonial, al “miedo a los pobres”, que ya se había hecho manifiesto a mediados del siglo XVIII, cuando se crearon los primeros cuerpos de policía en la ciudad de Santiago.

             Pero junto a los procesos sociales de cambio que tenían en su base la permanente búsqueda de la sobrevivencia del pueblo, ya en 1850 se desarrolló la primera experiencia de organización sociopolítica del pueblo a través de la Sociedad de la Igualdad, experiencia democratizadora de corta vida por obra y gracia del estado de sitio y la represión del ministro Antonio Varas.

Gran parte de la segunda mitad del siglo XIX fue de ensayos organizativos, muchos de ellos con gran autonomía del Estado, hasta que, en los inicios del siglo XX estalló la “cuestión social”: por una parte se hicieron cada vez más visibles e insoportables las deterioradas condiciones de vida de la mayoría del pueblo y por otra, emergió con inusitada fuerza y extensión la protesta social. Un ciclo de huelgas y motines abrió el siglo XX chileno, desde la huelga portuaria de Valparaíso, en 1903, hasta la movilización obrera a lo largo y ancho de la pampa salitrera, que culminó en la masacre de la escuela Santa María de Iquique, en 1907 y con la formación de las grandes organizaciones obreras.

Como se ha visto, también en Magallanes surgieron organizaciones obreras ya desde la experiencia de la Unión Obrera en 1896 y posteriormente a principios del siglo XX, con las primeras sociedades obreras de resistencia y la Federación Obrera.

Así se inició el siglo XX, con la entrada en la escena política del movimiento popular chileno. Desde un punto de vista social, en cierto modo, un siglo XX corto, que corre desde 1903 a 1973, desde la huelga portuaria de Valparaíso hasta el golpe de Estado. En estos 70 años el movimiento popular se fue nutriendo y ensanchando con diversos movimientos sectoriales: el obrero, el campesino, el de los estudiantes, el de los profesores, los empleados públicos y más tarde, los pobladores, las mujeres en sus diversas vertientes, los jóvenes, los cristianos, etc.

En los primeros setenta años del siglo XX diversas coyunturas sociales y políticas marcaron la tendencia principal de evolución del movimiento popular y obrero: en los años veinte, desde las marchas del hambre articuladas por la FOCH hasta la primera Asamblea Constituyente de Obreros e Intelectuales, de 1925; en los años treinta, desde las huelgas ferroviarias de 1935 y 1936 hasta la constitución del Frente Popular; en los años cuarenta, desde el reconocimiento e integración de la Izquierda al sistema político hasta la represión de los mineros del carbón y la ley maldita; en los años cincuenta, desde la fundación de la CUT, pasando por la toma de La Victoria hasta la casi elección de Salvador Allende en 1958; en los años sesenta, desde las huelgas de la educación, la salud, las tomas de fundos y sitios hasta el triunfo de Salvador Allende y de la Unidad Popular.

Como se ha visto, en 1968 la Central Unica de Trabajadores (CUT) había convocado a una huelga nacional en contra de un proyecto de ley que limitaba el “derecho a huelga”. El espíritu combativo de miles de trabajadores se acrecentaba: en 1969 se realizaron 1.939 huelgas, que aumentaron a 5.295 en 1970. Los campesinos, a partir de un aumento de su organización sindical, incrementaron también sus movilizaciones, exigiendo el cumplimiento de la “Reforma Agraria” aprobada en 1967. Los estudiantes universitarios, coincidiendo con las grandes manifestaciones estudiantiles en Europa y Estados Unidos y liderados principalmente por los distintos partidos y movimientos de izquierda, ocupaban las universidades en un intento por democratizarlas. En este contexto de profundo ascenso de la movilización popular, nació la alianza política y electoral denominada Unidad Popular, compuesta por el Partido Comunista (PC), Partido Socialista (PS), Partido Radical (PR), Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU), Acción Popular Independiente (API) y Partido Social Demócrata (PSD).

 Los vínculos entre la Unidad Popular, como conglomerado político y la Central Unica de Trabajadores, eran amplios y profundos: numerosos dirigentes sindicales de dichos partidos, formaban parte de las federaciones gremiales y de la propia Central y constituían la elite directiva de la UP.  En Magallanes la mayoría de la dirigencia sindical de la Central Unica, era al mismo tiempo integrante de los principales partidos de la coalición política de la Unidad Popular, de manera que los líderes sindicales, respaldados con la fuerte representatividad y legimitidad social que los sustentaba, ejercían una gran influencia en el seno de la alianza política.

El Programa Básico de la Unidad Popular, que se aprobó en diciembre de 1969, recogía políticamente las principales demandas sociales, políticas y económicas de la CUT. Entre sus objetivos principales se inscribía el antiimperialismo y la lucha contra la burguesía monopolista nacional, la democratización, integrar a las Fuerzas Armadas (FF.AA.) en el desarrollo nacional y la creación de una nueva institucionalidad política y jurídica. La Unidad Popular quería transformar el sistema y el carácter del Estado para, finalmente, sustituir el modelo de desarrollo capitalista, superando el capitalismo dependiente. El economista Hugo Fazio señalaba al respecto: “el gobierno encabezado por Salvador Allende constituye el mayor esfuerzo por resolver las grandes contradicciones generadas en la sociedad chilena por la presencia dominante del capital extranjero y los grandes intereses económicos internos, posibilitando una participación activa de las mayorías nacionales. Constituye el proceso del siglo XX más importante de transformaciones progresivas en el país”. Reformas que eran consideradas indispensables para afianzar futuras transformaciones revolucionarias. La efervescencia popular se encontraba en su apogeo, en plena campaña se produjo el primer Paro General Campesino de la historia de Chile y, a menos de dos meses de las elecciones, la CUT convocó otra huelga nacional. A pesar del amplio movimiento popular, la UP alcanzó un 36,2%, mientras el FRAP, en 1964 había obtenido un 38,6%.

Los antecedentes inmediatos del triunfo de la Unidad Popular se remontan a la época del Frente Popular. En efecto, en 1934 el Partido Socialista (PS) llamaba a formar un Frente Nacional de Defensa contra el Fascismo, mientras el Partido Comunista propiciaba la creación de un “frente unido de proletarios y campesinos contra el fascismo”. A fines de 1935 el Congreso de la Komintern aprobó oficialmente la política del Frente Popular: impulsar una alianza con la pequeña burguesía y la burguesía nacional. El triunfo del Frente Popular en Chile, como en otras democracias del mundo, fue el resultado de un proceso de ascenso del movimiento obrero y de toma de consciencia de las llamadas capas medias. El movimiento obrero chileno, fuertemente golpeado por la ‘Ley Maldita’ se recuperó prontamente.

Es importante subrayar además, que –como se ha apreciado en los decenios anteriores de este relato- la figura de Salvador Allende se encontraba profundamente arraigada en la tradición política de izquierda en Magallanes.  Salvador Allende fue elegido dos veces Senador por Magallanes y su presencia en las estancias y ciudades de la región austral se remontaba a fines de la década de 1940 y principios de los ’50 cuando presentó su primera candidatura presidencial. 

La elevada votación de Salvador Allende en las elecciones de 1958, fue el reflejo de un proceso de politización de obreros y campesinos. La unificación de los grupos socialistas permitió incorporar a capas medias y nuevos sectores del proletariado fabril urbano. El Partido Comunista (PC), en pleno período de reestructuración luego de salir de la ilegalidad a que lo sometió el gobierno de González Videla y de Ibañez, recuperó rápidamente sus posiciones en el movimiento sindical. A su vez, el triunfo de la Revolución Cubana (1960) ejerció una influencia decisiva en la reanimación política y sindical del movimiento obrero, abriendo una etapa de expansión de las luchas sindicales y de la convocatoria e influencia de los partidos de izquierda en toda América Latina.

La Revolución Cubana fue un importante antecedente para amplios sectores populares y grupos políticos, aunque la “vía chilena al socialismo” fue definida, en más de una oportunidad, por el propio Salvador Allende: “Chile es hoy la primera nación de la tierra llamada a conformar el segundo modelo de transición a la sociedad socialista”. La disputa entre “reformismo” y “revolución” se mantuvo y, en importante medida, el impasse nunca se resolvió. Para el historiador Gabriel Salazar, “la Unidad Popular es el colofón de un proceso más largo, de una seguidilla de fracasos de una clase política que creyó que la Ley Constitucional de 1925, que era liberal, permitiría hacer una revolución desarrollista, populista, sin violar la ley”.

La Unidad Popular quería mejorar la distribución del ingreso, reducir la dependencia del exterior, diversificar las exportaciones, reducir la dependencia de los créditos externos. Era un Chile democrático, con un parlamento que funcionaba, en donde estaban representados todos los sectores políticos, con un poder judicial, con independencia de lo parlamentario y del ejecutivo; con medios de comunicación notablemente más pluralistas. Un país con bastantes formalidades, más sistémico, con menos corrupción, con más componentes de participación; con todos los defectos característicos del subdesarrollo. Un país con una Reforma Agraria en marcha, y un rasgo muy determinante: tres tercios políticos.

En cada una de estas coyunturas lo que estuvo en juego fueron demandas de justicia social y de democratización política, horizonte ya previsto por Recabarren y sus cercanos en 1912, cuando afirmaron que no bastaba la democracia política, sino que se requería de la democracia social y económica para hacer posible el socialismo y la “felicidad del pueblo”.

Para luchar en esta perspectiva fundaron el Partido Obrero Socialista. En las diversas coyunturas de movilización popular que recorren el siglo XX se ensayaron diversas estrategias, en que convivían formas de organización y de lucha que ponían el acento en la reivindicación al Estado así como en la autonomía de los movimientos y sus capacidades de producir cambios con o sin el Estado. Esta tensión, entre la autonomía del movimiento y su dependencia del Estado y del sistema de partidos, que recorre la historia del movimiento popular, se hizo presente muchas veces y alcanzó un punto crítico durante la Unidad Popular.

En síntesis, el triunfo de la Unidad Popular, recogía las experiencias del Frente del Pueblo y del Frente de Acción Popular, y de las grandes organizaciones obreras como la FOCH, la CTCH y la CUT, elevando sus demandas al plano político e institucional.

 La elección presidencial del 4 de septiembre de 1970, significó sin duda un hecho político de envergadura en la historia del trabajo y de los trabajadores en Magallanes. 

 El 6 de septiembre, la Central Unica de Trabajadores, en nombre de las 45 federaciones sindicales afiliadas, anunció en Santiago mediante una declaración pública, “...el respaldo de los trabajadores a Allende...”, y la realización en todas las provincias del país de asambleas sindicales ampliadas con el fin de adoptar medidas “...de respaldo y defensa de la Unidad Popular”. Ya desde el día siguiente del triunfo de Allende, habían comenzado diversas maniobras y tentativas –desde el interior de Chile y desde Estados Unidos- dirigidas a frenar o impedir que el Presidente Electo asumiera sus funciones.

Así de este modo, la Central Unica de Trabajadores a nivel nacional unía políticamente el desarrollo y el destino del Gobierno de la Unidad Popular a la entidad más representativa de los trabajadores de Chile.

 

Diagnóstico
y programa de gobierno  (1970-1971)


 ¿Existía una visión programática de conjunto en Magallanes sobre el desarrollo de la región, entre las nuevas autoridades de gobierno? 

Siendo escasas las referencias documentales existentes sobre este tópico, aquí interesa subrayar que muchas de las líneas de acción decididas entre septiembre de 1970 y los primeros meses de 1971, respondían o intentaban responder a las demandas y reivindicaciones largamente protagonizadas por la Central Unica de Trabajadores y por los dos principales partidos del conglomerado del nuevo gobierno.

En síntesis, la política de gobierno de la Unidad Popular para Magallanes tenía un fuerte componente voluntarista de industrialización, proceso en el que el Estado debía ser el actor central, planificador y articulador.

Ello resultaba evidente en el Plan Anual 1971 de la Oficina de Planificación ODEPLAN, que señalaba para Magallanes los siguientes objetivos.

“Región IX: Magallanes.

Un objetivo esencial del Plan para Magallanes, es profundizar la Reforma Agraria y organizar las haciendas estatales; al respecto interesa destacar que el plan de expropiación significa más de 500.000 has. en su mayoría pertenecientes a sociedades anónimas y que será complementada con la importación de 5.000 vientres y 200 toros finos; la ampliación de empastadas artificiales en 2.000 has. en Tierra del Fuego y trabajos de cercado con una inversión total de 260.000 escudos.

Un segundo objetivo importante que se persigue es solucionar el problema del transporte intra e inter-regional.  Al respecto la creación de la línea Austral, subsidiaria de LAN ya mencionada atenderá la zona desde Llanquihue al sur; la ampliación y refuerzo de la pista del aeropuerto Presidente Ibañez, puerto Porvenir y otros.  Se propone la adquisición de un moderno barco de cabotaje entre Punta Arenas y Puerto Montt y la dotación de 8 embarcaciones menores para la zona del litoral austral.

En cuanto al transporte vial, se incluye la pavimentación de 58 kms. de la ruta Punta Arenas – Puerto Natales.

El Plan Anual persigue también romper los actuales canales monopólicos de comercialización e iniciar una solución definitiva al problema de abastecimientos que sufre Magallanes.

Con tal motivo se plantea la creación de una central de abastecimientos de materias primas industrialeds, una central de comercialización de productos industriales para el pequeño y mediano productor y la apertura de un poder comprador estatal para la zona.  Asimismo se ha programado la instalación de 27 invernaderos con el objeto de abastecer la zona de productos hortícolas a precios relativamente bajos.

Otro objetivo importante consiste en incrementar la base económica regional.  Esta iniciativa cuyos frutos son de más largo plazo pretende 6 estudios principales:

- el levantamiento aerofotogramétrico;
- la prospección minera para determinar posibles existencias de cobre, caliza, petróleo, etc.
- inventario forestal;
- estudio de factibilidad del complejo industrial derivado del gas natural;
- prospección pesquera a fin de tasar las potencialidades del recurso; y
- terminación de estudios de factibilidad de planta de cemento.

A fin de solucionar los problemas de orden social, el Plan incluye también dos programas básicos:

- vivienda: contempla una inversión de 86 millones de escudos, que significan la construcción y terminación de 1.400 viviendas;

- obras sanitarias representa la terminación del embalse Lynch, la dotación de una planta de filtros para Punta Arenas y obras de alcantarillado y agua potable para Porvenir, Natales y Punta Arenas.”  ( )

Los programas y políticas de los distintos servicios públicos, tendieron a ajustarse a estos lineamientos generales de política, aun en medio de las coyunturas críticas que debió enfrentar la economía regional y nacional.

 


 El 8 de septiembre, al término de una entrevista formal del Presidente Electo Salvador Allende con el Presidente Eduardo Frei, el líder de la Unidad Popular hace un llamado a los obreros y trabajadores para que llegado el caso, defiendan la victoria obtenida.

 El 11 de septiembre, mientras se denunciaba un complot para asesinar al Presidente Allende y en medio de una oleada de rumores, la Central Unica anunciaba una huelga general en caso que sea bloqueada la elección del candidato de la Unidad Popular, al mismo tiempo que la organización sindical entregaba al Ministro de Hacienda, Andrés Zaldívar, una nómina de 35 empresas en las que los trabajadores habían acordado efectuar una paralización de faenas.

Las presiones y maniobras para generar un clima de ingobernabilidad institucional realizadas por la derecha política y económica, llegaron por esos días incluso al campo sindical, donde los trabajadores de la compañía cuprífera Anaconda, que gestionaba el mineral de Chuquicamata declararon una huelga el 1° de octubre, que se prolongó por 22 días, no obstante los llamados del Presidente Electo Salvador Allende para que depongan la paralización.

 El 22 de octubre, a raíz del atentado y asesinato del Comandante en Jefe del Ejército René Schneider, por parte de un comando de ultraderecha, el país es declarado en estado de emergencia, mientras la Central Unica emitió una declaración alertando a todos los trabajadores, repudiendo el crimen y reiterando su propósito de convocar a un paro nacional en caso que se intente bloquear la elección de Salvador Allende por el Congreso Pleno.

 A partir del 2 de noviembre, la Central Unica en Santiago se encargó del recibimiento de numerosas delegaciones sindicales internacionales invitadas a los actos de transmisión del mando presidencial.

 El triunfo electoral de la Unidad Popular, significó en el resto del país y en Magallanes un período intenso de negociaciones y tratativas, relativas a la toma de posesión del Gobierno.  A fines de octubre se conoció el nombre del nuevo Intendente Provincial, el antiguo dirigente socialista Zvonimir Gezan, decisión que fue percibida con satisfacción por la dirigencia sindical de la CUT.

A partir del triunfo de Salvador Allende en septiembre y de su asunción al poder el 4 de noviembre de 1970, numerosos dirigentes sindicales obreros y de empleados, así como de profesionales y técnicos, fueron llamados a asumir cargos en la Administración Pública y en el Gobierno provincial, tanto por confianza política como en cuanto parte del proceso de participación de los trabajadores en la administración de las empresas públicas. 

Tal fue el caso del dirigente obrero magallánico y enapino José Cárcamo Barría, quién fue nombrado representante del Presidente de la República en el Directorio de la Empresa Nacional del Petróleo.

 


El diagnostico efectuado
 en el Programa Básico
de la Unidad Popular

 

 El Gobierno de la Unidad Popular, orientó su accionar a partir de un diagnóstico altamente crítico de la situación de la economía y de los trabajadores, diagnóstico que aparece expresado en los siguientes términos en el Programa Básico de la Unidad Popular:

“Chile vive una crisis profunda que se manifiesta en el estancamiento económico y social, en la pobreza generalizada y en las postergaciones de todo orden que sufren los obreros, campesinos y demás capas explotadas, así como en las crecientes dificultades que enfrentan empleados, profesionales, empresarios pequeños y medianos y en las mínimas oportunidades de que disponen la mujer y la juventud.

Los problemas en Chile se pueden resolver. Nuestro país cuenta con grandes riquezas como el cobre y otros minerales, un gran potencial hidroeléctrico, vastas extensiones de bosques, un largo litoral rico en especies marinas, una superficie agrícola más que suficiente, etc.; cuenta, además, con la voluntad de trabajo y progreso de los chilenos, junto con su capacidad técnica y profesional. ¿Qué es entonces lo qué ha fallado?

Lo que ha fracasado en Chile es un sistema que no corresponde a las necesidades de nuestro tiempo. Chile es un país capitalista, dependiente del imperialismo, dominado por sectores de la burguesía estructuralmente ligados al capital extranjero, que no pueden resolver los problemas fundamentales del país, los que se derivan precisamente de sus privilegios de clase a los que jamás renunciarán voluntariamente.

Más aún, como consecuencia misma del desarrollo del capitalismo mundial, la entrega de la burguesía monopolista nacional al imperialismo aumenta progresivamente, se acentúa cada vez más en su dependencia su papel de socio menor del capital extranjero.

Para la gran mayoría, en cambio, vender a diario su esfuerzo, su inteligencia y su trabajo es un pésimo negocio, y decidir sobre su propio destino es un derecho del cual, en gran medida, aún están privados.

En Chile las recetas reformistas y desarrollistas que impulsó la Alianza para el Progreso e hizo suyas el gobierno de Frei no han logrado alterar nada importante. En lo fundamental ha sido un nuevo gobierno de la burguesía al servicio del capitalismo nacional y extranjero, cuyos débiles intentos de cambio social naufragaron sin pena ni gloria entre el estancamiento económico, la carestía y la represión violenta contra el pueblo. Con esto se ha demostrado, una vez más, que el reformismo es incapaz de resolver los problemas del pueblo.   El desarrollo del capitalismo monopolista niega la ampliación de la democracia y exacerba la violencia antipopular.

El aumento del nivel de lucha del pueblo, a medida que fracasa el reformismo, endurece la posición de los sectores más reaccionarios de las clases dominantes que, en último término, no tienen otro recurso que la fuerza.  Las formas brutales de la violencia del Estado actual, tales como las acciones del Grupo Móvil, el apaleo de campesinos y estudiantes, las matanzas de pobladores y mineros, son inseparables de otras no menos brutales que afectan a todos los chilenos.

Porque violencia es que junto a quienes poseen viviendas de lujo, una parte importante de la población habite en viviendas insalubres y otros no dispongan siquiera de un sitio; violencia es que mientras algunos botan la comida, otros no tengan cómo alimentarse.  La explotación imperialista de las economías atrasadas se efectúa de muchas maneras: a través de las inversiones en la minería (cobre, hierro, etc.), y en la actividad industrial, bancaria y comercial mediante el control tecnológico que nos obliga a pagar altísimas sumas en equipos, licencias y patentes, de los préstamos norteamericanos en condiciones usurarias que nos imponen gastar en Estados Unidos y con la obligación adicional de transportar en barcos norteamericanos los productos comprados, etc.

Para muestra un solo dato. Desde 1952 hasta hoy, los norteamericanos invirtieron en América latina 7 mil 473 millones de dólares y se llevaron 16 mil millones de dólares.  De Chile el imperialismo ha arrancado cuantiosos recursos equivalentes al doble del capital instalado en nuestro país, formado a lo largo de toda su historia.

Los monopolios norteamericanos, con la complicidad de los gobiernos burgueses, han logrado apoderarse de casi todo nuestro cobre, hierro y salitre.  Controlan el comercio exterior y dictan la política económica por intermedio del Fondo Monetario Internacional y otros organismos. Dominan importantes ramas industriales y de servicios; gozan de estatutos de privilegio, mientras imponen la devaluación monetaria, la reducción de salarios y sueldos y distorsionan la actividad agrícola por la vía de los excedentes agropecuarios.  Intervienen también en la educación, la cultura y los medios de comunicaci6n. Valiéndose de convenios militares y políticos tratan de penetrar las FF. AA.

Las clases dominantes, cómplices de esta situación e incapaces de valerse por ellas mismas, han intensificado en los últimos diez años el endeudamiento de Chile con el extranjero. Dijeron que los préstamos y compromisos con los banqueros internacionales podrían producir un mayor desarrollo económico. Pero lo único que lograron es que hoy día Chile tenga el récord de ser uno de los países más endeudados de la tierra en proporción a sus habitantes.

En Chile se gobierna y se legisla a favor de unos pocos, de los grandes capitalistas y sus secuaces, de las compañías que dominan nuestra economía, de los latifundistas cuyo poder permanece casi intacto.

A los dueños del capital les interesa ganar siempre más dinero y no satisfacer las necesidades del pueblo chileno. Si producir e importar automóviles de alto precio, por ejemplo, es un buen negocio se desvían hacia ese rubro valiosos recursos de nuestra economía, sin tener en cuenta que sólo un porcentaje ínfimo de chilenos están en condiciones de adquirirlos y que hay necesidades mucho más urgentes que atender; desde luego, en este mismo rubro, la de mejorar la locomoción colectiva, dotar de maquinaria a la agricultura, etc.

E1 grupo de empresarios que controla la economía, la prensa y otros medios de comunicación; el sistema público, y que amenaza al Estado cuando éste insinúa intervenir o se niega a favorecerlos, les cuesta muy caro a todos los chilenos.   Para que ellos se dignen seguir trabajando, pues sólo ellos pueden darse el lujo de poder trabajar o no, es preciso:

No darles toda clase de ayuda. Los grandes empresarios estrujan al Estado bajo la amenaza que no habrá inversión privada si las ayudas y garantías que piden no se les otorgan; no permitirles producir lo que ellos quieran con el dinero de todos los chilenos, en lugar de elaborar lo que necesita la gran mayoría del país; no dejarlos llevarse las ganancias que obtienen a sus cuentas bancarias en el extranjero, no dejarlos despedir obreros si éstos piden mejores salarios; no permitirles manipular la distribución de alimentos, acapararlos para provocar escasez y de esta manera subir los precios a fin de continuar enriqueciéndose a costa del pueblo. Mientras tanto, buena parte de los que efectivamente producen experimentan una difícil situación:

Medio millón de familias carecen de viviendas y otras tantas o más viven en pésimas condiciones en cuanto a alcantarillado, agua potable, luz, salubridad. Las necesidades de la población en materia de educación y salud son insuficientemente atendidas.

Más de la mitad de los trabajadores chilenos reciben remuneraciones insuficientes para cubrir sus necesidades vitales mínimas. La desocupación y el trabajo inestable se sufre en cada familia. Para innumerables jóvenes la posibilidad de empleo se presenta muy difícil e incierta.

El capital imperialista y un grupo de privilegiados que no pasa del 10 % de la población, acaparan la mitad de la renta nacional. Esto significa que de cada cien escudos que los chilenos producen, 50 van a parar a los bolsillos de 10 oligarcas y los otros 50 deben repartirse entre 90 chilenos, del pueblo y de la clase media.

El alza del costo de la vida es un infierno en los hogares del pueblo y, en especial, para la dueña de casa. En los últimos 10 años, según datos oficiales, el costo de la vida ha subido casi en un mil por ciento.

Esto significa que todos los días se les roba una parte de su salario o de su sueldo a los chilenos que viven de su trabajo. Igual como les ocurre a los jubilados y pensionados, al trabajador independiente, al artesano, al pequeño productor, cuyas exiguas rentas son recortadas a diario por la inflación.

Alessandri y Frei aseguraron que pondrían término a la inflación. Los resultados están a la vista. Los hechos demuestran que la inflación en Chile obedece a causas de fondo relacionadas con la estructura capitalista de nuestra sociedad y no con las alzas de remuneraciones corno han pretendido hacer creer los sucesivos gobiernos para justificar la mantención del sistema y recortar los ingresos de los trabajadores. El gran capitalista, en cambio, se defiende de la inflación y más aún se beneficia con ella. Sus propiedades y capitales se valorizan, sus contratas de construcción con el Fisco se reajustan, y los precios de sus productos suben llevando siempre la delantera a las alzas de remuneraciones.

Un alto número de chilenos están mal alimentados. Según estadísticas oficiales, el 50 % de los menores de 15 años de edad están desnutridos. La desnutrición afecta su crecimiento y limita su capacidad de aprender, de instruirse.

Esto demuestra que la economía en general y el sistema agrícola en particular, son incapaces de alimentar a los chilenos, pese a que Chile podría sustentar ahora mismo una población de 30 millones de personas, el triple de la población actual.  Por el contrario, debemos importar cada año centenares de miles de dólares en alimentos de origen agropecuario.

El latifundio es el gran culpable de los problemas alimentarios de todos los chilenos y responsable de la situación de atraso y miseria que caracteriza al campo chileno. Los índices de mortalidad infantil y adulta, de analfabetismo, de falta de viviendas, de insalubridad son, en las zonas rurales, marcadamente superiores a las de las ciudades. Estos problemas no los ha resuelto la insuficiente Reforma Agraria del gobierno demócratacristiano.   Sólo la lucha del campesinado con el apoyo de todo el pueblo puede resolverlos. El actual desarrollo de sus combates por la tierra y la liquidación del latifundio abre nuevas perspectivas al movimiento popular chileno.

El crecimiento de nuestra economía es mínimo. En los últimos lustros hemos crecido, en promedio, apenas a razón de un 2 % anual por persona; y desde 1967 no hemos crecido, más bien hemos retrocedido, según las cifras del propio Gobierno (ODEPLAN). Esto quiere decir que en 1966 cada chileno tenía una mayor cantidad de bienes de la que tiene hoy. Ello explica que la mayoría esté disconforme y busque una alternativa para nuestro país.

La única alternativa verdaderamente popular y, por lo tanto, la tarea fundamental que el Gobierno del Pueblo tiene ante sí, es terminar con el dominio de los imperialistas, de los monopolios, de la oligarquía terrateniente e iniciar la construcción del socialismo en Chile.”

A su vez, el capítulo social del Programa Básico, proponía lo siguiente:

“Puntos básicos de esta acción de gobierno serán:

a) Definición de una política de remuneraciones, procediendo a crear de inmediato los organismos que con participación de los trabajadores, determinarán cifras que efectivamente constituyan sueldos vitales y salarios mínimos en las diversas zonas del país.

 Mientras subsista la inflación se procederá a establecer por ley reajustes automáticos, de acuerdo con el alza del costo de la vida. Se procederá en un plazo que será definido técnicamente, a establecer un sistema de sueldos y salarios mínimos de niveles iguales para trabajos iguales, cualquiera sea la empresa donde estos trabajos se realicen. Del mismo modo se eliminará toda discriminación entre el hombre y la mujer o por edad en materia de sueldos y salarios.

b) Unificar, mejorar y extender el sistema de seguridad social, manteniendo todas las conquistas legítimas alcanzadas, eliminado los privilegios abusivos, la ineficiencia y el burocratismo, mejorando y haciendo expedita la atención de los interesados, extendiendo el sistema previsional a los sectores que aún no la tienen, y entregando a los imponentes la administración de las Cajas de Previsión, las que funcionarán dentro las normas de la planificación.

c) Asegurar la atención médica y dental, preventiva y curativa a todos los chilenos, financiada por el Estado, los patrones y las instituciones de previsión. Se incorporará la población a la tarea de proteger la salud pública. Los medicamentos, sobre las base de un estricto control de costos en los laboratorios y la racionalización de la producción, se entregarán en cantidad suficiente y a bajo precio.

d) Se destinarán fondos suficientes a fin de llevar a cabo un amplio plan de edificación de viviendas. Se desarrollará la industrialización de la construcción de la construcción controlando sus precios, limitando el monto de las utilidades de las empresas privadas o mixtas que operan en este rubro. En situaciones de emergencia se asignarán terrenos a las familias que los necesiten, facilitándoles ayuda técnica y material para edificar sus viviendas. El Gobierno Popular tendrá como objetivo de su política habitacional que cada familia llegue a ser propietaria de una casa habitación. Se eliminará el sistema de dividendos reajustables. Las cuotas o rentas mensuales que deban pagar los adquirientes y viviendas y arrendatarios, respectivamente, no excederán, por regla general, del 10% del ingreso familiar. Llevar adelante la remodelación de ciudades y barrios, con el criterio de impedir el lanzamiento de los grupos modestos a la periferia, garantizando los intereses del habitante del sector remodelado, como del pequeño empresario a allí labore, asegurando a los ocupantes su ubicación futura.

e) Se establecerá la plena capacidad civil de la mujer casada y la igual condición jurídica de todos los hijos habidos dentro o fuera del matrimonio así como una adecuada legislación de divorcio con disolución del vínculo, con pleno reguardo de los derechos de la mujer y los hijos.

f) La división legal entre los obreros y empleados será suprimida, estableciendo para ambos la calidad común de trabajadores y extendiendo el derecho a sindicalizarse a todos aquellos que actualmente no lo tienen.”

 

 A partir de las elecciones presidenciales de septiembre y de la toma de posesión del Gobierno por la Unidad Popular, la CUT Provincial comenzó a desempeñar un rol cada vez más protagónico en el desarrollo de la acción del Estado, al mismo tiempo que vio reforzada y fortalecida su capacidad de interlocución con las autoridades y funcionarios de la administración del Estado. 

Hubo desde entonces y hasta 1973, representantes de la CUT en el Consejo del Banco Central, del Servicio de Seguro Social, de CORHABIT dependiente del Ministerio de Vivienda, en el Comité de Abastecimientos, y otros. 

 

El IV Congreso de la Central Unica
 en Magallanes
(octubre de 1970)

 

Un evento importante en la historia sindical regional fue el V Congreso Provincial de la CUT, efectuado en octubre de 1970. 

En julio de 1970, informaba “La Prensa Austral” de los preparativos para este encuentro: “Temario y Programa. En una reunión ampliada a realizarse el próximo jueves a las 19 horas la Central Unica de Trabajadores, procederá a confeccionar el temario y programa de trabajo del Quinto Congreso Provincial que se verificará en nuestra ciudad los días 10, 11 y 12 de octubre próximo. En el temario se incluirán materias relacionadas con los problemas que afectan a los trabajadores tanto en el aspecto social, económico y previsional. Muchos de los puntos son coincidentes con la plataforma de lucha que trazó la directiva nacional de la Central Unica de Trabajadores.  El torneo contará con la asistencia de delegaciones de Natales y Porvenir, asentamientos y de las actividades productoras. “ ( )

En agosto de ese año se constituyeron las comisiones de organización, propaganda y finanzas para este evento.  Informaba al respecto “La Prensa Austral” del 10 de agosto: “La comisión organizadora la preside José Donoso Hueicha, siendo consejero de la CUT, asesorado por Ricardo Marcelli del Servicio Nacional de Salud; Armando Ulloa de la Federación Campesina 27 de Julio, José Pineda de Copeaustral y un representante bancario que oportunamente será designado por el gremio. La comisión de propaganda la dirige Alonso Chavez, consejero de la CUT, Armando Mansilla de los trabajadores de la Empresa Nacional del Petróleo, agregándose un delegado de ANEF, del Sindicato Minero, Federación Campesina y el Sindicato de la Construcción. Finalmente, la comisión de finanzas, la integran Virginia Aguila, como presidenta, a quién secunda Armando Miranda, del Sindicato de la Construcción y un miembro de los trabajadores portuarios.”  ( )

Los líderes sindicales de la época coinciden en apreciar que este ha sido el congreso más importante, numeroso y representativo de la historia de los trabajadores organizados en Magallanes.  El tema central que reunía este evento era la participación de los trabajadores en las transformaciones revolucionarias que se avecinaban.

El congreso había sido organizado y realizado a contrapelo de la autorización que debía provenir del Consejo Directivo Nacional de la CUT y que éste había negado en un principio.  Relata al respecto el ex dirigente sindical Alonso Chávez, quién en 1970 estaba a cargo del Departamento de Propaganda de la Central Unica: “Primero, no nos querían dar la autorización de Santiago, porque lo consideraban inoportuno y porque parece que desconocían que la realidad del trabajo y los trabajadores de Magallanes era distinta a la del centro de Chile.  Pero finalmente, después de informarles de la convocatoria, de la Orden del Día y de otros detalles, nos autorizaron.” ( )

El espíritu imperante en el IV Congreso era de alegría y sereno entusiasmo, ante el reciente triunfo de la Unidad Popular en las elecciones presidenciales; relata al respecto el dirigente Francisco Alarcón: “... estábamos inmersos en un tiempo de cambios acelerados, ya que nos dábamos cuenta que los trabajadores organizados se aprontaban a asumir las nuevas responsabilidades y tareas implícitas en la gestión de Gobierno de la provincia”. ( )  Y Alonso Chávez, agrega: “...en realidad era un ambiente de sana efervescencia, de esperanzas, de confianza y de mucha expectativa, porque sentíamos que se estaba iniciando un tiempo nuevo, lleno de desafíos, pero apasionante...”

Este congreso reunió a representantes de las 55 organizaciones sindicales más importantes y representativas de la provincia (50 con derecho a voz y voto y 5 con derecho a voz y en calidad de delegados invitados).  

El Congreso –que duró tres días- se inauguró en la sede de la Unión de Obreros Petrolíferos de Punta Arenas, y las diversas comisiones funcionaron en esta casa sindical y en la sede del Sindicato Ganadero y Frigorífico, mientras que la clausura tuvo lugar con un gran acto masivo en el Teatro Municipal.

Relata al respecto Francisco Alarcón: “Este fue el congreso más amplio, numeroso y significativo de los trabajadores organizados en Magallanes en toda su historia. Participaron 55 organizaciones sindicales, 50 con derecho a voz y voto y 5 con derecho a voz en calidad de invitados, de toda la provincia, de obreros, empleados, privados y estatales. El congreso se realizó a poco del triunfo de la U.P. en el mes de octubre...Los delegados fueron elegidos en asambleas en cada sindicato; su participación y designación se hizo de acuerdo con un reglamento del Consejo Provincial CUT, según estatutos de la CUT.  Los delegados al congreso tenían una representación proporcional: cada delegado representaba una cantidad determinada de asociados, establecida por el reglamento convocante de la CUT.” ( )

Los sectores sindicales más importantes y poderosos que tenían representación en la CUT y en dicho Congreso, eran los obreros de la construcción, panificadores, portuarios y mar y playa, campesinos y mineros del carbón, entre los obreros; profesores, trabajadores de ENAP, empleados públicos, municipales y semifiscales, entre los empleados y técnicos.

Los delegados sindicales que llegaron  a este Congreso procedentes de Ultima Esperanza, Tierra del Fuego y Punta Arenas, fueron elegidos en asambleas y, de acuerdo con un reglamento del Consejo Provincial de la CUT, se estableció una norma de representación proporcional, de manera que cada  delegado votaba representando una cantidad determinada de asociados de su organización.   Este procedimiento obligaba a la acreditación de cada delegado al inicio del Congreso.

Dentro del campo sindical, las dos fuerzas mayoritarias eran los socialistas y los comunistas, no obstante la presencia radical (sobre todo en los gremios de profesores y de funcionarios públicos.  Relata al respecto Alarcón: “Se presentaron dos listas, una encabezada por Fco. Alarcón (PC)...la otra encabezada por Hernán Alvarez (PS); cada lista elegía tantos consejeros de acuerdo a la cifra repartidora. Ambas listas estaban integradas no solo por dirigentes del PC o del PS, sino estaban integradas también por independientes y de otros partidos.”

En las elecciones finales del Consejo Directivo Provincial, fue elegido como Secretario Provincial de la CUT el dirigente obrero minero de filiación comunista Francisco Alarcón Barrientos, cargo que desempeñó hasta 1972.  Era la primera vez en la historia del sindicalismo magallánico que un obrero comunista llegaba a dirigir su máxima organización.

El sindicalismo magallánico había adquirido un gran desarrollo a principios de la década de 1970.  Presidieron la Central Unica en Magallanes, entre 1964 y 1967, José Evalterio Agüero; entre 1967 y 1970, José Cárcamo Barría; entre 1970 y 1972, Francisco Alarcón Barrientos y de 1972 a 1973, Armando Ulloa.

Algunos gremios, como el Sindicato de Jornaleros de Punta Arenas, contaba con un amplio edificio en el sector portuario.  Sus dirigentes en 1971, eran Juan Eliseo Vargas, Carlos Manzo Mercado, Carlos Santana Mayorga, Moisés Salinas y Edmundo Uribe Saldivia.

El sindicato de los trabajadores petrolíferos –constituído en Comando Unido de Trabajadores del Petróleo- también había alcanzado un amplio crecimiento, desarrollo y presencia en el mundo del trabajo.  Los dirigentes del Comando Zonal en Magallanes eran Ramón Aguilar Vera, José Ruiz de Giorgio, Patricio León Mattson, Antonio Mimica Brayevich y Ramón Aguilar Barría.

Por su parte, la Unión de Obreros Portuarios también era un gremio con influencia, siendo sus dirigentes en 1971 Armando Gómez Sotomayor, Eduardo La Paz Valderrama, Oliverio Rojas Johnson, Juan Alberto Gómez, Luis Tissinetti Núñez, y Manuel Ampuero.

El más reciente sindicato incorporado a la CUT a mediados de 1971 era el nuevo Sindicato Profesional de Suplementeros y Dueños de Kioscos, cuyos dirigentes recién elegidos eran Juan Morales Eschmann, Juan Gatica Cofré, Estela Monsalve, Exequiel Díaz y José Alarcón R.

A su vez, el sector de los Profesores, recientemente constituido en el Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación (SUTE), era un gremio de gran influencia en el medio sindical magallánico.  Sus dirigentes eran Luis Godoy Gómez, Presidente del SUTE y de FEDECH (Federación de Educadores de Chile); Juan Osorio Uribe, Elvira Lagos Rosas; Julio Villalobos Ibarrola, Presidente de la UPECH (Unión de Profesores de Chile); Natacha Pérez Gándara, Presidenta de la Sociedad Nacional de Profesores; Eliana Madariaga Pizarro, Presidenta de la Asociación de Profesores de la Enseñanza Técnica y Comercial; Edmundo Casanova Reyes, Presidente de la Asociación de Profesores de la Enseñanza Industrial y Minera; Víctor Aguilar Navarro, Presidente de los Empleados de Servicio de la Educación; Luis Reyes Liard, Presidente de la Asociación de Profesores y Empleados de la Universidad Técnica del Estado; Fulvio Molteni Torres, Presidente del Centro de Enseñanza Media del Liceo de Hombres; Hugo Lagos Ludueñas, Presidente del Centro de Enseñanza Media del Liceo de Niñas y Ramón Miranda Alvarado, Presidente del Centro de Profesores del Instituto Superior de Comercio. ( )

 


El 28 de noviembre, el Gobierno anunció que  procurará aumentar en un 66% los sueldos de todos los trabajadores, al tiempo que pondrá en marcha un programa antiinflacionario, de inversiones públicas, de control de precios y de abastecimiento de productos de primera necesidad.

 El 8 de diciembre el gobierno y la Central Unica suscribieron el documento denominado Convenio CUT-Gobierno.  Este fue el primero de una serie de acuerdos establecidos por la Central Unica con otros organismos del Estado, destinados a fortalecer la presencia y participación de los trabajadores organizados en el desarrollo del país; en este contexto se sitúan el Convenio CUT-UTE (Universidad Técnica del Estado), el convenio CUT-ENAP y el acuerdo CUT-INACAP (Instituto Nacional de Capacitación).

 En Magallanes, como se verá, estos acuerdos permitieron la formación de más de 3.000 estudiantes-trabajadores en numerosas áreas de capacitación, nivelación de estudios, formación profesional y técnica de mandos medios. El coordinador de la Escuela Sindical de la CUT en Punta Arenas, Alonso Chávez hasta 1973, relata que “...gracias al Convenio CUT-INACAP, por ejemplo, no solo se beneficiaron varios miles de obreros y empleados de industrias y servicios públicos, sacando títulos técnicos en Administración de Empresas y Técnicos Operadores de Plantas Químicas, sino que incluso estudiaron en la CUT, muchos integrantes de las FF.AA., muchos marinos y aviadores que se perfeccionaron en Mecánica, Electricidad y otras especialidades.” ( )

En diciembre de 1970 debe registrarse un hecho de significación relevante para la historia de los trabajadores magallánicos: por primera vez, fue nombrado un representante de los trabajadores en el Directorio de ENAP, en este caso, al dirigente José Cárcamo Barría, dando forma a  nuevos mecanismos de participación de los trabajadores en la gestión de las empresas públicas.

Por lo tanto, dos hechos relevantes señalaron la relación desde septiembre de 1970 en adelante, entre el Gobierno y la Central Unica: la firma del Convenio CUT-Gobierno y el acuerdo establecido por la central con la Universidad Técnica del Estado, en la forma del llamado Convenio CUT-UTE.  El convenio que asociaba a la máxima organización de los trabajadores con la Universidad Técnica, hizo posible entre otras iniciativas, la creación de la Escuela Sindical Permanente de la CUT y la realización de numerosos cursos  de capacitación para los trabajadores afiliados a los sindicatos de la Central.

El Convenio CUT-Gobierno fue firmado el 8 de diciembre de 1970 y contemplaba materias relativas a la implementación de medidas concretas para asegurar la participación de los trabajadores en el proceso de transformación nacional, la representación de los trabajadores e imponentes en las cajas de previsión, las remuneraciones, asignaciones familiares, asignación de alimentación, pensiones y jubilaciones, imponibilidad, reconocimiento legal de la CUT, cotizaciones sindicales y absorción de la cesantía. ( )

Ambas iniciativas se enmarcaban en los esfuerzos dirigidos al establecimiento de nuevas formas de participación de los trabajadores en la gestión de las empresas y servicios públicos o de la recientemente creada Area Social de la economía.

Otro avance significativo en materia de formación de los trabajadores en Magallanes, fue el Convenio CUT-INACAP, que favoreció a unos 800 obreros y empleados en su búsqueda de especialización.


Una intensa actividad sindical
 durante 1971


 El 4 de enero, y como parte de las llamadas “Primeras 40 Medidas” el Gobierno dispone el inicio del reparto gratuito de medio litro de leche diario todos los niños del país, en consultorios, hospitales, escuelas, liceos, jardines infantiles y salas-cuna. Al mismo tiempo, a través de la DIRINCO (Dirección de Industria y Comercio), se fijan calidades y precios únicos para el pan y la leche, como productos de primera necesidad y de alto consumo.

 A su vez, el 11 de enero se instituye en Santiago el Consejo Nacional Campesino, organismo creado por el Gobierno para institucionalizar la participación de los trabajadores campesinos organizados en el proceso de Reforma Agraria.   A fines de enero de ese año, se constituyó en Magallanes el Consejo Provincial Campesino y se estimula la formación de los Consejos Comunales; el 18 de enero, por su parte, se crea el Consejo Nacional de la Economía, una instancia tripartita de participación y consulta con representantes del Gobierno, de los empresarios y de los trabajadores del sector privado.

 El 1° de febrero, se iniciaron en todo el país los Trabajos Voluntarios, esta vez contando con la participación de unos 50.000 jóvenes y con la colaboración del departamento Juvenil de la Central Unica de Trabajadores, entre otras organizaciones estudiantiles.

Las primeras actividades sindicales de 1971 en Magallanes, se orientaron a la celebración del aniversario de la creación de la Central Unica.  En febrero se realizaron los actos conmemorativos por el 18° aniversario de la fundación de la CUT  a nivel nacional. 

Escribía al respecto “El Magallanes” del 12 de febrero: “Hoy cumple 18 años la Central Unica. Los trabajadores organizados de Chile están hoy de fiesta.  Su organización, la Central Unica de Trabajadores cumple 18 años de vida al servicio de los trabajadores chilenos...Gran papel está jugando ahora la CUT, cuando en Chile se instauró un Gobierno Popular, en cuyo gabinete hay cuatro obreros, algo nunca visto...” Y respecto de las celebraciones agregaba: “...el Consejo Provincial elaboró un programa que contempla, para hoy a las 11.30 horas, una romería al cementerio, para depositar una ofrenda floral en la tumba en que descansan los restos de los mártires de la Federación Obrera de Magallanes...en el camposanto usará de la palabra el Consejero de la CUT, José Donoso H.  A las 12 horas habrá una cadena radial, en la que usará de la palabra el subsecretario de la entidad gremial, Hernán Alvarez Navarro. Posteriormente, a las 19 horas en el local de la Unión de Obreros Petrolíferos, será ofrecido un coctel a los dirigentes sindicales, Intendente, Alcalde, regidores, jefes de las FF.AA. y Carabineros, jefe del Servicio de Seguro Social, Servicio Nacional de Salud, Juez del Trabajo, Inspector Provincial del Trabajo, Vicerrector de la UTE, Vicepresidente de la Cormag, fundadores de la Central Unica, jefes de partidos políticos de la Unidad Popular y Democracia Cristiana y periodistas de prensa, radio y TV.  En el acto usará de la palabra el Secretario Provincial Francisco Alarcón Barrientos.” ( )

 

Las manifestaciones de la CUT
en Magallanes

 

 Los actos y concentraciones de la CUT en Magallanes, como en todo Chile y respondiendo al nuevo espíritu que reinaba entre los trabajadores y adherentes a la Unidad Popular, se rodeaban de un clima festivo, alegre, propio de una época intensa.

El ambiente de esos actos, repleto de decenas de banderas, banderolas, pendones y grandes lienzos con figuras de los pintores Vicente y Antonio Larrea, o simplemente del Che Guevara, Recabarren, Salvador Allende, Fidel Castro, Lenin y otros líderes internacionales, invitaba al entusiasmo y a la fe en las metas del proyecto de transformaciones en marcha.

Los recintos más tradicionales para estas concentraciones de trabajadores, eran el Teatro Politeama, el Teatro Municipal y el Gimnasio Cubierto en Punta Arenas y el Teatro Libertad en Puerto Natales.

 Los entusiastas jóvenes trabajadores, militantes de los partidos de la UP, se daban a la tarea de pintar los lienzos que después llenarían de color los actos de la Central Unica, lienzos que al término de cada acto, regresaban con sus autores por las calles y a las sedes partidarias o sindicales.

 En las concentraciones del 1° de mayo, además se exhibían en el estrado, las figuras de los mártires de Chicago, junto a Luis Emilio Recabarren.

 Generalmente se iniciaba o se concluía cada acto, con el himno “Venceremos”.

“Desde el hondo crisol de la Patria
se levanta el clamor popular
ya se anuncia la nueva alborada
todo Chile comienza a cantar.
Recordando el soldado valiente
cuyo ejemplo lo hiciera inmortal
enfrentemos primero a la muerte
traicionar a la Patria jamás!

Venceremos, venceremos
mil cadenas habrá que romper
venceremos, venceremos
la miseria sabremos vencer!

Campesinos, soldados, mineros
la mujer de la patria también
estudiantes, empleados y obreros
cumpliremos con nuestro deber.

Sembraremos la tierra de gloria
socialista será el porvenir
todos juntos seremos la historia
a cumplir, a cumplir, a cumplir.”

 La llamada “Canción del poder popular”, ocupaba también un lugar preeminente en los actos sindicales de la CUT:

“Si nuestra tierra nos pide
tenemos que ser nosotros
los que levantemos Chile
asi es que, a poner el hombro
Vamos a llevar las riendas
de todos nuestros asuntos
y que de una vez se entienda
hombre y mujer todos juntos.

Porque esta vez no se trata
de cambiar un Presidente
será el pueblo quien construya
un Chile bien diferente.

Todos venganse a juntar
tenemos la puerta abierta
y la Unidad Popular
es para todo el que quiera.
Echaremos fuera al yanki
y su lenguaje siniestro
con la Unidad Popular
ahora somos Gobierno.

Porque esta vez...

La Patria se vera grande
con su tierra liberada.
porque tenemos la llave
ahora la cosa marcha
Ya nadie puede quitarnos
el derecho de ser libres
y como seres humanos
podremos vivir en Chile.”

 La llamada “Carta al Che...” era una canción fácilmente coreada por todos los asistentes a los actos de la Central Unica, en la medida en que su música y letra eran repetidas frecuentemente por las radioemisoras, como Radio “La Voz del Sur”:

“Su presencia, comandante,
Esta vida está lozana
En la vida cotidiana,
En el trabajo gigante.
Aquí se mantiene erguida
La conciencia firme y clara,
Comandante Che Guevara,
Del ejemplo de su vida.
Comandante, comandante,
Comandante Che Guevara,
Aquí seguimos queriendo
La aurora profunda y clara
De su presencia gigante.
Aquí seguimos lo mismo
Con el arma siempre lista,
Ante la sombra fascista
Y cruel del imperialismo.
Aquí se mantiene clara
En el dolor de su ausencia
La aurora de su presencia,
Comandante Che Guevara.
Comandante, comandante...
Aquí estamos comandante
Y todos puestos de acuerdo,
Con la luz de su recuerdo
Seguiremos adelante.
Comandante, comandante...”

El grupo Inti-Illimani, por su parte, había creado una original cueca dedicada a la Central Unica, la que infaltablemente formaba parte del repertorio en los eventos sindicales:

“Central Unica de Chile
Maciza como el acero!
que vela por las conquistas
del trabajador chileno
Central Unica de Chile.
El pampino, el chilote
caramba! y el campesino
con los mineros luchan
caramba! por su destino
el pampino, el chilote
caramba! y el campesino
Por su destino, sí
caramba! preciosa joya
la unidad de la clase
caramba! trabajadora.
Que vivan los obreros
caramba, del mundo entero!...”

 Describe al respecto este ambiente el ex Senador Luis Corvalán: “Los trabajadores estaban en la producción y cada vez que era necesario, al términar sus labores hacían multitudinarios desfiles y mitines de apoyo al gobierno popular y de repudio a los ataques, calumnias y maniobras sediciosas de los imperialistas norteamericanos y de los reaccionarios criollos.” ( )

 Muy frecuentemente, las concentraciones de los trabajadores, culminaban en una masiva y ruidosa marcha que concluía disolviéndose sin mayores incidentes en la Plaza Muñoz Gamero de Punta Arenas o en la Plaza central de Puerto Natales.

 


En los actos del 12 de febrero de 1971, estuvieron presentes también dirigentes de los partidos de la Unidad Popular y de la Democracia Cristiana, y periodistas de todos los medios locales, haciendo uso de la palabra el Secretario Provincial Francisco Alarcón B.

En los primeros días de marzo, el Presidente de la República Salvador Allende efectuó su primera visita como Mandatario a Magallanes.  En la ocasión, junto con visitar Porvenir y Punta Arenas, procedió a firmar el Convenio que daba orígen a la Empresa Gasma y a la instalación del sistema de gas natural en toda la región. El periódico “La Prensa Austral” titulaba al respecto: “ENAP distribuirá el gas licuado.” Y dirigiéndose a los trabajadores enapinos en el acto de firma de dicho convenio, el Presidente les manifestó: “...este convenio significa un paso de importancia y es la confirmación de la confianza que el gobierno ha depositado en manos de los trabajadores de la Empresa Nacional del Petróleo, empresa que yo califico como modelo.” ( )

 

La participación
 de los trabajadores
durante el Gobierno
 de la Unidad Popular

 

Desde el inicio del Gobierno de la Unidad Popular, se establecieron nuevos mecanismos de participación de los trabajadores, sin perjuicio que fueron potenciados  otros existentes anteriormente.

 Las Juntas de Vecinos y Centros de Madres que se habían extendido durante el sexenio de Eduardo Frei Montalva al calor de la llamada “Promoción Popular”, así como la sindicalización campesina, dieron como resultado una intensificación de las demandas sociales y, al mismo tiempo, una ampliación del movimiento sicial y popular.

El Programa Básico de la Unidad Popular definía en los siguientes términos, los principios básicos de dicha participación:

“El Gobierno Popular garantizará el ejercicio de los derechos democráticos y respetará las garantías individuales y sociales de todo el pueblo. La libertad de conciencia, de palabra, de prensa y de reunión, la inviolabilidad del domicilio y los derechos de sindicalización y de organización regirán efectivamente sin las cortapisas con que los limitan actualmente las clases dominantes.

Para que esto sea efectivo, las organizaciones sindicales y sociales de los obreros, empleados, campesinos, pobladores, dueñas de casa, estudiantes, profesionales, intelectuales, artesanos, pequeños y medianos empresarios y demás sectores de trabajadores serán llamadas a intervenir en el rango que les corresponda en las decisiones de los órganos de poder. Por ejemplo en las instituciones de previsión y de seguridad social, estableceremos la administración por sus propios imponentes, asegurando a ellos la elección democrática y en votación secreta de sus consejos directivos. Respecto de las empresas del sector público, sus consejos directivos y sus comités de producción deben contar con mandatarios directos de sus obreros y empleados.

En los organismos habitacionales correspondientes a su jurisdicción y nivel, las Juntas de Vecinos y demás organizaciones de pobladores dispondrán de mecanismos para fiscalizar sus operaciones e intervenir en múltiples aspectos de su funcionamiento. Pero no se trata únicamente de estos ejemplos, sino de una nueva concepción en que el pueblo adquiere una intervención real y eficaz en los organismos del Estado.

Asimismo, el Gobierno Popular garantizará el derecho de los trabajadores al empleo y a la huelga y de todo el pueblo a la educación y a la cultura, con pleno respeto de todas las ideas y de las creencias religiosas, garantizando el ejercicio de su culto.

Se extenderán todos los derechos y garantías democráticas entregando a las organizaciones sociales los medios reales para ejercerlos y creando los mecanismos que les permitan actuar en los diferentes niveles del aparato del Estado.”

A la luz de este nuevo enfoque programático, surgieron una serie de organizaciones y estructuras participativas, tales como las JAP y los Comités Comunales Campesinos.

 

 En marzo de 1971 se puso en funcionamiento el sistema educativo establecido en el Convenio CUT-UTE.

Para tal efecto, se inscribieron inicialmente alrededor de 200 alumnos trabajadores en la sede Punta Arenas de la Universidad Técnica del Estado, en especialidades tales como Mantención Mecánica, Dibujo Industrial, Laboratorista y Prevención de Riesgos.    Los alumnos provenían principalmente de los sindicatos de la Construcción, Empleados Particulares, Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación, Comando Unido de Trabajadores del Petróleo, Copeaustral y Obreros Portuarios.

 En los primeros días de abril se dio en Magallanes otro paso fundamental en el desarrollo del proceso de Reforma Agraria: el Estado tomó posesión de seis importantes establecimientos ganaderos pertenecientes a la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, la Sociedad Ganadera José Montes y la Sociedad Ganadera Río Verde.  

 El periódico “El Magallanes” titulaba este hecho: “Toma de posesión se hizo en el Municipal.  Estado recuperó 571 mil 386 hectáreas tierra laborable.”  En el acto de toma de posesión, efectuado el 2 de abril de 1971 en el Teatro Municipal de Punta Arenas y con la presencia de varios cientos de trabajadores campesinos y sus dirigentes sindicales, el Intendente de la Provincia Zvonimir Gezan expresó entre otros conceptos, lo siguiente: “Yo saludo en estos instantes en la persona de los trabajadores de las estancias de Cameron, Cerro Guido, Río Verde, Las Coles, Oazy Harbour, Río Tranquilo y Aserradero Las Coles, a todos los trabajadores de Magallanes y a sus familiares, que con tanto ahinco, año tras año, lucharon para que este día sea un día de gloria para todos los magallánicos, para todos los chilenos.  Hoy, al tomar posesión de estas estancias, tomamos posesión de 561.385 hectáreas de ricas tierras de praderas y bosques maderables, que alimentarán 469.210 ovejas, 15.292 vacunos y 2.815 caballares.  Esto nos permitirá tener una producción de 22.071.327 kilos de lana, 143.849 corderos y 2.824 terneros al año.  El establecimiento industrial Las Coles, aumentará su producción que actualmente es de 1.183.804 pies cuadrados de madera aserrada, a una cantidad superior que permita satisfacer la creciente demanda de madera.  Además, se ampliarán sus actividades a la fabricación de puertas, ventanas y muebles para atender los ambiciosos planes de construcción habitacional y de otro orden.” ( )

El domingo 4 de abril se celebraron elecciones municipales en todo el país y en Magallanes además, elecciones complementarias de Senador para llenar el cargo dejado vacante de Salvador Allende.

Los comicios municipales dieron ocasión a una campaña electoral y a numerosos debates centrados en la definición de las metas de transformación social que el país demandaba.

 

La elección complementaria
 de Senador por Magallanes
(4 de abril de 1971)

 

Al ser elegido Presidente de la República Salvador Allende en septiembre de 1970, quedó vacante el puesto de Senador por la Décima Circunscripción (Chiloé,  Aysén y Magallanes), por lo que coincidieron las elecciones municipales de abril de 1971 con una elección complementaria de Senador.

Los candidatos a Senador fueron: Andrés Zaldívar por la DC., Adonis Sepúlveda por la Unidad Popular y Jorge Ovalle, por la Democracia Radical, siendo los resultados los siguientes:

Andrés Zaldívar:   23.951
Adonis Sepúlveda:  36.233
Jorge Ovalle:   11.078

 De este modo, el dirigente socialista Adonis Sepúlveda, obtuvo con un 49,6% el escaño senatorial dejado por Salvador Allende, manteniendo la tradición histórica de alta votación socialista y de izquierda en Magallanes.  En esta última provincia, el candidato socialista obtuvo el 57.8% de los votos emitidos.

 


En las elecciones municipales del 4 de abril, los resultados nacionales arrojaron:  50.86% para los candidatos de la Unidad Popular y 49.14% para los candidatos de la opositora alianza PN y PDC.

En los últimos días de febrero, Salvador Allende hizo su primera visita a Magallanes desde su elección como Presidente de la República.  La Central Unica se encargó de organizar un masivo recibimiento al Presidente y tuvo ocasión de transmitirle las principales demandas y propuestas de los trabajadores organizados respecto del desarrollo de Magallanes.  En la ocasión se inauguraron las primeras obras públicas realizadas durante su administración, entre las cuales las instalaciones del Club Deportivo de la Población 18 de Septiembre en Punta Arenas.

Posterior a las elecciones municipales, el Comando Unido de los Trabajadores del Petróleo CUTP, aceptó una proposición de la CUT de no presentar pliegos de peticiones por ese año que excedan el alza del costo de la vida, al mismo tiempo que las reivindicaciones de los trabajadores petrolíferos fueron aceptadas por la dirección de la Empresa.  El clima de armonía entre trabajadores y empresa en ENAP se iría modificando a medida que el conflicto social y político se intensificaba.

El 13 de abril el Gobierno promulgó la ley N° 17.423, que  reconocía la calidad de trabajadoras  a las empleadas domésticas o asesoras del hogar, con lo cual quedaban integradas dentro de los beneficios y normas que la legislación laboral vigente establecía para todos los trabajadores del país.

A su vez, el 28 de abril, el Gobierno dictó el decreto que establecía la intervención de la Empresa Lanera Austral, pasando a ser ésta la primera empresa incorporada al Area Social en Magallanes.

A mediados de 1971, uno de los temas que preocupaban a las organizaciones sindicales era la demanda de una asignación de zona para los trabajadores radicados en la zona.  Numerosos sectores sindicales y gremiales postulaban la idea de obtener para los trabajadores públicos y privados de la provincia, una asignación que compense en términos económicos las desventajas de aislamiento y lejanía de Magallanes respecto del resto del país.

Los parlamentarios y regidores, además de los dirigentes políticos y de la Central Unica realizaban desde fines de 1969 intensas gestiones ante las autoridades centrales para este logro. En general, la situación salarial de los trabajadores comenzó a mejorar desde 1970 en adelante, como lo describe el ex Senador Luis Corvalán: “...Mejoraron las remuneraciones, incluidas las asignaciones familiares, las jubilaciones, las  pensiones y montepíos.  Las remuneraciones de los trabajadores del sector público, incluidas las de las municipalidades, fueron reajustadas de acuerdo al alza del costo de la vida más un 5% adicional y las remuneraciones que eran iguales o superiores a dos sueldos vitales tuvieron el reajuste que correspondía al alza del costo de la vida más un 3% adicional...El salario mínimo pasó a ser, en términos reales, tres veces superior al de 1968...” ( )

Un rasgo característico de este período es la creación de mecanismos de participación de los trabajadores en la administración y gestión de las empresas y servicios públicos.

Al mismo tiempo, las autoridades desarrollaban diversos esfuerzos orientados hacia la industrialización de Magallanes, visto por aquel entonces como uno de los recursos estratégicos para provocar un impulso al desarrollo. 

Uno de los rubros de industrialización que se proyectaban con mayores proyecciones, era el de los frigoríficos. 

 

El desarrollo de la industria frigorífica:
planes y proyecciones
 hacia 1971

 

Como se ha visto en los períodos históricos anteriores, la industria frigorífica constituía una de las actividades de mayor importancia, por el número de cabezas faenadas y por la cantidad significativa de trabajadores que se ocupaban en ella.

Sin embargo, desde la década de 1960 en adelante se estaba manifestando una lenta y gradual declinación de la actividad frigorífica, como consecuencia de diversos factores internos y externos a Magallanes.

De esta declinación daba cuenta “El Magallanes” del 15 de junio de 1971, cuando titulaba: “Por término de faenas: Cesantía ronda a trabajadores del Frigorífico Tres Puentes.  Autoridades conocieron el problema y designaron una comisión para estudiar las posibles soluciones.  A objeto de discutir y analizar con los propios afectados, el problema laboral que aqueja a los empleados y obreros del Frigorífico Tres Puentes, ante el anuncio de la firma propietaria de paralizar las faenas durante el próximo año, un grupo de autoridades provinciales encabezados por el VicePresidente ejecutivo de la Corporación de Magallanes, visitaron el frigorífico para entrevistarse con los operarios...El problema laboral fue conocido en toda su dimensión por las autoridades en un diálogo directo con los afectados, quienes hicieron presente su interés de que el gobierno se hiciera cargo de la industria, realizando los trabajos necesarios para continuar las actividades...” ( )

Los siguientes dos documentos inéditos –fechados en julio de 1971- ilustran acerca de los planes y proyecciones que estaba adquiriendo la industria frigorífica en Magallanes a principios de la década del setenta.  El primero es un oficio enviado desde la Dirección Provincial de CORFO a la Vicepresidencia Ejecutiva de la CORMAG.

"CORPORACION DE FOMENTO DE LA PRODUCCION
Departamento Magallanes
C H I L E

Nº 177    REF : Frigorífico Tres Puentes

Señor:
Carlos Zanzi C.
Vicepresidente Ejecutivo
Corporación de Magallanes
PRESENTE

Muy señor nuestro:

Como es de su conocimiento, durante el mes de Enero del presente año se produjo una explosión en la Sección Autoclave del Frigorífico Tres Puentes, que dejó inutilizada esta industria.

En aquella oportunidad el Sr. Intendente encomendó a este Servicio  la elaboración de un informe con el objeto de ser presentado al Presidente de la República, Don Salvador Allende, durante la visita que hiciera a la Provincia e iniciar las gestiones ante Corfo Agrícola y Socoagro para hacer a la brevedad posible, el estudio de una planta que absorbiera el beneficio del Frigorífico Tres Puentes y Matadero Municipal.

Por otra parte, viajó expresamente a Punta Arenas, el Gerente de Socoagro don Ramón Astorga, para entrevistarse con el Sr. Vicepresidente de Cormag para solicitar un financiamiento por parte de este organismo.

Con fecha 19 de Abril, la Subgerencia General Técnica de Corfo, nos informó que había sido aprobado el proyecto del Futuro Matadero Frigorífico de Punta Arenas y se facultaba al Jefe del departamento Magallanes, para iniciar las conversaciones con CORMAG, en el sentido de lograr su financiamiento por partes iguales. Este planteamiento se basa en el hecho de que el valor estimado de Eº 54.000.000. – no se contemplaba en los proyectos presupuestados para mataderos frigoríficos durante el proximo sexenio.

Para su conocimiento, la Gerencia Agrícola de CORFO está elaborando urgentemente el anteproyecto y calendario de inversiones de la obra que se levantará en el terreno de propiedad municipal adyacente a Río Seco. Esta ubicación se decidió previo informe del Jefe del Departamento de Construcciones de Socoagro, don Enrique Krüger quien visitó los distintos sitios, sostuvo conversaciones con el Sr. Intendente, Ejecutivos y Técnicos de CORMAG, ORPLAN, Sindicatos y Jefes de Servicios del Agro. La decisión del lugar de construcción coincidió con los deseos de la primera autoridad.

Considerando la conveniencia de anexar el picladero de cueros adquiridos por Cormag a esta futura planta y crear un complejo agro-industrial, Socoagro solicitó a la Compañía Frigoríficos de Magallanes la posible venta de un terreno adyacente, conversaciones que están muy adelantadas por existir mutuo acuerdo, en espera de una resolución por parte de CORMAG.

Rogaría al Sr. Vicepresidente tratar de poner en tabla para la próxima reunión de Comité Ejecutivo, la discusión de este proyecto por las siguientes razones:

a) Condiciones inhumanas de trabajo del esforzado gremio de materiales y anexos, que debe de laborar practicamente a la interperie, con horario nocturno y sin ninguna seguridad. Esto sucede tanto en el Matadero Municipal como en la Grasería Ivelic y Cía.

b) Falta de capacidad instalada para el beneficio de la masa de bovinos en rápido crecimiento por las importaciones masivas realizadas por Corfo.

c) Grave perjuicio para la economía ganadera de la provincia al no disponer de industrias modernas que permitan el procesamiento de sus productos en condiciones técnicas y sanitarias adecuadas lo que impide competir en mercados nacionales y extranjeros. (Inglaterra no se interesa en la compra de carne de ovino magallánica, debido al informe negativo de las industrias por parte de una comisión de técnicos de ese país que viajaron expresamente a la  zona).

d) Constituyendo la carne de ovino el plato básico de los habitantes de Magallanes, es fundamental preocuparse de su tratamiento e industrialización.

Adjuntamos a la presente, Memorandum de este Departamento, enviado a la Gerencia Agrícola y que justificó el proyecto.

Saludamos atentamente a Ud.,
CORPORACION DE FOMENTO DE LA PRODUCCION


ALBERTO MARANGUNIC DAMIANOVIC
Jefe Departamento Magallanes"

          El segundo documento ilustrativo de esta materia, es el estudio técnico de CORFO regional enviado a Santiago.  Aquí se realiza un análisis detallado de los principales factores que estaban influyendo en la crisis de esta industria en Magallanes.  Este documento -también inédito- dice textualmente lo siguiente: 

"FUTURO MATADERO FRIGORIFICO DE PUNTA ARENAS


 La fuerte caída del precio de la lana en el mercado durante estos últimos años, está indicando que la ganadería magallánica debe orientarse principalmente a la producción intensiva de carnes y diversificándose paulatinamente hacia el bovino.

 La provincia produce 12 mil toneladas de carne, de las cuales 8 mil son consumidas en la zona y 4 mil enviadas al norte del país. En cuanto a la lana se producen alrededor de 11 mil toneladas siendo vendidas en el exterior el 50% y la restante en el norte del país.

 La ganadería austral no deja lugar a otras expresiones de interés por la tierra agrícola, no obstante el hombre se ha empeñado en tener con vida una pequeña agricultura mixta que en la práctica no deja de ser una experimentación. Granjas de papas y hortalizas, estas últimas en  forma natural o en invernaderos, otorgándole el Estado ayuda crediticia a fin de paliar el deficit de alimentos vegetales.

 En general los costos de comercialización de las carnes en la provincia de Magallanes son elevados debido a los anticuados sistemas de trabajo imperantes, que se caracterizan por el bajo rendimiento del personal y mal aprovechamiento de los subproductos. Los establecimientos frigoríficos existentes en la zona fueron construídos a comienzos de siglo y solo en la Isla Tierra del Fuego se vislumbra una solución a corto plazo con la construcción de una moderna planta que entrará en funciones en el mes de Marzo de 1972 coincidiendo con la época de faenas.

 Es necesario señalar que el frigorífico Bories con un beneficio de alrededor de 2.500 reses al día emplea 300 hombres, en circunstancias que industrias como el frigorífico Morro Chico que es relativamente moderno beneficia 1.000 animales diarios ocupa 28 operarios.

 Se ha agravado el problema en el Departamento de Magallanes con la explotasión de los autoclaves del frigorífico Tres Puentes que dejó inutilizada la industria. Se ha tenido que resolver esta situación acondicionando una faena de emergencia en una de las antiguas graserías existentes en la ciudad con el objeto de cumplir compromisos contraídos con ECA para enviar carne al norte del país y evitar la cesantía a más 180 obreros.

  El matadero Municipal existente en Punta Arenas abastece a la ciudad siendo su sistema de matanza rutinario y tradicional, adoleciendo de fallas en su línea de trabajo, malas condiciones higiénicas y ausencia de instalaciones para el tratamiento para de subproductos.

 Con el objeto de substituir en cierto porcentaje el consumo de carne ovina (informe S.N.S 800 grs por habitantes), se ha incrementado la industria porcina y avícola para lo cual es necesario aprovechar los subproductos de matadero en la preparación de alimentos concentrados con alto pocentaje proteico y otros elementos que en la actualidad no son aprovechados.

 El gran incremento que ha experimentado la ganadería bovina por la importación masiva que ha realizado CORFO en los últimos años, (más de 10.000 reses) la que se reforzará con nuevas partidas de alrededor de 5.000 cabezas anuales, hace necesario una atención preferente por parte de las autoridades con respecto a este proyecto. No existen plantas procesadoras para que tecnicamente estén preparadas para absorber este tipo de beneficio.

 La importación por parte de CORMAG de un picladero de cueros señala la conveniencia de que éste sea instalado en  lo posible anexo al futuro matadero de Punta Arenas que involucraría la existencia de un complejo agro-industrial al contemplarse también una central de corte y  empaque.

 En principio, el financiamiento de esta obra estaría dado por aportes iguales de CORMAG y CORFO a través de su filial SOCOAGRO, para lo cual se realizaron conversaciones preliminares entre ejecutivos de estas dos empresas.

 En cuanto a su ubicación existen por el momento dos alternativas, el sitio adquirido por la I. Municipalidad para este fin y los terrenos del actual frigoríficos Tres Puentes.

 Los trabajadores organizados en los sindicatos que agrupan matarifes y anexos, reiteradamente han solicitado la mayor urgencia para la realización de este proyecto ante la falta de estabilidad ocupacional y condiciones de seguridad de las instalaciones actuales.

 La capacidad de frío a instalar deberá ser el 50% del beneficio anual, es decir, para el año 1980 necesitamos tener cámaras para 130.000 ovinos con 2.600 toneladas; 5.000 vacunos con 1.000 toneladas y 2.400 cerdos con 240 toneladas. Se deduce de esto que la capacidad total de cámaras no pasará de 4.000 toneladas.

 Todo esto debe estar coordinado con una solución de producción conjunta ya que todo aumento dentro del area Ultima Esperanza y Tierra del Fuego debe ser absorbida por sus mataderos frigoríficos regionales.

 Dentro del área específica del Departamento de Magallanes, se considera que ña asignación de un 5% de crecimiento de beneficio estaría dentro de lo normal, ya que si bien los primeros cinco años pareciera insuficiente, a largo plazo está realmente excedido.

 Se deduce de todo lo expuesto que para el año 1980 Punta Arenas tendrá 325.800 ovinos, 150.000 en Porvenir  y 180.000 en Ultima Esperanza con un total de 655.000 cabezas.

 En cuanto a crecimiento de beneficio de vacuno para el año 1980 tendrá Punta Arenas alrededor de 11.000 cabezas, 2.000 en Porvenir y 6.000 a 8.000 en Ultima Esperanza, con un total de 22.000 vacunos que representaría más o menos una dotación de  150.000 de masa total.

 Se piensa que el crecimiento del vacuno no substituírá al lanar pero detendrá su crecimiento de masa.

 Se desea por lo tanto que CORMAG y SOCOAGRO construyan una unidad frigorífica funcional, con proyectos y planes de expansión en la misma medida que prospere su explotación y con costos adecuados a sus posibilidades de amortización." ( )

 

El 1° de mayo en Magallanes revistió una especial solemnidad en 1971. 

 

El 1° de mayo de 1971:
una conmemoración “en grande”

 

El 1° de mayo de 1971, revistió especial brillo y significación, especialmente por la presencia masiva de trabajadores en todos los actos.

El programa de conmemoración realizado por la CUT en Punta Arenas fue el siguiente:

“Punta Arenas 09.45 hrs.

Primera parte:
Actuación del coro de la Universidad Técnica del Estado.
Poemas de Pablo Neruda.
Entrega de credenciales a los participantes del curso de Seguridad Industrial organizado a través del convenio CUT y UTE.

Segunda parte:
Canción Nacional.
Intervención del Comando Unido de Trabajadores del Petróleo.
Participación de un dirigente de Empleados Particulares.
Intervención de los trabajadores portuarios.
Palabras por el Subsecretario provincial de la CUT.
Cierre de la concentración por el Secretario General de la CUT, Francisco Alarcón Barrientos.

Al término del acto, los asistentes concurrirán en romería a la Plaza de la Federación Obrera situada en Avenida Bulnes, para recordar a los mártires caídos en luchas reivindicativas.

Puerto Natales:
Acto artístico.
Intervención de dirigentes de Ultima Esperanza.
Discurso a cargo de los representantes de la CUT Provincial, Armando Ulloa y José Donoso.
Romería al Cementerio.

Porvenir:
Romería al Cementerio en homenaje a los trabajadores fallecidos.  Este acto se realizará a las 11 horas.
Acto público en el Gimnasio Cubierto (15 horas).
Intervención de dirigentes del Departamento.
Hablan los representantes del Consejo Provincial, Juan Mattson y José Ampuero.” ( )

En el acto central realizado en el Teatro Municipal, la tribuna estaba ocupada por dirigentes sindicales, el Intendente Zvonimir Gezan, el Subsecretario del Trabajo Julio Benítez, regidores y parlamentarios.

Entre los oradores, el presidente del Sindicato de Empleados Particulares Daniel Ruiz Oyarzo, “...enfocó desde sus diferentes ángulos las causas que tiene el gremio para exigir una gratificación de zona, similar a la que perciben los empleados fiscales de Magallanes.  También formuló duras críticas a determinados servicios por la mala atención que brindan sus funcionarios al público en general. ‘Esto es algo inaudito y que no se puede seguir soportando en este régimen de la Unidad Popular’, puntualizó Ruiz en medio de una sostenida ovación.  Más adelante hablaron, Eduardo La Paz, vicepresidente de la Asociación de Obreros Portuarios, el Subsecretario de la CUT, Hernán Alvarez cerrando la manifestación el Secretario Provincial y regidor electo Francisco Alarcón Barrientos.” ( )

En el discurso de clausura del acto, “...el dirigente máximo de los trabajadores magallánicos resaltó la importancia que tenía esta celebración, especialmente ahora en que en los actos participan directamente representantes del Gobierno. No solo estamos conmemorando esta fecha aquí en Punta Arenas, sino que a nivel provincial. Los trabajadores están conscientes en la lucha que hemos mantenido desde hace largos años para lograr y obtener reivindicaciones; estamos seguros que ahora lo lograremos con el gobierno de la Unidad Popular, reiteró Francisco Alarcón. Consideró de estricta justicia los planteamientos de los empleados particulares, en lo que se relaciona con la asignación de zona.”

Durante el acto se efectuó además, la firma del compromiso de los trabajadores de Lanera Austral para aumentar su producción: “En el transcurso de la concentración, se firmó el convenio entre el Gobierno y los trabajadores de la Lanera Austral, respecto al funcionamiento de la industria y del compromiso que contrae su personal para aumentar la producción.  Julio Benítez señaló que a medida que vaya aumentando este proceso, también irán mejorando los beneficios y entradas de este grupo laboral, tal como se lo prometió el Gobierno luego de expropiar la industria.”

El acto, concluyó con una romería: “desde el Teatro Municipal, la columna marchó por Magallanes y luego por Avenida Bulnes hasta la Plaza de la Federación Obrera de Magallanes para rendir homenaje a los mártires caídos en luchas reivindicativas. La ceremonia finalizó poco después de las 13 horas.” ( )

 


El 13 de mayo, el Gobierno dictó una resolución que otorgaba personalidad jurídica como “corporación de derecho público” a la Central Unica de Trabajadores, al mismo tiempo que establecía una cuota mensual de pertenencia a la central para todos los trabajadores sindicalizados y afiliados, equivalente al 0.5% de su salario o sueldo.  Este nuevo estatuto jurídico de la CUT le permitió hacerse cargo de determinados recursos puestos a su disposición, como es el caso de la radioemisora “Luis Emilio Recabarren” en la banda AM. de Santiago.

Dos días más tarde, el 16 de mayo se instituyó el día nacional del Trabajo Voluntario, actividad en la que participaron el Presidente de la República, Ministros de Estado y jefes de servicios.

Las organizaciones sindicales comenzaron a desarrollar, a partir de este período, una notoria y dinámica actividad interna y de promoción de los derechos y necesidades de los trabajadores y de toda la población.

El 16 de junio, pocos días después del crimen del dirigente DC Edmundo Perez Zujovic, la Central Unica convocó a un acto masivo en Santiago, bajo el slogan “Contra la sedición y el terrorismo”, acto al cual asistió el Presidente Allende.  Los dos oradores fueron Luis Figueroa, Secretario General de la CUT y el Presidente Allende, quienes fustigaron las acusaciones de la oposición derechista contra el Gobierno.

Las organizaciones gremiales y sindicales tenían ahora un amplio campo para su fortalecimiento y protagonismo. En este contexto, a fines de junio de este año, se efectuó en Punta Arenas una Conferencia Zonal de Trabajadores de la Salud.  En la convocatoria a dicho evento, se lee: "...uniremos nuestras fuerzas para llevar un amplio debate sobre nuestra participación en este momento histórico que vivimos, porque sabemos que el gremio está consciente de sus responsabilidades...La creación del Servicio Unico de Salud, permitirá crear un organismo más eficiente y que esté de acuerdo con las necesidades de salud que el pueblo requiere.  La presencia de los trabajadores y los beneficios a través de la Central Unica de Trabajadores, serán determinantes pero al mismo tiempo necesarios para asumir responsabilidades, para eliminar deficiencias que aún se observan en la estructura de nuestra organización gremial." ( )

En junio de este año, fue efectuado el III Congreso de la Federación Campesina "27 de Julio". 

La organización, que agrupaba a alrededor de 4.200 trabajadores del campo, analizó en esta oportunidad temas relacionados con la situación social y económica de los obreros de las estancias. 

Entre sus conclusiones la solicitud de modificar la Ley de Reforma Agraria, en el sentido que los Consejos Campesinos que allí se regulan, sean elegidos por los propios trabajadores.    Se criticó también durante el evento, la formación de organizaciones campesinas paralelas, que, a juicio de la Federación dificultan los esfuerzos sindicales por el logro de las reivindicaciones de los obreros del campo.  La nueva directiva de la Federación "27 de Julio" que eligió este Congreso, y que rigió hasta 1973 estaba integrada por los dirigentes Armando Ulloa, Custodio Aguilar, Edgardo Vargas, Enrique Gallardo, Lorenzo Trujillo, Samuel Calisto y Silvio Mancilla.

 El 5 de julio el Presidente Allende encabezó un acto público con los trabajadores del mineral de cobre de El Teniente en Rancagua, en el que hizo una reseña de la importancia de la próxima nacionalización del cobre. El 11 de julio, el Presidente Allende promulgó en Rancagua la reforma constitucional que significaba la nacionalización del cobre.

 El 12 de agosto, en una concentración efectuada en el Teatro Caupolicán en Santiago, el Presidente Allende inaugura bajo los auspicios de la Central Unica, el Programa de Educación de los Trabajadores.  Ese mismo día concluye una huelga de 11 días realizada por los trabajadores de la mina de cobre El Salvador, en demanda de mejoras salariales, mientras los Supervisores del mineral de Chuquicamata también se declararon en paro.

 El 27 de julio fue recordado en Punta Arenas mediante los tradicionales actos, por la Central Unica de Trabajadores como anfitriones. 

En la mañana de ese día, los trabajadores marcharon en romería hasta el cementerio de Punta Arenas, en cuya tumba depositaron ofrendas florales conmemorativas.  En la tarde, se efectuó un acto en la sede de Av. Colón N° 965, en el que se inauguró la Escuela Sindical Permanente de la CUT, gracias al convenio CUT-UTE. 

En esta ceremonia, el Coro de la Universidad Técnica interpretó diversas piezas musicales; a continuación el dirigente Francisco Alarcón B., anunció la puesta en marcha de la Escuela Sindical, a través de diversos cursos de nivelación de estudios para los trabajadores.  El dirigente Francisco Alarcón “...puntualizó que los cursos serán programados por esa organización y funcionarán en horario vespertino a fin de dar mayores facilidades a los trabajadores de las diferentes industrias y de otras actividades laborales. También la CUT se encargará de fijar las materias y los temas sindicales a desarrollarse.” ( )

 A continuación el Secretario General de la Universidad Técnica, Alfredo Estupiñán, destacó la importancia social y cultural del paso dado por las dos instituciones en Magallanes, como en el resto del país y subrayó el hecho que muchos trabajadores se capacitarán para alcanzar el nivel de técnicos de mando medio.  Por su parte, el Secretario Nacional subrogante de la Central Unica, Ramón Fernández, expresó que esta iniciativa educacional estaba dirigida a elevar el nivel  cultural y educacional de la clase trabajadora, después de decenios de atraso e ignorancia.

 Para comprender la amplitud y diversidad del mundo del trabajo en la década de los setenta, importa conocer también la realidad de los pequeños industriales y artesanos de Magallanes.

 

El trabajo
 de los pequeños industriales
 y artesanos en Magallanes

 

 Hacia 1971, los pequeños industriales y artesanos de Magallanes, agrupados en una poderosa Asociación gremial, constituían un sector importante de la actividad económica y fuente de empleo para varios cientos de trabajadores, que reunía a más de 500 unidades productivas. 

 En el sector de los aserraderos y barracas de madera, los principales establecimientos eran los de Victor Martinic, José Barría, Mario Correa, Vivar y Santana, Bitsh Hnos., Guillermo Ahern, Juan Alberto Estefó, José Kusanovic, Dubracic Hnos, Marcou y Cía., Sociedad Ganadera, Albino Pinilla y la Suceción de Nicolás Mladinic.  Es decir, en este segmento de actividad se mantenían aún antiguos aserraderos iniciados a principios del siglo XX.

 En la elaboración de maderas, los establecimientos principales eran los de Gomez y Cimadevilla, la Constructora Sur, Albino Zbinden y la fábrica de puertas y ventanas de Ricardo Nuñez L.

 A su vez, las carpinterías sumaban 19 en Punta Arenas, entre las cuales las más importantes eran las de Diómenes Barría, Paulo Thomsen, José García, Carlos Maldonado, Aliro Cárdenas, Pedro Agüero, Uldaricio Vargas, Elias Guichaquilen, Mirko Ivandic, Toribio Oyarzo y Nibaldo Torres.

 Las desabolladurías de automóviles, por su parte, tenían una creciente actividad con el incremento del parque automotriz regional, con la importación de automóviles, camionetas, buses, minibuses y camiones, facilitada por el Puerto Libre.  Entre los talleres más conocidos estaban los de Lustiano Díaz, Jorge Oyarzo, Jaime Venegas, Santiago Frey, Orlando Andrade, Rubén González, Fructuoso Guarategua, Armando Mansilla y Enrique Vargas, entre otros.

 Se ocupaban también de los automóviles, el taller de electricidad automotriz de Jacobo Mizraji, los talleres de embobinado de motores de Guillermo Sepúlveda y Héctor Caballero, los talleres de soldadura de Ivan Buljan Ljubetic, Sergio Miranda y Estanislao Oyarzo, el garage de Aldridge Hnos., el taller de vulcanización de Paulino Barría, el garage de pintura “al duco” de Emilio Vásquez y de pintura de autos de Armando Aguilar.

 La ciudad contaba incluso con talleres de tapicería de autos, como el de Humberto Barrios, de Luis Sumarett y Bernardo Gómez,.

 Entre las imprentas y librerías, las más conocidas y concurridas eran, además de la imprenta del Instituto Don Bosco, el establecimiento Hersaprint, Imprenta marangunic Hnos., Impresos Coirón y el taller de artes gráficas, letreros y carteles de Héctor Rabanal.

 Los Talleres mecánicos, por su parte, también asociados a la reparación de automóviles eran numerosos: los más importantes eran los de Jorge Jaksic, Antonio Bradasic, Lustiano Ruiz, Belisario Barría, Miguel Yadrijevic, Manuel Canuman, Bernardo González, Antonio Marinovic, Antonio Bartulovic,  Pedro Cuevas, Juvenal Barra, Dagoberto Nuñez, José Yutronic, Carlos Mihovilovic, Higinio Monsalve, Juan  A. Strauss y Héctor Alvarez.  Obsérvese aquí el número crecido de mecánicos de  ascendencia eslava.

 Los talleres metalúrgicos en la ciudad de Punta Arenas, por su parte, se destacaban el de B. Marusic, Santiago Marinovic, el establecimiento Metalver, José Avendaño, Victor Alvarez, Mario José González y Oscar Muñoz Vera.   Muchos de los establecimientos mecánicos y metalúrgicos, así como los talleres de desabolladura, estaban asociados a la actividad deportiva de las carreras de autos.

 En cuanto a los mueblistas, que sumaban a lo menos unos 23 establecimientos en Punta Arenas, destacaban los establecimientos de Rufino Concha, la Mueblería y Carpintería “Londres” de los Hnos. Marinkovic, Mora Casanova, Juan Cárdenas, la mueblería “Bío Bío”, Atilio Cum, Tonizzo Hermanos, Carlos Ortiz, Eduardo Pinella, Oliverio Montiel, Guillermo Sepúlveda, Ruperto Lagos, Manuel Cárdenas Aguila, el establecimiento de Otto Mrugalski, José Miranda, Manuel Ulloa, Sixto Calixto Vidal, Pero Haro Elgueta y Nemoroso Lagos.  Muchos de estos maestros mueblistas tenían en un mismo recinto, la fábrica de muebles y el local de venta de sus productos.

 Existían por lo menos dos fábricas de ataúdes, rubro vinculado a los aserraderos y barracas: las fábricas de Santiago Ampuero y de Mercedes viudad de Díaz.

 El sector de las panaderías, que eran a lo menos 11, estaba constituido también por establecimientos industriales tradicionales y nuevos.  Entre ellos se destacaban Héctor Calcutta, Nicolás Vukasovic, Ernesto bacigalupi, María Cordero, Saglimeni Hnos., Juan Calcutta, Jorge Jaksic, José Low y Drpic e Hijos, entre otros.

 Las fábricas de empanadas y amasanderías más conocidas eran la fábrica de tortas de Aida Allue, la fábrica de empanadas de Néstor Beltrán y la amasandería de Celia Torres.

 Habían en la ciudad a lo menos, tres peluquerías importantes, de Ana Vásquez, Violeta Drpic y Juan C. Perez, pero generalmente en cada barrio y población existían numerosos y pequeños locales de barrio.

 Las Reparadoras de Calzado, por su parte, sumaban 22 establecimientos, entre los cuales los más conocidos y concurridos eran los de José Teneb, José Loayza, Alberto Barría, Manuel Trabazo, Luis Bustamante, Manuel Ojeda, Arturo Igor, Isaias Velásquez, Manuel Calixto, Raul Reyes, Wilfredo Maragaño, Florentino Barría, Teófilo Labrín, Mario Ivanic, Eleodoro Ulloa y Alfonso Araneda.  Cabe subrayar aquí que muchos de los pequeños talleres de reparación de calzados, eran al mismo tiempo pequeñas fábricas de calzados, donde se confeccionaban botas, zapatos para hombres, mujeres o niños y calzado apropiado para el uso de los trabajadores del campo.

 Los radio técnicos, a su vez, eran Sergio Vargas, Esteban Vrsalovic, Guillermo Courts, Alberto Ponchie, Luis Ampuero, Ramón Barría, José Jara y Federico Botlen, entre otros.

 En una época en que la tradición de fabricar ropa a la medida, se mantenía a pesar de los cambios que traía la modernidad, los sastres y modistas, constituían un rubro importante de actividad laboral y artesanal.  Eran conocidos en aquel entonces los sastres y modistas Rosendo Vidal, Edmundo Frank, Cvetko Hromic, Juan Stipicic, María Flandes, Vicente Ugarte, Alicia Reyes, Teresa Oyarzón, Alfonso Oyarzún, Antonio Vera y Guillermo Osorio.   Estaba también  el taller de costura de Isabel H. De Araya, la academia de costura de María Alvarado, las fábricas de tejidos de Cesar Saldías, Agneta Avendaño, Irene Milic y la fábrica de parkas de Rubén Brito.

 En el rubro de la tornería y los mecánicos destacaban los mecánicos-torneros Fidel Ruiz y José Lobretic, mientras que los torneros más conocidos eran Eusebio Iglesias, Raúl Pacheco, Germán Mancilla y Santiago Ruzic.

 Otros pequeños establecimientos industriales y artesanales de la ciudad, eran las tintorerías de Leonardo Mancilla y de José Mancilla, las fábricas de bloques de José Milovic, Rafael Urrea y Esteban Vukasovic, la ladrillería de Ricardo Cárcamo, la fábrica de clavos y tornillos de Ciro Illanes, la fábrica de persianas de Ernesto Witt, las fábricas de bebidas gaseosas de Lorenzo Marusic y de Zec Hnos.  En la ciudad estaba además, la fábrica de escobas y velas de Tomás Segaric, la fábrica de somieres de Laura Aguila, la fábrica de “agua cuba” de José Cataneo, el molino y fábrica de harina de la Molinera Punta Arenas; las fábricas de espejos de  Hugo Nuñez, Jerónimo Stancic e Isaías Paredes; y las fábricas de cecinas de la Soc. Agrícola Marisol y Cecinas Brunswick.

 Se estimaba por aquel entonces, que alrededor de 3.800 trabajadores y artesanos por cuenta propia, laboraban en este sector, constituyendo en muchos casos pequeñas unidades productivas familiares.
 

 

 En un contexto de reorganización de los actores sociales de todo el país, en septiembre de este año, la recién formada Confederación de Trabajadores del Agro de Magallanes, que agrupaba a un cierto número de sindicatos campesinos no afiliados a la Federación 27 de Julio, convocó a un Congreso de Campesinos y Agricultores de Magallanes, el que tuvo lugar en noviembre de ese año, reuniendo a organizaciones que representaban unos 2.500 trabajadores del campo.

 En esos días, la acción opositora contra el Gobierno se centraba en promover en el Congreso Nacional acusaciones constitucionales que afectaron a diversos Ministros.  En este contexto, la CUT Provincial se refirió a dicha acción política opositora mediante la siguiente declaración.

 

CENTRAL UNICA DE TRABAJADORES
       Consejo Directivo Provincial
                 Magallanes

Declaración Pública
 de la Central Unica de Trabajadores.


El Consejo Provincial de la Central Unica de Trabajadores, reunido en formas extraordinaria, tomó conocimiento de los acuerdos del Plenario de Federación convocado por el Consejo Directorio Nacional, en fecha reciente, ante la situación que vive el país, por lo cual resuelve  entregar a la opinión pública la siguiente declaración:

1. -Repudiar enérgicamente los intentos sediciosos de la Reacción criolla y extranjera, orquestados en nuestra Patria, por el mal llamado Partido Nacional, quienes plantean un nuevo golpe de Estado para derribar el Gobierno Popular que legalmente se dieron los trabajadores el 4 de Septiembre pasado y, se orientan a subvertir el orden Institucional del país a fin de paralizar el amplio proceso de transformaciones sociales que ha comenzado en beneficio de todo el pueblo.
 
2. –Manifestar su total rechazo a la acusación constitucional presentada contra el compañero Ministro de Economia Pedro Vuskovic, por parte de parlamentarios de la Derecha en el Congreso.

3. -Llamar a los trabajadores de la Provincia a permanecer en estado de alerta para repeler a los sediciosos y antipatriotas, con decididas acciones de masas, estando prontos a las instrucciones que la CUT Nacional y Provincial entreguen, en orden a ocupar las fábricas, industrias, estancias, servicios públicos y todo lugar de trabajo, en defensa de sus derechos, de la Constitución, del Gobierno Popular y de su programa, llevando adelante sin vacilaciones, la batalla por elevar la producción, y por la modificación de las estructuras políticas, jurídicas y administrativas, en camino hacia la verdadera democracia socialista.

4. –Convocar un ampliado sindical extraordinario, para el jueves 16 de septiembre a las 19 horas, en Colón N° 956, a los representantes de sindicatos y gremios, Juntas de Vecinos, Centros de Madres y organizaciones Juveniles.


 CONSEJO DIRECTIVO PROVINCIAL CUT


Punta Arenas, 14 de septiembre de 1971."
( )

 

 Durante septiembre distintos gremios de empleados estaban en plena actividad. 

Es el caso de la Asociación de Empleados Particulares, la que en una asamblea que tuvo lugar  a mediados de septiembre de 1971, planteó a las autoridades centrales del país, la extensión del beneficio de la asignación de zona a los empleados particulares jubilados de Magallanes.

Este mismo mes de septiembre y gracias a esfuerzos unitarios realizados por dirigentes gremiales regionales y nacionales, quedó constituida la Agrupación Nacional de Trabajadores Semifiscales de Magallanes (ANATS), organismo que agrupaba a los siguientes gremios de empleados: Asociación de Empleados de la Caja de Previsión de los Empleados Particulares, Asociación de Empleados del Servicio de Seguro Social, Servicio Médico Nacional de Empleados, Asociación de Empleados de la Caja de Empleados Públicos y Periodistas y Asociación de Empleados de la Caja de Previsión de la Marina Mercante.

Uno de los proyectos y demandas más importantes que movilizaba a los trabajadores semi-fiscales era la extensión de la jubilación con zona para esta categoría de empleados. 

Los dirigentes provinciales elegidos en septiembre de 1971 dentro de esta Agrupación, fueron Nilda Lagos B., Danilo Lanas S., Enrique Lavín O., Alberto Damianovic M., José Ojeda S., Manuel Canobra A., Herminia Alemparte M., Hugo Niklinschek D., Oscar Grace S., Mario Escobar T., Edicto Ruiz y Mario Melisenda C. 

 

Las casas de los sindicatos
 en Magallanes
en el período 1970-1973


Una de las manifestaciones concretas de la organización que habían alcanzado los trabajadores y sindicatos en Magallanes a principios de la década de los setenta, eran las numerosas sedes que éstos sostenían en Punta Arenas.

Algunas de esas casas eran parte de un patrimonio histórico, como es el caso de la sede del Sindicato Ganadero y Frigorífico de Magallanes, ubicado en Valdivia N° 471, que poseían desde principios de los años cincuenta, o los gremios de Mar y Playa, en 21 de Mayo N° 1442, y la sede de la Unión de Obreros Petrolíferos, en Avenida Independencia N° 548.

Hasta 1970, la sede de la Central Unica funcionaba en Valdivia N° 471, local del Sindicato Ganadero y Frigorífico de Magallanes, para cambiarse posteriormente en 1971 a las instalaciones de la antigua Escuela Nocturna Popular.

Otras sedes sindicales eran el Sindicato de Empleados Particulares, situada en Talca (después Armando Sanhueza) N° 1046 y la Sociedad de Empleados de Comercio, en Chiloé N° 944.  A su vez, el SUTE, se hizo cargo de la sede de la FEDECH, ubicada en la Escuela Vocacional N° 50 de Punta Arenas, en calle Zenteno N° 256.

Como se ha mencionado, la Central Unica de Trabajadores había recibido en arriendo de la Universidad Técnica del Estado, precisamente como parte del Convenio CUT-UTE, la sede de Avenida Colón N° 953, antigua sede de la Sociedad de Instrucción Popular de Magallanes.

 


A medida que el Gobierno iba adoptando medidas destinadas a mejorar el poder adquisitivo y la situación de los trabajadores, se hacía más evidente la desmedrada condición que afectaba al sector pasivo, de jubilados y montepiadas. 

Titulaba a este respecto “El Magallanes” del 29 de septiembre de 1971: “Nadie se atreve a jubilar sin gozar de perseguidora.  Jubilados con más de 30 años de servicios, tienen pensiones de 600 escudos mensuales.  Sus viudas no sobrepasan los 300 escudos.  Nadie se atreve a jubilar en el régimen previsional en vigencia, menos en Magallanes, donde se pierde adicionalmente el 60% de zona.  Las consecuencias se traducen en atascamiento de los escalafones y fomento de la cesantía....Los funcionarios públicos a través de todo el país no se atreven a jubilar porque no gozan de ‘perseguidora’ y al aceptarse el retiro, las remuneraciones se les reducen a una tercera parte.  En Magallanes pierden, además, el 60% de asignación de zona de que goza el personal activo.  Se observa así que funcionarios con 35 y hasta con 45 años de servicio, esperan mejores expectativas para pasar a retiro.  Muchos después de jubilar, se reincorporan, ya que sus haberes no les alcanzan para subsistir.  Como consecuencia, se atasca el escalafón de ascensos en los distintos servicios y se fomenta la cesantía, al negarse oportunidad a la juventud para iniciar su carrera.” ( )

Siempre en septiembre de 1971, el Gerente General de ENAP, Héctor Donoso, inició una gira por los distintos puntos de trabajo de la Empresa a fin de dar cuenta de los principales planes y proyectos para el futuro.

En este contexto, y con motivo de la firma del contrato de venta  de gas propano refrigerado a la República Argentina, lo que daba comienzo a la exportación de este producto chileno, Donoso se reunió con los trabajadores de Posesión.  Refiere la prensa local este hecho: "Antes de oficializarse la ceremonia de la negociación con los representantes de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Argentina, el Gerente General, Héctor Donoso se reunió con jefes y trabajadores de Posesión en el gimnasio de esa zona de trabajo petrolífero.  El ejecutivo máximo de ENAP hizo una exposición de las iniciativas y nuevos proyectos que en su administración se llevan a efecto y que colocan a ENAP entre las principales fuentes de recursos que impulsan la economía nacional.  Anunció que el balance al 30 de junio último arrojaba una satisfactoria utilidad que permitirá impulsar el desarrollo inmediato de exploraciones submarinas en el Estrecho y en la zona de Constitución a Valdivia.  Explicó la gran tarea que significó la construcción del puerto terminal de Quinteros, gracias al esfuerzo de los trabajadores de ENAP..." ( ).

Por aquel período se iniciaron las actividades educacionales contempladas en el Convenio CUT-ENAP, según el cual los trabajadores de la Empresa podían realizar actividades de capacitación y perfeccionamiento técnico-profesional y sindical en la sede de Punta Arenas de la Universidad Técnica del Estado.

Durante septiembre de 1971 y a lo largo de tres meses, la Central Unica en Magallanes puso en funcionamiento una Escuela Sindical, dirigida a fortalecer la capacitación de los propios dirigentes y trabajadores afiliados a los sindicatos. 

Los primeros cursos de la Escuela Sindical se orientaron hacia dos áreas, el Area Sindical propiamente tal, y el Area de Prevención de Riesgos, y en ellos los trabajadores-alumnos estudiaban materias tales como la Negociación Colectiva, la participación de los trabajadores en las empresas, problemas de la mujer trabajadora, historia del movimiento obrero y sindical, oratoria sindical, finanzas y presupuesto sindical, entre otras.

Refiriéndose a las nuevas condiciones de remuneraciones de los trabajadores y a la Escuela Sindical de la CUT que se ponía en marcha, “El Magallanes” editorializaba el 14 de septiembre en los siguientes términos: “Los trabajadores tienen hoy una posición preponderante y una participación activa en el propio Gobierno de la República.  No debe olvidarse que la CUT tiene ingerencia directa en la formación de proyectos relacionados con el sector laboral y la fijación del monto de los reajustes anuales de remuneraciones y pensiones... Corresponde recordar que la actuación de la directiva de la Central Unica de Trabajadores fue decisiva para la otorgación extraordinaria del aumento de los sueldos y salarios bajos y el tope de los excesivos.  La misma institución forma parte con carácter permanente de la Comisión Nacional de Remuneraciones y los empleados y obreros ven en ella un baluarte para la defensa de sus expectativas...La CUT mientras tanto, afronta con decisión una labor de perfeccionamiento de sus integrantes, para responder con toda eficiencia a su creciente responsabilidad en la defensa de los vastos sectores que representa.  A esta finalidad responde la creación en nuestra ciudad de una Escuela Sindical, con amplio programa de materias sobre derechos y normas laborales, que van desde la participación de los trabajadores en la empresa hasta las nociones fundamentales de economía política...Nadie puede dudar que la iniciativa tendrá pleno éxito y éste representará un paso importante de los asalariados magallánicos para asegurar sus justas aspiraciones de perfeccionamiento...” ( )

La participación de los trabajadores en las empresas y servicios públicos eran una prioridad de las organizaciones sindicales y del propio gobierno, y se iba avanzando en esta materia al ritmo de la capacidad y conciencia de los obreros y empleados. 

Anotaba a este respecto “El Magallanes” del 18 de junio de ese año: “Papel de los trabajadores en las áreas empresariales...El propósito del Gobierno y de la Central Unica de Trabajadores es que en estas empresas debe haber prioridad y alta responsabilidad de los trabajadores.  Son ellos los que deben tener injerencia en la administración y planificación para el logro de una mayor productividad y desarrollo industrial.  Para ello es aconsejable constituir algunos Comités de Producción de acuerdo con las necesidades internas de la industria... Veamos un ejemplo: Lanera Austral cuenta con cinco Comités de Producción, cada uno de los cuales nombra un delegado ante el Comité Coordinador.  Este organismo lo componen los cinco representantes de los trabajadores ante el Consejo de Administración más la directiva de la organización sindical lo que da un total de 15 personas.  Ello permitirá un mejor acuerdo entre los personales técnico y los que realizan otras labores en la empresa.” ( )

La experiencia de participación de los trabajadores se extendió durante 1971 en toda la zona de Magallanes, abarcando las grandes empresas estatales como  los Centros de Producción ganaderos, las Cooperativas y Asentamientos de Reforma Agraria, la Empresa Nacional del Petróleo, la Cooperativa Copeaustral, la Empresa Portuaria de Chile, y los bancos estatizados como el Banco de Londres y el Banco Chileno-Yugoeslavo, entre otras empresas y servicios.

La vida de los magallánicos y, en especial, de los hogares modestos seguía estando marcada por las dificultades.  El periódico “El Magallanes” en octubre de 1971, hacía referencia a los problemas de falta de provisión suficiente de productos cárneos y de chacarería en los siguientes términos: “La producción chacarera es mínima y resulta insuficiente y caro el refuerzo que viene del centro del país, fuera de no haberse notado un avance significativo después de la formación de cooperativas para intensificar el rubro de la producción agrícola...Los huevos siguen costando tres veces más que en otros puntos del país,,,” ( )

Durante este período, el Estado a través de la Dirección de Industrias y Comercio, actuó en el marco de la legislación vigente con el fin de poner a disposición de la ciudadanía aquellas empresas cuyo interés fuera decisivo para las necesidades de la población, y que estuvieran afectadas por alguna situación de desabastecimiento. 

Algunas de esas medidas legales consistían en el requisamiento de empresas e instalaciones a fin de ponerlas en funcionamiento. 

En numerosas ocasiones, la Central Unica propuso el requisamiento de empresas, cuando a juicio de los trabajadores o de los respectivos sindicatos involucrados, se estaban vulnerando los intereses públicos o se estaba incurriendo en acciones ilícitas de desabastecimiento o acaparamiento de mercaderías.

El siguiente es el ejemplo de un Decreto de Requisamiento dictado por Dirinco en septiembre de 1971, en relación con la fábrica de alimentos para aves de la Molinera Punta Arenas.

 

MINISTERIO DE ECONOMIA, FOMENTO Y RECONSTRUCCION
DIRECCION DE INDUSTRIAS Y COMERCIO
MAGALLANES


Punta Arenas, 9 de septiembre de 1971.

Vistos:

a) Las facultades privativas de la Dirección de Industria y Comercio en materia de requisamiento de actividades productivas;

b)   los antecedentes e informes remitidos por el funcionario inspector de esta Dirección, en conformidad a los reglamentos del Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción,

DECRETO:

1. Requísase el uso y goce de la explotación industrial y comercial que opera  en el giro de criadero de aves, ubicado en el kilómetro 13 del camino norte de la ciudad de Punta Arenas, de propiedad de la Molinera de esta ciudad;

2.  Requísase asimismo, el uso y goce de los locales, instalaciones y oficinas en que funciona el establecimiento requisado y los útiles, materiales y derechos de cualquier naturaleza, documentos comerciales y de otro orden que se encuentren en la explotación requisada o sean necesarios a su funcionamiento, incluso maquinarias, accesorios, repuestos, enseres, materias primas, fondos en cuentas corrientes bancarias o comerciales, créditos activos y todo lo que pertenezca natural y comercialmente a la industria requisada.

3.  Desígnase como Interventor a Héctor Rodríguez Rodríguez, funcionario de la Empresa de Comercio Agrícola, que actualmente desempeña las mismas funciones en las otras industrias requisadas a Molinera de Punta Arenas, a fin de que proceda al cumplimiento de la presente resolución y tome a su cargo la administración del uso, goce y funcionamiento del establecimiento, con amplias atribuciones para ejecutar todos los actos, convenios y contratos que estime oportunos para condicionar la oferta de la producción de la industria a la demanda de la población.

4.  Esta resolución, se aplicará de inmediato, sin perjuicio de cumplirse posteriormente con el trámite de toma de razón por la Contraloría General de la República.    DIRECTOR PROVINCIAL DIRINCO."


Por su parte, la CUT Provincial además estaba interesada en exponer su posición frente a los acontecimientos políticos y en particular, frente a la acusación constitucional de que era objeto en aquel entonces el Ministro de Economía.  

La declaración de la Central Unica junto con manifestar su rechazo a dicha acusación constitucional, llamaba a los trabajadores, "...a permanecer en estado de alerta para repeler a los sediciosos y antipatriotas, con decididas acciones de masas, estando pronto a las instrucciones que la CUT Nacional y Provincial entreguen, en orden a ocupar las fábricas, industrias, estancias, servicios públicos y todo lugar de trabajo, en defensa de sus derechos, de la Constitución, del Gobierno Popular y de su Programa, llevando adelante sin vacilaciones, la batalla por elevar la producción, y por la modificación de las estructuras políticas, jurídicas y administrativas, en camino hacia la verdadera democracia socialista." ( ).

En octubre de 1971, la CUT Provincial informó públicamente de la decisión adoptada en la Subsecretaría del Trabajo, en orden a establecer legalmente un nuevo horario de trabajo para los empleados de comercio.  De acuerdo con el nuevo reglamento emanado de esa repartición ministerial, el horario establecía una jornada de 44 horas de trabajo a la semana, distribuidas en ocho horas diarias de lunes a viernes inclusive y cuatro horas los sábados en la mañana.

En noviembre de 1971, al conmemorarse el primer año del gobierno de la Unidad Popular, los trabajadores de Magallanes vieron por televisión y escucharon por radio el mensaje alusivo del Presidente de la República.

 

4 de noviembre de 1971:
Salvador Allende da cuenta
al pueblo y los trabajadores
del primer año de su Gobierno

 

En un acto convocado por la Central Unica de Trabajadores en el Estado Nacional de Santiago, el Presidente Allende dio cuenta de su primer año de gobierno, discurso que se transmitió radialmente en Magallanes y en el que expresó entre otros conceptos:

  “Saludo a los compañeros militantes de la Central Unica de Trabajadores, en la persona de su presidente, compañero y amigo Luis Figueroa, y en la de su secretario general, quienes han patrocinado este acto. Saludo la  presencia en esta tribuna de los dirigentes de los partidos y movimientos que integran la Unidad Popular, y rindo homenaje a los miles y miles de trabajadores, a los que repletan estas galerías, a los que  están allí, en la pista y en el césped, a los que construyeron con sus manos y con su dinero los carros alegóricos, los saludo y les rindo  homenaje en la persona de un trabajador ejemplar, el compañero Barría.
      
 Este trabajador anónimo, con una nueva conciencia y una nueva voluntad, allá en el Mineral la Andina, creó, gracias a sus esfuerzos, una nueva  máquina que puesta en marcha ha aumentad extraordinariamente la producción. Saludo en Barría al nuevo espíritu, a la nueva conciencia  revolucionaria de los trabajadores chilenos.

 He venido a dar las cuentas al pueblo. De acuerdo con la Constitución Política tengo la obligación el 21 de mayo de inaugurar el período ordinario de sesiones del Congreso y rendir ante él y el país cuenta administrativa, económica y política de la nación. Rompemos con viejos  moldes, y año a año rendiremos cuenta en este estadio, o en sitios más  amplios, dialogando con el pueblo y decirle que él es el factor  fundamental en el proceso revolucionario chileno.

 Sostuve que era distinto conquistar el Gobierno que alcanzar el poder.   El 3 de noviembre asumimos la responsabilidad de gobernar este país por  mandato del pueblo, expresado en las urnas y ratificado por la decisión del Congreso Nacional.
 
Hoy vengo a manifestar que, lenta pero firmemente, hemos ido  conquistando el poder, y hemos ido realizando los cambios  revolucionarios establecidos en el Programa de la Unidad Popular... Es por eso que estamos aquí, para señalar que hemos avanzado en el área  social, base del programa económico, fundamento del poder para el pueblo. Controlamos el 90% de lo que fuera la banca privada; 16 bancos, los más  poderosos, entre ellos el Español, el Sudamericano, el Crédito e  Inversiones, el Banco de Chile, son hoy patrimonio de Chile y del  pueblo. Más de 70 empresas monopólicas y estratégicas han sido  expropiadas, intervenidas, requisadas o estatizadas.

   Somos dueños. Podemos decir: nuestro cobre, nuestro carbón, nuestro  hierro, nuestro salitre, nuestro acero; las bases fundamentales de la  economía pesada son hoy de Chile y los chilenos. Y hemos acentuado y profundizado el proceso de reforma agraria; 1.300 predios de gran extensión, 2.400.000 hectáreas han sido expropiadas. En ellas viven 16.000 familias, y hay cabida potencial para 10.000 más.

    Pero si es importante el haber aplicado la reforma agraria -para hacer  producir de manera distinta la tierra y cambiar su propiedad-, lo es más  haber hecho que el campesino se sienta ciudadano, y comprenda la gran tarea de estar junto al pueblo, al obrero, para hacer posible que  nuestra gente coma más. Su trabajo lo siembra a lo largo de la patria y  ha de representar más salud y más bienestar para todos los chilenos.”

Y refiriéndose expresamente a la nueva situación en que se encontraban los trabajadores bajo su administración, Allende expresó:

“Por eso creamos los Consejos Campesinos y nos hemos empeñado en cambiar las relaciones laborales. Hoy, los trabajadores tienen conciencia de que son Gobierno, que su actitud tiene que ser distinta, y por eso yo señalo como algo ejemplar la responsabilidad asumida por los compañeros dirigentes de la Central Unica de Trabajadores y la importancia del convenio CUT-Gobierno. Por eso, también, está en el Congreso Nacional el proyecto de ley que consagra la participación de los trabajadores en la administración de las empresas del Estado, la participación de los trabajadores en la administración de las empresas mixtas y la participación de los trabajadores en los Comités de Cooperación, en las empresas privadas, y por eso, también hemos creado, en las empresas estatizadas, en las empresas mixtas y habrá que crearlos en las empresas privadas, los Comités de Producción, para engranar profundamente la responsabilidad de los trabajadores en el proceso de la producción nacional.
     
Tiene para nosotros tanta importancia que los trabajadores, que la
 mayoría y la totalidad de ellos comprenda que son Gobierno, y que, por  lo tanto, su actitud debe ser diferente frente a los pliegos de peticiones, frente a los reajustes.

Personalmente viajé a Chuquicamata. Allí dialogué con los trabajadores del cobre. Visité las secciones.  Estuve reunido en cada una de ellas, y en la tarde -caído el sol-, ante más de 4.000 obreros, durante tres horas les planteé la necesidad de superar el pliego de peticiones, les dije cómo los enemigos del pueblo tenían la esperanza y el deseo de que hubiera una huelga en el cobre, en el momento en que Chile está planteando los problemas derivados de la indemnización.

Les dije cómo se confabulaban para estimularlos a formular peticiones que la industria no puede solventar; les expresé que debíamos superar los pliegos de tal manera que el obrero del cobre en Chuqui se incorporara a la dirección de las empresas, que de las asambleas de trabajadores salieran los directores, de acuerdo con el convenio CUT-Gobierno, hubiera comités sindicales y de administración, que había traído un reajuste del sueldo base. Que del excedente de la  empresa, un porcentaje va a las arcas fiscales y el saldo se divide entre la inversión que debe hacerse en la propia empresa, para progresar  técnicamente, en las inversiones sociales que deben hacerse allí mismo en beneficio de los trabajadores y en un fondo de distribución directa para dar salarios y sueldos en relación con la producción y con la productividad: ligar al trabajador al proceso productivo porque las empresas del cobre son el sueldo de Chile y porque los trabajadores del cobre son dueños de esas empresas, en cuanto forman parte de nuestro pueblo.

 Desde aquí, mirando en el césped a otros mineros, con sus cascos y sus  lámparas encendidas, llamo a los trabajadores de Chuquicamata a la  responsabilidad, y les digo que Chile entero espera su respuesta y yo  tengo fe en la respuesta de los trabajadores del cobre.”
      
En otro pasaje de su balance, el Presidente Allende expresó:

“Para eso hemos ido alcanzando el poder. Para ir incorporando a grupos y sectores postergados. Nuestra preocupación ha sido fortalecer la  democracia y ampliar las libertades mediante la redistribución del  ingreso, la liberación económica. Este Gobierno quiere una auténtica democracia y una libertad concreta para todos los chilenos. La  democracia y la libertad son incompatibles con la desocupación, con la falta de vivienda, con la incultura, con el analfabetismo, con la enfermedad. ¿Cómo se afianza la democracia? Dando más trabajo.  Redistribuyendo mejor. Levantando más viviendas. Dando más educación, cultura y salud al pueblo.

Veamos, trabajadores, qué es lo que hemos  hecho.
      
 Este país está castigado desde hace más de un siglo por una brutal  cesantía. En septiembre de 1970 teníamos un 8,3% de cesantía, en  septiembre de 1971 la hemos bajado a 4,8. En diciembre de 1970 había en  Santiago 87.000 cesantes, ahora por desgracia todavía hay 51.000. En diciembre de 1970 había 5.000 cesantes en Puerto Montt, hoy hay sólo  300. En Temuco, en diciembre del año pasado, 9.000, ahora tan sólo         3.000, y en la región de Bío-Bío, Malleco y Cautín hemos creado 12.000  nuevos empleos, nuevas fuentes de trabajo. Otro factor importante para        afianzar la democracia es nivelar las posibilidades y los ingresos para ir disminuyendo las tremendas distancias que el régimen capitalista  consagra en cuanto a las remuneraciones.

Veamos qué hemos hecho.

En 1968, el 60% de las familias recibían el 17%; ese mismo año el 2% de las  familias recibían el 45% del ingreso. Estamos corrigiendo esta  injusticia. En 1970 los asalariados recibían el 50% de la renta nacional, en 1971 los asalariados reciben el 59% de la renta nacional.

 Hemos dado un tranco largo, pero lo hemos dado más largo, aumentando en un porcentaje más alto las asignaciones familiares de obreros, campesinos y empleados públicos, para acercarlas a las asignaciones familiares de los empleados particulares Y otras cajas de previsión.

Pero también, y con pasión y con cariño, nos hemos preocupado de las  pensiones de las viudas, de los ancianos, de las montepiadas, de los  jubilados. Por primera vez en la historia de Chile no se ha visto en los  jardines del Congreso, ni rodeando La Moneda, a los viejos chilenos, que  entregaron su vida de esfuerzo y que no habían recibido ni siquiera en  los últimos minutos de su vida el derecho de morir tranquilos.

Ahora, han sido básicas las preocupaciones del pueblo, en el Gobierno de ustedes, para hacerle justicia a las ancianas y a los ancianos chilenos.      

 Otro índice importante es la inflación. De enero a noviembre de 1970  hubo un alza del costo de la vida de un 33%. De enero a noviembre de 1971, menos de un 15%. Menos de un 15%, esto es muy importante. Veamos y  tengan calma; y espero que anoten bien nuestros enemigos. Veamos el aumento del consumo. La redistribución de los ingresos, el que   compañeros que no trabajaban, trabajen, el que los que recibían menos de  dos sueldos vitales tuvieran un reajuste superior al alza del costo de la vida, ha significado una mayor demanda.

Este país, todos los años,  importa 180, 200 millones de dólares, en carne, trigo, grasa, mantequilla y aceite. Y el próximo año importaremos más, aun cuando aumente la producción agrícola, porque el pueblo debe alimentarse mejor.
      
 Hemos aumentado el consumo de aves, de porcinos, de papas, en un 16%, en  un 18% y en un 55%.  Se ha aumentado el consumo de azúcar en un 37%. Cuando venga Fidel  Castro, le voy a decir que es demasiado.
      
 Sin embargo, como he dicho hace un instante, ha habido escasez
 transitoria de algunos productos, por el mayor poder de compra de las  masas, por la tendencia al acaparamiento de ciertos sectores que compran  más de lo que necesitan. Si necesitan 3 ó 5 kilogramos de carne, y la  encuentran en venta, compran 10 ó 12, y lo guardan en su freezer o su refrigerador. Hay una presión psicológica que hace que la gente compre más de lo que necesita. Y también debemos reconocer que hay especulación en los barrios.
       
En el caso de la carne, por otra parte, al comienzo de nuestro Gobierno salieron de las fronteras de Chile más de 200.000 cabezas de ganado  vacuno. Agreguemos a ello que países productores de carne como    Argentina, tienen también a su pueblo restringido, comiendo una semana y otra no; por eso es que a veces ha faltado la carne.

Pero el pueblo me ha entendido. El pueblo sabe cuáles son las raíces  profundas de esta herencia que pesa; y yo cada vez que he ido a las poblaciones, he oído la voz de las compañeras, he sentido el lenguaje humano y comprensivo de la trabajadora, de la madre y de la hermana  chilena cuando les he explicado las causas. Ellas saben que con el pueblo organizado en los Comités de Abastecimiento, con las nuevas distribuidoras del Estado y con la mayor producción, podremos solucionar         este viejo problema que aparentemente azota ahora más a los chilenos, porque ahora hay más chilenos que comen; ahora come la mayoría de los  chilenos.

Problema de la vivienda: las provincias azotadas por el terremoto recibieron 18.000 mediaguas. Hemos contratado 83.751 viviendas y se han  entregado 33.000 y tantas. Hoy, 4 de noviembre, entregaban 1.500 casas.  La CORVI construyó el año pasado 2.700 viviendas. Para este año, le hemos dado una tarea de 61.000 viviendas. Gran esfuerzo, debemos cumplirlo aun cuando no es fácil, pero el pueblo debe saber que cuando recibimos el Gobierno, faltaban en Chile 480.000 viviendas y que después del terremoto esta cifra se elevó -por desgracia- a 520.000. Por eso, necesitamos un esfuerzo nacional -amplio y duro- para atacar a fondo este mal que vincula al hombre a su hogar, a la familia, a la salud y al descanso.

La gran tarea será dar techo y eso lo haremos a lo largo de         estos años con el esfuerzo de todos, pensando que es indispensable que         el proletario, el campesino y el empleado tengan su propia casa. Y es falso, calumnioso y torpe el que se les haya dicho que queremos suprimir         la propiedad privada de la vivienda, del hombre y la familia. Lo que         queremos es que cada hombre, cada familia, tenga aunque sea una modesta vivienda, pero que sea su propia casa, su propio techo, su propio hogar.”

A su vez, el balance de un año en materia de educación y salud, que tocaban directamente a la clase trabajadora y sus familias, era el siguiente:

“En el campo educacional, la escolaridad ha aumentado, y alcanza al 94% en la población entre 6 y 14 años y un 35% de la población entre 15 y 19  años. Hemos construido 221.000 m2, en comparación con el año pasado, que se construyeron 79.000. Esto implica, habiendo dos turnos en las escuelas urbanas y uno en las rurales, que el año pasado concurrieran 35.000 niños como consecuencia de las nuevas construcciones y hoy día se alberga a 210.000 niños. En salud, en los consultorios externos, las consultas se han aumentado un 11%. En las consultas médicas de urgencia, un 33%. Hemos tenido una disminución de un 3% en la vacunación. En las hospitalizaciones ha habido un aumento de un 10%, pero hemos aumentado -óiganlo bien- un 52% en la entrega de leche a los niños de Chile.

El medio litro es y será una realidad para los hijos de ustedes,   compañeros. Nos hemos preocupado de grandes campañas contra enfermedades previsibles en las provincias afectadas por el terremoto, contra las enfermedades endémicas, especialmente las diarreas de verano; hemos controlado la calidad del agua; se han hecho campañas para erradicar los basurales y limpiar las poblaciones, y el trabajo voluntario de los pobladores ha sido un factor muy importante en las campañas que señalo; hemos democratizado el Servicio Nacional de Salud para complementar al médico con el personal que allí trabaja y para dar acceso a los beneficiarios del servicio, a los trabajadores y a su familia, de tal manera que auténticamente participen ellos también en la defensa de su salud.

Para afianzar la democracia en el campo previsional hemos dado   beneficios a un tercio de la población que carecía de ellos. 900.000 personas han sido incorporadas a los beneficios previsionales como  consecuencia de una indicación que formularamos a la Caja de los  Comerciantes que hemos creado. ¿Quiénes se incorporan a la previsión? Comerciantes, transportistas, pequeños y medianos agricultores,         pirquineros, pescadores, artesanos, odontólogos independientes, sacerdotes, monjas, pastores y ministros de todos los credos religiosos. 900.000 chilenos que no tenían previsión social la tendrán por la   voluntad de ustedes, por la voluntad del Gobierno Popular.

Hemos creado el Fondo Unico de Nivelación de las Asignaciones         Familiares. Esto permite ir acercando (y el próximo año será igual) la  asignación de los obreros, campesinos y los empleados públicos y estará   más de cerca de la de los empleados particulares, de tal manera que en  1973 haremos, casi con certeza, que todas las cargas tengan una misma asignación para cumplir a plenitud y cabalidad el programa del pueblo,  el Programa de la Unidad Popular.

Hemos hecho que participen directamente los imponentes de los Institutos Previsionales. Sobre la base del Fondo Unico de Nivelación financiamos el Plan de Leche, que alcanza a 600 millones de escudos, y contribuimos a un plan extraordinario de atención materno-infantil, que insumirá la elevada cifra de más de 1.000 millones de escudos. Hemos disminuido los trámites burocráticos en las cajas de previsión; hemos eliminado los controles  excesivos a los sindicatos sobre su contabilidad y sus programas, sin dejar de tener tuición sobre ellos, pero entregando nuestra confianza a los propios trabajadores. Si los trabajadores forman parte del Gobierno de Chile, si ellos dirigen el Gobierno de Chile, con mayor razón podrán  dirigir su sindicato.”

El año 1971 sin lugar a dudas, había tenido el aspecto de exitoso, para el Gobierno de la Unidad Popular y para la Central Unica de Trabajadores.

 

 El año 1971 concluyó en Magallanes con el logro de acuerdos entre las empresas ganaderas y los sindicatos campesinos, respondiendo así al nuevo clima de entendimiento propiciado por el Gobierno y por la CUT.   Relata “La Prensa Austral” del 22 de diciembre a este respecto: “Federación campesina arregló su problema en reunión de ayer en la Intendencia: nuevos salarios.  El conflicto de los trabajadores campesinos agrupados en la Federación Campesina se solucionó ayer en la Intendencia...” Los salarios campesinos fueron fijados en los siguientes términos: “Peones E° 1.300; ovejeros E° 1.450; ovejeros puesteros E° 1.530, tractoristas E° 1.450; campañistas E° 1.450; campañistas de vacunos E° 1.450; cocinero y cocinera E° 1.330; y cocinera esposa de trabajador 900 escudos.  Los salarios de los faeneros se reajustarán en un 30% por ciento.  El resto de las regalías y beneficios del actual convenio se reajustarán en un valor de un 20% del valor estimativo del indice de precios al consumidor al 31 de diciembre de 1971. La vigencia del convenio corresponde a las fechas contempladas entre el 1° de enero y el 31 de diciembre de 1972.” ( )

Al día siguiente, la Federación “Triunfo Campesino” que agrupaba a los 2.100 campesinos de estancias de menos de 5.000 animales, y socios de cooperativas y asentamientos, informaba haber llegado también a un acuerdo salarial acorde con sus demandas: “Como favorable calificó Delfín Benítez, Presidente de la Federación ‘Unidad Campesina’ la firma del convenio de reajustes con la parte patronal...Los valores aproximados son los siguientes: el ovejero pasará a ganar 1.450 escudos; ovejero puestero 1.530 escudos; el campañista, 1.450 escudos; cocineros, 1.350 escudos; cocinera esposa de trabajador, 900 escudos, además habló del bono de conflicto y de otras regalías.  Asimismo señaló que el convenio era favorable para los trabajadores leñeros...” ( )

En general, como se puede apreciar, la mayor parte de los salarios obtenidos por los obreros de las grandes estancias eran similares o cercanos en su valor, a los obtenidos para los obreros de las estancias menores.


1972:
las fuerzas se preparan
para un enfrentamiento decisivo


 Al igual que durante el Gobierno de Frei Montalva, el proceso inflacionario continuaba golpeando fuertemente la economía magallanica. 

Después de una breve disminución durante 1971, la inflación comenzó a repuntar en 1972, deteriorando aún  más el poder adquisitivo de los sueldos y salarios.  

Pero, ¿cuáles eran las medidas que el Gobierno estaba adoptando en favor de los trabajadores, y cuál era su propia evaluación de dichas realizaciones? 

En febrero de 1972, el Gobierno realizó un balance de lo avanzado hasta ese instante en el cumplimiento del programa propuesto al país en 1970. 

Una reunión efectuada en el sector de "El Arrayán" en las afueras de Santiago, produjo la llamada "Declaración de El Arrayán", en la que se lee el siguiente balance de las actividades conjuntas entre el Gobierno y la Central Unica: "El objetivo de afianzar el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores, se expresa concretamente en diversos planos.  Está, en primer lugar, la política de remuneraciones, cuyos términos esenciales quedaron definidos en el Acta CUT-Gobierno.  Respecto de ella, cabe señalar que supone una nueva redistribución del ingreso en favor de los trabajadores.  En razón de las limitaciones reales del sistema económico, que excede aquellos términos, no representaría mejoramientos adicionales efectivos para los trabajadores.  El mismo objetivo de elevar las condiciones de vida se logra, también por otros mecanismos importantes, distintos de la remuneración individual: la construcción de viviendas, la extensión de la educación, la formación profesional, el mayor acceso de los trabajadores a medios de desanso y recreación y también, los esfuerzos por mejorar el abastecimiento y la distribución en los barrios populares, así como la lucha contra la especulación, con la participación activa de la propia población, a través de las Juntas de Abastecimientos y Precios." ( )

 Siempre haciendo un somero balance de lo avanzado en materia de la situación de los trabajadores desde 1970 en adelante, decía Volodia Teitelboim en Italia en marzo de 1972: “Bajo la dirección de la clase obrera, de un gobierno democrático y revolucionario como el actual se ha operado un aumento de la producción 24 veces superior al último año de Frei, disminuyendo a menos de la mitad la cifra de los desocupados... Ahora comen los hambrientos de ayer, el pueblo vive mejor que antes. La participación en la renta nacional de los asalariados ascendió del 51 al 60%. Los obreros dirigen las grandes empresas, antes en manos de las compañías yanquis del cobre; las minas de carbón, de salitre, del hierro, del cemento, los soberbios imperios textiles del recién pasado.  Y se empeñan en la batalla  de la producción y del trabajo voluntario, que arrastra a multitudes de jóvenes y adultos.” ( )

 El 1° de mayo de 1972 fue celebrado por la CUT Provincial siguiendo las formas tradicionales de años anteriores: con una romería al cementerio de Punta Arenas, en la mañana y con una concentración masiva de trabajadores realizada al mediodía en el Teatro Municipal, oportunidad en la cual intervinieron oradores sindicales y finalmente, cerró el acto la Diputada comunista Mireya Baltra, quién visitaba la zona.

Uno de los eventos sindicales de mayor importancia se registraba en mayo de 1972.   

En esta ocasión, y como fruto de un vasto esfuerzo de organización y difusión, se efectuó la primera elección universal de los dirigentes sindicales de la CUT a nivel nacional y provincial.   En Magallanes, como en el resto del país, se postularon a dichas elecciones, dos listas generales de candidatos a dirigentes, unos, representando una línea sindical favorable a la Unidad Popular y la otra, encabezada por dirigentes de la oposición demócrata-cristiana y de independientes de derecha.   Refiriéndose a estas elecciones escribía en junio de 1973 el dirigente José Donoso Hueicha: “Elección de los dirigentes de la CUT reitera política del Gobierno Popular...  En lo que respecta a Magallanes de los 1.160 campesinos que emitieron su voto en esta elección, desmienten tajantemente a los cegados opositores: 58 votos nulos o blancos, 90 para la oposición y los demás para la unidad Popular...En aquellos sectores laborales netamente de la clase obrera, ocurre lo mismo, el 90% de la votación pertenece a la UP y estos resultados parecen darse a nivel nacional.” ( )

En el mismo mes de junio y haciendo una síntesis de la experiencia alcanzada con el Convenio CUT-UTE, se fortalecía la idea de que los alumnos-trabajadores, una vez concluida su formación técnica universitaria, podían acceder a carreras superiores, según señalaba “El Magallanes” del 5 de junio: “Trabajadores podrán incorporarse a la Universidad.  Serán favorecidos con ingreso a carreras normales universitarias.  Mediante convenio CUT-UE.” ( ) 

Entre  fines de 1972 y 1973, por su parte, los trabajadores bancarios organizados en el Consejo Provincial Bancario realizaban una activa labor de difusión de sus eventos sindicales, a través de un programa radial "Bancavisión", difundido en toda la provincia.

Pero la oposición política y económica, provista del abundante apoyo financiero exterior procedente de gremios, gobierno y empresas de EE.UU., estaba dispuesta a extremar sus esfuerzos para provocar un colapso de la economía nacional.   

Fue en este contexto que se produjo el llamado “paro de octubre”.  En aquel momento, los actores centrales del conflicto social en Magallanes eran los siguientes.

 En este cuadro de complejas relaciones, la oposición económica y empresarial estaba liderada en Magallanes por la Cámara de Comercio e Industrias, de la que formaba parte además el gremio del transporte terrestre, el SIDUCAM, Sindicato de Dueños de Camiones de Magallanes. 

Sus aliados políticos eran los dos principales partidos de oposición al Gobierno: el Partido Nacional y el Partido Demócrata Cristiano.

 El espacio público estaba dividido claramente en dos sectores: opositores y gobiernistas, contando cada uno con medios de comunicación (prensa escrita y radioemisoras) de amplia influencia y audiencia regional.

 En el campo gobiernista, estaba la Central Unica de Trabajadores y los partidos de la Unidad Popular, además del propio Gobierno y servicios de la Administración Pública, a los que se sumaba el nuevo MOPARE, Movimiento Patriótico de Recuperación, integrado por camioneros y empresarios disidentes del SIDUCAM y de la Cámara de Comercio y partidarios del Gobierno y la Unidad Popular. 

 Los orígenes lejanos del llamado "paro de octubre", se encuentran en el propósito de los empresarios agrupados en la SOFOFA y el gremio de los camioneros, de expresar una forma aguda de protesta y de rechazo frente a la política económica del Gobierno de Allende. 

Y el factor desencadenante se dio en la Provincia de Aysén... donde el Gobierno había propuesto la creación de una Empresa Estatal de Transportes, que pudiera concentrar en una sola entidad todos los esfuerzos y recursos requeridos por esa zona apartada del centro del país, para movilizar carga y pasajeros.

 La sola naturaleza del paro, refleja sus intenciones manifiestas: generar un grado de paralización económica y social suficiente, como para ocasionar la desestabilización política del Gobierno.  Los transportistas paralizaron sus camiones, generando un paulatino entorpecimiento en la circulación de mercaderías en caminos y puertos, lo que a su vez, tenía un efecto sobre el comercio minorista. 

 En Magallanes por su parte, no obstante el hecho de que el SIDUCAM- Sindicato de Dueños de Camiones, que dirigía al empresario Milenko Vilicic, fue la punta de lanza del movimiento opositor, uno de los detonadores fue un incidente imprevisto sucedido en Punta Arenas.  Algunos días antes del paro de octubre de 1972, se registra el incidente del cierre y allanamiento del supermercado "Cofrima" de Punta Arenas. 

Ante los serios problemas de abastecimiento de mercaderías que afectaba a la ciudad, la empresa Compañía de Frigoríficos de Magallanes (COFRIMA) propietaria del supermercado del mismo nombre, procedió a cerrar el establecimiento efectuando un “blockout”, lo que motivó como reacción gubernamental un decreto de DIRINCO, refrendado por la Intendencia Provincial, disponiendo el allanamiento y reapertura del recinto comercial.    Cabe notar que este supermercado era uno de los dos que existían en la ciudad.  En la mañana del 1° de octubre, se apostaron en los alrededores del supermercado numerosos manifestantes opositores al Gobierno, a fin de impedir la medida gubernamental.  

Dada la proximidad del recinto comercial con el puerto, los obreros del Sindicato Profesional de Estibadores del Puerto de Punta Arenas se reunieron en la explanada de acceso al muelle, y acordaron acudir masivamente al sector del supermercado, a fin de despejar de viva fuerza el área y permitir la acción de Carabineros.

Sin embargo, y antes que se hicieran presentes los obreros del puerto, que esperaban la orden de sus dirigentes, la fuerza policial procedió a intervenir en respaldo de la autoridad allí presente, circunstancia en la cual -en medio de un intenso forcejeo y golpes entre Carabineros y los manifestantes derechistas allí apostados- se produjo la repentina muerte por infarto de un comerciante (Manuel Aguilar) que integraba la manifestación opositora, mientras era retirado por dos policías del lugar.   

Este lamentable incidente fue profusamente utilizado a través de la prensa y los medios de comunicación, como uno de los motivos aducidos por la oposición empresarial al Gobierno, para justificar en Magallanes el paro de octubre.

 De todos los eventos sociales y políticos en los que oposición y Gobierno se enfrentaron durante la Unidad Popular, el paro empresarial de octubre de 1972, es uno de los más relevantes y decisivos en sus efectos.

 

El paro empresarial
 de octubre de 1972:
la oposición en el terreno
 del sabotaje

 

 Los primeros eventos relacionados con el paro de octubre, hay que situarlos en septiembre de 1972, cuando las organizaciones sindicales y políticas partidarias de la Unidad Popular, celebraron en Magallanes el 2° aniversario del triunfo de septiembre de 1970. 

El diario “El Magallanes” titulaba ese día: “El pueblo a la ofensiva.  Del trabajo a la concentración”, para referirse al acto que se inició a las 16.00 hs. en el Gimnasio Cubierto, efectuándose dos marchas, una desde Plaza Bulnes y otra desde la Población 18 de Septiembre hacia el Gimnasio.

 El viernes 1° de septiembre se había realizado el traspaso legal y material de la estancia Laguna Blanca a los trabajadores y a CORA, y en la ceremonia al efecto, intervinieron con sendos discursos Américo Fontana, Director Regional de CORA y Héctor Chavez, Presidente del Comité de Vigilancia de los trabajadores de dicho predio.  El proceso de Reforma Agraria se continúa desarrollando a pesar de la campaña enconada de la oposición.

 La siguiente es una cronología de los eventos del paro.


Miércoles 4 de octubre

El día de hoy se anuncia que la empresa estatal LAN Chile ha decretado un alza del 40% en las tarifas a Magallanes lo que ocasiona una andanada de críticas en los sindicatos y gremios.  Este día además, y como parte de su campaña opositora concertada contra el proyecto gubernamental de la Escuela Nacional Unificada (ENU)( ), los estudiantes del Liceo Salesiano San José se declararon en un paro de 24 horas, además de organizar una ruidosa marcha por el centro de Punta Arenas.

Los Consejeros DC de la Central Unica se quejan públicamente mediante una declaración por la prensa, por las alzas de los pasajes LAN, por el alza de la carne de ovino (que según ellos llega al 130%) y exigen rebajas en los pasajes.


Jueves 5 de octubre

En las elecciones efectuadas hoy en la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Punta Arenas, es elegido Presidente el dirigente Armando Bahamonde, al igual que se informa de los resultados de las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica del Estado, una de las entidades estudiantiles emblemáticas de Magallanes, donde la lista UP obtuvo la elección de 12 consejeros y la lista de la alianza DC-PN solo consiguió elegir 4 consejeros.

El clima de rechazo contra el alza de los pasajes LAN se incrementa en la provincia.


Viernes 6 de octubre

El día de hoy los empresarios camioneros regionales y nacionales se quejan porque el Ministerio de OO.PP no les da trabajo.  En particular, los dirigentes del gremio SIDUCAM (Sindicato de Dueños de Camiones) expresa su crítica por la falta de trabajo de los asociados.  Una larga fila de camiones cesantes se pueden percibir estacionados por la calle O’Higgins frente a los almacenes del puerto de Punta Arenas, en señal de silenciosa protesta.

Frente al clima de rechazo a las alzas de las tarifas de  LAN, los regidores UP de la Municipalidad de Punta Arenas, entre ellos, Claudio Mardones telegrafían al Presidente Salvador Allende, al Ministro de Economía y al VicePresidente de LAN para que dichas alzas sean graduales y solicitan en particular que haya una rebaja del 30% para los pasajeros residentes en la zona y un 10% de descuento por cada carga familiar.

Este mismo día, los gremios ANEF y ANATS emiten una declaración pública en la que solicitan una asignación de zona para los trabajadores y funcionarios de Magallanes y rechazan las alzas de pasajes de LAN Chile.

Hoy se publica en la prensa local el “Acta del Transporte Terrestre”, fechada el 5 de septiembre de 1972, documento que contiene las principales demandas y reivindicaciones de todos los gremios del transporte a nivel nacional.

Esta tarde se efectúa en el centro de Punta Arenas una masiva marcha de estudiantes secundarios y universitarios, en contra de las medidas de embargo del cobre chileno adoptadas por Estados Unidos.


Sábado 7 de octubre

Hoy se publica una enérgica declaración de la CUT contra las alzas de los precios de la carne, contra el desabastecimiento artificial y demandando rebajas en los pasajes LAN Chile.


Lunes 9 de octubre

Hoy se efectúa en la tarde, una amplia concentración de la Central Unica en defensa del cobre chileno, en la Plaza Muñoz Gamero, a la cual concurren unas 4.000 personas.  Los oradores del acto, los dirigentes sindicales Francisco Alarcón, Ramón Aguilar y Armando Ulloa, coincidieron en rechazar la acción de boicot del gobierno de Estados Unidos contra Chile.


Miércoles 11 de octubre

Hoy se declara un paro de camioneros a nivel nacional..

Coincidentemente, en el día de hoy la Corporación de la Reforma Agraria (CORA) toma materialmente posesión en Magallanes de las estancias Morro Chico, Vania, San Gregorio, Santa María, Las Perdices y María Cristina.  El proceso de la Reforma Agraria continúa.


Viernes 13 de octubre

Los comerciantes de Magallanes agrupados en la Cámara de Comercio y los camioneros del SIDUCAM (Sindicato de Dueños de Camiones), adhieren al paro convocado a nivel nacional pero mantienen camiones disponibles para el transporte de gas licuado en las ciudades de P. Arenas y Natales.

El Partido Comunista emite una declaración hoy en la que califica el paro, como sedicioso y político, “...que pretende crear un clima de intranquilidad para preparar el derrocamiento del gobierno popular...” ( )

Al mismo tiempo publican hoy una declaración conjunta la Cámara de Comercio, la Federación del Comercio Detallista y los Pequeños Industriales de Magallanes, en el sentido de que “...el comercio de Magallanes ha recibido instrucciones de sus directivas nacionales para solidarizar con los planteamientos del Gremio del Rodado de Chile en defensa de sus postulados generales que no son otros que la vigencia de un sistema jurídico que dé garantías plenas para el normal desarrollo de las actividades privadas en Chile.”  ( )

Informaban además estos tres gremios que se ha acordado autorizar a ciertos establecimientos comerciales que venden artículos de primera necesidad, a las carnicerías y panaderías y a las farmacias, que sigan atendiendo normalmente a los consumidores.  También algunos camioneros había sido autorizados para distribuir gas licuado en la ciudad.

Una declaración del PDC de Magallanes, publicada en la prensa local, manifestaba el apoyo político de este partido al planteamiento del paro sedicioso de los empresarios.

A medianoche se transmitió a todo el país un mensaje del Presidente de la República respecto a este conflicto.  El diario “La Prensa Austral” titulaba: “Presidente Allende se dirigió al país.  Pidió cordura para evitar un enfrentamiento.”  Y en otro titular expresaba: “Autorizaciones de trabajo dan gremios en Magallanes.  Camioneros y comercio adheridos a la huelga.” ( )  El Presidente expresó que se dirigía al país con amargura e inquietud de chileno.  Con amargura porque “...cuando la agresión extranjera se expresa en las demandas de la Kennecott respecto a nuestro cobre, hay chilenos que no entienden o no quieren entender lo que sucede; con inquietud porque tras los últimos acontecimientos, hay un propósito, una actitud política para crear dificultades que pueden llevarnos a un enfrentamiento.”   Y agregaba un llamado a los partidos de oposición y a los gremios para poner fin a una situación “...que nos puede llevar a un enfrentamiento que solo traerá dolor, sangre y sufrimientos.  Mantendré el orden público, haré respetar los derechos ciudadanos y mantendré la libertad de información.”  ( )


Sábado 14 de octubre

Hoy se publica en “El Magallanes” una declaración del Comité Político Provincial de la Unidad Popular en la que subraya el atropello del imperialismo de EE.UU. por el boicot del cobre, la alianza de la reacción interna DC y PN y expresando la condena de los partidos de la Unidad Popular por el movimiento político y sedicioso en marcha.  La declaración llama a “...los trabajadores, las dueñas de casa, estudiantes y pueblo en general para mantenerse alertas y vigilantes ante este nuevo atentado, a no dejarse sorprender por la acción de grupos neofascistas que pretenden sumir al país en el caos y el enfrentamiento.”

Este mismo día las autoridades de Gobierno de la Provincia, proceden a la entrega de sus títulos de dominio a los pobladores de las siguientes poblaciones de Punta Arenas: 18 de Septiembre, Loteo Ihnen, Salomón Corbalán, Playa Norte, Manuel Rodríguez, Carlos Ibañez y Gobernador Viel.

Los gremios de transportistas en huelga, declaran hoy a través de la prensa que rechazan la creación de una Empresa de Transportes del Estado en la provincia de Aysén, motivo que habría sido supuestamente, el factor desencadenante del actual paro empresarial.


Domingo 15 de octubre

Hoy se publica una declaración de la Federación Provincial del Comercio Detallista y Pequeña Industria, y la Cámara de Comercio en la que reiteran su adhesión al cierre nacional desde el viernes pasado 13 de octubre, paro que se mantiene sin variaciones.


Lunes 16 de octubre

El Gobierno y la Administración Pública continúan funcionando dentro del principio de la mayor normalidad posible. El proceso de Reforma Agraria continuaba su ritmo. Hoy la CORA procedió a la toma de posesión de otras 8 nuevas estancias expropiadas por el proceso de Reforma Agraria: pasaron al sector reformado desde hoy las estancias Fenton, Avelina, Josefina, Los Pozos, María Cristina, Las Perdices, 5 de Enero y San Gregorio.


Miércoles 18 de octubre

Se informa hoy que el Presidente de la República dirigió una extensa carta al Gremio del Rodado, donde reitera la política oficial del Gobierno frente a los problemas aducidos por los huelguistas y anuncia medidas legales para poner término al paro.

Hoy se publica en Punta Arenas una declaración de la Confederación de Empleados Particulares de Chile, filial Magallanes, presidida por el dirigente de CTC Rodolfo Subiabre, en la que manifiesta su respaldo social y político al paro de los camioneros.


Jueves 19 de octubre

El Gobierno anuncia que se requisarán las empresas constructoras que adhieran al paro de los camioneros.

El día de hoy el Gobierno declara el país en estado de emergencia, como una medida destinada a asegurar el orden público y la seguridad.  Los gremios que se encuentran el huelga son: camioneros, comercio detallista, locomoción colectiva, taxistas, funcionarios de CORFO, CCU, empresas contratistas de la construcción, y los colegios profesionales de Abogados, Ingenieros, Químicos Farmacéuticos y Médicos.

Por la declaración de la Provincia de Magallanes en Estado de Emergencia, asume como Intendente el Gral. Manuel Torres de la Cruz, general Comandante en Jefe de la V División, nombrado por el Presidente de la República Salvador Allende.  Esta designación encontró la inmediata oposición de varios de los partidos integrantes de la Unidad Popular.

El Gobierno Provincial en Magallanes, en virtud de la declaración de estado de Emergencia, procede a la requisición de 11 camiones de SIDUCAM, mientras el Colegio de Ingenieros de Magallanes adhiere al paro sedicioso empresarial, anunciando su decisión en una declaración pública por la prensa.

En discurso transmitido por radio en la noche, el Presidente Allende hace un recuento de las medidas adoptadas para frenar la asonada sediciosa empresarial.  Subraya que se ha otorgado a los camioneros un 120% de aumento en sus tarifas y al sector privado un 75-85% de incremento.  El Presidente desmiente el rumor de un supuesto alzamiento de personal de la Armada en Talcahuano, y anuncia la expulsión de ciudadanos extranjeros sorprendidos en vínculos con los gremios en huelga.


Viernes 20 de octubre

Se intensifica el conflicto.  Hoy adhieren al paro los Empleados Particulares de Magallanes, cuya directiva está controlada por dirigentes gremiales DC y PN. 

Los trabajadores de la Salud, agrupados en la FENATS adhieren al gobierno y, asumiendo responsablemente que su actividad es esencial para el normal funcionamiento de los servicios de Salud de la provincia, reiteran que mantendrán funcionando todos los servicios hospitalarios y, de paso, repudian a algunos Odontólogos huelguistas.

El Gobierno del Presidente Allende ofrece un 40% de gratificación de zona a los trabajadores de Magallanes, como sobresueldo.  Los dos gremios de empleados del Estado, ANEF y ANATS, anuncian el logro del aumento de zona: 100% de zona para los empleados públicos de ANEF y 40% extra para todos los jubilados de Magallanes.

Hoy se decreta la detención en Santiago del dirigente huelguista de los comerciantes Rafael Cumsille.  En Punta Arenas reacciona el comercio detallista, cuya Cámara de Comercio Minorista ordena el cierre total del comercio, al mismo tiempo que se paraliza completamente la locomoción colectiva (taxis, taxibuses y microbuses).

La Central Unica de Trabajadores Provincial, emitió hoy una declaración en la que señala su respaldo al Gobierno, llama a los trabajadores a conjurar y normalizar la huelga ilegal de empresarios y propietarios del rodado, condena las acciones de la ultraderecha que coinciden con la agresión económica de Estados Unidos contra Chile, y llama a los trabajadores a estar alertas y vigilantes. 

Dice textualmente en algunos de sus párrafos esta declaración: “Reiterar el respaldo de la clase trabajadora de Magallanes por las medidas adoptadas por el Supremo Gobierno para conjurar y normalizar la huelga ilegal de empresarios y propietarios del rodado.  Es sabido que una parte de propietarios y empresarios transportistas mantienen sin trabajar sus máquinas, desde mediados de la semana pasada...Los politicastros derechistas pretenden hacer creer que el Gobierno y particularmente el compañero Presidente de la República quiere implantar un régimen marxista.  Esta afirmación es falsa propia de elementos descontrolados, contrarios a la verdadera y legítima democracia por la cual la clase trabajadora ha venido luchando por muchos años, para que en Chile todos sus habitantes gocen de una verdadera justicia social... La Central Unica expresa su satisfacción a todos los trabajadores de la provincia especialmente a su clase obrera, la cual ha mantenido firmeza y serenidad para enfrentar diversas contingencias de aquellos sectores que se sienten heridos en sus intereses de clase.  El Consejo Provincial  de la CUT entrega su palabra a todos los trabajadores de Magallanes a seguir trabajando como de costumbre, no dejarse provocar; vigilar la fábrica, la industria, los servicios, a desbaratar las maniobras de los sectores patronales y politiqueros de la derecha económica. ( )

Mientras se anuncia por la prensa local el paro del gremio de los Odontólogos, los estudiantes de Enseñanza Media opositores se manifiestan en la Plaza Muñoz Gamero.  Al término de este acto, una provocación ocasionada por jóvenes de la Juventud Nacional se realiza frente a la sede del Partido Comunista en Punta Arenas, originando algunos heridos.

Se informa hoy que algunos comerciantes minoristas abrirán sus puertas, por 24 horas, para la venta de carne en Punta Arenas, publicándose la lista de 43 locales que participarán en esta medida de emergencia.

Las autoridades señalan y subrayan el logro del 100% de zona para los empleados públicos de Magallanes.  El Alcalde Evalterio Aguero y los regidores UP dirigen telegramas al Presidente Allende reiterando su adhesión al Gobierno.


Miércoles 25 de octubre

El gobierno a nivel nacional y provincial declara cadena nacional obligatoria de emisoras. La difusión de informaciones y noticias, por parte de los medios radiales opositores (Radio Minería y Radio Presidente Ibañez en Punta Arenas) desde el momento del inicio del paro empresarial, se había convertido en un factor coadyuvante decisivo para agitar el ambiente social y político.  El Colegio de Abogados de Magallanes declara que se trata de una medida ilegal y arbitraria.

En discurso transmitido hoy por cadena nacional de emisoras, el Presidente  Salvador Allende denuncia que el país ha perdido E° 3.134.000.000, como consecuencia de la acción ilegal de los gremios en huelga.

Aparece una declaración pública de los regidores Evalterio Agüero, Claudio Mardones, Francisco Alarcón y Hernán Alvarez, reiterando la posición de la mayoría municipal en Punta Arenas contra el paro sedicioso de los empresarios.

Se efectúa a las 19.00 hrs. un acto de homenaje al Presidente Pedro Aguirre Cerda en el Teatro Municipal de Punta Arenas.  Los profesores radicales, en esta ocasión, condenan el paro empresarial.


Jueves 26 de octubre

La CORFO abre un poder comprador de lanas hasta por 10.000 kilos.  Son fijadas para el 7 de noviembre las elecciones en la Federación de Estudiantes Medios de Magallanes, una de las dos organizaciones estudiantiles más importantes de la provincia.

Se informa en la prensa que se han abierto vías de solución en el paro de los camioneros y comerciantes. Se encuentran 158 gremios del rodado de todo Chile implicados en el paro.

El diario “El Magallanes” publica una declaración de 12 médicos que se niegan a adherir al paro sedicioso del Colegio Médico.

La CUT emite una declaración pública, informando que ha enviado una carta al Intendente Manuel Torres de la Cruz, en la que le solicitan acciones enérgicas contra los comerciantes que han cerrado sus puertas.  El General rechaza la idea, bajo el argumento que se están efectuando en Santiago gestiones a nivel nacional para resolver el paro.

Se anuncia que el Gobierno ha otorgado un 40% de sobresueldo para los jubilados de la provincia de Magallanes.

Se efectúan las elecciones en la Asociación de Profesionales y Empleados de la UTE, sede Punta Arenas, ganando la lista UP y constituida por los dirigentes René Cárdenas E., Luis Reyes, Loreto Rivera, Jorge Alvarez, Delfín Saldivia, Patricio Oyarzún y Alfredo Estupiñán.


Sábado 28 de octubre

Se suspende la cadena nacional de radioemisoras.  La CORFO dispone de mayores fondos en créditos de apoyo para los industriales de todo el país.


Lunes 30 de octubre

Se informa que desde el fin de semana último, avanzan las gestiones para la solución del paro.

El Gobierno a través del Ministerio de Justicia declara ilegal y cancelada la personalidad jurídica de la Confederación Nacional de Sindicatos de Dueños de Camiones.


Jueves 2 de noviembre

Se convoca por la Unidad Popular de Magallanes y la CUT a una masiva movilización para el 4 de noviembre.

Se constituye en Punta Arenas el Movimiento Amplio del Comercio.  En una declaración pública en “El Magallanes” de hoy, 22 comerciantes repudian la Cámara de Comercio por estar coludida en una acción sediciosa contra el orden constitucional.

El paro de los gremios del rodado y del comercio se da por terminado en el día de hoy.  Las acti